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miércoles, 18 de marzo de 2026

PALOMA VALENCIA: ¿LA MENOS BRAVA DE LA CAMADA?

 




Por Germán Ayala Osorio

 

Paloma Valencia Laserna, candidata presidencial de la derecha uribizada, corre el riesgo de ser la versión femenina de Iván Duque Márquez, el “títere” de Uribe. Expongo a continuación varios actos ilocutivos que hacen pensar en el riesgo de que un eventual gobierno suyo signifique el regreso del expresidente a la Casa de Nariño en cuerpo ajeno o como diría el ladino político, en las “carnitas y huesitos” de la nieta de Guillermo León Valencia.

Considerar a Uribe como su “papá” y llamarlo “presidente” son expresiones claras de una inocultable sumisión al poder intimidante del político antioqueño, reconocido mandamás, acostumbrado a gritar y a imponer su voluntad, incluso desconociendo las lógicas y dinámicas institucionales.

Se suma a lo anterior la insistencia de Paloma Valencia en atacar a la JEP para congraciarse con los militares procesados por la comisión de graves delitos, pero sobre todo con aquellos activos y los que puedan regresar a las filas, que extrañan la política de seguridad democrática y que bien podrían ser los “hijos” de los que habló en su despedida el entonces general Enrique Zapateiro. El alto oficial dijo que dejaba al interior del Ejército “muchos Zapateiros”.

La acérrima oposición de Valencia Laserna a las reformas sociales del gobierno Petro, con destempladas frases la alejan de ser la “menos brava de la manada”, para convertirla en la más aventajada y peligrosa “de la manada”. Así fue con Duque y al final violó los derechos humanos durante y después del estallido social, una forma de acercarse al violento talante que exhibió Uribe entre 2002 y 2010, al frente de su política de seguridad democrática.  

Frente al incremento del salario mínimo, Valencia espetó: “Petro copia, pero copia mal. Lo primero que hizo López Obrador en México antes de subir el salario mínimo en 20 % fue cambiar la indexación de los salarios públicos al IPC”. En lo que toca a la reforma a la salud, la política caucana señaló, en complacencia con Uribe: “la actitud del partido no va a cambiar, nosotros desbarataremos el quórum cuando podamos hacerlo y votaremos No cuando haya que votar.

Quizás la frase que más hace parecer a Paloma Valencia a su mentor y “padre” es la que le gritó al senador Iván Cepeda: “No me vaya a mandar a matar senador Cepeda”. La descalificadora expresión hace recordar a la que usó Uribe Vélez en el recinto del Congreso en contra del entonces senador Petro: “prefiero 80 veces al guerrillero que al sicario moral difamando”. En esa misma oportunidad le gritó en tono amenazante y evidente odio: “sicario, sicario, sicario”.

Ángela Patricia Janiot le preguntó a Iván Duque si él era el títere de Uribe. ¿Se atreverá la misma periodista o quizás un colega de los medios hegemónicos locales preguntarle lo mismo a Paloma Valencia? En cualquier caso, Paloma Valencia no es la menos brava de la camada y lo más seguro es que un eventual gobierno suyo significará el regreso de su “padre” al Solio de Bolívar.




martes, 10 de marzo de 2026

JUAN DANIEL OVIEDO: VEDETTE Y FALSO OUTSIDER

 


Por Germán Ayala Osorio

 

Acepte o no Juan Daniel Oviedo ser la fórmula vicepresidencial de Paloma Valencia, el acercamiento al proyecto uribista que representa la senadora caucana tiene una sola explicación: el desespero de la candidata presidencial y de la prensa hegemónica por presentar como de “centro” una candidatura claramente de derecha atada a los intereses políticos del expresidente Álvaro Uribe y al tutelaje que de todas maneras ejerce y ejercerá sobre su ungida si logra sentarla en el Solio de Bolívar. De allí el interés de invitar a Juan Daniel Oviedo a que haga parte del proyecto político de la derecha uribizada para vender la idea de que con Paloma Valencia el uribismo-no Uribe- se está corriendo hacia el centro. Sin duda alguna, una mentira monumental igual a la de “estamos ganando la guerra contra las Farc-Ep” expresada durante el periodo 2002-2010.

Dentro de lo que se conoce como el uribismo tienen claro que sectores de la opinión pública asocian a Uribe Vélez con la violación de los derechos humanos a través de la seguridad democrática, la aplicación de la doctrina neoliberal, esto es, la privatización del Estado y por supuesto con el ethos mafioso que naturalizó la corrupción público-privada durante los ocho aciagos años de Uribe en la Casa de Nari. De esa manera, Oviedo está vendiendo la imagen de un político de “centro” capaz de guiar a Valencia Laserna y al uribismo hacia ese espectro ideológico. Se trata, por supuesto, de una estratagema electoral para tratar de matizar el discurso derechoso que le dicta Uribe a Paloma Valencia.

