lunes, 2 de febrero de 2026

PASTRANA, MAXWELL Y EL ERÓTICO JUEGO DE LA GUERRA

 




Por Germán Ayala Osorio

 

Como si se tratara de un capítulo de la serie el Superagente 86, el entonces presidente Andrés Pastrana Arango y Ghislaine Maxwell, la proxeneta del pederasta Jeffrey Epstein se montaron en un helicóptero artillado del Ejército para sobrevolar una zona selvática colombiana y emprender una “cacería de terroristas”, de acuerdo con los documentos desclasificados por la justicia gringa. Al parecer, se divirtieron de lo lindo jugando a la guerra.

Estanislao Zuleta, años atrás habría definido a la guerra como una “fiesta”. Dijo además que “sólo un pueblo escéptico sobre la fiesta de la guerra, maduro para el conflicto, es un pueblo maduro para la paz”. Quizás por lo anterior el proceso de paz del Caguán terminó en un absoluto fracaso: Pastrana no llegó “maduro” a la mesa de diálogo con la entonces Farc-Ep. Como tampoco los comandantes de la guerrilla.

De acuerdo con los correos desclasificados, Pastrana y la reconocida proxeneta y reclutadora de niñas para el “consumo” de hombres blancos, millonarios y poderosos llegaron al clímax no tanto por pilotear la aeronave militar, sino al ver trabajar la canana que alimentaba a la ametralladora. El viaje se habría producido al final del mandato de Pastrana.

Maxwell tenía licencia de piloto, lo que sin duda facilitó darse un “pichón” en el aparato militar para “dar balín” como dirían los candidatos presidenciales Santiago Botero y Abelardo de la Espriella”. En las redes se lee que “durante un viaje a Colombia, invitada por Pastrana, Maxwell piloteó un helicóptero Black Hawk de la Fuerza Aérea Colombiana, un modelo militar artillado (equipado con armas como misiles y ametralladoras)”.

Pastrana y Maxwell aparecen en una imagen con uniformes de pilotos, lo que confirmaría que por lo menos hubo un vuelo en la aeronave militar. “Pastrana organizó el evento, incluyendo un "show" donde Maxwell pudo apuntar y disparar un misil o cohete contra un supuesto "campamento terrorista" (posiblemente refiriéndose a guerrillas como las FARC)” …, se lee en las redes sociales.

En los años 70 y 80 una parte de la sociedad disfrutó de las ocurrencias del personaje Maxwell Smart, el Superagente 86. Décadas después, y gracias a la desclasificación de los archivos del caso Epstein, los colombianos se están enterando de que el presidente Pastrana y la alcahueta Ghislaine Maxwell salieron una tarde-noche de cacería porque asumieron el conflicto armado interno o la guerra interna, como una fiesta. Y al parecer, se divirtieron como niños chiquitos.

Conclusión: no hay nada en el mundo más sensual y excitante que asesinar terroristas o guerrilleros vestidos de civil y violar niñas en una isla paradisíaca. Por ello jamás faltarán las guerras y siempre habrá pedófilos y pederastas en la política, la academia, en el mundo castrense, en la curia y en...

 

 

 

 

domingo, 1 de febrero de 2026

LA PRENSA, PASTRANA Y EL CASO EPSTEIN





Por Germán Ayala Osorio

 

Los medios de comunicación son actores político-culturales dispuestos para legitimar y promover los valores y prácticas de la cultura dominante, atada, por supuesto a los ejercicios de poder de los miembros de la élite que suelen ser determinantes en la toma de decisiones políticas y económicas.

Para el caso colombiano, la prensa hegemónica defiende los valores de una sociedad católica, conservadora, premoderna, machista y patriarcal, lo que supone la defensa de la imagen de los hombres poderosos y sobresalientes en la vida económica, social y política acostumbrados a hacer lo que les viene en gana.

Cuando se trata de defender la imagen de expresidentes de la República, la prensa tradicional pro-establecimiento apela a la autocensura para evitar afectar la imagen de exmandatarios que resulten cuestionados moral y éticamente por hechos de corrupción, violencia política e incluso violencia sexual, en particular con menores de edad (niñas, niños y adolescentes).

También suelen apelar al uso de eufemismos con el objetivo de minimizar los efectos negativos en la imagen de los exjefes de Estado comprometidos en escándalos. Por estos días, y en virtud de la desclasificación de archivos del caso Jeffrey Epstein, que ensucia al presidente Donald Trump, varios medios hablan de “relaciones sexuales con menores”. De esa manera ocultan una realidad y un delito: se trata de violaciones, de relaciones no consentidas con adolescentes.

El poder político y económico, sumado al reconocimiento social, suele ser la mascarada en la que se esconden verdaderos predadores sexuales. El caso de la isla de Jeffrey Epstein que por estos días la justicia gringa viene desclasificando correos y llamadas en las que están involucrados presidentes de varios países, primeros ministros y agentes de la realeza europea es la constatación de que el dinero y el poder político son la patente de corso para que hombres como Donald Trump hayan violado a adolescentes reclutadas para satisfacer los deseos de hombres mayores que prefieren someter a menores de edad, que intentar sostener relaciones consentidas con mujeres adultas.

En el señalado caso de pedofilia y pederastia aparece el nombre del expresidente Andrés Pastrana Arango en varios de los documentos desclasificados. La prensa hegemónica colombiana parece haberse puesto de acuerdo para evitar exponer al expresidente conservador. El hijo de Misael Pastrana aparece en varios correos y en registros de vuelos a la isla del violador de niñas, Jeffrey Epstein.

Desde la lógica periodística-noticiosa las empresas mediáticas estarían obligadas a consultar al expresidente para que dé las explicaciones a las que haya lugar acerca de sus relaciones con el degenerado Jeffrey Epstein y la probada amistad con la proxeneta Ghislaine Maxwell, que Pastrana invitó al país. En su visita a Colombia, la alcahueta y encubridora de delitos sexuales con menores piloteó un helicóptero artillado y de acuerdo con los documentos desclasificados, habría disparado contra “terroristas”.

Cuidar la imagen de hombres poderosos, como expresidentes de la República, hace parte de las tareas que la prensa pro-establecimiento debe cumplir, lo que implica ocultar o guardar silencio frente a revelaciones que ponen en duda la probidad de los exmandatarios. A Pastrana, las empresas mediáticas parecen estarle cuidando la espalda. Un caso parecido ocurrió cuando la periodista Claudia Morales denunció, a través de una columna de opinión, que fue violada por un hombre poderoso, al parecer un expresidente de la República. En su relato, Morales entregó pistas que hacen pensar que el asqueroso que la violó fue jefe del Estado: la periodista dijo que no denunció en su momento para no poner en riesgo la carrera militar de su padre. Además, le dijo al país que “lo oyen y lo ven todos los días”.

Aunque Morales no volvió a referirse al asunto, es probable que la “relevancia y la peligrosidad” asociada al violador sigan presentes. Las sospechas que recayeron sobre varios de sus jefes permitieron a cientos de miles de colombianos entrar en el juego de las especulaciones. Quizás cuando muera su victimario, Claudia Morales decida revelar su identidad. Eso sí, no importa si el país logra confirmar que efectivamente el maldito violador es el poderoso político que millones de colombianos creen que fue el que la violó. La cultura dominante buscará las maneras de disculparlo por ser Hombre y por no haber sido capaz de controlar su excitación.

Los agentes legitimadores, entre ellos los medios de comunicación hegemónicos, sabrán decir que ese Hombre fue “provocado” por Claudia Morales. De lo que sí estoy seguro es que la “relevancia y peligrosidad” del violador de la periodista dice mucho de lo que somos como colectivo. Si realmente fuéramos solidarios con Morales, con otras tantas de las mujeres violadas en Colombia, y por supuesto con las niñas y adolescentes sometidas en la isla de Jeffrey Epstein, todos los días se estarían escribiendo columnas de opinión o grafitis preguntando por qué el expresidente Pastrana era amigo de la proxeneta Ghislaine Maxwell y del predador sexual, Jeffrey Epstein; así como la identidad del maldito, protervo, perverso, sucio, asqueroso, repulsivo, repugnante, inmundo, siniestro y malévolo personaje que violó a la periodista Claudia Morales.

