Por Germán Ayala Osorio
En la conversación entre Abelardo
de la Espriella y el presidente del Ecuador, Daniel Noboa, confluyen varios
elementos político-electorales. El primero, el desespero de la ultraderecha colombiana
por darle a su candidato el talante político que él mismo se ha encargado de
negar al presentarse como un outsider. “No soy un político” es la
frase que ha repetido infinidad de veces el abogado que considera que “la
ética nada tiene que ver con el derecho”. Les urge a sus asesores y al uribismo matizar el estilo chabacán, el lenguaje procaz, su machismo, misoginia y autoritarismo que lo caracterizan. Como dijo Fajardo, De la Espriella es un "patán".
El segundo, las lecturas amañadas
de El Espectador y del resto de la prensa hegemónica con las que buscaron
exaltar a De la Espriella como un “componedor y hombre de soluciones, pues
en vivo y en directo logró que el mandatario ecuatoriano reversara los
aranceles” que arbitrariamente le impuso a Colombia. Una lectura que no
concuerda con la realidad de los hechos.
El diario bogotano, en su cuenta
de X dijo lo siguiente: “A pesar de eliminar los aranceles tras hablar
con De la Espriella, la Comunidad Andina de Naciones ya había
ordenado cesar la medida.” La redacción de El Espectador es
imprecisa de acuerdo con el comunicado de la Cancillería en el que confirma que
el reversazo del presidente del Ecuador se dio por mandato de la Comunidad Andina
(el 7 de mayo emitió las resoluciones). Así las cosas, la llamada en vivo entre
Noboa y el candidato presidencial obedeció a una pantomima, una estratagema de
corte electoral.
El Espectador de forma ladina
valida el encuentro en vivo entre los dos ultraderechistas y por esa vía le da
un inmerecido estatus de político hábil capaz de ponerle fin a la “guerra arancelaria”
que desató Ecuador contra Colombia, muy seguramente siguiendo instrucciones de
la Casa Blanca y respaldado por el expresidente Álvaro Uribe.
El tercer elemento tiene que ver
con el interés -preocupación- que despierta la elección presidencial en el país:
dejó de ser doméstica, para convertirse en un asunto de interés para la derecha
internacional. La posibilidad de que el proyecto progresista se reelija
convierte al país en un asunto-problema para la derecha nacional e
internacional.
A principios de mayo del año en
curso, la ungida de Uribe y por éste mismo desinflada candidata presidencial, habló
con Noboa,
quien se comprometió a reducir los aranceles al 75%. Así registró El País de
España el encuentro entre Paloma Valencia Laserna y el presidente ecuatoriano: “El
presidente Noboa tomó la decisión de bajar los aranceles de 100% a 75% como
muestra de su buena voluntad para trabajar con el próximo gobierno”.
Valencia Laserna habló con Noboa
por teléfono antes de que su “padre”, el expresidiario y expresidente
colombiano descargara en la candidatura De la Espriella la verdadera esperanza
de recuperar la Casa de Nari (recordar que así llamó alias Job a la casas de gobierno), ante la desinflada de
Paloma en las encuestas y las dudas que genera en las mesnadas uribistas, así
como el daño que le hizo a su campaña el haber buscado al centro. No se
descarta que la llegada de Oviedo como su fórmula vicepresidencial le haya
quitado apoyo a la congresista caucana. A pocas horas de la jornada electoral,
los asesores de Abelardo de la Espriella se la jugaron con una llamada en vivo.
Al final, cientos de miles de compatriotas se comieron el cuento de que Noboa,
agente gringo, desmontó los aranceles a petición del candidato presidencial.
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