Al no poder desmarcarse de Uribe por ser su mentor y “padre”, los ideólogos y asesores le propusieron a la candidata presidencial que buscara a Oviedo por haber tomado distancia del antipetrismo y por esa vía venderse como un outsider, cuando claramente no lo es. El exdirector del DANE y exconcejal de Bogotá (elección anulada por el Consejo de Estado) es un político tradicional que encontró en la errónea táctica de sus compañeros de la Gran Consulta por Colombia de atacar a Petro y mentir sobre el presente del país, la oportunidad para reinventarse. Hoy la prensa lo presenta como un fenómeno político, cuando simplemente supo explotar la torpeza de los otros precandidatos.

Si finalmente Juan Daniel Oviedo acepta ser la fórmula vicepresidencial de la “hija” de Uribe, llevará en la frente, como si se tratara de la letra escarlata, el inri de uribista, mácula que muy seguramente una parte del electorado no le perdonará jamás, justamente porque le creyeron el numerito que montó y ejecutó con maestría durante la campaña para la consulta. 

El país debe entender que el centro político en Colombia es una ilusión, un espejismo. Claudia López Hernández, Sergio Fajardo y Roy Barreras insisten todavía en engañar a los colombianos diciéndoles que ellos son de centro, cuando claramente son políticos de una derecha vergonzante. Oviedo está aprovechando su cuarto de hora para ocultar su verdadero talante.

domingo, 8 de marzo de 2026

GANADORES Y PERDEDORES DE LA JORNADA ELECTORAL

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Después de los resultados de la jornada electoral del 8 de marzo quedan ganadores y perdedores. Empecemos con estos últimos: la periodista Vicky Dávila (con 226 mil votos) fracasó con rotundo éxito en su aspiración de ganar la Gran Consulta uribista a la que llegó sin propuestas, pero con un discurso anti-Petro que, al final, de nada le sirvió. Quedó de quinta entre nueve aspirantes. Su derrota resulta significativa en la medida en que el antipetrismo como fórmula para conquistar votantes se debilita en aquellos que con o sin maquinaria política, insistan en adelante en hablar mal del saliente gobierno, cuando hay avances significativos en asuntos sociales y económicos.

Otros dos perdedores son Roy Barreras (obtuvo menos 300 mil votos) y Daniel Quintero (menos de 250 mil sufragios), presuntos defensores del progresismo. El primero, en su primera declaración una vez conocidos los resultados criticó a Petro por haberle dicho a los petristas que no votaran la consulta y le alcanzó para augurar una derrota de Iván Cepeda si no logra convocar al espectral centro que la gran prensa empezó a visualizar con la sorpresiva votación de Juan Daniel Oviedo (un millón doscientos mil votos); por el contrario, Quintero se ofreció a seguir luchando por la consolidación del proyecto progresista.  

Dentro del grupo de perdedores se cuenta también Claudia López Hernández (con cerca de 550 mil votos) quien de manera tardía cambió sus ataques contra el petrismo y el uribismo para terminar defendiendo las reformas sociales del gobierno Petro y señalar al uribismo como el sector a derrotar en primera vuelta. Con ese resultado, López debilita al llamado “centro político”, espectro en el que ella insiste en decir que pertenece, cuando claramente es una mujer de derecha. En eso se parece a Sergio Fajardo, candidato que irá a primera vuelta, pero que deberá analizar muy bien este resultado. De pasar Paloma Valencia a segunda vuelta, muy seguramente Fajardo terminará en las toldas uribistas con las que tiene una vieja simpatía y cercanía.

El ganador de la jornada es el expresidente y expresidiario Álvaro Uribe Vélez quien logró imponer a Paloma Valencia Laserna. Así las cosas, el político antioqueño mantiene su vigencia política y poder electoral, circunstancias que lo confirman como el Gran Titiritero. Valencia, sin lugar a duda, será, de llegar a la Presidencia, una especie de “Iván Duque 2.0” cumpliendo el rol de la “muñeca” de Uribe Vélez.

Los tres millones de votos alcanzados por Paloma Valencia le envían un mensaje claro a Abelardo de la Espriella, candidato presidencial uribista que con la débil maquinaria del movimiento Salvación Nacional queda sujeto a la decisión final que deberá tomar el expresidente Uribe entre continuar apoyando a Paloma Valencia o invitar a Abelardo de la Espriella para que sea él quien finalmente lleve las banderas del Centro Democrático. Se trata de una decisión en la que confluyen el machismo de Uribe y la desconfianza que le genera Paloma Valencia por ser mujer. Ya veremos qué sucede.




ME MANDARON AL INFIERNO

  Por Germán Ayala Osorio Los colombianos llegarán a la próxima contienda electoral acosados por los efectos que dejaron el proceso de paz...