martes, 7 de julio de 2026

ELIMINADA LA “SELE”

 

 

Por Germán Ayala Osorio

 

No hay mentira- diría mentirota- más grande que esta: “la Sele nos une”. Ahora que la Selección fue eliminada del Mundial, periodistas, políticos y aficionados salen al ruedo a pontificar los primeros, sobre decisiones técnicas, falta de jerarquía de los jugadores y otros asuntos que el periodismo deportivo convirtió en temas de discusión filosófica e incluso, cercanos a una naciente “ciencia” para explicar un juego simple: para ganar hay hacer goles; mientras tanto, los segundos, en particular los progresistas, entran con los “taches levantados” a cobrar el desaire y la grosería de los jugadores hacia Petro y Antonella aquel día en el que la hija del jefe del Estado le pidió a James una foto y el 10 se la negó. Dicen que Abelardo “saló” la camiseta, la politizó y convirtió en símbolo de desunión y odio. Lo cierto es que las camisetas de la Selección con un tigre pintado son un especie de sacrilegio.

¿Cuántas camisetas se dejaron de vender por razones ideológicas? Esa es una investigación pendiente por hacer; y los aficionados, siempre de últimos, dejan salir la ya garantizada frustración de cada cuatro años con chistes y memes. Entonces, dicen que a la “Sele” le dicen “perro entrenado”, porque jamás entran a los “cuartos”. Otros, proponen que el presidente therian llame a Infantino para que repitan el partido; o que Cepeda no reconozca el resultado, la derrota. Y los menos pulidos critican a Suárez y Campaz por los goles que se comieron. Dicen que se “comen un moco ajeno y con sangre”. Un chiste sucio y sangriento como la política interna e incluso tan bajo como la amenaza de “destripar” a la izquierda. Un chiste del populacho, dirán en el Chicó.

Si juntamos a los aficionados, políticos y periodistas deportivos tenemos la triada perfecta que dice más de lo que somos como sociedad, que cualquier estudio sociológico: millones de colombianos depositan la obligación individual de alcanzar la felicidad en un puñado de jugadores que ya tienen más que asegurado su futuro económico. Seguir a la Selección es una manera de sacudirse y disipar las frustraciones por no haber podido construir un país en el que quepamos todos y lo que es peor, una verdadera República. Millones de colombianos van por ahí tomando decisiones políticas y votando por personas y proyectos políticos sin conciencia de clase. Por eso, votan por sus verdugos, los mismos que están dispuestos a generar escenarios disfóricos haciendo minería y fracking a lo que marque en páramos y otros ecosistemas naturales-históricos y frágiles.

Si se quiere recordar o hacer referencia a la hegemonía cultural de la que habló Gramsci y del sistema patriarcal y machista, con visos de misoginia imperante en Colombia, qué mejor que mentar a la “Selección”.  Nótese que no es necesario decir que se trata del equipo de hombres y en la categoría de mayores. Y si miramos el fútbol femenino, las muchachas siguen siendo víctimas de dirigentes machistas, de una vetusta institucionalidad deportiva que odia a las mujeres. No olvidemos que este es un país y una sociedad de “machitos” que “amenazan con dar en la cara marica” o que ordenan “destripar a los que piensan diferente”.

Si, eliminaron en penales a la “Sele”. Qué son unos “cagones” les gritan porque en las instancias definitivas les pasa siempre lo mismo. Los periodistas deportivos hablan de “falta de jerarquía”. Los más creyentes, meten a Dios al baile: así lo quiso el Señor, por algo será. ¿Será porque aún no aprendimos a celebrar?

El día que Colombia gane un Mundial lo más probable es que las funerarias, hospitales y morgues colapsen. Además, si hubiesen clasificado a cuartos, se enfrentarían a la mimada de la FIFA, la misma que está ya lista para ser campeona, otra vez. No olviden que Milei necesita que Escaloni y sus jugadores se lleven la Copa para Buenos Aires: es urgente disipar los ánimos caldeados y distraer al pueblo argentino que sufre las consecuencias de haber puesto en la Casa Rosada al cipayo que se sentó en las piernas de Trump. A Colombia le hubiera caído bien llegar a la final para aguantar lo que se viene con el primer presidente therian. Nos vemos en cuatro años. Si no nos destripan, claro está. Eso sí, el año entrante hay que apoyar a la Selección Femenina.  

¡UNA MESA DE DIÁLOGO YA!




Por Germán Ayala Osorio

 

El gobierno entrante de Abelardo de la Espriella Otero dejó claro desde la campaña que no habrá mesas de diálogo con los grupos armados ilegales, a los que les dio un mes de plazo para someterse a la justicia. Se trata de una legítima decisión político-militar del nuevo presidente de la República muy atada a los intereses de latifundistas y ganaderos que llegarían a recuperar tierras o a apropiarse de las que abandonen comunidades rurales y campesinas, por efectos del recrudecimiento de las hostilidades por el paso de la fallida Paz Total, a la guerra total; en ese escenario habría masivos desplazamientos forzados de campesinos. Ya veremos hacia dónde lo llevan las acciones criminales de las disidencias farianas, el clan del Golfo y el ELN.

En donde sí parece que se va a necesitar una mesa de diálogo con urgencia es entre las principales figuras de la oposición petrista y el presidente De la Espriella. Entre Petro y el primer presidente therian que se sentará en el Solio de Bolívar. El problema es que hasta el momento nadie se ofreció para acercar a las partes. Mientras tanto, la prensa hegemónica-hoy abelardista- continúa azuzando los enfrentamientos con sesgados tratamientos periodísticos que dan cuenta de que tomaron partido y por cuatro años defenderán al gobierno de Abelardo de la Espriella.

Si bien los ataques entre las huestes petristas y abelardistas aún no se traducen en reyertas callejeras, a nivel de redes sociales y en la vida política de la capital los niveles de crispación y odio crecen con el paso de los días. De continuar así el cruce de improperios y mutuas descalificaciones, la transición del mando el 7 de agosto será una ceremonia cargada de símbolos negativos atados a la violencia discursiva (simbólica) que viene desde la campaña presidencial.

El pesado ambiente vivido en la transición del poder del entonces subpresidente Iván Duque Márquez al presidente Gustavo Petro se superaría con creces si entre las partes no asumen posturas civilizadas y republicanas que le manden al dividido país mensajes de tranquilidad.

El ambiente está más que caldeado en Bogotá por cuenta de las denuncias- al parecer con evidencias- del presidente Petro con las que probaría que efectivamente hubo fraude electoral.  El presidente es Iván Cepeda, espetó el presidente saliente. En su cuenta de X dijo: “Nosotros tenemos toda la información sobre desde que servidor IP situado en los Ángeles, California, de propiedad de los hermanos Bautista, integrado a la operación de escrutinios se utilizaron algoritmos que variaron la votación sustancialmente a favor de Abelardo, los algoritmos que viciaron el resultado electoral se usaban con el censo electoral de los que nunca votan para ser reemplazados por votantes que podían hacerlo varias veces o sin votantes en las mesas de jurados homogéneos”.

Como consecuencia de lo dicho por Petro, De la Espriella ordenó a su vicepresidente- que viene actuando como si fuera el nuevo jefe del Estado- suspender las actividades del accidentado empalme, convertido en un tira y afloje entre las mesnadas que los mandatarios saliente y entrante representan.

Así las cosas, ni los buenos oficios y exhortaciones a la calma de obispos, de los expresidentes, eventuales comisiones de sabios que reaparezcan con espíritu pacificador y mucho menos los llamados a superar las mutuas animadversiones servirían para que haya paz política en el país.

Lo más recomendable es que De la Espriella Otero renuncie a la ciudadanía gringa y abandone la pretensión de juzgar en Colombia y extraditar hacia los Estados Unidos al expresidente Petro. Eso ayudaría a bajar los ánimos.  Y del lado de Petro y sus huestes que se deje de lado la narrativa con la que deslegitima la pírrica victoria de la ultraderecha ese fatídico 21 de junio. Si le metieron la mano o no a las elecciones, por el bien del país, hay que aceptar y permitir que De la Espriella asuma el poder político y militar sobre la Nación. Hay una tarea política por emprender: vigilar de cerca hacia dónde intentará llevar el país el nuevo jefe del Estado; cuestionar y denunciar arbitrariedades y delitos cuando se presenten.

Estamos, quizás, ante la más grande ruptura y distanciamiento político, ideológico, moral y ético-político entre dos disímiles visiones de país, que podría superar a la que vivió el país durante los enfrentamientos entre Liberales y Conservadores. Y el detonante de un nuevo Bogotazo podría ser el juzgamiento político y extradición de Petro a los Estados Unidos. Todos están jugando con candela. ¡Una mesa de diálogo ya!

lunes, 6 de julio de 2026

BLOQUES DE SEGURIDAD URBANA




Por Germán Ayala Osorio

 

El anuncio del gobierno entrante de enfrentar la creciente inseguridad en las principales urbes del país con la creación de Bloques de Seguridad Urbana (BSU) disparó las alarmas en las huestes del petrismo. El propio presidente Petro calificó la estrategia de “fascismo criollo” que alentará estallidos sociales.

