Mostrando las entradas para la consulta Luis Carlos Vélez ordenadas por fecha. Ordenar por relevancia Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta Luis Carlos Vélez ordenadas por fecha. Ordenar por relevancia Mostrar todas las entradas

miércoles, 2 de septiembre de 2026

CENSURA OFICIAL-CORPORATIVA: LOS CASOS DE ZULUAGA Y RESTREPO




Por Germán Ayala Osorio

 

Después del acto de censura contra las periodistas Camila Zuluaga y Ana Cristina Restrepo, una parte de la sociedad se pregunta hacia dónde va el país en materia de respeto a las libertades de prensa y opinión con un presidente de la República claramente hostil hacia aquellos periodistas que osan cuestionar sus decisiones políticas e incluso volver a preguntarle por haber sido defensor de narcoparamilitares y por las relaciones que tuvo con Alex Saab el testaferro del régimen venezolano hoy procesado en los Estados Unidos por varios delitos federales.

De manera concomitante a la censura de las comunicadoras se conoció la directriz presidencial que señala que solo serán convocados a ruedas de prensa los periodistas “amigos” del gobierno. Bajo esos dos hechos, la autocensura se naturaliza dentro de las dinámicas del oficio periodístico y a partir de ahí los periodistas y medios oficialistas se convierten en estafetas, mandaderos, botones, correveidiles, criados y emisarios de lo que quiera ordenar o decida mandar a decir De la Espriella con su vocero presidencial.

La censura de la que fueron víctimas las referidas periodistas tiene un componente corporativo que hace aún más preocupante la situación para el ejercicio de informar y opinar en el país, en la medida que la salida del aire del programa radial de la cadena Blu radio la tomó la misma familia Santo Domingo, propietaria de la empresa mediática, a petición del presidente de la República. Entonces, en sí misma no se trata de una censura oficial directa, sino de una que podemos llamar censura oficial-corporativa que tiene una enorme diferencia a la tradicional censura oficial aplicada en Colombia durante el gobierno del general Rojas Pinilla. El país recuerda que el militar mandó a los militares a cerrar el periódico El Tiempo el tres de agosto de 1955.  

A Rojas Pinilla le generaban urticaria los editoriales de El Tiempo. Hoy en día, a nadie le importa lo que “piensan” los periódicos. Las redes sociales son el nuevo escenario en el que se generan estados de opinión pública; eso sí, allá llega la gente menos leída y sensata, la más pasional, irracional, irascible y poco formada para la discusión argumentada.  De ahí que sirvan esas redes sociales o cloacas ideológicas para expresar odio y para dar cuenta de hechos como la censura a las dos periodistas, pero que no alcanzan a presionar para que semejante decisión pudiese ser reversada. Como se dice en la calle, tiene más reversa un buque. Además, el grueso de la prensa tradicional aún mantiene el poder de imponer las versiones oficiales convertirlas en verdades incontrastables en la medida en que entre todas las empresas mediáticas- hoy abelardistas; ayer, uribistas- harán todo para acompañar sin duda alguna el trasegar de la Patria Milagro y con ella el objetivo final: regenerar a la sociedad hasta conducirla por los caminos trazados por el Señor. Eso sí, en medio de ese proceso de forzado y violento cambio cultural (batalla cultural) aparece el miedo de muchos ciudadanos y periodistas a ser perfilados por agentes estatales al servicio de la causa abelardista por una razón evidente: estarían cumpliendo órdenes de Dios o de Jesús Cristo, lo que convierte lo ilegal en legítimo y lo inmoral en un valor moralmente superior porque la voluntad del Señor está de por medio.

Ahora, no creo que con De la Espriella lleguemos al cierre de empresas mediáticas, enviándoles a los militares para clausurar imprentas, silenciar emisoras o apagar cámaras de televisión. Y no porque crea que es incapaz de hacerlo, sino porque estamos en tiempos diferentes: los banqueros dueños de las empresas mediáticas primero están dispuestos a apoyar al jefe del Estado que ayudaron a ponerlo en el solio de Bolívar. Esa inversión deben recuperarla a como dé lugar. Sus empleados (periodistas) pasan de inmediato a un tercer e incluso a un quinto plano, lo que se traduce en que la autocensura al interior de los medios se asume como una práctica cotidiana que erosiona viejos principios periodísticos. Aquello de vigilar al poder y de incomodarlo es una quimera. Suele ser la autocensura más dura y violenta que la censura oficial misma.

Ahora es mucho más sencillo controlar a la prensa: basta con echar a un par de periodistas para que los demás “afinen” y decidan alinearse con el gobierno. Los que no comulguen con las ideas del pastor-presidente pueden irse a You Tube para tratar de sobrevivir. Muy seguramente Restrepo y Zuluaga abrirán su canal en esa plataforma.

Algunos tuiteros recordaron el caso del periodista Luis Carlos Vélez, echado de La FM, dando a entender que se trató de un acto de censura parecido al que sufrieron Restrepo y Zuluaga. Y no, no entra en el ámbito de la censura oficial corporativa. Simplemente el sector azucarero le hizo saber hasta dónde llega el poder de la pauta y las relaciones gremiales. De esa forma le cobraron el haberse metido con los intereses de ese gremio en la COP16 que organizó la capital del Valle del Cauca. Hoy, en su canal de You Tube, Vélez está alineado con el gobierno, lo que lo convierte en un estafeta del abelardismo. Poco le importó a sus jefes y a los patrocinadores de esa emisora de RCN su evidente animadversión hacia el presidente Petro. Simplemente lo usaron, hasta que cuando por un error no forzado como se dice en el tenis, se volvió incómodo y lo echaron como a un perro.

La crisis de credibilidad del periodismo colombiano aumentará ostensiblemente en estos cuatro años del gobierno de De la Espriella. Eso tampoco les importará a los banqueros y millonarios propietarios de las empresas mediáticas porque el proyecto de la posverdad y las granjas de bots hacen parte del proyecto de regeneración cultural, moral e ideológica que arrancó el 7 de agosto.

Quizás lo que más recordará la gente es el acto de censura contra las dos periodistas, pero muy pocos harán conciencia de que la autocensura es la peor práctica en la que puede caer un medio de información. La ya precaria, formal y electoral democracia colombiana entra en una fase de congelamiento de sus valores más universales (el deber ser), al tiempo en el que se activa la mano dura, esto es, la persecución y estigmatización por parte de los agentes abelardistas de la policía moral contra todos los que insistan en oponerse a las decisiones tomadas por el pastor-presidente.

viernes, 15 de mayo de 2026

RODOLFO Y ABELARDO: PARECIDOS RAZONABLES

 

Por Germán Ayala Osorio

 

La actual campaña electoral guarda similitudes con la de 2022. Los medios masivos siguen en la tarea de tergiversar los hechos noticiosos y generar miedo e incertidumbre, por aquello de la llegada del “comunismo”. Es posible que dentro de las audiencias ya haya agotamiento, por el nivel de pugnacidad alcanzado entre los candidatos presidenciales y sus seguidores de las redes sociales, convertidas en peligrosas cloacas ideológicas, con arenas movedizas donde lentamente mueren la política y la discusión argumentada.

Entre las semejanzas de los dos escenarios electorales aparecen la chabacanería, ramplonería y tosquedad de los candidatos. Hace cuatro años Rodolfo Hernández era el “machito” de mostrar de la derecha. A sus seguidores poco les importó que fuera un viejo putero, grosero, ordinario, corrupto, lenguaraz, procaz e ignorante de los problemas más sentidos del país. No supo decir dónde quedaba el Vichada:»¿eso qué es?». Es decir, una vergüenza en términos éticos y morales.

En la actual campaña, Abelardo de la Espriella se parece mucho a “Rodolfo Hernández”: se presenta como un “machito”, al parecer un poco más “vergón” que el finado, valiente, capaz de hacerse matar por el país, un Héroe «firme por la Patria». Es decir, un peligroso “tigre” dispuesto a “destripar” a la izquierda (armada y democrática). De la Espriella es ordinario, grosero y patán con las mujeres. ¿Misógino? Finge ser educado, pero es un “corroncho”[1].  Su tristemente célebre frase, propia de un intelectual orgánico, “la ética nada tiene que ver con el derecho” ya es estudiada en cursos de filosofía del Derecho. De la Espriella, con esa sentencia logró ponerse a la altura de Kant(inflas).

