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domingo, 22 de marzo de 2026

NOTICIAS CARACOL Y EL MANEJO DE LAS DENUNCIAS DE ACOSO SEXUAL

 



Por Germán Ayala Osorio

 

Sigue Noticias Caracol y Caracol Televisión cometiendo errores en el manejo público de la crisis de credibilidad que afrontan por cuenta de las denuncias de acoso sexual contra dos de sus presentadores-periodistas.

El comunicado inicial, escueto por demás, termina siendo una forma de encubrimiento de los nombres de los periodistas (victimarios) que acosaron a las mujeres (¿practicantes?) que decidieron denunciar internamente las prácticas de violencia basadas en género en las que habrían incurrido dos de sus presentadores-periodistas.

Días después, Juan Roberto Vargas, director de Noticias Caracol y de Mañanas Blu hizo referencia al asunto con la anuencia, según el propio comunicador, del presidente de la compañía. Vargas habló de “doloroso y triste episodio” y expresó la solidaridad institucional con la frase estamos del “lado de las víctimas y de sus familias”. Quizás recogiendo el sentido del eslogan del noticiero: primero la gente.

A renglón seguido, habló de una de toma de  decisiones que permitirá “cortar de raíz y actuar con severidad”, lo que supone una ruptura del Pacto Patriarcal que parece que operó durante varios años al interior del noticiero a juzgar por los múltiples casos de mujeres que en las redes sociales vienen contando que sufrieron acosos sexuales durante su paso por el importante informativo. Casos que ocurrieron hace 20 años. 

Al referirse al asunto como un episodio, Vargas intenta cortar cualquier sistematicidad de las violentas conductas. El director del Noticiero hace un corte sincrónico, pero olvida el sentido histórico de una inocultable diacronía en la que se inscriben varios casos de acoso sexual que él como director quizás minimizó, no conoció de primera mano o no quiso conocer.

Mientras que los silencios  del comunicado inicial firmado por Caracol Televisión y los asumidos en el editorial comentado por Juan Roberto Vargas en torno a las identidades de los dos presentadores-periodistas hacen insondable la crisis de credibilidad que podría venirse en contra de la compañía y del noticiero, las especulaciones alrededor de los nombres de los presuntos acosadores se tomaron las redes sociales y varios portales, lo que bien parece obedecer a una estrategia institucional no reconocida por ningún directivo de dejar que el derecho al buen nombre de los dos señalados presentadores-periodistas sea escaldado en hogueras como la red X en las que vienen siendo tendencias los dos reconocidos periodistas. Hablo de Jorge Alfredo Vargas y Ricardo Orrego.

En su intervención, Juan Roberto Vargas habló de “transparencia, rigor y dignidad” y de que en el manejo de este “doloroso caso habrá plenas garantías para todos, en particular para las víctimas”. ¿Por qué permitir que las suspicacias y las especulaciones sobre los posibles nombres de los acosadores sexuales recayeran sobre dos de sus más reconocidos presentadores-periodistas? ¿Se trata acaso de una forma de sanción moral e institucional no protocolizada? ¿Por qué Juan Roberto Vargas en su nota editorial no hizo referencia a la lapidación moral que están padeciendo dos de sus empleados, compañeros y amigos? ¿La no aparición de los señalados y ya condenados presentadores en las emisiones del noticiero es una forma institucional de castigo previo a las sanciones definitivas que han de tomar “observando las plenas garantías para todos”?

Estas son preguntas que dejan ver los errores cometidos por la compañía Caracol Televisión en el manejo de unos casos de acoso sexual que se piensan “cortar de raíz” a pesar de las sospechas alrededor de la existencia de un Pacto Patriarcal liderado por directivos (hombres y quizás mujeres) que en el pasado inmediato desestimaron otras denuncias por similares casos de violencia basadas en género.