TRES DIMENSIONES PARA ENTENDER LA ACTUAL COYUNTURA

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Colombia atraviesa por una compleja coyuntura electoral, institucional y ético-política. Se trata, entonces, de tres dimensiones en las que sobresalen deseos burocráticos, mantener el proceso de desprivatización del Estado o el regreso de su captura privada y mafiosa lograda por el uribismo durante 25 años; las animadversiones ideológicas y políticas y la construcción y deconstrucción de narrativas polarizantes y violentas en los medios masivos tradicionales y redes sociales. Examinemos cada una de esas tres dimensiones:

La dimensión electoral: en esta dimensión encontramos una explosión de candidatos presidenciales, todos con la fórmula mágica para transformar el país sin una revolución ética y mucho menos con una de carácter cultural. Mientras que el gobierno Petro le apuesta a profundizar las reformas sociales con Iván Cepeda, la oposición uribista intenta regresar para echar para atrás lo hecho por el actual gobierno; además, llega dividida a la contienda electoral y en medio de una profunda crisis del liderazgo del expresidente y expresidiario Álvaro Uribe Vélez, otrora gran elector.

La carta enviada por Lafaurie y María Fernanda Cabal fue demoledora y confirma que esa derecha uribizada se atomizó de tal manera que tienen sus esperanzas de triunfo en candidatos como Abelardo de la Espriella, Paloma Valencia, Sergio Fajardo, Claudia López e incluso el propio Roy Barreras, el político más camaleónico que ha existido en el país en los últimos tiempos.

La Gran Consulta representa los intereses de la derecha y el pasado uribista; si finalmente el Consejo Nacional Electoral (CNE) impide que Iván Cepeda, el candidato del gobierno, participe de la consulta del Frente por la Vida, el gran favorecido sería Barreras, quien le apuesta a ser el imán que atraerá a sus viejos conocidos del uribismo, del conservatismo, de Cambio Radical, del liberalismo gavirista y del partido de la U, entre otras colectividades que conocen muy bien el talante ético-político del médico vallecaucano. 

La dimensión institucional: en esta dimensión hay un evidente choque entre las altas cortes (Corte Constitucional y Consejo de Estado) y el gobierno Petro, lo que claramente pone en riesgo el equilibrio de poderes y los pesos y contrapesos de la democracia. La suspensión del decreto de emergencia económica no solo es inédita, sino que constituye una inesperada estocada al equilibrio de poderes, quizás en respuesta a la amenaza del Ejecutivo de convocar a una Asamblea Constituyente  para eliminar el perverso diseño constitucional que le permite a los magistrados de esas altas corporaciones beneficiarse de lo que se conoce como el clientelismo político-judicial (entrega de cargos a las familias de los togados en la Contraloría, Procuraduría y Defensoría del Pueblo). Además, de la elección por cooptación. 

En cuanto al CNE hay que decir que hace rato viene actuando en contra de los intereses del gobierno y del Pacto Histórico.  De impedir la participación de Cepeda en la consulta del Frente por la Vida simplemente confirmaría que existe una especie de oposición institucional hacia el gobierno Petro, de la que harían parte las señaladas altas cortes, el CNE y la Junta Directiva del Banco de la República, que recientemente subió las tasas de interés.

Y finalmente, en la dimensión ético-política se advierte la presencia de un ethos mafioso, especie de tara civilizatoria que acompaña la vida institucional y las acciones políticas de todos los agentes de poder, incluidos por supuesto los de la izquierda o el llamado progresismo. De la mano de ese ethos mafioso están el clasismo, el racismo y la aporofobia. De allí que la lucha político-electoral sea también la oportunidad para consolidar los procesos de eliminación simbólica y física del Otro, fruto del odio de clases que se despertó desde la llegada a la Casa de Nariño de Gustavo Petro Urrego.

Así las cosas, la narrativa que alude a la existencia de una polarización política y una fuerte crispación ideológica sirve para ocultar lo que realmente pasa en el país: hay un claro odio entre clases sociales, procesos de representación social negativa de ese Otro visto como enemigo y no como contradictor. Todo lo anterior, en medio de una incapacidad colectiva e individual para conversar y dialogar en medio de las diferencias. Bajo esas condiciones la comunicación política fracasa como posibilidad y proceso de construcción de consensos y de reconocimiento identitario. Al final, la relación amigo-enemigo sigue vigente porque el uribismo logró, en 25 años, convertirla en una variable cultural y política difícil de erosionar.




sábado, 31 de enero de 2026

CAMILA: "¡CÁLMESE!"

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Camila Zuluaga, de Blu radio, es politóloga y funge como periodista en la referida emisora. Se hizo viral el enfrentamiento verbal entre Zuluaga y la directora general del Departamento Nacional de Planeación, Natalia Molina.

Zuluaga, bastante desencajada, se olvidó de su rol como periodista para actuar como una rabiosa bodeguera que además de desconocer la trayectoria académica de su interlocutora, le impidió defenderse sometiéndola a la gritería y patanería de una periodista que perdió los estribos. El tema del gasto público desató la ira de la politóloga. Sin duda alguna, el rol de los periodistas es claro: fustigar al poder, al gobierno. La pregunta es: ¿lo hicieron de la misma manera a otros gobiernos que para épocas previas a elecciones apelaron a la misma práctica de contratar con fines electorales?

El uso del vocablo “cálmese”, al parecer usado por Molina, desencajó aún más a la periodista hasta el punto de llevar sus diferencias ideológicas al terreno del feminismo: “..Utilizando las estrategias que han utilizado los hombres con las mujeres durante décadas, con el machismo; usted usando las mismas estrategias diciéndole a otra mujer “cálmese”, cuando usted sabe lo que significa eso para las mujeres”.

Si bien el lenguaje es un instrumento de representación social y política, el feminismo como movimiento de reivindicación de los derechos de las mujeres y de rechazo a las prácticas machistas y misóginas bastante naturalizadas  en Colombia, no puede reducirse al uso de los vocablos "cálmese y tranquila", muchas veces usados como expresiones sin la carga machista que la periodista vio en su "diálogo" con la funcionaria de Planeación Nacional. Justamente ese tipo de reduccionismos terminan por deslegitimar las luchas de las mujeres, asociándolas a la idea que expresó la senadora María Fernanda Cabal de las feministas: "locas, feas y horrorosas". 

A renglón seguido la energúmena periodista critica a la funcionaria por ser politóloga y no economista: “privilegio personal el suyo que llega como politóloga al departamento de planeación nacional donde han debido estar economistas y personas preparadas. Privilegio el suyo que llega a un cargo sin tener la preparación, espetó Zuluaga, mientras que Molina le intentaba dejar claro que ella era economista: “soy economista, soy economista, soy economista…”, le decía la funcionaria de Planeación, sin que la periodista se tomara el tiempo de escucharla.

Lo hecho por Camila Zuluaga no se puede llamar periodismo, así sus colegas de la prensa tradicional y hegemónica hayan salido a respaldarla al unísono. Lo sucedido es un ejemplo más del nivel de crispación ideológica y política que por estos tiempos vive el país por cuenta de una prensa hegemónica dispuesta a defender a los agentes del Establecimiento y a funcionarios del gobierno Petro también dispuestos a defender a dentelladas sus decisiones y actuaciones, muchas veces cargadas de populismo y con intereses electorales por la cercanía de las elecciones. Zuluaga y Molina, cada una desde su particular trinchera, dejaron claro que el clasismo, el racismo y la aporofobia son taras civilizatorias que arrastramos como sociedad mediatizada.

No es a los gritos y con mutuas y negativas representaciones sociales como vamos a superar dichas taras y mucho menos los altos niveles de crispación e intolerancia política. Por todo lo anterior y en particular por el bien del periodismo y por el respeto que se merecen las audiencias, Camila, “cálmese”.

 


Adenda: la violenta reacción de Camila Zuluaga hizo recordar el episodio protagonizado por los periodistas Vicky Dávila y Hassan Nassar, entonces funcionario del gobierno Duqu

 

viernes, 30 de enero de 2026

HABLEMOS DE LAS PAYASADAS DE VICKY DÁVILA



Por Germán Ayala Osorio

 

La precandidata presidencial, Vicky Dávila Hoyos de Gnecco convirtió su campaña presidencial en una verdadera payasada, muy propia de quien por largos años ejerció un periodismo farandulero, amarillista y pro-establecimiento. Baste con recordar el manejo irresponsable que le dio a hechos relacionados con la comunidad del anillo al interior de la Policía. En aquella oportunidad el morbo la llevó al “éxtasis” al hacer un periodismo ruin y asqueroso atado a su carácter de mujer conservadora, hija de Buga, un pueblo godo, rezandero y atávico.