Para ser justos, al viejecito Hernández hay que reconocerle que algo de hilaridad generaban sus madrazos y ocurrencias, mientras que las acciones y la verborrea del perfumado abogado generan rabia y miedo. Con el viejo putero y el «corroncho vergón(zante)» la derecha uribizada dio cuenta de lo que está hecha por dentro.

Las más recientes salidas públicas del prestigioso abogado penalista lo hacen ver como un machito vulgar y cachondo, proclive a reducir los complejos problemas del país a la mamadera de gallo común en la costa Atlántica, donde “cógela suave, cuadro” es sinónimo de procrastinar. Y por supuesto, la reducción de la mujer a un objeto sexual, muy cercano al valor que en ciertos territorios le dan a “María casquitos”. La vestimenta del candidato presidencial de la ultraderecha les recuerda a millones de colombianos el outfit de “Don Chinche”, aquel inolvidable personaje de la televisión nacional. Eso sí, un Chinche perfumado, con títulos académicos de por medio, pero sin la conciencia social del personaje magistralmente representado por Héctor Ulloa. Mientras que Don Chinche era visto como un “filósofo del pueblo”, De la Espriella es un “corroncho” que apela a la verborrea jurídica para impresionar ignaros.

La aparición de personajes cantinflescos y risibles tuvo su debut con la llegada de Iván Duque Márquez, el primer títere certificado que la derecha puso en la Casa de Nariño. Este ‘poquita-cosa’ ilustrado jugaba a la pelota con la cabeza que movía como “perrito de taxi”, cada que el expresidente y expresidiario le daba órdenes. Duque hacía cabecitas y el periodista Luis Carlos Vélez, en lugar de preguntarle por su programa de gobierno cuando fungió como candidato presidencial, lo invitó a un “reto rockero”. Por la misma época, cuando Petro fue también aspirante a sentarse en el solio de Bolívar, Luis Carlos Vélez lo llevó a la cabina de La FM. En un tenso diálogo, el periodista-estafeta del Establecimiento trató con displicencia y grosería al entonces candidato.

Así entonces, desde la aparición de Iván Duque, las campañas electorales entraron “en modo circo”, donde hay payasos malos, pésimos bailarines de salsa, machitos cachondos, tigres y palomas mensajeras de corto vuelo; todos en un gran teatrino llamado Colombia, son manipulados por el Gran Titiritero, el maestro que entendió que a millones de colombianos les encantan los candidatos groseros, patanes y machitos, capaces de “dar en la cara, marica”, pagar por favores sexuales y acosar mujeres a presumiendo que lo tienen “grande”.

Adenda: si por cosas del destino y el infortunio Abelardo de la Espriella resulta electo (¿o erecto?) presidente de la República, lo más probable es que sus propios votantes terminen reconociendo que cometieron un grave error. Y es allí en donde recordarán la frase de Eutimio Pastrana Polanía o el «Culebro Casanova», compañero y amigo entrañable de Don Chinche: «Bobo hijueputa…».



 


 

miércoles, 17 de diciembre de 2025

LA GRAN CONSULTA DE LA CENTRO DERECHA

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Mauricio Cárdenas, David Luna, Vicky Dávila, Juan Manuel Galán, Juan Daniel Oviedo y Aníbal Gaviria se unieron para hacer parte de la Gran Consulta de la “centro derecha”. Si se revisan en detalle los perfiles y la vida pública de los seis precandidatos presidenciales se advierte una evidente confusión conceptual en torno a las características de la centro derecha o el simple enmascaramiento de miembros de la derecha neoliberal que tanto daño le hizo al país desde 1991. De manera forzada quieren darle vida a una centro derecha sin una reflexión filosófica y conceptual que defina características y límites con la histórica derecha colombiana.

El exministro Cárdenas es un consagrado neoliberal que se presenta como un “técnico” cuando realmente se prestó en el pasado para favorecer la privatización del Estado para beneficio de unas pocas familias. Cárdenas es un político con nulo carisma y un fatuo carácter que le impide mostrarse empático con las grandes mayorías. Viene de las toldas del santismo. 

David Luna es un político cuya vida política la desarrolló bajo la sombra de Germán Vargas Lleras y del partico Cambio Radical, una de las colectividades más corruptas del país. Luna es un manzanillo sin mayor criterio y nula comprensión de los problemas del país. Luna es de derecha y punto. También viene de las huestes del santismo. 

La periodista-periodista Vicky Dávila siempre fue una ficha del Establecimiento. Admira y defiende a dentelladas a Uribe Vélez a pesar de los procesos penales, indagaciones y demandas en su contra por diversos delitos. Dávila es de derecha. Es una mujer descriteriada, arrogante y con una nula formación política.

Juan Manuel Galán es quizás el precandidato con mejor carisma. Eso sí, su punto débil está ancorado, contradictoriamente, a las ideas políticas de su padre, el inmolado Luis Carlos Galán. Ideas que por supuesto Juan Manuel no defiende porque le avergüenzan. Incapaz de recoger las banderas su progenitor, Juan Manuel Galán optó aliarse con las fuerzas más retardatarias del Establecimiento. A pesar de que recuperó para la vida institucional y electoral al Nuevo Liberalismo, parece darle miedo usar el legado de su padre para buscar en solitario una candidatura presidencial. Haberse acercado al uribismo enterrará para siempre su sueño de convertirse en presidente de la República. 

Juan Daniel Oviedo se vende como un “técnico” por haber sido director del DANE, pero su perfil neoliberal y pro-establecimiento le impiden acercarse al de un político de la centro derecha. Oviedo es de derecha.  Y, por último, Aníbal Gaviria es un político antioqueño procesado por hechos de corrupción que se habrían presentado en la “Troncal de la Paz, durante su primera gobernación. Fue acusado de contratar sin requisitos legales y por peculado”. Militó en el Partido Liberal, aunque no necesariamente se le puede reconocer como un ferviente defensor de las ideas del ala de izquierda de ese partido. Es cercano al uribismo por aquello de ser "paisa". 

La Gran Consulta de la “centro derecha” es el fruto de la incontrastable atomización de la derecha colombiana para el escenario electoral de 2026. La explosión de precandidaturas y candidaturas presidenciales es el resultado del debilitamiento del uribismo como fuerza electoral, en cabeza del expresidente Uribe Vélez. La desgastada imagen del expresidente y expresidiario, representante de la derecha y la ultraderecha lo llevó a buscar alianzas con César Gaviria y por esa vía proponer un frente amplio del que desistieron Sergio Fajardo y Abelardo de la Espriella, quienes irán de manera directa a primera vuelta.

Ahora que el Centro Democrático eligió a Paloma Valencia Laserna como su candidata presidencial, Uribe Vélez deberá decidir si se va a primera vuelta con su “tigresa” o si finalmente la hace aterrizar a la Gran Consulta de la que aquí hablo. No la tiene fácil el expresidente antioqueño porque Juan Carlos Pinzón Bueno, el “general sin soles” en el que realmente confía, su campaña no arranca debido en gran medida a su nulo carisma y a su condición de político monotemático (solo habla de seguridad).

Ya veremos si Uribe Vélez acompaña de corazón a su ungida, quien deberá trabajar muy duro para que el electorado olvide lo hecho por su abuelo, Guillermo León Valencia y en particular por sus peculiares propuestas como aquella de “dividir el territorio del Cauca entre indígenas y mestizos”. El clasismo, la aporofobia y el racismo que la caracterizan son sus mayores obstáculos para conquistar al electorado.  

No pasaron más de ocho días y ya Paloma Valencia anuncia su acercamiento a la Gran Consulta. De esa forma, la fantasmal centro derecha sufre un golpe de realidad con la llegada de Valencia. Al final, el país sabe que el centro no existe. Es un simple eslogan, una frase vacía y una noción política que nadie ha sido capaz de estructurar filosóficamente. 