En cualquier caso, hay de fondo un asunto comunicacional que ha de servir de ejemplo para los estudiosos de las crisis, de la comunicación y de la comunicación organizacional. Insisto, entre más tiempo pase, peor resultará para la imagen de Noticias Caracol como empresa informativa, actor político y centro de prácticas para muchas periodistas que  quieren llegar a ese medio como una excelente opción de empleo y visibilidad pública.

EL PACTO PATRIARCAL EN NOTICIAS CARACOL





Por Germán Ayala Osorio

 

Las denuncias de acoso sexual al interior de Noticias Caracol abren nuevamente el debate alrededor del Pacto Patriarcal en el que nacen los hombres, que no es otra cosa que la manifestación simbólica del sistema patriarcal dominante en Colombia; el mismo en el que se naturalizaron formas sutiles de cosificación sexual de las mujeres lo que facilita la aparición de las prácticas de acoso sexual y otras formas de violencia basadas en género.

Muy bien por las mujeres que se atreven a denunciar a los jefes y compañeros acosadores, a pesar de saber que van a ser señaladas y cuestionadas por sectores societales desde los que se defiende el sistema patriarcal y se reproduce el Pacto Patriarcal. Para el caso de Noticias Caracol vienen apareciendo en los últimos días casos de violencia sexual de más de 20 años de haber ocurrido. Y a juzgar por la permanencia, pero sobre todo por el ascenso y el reconocimiento público de los periodistas-presentadores responsables de las conductas de acoso sexual, es apenas lógico concluir que al interior de esa empresa mediática operó y opera aún un Pacto Patriarcal con el que se minimizó el acoso sexual, reducido a “imprudencias, errores, malentendidos, salidas en falso; o a una cuestión de tragos o crisis matrimoniales de los machos abusadores”; y las más infames: “es que ella se insinuó, mire como vino vestida y maquillada; es coqueta…”

¿Es posible romper o salirse de ese Pacto Patriarcal? La respuesta es sí, pero hay que enfrentar fuertes condicionantes culturales que tocan ámbitos colectivos, familiares, institucionales e individuales, todos atados a formas de representación del cuerpo femenino en las que juegan un papel clave la publicidad sexista y la industria cosmética que impone estándares estéticos a las mujeres.  

Sobre los adolescentes hombres recaen presiones familiares y societales alrededor de aquello de “comportarse como machos”, esto es, hombres capaces de “conquistar” a cualquier mujer. Es decir, aquello de conquistar mujeres puede que ciertos hombres la asuman como una “guerra a muerte” en la que acosar y violar se asumen como caminos posibles a recorrer ante un no femenino mal tramitado por el derrotado varón o por el miedo latente al rechazo. Pensar a las mujeres como “territorios de conquista” hace parte de la narrativa masculina validada por el discurso publicitario y en general por la cultura dominante.

Quizás entonces lo que haya que modificar o proscribir esté atado a las exigencias familiares con miras a asegurar la esperada heterosexualidad tanto de madres y padres que se sentirán orgullosos de saber que sus hijos varones lograron establecer y consolidar una relación con mujeres, sin que les importe mucho con qué tipo de representación social de la mujer lo lograron.  En esos núcleos familiares suelen distinguirse muy bien las mujeres de la casa, de las “otras mujeres”. Esas distinciones pueden estar en función del sistema patriarcal diseñado para que haya mujeres que desde la intimidad del hogar aceptan el machismo e inducen a sus hijos, hombres y mujeres a extenderlo en el tiempo sin mayores cuestionamientos.



sábado, 21 de marzo de 2026

EL CASO DE ACOSO SEXUAL EN NOTICIAS CARACOL: UN ASUNTO COMUNICATIVO



Por Germán Ayala Osorio

 

Si miramos los casos de acoso sexual que Caracol Televisión aceptó estar revisando a la luz de sus propios protocolos, desde la perspectiva de la Comunicación, lo primero que hay que advertir es que están ante un desafío corporativo que puede terminar minando la credibilidad de las directivas, en particular las del noticiero Caracol, espacio institucional en el que habrían actuado los dos presentadores-periodistas sobre los que recaen las denuncias de acoso sexual contra colegas mujeres.