Por supuesto que hay riesgos alrededor de que a la operación de esos Bloques de Seguridad Urbana lleguen paracos, nuevos “tiras” o se estimulen alianzas con específicas organizaciones criminales de ciudades como Cali, Barranquilla y Medellín, con el firme propósito de desmantelar otras estructuras delincuenciales o eliminar físicamente a algunos de sus líderes. Se trataría de “ajustes de cuentas” con la participación de agentes del Estado. En particular se atacarían a aquellos que se “salieron de control” e irrespetaron pactos firmados con agentes estatales. Aquellos grupos que colaboren con los BSU seguirán operando en cumplimiento de tareas como sicariato, robos selectivos y microtráfico. Más claro: al igual como sucedió con el Bloque de Búsqueda con el se persiguieron narcos en los años 90, los BSU naturalizarán la connivencia entre legales e ilegales.

Los BSU operarán jurídicamente apoyados en la declaratoria de “terrorismo urbano” con la que se persiguieron a jóvenes que salieron a las calles a manifestar su descontento por las arbitrariedades cometidas por la policía y la decisiones económicas tomadas durante el (des) gobierno de Iván Duque Márquez. Los vándalos y quienes salgan a protestar podrían terminar siendo perseguidos por los agentes de los Bloques de Búsqueda Urbanos. Recordemos que durante el estallido social los jóvenes de la Primera Línea fueron calificados como "terroristas, vándalos y hordas de salvajes".

Aunque se trata de un anuncio, el decreto que dará vida jurídico-política a los Bloques de Búsqueda Urbanos se conocerá el mismo 7 de agosto cuando se posesione De la Espriella, el “Bukele” criollo. Los resultados operacionales de los BSU estarán alineados con las 10 mega cárceles que prometió construir el presidente electo durante la campaña electoral. Recuérdese que se trataría de cárceles en concesión cuyo éxito económico dependerá de la cantidad de presos que ingresen pues el Estado “pagará por interno” a los privados que asuman la construcción y operación de los 10 complejos carcelarios. Sin presos, el negocio no es viable, entonces, se necesitarán masivas capturas.

Por supuesto que la propuesta de inmediato fue recibida de muy buena manera por el alcalde de Cali, Alejandro Eder, quien piensa igual a De la Espriella. Esto espetó el mandatario local en su cuenta de X: “El #BloqueDeDefensa para la Seguridad Urbana va en la dirección correcta. En Cali ya comprobamos que cuando la Fuerza Pública, la @FiscaliaCol y los organismos de inteligencia trabajan de manera articulada, los resultados llegan. Ahora el reto es redoblar esa estrategia para enfrentar con contundencia a las más de 100 bandas criminales que afectan la seguridad de nuestra ciudad y de muchas regiones del país. Cali está lista para aportar su experiencia y trabajar de manera coordinada para que los ciudadanos vivan tranquilos y los delincuentes respondan ante la justicia”.

Lo curioso de esta y de otras estrategias lanzadas por anteriores gobiernos es que ninguna hace énfasis en el desmantelamiento de las redes que facilitan la compra, venta y circulación de armas, pertrechos y explosivos. En Cali se alquilan armas para cometer homicidios y atracos y las autoridades muy poco hacen para tratar de desmantelar dichas estructuras que se mueven entre la legalidad y la ilegalidad.

Ojalá la Defensora del Pueblo, Iris Marín le ponga la lupa a la operación de los BSU para que no terminen convertidas en cooperativas Convivir de nuevo cuño y en oficinas ambulantes para el ajuste de cuentas y la persecución de jóvenes y líderes comunitarios simpatizantes de la izquierda y el progresismo. Sería un verdadero milagro que los BSU no terminen sirviéndole a bandas criminales con ínfulas de ser  una especie de policía moral anti izquierda.  Cuidado que hay más de un reservista de derecha dispuesto a "destripar" mamertos. 

TARJETA ROJA PARA INFANTINO

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Bastó una llamada del presidente de Estados Unidos a Gianni Infantino para visibilizar el ethos mafioso que se naturalizó de tiempo atrás en la operación de la FIFA. Se trató de una llamada de presidente a presidente, esto es, del mandamás Donald Trump al más cipayo de todos los tiempos, el “señor” Infantino, quien al parecer aún no ha llegado a la mayoría de edad. 

Trump no solo fue capaz de reversar la tarjeta roja de Folarin Balogun, jugador delantero de la selección de Estados Unidos, sino de decidir quién tiene derecho a vivir o qué pueblos deben estar sometidos a prácticas genocidas o persecuciones racializadas, muy al estilo de ICE. Trump es el más ladino y peligroso árbitro, que asume el planeta como si fuera una cancha de fútbol en la que la geopolítica se maneja a las patadas.

Con su atropello descarado al reglamento mundial del fútbol ratificó lo que por años algunos jugadores, escasos periodistas deportivos y cientos de miles de aficionados al fútbol ya pensaban de la FIFA: que es una organización mafiosa y corrupta, el lupanar desde donde se decretó la muerte del fútbol como deporte espectáculo. Es un burdo negocio, con todo y sus cuatro tiempos de hidratación para que los patrocinadores vendan más y engañen más a los consumidores.

Con la misma facilidad con la que Trump le hizo una llamada a Infantino, su alopécico títere, en Colombia se tomarán decisiones alrededor de quiénes caerán destripados en acatamiento de la conocida amenaza proferida por Abelardo de la Espriella. Solo se necesita de una llamada para que los paramilitares abelardistas tomen la justicia por su propia mano con el firme propósito de “neutralizar” zurdos, mamertos, petristas, comunistas, ambientalistas, defensores de derechos humanos y socialistas por doquier.

Así como Trump asumió que el planeta es un rectángulo en el que el destino de palestinos y latinoamericanos lo define él como nuevo juez, la ultraderecha abelardista-uribista entiende el territorio colombiano como una extensa fosa común cuya fetidez les resulta imperceptible, al igual que a los periodistas de la prensa hegemónica que desde el 21 de junio apagó el VAR con el que de manera milimétrica esculcaron y vilipendiaron la vida privada del presidente Petro.

Con una simple llamada se ordena a un hombre que obture un misil balístico; o quizás con un mensaje de texto se dé la orden a alguien capaz de dejar de pensar para proceder a cumplir con la orden recibida, como lo hicieron los agentes nazis que hicieron parte de la logística y los protocolos con los que la Alemania nazi asesinó a seis millones de judíos durante el Holocausto.

“Proceda, doctor…” es el santo y seña con el que se echan a andar persecuciones políticas e ideológicas que terminan en homicidios, masacres o desplazamientos forzados; o en falsos testimonios.

Gracias, “presidente” Trump, por exponer a Infantino al escarnio público y develar lo que realmente representa la FIFA. ¿Será mucho pedir que las directivas de la selección de Bélgica ordenen al entrenador y a los jugadores no presentarse al juego programado contra Estados Unidos? Ese sería un ejercicio de contrapoder necesario, en estas épocas en las que reyezuelos como Trump creen que pueden hacer con el mundo lo que les dé la gana. Quizás en esa misma llamada, o en una próxima, el dinosaurio de la Casa Blanca le ordene a su títere que USA debe, sí o sí, llegar a la final y alzarse con la Copa.


domingo, 5 de julio de 2026

FÚTBOL, ÉTICA-ESTÉTICA, PERIODISMO Y POLÍTICA




Por Germán Ayala Osorio

 

El fútbol, como deporte espectáculo, es el enorme espejo en el que el conjunto de la sociedad humana se mira y refleja la complejidad de su naturaleza; y  el periodismo deportivo es la plataforma ideológica-informativa con la que logra encubrir, matizar y ocultar los inmorales intereses que se mueven alrededor del balompié a nivel orbital, tocado por el turbio negocio de las apuestas, las transacciones millonarias de jugadores- ¿lavado de dinero?-, vendidos como “esclavos” de nuevo cuño y por la ética-estética de un juego básicamente masculino y masculinizante, lo que lo hace violento y orientado a validar formas de dominación simbólica y física entre los competidores y claro, entre la FIFA y las asociaciones de fútbol regionales que la componen.

Al final, los jugadores son fichas de un juego que como dijo Marcelo Bielsa se volvió un negocio: “El fútbol es propiedad popular. Los pobres tienen muy poca capacidad de acceso a la felicidad, no disponen de dinero para comprar la felicidad. Ese fútbol, que era gratuito, y que es una de las pocas cosas que los más pobres mantenían, ya no lo tienen más. Qué lástima que lo tenga que decir yo, porque me va a traer nada más que críticas”.