En su intento por llamar la atención y presa de los likes y las visualizaciones, Dávila Hoyos ha posado de granjera-campesina: se hizo grabar ordeñando a una vaca para mostrarse cercana a las comunidades campesinas de un país rural del cual hay sectores societales que se avergüenzan. También cantó como La Gaviota, en medio de cafetales.

Sin un proyecto de país claro, la periodista-periodista optó como estrategia electoral hablar mal del presidente Petro, disfrazarse de “ordeñadora” y recientemente de indígena Wayú. Dávila de Gnecco no honra la Política porque desconoce los fundamentos teóricos y las categorías claves para poder dar una discusión seria de asuntos públicos. Sus prácticas reduccionistas van de la mano de su pobreza conceptual, consecuencia de una baja lecturabilidad, pero sobre todo de su incapacidad para mirar un país complejo como Colombia, más allá de la óptica noticiosa.

Hace unos días sus propios colegas de la radio se mofaron de ella, al verla, megáfono en mano, espetando frases deshilvanadas y por supuesto, mentando el apellido Petro que parece motivarla para salir a las calles a hacer el ridículo. “Tu papá, tu mamá; cuidado con Iván Cepeda; reto a Petro a que venga a El Hueco...”.

En más de 30 años de ejercicio periodístico, Dávila Hoyos le hizo daño al bello oficio; y en menos de un año de campaña, la precandidata presidencial le viene haciendo un daño enorme a la Política, al proselitismo y a la discusión argumentada de asuntos públicos.  

jueves, 29 de enero de 2026

¿HABRÁ CONSULTA DEL CENTRO POLÍTICO?

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Sergio Fajardo Valderrrama y Claudia López Hernández se venden como candidatos presidenciales de “centro”, sin que el electorado tenga claridad de las diferencias entre ese espectro y la derecha y la izquierda, las orillas ideológicas más reconocidas en el país.  

El “centro”, entonces, es una difusa orilla ideológica que en medio del crispado ambiente electoral se asume como una apuesta por la moderación e incluso como el remedio definitivo a la polarización política. Sin duda alguna, se trata de una construcción conceptual atada a una realidad política, electoral y coyuntural: existen dos consultas que representan con claridad a la izquierda (progresismo) y a la derecha. La del Frente por la Vida y la Gran Consulta. Abrirle camino a un medroso “centro” constituye una jugada electoral alejada de cualquier intención de consolidar teórica y conceptualmente, así como darle vida práctica al “Centro político”.

La posibilidad de que López y Fajardo den vida a una tercera consulta, esta vez de “centro”, supone la superación del duro enfrentamiento verbal que en el pasado protagonizaron los dos. En aquella oportunidad, la exalcaldesa de Bogotá calificó al exgobernador de Antioquia como egocéntrico y criticó el que se haya ido a ver ballenas en un momento político clave en el cual el país le exigía asumir una postura política clara y coherente; mientras tanto, Fajardo la calificó de oportunista. Además, esa posible consulta de “centro” supone echarle tierrita al pasado uribista del profesor y matemático.

En la columna El Gobernador Uribe (1997), publicada en El Colombiano, Fajardo Valderrama le echó flores a Álvaro Uribe Vélez: “El gobernador Uribe es de los pocos líderes que tiene el país y ahora asume nuevas responsabilidades. La verdadera envergadura de los líderes se mide en su capacidad de aprender sobre la marcha”. Además, calificó en el mismo texto de opinión, de “honesta” la administración de Uribe. Contrasta la positiva mirada de Fajardo sobre el entonces gobernador de Antioquia los cuestionamientos de su gestión por hechos relacionados con el apoyo a grupos paramilitares con ocasión de las masacres de La Granja y El Aro ocurridas en esa jurisdicción.

Entre tanto, Claudia López Hernández, como académica, criticó con dureza a Uribe a quien tildó de “agente paramilitar”. En el 2025, ya en su rol de política, dijo a un medio de comunicación que “Uribe fue elegido con paramilitares, gobernó con ellos, les dio cuotas de poder y compró congresistas para su reelección". Recientemente, señaló que “no soy uribista, pero reconozco que Uribe combatió a los paras y a las Farc”. Sin duda alguna, López Hernández, como política, es oportunista y se acomoda a las circunstancias.

Más allá de las incoherencias y las posturas amañadas de Fajardo y López, lo cierto es que de darse la tercera consulta, esta vez del medroso y fantasmal “Centro político”, se consolidaría la atomización de una derecha desesperada por la posibilidad, latente a juzgar por las recientes encuestas, de que Iván Cepeda Castro se convierta el próximo presidente de la República.

La verdad es que en términos económicos, los dos son fieles seguidores de la doctrina neoliberal, lo que los ubica inexorablemente en la derecha. En asuntos de movilidad, López Hernández está atada al sistema Transmilenio, lo que supone una afinidad con elementos y criterios propios de la derecha. Fajardo y López son proclives a gobernar para la plutocracia, por lo tanto, ofrecen lo mismo que Uribe, Santos y Duque. 






 

miércoles, 28 de enero de 2026

APUNTES ANTES DE LA REUNIÓN PETRO-TRUMP

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Faltan pocos días para que se produzca el esperado encuentro entre los presidentes de Colombia y Estados Unidos. Nadie puede desconocer la importancia local, regional e internacional que tiene dicha reunión, que se produce en medio de un caldeado ambiente electoral en Colombia y conflictos sociales y políticos al interior de los Estados Unidos provocados por la cruel persecución contra los inmigrantes latinos de los agentes del ICE.

Estamos ante una reunión importante por varias razones: la primera, porque desactivó el operativo militar con el que USA estaba planeando poner preso al presidente colombiano; la segunda, porque puede servir para identificar cuál será el papel que Estados Unidos jugaría  en las próximas elecciones en Colombia. Esto dependerá de las explicaciones contextuales que dé el propio Petro y su equipo diplomático al propio Trump y en particular a Marco Rubio, quien le habla al oído a su jefe y tiene contacto directo con el uribismo, lo que sin duda “ensucia” el diálogo binacional; y tercero, porque es la oportunidad de oro para que la comitiva del gobierno Petro erosione la narrativa de la derecha colombiana que finalmente llevó a que el país fuera descertificado en su lucha contra las drogas, se enrarecieran las relaciones bilaterales y Petro fuera incluido en la Lista Clinton o la OFAC.

Los soberanistas y defensores del viejo orden internacional pueden asumir la reunión como una pérdida e incluso como una claudicación de Petro y de los discursos con los que se defienden a la ONU y su carta a las Naciones. Está claro que Trump está empeñado en crear otro orden internacional. Para ello, necesita aplicar sin consideraciones legales, sociales, económicas y políticas la doctrina Monroe (Donroe) en las Américas como una muestra de su poderío.

Lo cierto es que el encuentro es un triunfo compartido entre las dos administraciones: gana Trump porque “obligó” a Petro a llamarlo. Y gana Petro, porque logró, bajo amenaza militar y un poco tardíamente, activar los canales diplomáticos que él mismo se encargó de enrarecer con sus discursos altisonantes en contra de un presidente norteamericano dispuesto a todo.

Se confirma que efectivamente hacemos parte del “patio trasero” de los Estados Unidos, lo que supone que mientras Trump insista en aplicar la doctrina Monroe o Donroe, siente que puede hacer en esta parte del mundo lo que se le venga en gana. Hoy maneja Venezuela. Mañana no sabemos qué otro país termine sometido bajo su administración.