Imagen tomada de Oficialmente se lanzó La Gran Consulta por Colombia, coalición de la centro-derecha | AsuntosLegales.co


viernes, 24 de octubre de 2025

PETRO EN LA LISTA CLINTON: UN GOLPE BAJO CON TRES PROPÓSITOS

 

Por Germán Ayala Osorio

 

La inclusión de Gustavo Petro y miembros de su familia en la famosa “Lista Clinton” obedece a una decisión política con propósitos electorales, y con visos de venganza personal de específicos congresistas norteamericanos. Además, se trata de un despropósito judicial y una arbitrariedad del fatuo presidente de los Estados Unidos, condenado por 34 cargos y señalado de pederastia, junto a Jeffrey Epstein.

El inmoral presidente de los Estados Unidos está siguiendo el guion político-moral-electoral que la uribizada derecha colombiana diseñó de la mano de Marco Rubio y Bernie Moreno, entre otros congresistas republicanos para construir el peor ambiente electoral en Colombia de cara a las elecciones presidenciales de 2026. Vicky Dávila, Abelardo de la Espriella, Álvaro Uribe Vélez y Juan Carlos Pinzón Bueno, entre otros, le están apostando a deslegitimar al gobierno Petro con fines desestabilizadores, pero sobre todo para generar terror en el empresariado y en millones de colombianos que asumen que votar por la continuidad del proyecto progresista concita enormes riesgos económicos.  

En los visos de venganza que se observan en la decisión está el congresista republicano Bernie Moreno y su hermano de Luis Alberto Moreno, presidente del BID entre el 2005 y el 2020. En trinos y en reciente alocución presidencial, Petro atacó de manera directa a los hermanos Moreno. “En este libro que hice, que espera ser editado y ojalá traducido al inglés, se cuenta prueba fehaciente el robo del Banco del Pacífico por el hermano del actual senador por Ohio, Bernie Moreno. Aquí podrá ver porque están tan interesado en que Trump rompa con el gobierno de Colombia”. En otro mensaje, borrado por Petro, hizo referencia a “…una operación de lavado de activos hecho en el gobierno de Pastrana. Y hay un segundo hecho que vincula al señor Bernie y es que su hermano participa en esa operación de lavado de tierras”.

La reacción del presidente de la República le da sentido de realidad a la participación de Bernie Moreno en la decisión del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, siguiendo instrucciones del huésped de la Casa Blanca. Esto espetó: “Efectivamente la amenaza de Bernie Moreno se cumplió, yo y mis hijos y mi esposa entramos a la lista OFAC. Mi abogado en mi defensa será Dany Kovalik de los EE. UU. Luchar contra el narcotráfico durante décadas y con eficacia me trae está medida del gobierno de la sociedad que tanto ayudamos para detener sus consumos de cocaína. Toda una paradoja, pero ni un paso atrás y jamás de rodillas”.

Veamos entonces cuáles son los objetivos planteados en esa tarea conjunta diseñada entre los republicanos y la derecha local: acorralar al presidente Petro para que de manera impulsiva termine de ahondar la crisis diplomática entre Washington y Bogotá, por ejemplo, expulsando del país a los militares gringos que hacen presencia en bases militares colombianas gracias a la cooperación bilateral firmada en el 2009. Una medida de esa naturaleza terminaría por consolidar la narrativa que indica que Petro y Maduro son enemigos de los Estados Unidos, razón suficiente para impulsar una intervención militar en ambos países, extender el bloqueo económico a Colombia y de esa manera construir un nuevo “eje del mal” que anime a Trump a tomar otras medidas excepcionales.  

El segundo propósito es deslegitimarlo como figura política haciéndolo aparecer como una defensor de Hamas, grupo extremista y terrorista que masacró a más de mil personas, hecho que generó la ira santa de Israel y el consabido genocidio contra el pueblo Palestino que Estados Unidos y Europa apoyaron de manera decidida.

El tercer objetivo es naturalizar de tal manera la injerencia de los Estados Unidos en los asuntos internos del país, que la continuidad del proyecto progresista o el triunfo de un candidato de “centro” obligaría a esos mandatarios a aceptar sin chistar las nuevas formas de intrusión de los gringos en las dinámicas institucionales de Colombia, en particular en asuntos como la lucha contra el narcotráfico en las que el próximo gobierno estaría obligado a perseguir al campesinado y  olvidarse de hostigar a los agentes mafiosos que el sistema financiero internacional y la DEA previamente han aceptado para mantener la pantomima de una lucha que aunque fracasada debe continuar por el bien de la economía norteamericana, la colombiana y la del mundo entero.

La pregunta que surge es: ¿Se pudo evitar este desenlace político-moral-electoral? La respuesta es no, por varias razones a saber: la crisis diplomática entre Bogotá y Washington, el desobligante trato de Trump al presidente Petro y la inclusión de este último en la Lista Clinton jamás fueron manejados internamente como asuntos de Estado. El silencio de los presidentes de las altas cortes, el apoyo de varios expresidentes de la República y del propio empresariado frente al calificativo que lanzó Trump contra Petro, llamándolo “líder de los narcotraficantes” dio cuenta de una inexistente visión de Estado y una fractura institucional que al final incentivó al presidente de los Estados Unidos a continuar atropellando al país, a la dignidad presidencial y a los colombianos. Por supuesto que estos tres últimos elementos los asumen los miembros de la derecha uribizada como parte de la retórica mamerta con la que Petro insiste en inhumar el concepto de dignidad que Uribe y otros agentes del Establecimiento colombiano  enterraron en una de las tantas fosas comunes que aún existen en el “País de la Belleza”.

Por supuesto que al presidente Petro le cabe responsabilidad política al preferir la confrontación personal con Trump, en lugar de entregarle a los diplomáticos la tarea de manejar este desenlace que de todas maneras afecta negativamente la continuidad del proyecto progresista en el 2026. Y no se trata aquí de gritar “ni un paso atrás y jamás de rodillas”, estribillo sostenido en una visión de Estado, con todo y soberanías, que no tienen los presidentes de las altas cortes y el uribismo. A lo mejor Petro no creyó que el Establecimiento colombiano fuera capaz de dejarlo solo frente al poder intimidatorio del gobierno norteamericano. O no midió de hasta dónde son capaces de llegar sus más visibles agentes de poder con tal de hacerse nuevamente con la Casa de Nari.

Adenda: si la izquierda gritaba con emoción y algarabía que Uribe es el primer expresidente condenado (en primera instancia) por delitos no políticos; la derecha hará lo mismo gritando que Petro es el primer presidente colombiano en hacer parte de la deshonrosa e inmoral Lista Clinton. 

Imagen tomada de Infobae. Este fue el libro que Gustavo Petro escribió sobre escándalo que involucraría al hermano del senador Bernie Moreno: espera que lo traduzcan al inglés - Infobae

viernes, 17 de octubre de 2025

EXPRESIDENTE SANTOS Y LA “TERCERA VÍA” EN UNA COLOMBIA SIN CENTRO

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Juan Manuel Santos llegó a sobrecalentar la ya acalorada y fogosa campaña electoral en Colombia.  Y lo hizo proponiendo huir de los extremos ideológicos y políticos que hoy reducen la discusión pública de asuntos públicos, esto es, de los eternos problemas del país, entre las huestes uribistas y petristas.

En el video que subió a la red X, el exmandatario y premio Nobel de Paz (2016) aludió y expuso a Petro como el “extremista de izquierda”, pero al hablar de la posibilidad de que llegue a la Casa de Nariño un extremista de derecha no quiso exponer la imagen de Uribe, o de Abelardo de la Espriella, e incluso las de Santiago Botero y Juan Carlos Pinzón Bueno. Ese detalle, que parece menor, dice mucho del talante medroso del taimado político bogotano que se hizo elegir presidente de la República con el apoyo de Uribe Vélez, con quien libra de tiempo atrás un agrio enfrentamiento público, fundado en una declarada animadversión del político antioqueño hacia quien considera como un “traidor” por haberle apostado a ponerle fin al conflicto armado con las Farc-Ep.