Con ocasión del Mundial que se celebra en México, Canadá y Estados Unidos, el periodismo colombiano y en particular el Gol Caracol (Canal Caracol), el canal oficial, con todo y sus periodistas se han prestado para mostrar como un éxito económico la organización del certamen, ocultando asuntos ético-políticos y morales que rodean la operación de la FIFA, cooptada por el presidente de los Estados Unidos, el violador, pederasta y convicto Donald Trump, con la anuencia de Gianni Infantino, la brillante y alopécica cabeza de la máxima autoridad del fútbol que en la previa le entregó el primer premio FIFA Paz al arcaico cenutrio.

En lo transcurrido del Mundial hemos visto de todo: tratamientos xenófobos contra las selecciones de Irán y Uruguay; la primera, sometida a tratamientos migratorios discriminatorios; y la segunda, revisados los equipajes de los jugadores por perros antidroga. También, decisiones arbitrales que, aunque basadas en la tecnología, dejan dudas alrededor de las motivaciones que hubo detrás de las revisiones de jugadas de gol o penales.

El relato periodístico del “canal oficial” no está para cuestionar las decisiones arbitrales y mucho menos suponer, como lo hicieron comentaristas y exjugadores, en el caso del gol anulado a Colombia el partido contra Portugal. El “Pibe Valderrama”, ícono y referente para el periodismo criollo, espetó lo siguiente: «El que no sabe de esto, ve el gol y es legítimo. Yo me preocupo con esto que pasó con Colombia y el gol de Dávinson. Todos ya sabemos quién va a ser el campeón. Marcamos un gol legítimo y nos lo quitan. Estoy emputado porque nos robaron el partido, porque el gol de Dávinson es gol y la falta que le hicieron a Luis Suárez es penal, pero no repitieron eso. Así es muy jodido. Si ya tienen al campeón, que digan y no jugamos más”.

Por supuesto que ese nivel de cuestionamiento no podía ser amplificado por el Gol Caracol. Bastó con hacer el registro noticioso con una leve sonrisa de los presentadores y ahí paró lo cosa. ¿Autocensura?

Durante un mes largo estuvimos viéndonos en ese espejo en el que se confirma que millones de seres humanos a lo largo y ancho del planeta continúan depositando su felicidad en unos seleccionados que también dan cuenta de lo que sucede cultural, social y políticamente en sus países de origen. Y por supuesto, en la vida individual de esos “millonarios esclavos” que guardan silencio frente al Gran Negrero: la FIFA.

Las rivalidades entre naciones y Estados terminan en una cancha interpretadas por los jugadores. Ejemplo, las selecciones de los países del Norte opulento y saqueador de sus colonias enfrentadas a los combinados nacionales del Sur empobrecido y dominado. Unos apelaron en el pasado a la magia de sus piernas y a la viveza de sus corazones para derrotar a los ingleses. ¿Les suena la “mano de Dios” de Maradona? Otros se contentaron con recordar a Patrice Lumunba, el líder congolés asesinado por un gobierno de Bélgica en los años 60  y desmembrado. Una  presentadora de televisión, “blanca” ella, se sintió orgullosa de no conocer su historia y de lo que representó para el Congo. Quizás ignore que después de ser disuelto su cuerpo en ácido, lo único que sus victimarios guardaron fue un diente de oro, años después entregado a sus familiares. 

A otros, fieles a su historia y al “ADN de su fútbol”, les correspondió echar manos a la “garra” paraguaya para celebrar la eliminación de la encopetada Alemania. El desprecio por el equipo “sudaca” antes del partido fue claro: “es un equipo de tercera categoría/clase. No es un rival, no puede ser una amenaza seria para Alemania”.

Eso sí, esos mismos paraguayos le ofrecieron al mundo un grotesco espectáculo dentro de la cancha durante el partido contra Francia: pegaron y hostigaron guiados por un espíritu belicoso atado a ese imaginario consolidado en el Norte opulento sobre lo que somos como suramericanos: violentos, incivilizados, unos verdaderos “picapiedras”. No. No es ninguna “garra” lo que dejaron ver. Expusieron un fútbol mediocre, propio de barriadas en donde la única regla es sobrevivir a como dé lugar. Fue tal el nivel de violencia de los guaraníes que Mbappe, el 10 de la Selección de Francia dijo "también sabemos meter las manos en la mierda".

Cuando termine el Mundial (¿ya se intuye qué Selección será la campeona- Argentina, ¿otra vez?), Caracol Noticias seguirá autocensurándose y siendo el canal oficial del gobierno del tigre. Les corresponderá a los periodistas tipo Bielsa develar los graves problemas ético-estéticos que arrastra el gobierno de Abelardo de la Espriella, el monigote que Trump, Rubio y los hermanos Moreno manejarán a su antojo como Infantino hace con la FIFA y el fútbol. Deben de saber que la prensa hegemónica apagó el VAR el 21 de junio a cambio de la siempre sucia pauta oficial. El mismo con el que le revisaron milimétricamente y con inusitado odio, la vida privada y pública del presidente Petro.


viernes, 3 de julio de 2026

LAS SIETE RAYAS O MARCAS DEL TIGRE


Por Germán Ayala Osorio

El tenso ambiente con el que se dio inicio al empalme entre los comisionados del gobierno saliente y entrante expresa con preocupante claridad el nivel de animadversión generado entre las huestes petristas y abelardistas comprometidas en la transición del poder que al parecer no se dará de manera serena. Que el presidente electo se niegue a reunirse con Petro confirma el talante pendenciero, poco diplomático, infantil y ridículo del nuevo inquilino de la Casa de Nariño.

Más allá de esas evidencias personales veo por lo menos siete marcas, luces o rayas que rodean el origen académico, la personalidad y el proyecto político que defenderá y aplicará el nuevo presidente de la República.

De la Espriella Otero estudió derecho en una universidad que lleva el nombre de un esclavista: la Sergio Arboleda. De esa misma alma máter egresaron Iván Duque Márquez, el subpresidente y el exfiscal Francisco Barbosa. El ministro de Hacienda del nuevo gobierno, Miguel Gómez Martínez fue vicerrector de esa misma institución. Si bien las universidades no definen y mucho menos son responsables de las decisiones y el comportamiento de sus egresados, la filosofía y la institucionalidad derivada de la operación de la institución educativa suelen dejar marcas e incluso inspirar derroteros éticos y morales de quienes pasaron por sus aulas. Insisto: lleva el nombre de un esclavista y ese no es asunto menor.

La segunda luz o raya (roja, en cualquier caso) está atada a lo que ya el país está viendo: la anuencia y cofradía de las empresas mediáticas que de manera temprana optaron por no vigilar y mucho menos examinar y criticar, como les corresponde deontológicamente, al nuevo gobierno. Ni la vida privada del mandatario electo y mucho menos sus decisiones administrativas y políticas pasarán por la “guadaña” ideológica que usaron contra Petro durante cuatro años. Por ser una invención mediática, De la Espriella gozará de la autocensura periodística, lo que asegurará una larga luna miel entre la Casa de Nariño y las empresas mediáticas.

La tercera raya está atada al protagonismo de su fórmula vicepresidencial pues manda un mensaje preocupante: las decisiones macroeconómicas las tomará en adelante el vicepresidente José Manuel Restrepo Abondano, de la mano de Fedesarrollo y otros tanques de pensamiento, lo que confirmaría los temores que en varios sectores de la opinión circulan alrededor de la capacidad del presidente electo para comprender el estado de las finanzas públicas, entre otros asuntos estatales que como jefe de Estado debería de dominar con algún grado de suficiencia. Esos miedos tienen asidero en el pobre discurso de Abelardo de la Espriella Otero. Va quedando claro que tiene deficiencias para hilar las ideas, lo que lo hace ver cantinflesco e indocto en temas álgidos que como presidente debería de dominar.

La cuarta marca (un rojo encendido) tiene que ver con el burlesco saludo militar con el que se comunica y relaciona con militares y policías y se despide de reuniones entre civiles. Ese saludo se ve fingido e infantil, lo que le quita seriedad al mandatario electo y lo que es peor, erosiona su condición civil, asunto que por supuesto compromete el carácter de la figura presidencial que representará por cuatro años y que de manera tácita debería de negar el carácter de combatiente o militar. El asunto es que De la Espriella simula no ser un civil cada que levanta su mano derecha.

