Por Germán Ayala Osorio
El mensaje intimidante
que les mandó pregrabado Abelardo de la Espriella a la prensa nacional horas
antes de su posesión como jefe del Estado tiene a los medios corporativos
hincados a los pies de quien dijo sentirse tocado por el Espíritu Santo.
Caracol Noticias, El Espectador y Semana, para nombrar apenas tres de las tradicionales
empresas mediáticas, están haciendo el “buen periodismo” que les recomendó
hacer el presidente de la República sopena de meterse en líos jurídicos o quizás
perder los beneficios de la pauta oficial. Es decir, no cuestionar, no hacer
preguntas; no criticar y autocensurarse.
Baste con decir que guardaron
silencio frente a la salida a hurtadillas y a oscuras
de Abelardo del teatro en el que finalmente fue investido como jefe del Estado.
Un truco circense jamás visto en una transmisión de mando presidencial: abandonó
a la comitiva internacional que presenciaba la toma de posesión, para irse corriendo
hacia el batallón Pichincha para ser reconocido por la tropa como su comandante
supremo. Por supuesto que el afán del recién posesionado presidente de la República
era sentir la aprobación de su ridículo saludo militar, porque el reconocimiento
de la tropa suele hacerse días después de haber tomado juramento. Ya se habla
de Abelardo el escapista.
En los tiempos de Uribe Vélez, la
prensa hegemónica también se hincó ante la intimidante pero menuda figura presidencial.
Durante los ochos años de aquella administración se consolidó lo que en la
academia se conoció como unanimismo ideológico
y político, correlato del pensamiento único. De rodillas ante aquella invención
mediática llamada Uribe, Caracol, RCN y otros noticieros y diarios se olvidaron
de la deontología del oficio periodístico. Esas mismas empresas mediáticas que
hace pocas horas amenazó De la Espriella, ya dejaron claro que superarán lo
hecho durante los dos gobiernos de Uribe Vélez. Se limitarán al registro de los
hechos y a exaltar las decisiones del narciso y menudo personaje que hoy lleva
la banda presidencial. Uribe y De la Espriella son de baja estatura.
Caracol Noticias, por ejemplo, habla
de fracking responsable, pero es incapaz de entrevistar a quienes tienen
sólidos argumentos con los que controvierten el procedimiento de fractura hidráulica
y la forma responsable de hacerlo. Solo invita a fuentes que aplauden, como
focas, la decisión del presidente de la República. De esa forma el noticiero le
da gusto a De la Espriella con su idea de “hacer buen periodismo”.
Ojalá los Observatorios de Medios
que funcionaron durante mucho tiempo al interior de varias universidades
privadas a partir de este momento se dediquen a evaluar los tratamientos periodísticos
que hará la ya advertida prensa, obligada a no molestar al presidente de la República
con preguntas incómodas. También espero que en las escuelas de formación de
periodistas y comunicadores alcen la voz estudiantes decididos a confrontar al
therian presidente.
Así las cosas, la tarea de
informar, analizar y opinar sobre lo que hará y dejará de hacer De la Espriella
la asumirán por defecto columnistas no abelardistas, blogueros, tuiteros, youtubers
y portales como Cuestión Pública. Y le corresponderá a la prensa internacional estar atenta a lo que suceda en la Patria Milagro, porque hay temores de que habrá violaciones a los derechos humanos y a las libertades de opinión y prensa.