El reconocimiento público de la bochornosa situación interna se asume como un relativo punto positivo a favor del canal en la medida en que sobre el escueto comunicado recaen preguntas claves que, de no resolverse adecuadamente, terminarán afectando la ya minada credibilidad de Noticias Caracol, un actor político fustigado por sectores de las audiencias por tratamientos periodísticos amañados de hechos políticos asociados a decisiones adoptadas por el gobierno Petro, asumido por el noticiero como “objetivo político” con miras  a deslegitimarlo.  

Interrogantes como estos salieron al paso una vez se conoció el contenido del comunicado: ¿Desde cuándo las directivas conocen de esta y de otras situaciones de acoso sexual?; ¿El canal y el noticiero institucionalmente protegieron a los presentadores señalados de acosar sexualmente a periodistas mujeres? ¿Tienen contemplado, una vez se surta el debido proceso interno, exponer los nombres de los victimarios y sus víctimas? ¿El reconocimiento público y la credibilidad de los dos presentadores involucrados son motivo de duda para cancelarles los contratos?

Si el acoso sexual al interior del canal y el noticiero se asume de tiempo atrás como parte del paisaje, esto es, como parte de las relaciones cotidianas, es fácil advertir que estamos ante un problema comunicativo expresado en la reducción de la mujer a la condición de “objeto sexual” al que se accede desde las instancias de poder reconocidas dentro de las dinámicas del propio noticiero de televisión. Las exigencias estéticas a las mujeres periodistas-presentadoras no necesariamente responden a los estándares societales; es posible que detrás haya una pretensión sexualizante que complementa y alimenta la cachondez y la concupiscencia de los periodistas (jefes) que interactúan a diario con las periodistas.  

Entre más se demore @NoticiasCaracol en exponer a los acosadores sexuales peor será para su imagen. Encubrirlos porque son reconocidos y garantizan credibilidad tendrá un alto costo en materia de consumo por parte de las audiencias.

Aunque parece paradójico que dentro de un medio de comunicación subsistan problemas comunicativos ancorados al no reconocimiento de la Otredad, no lo es tanto porque si de algo se encarga el periodismo y la información como instrumento político, económico y social es de negar, señalar y mancillar identidades, en particular las de aquellos ciudadanos que el noticiero asume como “inconvenientes, incómodos e incluso como “desechables”. Hablo de los pueblos afro e indígenas y de las comunidades campesinas, entre otros, cuyos registros noticiosos por parte de Noticias Caracol estuvieron motivados en un ya probado racismo y clasismo. Por supuesto que tipos específicos de mujeres también resultan “incómodas” para el noticiero: las que denuncian a los acosadores, defienden la causa feminista y rechazan el sistema patriarcal.

El canal y el noticiero tienen al frente una oportunidad única para ofrecerle a la sociedad colombiana, machista y misógina por excelencia, un cambio institucional alrededor de las maneras como se percibe a la mujer. De esta coyuntura pueden salir ideas y procesos reeducativos que requiere una sociedad patriarcal que sexualiza todo el tiempo a la mujer a través del discurso publicitario, las exigencias estéticas y las relaciones de poder y dominación hegemónica de los hombres sobre las mujeres.



ACOSO SEXUAL EN CARACOL TELEVISIÓN

 



Por Germán Ayala Osorio

Caracol Televisión y Noticias Caracol sufren por estos días una suerte de linchamiento moral en redes sociales y de parte de algunos medios por cuenta del reconocimiento público que hizo el canal de “unas denuncias recibidas en contra de dos periodistas y presentadores por presunto acoso sexual”.