La quinta raya nos remite a la campaña y al uso de la imagen del “tigre”, un felino salvaje (no domesticado) que a pesar de que no hace parte de nuestra fauna, los ciudadanos asocian su vida con fiereza. El nicho ecológico del tigre expresado en la cadena trófica da cuenta de un depredador. “El tigre desempeña un papel crucial como depredador tope en su ecosistema. Al ubicarse en la cúspide de la cadena alimentaria, controla las poblaciones de presas y mantiene el equilibrio natural de las especies en su hábitat. Su presencia garantiza la salud de los ecosistemas al regular el número de herbívoros y evitar el sobrepastoreo de vegetación”. Después de la campaña electoral, De la Espriella insiste en su conducta therian, asunto que suma a la consolidación del relato que da cuenta de un presidente al que la gente ve como poco serio. En política y en la actual coyuntura, Abelardo de la Espriella se auto percibe como un “Tigre” que ruge y amenaza con “destripar” a la izquierda y a todo aquel que piense distinto.

La sexta luz (aún más roja) advierte sobre una lucha entre moral religiosa y ética. Designar como ministra de educación a Vivian Morales confirma la existencia de ese conflicto entre esos dos determinantes humanos. Morales se opone a que las parejas del mismo sexo puedan adoptar. “Hay que sacar a Marx de la educación y meter a Dios. Hay que meter a Dios en la educación”, señaló la entrante ministra. Sin duda alguna, los comportamientos y prácticas atadas al ejercicio de la eticidad y la misma laicidad del Estado están seriamente amenazadas con lo dicho por Morales. No habrá lugar para los ateos, agnósticos y pensadores liberales. ¿Habrá santas inquisiciones en colegios y universidades? ¿Se quemarán libros y quizás impíos en plaza pública?

Y la última luz (aún más fuerte y encandilante) tiene que ver con la sumisión a los Estados Unidos del pederasta, violador y convicto presidente Donald Trump. Al ser ciudadano “americano”, De la Espriella está obligado moral y políticamente a defender los intereses de ese país. Su juramento así lo estipula. No es un asunto menor que la relación Trump-De la Espriella gire en torno a la probada inmoralidad del primero y al particular sentido y valor que el presidente colombiano le da a la ética. Recordemos que dijo que “la ética nada tiene que ver con el derecho”. No se trata de una frase desafortunada: estamos ante una postura de vida, para el caso profesional, que, por supuesto no está alejada de su condición como individuo.

En el 2030 sabremos los efectos y los daños que esas 7 marcas dejaron en la sociedad y en la nación. Lo cierto es que antes de posesionarse, De la Espriella, el infantil y ridículo therian, genera miedo por su condición de fiera depredadora. ¿Sobreviviremos?

 

jueves, 2 de julio de 2026

GOBIERNO DEL "TIGRE" PINTA NEOLIBERAL Y GODO



Imagen tomada de El Colombiano


Por Germán Ayala Osorio

 

A juzgar por el perfil de varios de los ministros designados por el presidente electo, se trata del más burdo reencauche de agentes que representan a los sectores más anacrónicos del Establecimiento y por supuesto a los más fieles seguidores de la doctrinal neoliberal. Aquello de que De la Espriella gobernaría con los “Nunca” es la más cínica mentira que presidente electo alguno le haya echado a sus votantes. Esto espetó varias veces el primer therian en sentarse en el Solio de Bolívar durante la campaña: “Nosotros somos los nunca. Los que nunca hemos vivido de la teta del Estado, los que nunca nos hemos robado un peso, los que nunca nos rendimos ni nos quedamos en la queja. Los que nunca hemos hecho politiquería

De un lado, la ministra de Educación, Vivian Morales es una fanática religiosa que se opone a la adopción de parejas del mismo sexo. Representará con lujo de detalles a las huestes conservadoras (godas) a las que De la Espriella se acercó ladinamente en su condición de candidato presidencial después de regresar del ateísmo y declararse defensor de oficio del modelo de familia tradicional (papá, mamá e hijos). Fue fiscal general de la Nación y congresista. ¿Se atreverá Morales a ir en contravía de la jurisprudencia emanada de la Corte Constitucional en materia de aborto, eutanasia y adopción de parejas del mismo sexo? ¿Qué tipo de relaciones planteará con Fecode? ¿Recordará que somos- se supone- un Estado laico? Bueno, ya dijo que "había que meter a Dios en las aulas". Sin duda alguna, llegó a la cartera de educación una goda y fanática religiosa. 

Por el lado de la cartera de Hacienda, la figura de Miguel Gómez Martínez significa el regreso de “tecnócratas” más ortodoxos en el manejo de las finanzas públicas y que no se atrevan a cuestionar las decisiones de la Junta del Banco de la República, lo que supone priorizar el manejo macroeconómico por encima de las condiciones sociales generadas por la mano invisible del mercado y las que impone el capitalismo salvaje. El periódico El Colombiano, agente informativo que apoya abiertamente al presidente electo, esto dijo a propósito de los primeros nombramientos: “Desde el minuto uno de la posesión el 7 de agosto, Abelardo de la Espriella entrará a revertir varias de las medidas tomadas durante el gobierno de Gustavo Petro. Y para eso tiene que armar desde ya su gabinete que abarca todos los sectores del país”.

De acuerdo con la narrativa del gobierno entrante, el grave estado de las finanzas públicas que entrega el gobierno saliente obligará al ministro de Hacienda a “apretarse el cinturón”, frase que recuerda a Rudolf Hommes, el neoliberal ministro de César Gaviria Trujillo.

El ministro de Hacienda es hijo del exsenador Enrique Gómez Hurtado, nieto del expresidente Laureano Gómez y sobrino del dirigente conservador Álvaro Gómez Hurtado.

En una columna de Salomón Kalmanovitz (2023) se lee que “el mayor mérito de Miguel Gómez es ser nieto de Laureano Gómez, quien incendió el país en “los años sin cuenta” de la Violencia que produjo unas 85.000 muertes y más de 130.000 desplazados, aunque después fue uno de los firmantes del Frente Nacional que redujo la violencia partidista. Gómez Martínez ha disfrutado de casi todas las mieles burocráticas existentes en el país. Sin embargo, carece del perfil para dirigir una Facultad de Economía (de la Universidad del Rosario) y menos una que había logrado alcanzar un gran nivel académico. No se le conocen aportes en los campos de la investigación o la docencia, ni ha publicado obra alguna de calidad académica”.  Se suma a lo anterior que Gómez Martínez fue vicerrector de la Universidad Sergio Arboleda de la que se graduó como abogado Abelardo de la Espriella. Dicha institución educativa lleva el nombre de un esclavista.

Las reacciones del nombramiento no se hicieron esperar. Felipe Campos, gerente de Estrategia e Inversión de Alianza Valores señaló para Bloomber línea, que inicialmente el mercado esperaba un perfil distinto. “Digamos que no es un nombramiento tradicional en el sentido en que no se trata de un macroeconomista reconocido, que quizás era el perfil que buena parte del mercado esperaba”.

El gobierno del Therian milico se caracterizará, en lo económico, por seguir al pie de la letra las recetas del FMI y hacer los ajustes laborales y pensionales que le ordenarán los gremios económicos, a lo que se suman la reducción del tamaño del Estado y por esa vía privatizarlo; y en materia social, en particular en asuntos ideológicos, será un gobierno iliberal que intentará en cuatro años -quizás más- hacer que la sociedad retroceda en materia de respetar y reconocer los derechos de la población LGTBIQ+. Bienvenidos a un gobierno godo y anacrónico en lo social y neoliberal en lo económico. 



 


RECONOCER O NO AL NUEVO PRESIDENTE

 



Por Germán Ayala Osorio

 

Al declararse en “desobediencia civil pacífica” Iván Cepeda Castro, colíder de la Oposición extiende en el tiempo las desavenencias y el ambiente crispado de la campaña presidencial que al parecer aún no terminó para el excandidato del Pacto Histórico y mucho menos para el presidente electo que insiste en su lenguaje pendenciero y confrontador, al que se suma su idea de extraditar a Petro, negándole su condición de expresidente, su derecho a la presunción de inocencia y lo más peligroso, usando decisiones políticas que tomó en el ejercicio de su mandato y en búsqueda de la paz, para alimentar el Indictment con el que sueña Marco Rubio y el propio presidente Trump, recientemente condenado por la justicia americana por violar a una mujer.

La postura asumida por Cepeda se explica porque su vida política y académica siempre estuvo atada a la discusión argumentada y las referencias a teóricos y estudiosos de la filosofía política, la ética y la moral. Es ahí en donde encaja el llamado a desconocer la autoridad del nuevo presidente de la República y por esa vía a abstenerse de cumplir sus órdenes. Cepeda le está hablando al país académico que lo acompañó y votó, pero no a las bases populares que lo apoyaron por ser el ungido de Petro. Quizás haya ahí un error de cálculo político de la declaratoria, por todo el desgaste emocional y económico que supone organizar movilizaciones y plantones que sirvan para materializar aquel llamado que deviene con un sentido ético-político que no necesariamente se compagina con las maneras en las que se asumió la derrota electoral y la vida misma en las barriadas de urbes como Bogotá, Cali y Medellín.