Mientras que las mesnadas de Uribe Vélez representan el talante y las ideas de una derecha y ultraderecha guiadas por un ethos mafioso y que apuntan a consolidar la privatización del Estado al servicio de unos pocos, así como a naturalizar el racismo, el clasismo, la aporofobia y la estigmatización de aquellos que piensan diferente;  desde las huestes del petrismo se busca la consolidación de un proyecto político que a pesar de seguir atado a las condiciones que impone el FMI, le apostó a reivindicar los derechos de comunidades urbanas pobres y a los pueblos negros, campesinos e indígenas asumidos históricamente por la derecha como obstáculos y enemigos del desarrollo económico extractivo y del modelo de la gran plantación animado por agroindustriales e incluso por quienes crearon el fenómeno de la extranjerización y  bancarización de la tierra en Colombia.

Frente a la aparición de Santos el primero en reaccionar negativamente fue Álvaro Uribe Vélez, su enemigo político. Santos Calderón se atreve a hablar de un centro político que en Colombia no existe. La verdad es que el Nobel de Paz es un consumado neoliberal que sigue al pie de la letra la doctrina que señala que “el mercado hasta donde sea posible, y el Estado hasta donde sea necesario”.

En el video, Santos dijo que “la moderación y el centro son el camino”. “Hoy tenemos a un extremista de izquierda. Si llega uno de derecha, lo único que obtendremos será un país ingobernable”. “Si llega uno de derecha lo único que obtenemos es un país ingobernable y las probabilidades de estallidos sociales y bloqueos aumentarán”.

Santos coincide con Petro quien en su condición de presidente de la República ha convocado al pueblo, al constituyente primario a que se movilice en defensa de la reformas sociales, exhortaciones asumidas por la derecha como amenazas a nuevos estallidos sociales si las reformas no son aprobadas por el Congreso o declaradas inexequibles por la Corte Constitucional, alto tribunal que ya estudia la ponencia negativa de su presidente, Jorge Enrique Ibáñez.

¿Quién es el candidato que apoyaría Santos como representante del fantasmal centro o el agente capaz de dar cuenta en la Colombia goda, mafiosa y uribizada de la llamada Tercera Vía? Cualquiera que aparezca en el radar de Santos será un político que, aunque “moderado y de buenas maneras al hablar”, en el fondo siempre defenderá los mezquinos intereses de la derecha neoliberal, racista, clasista y aporofóbica.  ¿Será Luis Gilberto Murillo o Juan Manuel Galán los candidatos con los que Santos cree posible vencer a los extremistas?

No se sabe si la apuesta de Tercera Vía de Santos está más cerca de la propuesta por Giddens o a la de su amigo Tony Blair. A juzgar por los ocho años de Santos, en términos ecológicos y ambientales, el expresidente bogotano está más cerca de la concepción del entonces primer ministro del Reino Unido (1997-2007). 



Imagen tomada de El Espectador.com 

lunes, 18 de agosto de 2025

¿LA MUERTE DE MIGUEL URIBE ES UN MAGNICIDIO?

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Declarar el crimen de Miguel Uribe Turbay como un magnicidio, además del carácter simbólico que acompaña al calificativo, deviene con una suerte de clasismo político con el que la derecha y el Establecimiento en general buscaban consolidar la narrativa catastrofista que indica que fue “asesinado un gran líder social y político y con su desaparición, se mató la esperanza de los colombianos”. El uribismo necesitaba de un mártir para sacudirse moral y políticamente de la condena de 12 años de prisión domiciliaria proferida contra el expresidente Álvaro Uribe. Y para ese propósito, la gran prensa bogotana ayudó complacida.

Y la verdad es que la notoriedad política del finado siempre estuvo asociada a la manera sectaria y violenta con la que asumió la vocería de la oposición en un evidente afán por parecerse al expresidente Uribe Vélez. Miguel Uribe Turbay olvidó o quizás no le interesó jamás saber que un verdadero líder se construye apelando al pensamiento sistémico, pero sobre todo dando muestras de una gran comprensión de los problemas, ventajas y desafíos de un país complejo como Colombia.

El finado siempre vivió en la burbuja que le proveyó ser nieto del expresidente Julio César Turbay Ayala, circunstancia que para el caso colombiano de inmediato le da el “derecho natural” de aspirar a la presidencia de la República, sin la necesidad de haber labrado un camino de lucha por quienes sufren las consecuencias de haber consolidado en el país una sociedad y un modelo de desarrollo excluyentes, racistas y clasistas que a juzgar por sus últimos discursos y arengas en el Congreso, esas circunstancias poco o nada le incomodaban al conservador político uribista.

Por supuesto que la declaratoria de magnicidio que hizo la Fiscalía se pudo haber dado por la presión ejercida por los medios masivos que convirtieron el atentado y el posterior fallecimiento de Miguel Uribe en un reality show con el firme propósito de mover en las audiencias los sentimientos más primarios y por esa vía sembrar miedo, desesperanza y odio. Apelar a las emociones de los ciudadanos facilitó la tarea de convertir las afueras de la clínica en la que fue atendido en una especie de ermita de la derecha camandulera, clasista y racista que por esos días de vigilia fueron aportando para que finalmente se declarara magnicidio su execrable asesinato.

Con el politizado sepelio, la prensa bogotana, en particular el noticiero Caracol Noticias, logró elevar a Miguel Uribe a la categoría de proto estadista, héroe y líder. Al final, a empellones, el relato periodístico y los lamentos de los presentadores y comentaristas de radio y televisión lo metieron en el mismo lugar que ocupan Luis Carlos Galán Sarmiento y Jorge Eliécer Gaitán Ayala, quienes en el momento de caer asesinados ostentaban la calidad de candidatos presidenciales. Miguel Uribe era precandidato presidencial por el Centro Democrático y al interior de esa colectividad había recelos y enfrentamientos con Paloma Valencia y María Fernanda Cabal que se disputaban el guiño del dueño de ese partido.

La RAE define magnicidio como la “muerte violenta dada a persona muy importante por su cargo o poder”.  La relevancia política de Miguel Uribe estaba en camino de consolidarse, pero el haberse instalado en una orilla ideológica caracterizada por el sectarismo le impidió recorrer los caminos hacia un liderazgo amplio ancorado al reconocimiento generalizado de la sociedad colombiana.

Adenda: Indepaz cometió una ligereza al elevar a Miguel Uribe Turbay a la condición de líder social y político. La organización retiró el trino con la imagen que indicaba que su asesinato correspondía al número 97 de los líderes ultimados en lo que va corrido del 2025.



miguel uribe turbay es un magnicidio sepelio - Búsqueda Imágenes


martes, 12 de agosto de 2025

LA PRENSA BOGOTANA HACE POLÍTICA CON LA MUERTE DE MIGUEL URIBE TURBAY

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Los tratamientos periodísticos heroizantes y lastimeros que la gran prensa bogotana está haciendo del fallecimiento del precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay apuntan al logro de tres objetivos interconectados: el primero, “relanzar” a la derecha uribizada por estos días golpeada por la sentencia condenatoria contra el expresidente Álvaro Uribe Vélez y por supuesto por la  pérdida del precandidato presidencial de esa colectividad, quien de todos sus compañeros, era el  que más quería parecerse al expresidente antioqueño y propietario del Centro Democrático.  

El segundo, insistir en equiparar el crimen de Uribe Turbay al de líderes de la talla de Gaitán y Galán y de esa manera posicionar el catastrofista relato de que el país retrocedió a los tiempos de la violencia política de las estructuras narcoparamilitares que terminaron con la vida de tres candidatos presidenciales. Y el tercer y último objetivo consolidar el imaginario colectivo que indica que el “héroe nacional y esperanza del país”, Miguel Uribe Turbay, fue asesinado por el discurso de odio del presidente Petro. Más claro: fue asesinado durante el gobierno de izquierda, lo que significa que esa orilla ideológica es “mala”, por lo que sus militantes y defensores deben aniquilarse por ser una “plaga infame”.