Recomiendo ver en Youtube: Qolección Podcast / # 28 Encuentro PETRO - TRUMP




martes, 27 de enero de 2026

GALÁN, DÁVILA, VALENCIA, CÁRDENAS, LUNA, PINZÓN Y PEÑALOSA NO RECONOCEN GENOCIDIO EN GAZA

 


 


Por Germán Ayala Osorio

 

En el marco de un debate entre los nueve precandidatos presidenciales de la Gran Consulta de la derecha, uno de los periodistas que moderaba el encuentro les preguntó si reconocen como genocidio lo ocurrido en Gaza. El exalcalde de Bogotá y vendedor de buses, Enrique Peñalosa, el exministro Juan Carlos Pinzón, el hijo de Luis Carlos Galán, Juan Manuel Galán, el exministro de Hacienda y consagrado neoliberal, Mauricio Cárdenas, la periodista-periodista, Vicky Dávila, Paloma Valencia, quien propuso dividir el Cauca entre indígenas y mestizos y el manzanillo David Luna levantaron la paleta del No; mientras que Juan Daniel Oviedo y Anibal Gaviria, hicieron lo propio con la del Sí.

El No de los siete precandidatos es una bofetada a los procesos civilizatorios y a la defensa de la vida. Negar que lo acontecido en Gaza obedece a un proceso de limpieza étnica y gentrificación es propio de políticos en los que no es posible confiar la defensa de la vida de comunidades indígenas, campesinas y afrocolombianas históricamente estigmatizadas, perseguidas y excluidas por lecturas racistas y clasistas, las mismas que acompañaron al ejército sionista al mando de Netanyahu en su objetivo de borrar del mapa a los gazatíes considerados como un pueblo inconveniente, pobre, bárbaro e impío, que debe ser aniquilado.

Las posturas negacionistas y cobardes asumidas por Peñalosa, Valencia, Cárdenas, Dávila, Luna, Pinzón y Galán los acercan a la ultraderecha, espectro ideológico en el que suelen ambientarse y justificarse las prácticas genocidas acaecidas en la franja de Gaza. Insisto en que la actitud negacionista de semejante barbarie de los siete precandidatos presidenciales genera escozor y miedo. Ninguno merece llegar a la presidencia de la República justamente porque en una sociedad clasista, racista, homofóbica, transfóbica y misógina como la colombiana lo que debe hacer un jefe del Estado es promover el respeto y la defensa de la vida de las minorías y comunidades vistas históricamente en el país como inconvenientes, atrasadas, vergonzantes y “desechables”.

Ojalá que los seguidores de los siete negacionistas del genocidio en Gaza entiendan que la postura asumida resulta a todas luces vergonzosa e inconveniente. Por un simple cálculo político Peñalosa, Cárdenas, Dávila, Luna, Pinzón y Galán se acercaron al tenebroso espectro de la ultraderecha nacional e internacional. No puede considerarse demócrata quien defiende las atrocidades perpetradas por Israel y los Estados Unidos, con la anuencia de varios países europeos, en contra del pueblo palestino.


lunes, 26 de enero de 2026

CABAL Y LAFAURIE RENUNCIAN Y PIDEN DIVISIÓN INTERNA DEL CD

 




Por Germán Ayala Osorio

 

Las renuncias de María Fernanda Cabal y José Félix Lafaurie al partido Centro Democrático, la pretensión de los dos de que se discuta al interior de la colectividad la escisión del partido, la denuncia de fraude en la elección de Paloma Valencia como candidata presidencial y el asunto del autor intelectual del asesinato de Miguel Uribe Turbay constituyen una “bomba” electoral y mediática que podría afectar las campañas de Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella, las dos únicas opciones sobre las cuales tendría total dominio el expresidente y expresidiario Álvaro Uribe Vélez en su afán de mantener a flote un partido político en crisis identitaria y con una creciente imagen desfavorable.

Vamos por partes, como diría Jack El Destripador. Las dimisiones de la senadora Cabal y el ganadero Lafaurie llegan un momento electoral complejo para la derecha uribizada: Iván Cepeda, el candidato del Gobierno, puntea en las encuestas y en todos los escenarios vencería a Abelardo de la Espriella, el candidato con el que realmente creen Uribe y José Obdulio Gaviria que pueden regresar a la Casa de Nari. La elección de Paloma Valencia como candidata única hoy se entiende más como un ejercicio de depuración interna, que como una seria apuesta electoral del partido Centro Democrático. Valencia es obediente y “ama” al expresidente, pero su condición de mujer le impide contar con el decidido apoyo de Uribe, un consagrado machista. Que los resultados de las encuestas aplicadas fueron manipulados como lo denuncia Lafaurie no solo dan cuenta de disputas y malquerencias entre Cabal y José Obdulio Gaviria, sino de asuntos del pasado que Uribe, reconocido hombre de rencores, jamás olvidó: que Juan José Lafaurie Cabal, hijo de los dimitentes, dijo en un trino que “es la hora de la derecha, una nueva derecha, que imprescindiblemente tiene que ser sin Uribe".

Aunque la misiva no fue firmada por María Fernanda Cabal es apenas lógico pensar que la relación entre la senadora y el expresidente Uribe pasa por su peor momento, lo que supone que la solicitud de escisión interna será negada por disposición del líder natural y único propietario del CD. Lafourie y Uribe se tienen mutuo respeto y miedo, lo que evitaría un enfrentamiento directo con la senadora Cabal.

El asunto del autor intelectual del crimen del congresista Miguel Uribe Turbay puede parecer atropellado en la referida carta, pero no es así porque expone una relación que en el país es vieja entre política y crimen. Para el caso, el fuego amigo parece ser una práctica común a juzgar por lo expuesto por el propio Lafourie en torno a que su esposa, María Fernanda Cabal pudo ser asesinada por orden del Zarco Aldinever. El silencio del CD al que refiere el esposo de la señora Cabal, frente a los informes de inteligencia de los gobiernos de Duque y Petro en los que se confirma la actividad criminal del Zarco Aldinever, deja unas profundas dudas éticas, morales e incluso, de respeto a la justicia al interior de esa colectividad. El contenido de la referida epístola genera miedo y confirma que para alcanzar el poder político no hay límites morales y éticos. Basta con ser político y colombiano.


domingo, 25 de enero de 2026

PERIODISMO Y CAMPAÑAS ELECTORALES

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Por estos días el país mediático y político y en particular el de las redes sociales- verdaderas trincheras ideológicas- parece andar en “modo cómo afectar campañas presidenciales”. Por cuenta de investigaciones periodísticas de la revista Raya y el portal Vorágine los perfiles del candidato presidencial Abelardo de la Espriella y el precandidato David Luna fueron expuestos públicamente por asuntos que de muchas maneras enlodan la imagen de pulcritud, respeto y decencia que los dos políticos de la derecha colombiana vienen proyectando.

Empecemos por el caso del abogado conocido como “papucho” y quien espetó hace un tiempo que la “ética nada tiene que ver con el derecho”. Dicen los periodistas de Vorágine, periodismo contracorriente, que De la Espriella es “la figura pública más agresiva contra la prensa en Colombia”. Se basan en cifras entregadas por la FLIP que señalan que “entre 2008 y 2019, la Flip registró 109 casos en los que el candidato presidencial era el denunciante por delitos de injuria y calumnia. La organización ha alertado, en diferentes ocasiones, que el “uso reiterado por parte de De La Espriella de herramientas legales, como la tutela o demandas ordinarias, así como el uso excesivo del derecho de petición, la solicitud de rectificación y denuncias ante las plataformas digitales, configuran un abuso de los mecanismos constitucionales y judiciales para intimidar y acallar a las y los periodistas”.

De acuerdo con lo señalado por la FLIP y Vorágine, el candidato presidencial de la derecha y la ultraderecha usa la justicia para amedrentar a los periodistas que lo incomodan con sus preguntas, investigaciones e incluso quienes como Cecilia Orozco Tascón al llamarlo “filipichín” fue objeto de una demanda que no prosperó por estar protegida por las libertades de prensa y opinión.

De llegar a la Casa de Nariño, Abelardo de la Espriella bien podría reeditar e incluso “superar” los tiempos aquellos en los que el entonces presidente Álvaro Uribe Vélez enfrentaba a los periodistas incómodos con frases como “siguiente pregunta amigo”; o de manera directa los descalificaba llamándolos “periodistas al servicio del terrorismo” o “prensa mamerta al servicio del castrochavismo”.

Pasemos al caso de David Luna. La revista Raya “revela interceptaciones telefónicas en las que se coordinaba una operación para enviar cocaína a Australia en marzo de 2022. A la par, en las llamadas uno de los hombres involucrados hablaba de que había comprado votos para Cambio Radical y de una reunión que sostendría en pleno carnaval de Barranquilla con el electo senador de ese partido, David Luna, y con su suegro, Augusto García, quien le ayudó en la campaña al Congreso y quien fue investigado por el escándalo de Odebrecht”.