Con el llamado a la “desobediencia civil pacífica” Cepeda, quizás sin proponérselo, está poniendo a prueba el trabajo de concientización que durante cuatro años se realizó en los sectores populares e incluso en la siempre ambivalente clase media alrededor de la importancia de reconocer a los verdugos (neoliberales) y confrontar las narrativas periodísticas y los relatos políticos con los que se matiza ese carácter dominante y sus efectos sobre las comunidades subalternas. No puede olvidar el excandidato presidencial que, si bien les habló y cautivó en el último tramo de la campaña, al parecer no los logró convencer en la manera como lo hizo Petro como candidato presidencial y presidente de la República en ejercicio.

Lo cierto es que con esa declaratoria brotan dos conceptos: reconocimiento y representación que la prensa abelardista[1] ya está usando para deslegitimar la postura de Cepeda, asumida como  peligrosa e inconveniente, pero sobre todo insustancial frente a la posibilidad de frenar las acciones que emprenderá el nuevo gobierno, de la mano del Congreso, para revertir los avances logrados por la saliente administración en materia de reforma agraria, reformas laboral y pensional, conservación de ecosistemas naturales, soberanía alimentaria y libertades ciudadanas.

En las redes sociales ya circulan como “memes” frases como “Abelardo no me representa” y en los medios hegemónicos que acompañan victoriosos la llegada del “Tigre” a la Casa de Nariño, discusiones alrededor de la negación de la legitimidad de quien ganó las elecciones por un estrecho margen. Se quiera o no, Abelardo de la Espriella Otero es el nuevo presidente de Colombia. Las discusiones de si me siento o no representado o de si reconozco o no su victoria no cambiarán para nada la amarga, amenazante, oscura y desconcertante realidad política que le dejó a más de 12 millones de ciudadanos ese fatídico 21 de junio. ¿Qué hacer, entonces, parece ser la pregunta? Veo un solo camino: estar muy atentos a cada movimiento que dé el nuevo gobierno. Analizar y comunicar sus efectos políticos, sociales, ambientales, ecológicos y económicos. Unir esfuerzos periodísticos para denunciar todo lo que haga mal la nueva administración. Y por supuesto, cuidarse mutuamente las espaldas porque anda suelto un peligroso y hambriento felino, que busca desesperadamente reconocimiento, adoración y exaltación. 



[1] Es la misma prensa uribista y uribizada que le hizo sucia oposición política y periodística al gobierno Petro. Hablo de Blu radio, La FM de RCN, El Tiempo, El Espectador, El Heraldo, Semana y los noticieros RCN y Caracol.

miércoles, 1 de julio de 2026

¿BIELSA O DE LA ESPRIELLA?

 



Por Germán Ayala Osorio

 

El fútbol es quizás el más grande y genuino espejo en el que los seres humanos dejan ver sus miserias, tristezas, aprensiones y anhelos, pero sobre todo las formas de estar en este mundo y de reconocer a los demás al interior de esas forzadas comunidades urbanas unidas por aquella idea-pretensión de que somos seres sociales por naturaleza. Esto último es una verdad que las ideologías, el poder, la economía y la política relativizan, cuestionan y erosionan todo el tiempo para darle la oportunidad a las prácticas aporofóbicas, racializadas y xenófobas ancoradas a ideas fascistas visibles e invisibles.

El Mundial de fútbol que por estos días mantiene atrapados a millones de ciudadanos a lo largo del planeta es la enorme vitrina que cada cuatro años hace confluir aquellos espejos atados a las soberanías estatales que entran en el juego representacional de las selecciones de cada país que compiten por aquella Copa que personifica al incontrastable poder humano de someter al planeta Tierra a sus designios. No olvidemos que caminamos en la era del Antropoceno.

El trofeo que entrega la FIFA da cuenta de dos figuras humanas que sostienen entre sus manos a la Tierra. Por ser el fútbol un deporte espectáculo esa corona es más deseada que la paz mundial. Y sí, hablemos de paz, pero a la colombiana.

El caso de Colombia es ejemplarizante en la medida en que es una materia pendiente y motivo suficiente para desbaratar la cohesión social y pulverizar aquella idea de que somos seres sociales por naturaleza; lo curioso de esa idea es que pocos cuestionan que las interacciones, la convivencia y los procesos de socialización están mediados por la condición o la naturaleza humana de la que se puede esperar lo más sublime, pero también lo más pérfido: guerras mundiales, genocidios, ecocidios y el sometimiento de pueblos a los designios de  poderosas multinacionales y caprichos de las potencias militares y económicas.

Para el caso nuestro, crímenes oficiales (falsos positivos), el exterminio de la UP y la amenaza directa de un candidato presidencial que luego resultaría electo por casi 13 millones de colombianos que hoy hacen parte de su “manada” (lo que no está claro es quiénes componen esa caballada). Esto dijo: “Y sepan ustedes señores de la izquierda, que en mí tendrán siempre un enemigo acérrimo que hará todo lo que esté a su alcance para destriparlos como corresponde [...] para acabar a ese cáncer que significa la izquierda radical”.

Dejo ese asunto y hago transito a un asunto periodístico y humano del fútbol. Se trata del caso Bielsa, el técnico del seleccionado uruguayo, quien a cuentagotas entregó pistas y claridades alrededor de lo que pasó con su temprana eliminación del certamen orbital. Ha dicho el “loco” Bielsa “que los jugadores de Uruguay le pidieron acabar con las charlas y los vídeos tácticos porque no eran capaces de mantener la atención más de 10 minutos fraccionados en varios días”. Menuda declaración y constatación de lo que claramente compromete la comunicación humana como factor indispensable para hacer posible eso de que somos seres sociales por naturaleza.

Marcelo Bielsa leyó bien al grupo y modificó el proceso comunicativo en esa relación técnico-selección. Quiso adaptarse, reconoció a los jugadores como personas con derechos. Quizás esos últimos se olvidaron de sus obligaciones por representar a unos tres millones de uruguayos. Aquí la pregunta es: ¿Hicieron lo mismo los jugadores? Bielsa intentó adaptarse a las condiciones cognitivas de los atletas y al desprecio por la disciplina y la exigencia para competir. Sí, lo de Uruguay es simplemente una derrota y una participación deshonrosa, de acuerdo con la crítica deportiva. Lo que rescato del caso es que la comunicación, como proceso y anhelo humano y atado a las cuestiones liberales, fracasó. Lo mismo podría estar pasando ya en Colombia con el nuevo gobierno y las relaciones con los 12 millones setecientos mil ciudadanos que no lo votaron, asumidos quizás como incómodos aficionados. Claro, De la Espriella Otero no es Marcelo Bielsa. El entrenador argentino pone por encima de la estética, la ética. Lo contrario del presidente electo, que desprecia la ética por lo menos para el ejercicio del derecho. Ya veremos cómo actúa éticamente como jefe de Estado.

La comunicación entre De la Espriella, en su condición de presidente de la República (entrante) partió de la negación del derecho a vivir de aquellos que piensan distinto. Y eso es grave. Con anterioridad, les había negado a varios periodistas sus derechos a investigar su pasado. Aunque en su primer discurso como presidente electo intentó matizar la amenaza y bajarle unas rayitas a su carácter pendenciero, entre cientos de miles de colombianos hay miedo y terror por las vidas que puedan resultar "eliminadas", en un verdadero "mata-mata" futbolero. 




Por la fiebre del fútbol no podemos dejar de advertir lo que puede venir para el país si Abelardo de la Espriella cumple con la amenaza y continúa leyendo mal las señales y los signos que esa parte de la sociedad le está enviando antes de posesionarse. Declararse en desobediencia civil (pacífica), como lo hizo Iván Cepeda Castro da cuenta de las aprensiones que subsisten en el progresismo alrededor de esas otras amenazas que lanzó en campaña: fracking a lo que marque, desmontar el Estado para facilitar su privatización y extraditar al expresidente Petro, soportada esta acción en un indictment diseñado ideológicamente por Marco Rubio, siguiendo órdenes del pederasta, violador y convicto presidente, Donald Trump. En esas temerarias “promesas” de campaña hay una profunda negación a reconocer derechos a la naturaleza, a los de millones que piensan distinto y por supuesto a los que tiene Petro por su condición de exmandatario.

Hay que recordarle a los “abelardistas” y a otros tantos que hacen parte de la “manada” que ya en el pasado, durante la hegemonía paramilitar, civiles fueron decapitados y sus cabezas fueron usadas como balones de fútbol. 