Sobre la mala hora del uribismo, los medios hegemónicos abrirán en adelante sus micrófonos y encenderán sus cámaras en función de ayudar a esclarecer el panorama político y electoral de la secta uribista. Quién será el candidato que finalmente recibirá el guiño del condenado líder del Centro Democrático es la pregunta sobre la que las empresas mediáticas relanzarán ideas como la seguridad democrática, la negación a buscar salidas negociadas con la estructuras armadas ilegales y por esa vía el escalamiento del conflicto, lo que terminará por afectar la vida de las comunidades rurales con una declaratoria de una “guerra total” contra las “guerrillas”. Es decir, el país necesita de una “mano firme y de un corazón grande”, esto es, de un macho que ofrezca, como lo hizo Uribe en el 2002, acabar con la izquierda armada de una vez por todas. Esa estrategia de “guerra total” servirá a los propósitos de echar para atrás la mini reforma agraria que está impulsando el gobierno Petro.

Poner a Miguel Uribe Turbay en el mismo nivel de importancia política, legado, oratoria y comprensión de los problemas y necesidades del país que identificaron a Luis Carlos Galán Sarmiento y a Jorge Eliécer Gaitán Ayala constituye una jugada propia de los laboratorios del marketing político. La pretensión es clara: minimizar las debilidades discursivas, de formación académica e incluso las capacidades para gobernar a Colombia que exhiben María Fernanda Cabal, Paloma Valencia, Paola Holguín y Andrés Guerra. Quizás esa sean las mayores preocupaciones del expresidente y reo, Álvaro Uribe Vélez si compara los perfiles de sus cuatro fichas con la formación académica de precandidatas como Carolina Corcho e incluso la misma Claudia López Hernández con quien podría acercarse Uribe en segunda vuelta, pues la exalcaldesa de Bogotá tiene muchas cosas en común con la derecha.

Y finalmente, al insistir en el relato que indica que durante el gobierno de Petro fue “asesinada la esperanza de Colombia” y ultimado un “héroe”, los medios masivos le apuntan a generar miedo e incertidumbre entre los votantes en torno a la posibilidad de que la izquierda continúe en la Casa de Nariño. Estamos ante el surgimiento de un “nuevo coco”: pasamos del miedo al comunismo o a la “mordaza neocomunista” de la que habló recientemente el Gran Reo desde su lugar de reclusión, al terror de regresar a lo que los colombianos sufrieron en los años 90. La idea que nos está vendiendo la presa bogotana es clara: no se puede “reelegir” un gobierno que promueve odio, que no es capaz de garantizar la vida y que es responsable político del asesinato de Miguel Uribe Turbay, un “hombre joven que quería transformar al país”.



miguel uribe turbay en camara ardiente - Búsqueda Imágenes

viernes, 11 de julio de 2025

BAJA LA TASA DE NATALIDAD EN COLOMBIA: ¿QUÉ ESTÁ PASANDO?

Por Germán Ayala Osorio

Nacimientos en Colombia cayeron más del 13 % en 2024, según el DANE” fue el titular de una nota publicada por el diario El Espectador el 10 de julio el año en curso. Ya en el pasado inmediato, los periodistas Luis Carlos Vélez y Juan Lozano culparon a Petro del “bajonazo” en la tasa de natalidad en el país.

Lo cierto es que estamos ante una realidad sistémica que toca a un conjunto de variables con disímiles impactos. En esta columna expondré 7 elementos que podrían servir para explicar la aparición de semejante fenómeno. El primero de esos elementos tiene que ver con la crisis de la narrativa religiosa que presionaba y obligaba socialmente a las mujeres a reproducirse, lo que permitió el surgimiento de familias numerosas de 5, 8 y más hijos por núcleo familiar.  Ese relato de la iglesia católica venía ancorado a los principios y las exigencias mismas de una sociedad machista y patriarcal que le impuso a la mujer el único rol que podía desempeñar: ser madre, atender al marido y criar los hijos.

El segundo elemento está atado a la globalización como realidad que hizo posible conocer las decisiones adoptadas en países del viejo continente en los que fue disminuyendo la reproducción humana, lo que motivó que dichas naciones formularan políticas migratorias que atrajeran a parejas de países del Sur global, con hijos o en edad de reproducirse, para repoblar dichos países. Por supuesto que la globalización facilitó la circulación de ideas y discursos que les permitieron a las mujeres cuestionar el rol impuesto por aquella multinacional de la fe, de la mano de sociedades machistas en las que el macho proveedor de todo en el hogar mantuviera su rol dominante.

Luego vendría la entrada de la mujer al mercado laboral circunstancia que fue animando a más mujeres a aplazar esa forma de “realización en la vida”. Fue tan fuerte esa narrativa religiosa que aquellas mujeres que, en los años 50, 60 y 70 optaron por no tener hijos fueron cuestionadas. No es necesario repetir aquí los epítetos usados para descalificar semejante “actitud desafiante” de quienes llevan la carga social y natural (biológica) de tener que reproducirse por el bien de la especie.

Luego vendrían otros elementos. El tercero bien podría ser los cambios en las concepciones de la institución familia y el ingreso de los animales no humanos (llamados mascotas) a la ecuación, lo que significó que estos seres sintientes fueran asumidos como “hijos” contrariando a la iglesia católica que niega y rechaza que perros y gatos sean considerados como parte de la familia. Y ni para qué hablar de la insistencia del Vaticano en la idea de que la familia está únicamente compuesta por papá, mamá e hijos.

Un cuarto elemento podría estar relacionado con el sentido de la vida más allá del cumplimiento de los roles de padre y madre. El individualismo como características de las nuevas generaciones y el interés en vivir sin ataduras como las que representa traer hijos al mundo, están asociadas a esas nuevas maneras de asumir la vida, cuya finitud, por supuesto, seguirá siendo un factor de reflexión especialmente para aquellos que no están dispuestos a asumir semejante responsabilidad.

Como un quinto elemento podría mirarse lo que llamo aquí la sobre estetización del cuerpo femenino, muy de la mano por supuesto del “invencible” machismo y la cosificación de la mujer como objeto sexual para exhibir en público. Los cambios físicos (estéticos) que generan los embarazos bien pueden ser alimentar la resistencia de las mujeres a tener hijos o a no tenerlos en la cantidad deseada por quienes ven en el descenso de la natalidad problemas futuros para la sostenibilidad fiscal del sistema de aseguramiento (pensional).

Un sexto elemento se pueda asociar a las guerras y a las condiciones internas de un país como Colombia, en particular los problemas que aún exhibimos como sociedad: disímiles formas de violencia, prácticas primitivas que nos atan a un pasado premoderno e incivilizado que parece insuperable.

Y quizás el séptimo elemento esté asociado a todo lo que se desprende de la consolidación del feminismo como discurso y las formas estéticas y éticas de estar en el mundo que se desprenden de ese movimiento o las que algunas mujeres ven en este sin que necesariamente militen y compartan sus luchas. La confrontación y el rechazo a las formas de dominación masculina bien pueden estar impulsando a las jóvenes, feministas o no, a no repetir el rol jugado por sus madres: traer hijos, criarlos y seguir atendiendo a los maridos.



mujeres embarazadas - Búsqueda Imágenes

martes, 1 de julio de 2025

EL ATRONADOR SILENCIO DE LOS EXPRESIDENTES FRENTE A LOS DEVANEOS GOLPISTAS LEYVA DURÁN

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Después de más 24 horas de conocidos los audios en los que el excanciller Álvaro Leyva Durán habla de dar un golpe de Estado al gobierno de Petro, el silencio sepulcral de los expresidentes Gaviria, Duque, Pastrana, Uribe y Santos aumenta las sospechas alrededor de quiénes podrían ser los titiriteros que están detrás de los devaneos golpistas de Leyva Durán. ¿Por qué el silencio de los exmandatarios, en particular del Nobel de Paz? Santos está obligado como ningún otro a rechazar los dislates y deseos del octogenario miembro de la oligarquía bogotana, justamente por ostentar esa dignidad. Bueno, si no ha sido capaz de llamar genocidio a lo que viene haciendo Israel en contra del pueblo palestino, no podemos esperar que reaccione ante los sueños golpistas del excanciller Leyva Durán.

Los cinco exmandatarios han exhortado en varias ocasiones al presidente Petro a “respetar las instituciones y la institucionalidad” con aquello de convocar a una consulta popular e incluso impulsar la “octava papeleta” y por esa vía a una Asamblea Nacional Constituyente.