Sin duda alguna, el caso de Luna es muchísimo más grave que la actitud desafiante, intolerante y poco democrática que de tiempo atrás asumió contra los periodistas que incomodan al hoy candidato presidencial Abelardo de la Espriella. Ya veremos qué responde el precandidato presidencial que hace parte de la Gran Consulta de la derecha frente a lo revelado por la revista Raya. Luna es un manzanillo que se presenta como un faro moral capaz de iluminar a quienes como él, quieren "recuperar el país, a Colombia, enderezar el camino y evitar caer al precipicio". 

Insisto en que en el actual escenario electoral en Colombia se activó el “modo cómo afectar campañas presidenciales” en el que las investigaciones periodísticas juegan desde ya un papel clave para deslegitimar a candidatos presidenciales. Los trabajos de Raya y Vorágine, entre otros medios alternativos, sirven para enfrentar las acciones también periodísticas de medios hegemónicos y las bodegas uribizadas que le vienen apostando a ensuciar la imagen de Iván Cepeda Castro, el candidato presidencial del Pacto Histórico que lidera las encuestas.

El periodismo siempre fue y será una herramienta de control y depuración política, especialmente durante campañas proselitistas. Eso sí, lo realmente importante es que las denuncias, resultado de investigaciones periodísticas, estén soportadas en hechos fácticos incontrovertibles, por el bien del oficio.




 

SANTIAGO BOTERO: EL PAISA VOCINGLERO QUE QUIERE SER PRESIDENTE

 

Por Germán Ayala Osorio

 

En la sección Colombia Decide 2026, de Noticias Caracol, estuvo el candidato presidencial Santiago Botero Jaramillo. Un paisa gritón, reaccionario, creyente en Dios, violento en su lenguaje, con un discurso básico e ideas desordenadas y ambiguas propias de una persona a la que se le nota insondables vacíos conceptuales en particular en materia de filosofía política, la operación del Estado y la economía política. Dice ser empresario y al parecer está forrado en billete.  Botero Jaramillo se parece mucho a Vicky Dávila: ambos son vocingleros poco formados y preparados para dialogar y respetar a sus contrarios.  

Lo llamativo del asunto estuvo por cuenta de la evidente incomodidad de la periodista y presentadora Alejandra Murgas, quien se vio atormentada por un vociferante candidato poco dispuesto a escuchar y a seguir las reglas de la sección: explicar con claridad meridiana en qué consiste su plan de gobierno. Botero fue grosero con Murgas y las audiencias. Mi solidaridad con la colega que, a pesar de todo, sacó adelante la “entrevista”.

Al final, quedó claro que Botero Jaramillo no tiene un plan de gobierno estructurado, pero si una cantaleta electorera propia de quien no tiene la más mínima idea de cómo opera el Estado. Grita que va a romper el sistema y que no se arrodillará ante políticos y empresarios corruptos, pero no explica cómo hará para llegar a la Casa de Nariño, pero, sobre todo, con quién gobernará. Amenaza con meter presos a los políticos corruptos, convocar una constituyente y un referendo. Y promete sacar de la pobreza a por lo menos 27 millones de colombianos. Eso sí, no dijo cómo.

Admira al presidente Bukele y lo cita como si fuera un referente académico. Así las cosas, Santiago Botero representa al paisa enredador que va de pueblo en pueblo vendiendo cachivaches, gatas ciegas y embarazadas, tornillos viejos, empaques de ollas a presión y licuadoras; muñecas reparadas, estropajos, biblias, almanaques Bristol y rascadores… No parece tener un equipo asesor que le hable al oído: eso de arengar y gritar no es propio de un demócrata. Al inicio de su deslucida campaña prometió “plomo o cárcel” para los que bloqueen las vías y “balín a los bandidos y menos cárceles, más cementerios”.

Botero no se da cuenta de que ese “habladito paisa”, muy parecido al tonito en el que les habla a los colombianos el expresidente y expresidiario Álvaro Uribe Vélez, ya no pega en el país porque millones de colombianos lo asocian con la trampa, la mentira, el visaje, los que dicen “Mor” y los “vivazos” que irrespetaron los acuerdos con los clientes en los apartamentos Airbnb por la presentación del “Conejo Malo” en Medellín.

Botero Jaramillo es otro paisa enredador, vociferante y violento que cree que coger las riendas de un país casi ingobernable como Colombia es tan fácil como montar una bestia. No, no es a los gritos y mucho menos a las patadas que este país cambia. Necesitamos sí, una revolución cultural urgente, pero no ejercicios de poder atados a la exclusiva idea de la violencia legítima del Estado. Y si de verdad cree posible “romper el sistema”, el primero que tiene que romper el molde de “machito violento capaz de dar balín, o en la cara, marica” es Usted, señor Botero.

 



sábado, 24 de enero de 2026

SE VA PETRO EN POCOS MESES: NI SOMOS VENEZUELA Y JAMÁS ESCASEÓ EL PAPEL HIGIÉNICO

 

Por Germán Ayala Osorio

 

A pocos meses de terminar el gobierno de Gustavo Petro el escenario catastrofista que pintaron agentes políticos, económicos y mediáticos el 7 de agosto de 2022  ya no se dio: el modelo económico no sufrió modificaciones, no se acabó con la propiedad privada, no hubo expropiaciones y mucho menos nacionalizaciones de la banca y jamás escaseó el adorado papel higiénico; el dólar no llegó a los  10 mil pesos y no nos convertimos en Venezuela o Cuba como espetaban a diario los advenedizos “expertos” consultados por la prensa hegemónica; eso sí, el castrochavismo fue y sigue siendo el fantasma con el que Uribe Vélez engañó- e intenta seguir haciéndolo-, a cientos de miles de incautos, cenutrios  e ignaros y que le sirvió, además, para insistir en el ocultamiento de los sistemáticos desastres socio ambientales, la naturalización del ethos mafioso, la privatización del Estado y la concentración de la riqueza y el empobrecimiento de millones de colombianos que dejaron 30 años de neoliberalismo.

Ese escenario catastrofista fue aupado por periodistas y empresas periodísticas que se convirtieron en actores políticos que usaron el lenguaje periodístico y los espacios informativos para meter cizaña, tergiversar decisiones gubernamentales, mentir descaradamente y generar estados de opinión llenos de incertidumbre y miedo.

Por cuenta de decisiones editoriales de medios como El Tiempo, El Espectador, El País de Cali, revista Semana y El Heraldo; noticieros como RCN y Caracol y programas radiales como Blu radio, La W y La FM, estas empresas periodísticas entraron en un proceso de deslegitimación y conversión en actores políticos. Bajo esas circunstancias, las bases éticas e incluso los manuales de periodismo entraron en un proceso erosivo que no parece preocupar a las directivas y propietarios de dichas empresas mediáticas. Y mucho menos a las facultades de periodismo que siguen graduando comunicadores formados en pensamiento acrítico y en la defensa del statu quo.

No se advierte un mea culpa de los periodistas, locutores y editores por haber actuado como bodegueros durante casi cuatro años, impulsando una agenda política marcada por el afán de mentir, generar miedo y apostarle a que al gobierno Petro le fuera mal para poder justificar el regreso de una derecha que quedó expuesta ante la opinión pública como la responsable de los más graves problemas del país.

Por supuesto que no habrá reflexión interna y mucho menos una petición de perdón por parte de los periodistas que actuaron de mala fe. Estos largos tres años fueron suficientes para consolidar un quehacer periodístico alejado de la búsqueda de la verdad y de la responsabilidad social de informar de manera veraz y oportuna. El daño político y periodístico ya está hecho. No hay vuelta atrás.