Durante más de 90 minutos se compite por tres puntos, una clasificación, un trofeo y la gloria deportiva. El ejercicio del poder no es un juego, así se usen estrategias y se contraten gurús del marketing político. Ojalá así lo entienda De la Espriella Otero. En su infantil saludo militar puede estarse incubando una forma de no reconocer a quienes ostentan la condición civil y militar. También puede estar indicando que el nuevo presidente sufre algún tipo de desarreglo identitario. Me quedo con el "loco" Bielsa. Un tipo que se cree "Tigre" me genera dudas y miedo. 

martes, 30 de junio de 2026

¿DESOBEDIENCIA CIVIL?

 



Por Germán Ayala Osorio

 

Ya el país sabe que Abelardo de la Espriella gobernará hincado a los intereses del presidente de los Estados Unidos y a todo lo que de esa condición se derive como intervenciones militares, explotación de recursos naturales, expoliación de riquezas y planes de acción militar, como el Plan Colombia, alejados de consideraciones humanitarias y socioambientales. Y lo hará por dos razones: la primera, juró defender, por encima de cualquier cosa, los intereses norteamericanos cuando asumió la ciudadanía gringa de la que se siente honrado y pletórico; y la segunda, porque su triunfo político dependió de miembros de la clase política bogotana históricamente proclives y acostumbrados a encadenar la soberanía estatal del mismo cipo en el que de tiempo atrás ataron su dignidad y libertad. En el fondo hay una cuestión de honor fundada ética, moral y políticamente a una tara civilizatoria de origen cultural.

Por lo tanto, exigirle a De la Espriella, como lo hace Iván Cepeda, sopena de llamar a la desobediencias civil, a que “renuncie a la ciudadanía estadounidense, aclare posibles vínculos con agencias de seguridad de EE. UU., respete y se someta a la soberanía colombiana, cese la persecución política y judicial, y se comprometa a no extraditar al saliente presidente Gustavo Petro”, constituye una salida en falso y una inconveniente amenaza de parte del colíder de la oposición.

Concuerdo con Sandra Borda cuando señala que “no me gusta la idea de que nuestro arreglo constitucional le permita a un presidente tener doble ciudadanía. Creo que eso debería corregirse. Pero mientras no se cambien las reglas del juego, tampoco me gusta la idea de exigirle al presidente electo que renuncie a su ciudadanía y amenazarlo con desobediencia civil y con no reconocerlo como autoridad democráticamente electa si no lo hace. Hacer oposición a punta de extorsión y desconociendo nuestra legalidad no me suma”.

Después de reconocer los resultados del 21 de junio y la condición de presidente electo a De la Espriella, esta salida de Cepeda Castro parece obedecer a presiones internas fruto de las maledicencias allegadas de agentes mediáticos que de manera denodada se la jugaron por su candidatura y de tiempo atrás por la defensa del proyecto político progresista.

El llamado a la “desobediencia civil” terminará por desgastar el capital social y político representado en los 12 millones setecientos mil colombianos que votaron por Cepeda Castro. Además del riesgo que supone exponer a sus líderes y cuadros a la persecución policial y militar que muy probablemente se ordenará desde la Casa de Nariño y por supuesto, la paramilitar que se desplegará desde aquellas instancias paraestatales dispuestas a defender a muerte el gobierno del “Tigre”, cumplir sus propias órdenes e incluso a interpretar los silencios  del  nuevo presidente por el simple hecho de saber que desde la oscuridad hay patriotas (sicarios) que están “Firmes por la Patria”. Recordemos que el propio presidente electo habla que detrás de él hay una “manada” dispuesta a todo. Y lo más probable es que de ese extenso grupo o caballada hagan parte ovejas, mansos felinos, perros ferales, ciudadanos ignorantes, chafarotes, políticos godos dispuestos a cumplir el deseo presidencial de "destripar" a la izquierda y odiadores profesionales e incluso bestias mitológicas capaces de socavar los cimientos de la siempre formal democracia colombiana.

Insistir en la “desobediencia civil” despertará a las Águilas Negras que durante los cuatro años de Petro fueron obligadas a hibernar no solo por razones ideológicas, sino porque aquello de defender la vida no fue un simple y engañoso eslogan. Hizo y sigue haciendo parte del proyecto progresista, el mismo que está alejado del carácter falaz y embaucador de ese molesto chillido con el que De la Espriella saluda a militares y civiles: “Firme por la Patria”.

Exponer al pueblo progresista a la persecución oficial en la que la derecha tiene experiencia, constituye una locura. Estamos hablando de vidas valiosas que se pueden perder en una disputa política que bien se puede librar al interior de las instituciones del Estado y bajo las reglas de la democracia deliberativa. Insistir en “tirarle el pueblo a la oligarquía”, bloqueando avenidas y realizando manifestaciones es una manera de desentenderse de las obligaciones que le demanda a Cepeda, a los congresistas del Pacto Histórico y al propio expresidente Petro hacerle oposición al gobierno entrante. Hay que ser más inteligentes que los miembros de esa "manada" enceguecida por el odio hacia todo aquel que no piensa como ellos. 

A la idea del gobierno de Abelardo de la Espriella de gobernar con un enorme espejo retrovisor desde el que proyectará una imagen catastrófica del país que recibió, Cepeda debe organizar un equipo de profesionales que opere como una especie de gabinete paralelo que analice y vigile con juicio todas las decisiones y acciones emanadas de las carteras ministeriales que De la Espriella le está entregando a los de Siempre. En esa labor de control y vigilancia hay un ejercicio técnico que bien pueden desarrollar los exministros del Pacto Histórico, de la mano de profesionales dispuestos a colaborar con esa causa de confrontación de datos e interpretación de acciones gubernamentales.

Estos cuatro años bien los pueden dedicar a formar cuadros y consolidar equipos de trabajo con el único fin de recuperar la Casa de Nariño en el 2030.  Desgastarse en marchas y plantones y disquisiciones conceptuales alrededor de qué es eso de la desobediencia civil no es el camino. No son estos los tiempos para rescatar a Henry David Thoreau. Si De la Espriella busca quedarse más allá de su periodo presidencial, bien a través de una reforma constitucional o través de un golpe de Estado, entonces el llamado a la desobediencia civil estará más que justificado.  El de ahora, no. El palo no está para cucharas, Iván. 



lunes, 29 de junio de 2026

EL SALUDO MILITAR DE ABELARDO

 

 

Por Germán Ayala Osorio

El saludo militar de Abelardo de la Espriella puede leerse de varias maneras, incluida, por supuesto aquella que indica que constituye un insulto que un civil haga ese tipo de reverencia a un militar que, por definición, está lejos de la condición civil, asumida en el mundo castrense como débil, indisciplinada y en precisos momentos históricos como despreciable. Los 7.837 jóvenes asesinados por uniformados son la constatación de que ese desprecio fue y es real. La prensa los llama “falsos positivos”, pero son crímenes de lesa humanidad, crímenes de Estado.

En la historia reciente del país jamás vi a un presidente de la República acoger el saludo castrense para reconocer a la tropa y exponer de esa manera el control político, institucional y moral sobre los subordinados.

En esta columna propongo tres formas interpretativas del gesto que durante cuatro años -quizás más- el nuevo presidente de los colombianos mostrará su cercanía hacia los uniformados que estarán bajo su mando al ser el comandante Supremo de las Fuerzas Armadas. 

Un civil chafarote. En la historia reciente del país se conocen historias de civiles que participaron de tomas o la recuperación de poblaciones de la mano de militares de carrera, a los que se sumaron “oficiales de la reserva”. Los casos de Yumbo y Siloé en Cali, en los tiempos en los que el M-19 operaba, son ejemplos reales de la participación de civiles en este tipo de operativos. Los oficiales de la reserva, al portar el uniforme, intentan asimilar las conductas propias de guerreros, esto es, de oficiales troperos con experiencia en orden público distinguidos con medallas grises que cuelgan de sus pechos.

Aunque se conoce que De la Espriella no prestó servicio militar porque fue declarado "no apto en el examen psicofísico", su lenguaje pendenciero y procaz y el grito de guerra, ¡Firme por la Patria!, lo acerca a lo que pueden llegar a sentir soldados profesionales, oficiales y suboficiales que combaten a las narcoguerrillas al momento en el que se les ordena participar de operaciones militares ofensivas. El fallecido Germán Vargas Lleras ostentaba el grado teniente de la reserva activa/profesional, de ahí su discurso violento. Hay miedo en las huestes del Pacto Histórico y en otros sectores de la sociedad por el regreso de los "falsos positivos" y que use a las fuerzas armadas para perseguir a periodistas, críticos y detractores del presidente electo. Ya veremos si De la Espriella queda convertido en un civil chafarote que desprecia la vida de esos otros que comparten con él la condición civil. 