Pero justo en el momento en el que el diario El País de España revela semejante bomba noticiosa, los expresidentes optan por guardar silencio. Quizás comparten la lectura que de los hechos hicieron los periodistas y activistas políticos Néstor Morales, Darcy Quinn y Luis Carlos Vélez. El primero dijo que se trataba de una bobada; a la activista le causó risa pensar que un carcamal de 82 años se ponga en esas cosas; y Vélez dijo que era una payasada de Petro. Señores expresidentes: así se trate de una simple idea o deseo del excanciller, están obligados ética y políticamente a salir a descalificar esa idea y a rodear al presidente de la República.

De compartir los cinco expresidentes las lecturas y el proceso coordinado de desestimación de la gravedad de lo divulgado por el diario español, sus llamados a que se “respeten las instituciones y la institucionalidad” estaría atado a una postura hipócrita propia de quienes no están lejos de los deseos golpistas de Leyva Durán. O quizás compartan la idea del diario El Espectador: no se trata de una intentona golpista, sino de una acción legítima de Leyva en la medida en que simplemente estaba “gestionando la salida de Petro” de la Casa de Nariño.

El atronador silencio de los  expresidentes dice mucho de su verdadero talante democrático. Ya veremos si el diario El País logra desenmarañar lo que realmente hay detrás de los sueños golpistas del viejito Leyva Durán, porque quedó claro que a la prensa hegemónica del país no le interesa ir al fondo de semejante asunto tan espinoso y grave. 

Adenda: no incluyo al expresidente Samper en el listado porque es el único que apoya al presidente Petro. Eso sí, también me llama la atención su silencio. 



viernes, 20 de junio de 2025

PETRO Y LA GRAN PRENSA: RELACIONES TORMENTOSAS

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Las relaciones entre la prensa bogotana y el presidente de la República han sido tirantes desde el 7 de agosto de 2022, por dos razones fundamentales: la primera, porque el jefe del Estado es un consumado polemista acostumbrado a debatir y confrontar versiones y lecturas sin importar el bando desde donde se promuevan o difundan; y la segunda, porque por primera vez las más grandes empresas mediáticas decidieron fungir o se vieron obligados a actuar como agentes políticos en oposición.

Bajo esas circunstancias se entienden varios de los rifirrafes, correcciones y confrontaciones hechas por Petro a los periodistas de los medios corporativos. El más reciente de esos encontronazos ocurrió el 20 de junio. En su cuenta de X, el presidente de la República confrontó a Noticias Caracol por la información publicada en torno al caso Miguel Uribe Turbay.

Esto dijo Gustavo Petro: “en este momento estoy viendo la información de @NoticiasCaracol sobre el atentado al senador Miguel Uribe. Casi no veo televisión, ya no me gusta, pero si millones de colombianos. Y entiendo el mensaje subliminal, que enredan en información, sugieren que la fiscalía dijo que había un fin político. Eso no se puede decir, aún hoy, y aunque es una hipótesis de investigación, aún no se puede decir con certeza que haya fines políticos en el atentado y peor aún cuál interés políticos tendría el verdadero asesinoCaracol debe ser responsable con la sociedad colombiana. No se conviertan en heraldos de la muerte, sean heraldos de la vida y la verdad. Sean responsables”.

Más allá de si detrás del atentado sicarial contra el político uribista hay móviles políticos, lo cierto es que es inevitable pensar que la planeación y ejecución del ataque hace parte del propósito político-electoral de generar desazón y miedo en la población para finalmente recuperar la narrativa de la seguridad democrática a través de frases que se vieron impresas en pancartas y camisetas durante la Marcha del Silencio: “sin seguridad no hay paz”. De manera concomitante, varios políticos señalaron como responsable de la tentativa de homicidio al presidente Petro por su “discurso incendiario y provocador”.

Volvamos a los agrios enfrentamientos entre Petro y la gran prensa bogotana. La revista Semana, convertida en la plataforma ideológica y política del clan Gilinski, el 12 de mayo de 2023 tituló así una nota sobre el espinoso asunto: “El ataque de Gustavo Petro contra la prensa: una estrategia peligrosa que tiene encendidas todas las alarmas”. En el sumario del texto periodístico se lee que “el presidente convirtió a los medios de comunicación en el blanco de sus ataques. Su discurso atenta contra la libertad de expresión y la democracia”.

Según Semana y otros medios, al presidente no se le pueden criticar sus decisiones y mucho menos evaluar su gestión. La Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) señaló que los mensajes del presidente Petro “…terminan restándoles credibilidad (a los medios); buscando presionar la agenda mediática para que aborde favorablemente su gestión; alimentando un discurso en el que la prensa es antagonista, y así abre la puerta a la criminalización de los medios.

Después del 7 de agosto de 2022, la prensa hegemónica, siguiendo las instrucciones de sus patrones, convirtieron al presidente Petro, a su familia y a su gobierno en un solo “objetivo periodístico”, lo que significó la implementación de un cubrimiento noticioso cargado de "mala leche" y una inusitada y jamás vista animadversión, resultado del clasismo, el racismo y la aporofobia que desde la prensa tradicional se impulsa desde los orígenes de la República.

Nunca la prensa tradicional se volcó para esculcar las decisiones de un gobierno. Por el contrario, los medios tradicionales fueron cómplices de gobiernos como los de Álvaro Uribe, Juan Manuel Santos e Iván Duque Márquez. Con Uribe naturalizaron lo que se conoció como el unanimismo ideológico y político. Esas empresas mediáticas se hincaron ante el poder intimidante del político antioqueño. Con Santos mantuvieron la misma actitud complaciente. Y con Duque, periodistas de derecha como Néstor Morales (Blu radio) y Luis Carlos Vélez (de La FM) actuaron de forma complaciente y lo trataron como un amigo más, como un “parcero”, lo que significó el abandono de la actividad periodística, en particular de aquel principio de “molestar al poder”.

Los constantes encontronazos entre Petro y los periodistas de los medios hegemónicos se dan en medio de procesos de editorialización de las noticias y de la conversión de los reporteros, comentaristas y conductores de programas informativos en activistas políticos.

A pesar del llamado generalizado a “desescalar el lenguaje violento” al que han apelado el presidente Petro y los agentes más visibles de la Oposición mediática y política, lo más probable es que hasta el 7 de agosto de 2026 el jefe del Estado confrontará a los periodistas bien porque considere que están mintiendo, exagerando o haciendo lecturas parciales e interesadas de los hechos noticiosos.

Eso sí, el rol hasta ahora cumplido por los medios masivos expone con claridad que por razones políticas e ideológicas muchos de los periodistas que le hacen oposición al gobierno Petro corrieron la línea ética y por ese camino pusieron en cuestión la deontología de un oficio como el periodismo que siempre estuvo asociado a los sectores de poder económico y político que al igual que los directores, conductores y periodistas no imaginaron jamás que por primera vez en Colombia llegara a la Casa de Nariño un presidente progresista.

Es tan alto el nivel de pugnacidad entre Petro y la gran prensa bogotana que las audiencias no saben si el jefe del Estado es quien ataca a la prensa o es esta última la que puso en la mira lo que haga y deja de hacer el presidente de la República.


petro y la prensa colombiana - Búsqueda Imágenes


jueves, 29 de mayo de 2025

LOS CINCO HECHOS Y/O ESCENARIOS QUE DEJA PETRO

 Por Germán Ayala Osorio

 

Con aciertos y desaciertos, el gobierno de Gustavo Petro dejará en proceso de consolidación cinco hechos políticos e ideológicos que sí o sí la derecha, la izquierda, el progresismo y una eventual centroizquierda deberán recoger para construir con ellos los escenarios en los que sus posibles candidatos y programas de gobierno tendrán sentido, legitimidad y viabilidad. Estos son: 1. La anulación del carácter político de las “guerrillas”. 2. Unas élites desprestigiadas. 3. Unas bases sociales empoderadas y desafiantes. 4. En ruina la credibilidad de los medios masivos de información. Y 5. La obligación moral de construir una centroizquierda.