Adenda: termina el gobierno Petro entre luces y sombras: hubo avances en la entrega de tierra al campesinado que el uribismo insistió en acabar; quedan rutas para la transición energética; el ideario progresista caló en amplios sectores societales. Como destino turístico, el País de la Belleza ganó un lugar en el mundo del ocio. Hubo corrupción público-privada y esa es una mancha indeleble. En ese punto, el cambio fue una quimera.




viernes, 23 de enero de 2026

FIRMES CON LA DEMOCRACIA Y FIRMES POR LA PATRIA

 

Por Germán Ayala Osorio

 

El canal RCN lleva a cuestas el terrible inri de ser un medio uribista. Por años, sus noticieros de radio y televisión se encargaron de limpiarle la imagen a Álvaro Uribe Vélez, en su condición de presidente de la República y posteriormente, como expresidente y expresidiario. RCN es, entonces, un actor político que usa el lenguaje periodístico para maquillar los hechos y construir realidades sociales, económicas y políticas que en ocasiones nada tienen que ver con los hechos que convirtieron en noticia. Más claro: sus periodistas, siguiendo instrucciones de las directivas, le apuestan a generar estados de opinión pública basados en emociones.

Recientemente, lanzaron el eslogan “Firmes con la democracia” para seguir apostándole a construir lo que Paul Virilio llamó la “democracia de la emoción” en la que las audiencias no exponen y discuten argumentos y mucho menos le apuestan al debate y a la discusión civilizada de asuntos públicos que nos interesan a todos.

El lanzamiento del lema con el que en adelante cubrirán los hechos de las venideras jornadas electorales (consultas y elecciones de congreso y presidente) llama la atención por la cercanía ideológica y política del canal y de sus medios informativos con la campaña del ultraderechista Abelardo de la Espriella. El eslogan de la candidatura presidencial del abogado que dijo que la ética nada tiene que ver con el derecho, es Firmes por la Patria.

Las preposiciones con y por, de la mano de la palabra “firmes” indican que tanto el candidato presidencial como RCN están alineados en la defensa de la democracia y de la patria, dos conceptos políticos complejos y difíciles de asir en la medida en que su defensa suele hacerse desde las emociones que despiertan en quienes enarbolan su defensa a rajatabla, incluso pasando por encima de quienes los comprenden y asumen de manera distinta; es decir, con estándares más altos en términos civilizatorios.

Eso sí, a juzgar por la persecución judicial ejercida por el candidato presidencial en contra de los periodistas que osaron burlarse de su manera de vestir (corroncha, dicen algunos) y cuestionar sus relaciones con DMG y Alex Saab, miembro hasta hace poco del régimen venezolano; y teniendo en cuenta los sesgados tratamientos periodísticos de RCN durante tantos años, es fácil advertir que las ideas de democracia y patria que defienden ambos devienen retardatarias y ajustadas al ideario de una derecha que no admite la crítica y de un periodismo poco interesado en informar de manera veraz y oportuna.

Firmes con la democracia no es un eslogan: es, simplemente, la declaratoria editorial de un medio tradicional que apoya la campaña de Abelardo de la Espriella, un "demócrata" que ofreció "destripar y erradicar el cáncer de la izquierda".



jueves, 22 de enero de 2026

¿CÓMO SE LE OCURRE A PETRO NOMBRAR A UN INDÍGENA NASA MINISTRO DE LA IGUALDAD?

 

Por Germán Ayala Osorio

Después de la muestra de clasismo y aporofobia de la “Dra. Liliana” contra un joven repartidor de pizza, ahora el turno de exhibir esas dos taras civilizatorias, sumada al racismo, corrió por cuenta de periodistas y tuiteros “blancos” que rechazaron el nombramiento de Alfredo Acosta Zapata, indígena Nasa, coordinador del CRIC y bachiller, como ministro de la Igualdad. El nuevo ministro habla español y Nasa Yuwe. Y su experiencia de vida está atada al trabajo comunitario, lo que supone un ejercicio práctico y político de lo público.

A propósito del bachillerato que ostenta Acosta Zapata. Julio César Turbay Ayala también fue bachiller. Los chistes sobre su nivel de estupidez y los hechos fácticos sobre su perversidad como ser humano jamás se usaron para descalificarlo por no haber terminado una carrera universitaria o cursado una maestría o doctorado. Simplemente, la sociedad bogotana lo apoyó por no ser indígena o afro. Recordemos que violó los DDHH con su Estatuto de Seguridad. Así entonces, el problema del nuevo ministro no es que sea bachiller, es que indígena. 

Frente a semejante “exabrupto” del presidente Petro -casi un delito haberlo nombrado- María Camila, una tuitera de derecha espetó lo siguiente: “Uno se mata estudiando años, sacando títulos, maestrías, doctorados… y de la nada aparece cualquier líder sin un solo semestre universitario, sin experiencia en el sector público, y ¡pum! lo nombran ministro de la Igualdad. En este gobierno lo que vale es el carné, no el currículo. ¿Para qué tanto esfuerzo? En este gobierno es más perezoso tiene beneficios”.

Detengámonos en lo dicho por María Camila: la usuaria de X, con 4.391 seguidores, cree que obtener títulos académicos es garantía de idoneidad, capacidad de gestión, probidad, criterios para tomar decisiones, dominio conceptual y conocimiento. La reciente historia política del país demostró hasta la saciedad que haber pasado por prestigiosas universidades privadas y públicas, e incluso, de haber obtenido títulos en centros académicos internacionales no es garantía de absolutamente nada. Ministros corruptos que tomaron decisiones “técnicas” para beneficiar a una élite privilegiada, nombrados por tener amigos políticos y por ser "blancos".  La tuitera insiste en el imaginario colectivo, instrumento ideológico que justifica el racismo, que indica que los indígenas son “perezosos”.

Las clasistas y racistas reacciones por el nombramiento de Acosta Zapata me hicieron recordar a Arquímedes Vitonás, también Nasa, declarado por la Unesco como “Maestro de la Sabiduría”. Fue alcalde de Toribío. Vitonás fue a la universidad en la que por 26 años fui profesor y nos dio una charla que puso en crisis conceptos atados al eurocentrismo académico. Como ahora ocurre con Acosta, a Vitonás más de uno lo miró con desdén por el solo hecho de ser indígena. 

Volvamos al caso del nuevo ministro de la Igualdad. En una sociedad racista, desigual, aporofóbica, clasista y arribista como la nuestra nombrar a un indígena en esa cartera por supuesto que se asume como un “crimen” porque a las carteras ministeriales solo deben acceder los hijos de la oligarquía “blanca” educada y formada, que habla inglés, así digan pendejadas en esa lengua. El país no olvida a Iván Duque Márquez por su famoso discurso en el que en perfecto inglés habló de los 7 enanitos, de las 7 notas musicales…

Ojalá, Alfredo Acosta llegue con la sabiduría de Vitonás para encontrar la envolatada legitimidad y necesidad de una cartera ministerial que bien pudo ser un programa interinstitucional en lugar de una estructura burocrática de la que la sociedad espera realizaciones y avances en materia de generación de condiciones de equidad e igualdad.

Adenda: el caso de Juliana Guerrero es vergonzoso. Si hubo irregularidades, el Ministerio de Educación está en la obligación de intervenir a la San José, universidad que le otorgó los títulos en medio de irregularidades. 



¿A QUÉ JUEGA DANIEL NOBOA?

 

Por Germán Ayala Osorio

 

La amenaza arancelaria del presidente ecuatoriano Daniel Noboa contra Colombia bien puede obedecer a una acción política y económica propia de una agenda que busca consolidar al País de la Belleza como un problema e incluso como una amenaza regional. Imponer un arancel del 30% a las importaciones colombianas es un exabrupto que puede afectar más al Ecuador, que a la misma Colombia. 

Noboa, alineado con Trump y la derecha internacional, no arremete exclusivamente contra el gobierno Petro y el empresariado de ambos países, sino contra el proyecto político que a partir del 7 de agosto de 2026 insista en la sustitución de los cultivos de uso ilícito y en diálogos de paz, en lugar de jugársela con una guerra frontal contra las fuerzas terroristas que amenazan la seguridad nacional de los Estados Unidos y del propio Ecuador.

Convertida Colombia en un problema regional por la producción de millones de toneladas de cocaína que salen por el Ecuador, lo que se viene es una presión política y electoral para que el país gire a la derecha y por esa vía los campos de Colombia se conviertan en un escenario de confrontación armada que eche para atrás la incipiente, pero significativa reforma agraria impulsada por el gobierno Petro, garantice el desplazamiento forzado de campesinos y la consecuente pérdida de tierras y por supuesto una crisis en la soberanía y la seguridad alimentarias que el actual gobierno viene garantizando y con buenos niveles de crecimiento económico.