Al oficializar “que ha activado de manera inmediata los protocolos internos y los procedimientos establecidos por la ley para la atención e investigación de este tipo de situaciones”, Caracol Televisión y su noticiero quedan expuestos a que aparezcan periodistas acuciosos de la competencia o de otras huestes interesados en develar las identidades de los dos periodistas y presentadores denunciados por acoso sexual y por supuesto los nombres de las víctimas. Por tratarse de presentadores y periodistas involucrados en el supuesto acoso sexual, ello supone un alto grado de reconocimiento social, político y periodístico lo que aumenta el interés noticioso, con todo y morbo.  

Desde la perspectiva noticiosa, el caso de acoso sexual cumple con los valores/noticia de los que hablan los teóricos de la comunicación de masas: es un caso relevante, de alcance nacional e internacional; se trataría de mujeres periodistas acosadas por sus jefes inmediatos en un país con una creciente sensibilidad social en torno a este tipo conductas aberrantes. Es decir, desde lo noticioso y lo periodístico, el plato está servido.

¿Qué pasa con el olfato periodístico de los colegas que al interior de Caracol y su noticiero saben quiénes son los acosadores? Lo primero que se activa en estos casos es el espíritu de cuerpo o lo que Carolina Sanín llamaría el “cacorraje nacional”, es decir, hombres encubriendo y solidarizándose con los colegas acosadores y desestimando las versiones de las mujeres acosadas. Se activa aquello de “la ropa sucia se lava en casa”. Entonces, aparece la autocensura como la única forma de ponerle límites al olfato periodístico y al interés de abrir noticiero con un “extra, extra, última hora, estos son los acosadores sexuales”. Estas circunstancias confirman una vez más que los criterios de noticia o de noticiabilidad siempre serán acomodaticios. Y más aún cuando la noticia o los hechos noticiables aparecen justo en las entrañas de un canal y de un noticiero que lleva más de tres años haciendo equivocados y amañados tratamientos periodísticos atados al ejercicio del poder del presidente de la República. 

En una sociedad machista como la colombiana la sanción mediática y moral de los acosadores es quizás el único camino que les queda a las víctimas y a quienes están interesados en erosionar las relaciones de dominación a las que normalmente están sometidas las mujeres. Y es así porque la justicia suele revictimizar a las víctimas de acoso sexual y exculpar a los machos violentos reduciendo las conductas a “coqueteos” normalizados al interior de las empresas.

A juzgar por las reacciones de periodistas víctimas en el pasado de iguales o peores prácticas y que conocen el medio televisivo el acoso sexual al interior de las empresas noticiosas y del entretenimiento está más que normalizado. Sería una práctica cotidiana no muy alejada de lo que acontece en universidades públicas y privadas, entre otros ámbitos.

Una vez expuesto el caso a través del comunicado público, Caracol Televisión y en particular las directivas del Noticiero están en la obligación de acelerar la investigación interna de los hechos denunciados. Cuanto antes deben frenar las “acusaciones y especulaciones” que circulan en la red X en contra de dos presentadores que no aparecieron en la emisión de ayer 20 de marzo lo que despertó suspicacias en varios tuiteros.

Compleja situación la que afronta el canal de televisión. En esta confluyen su condición de actor de poder (político y social) y su naturaleza periodística que la obligaría a hacer públicos los hechos y dar los tratamientos noticiosos propios de un oficio moralmente pensado para denunciar con fines civilizatorios y educativos lo que está mal dentro de la sociedad.  Y por supuesto que el acoso y las otras formas de violencia basadas en género son conductas que estamos en mora de proscribir. La ética empresarial y periodística están comprometidas en el asunto.

Si se comprueba la culpabilidad de los señalados, lo recomendable es que el canal prescinda de sus servicios y exponga sus nombres cumpliendo así con las condiciones teóricas y la praxis del oficio. ¿Serán capaces de hacerlo?




ME MANDARON AL INFIERNO

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