En medio del fracaso de la Paz Total, el presidente Petro logró lo que ni siquiera pudo alcanzar Álvaro Uribe Vélez con su temida política de seguridad democrática y la guerra a muerte que libró contra “lafar”: la anulación del carácter político de las “guerrillas”, a cuyos miembros llamó “traquetos de camuflado” y apéndices del cartel de Sinaloa. Así las cosas, cualquiera sea el candidato que llegue a la Casa de Nariño en el 2026 deberá lidiar con esa realidad política e ideológica que será determinante para los procesos de paz o de pacificación violenta que decida adelantar el próximo gobierno. Recordemos que en la entrevista que concedió a Juanpis González, el presidente Petro dijo que “en Colombia ya no hay guerrillas”. Esa conclusión a la que llegó el presidente de la República pone en “cuidados intensivos” a la categoría conflicto armado interno, cuya vida jurídica casi que se reduce a la aplicación del Protocolo II de Ginebra.

Con su discurso anti-oligarquía, Petro expuso a las élites tradicionales a un constante escarnio público, lo que le sirvió para reinstalar en los imaginarios colectivos la lucha de clases y la siempre latente posibilidad de que suceda en el país un nuevo estallido social, quizás superando los errores cometidos durante ese levantamiento: organización y liderazgo. En su última intervención, Petro señaló que “miedo es poner presos a 3.000 jóvenes y sacarles los ojos a decenas, solo por protestar, asesinar a 65 de ellos. Democracia y vivir sin miedo, es proteger el derecho de la ciudadanía a expresarse, a protestar y a la huelga”. Con unas élites desprestigiadas, los candidatos presidenciales deberán cuidarse de recibir apoyos y terminar defendiendo los intereses de aquellos empresarios que mandaron a sus lobistas al Congreso con la directriz de torpedear las reformas sociales presentadas por el Ejecutivo.

Gustavo Petro sale de la Casa de Nariño convertido en un caudillo popular y quizás en nuevo elector capaz de “poner” en la presidencia a quienes se comprometan con extender en el tiempo la promesa del cambio y por supuesto, la consolidación de este. Todas las marchas y movilizaciones dan cuenta de un despertar popular que bien se puede expresar en una realidad política que antes del 2022 el país no reconocía: unas bases sociales empoderadas y desafiantes. El trabajo social en las calles y comunidades adelantado por varios congresistas del Pacto Histórico podrá evaluarse positivamente si este escenario de conciencia colectiva se consolida y da vida a movimientos y líderes sociales con vocación de poder. Sin la formación de cuadros será imposible naturalizar las apuestas del progresismo. 

En el pasado reciente ningún presidente de la República había confrontado a los medios masivos y a sus periodistas vedettes como lo hizo Petro desde su cuenta en la red X.  El jefe del Estado los desmintió, contradijo y refutó con vehemencia, pero sin caer en amenazas de censura oficial como le “aconsejaron” varios petristas entre ellos Alfredo Saade. Semana, el medio que más oposición política le hizo a Petro, recogió el deseo del pastor: Alfredo Saade propone que el Gobierno Petro cierre medios de comunicación, “sin contemplaciones”. El gobierno Petro se abstuvo de chuzar e intimidar a los periodistas, tal y como ocurrió en los ocho años de Uribe Vélez.

La cofradía de empresas mediáticas que optaron por atacar sin piedad al gobierno Petro terminó en la ruina la credibilidad de los medios masivos de información, circunstancia que permitió la irrupción de Youtubers e Influencers de izquierda, convertidos todos en periodistas-activistas. Al final, los periodistas de los medios hegemónicos y esas nuevas figuras de las redes sociales terminaron actuando de la misma manera, afectando en materia grave la deontología del periodismo. La autocensura, las medias verdades, tergiversaciones y tratamientos periodístico-noticiosos amañados lograron poner en evidencia los mezquinos intereses de los propietarios de los medios masivos y la obsecuencia de sus más reconocidos periodistas, convertidos en amanuenses y estafetas de sectores privilegiados.

El quinto hecho y posible escenario político-electoral solo será posible si candidatos como Claudia López, Vicky Dávila de Gnecco, Sergio Fajardo y Alejandro Gaviria optan por abandonar sus egos y sus sórdidas relaciones con la derecha tradicional, para acercarse a la imperiosa necesidad de dar vida a un partido de centroizquierda o de centro, que recoja las banderas del cambio. Habrá que esperar por quién se decide el expresidente y expresidiario Álvaro Uribe, si por la Cabal, Paloma Valencia, Guerra u Holguín. Eso sí, los candidatos del CD son los más débiles frente a los anteriores porque quieren llegar a la Casa de Gobierno a cumplir las órdenes que el expresidente antioqueño les dé. 

Quizás la figura política que pueda liderar ese proceso de conversión política sea Roy Barreras quien con su camaleónico carácter y experiencia en varios gobiernos pueda servir como puente para acercar a los eventuales candidatos del progresismo. Hablo de Camilo Romero, María José Pizarro, Carolina Corcho, Luis Gilberto Murillo, Daniel Quintero y Carlos Caicedo.

Urge que la clase política y empresarial le apueste a bajar los altos niveles de crispación política e ideológica, dado que sus más visibles y connotados líderes dejaron ver su avaricia y el desprecio por lo popular y hacia todos aquellos que se atrevieran a confrontar sus privilegios, así cómo su clasismo, racismo y aporofobia.

Si se acepta que los cinco hechos y/o escenarios aquí planteados están interrelacionados, entonces todos los agentes políticos y económicos de la sociedad civil deben asumir como una obligación moral construir una centroizquierda que le acabe de demostrar a la derecha uribizada que su tiempo ya expiró, que el país cambió y que Uribe Vélez jamás fue el referente moral y ético que la prensa bogotana inventó en su momento. Proscribir el uribismo es una apuesta cultural que podría acercar al país a estadios de modernidad, lo que significa superar las taras civilizatorias de una derecha premoderna y violenta. 



petro - Búsqueda Imágenes

miércoles, 28 de mayo de 2025

PETRO Y LOS CONGRESISTAS QUE SE APROPIARON DE TIERRAS BALDÍAS

Por Germán Ayala Osorio

 

La lucha por la tenencia y explotación de la tierra hacen parte de los sempiternos problemas de inequidad, inseguridad alimentaria, sostenibilidad ecológica y socio ambiental que arrastra el país, de la mano de las múltiples formas de violencia social y política que parecen perennes. Se suma a lo anterior la disputa entre quienes le apuestan a un tipo de desarrollo económico basado en el modelo de la gran plantación con monocultivos y ganadería extensiva de baja producción y los que abogan por uno de corte agrarista para beneficio del campesinado y la consolidación de la soberanía y la seguridad alimentarias.

De los históricos procesos de concentración de la tierra en pocas manos participan familias presidenciales, poderosos banqueros, empresas multinacionales y sus filiales en el país, comunidades menonitas, ganaderos, congresistas, agentes narcoparamilitares y guerrilleros.

Durante la transmisión del Consejo de ministros el presidente Petro dio a conocer la lista de políticos[1] que estarían apropiándose de manera irregular o ilegal de terrenos baldíos. “Mientras miles de campesinos luchan por un pedazo de tierra para vivir y producir, algunos congresistas han estado ocupando ilegalmente tierras que le pertenecen a la Nación. Tierras baldías que por ley son para los campesinos, no para enriquecer a los poderosos de este país. Estos congresistas no están del lado del campesinado. Están del lado del despojo, del privilegio, del enriquecimiento a costa de la ilegalidad. Utilizan su poder para blindar sus intereses, para arrebatarle a las comunidades lo que les pertenece por derecho”, señaló Andrés Felipe Harman, director de la Agencia Nacional de Tierras.

Estamos ante una práctica consuetudinaria en el país, facilitada por circunstancias como la debilidad de las instituciones estatales en el control de los baldíos de la Nación y la captura mafiosa de instituciones como el Incora, Incoder y ahora la ANT. Esas condiciones hacen posible la apropiación ilegal e irregular de las tierras que por ley deberían pasar para el aprovechamiento del campesinado, previa evaluación de su valor ecológico y ambiental. Se trata de procesos de acumulación por desposesión, captura mafiosa institucional o apropiación irregular o ilegal de baldíos e incluso de terrenos que hacen parte del sistema de parques nacionales naturales. 