La respuesta del ministro de Energía de Colombia no es en sí misma una retaliación, pero niega la posibilidad de que a través del diálogo binacional se logre entrar en razón al presidente ecuatoriano quien parece estar actuando más allá de una “falta de colaboración colombiana” en la lucha contra el multi crimen en la porosa frontera. La medida de Noboa es arbitraria y grosera, lo que permite pensar en que el jefe del Estado ecuatoriano está jugando con candela pensando en propósitos de largo plazo y en particular en consolidar la narrativa de “Colombia, país problema”.

Ya USA logró hacerse con el control de Venezuela. Y todo inició con acusaciones que luego resultaron ser falsas como la operación del Cartel de los Soles. La “guerra” entre bandas de narcoguerrillas que se libra en las fronteras de Venezuela y Ecuador puede terminar siendo un factor para que Trump, con la ayuda de Noboa, le apueste a un control político del “País de la Belleza” convertido en un país problema para la región y quizás para el mundo.




10 MIL MILLONES PARA SACAR A PETRO DE LA LISTA CLINTON

 

La inclusión del presidente Petro en la lista Clinton (Ofac) es un hecho jurídico-político que de manera directa y sistémica toca su condición de jefe de Estado y afecta la imagen de la Nación y de todos sus asociados en la medida en que incluir al presidente en el infame listado constituye una afrenta contra quien representa la unidad, la legitimidad y el buen nombre de la República.  De allí que las diligencias jurídicas y los millonarios costos para intentar revertir la medida no deberían asumirse partiendo de la escisión que miles de colombianos hacen entre la condición personal de Gustavo Petro y su rol como jefe del Estado.

Bien lo dice El Espectador en su editorial “Se justifica la defensa jurídica del presidente Petro”, en el que señala que “un presidente no se quita la camiseta del cargo en ningún momento durante los cuatro años de su mandato, y aunque costoso, es comprensible que, en defensa del país, se busquen soluciones consultando fuentes expertas”. Y sí, como dice el mencionado editorial, la defensa jurídica del jefe del Estado resulta costosa: el contrato se firmó por un monto de10.000 millones de pesos.

El país sabe que Petro se equivocó cuando, megáfono en mano, y en una calle de NY exhortó a los soldados gringos a desobedecer a Trump. Aun así, el error lo cometió en su condición de jefe del Estado, aunque muchos lo vieron como un arengador callejero que creyó que su similar de los Estados Unidos no tomaría represalias por la osadía de convocar a los militares a desobedecer a su comandante supremo. Petro fue impulsivo, irresponsable y provocador. Y esa “gracia” hoy tiene un costo de 10 mil millones de pesos.

No me cabe duda de que Trump dio la instrucción de “castigar” a Petro y a su esposa, Verónica Alcocer incluyéndolos en la siempre conveniente y espuria lista Clinton, instrumento de presión política y moral usado por los gringos de tiempo atrás para sancionar a jefes de Estado, poniéndolos en el mismo nivel de ignominia de consumados narcotraficantes, violadores de los derechos humanos y por probados hechos de corrupción pública y enriquecimiento ilícito. Eso sí, las "pruebas" que dicen tener los gringos de la comisión de posibles delitos financieros (lavado de dinero y narcotráfico) deberán erosionarlas si aceptamos que Trump no tuvo nada que ver con la inclusión en la OFAC. 

Revertir semejante castigo económico no será nada fácil. La próxima reunión Trump-Petro puede servir para que el presidente gringo dé la orden de retirarlo. Dependerá de las explicaciones que el propio Petro y su equipo de asesores den a Trump y a Marco Rubio alrededor de la histórica lucha librada por el mandatario colombiano contra las mafias narcoparamilitares y sus aliados políticos; pero sobre todo, de la decisión que se tome alrededor de lo que bien podría asumirse como un “nuevo Plan Colombia” para enfrentar al ELN y a los otros carteles que operan en el país y que el presidente Donald Trump entiende como “fábricas de producción de cocaína” manejadas por el presidente colombiano.




martes, 20 de enero de 2026

BAJAN GASOLINA Y SALARIO DE CONGRESISTAS

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Dos decisiones administrativas del gobierno Petro constituyen hechos político-electorales:  el primero, el anuncio de la reducción gradual del precio de la gasolina, asunto que la oposición usó durante varios años para atacar a la actual administración; y el segundo, el bajonazo, vía decreto, del salario de los próximos congresistas con la eliminación de la prima especial que superaba los 16 millones de pesos. Este último hecho en algo ayuda a bajar las tensiones sociales originadas por la brecha entre el salario mínimo y el sueldo millonario de los legisladores, circunstancia que prueba que Colombia es una sociedad desigual.

Estamos ante dos jugadas políticas con las que el gobierno Petro contragolpea a la oposición que en el Congreso no quiso sacar adelante uno de los tantos proyectos de ley presentados con el propósito de reducir el millonario salario de los actuales congresistas. Con el desmonte de la prima especial de más de  casi 17 millones de pesos mensuales, los congresistas que resulten electos en las próximas elecciones ya no devengarán 50 millones. Sin duda alguna, un alivio para las finanzas del Estado.

Eso sí, esas dos actuaciones del gobierno quizás no le alcancen para enfrentar el malestar social alimentado todos los días por la prensa hegemónica alrededor de la crisis del sistema de salud, focalizado en los problemas que afronta la Nueva EPS. La decisión de cuatro jueces de embargar más de dos billones de pesos a la señalada EPS deviene con el mismo tufillo político y electoral de las decisiones administrativas arriba mencionadas.

Así las cosas, deberá esforzarse el gobierno para contrarrestar la mala imagen y la rabia de cientos de miles de pacientes de la Nueva EPS, víctimas de la crisis del sistema de aseguramiento en salud por cuenta del sistemático robo de los billonarios recursos económicos girados por el Estado durante los últimos 30 años.

Por más que haya quedado claro que la inviabilidad del sistema de salud obedece a la angurria, avidez y a la codicia de gerentes, politicastros y juntas directivas de las EPS que desviaron los recursos económicos invertidos en sus propias clínicas, en proyectos urbanísticos y otros tantos millones que se sospecha están en paraísos fiscales, los pacientes-víctimas pueden terminar por echarle la culpa al gobierno Petro por no encontrar soluciones a sus problemas de atención oportuna y de calidad.

Quedan varios meses en los que seguiremos viendo a unas empresas mediáticas interesadas en golpear la imagen del gobierno; y al gobierno, ojalá haciendo ingentes esfuerzos para mitigar los sufrimientos de los pacientes de la Nueva EPS, convertida en el último caballito de batalla que le queda a la derecha para pescar votos.




lunes, 19 de enero de 2026

¿CEPEDA O DE LA ESPRIELLA?

 

Por Germán Ayala Osorio

 

De acuerdo con los resultados de las últimas encuestas, Iván Cepeda Castro y Abelardo de la Espriella Juris pasarían a segunda vuelta. De darse esa “final” electoral entre los dos candidatos presidenciales, la polarización política y la crispación ideológica se naturalizarían de tal forma que el país del plebiscito por la paz de 2016, violentamente escindido entre el Sí y el No seguiría vigente en medio de la intolerancia verbal y la consolidación de las empresas mediáticas como actores políticos pro establecimiento.

Si Cepeda llega a la Casa de Nariño en calidad de presidente, lo más probable es que los colombianos soporten cuatro años más de tratamientos periodísticos amañados por parte de la prensa hegemónica y los enfrentamientos políticos, institucionales y verbales entre agentes económicos de la sociedad civil y el nuevo gobierno. La "revolución ética" que propone está lejos de concretarse no solo por el crispado ambiente, sino por las lógicas económicas y políticas en un país dominado por millonarios contratistas, banqueros y empresarios interesados más en invertir en campañas presidenciales para sacar millonarias ganancias, que en apostarle a transformar culturalmente a la sociedad colombiana. La corrupción al interior del gobierno Petro existió y constituye una mancha difícil de borrar. 