Relación de simpatía-desprecio. Llevarse la mano derecha a la frente como lo hizo en campaña y en un primer contacto con militares activos en su condición de presidente electo obliga a De la Espriella a decidirse por dos caminos en su relación de jefe del Estado con las fuerzas armadas (militares y policías): el primero, de expresar, pero sobre todo demostrar que la simpatía hacia la vida castrense es real y no simplemente una pose resultado de una caricaturización del rol de comandante supremo de militares y policías. De la Espriella está obligado a respetar a los oficiales que harán parte de la cúpula militar y por su conducto a la tropa compuesta de soldados y suboficiales. Y ese respeto lo deberá demostrar garantizando en el tiempo el mejoramiento de las condiciones de vida que el gobierno saliente logró en materia de vivienda, salarios y alimentación, en particular para los soldados.

Aunque la Paz Total fue un fracaso, pretender acabar militarmente con las disidencias de las Farc, el ELN y el Clan del Golfo sin tregua y durante una agresiva campaña de exterminio podría terminar siendo leída por los uniformados como una forma de desprecio. Ese sería el segundo camino. Ejemplo de lo anterior fue Uribe Vélez quien, empeñado en exigir “más y mejores resultados operacionales” obligó a oficiales de alto rango a pedir la baja por la intensidad de los combates e incluso por las presiones que recibieron durante los ocho años de la Seguridad Democrática. Los oficiales y suboficiales que ante la JEP reconocieron que fueron obligados a perpetrar los crímenes que la prensa llama “falsos positivos” dan cuenta de las humillaciones disfrazadas de patriotismo a las que Uribe sometió a la tropa.

Reivindicar la condición civil. Al inicio de esta columna señalé que la condición civil al interior de batallones se asocia con debilidad, indisciplina, flojera, antipatriotas y en muy precisos contextos como despreciable. Justamente, los procesos de heroización que la prensa suele iniciar para enaltecer a militares y policías están soportados en esa manera tan particular de entender y asumir a los civiles. En adelante, las frases célebres expresadas por Uribe Vélez y De la Espriella parecen dar vida al propósito con el que se puede asociar el saludo militar del presidente electo: reivindicar la condición civil.

Durante la campaña presidencial, De la Espriella exhibió un discurso violento que hizo recordar los actos locutivos, ilocutivos y perlocutivos del entonces presidente Álvaro Uribe Vélez, con los que expresó sin ambages su desprecio por la vida y las libertades ciudadanas. Uribe y De la Espriella comparten la condición de “machitos con excesos de testosterona”, alineados por supuesto con las prácticas machistas propias de la vieja cultura patriarcal dominante en Colombia.

Aquella frase “donde lo vea en la cara marica” confirmó el talante violento y homofóbico de Uribe Vélez. Eso sí, hay diferencias entre el nuevo presidente de la República y el carcamal de El Ubérrimo que se explican por el origen montañero y la originaria ordinariez del político antioqueño y la actitud sobradora, violenta y fatua del presidente electo, acompasada con su estilo de vida y el oufit de quien parece que todo el tiempo estuviera encima de una pasarela a la espera de ser aplaudido para inflar su incontrastable ego.  

Algunas frases en campaña dan cuenta de las “diferencias” con Uribe. Eso sí, el fondo es el mismo: “Hay vainas de Juan Daniel (Oviedo) que no me gustan y no las digo... lo mío se resuelve poniéndose las medias. Lo que no me gusta de Juan Daniel... jodido que lo arregle”. “Vas a ver lo duro que muerde el tigre... no como de indio, no como de negro, no como de blanco, no como de nada. El que salga a hacer desmanes... le voy a caer con mano de hierro”. Y la última con la que insistió en decirle al país que él es un macho cabrío, machista y con visos de misoginia: “Con esa foto me gané unos votos bien bacanos del electorado femenino... Estoy mal de culo, ¡pero miren esta foto!” “¿Qué ves aquí, cariño? Acércala y dime qué ves ahí. Hazle zoom”. “No mi amor, pero ¿Qué más ves? No seas tímida”.

Es posible también pensar que el saludo militar de Abelardo de la Espriella simplemente sea la superación del grito de guerra que usó el general Eduardo Zapateiro Altamirano: ¡Ajúa”. Y cómo olvidar la frase del entonces presidente Iván Duque Márquez en referencia al general que dejó varios “Zapateiros[1]” dentro del Ejército: “Este patriota me enseñó a decir ¡Ajúa!”.

Adenda: “La Fiscalía imputó al excomandante del Ejército por presunto acoso sexual contra una sargento y una abogada”.



[1] Esto dijo textualmente el alto oficial: “Jamás me iré... porque dejaré muchísimos Zapateiro en la institución.”

 

domingo, 28 de junio de 2026

LAS TRES ALTERNATIVAS DEL NUEVO PRESIDENTE

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Gobernar de manera directa, dedicarse, con espejo retrovisor en mano a deslegitimar todo lo hecho por el gobierno saliente e intentar meter preso a Petro son las tres alternativas que tiene Abelardo de la Espriella Otero.

En lo que respecta a la primera opción, señalo que De la Espriella no parece preparado y mucho menos interesado en meterse en las honduras de gobernar a un país prácticamente ingobernable, por una razón: en su proyecto de vida no incluye al país a pesar de su retórica barata de convertir a Colombia en la “Patria milagro”. Eso de Firme por la Patria no es más que un eslogan engaña bobos y atrapa clasistas. Ya empezó a saludar a militares en su calidad de presidente electo con el gesto castrense que él convirtió en una payasada. Muy a lo Trump, De la Espriella levanta su mano derecha para indicarle a los uniformados que él es su comandante supremo, esto es, un milico más que quizás se haga rodear de peligrosos chafarotes.

 Su desprecio por lo que representan los colombianos lo dejaron claro él y su aporofóbica esposa que, en la primera untada de pueblo, trató de quitarse la grasa inmunda que le impregnaron en sus manos. Esto dijo en la campaña: “Tenemos dos caminos: ganar o perder. Y bueno, y si perdemos, no pasa nada, porque ya tenemos una vida resuelta, vivimos maravilloso, trabajamos juntos, nuestros hijos, estamos en otro país, si queremos vamos a Colombia, si no, no”.

De la Espriella le entregará el manejo del país a los “tecnócratas agringados” que saben muy bien qué es lo que tienen hacer: debilitar el Estado, privatizarlo y capturarlo. Y por esa vía, volverle entregar los recursos energéticos y la biodiversidad a multinacionales, ganaderos y a los auspiciadores del modelo de la gran plantación en donde se “cultiva” sin campesinos. Mientras tanto, el presidente que eligieron casi 13 millones de colombianos se dedicará en gran medida a validar las decisiones que tomen los “técnicos”, al tiempo que seguirá exhibiendo su victoria política, la misma que  parece que asumió como una especie de reivindicación de su candorosa  imagen mancillada por sus detractores y adversarios, quienes le recordaron haber sido cercano defensor de paramilitares y corruptos y el asunto de los millones de pesos que dicen que le robó a David Murcia Guzmán, líder la pirámide DMG.

En cuanto al segundo camino u opción, De la Espriella Otero, el objetivo es claro: consolidar la narrativa que indica que el paso por la Casa de Nariño del progresismo o la izquierda fue un total desastre. Para que ese relato triunfe ya cuenta con la prensa hegemónica, la misma que durante cuatro años trató de deslegitimar y tumbar al gobierno Petro, pero en particular en demonizar a la persona. Para los periodistas de todos los medios tradicionales Petro fue un despreciable borracho, un hombre que manchó de inmoralidad la dignidad presidencial como si por la Casa de Nariño no hubiesen pernoctado Julio César Turbay Ayala, Álvaro Uribe Vélez y su obeso títere, Iván Duque Márquez; Petro fue presentado al país y al mundo como un degenerado homosexual, un irresponsable; un proto tirano, un lenguaraz y protervo exguerrillero del M-19, organización armada ilegal que le entregó al país exguerrilleros buenos y malos; en la jerga callejera, Petro fue presentado y representado como “una boleta”.

Esa narrativa será el parapeto informacional e ideológico con el que intentará tapar los desaciertos que muy seguramente cometerá el gobierno del therian. La prensa hegemónica, tan solo al final de su administración, se atreverá a señalar errores y perversas decisiones. La pauta oficial servirá para mantener aceitada la bisagra poder-medios masivos con la que De la Espriella Otero logró llegar al Solio de Bolívar. Y la tercera y última alternativa mantendrá ocupado al “desparchado” presidente de la República. Meter preso a Petro ocupará su tiempo, lo que supone un fuerte gasto de energía. Eso sí, la idea es que ese gasto calórico no le represente perder la lozanía de su muñequeado rostro y mucho menos abandonar el cuidado de su barba. Eso sí, no tiene cómo despeinarse porque una agresiva alopecia parece perseguirlo.

Daniel Samper Pizano escribió para la revista Cambio: “…el país escogió un rumbo que lo puede llevar democráticamente a un fiasco. Muchos que votaron sin reflexión, bien por mero odio a Gustavo Petro o porque se puso de moda el Tigre o arrebatados por la música bailable, descubrirán pronto a quiénes otorgaron peligrosos poderes en las urnas”.