En un informe de la Contraloría General de la República, en los tiempos de Sandra Morelli, se dio a conocer los nombres de los agentes económicos que se apoderaron de tierras baldías en la altillanura. En dicho informe están las familias Sarmiento Angulo y los Eder con los casos Aceites Manuelita y Manuelita - San Martin, así como las empresas Riopaila Castilla, Poligrow Colombia; los casos de los familiares del ministro Iragorri, de la Familia Lizarralde Ocampo y el caso de la Multinacional Cargill, entre otros más. Los narcoparamilitares también se apropian de tierras que hacen parte de parques nacionales naturales. Al final, los perfumados congresistas y banqueros terminan pareciéndose a los narcoparamilitares. 

Por fuera de ese informe se presentaron otros casos de apropiación irregular de baldíos, en los que están involucrados miembros de la comunidad Menonitas en la Orinoquia y el expresidente y expresidiario Álvaro Uribe Vélez. Este último se apropió los terrenos del baldío El Laguito 2. Después de años de aprovechamiento y de solicitudes institucionales para que lo devolviera, tan solo en el 2022 el poderoso y temido político antioqueño devolvió al Estado los terrenos que había anexado a su hacienda El Ubérrimo.

Así las cosas, lo “denunciado” por Petro en su habitual Consejo de ministros constituye una prueba más de que en Colombia hay procesos continuados de robos de la tierra por parte de agentes políticos (congresistas, empresarios, multinacionales y presidentes) que han contribuido en gran medida a que el campesinado, comunidades negras e indígenas sufran las consecuencias de la avaricia provocada por la “fiebre de la tierra”. Son, justamente, esos actores políticos los que se oponen a que el Estado y en particular el actual gobierno logre hacer la reforma agraria que el país necesita para superar el oprobioso indicador de concentración de la tierra en pocas manos, del 0.84[2]. Con sus acciones, los congresistas que hacen parte del listado de acaparadores de tierras baldías aportan a que la violencia en Colombia se extienda en el tiempo.






[1] Estos son los congresistas señalados por el presidente de la República: Marcos Daniel Pineda

Liliana Ester Bitar, Lidio García Turbay, Carlos Cuenca, Familiares de Paloma Valencia, Juan Samy y Habib Merheg, Ana Paola García, Luis Eduardo Díaz

[2] Gini, entre más cerca a uno, mayor es el nivel de concentración de la propiedad.

lunes, 12 de mayo de 2025

PETRO NO CREE EN LA CANDIDATURA DE GUSTAVO BOLÍVAR

Por Germán Ayala Osorio


Después de la “despachada” del presidente Petro contra su fiel amigo y escudero Gustavo Bolívar lo mejor es que este último decline a su aspiración presidencial. A pesar de puntear en un par de encuestas que de manera prematura “midieron” las preferencias de los colombianos, hay razones de peso para que abandone su precandidatura.

La primera de esas razones se la dio el propio Petro cuando le dijo “…que lo pensara porque sentía que de pronto las encuestas me estaban inflando y que era un candidato más fácil de derrotar.

Ungir al candidato o candidata presidencial del progresismo y la “izquierda” sin necesidad de una consulta interna le permitiría al presidente de la República imponer sus preferencias lo que podría resultar contraproducente si la derecha y sus medios hegemónicos lo “gradúan de títere” de Petro.

Al ver las debilidades discursivas, conceptuales y la poca experiencia política y electoral de Bolívar, el camino de la consulta se abre paso como la única instancia posible que tiene el progresismo para elegir a quien competirá con los candidatos de la derecha en el 2026. Así las cosas, no es suficiente con que Bolívar haya demostrado una infranqueable lealtad hacia el presidente, que ame el proyecto y al propio jefe del Estado.

Los resultados de esas encuestas en las que puntea Bolívar pueden obedecer a la estrategia de la derecha de “inflarlo” a sabiendas de sus vacíos conceptuales, su deficiente dominio de la oratoria, nulo carisma y un factor decisivo: no tiene maquinaria. Nadie le quita al libretista y escritor que es una buena persona, honrado y eficiente al momento de cumplir con tareas asignadas. Y en el fondo, Petro reconoce esas debilidades. Quizás por ello lo ve como un candidato fácil de derrotar.

Lo que le dijo Petro a Bolívar da a entender que preferiría darle su aval a un candidato cercano, fiel y sin tacha a nivel político, sin necesidad de entrar en el desgaste político que implicaría hacer una consulta interna en la que aflorarían los egos entre los precandidatos, casi todos curtidos políticos y con maquinaria electoral.  Y lo que es peor, no todos “hijos y luchadores de izquierda”. Hablo de Roy Barreras, Daniel Quintero, Carlos Amaya y Luis Guillermo Murillo, políticos allegados hoy a las causas del progresismo en razón al triunfo de Gustavo Petro y los acercamientos con la Alianza Verde.

La otra razón es política y está ancorada al clima de pugnacidad ideológica y política que se acrecentó en el último año por cuenta del “atrincheramiento” de Petro en respuesta a las maniobras desleales protagonizadas por ministros que llegaron al gobierno Petro por acuerdos políticos en el marco de un acuerdo nacional que jamás se consolidó. Si el presidente Petro quiere apostarle a superar ese escenario de confrontación debe estar pensando en candidatos moderados, pero con la capacidad de tender puentes con esos sectores del Establecimiento que se atravesaron como “mulas muertas” a las reformas sociales presentadas por el gobierno al Congreso, sin abandonar la defensa de las ideas centrales del progresismo.

Luis Guillermo Murillo, Carlos Amaya y Roy Barreras serían los más opcionados si realmente el presidente quiere volver a ganar las elecciones, superando ese escenario de confrontación. Eso sí, no se puede descartar que con los arriba mencionados el proyecto progresista termine debilitándose en virtud de eventuales “conductas revisionistas” que aparecerían al momento en el que uno de los tres se siente en el Solio de Bolívar. Más claro: los tres podrían darle juego a la derecha tradicional, en detrimento de las políticas implementadas por el actual gobierno. 

Quizás Camilo Romero, María José Pizarro y Carlos Caicedo resulten para el presidente los más proclives a defender sin ambages y con decidido ahínco el proyecto progresista. De los tres, Romero es quien desde el dominio de la oratoria puede enfrentar de una mejor manera a los candidatos de la derecha. Además, Romero tiene maquinaria. Eso sí, la Corte Suprema de Justicia lo investiga por un contrato en la empresa de licores de Nariño. A Pizarro le falta dominio conceptual y experiencia. Su condición de mujer víctima de la violencia podría jugar a su favor. Además, tiene carisma. En cuanto a Caicedo, su reconocimiento sigue siendo regional, factor que jugaría en su contra. En lo que corresponde a la exministra Carolina Corcho, no creo que Petro la tenga dentro de su ramillete a pesar de ser su fervorosa defensa de la reforma a la salud, campo que conoce muy bien por su condición de médica. Al interior del Pacto Histórico hay visos de machismo, factor que al final puede jugar en contra de las precandidaturas de Corcho y Pizarro. 

Ya veremos. Eso sí, ojalá las bases de la izquierda y el progresismo empiecen desde ya a visualizarse sin la influencia de Petro, pensando en la imperiosa necesidad de darle la oportunidad a otros tipos de liderazgos. La derecha cometió el grave error de seguir y validar a pie juntillas las ideas, decisiones, maniobras y las “andanzas” de Álvaro Uribe Vélez. Por cuenta de sus líos judiciales, el nefasto gobierno de Iván Duque, su títere, y el desmonte del “coco” del Castrochavismo, la derecha perdió apoyo en la clase media y en sectores populares (campesinos) beneficiados hoy por el gobierno Petro. Si el actual jefe del Estado decide asumir el rol de gran elector, superando a Uribe en ese aspecto, con el tiempo sufrirá el natural desgaste por su condición misma de expresidente. 


Imagen tomada de El Espectador

ABELARDO, EL AZARÍAS DE LA PATRIA MILAGRO

Por Germán Ayala Osorio   Desfilar en medio de 23 bolsas blancas con cadáveres en su interior, como lo hizo el pastor-presidente, hace ...