Si De la Espriella se sienta en el Solio de Bolívar, aquella amenaza que lanzó en contra de todo lo que huela a izquierda y petrismo animaría la consolidación de un anormal y miedoso clima social y político en una sociedad cuyos miembros aprendieron a odiarse desde el 7 de agosto de 2002. Su carácter de abogado "pica pleitos" haría posible escenarios de persecución jurídico-política contra aquellos que osen cuestionar sus decisiones. De hecho, en calidad de candidato presidencial, ya acosa, judicialmente hablando, a la periodista y abogada Ana Bejarano. 

Bajo esas circunstancias, el gran derrotado sería el centro político, fantasmal espectro ideológico y político representado por Sergio Fajardo Valderrama y por aquellos precandidatos que se juntaron en la Gran Consulta, a pesar de venir de la derecha y la falta de apoyo y carisma de políticos como Vicky Dávila, Juan Carlos Pinzón, Juan Manuel Galán y Juan Daniel Oviedo, entre otros.

Cepeda ofrece la continuidad del proyecto político progresista que encarna el presidente Petro. Mientras que De la Espriella Juris representa el regreso al poder de la derecha uribizada con todo y lo que ello significa: “destripar, perseguir, anular, estigmatizar, expulsar y echar para atrás” normas, decretos y decisiones administrativas adoptadas por el actual gobierno.

La disputa electoral entre Cepeda y De la Espriella se dará en medio de un enrarecido escenario político internacional por cuenta de la aplicación de la Doctrina Donroe en cabeza del convicto presidente de los Estados Unidos. La reunión Trum-Petro será clave para entender el tipo de injerencia que el gringo aplicará en las elecciones venideras.

El gobierno norteamericano cuenta con la actitud lacaya del “tigre” Abelardo, de la misma manera que cuenta con la postura soberana y anti gringa de Cepeda. Las relaciones de Abelardo de la Espriella con el régimen venezolano podría ser un factor negativo al momento de recibir el apoyo de Trump; por más que se limen asperezas con Petro, el gobierno de los Estados Unidos intentará, guardadas las proporciones, controlar a Colombia como lo está haciendo ahora mismo sobre Delcy Rodríguez, la “presidenta” de Venezuela.





sábado, 17 de enero de 2026

“LA DOCTORA LILIANA" Y EL REPARTIDOR DE PIZZA

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Hacía rato no veía en las redes sociales un episodio de “Usted no sabe quién soy”. En esta ocasión, la expresión genuina de clasismo corrió por cuenta de la “doctora Liliana”, una señora que, entrada en años y en cólera, menospreció e insultó a un repartidor de pizza, a quien no lo bajó de “malparido y hp”. Incluso, le alcanzó para lanzarle un puntapié, mientras le ordenaba que saliera de su “territorio” al que por desgracia pudo entrar gracias al trabajo de mensajería.

El clasismo en Colombia se asume en doble vía como una especie de tara civilizatoria, pero también como un valor moral socialmente aceptado. En ciertos sectores societales no ser clasista puede asegurar la expulsión del clan o del grupo privilegiado al que se pertenece por tradición. De allí que siempre están ahí, al acecho, para recordar que el clasismo es una ilustre tara civilizatoria muy colombiana.

En su encolerizada diatriba contra el domiciliario, quien al parecer se demoró en llegar con el pedido, la “doctora Liliana” fue captada en un viaje de clasismo puro y duro que representa a millones de colombianos que, desde sus atalayas bíblicas vigilan a lo lejos la llegada de esos Otros que, al ser diferentes, pueden humillar, insultar y echar de sus territorios por considerarlos indignos.

En esta oportunidad, “Liliana”, como la llamó varias veces el domiciliario, hizo lo que hizo porque su “conciencia de clase” se lo demandó: se subió a su propio mangrullo moral y ético para recordarle al repartidor el lugar social al que pertenece de acuerdo con la encopetada dama. ¿Habrá olvidado la “Doctora Liliana” que durante la pandemia estos repartidores fueron fundamentales social y económicamente?

Buscando en la red el significado del nombre “Liliana”, encontré que “el nombre propio de Liliana tiene un origen latino y es una variante del nombre Lilia. Lilia proviene del latín «lilium», que significa «lirio», una hermosa flor que simboliza la pureza y la belleza. El nombre Liliana combina el significado de «lirio» con el sufijo «ana», que indica gracia y elegancia. Por lo tanto, Liliana puede interpretarse como «la que posee la gracia y la belleza del lirio».

A juzgar por lo visto en el video que se hizo viral y que muy seguramente será recogido por alguno de los noticieros de televisión nacional, efectivamente la energúmena señora posee la gracia y la belleza del delirio de grandeza, del clasismo que la identifica como una “dama de la sociedad de las apariencias” en las que muy seguramente sobrevive. Al final, no sé si llamarla como ella mismo se presentó ante el repartidor. O quizás responda más fácil al llamado de “Doctora Delirio”.



Imagen tomada de El Tiempo

viernes, 16 de enero de 2026

MARÍA CORINA MACHADO REGALA A TRUMP PREMIO NOBEL DE PAZ

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Al haberle cedido o regalado la medalla que la identifica como la Premio Nobel de Paz (2025) a Donald Trump, María Corina Machado quedó ante el mundo como la más grande cipaya-lagarta, al tiempo que confirmó que efectivamente los miembros del Comité Noruego cometieron un grave error al otorgarle semejante reconocimiento. Lo que hizo Machado fue deslegitimar aún más el dichoso galardón. Desconoció de plano la advertencia del Comité Noruego en el sentido de que el premio es "intransferible". 

Un error de cálculo político que suele minimizarse por la naturaleza política del reconocido premio internacional de paz, expresión genuina de las contradicciones humanas. Una decisión acompañada de una postura injerencista en los asuntos internos de Venezuela, compartida con los Estados Unidos.

Machado viajó a la Casa Blanca con el firme propósito de plantearle al convicto presidente norteamericano una “transacción política” soportada en la entrega del galardón a quien ella considera la única persona capaz de ponerla en Miraflores, a pesar de las desobligantes palabras de Trump cuando le preguntaron si después de derrocar a Maduro Moros le correspondería asumir el poder en Venezuela a la líder opositora. Al final, negoció su dignidad, avaluada más o menos en los 1,5 millones de dólares que recibió al ganarse el Premio Nobel. Sin duda alguna, una cifra irrisoria para el magnate anaranjado. 

Al quedar por fuera del juego político planteado entre Trump y  Delcy Rodríguez, a María Corina Machado solo le quedan dos caminos: uno, seguir esperando a que el régimen venezolano implosione por las luchas intestinas que se escapen al control de los hermanos Rodríguez, presidenta encargada y presidente de la Asamblea Nacional; o dos, ir, poco a poco alejándose  de los medios internacionales para disfrutar de los millones de dólares que recibió con el Premio Nobel de Paz y finalmente olvidarse de ese sueño-capricho de gobernar a Venezuela.

La ninguneada de Trump no solo fue contra María Corina Machado, sino contra la oposición misma que lleva años intentando tumbar al oprobioso régimen de Maduro, hoy preso en una cárcel gringa. Machado apoyó varias veces una intervención militar en su propio país. Una vez los Estados Unidos atacó militarmente la infraestructura de defensa de Venezuela, Machado pensó que ese era su momento de reclamar como suya la victoria. No contó con que Delcy Rodríguez, la flamante presidenta encargada, hace rato venía negociando con el gobierno norteamericano la entrega de Maduro sin que ello representara la caída total del régimen.

Desde el tres de enero de 2026, conceptos como soberanías estatal y popular, democracia, derecho internacional, conciencia de clase, espíritu latinoamericano y dignidad devienen debilitados por cuenta de la actitud arrogante del convicto presidente gringo y de la condición cipaya de una mujer como María Corina Machado, ultrajada por Trump, un vulgar machito, tan bocón e ignorante como Nicolás Maduro Moros.

Adenda: Si la medalla del Nobel de Paz (2025) está en manos de Trump, ¿quién realmente representa-ostenta el controvertido e internacional galardón?

Adenda 2: Dice la escritora Carolina Sanín, en su cuenta de X, que  lo hecho por Machado constituye "un acto de superioridad... Les está faltando tanta sutileza y tanta agudeza como a Trump. Lávense los ojos".





PASTRANA, MAXWELL Y EL ERÓTICO JUEGO DE LA GUERRA

  Por Germán Ayala Osorio   Como si se tratara de un capítulo de la serie el Superagente 86, el entonces presidente Andrés Pastrana Aran...