A los genuflexos que lo votaron; a los odiadores de oficio que lo validan; a los empresarios y políticos cipayos que gritaron a rabiar el golazo que la derecha le metió al progresismo; a los aporofóbicos y clasistas que salieron a celebrar, vuvuzelas en mano, la pírrica victoria; a los que no se percatan de los riesgos de hacer parte del “Escudo de las Américas”; a los periodistas-estafetas que se prestaron para el engaño patriótico les digo que ojalá tengan la gallardía de reconocer que se equivocaron porque lo de la Patria Milagro fue, simplemente, un eslogan postizo, ficticio, artificioso y mentiroso como el grito de guerra, ¡Firme por la Patria!, que no es otra cosa que el remplazo del “Ajúa” que aprendió el sumiso, obsecuente y fatuo Iván Duque del general Zapateiro.


LOS JUECES DEL VAR

 



Por Germán Ayala Osorio

 

Poco importa si Colombia avanza más allá de octavos de final en el Mundial, pues la hinchada y una parte de la prensa que aman a la “Sele” ya tienen la disculpa-explicación-razón: el gol que el VAR le negó a la tricolor en el partido contra Portugal. El gol fue anulado, según los jueces, por una protuberancia del gordo del pie de Davinson Sánchez. Aunque no se precisó si se trata de uñero o de un “juanete”, lo relevante aquí es que hubo un robo descarado que supera con creces el estribillo “era gol de Yepes”. La misma FIFA, en un absurdo comunicado recomendó a los jugadores colombianos cortarse al ras las uñas, operarse “juanetes” y usar guayos sin punta.

El uso de la tecnología en el fútbol llegó, supuestamente, para minimizar errores de los árbitros durante los “picados”, pero podría estar siendo usada para arreglar partidos previamente jugados en casas de apuestas, especies de “pollas” millonarias que imponen resultados y estarían presionando a los “magistrados” de los VAR a los que poco o nada les importa lo que están haciendo: tirándose el espectáculo, de la mano de la FIFA, una especie de Cosa Nostra. Por lo menos así siempre la vio Maradona, el único 10 que se atrevió a criticar a su dirigencia.

Seamos claros: Portugal y CR7 no podían perder contra Colombia, un país sin historia, que en el fútbol a nivel de mayores no ganó nada aún  y lo que es peor, con una fanaticada, incluidos varios de los jugadores, que aplaudieron unos y votaron otros en la jornada electoral del 21 de junio a un tipo que no solo hizo olvidar al Tigre Falcao, el único “Tiger”, sino que ensució de política barata la camiseta de la “Sele”, lo único que “nos une”  dicen los periodistas en un intento fallido por maquillar que la sociedad colombiana deviene dividida entre Buenos y Malos. Lo que sucedió en Colombia ese fatídico domingo fue y es tan absurdo como la decisión del VAR que aquí se comenta. Desde las huestes del Pacto Histórico gritan que esa camiseta “da chucha”.

Las injusticias que ya acumulan los “togados del fútbol” superan con creces las que generaban los árbitros que, en el pasado, sin ninguna ayuda, pitaban penales, anulaban goles o se los inventaban. Baste con recordar al juez Ali Bin Nasser cuyos ojos no quisieron percatarse de aquel gol con la Mano de Dios que hizo Maradona en el partido contra Inglaterra.

Los jueces del fútbol y los que toman decisiones en los estrados judiciales en donde se juegan otros tipos de intereses y causas, suelen hacer interpretaciones de las normas. Los del VAR, en el caso del gol anulado a Sánchez, hicieron una valoración exagerada del código en el que se define los fueras de lugar. Un pedacito del pie no constituye ninguna ventaja del jugador que hizo el gol. Ni siquiera inclinó el cuerpo. Fue un robo.  

En silencio, periodistas, fanáticos de la Selección y el cuerpo técnico guardan la esperanza de que en el próximo partido contra Ghana el VAR los compense validando un gol en fuera de lugar o anulándoselo al equipo africano. Eso sí, la compensación solo podrá darse en ese partido. El mensaje que de manera adelantada envía la FIFA es claro: en caso de derrotar a Ghana y enfrentar en la fase siguiente a la Argentina, lo más probable es que los “magistrados” del VAR hagan de las suyas para hacer avanzar a los argentinos hasta la final.

Debo citar la reacción del Pibe Valderrama: “Hasta el que no sabe de eso ve gol, y fue gol legítimo. Lo que pasa es que ya me preocupo, yo no soy persona de preocuparme, pero con esta situación que pasó hoy con el gol de Colombia, de Dávinson, todos ya sabemos quién va a ser el campeón”. Y debo recordar que ese mismo Pibe gritó “Firme por la Patria”.

Eso sí, por largos cuatro años seguiremos viviendo del triunfo moral de haber dominado a la Portugal de CR7 y exponiendo con dolor que fue gol de Sánchez. En el 2030 volveremos a otro Mundial y a las urnas. Quizás para ese evento orbital se dé el milagro de quedar campeón mundial por primera vez. Sería el premio soñado para aquellos que votaron por quien prometió hacer de Colombia la “Patria Milagro”. Con que no destripe a ninguno de los 12 millones que votaron por Cepeda, sería suficiente milagro.

 

 

sábado, 27 de junio de 2026

AMIG@S QUE VOTARON POR DE LA ESPRIELLA

 


Por Germán Ayala Osorio

Sufragar es un acto ético-político y en precisos contextos una acción  (in)moral  en el que confluyen asuntos como la ideología, la clase social, el clasismo si es el caso y los niveles de conciencia de clase de los votantes; la historia familiar (godo vota godo), los intereses económicos (un contrato, empleo), el nivel educativo atado o no a la conciencia de clase y por el nivel de influencia de los medios masivos de comunicación y las redes sociales en los que se promueve al ganador de las encuestas (La Espiral del Silencio, opera) y por supuesto se manipulan realidades y se reducen complejos problemas a meras opiniones, muchas de estas estúpidas, muy propias del entorno de esas cloacas llamadas redes sociales. Y por supuesto, la rabia, el odio, el miedo y, por último, la decepción con el gobierno o la figura presidencial que está de salida.

En el listado de “razones” posibles que podría un ciudadano elegir para explicar su voto no está el elemento más valioso quizás: el proyecto político por el cual se decidió votar. Para el caso que acaban de vivir los colombianos, millones de compatriotas votaron sin detenerse a pensar en los proyectos políticos en juego, representados en los candidatos Abelardo de la Espriella Otero e Iván Cepeda Castro. Bastaba con escuchar al candidato que ofrecía bala y fracking a lo que marque para entender que se trataba del único proyecto de país que le sirve a la derecha: someter voluntades por la fuerza, a las malas y, por supuesto, a los ecosistemas naturales-históricos incluidas las comunidades cercanas.

Conversé con un par de amig@s que votaron por De la Espriella: me dijeron que lo hicieron porque estaban decepcionados del gobierno Petro. La paz total, la corrupción, el caso de Juliana Guerrero e incluso el asunto del tren de cercanías para Cali que Petro no acompañó, los llevaron a votar a favor del "Tigre". En las explicaciones que dieron no se mencionó el proyecto político que encarnaba Cepeda, que apuntaba a consolidar las reformas sociales con las que estuvieron de acuerdo hace cuatro años cuando sufragaron a favor del proyecto progresista que lideró Petro.  Conclusión: no se vota por proyectos políticos, se sufraga por personas, simpatías momentáneas o hartazgos coyunturales que afectan la psiquis de los votantes. En estos casos operó el voto castigo, el voto rabioso. 

Ahora que se hacen análisis post derrota electoral desde las mesnadas del Pacto Histórico destacan mis amigas y amigos la sobreexposición en redes  sociales del presidente Petro y las constantes invitaciones a que su pueblo se movilizara en las calles. Los trancones que esas marchas producían fueron el detonante que llevó al fuerte hartazgo en aquellos que quizás nunca en su vida votaron por un proyecto político y en particular por el sentido socialmente reivindicativo que encarnó y defendió Petro durante cuatro años. Ellos y ellas mismas están expectantes a lo que suceda con el gobierno del therian que en campaña ofreció “destripar” a la izquierda, pero que una vez electo dijo que “no habrá persecuciones, ni retaliaciones y que gobernará para todos los colombianos”. Les dije: ya veremos qué sucede en cuatro años. Por ahora están viendo que al nuevo gobierno están llegando los de Siempre. En su caras ya se dibuja decepción y preocupación. Al final de la conversación les dije, riéndome: nos vemos en elecciones G…

ELIMINADA LA “SELE”

    Por Germán Ayala Osorio   No hay mentira- diría mentirota- más grande que esta: “ la Sele nos une ”. Ahora que la Selección fue elimina...