miércoles, 29 de julio de 2026

GOBIERNO ENTRANTE: DE LA A, HASTA LA H



fábula del tigre y el burro - Búsqueda Imágenes


Por Germán Ayala Osorio

 

Ya el país va tomando nota de lo que les espera a los colombianos con el gobierno del primer therian que alcanza la presidencia en Colombia. No se agotará el abecedario para registrar los hechos y la simbología infantil, violenta, antiderechos y pro castrense de Abelardo de la Espriella Otero.

He aquí un primer ejercicio con las letras de nuestro alfabeto. Empecemos con la A de Apariencia. De la Espriella es, como lo dije en anterior columna, un showman. Lo de él es mera fachada, pantomima, teatro, pasarela, luces, voladores y proyección de imágenes logradas por la IA. De la Espriella style es su marca y emblema de un gobierno aparentemente democrático, pero que se concentrará en reversar los avances que en materia de derechos y conquistas sociales alcanzó el gobierno Petro. Aquello de profundizar la democracia constituye un insulto para las huestes de la derecha. El perfumado Bukele criollo contará con la ayuda de las bancadas gobiernistas en el Congreso y las acciones legales directas tomadas desde el Ejecutivo. Y por supuesto, con la prensa tradicional.

Con la B de Bullicioso. Les corresponderá a las escuelas de psicología entrar a examinar las razones por las que De la Espriella en sus discursos manotea, alza la voz, se oculta en lentes oscuros y termina sus deshilvanadas “alocuciones” con el ridículo saludo militar y el chillido Firme por la Patria. En cualquier caso, el therian presidente se nota irascible, pendenciero y débil conceptualmente hablando. Lo de querer posesionarse en una guarnición militar yendo en contra de la tradición e incluso de la propia constitución lo confirman como un político caprichoso. Es posible que algún psicólogo califique esa actitud como una rabieta propia de un "culicagado" malcriado. 

Con la C de Catálogo. A partir del 7 de agosto asistirá el país a la aplicación a rajatabla de las recetas neoliberales en las que están incluidas la explotación de los recursos naturales (minería y fracking) sin mayores consideraciones ecológicas, ético-estéticas y socioambientales de los valiosos ecosistemas naturales que serán sometidos a procesos de intervención. Por supuesto que en ese mismo catálogo aparecen las contrarreformas laborales y pensionales y la insistencia en mantener los niveles de captura mafiosa de los recursos públicos por parte de las EPS.

Con la D de Desprecio. En calidad de candidato presidencial, De la Espriella dejó ver con suficiente claridad que odia a todo lo que huela a izquierda, progresismo y petrismo. Su idea de “destripar” deviene acompasada con estos nuevos tiempos en los que las narrativas de limpieza étnica, pensamiento único, unanimismo político y el ultraje al que piensa distinto y a la pluralidad se asumen por fuera del fascismo, cuando claramente hacen parte estructural de esa ideología.

Con la E de Enemigo. Ya De la Espriella lo dijo en campaña: los petristas son enemigos de la patria. Sin duda alguna una amenaza que hasta el momento no fue retirada por el presidente electo. Así las cosas, la doctrina del enemigo interno mantendrá su extensión hacia intelectuales, académicos, sindicalistas, profesores del Magisterio; maestras, agentes liberales y críticos del neoliberalismo, ambientalistas y líderes afros, campesinos e indígenas defensores de sus territorios y de sus soberanías alimentarias.

Con la F de Fábula. Creer que es un tigre o sentirse identificado con las formas y el nicho ecológico de un tigre bien puede hacer creer a la infantilizada sociedad colombiana que estará viviendo al interior de una inocente fábula; o de que todo lo dicho y gritado hace parte de un mero relato, de una trama argumental que, de todas formas, al final, en el 2030, dejará una moraleja compartida colectivamente. Es posible que la conocida fábula del Tigre y el Burro sea deconstruida por el naciente abelardismo con el propósito de consolidar la idea de que los necios son aquellos que defienden la vida, los derechos de la naturaleza y los de millones de seres humanos vulnerables y víctimas del aplastante neoliberalismo.

Con la G de Guerra. Los yerros cometidos por el gobierno Petro con su maximalista idea y propuesta de la Paz Total alimentan la apuesta político-militar del entrante gobierno que, de la mano del Plan Patriota 2.0, terminará por cumplirle a los terratenientes que votaron por De la Espriella sus exigencias: hacer la contrarreforma agraria, lograr el desplazamiento masivo de campesinos, potrerizar ecosistemas, imponer el modelo de la gran plantación y mantener los niveles de concentración de la tierra en pocas manos.

Con la H de Heterosexual. La doctrina conservadora suele ser el alimento moral de las prácticas homofóbicas y transfóbicas que cotidianamente se presentan en Medellín, Cali, Barranquilla y Bogotá. Los derechos de la población LGTBIQ+ y su visibilidad sufrirán las consecuencias de la anunciada “batalla cultural” que De la Espriella anunció y le pidió que liderara a su ministra de Cultura, Paola Holguín.

Solo queda esperar a que arranque el gobierno del therian. Mes a mes sabremos qué tan “duro muerde el tigre”, qué tanto retrocederá el país en materia de derechos y libertades. Mientras se confirman los miedos y se cumplen las amenazas de campaña, a mis lectores les digo, agúzate que te pueden estar vigilando para luego velarte. 

martes, 28 de julio de 2026

EN COLOMBIA LOS PRESIDENTES TIENEN QUE SER MACHOS

 

Por Germán Ayala Osorio

Colombia es una sociedad patriarcal, machista y profundamente violenta con las mujeres. Esa verdad, que más parece una tara civilizatoria que una condición o una circunstancia fácilmente superable, tiene en el ejercicio de la política el escenario público-privado en el que con mayor claridad se notan el machismo y las prácticas de subvaloración, sexualización y dominación de los hombres sobre las mujeres. A las féminas se les reduce a adornos, objetos sexuales fácilmente alcanzables o reducidas a figuras propicias para hacer todo tipo de transacciones políticas.

La figura presidencial deviene atada históricamente al género masculino, asumido por la cultura política como la única fuente de donde es posible que broten candidatos con aspiraciones a ocupar la Casa de Nariño.

Las candidatas presidenciales mujeres no llegaron aún a instancias definitivas con la suficiente fuerza social y política capaz de romper con la hegemonía masculina en el cargo más importante del país: la presidencia de la República. La candidatura de Paloma Valencia Laserna en las pasadas elecciones se quedó a mitad del camino por las maniobras políticas asociadas al machismo del que siempre hizo gala el expresidente y expresidiario Álvaro Uribe Vélez, el prototipo de macho cabrío y violento, quien jamás se mostró convencido con la candidatura de Valencia Laserna por su condición de mujer. Esta lectura la confirmó recientemente María Fernanda Cabal, quien compitió, al interior del partido Centro Democrático, con la senadora caucana y Paola Holguín por el guiño del patrón y dueño de esa colectividad. Cabal les dijo a varios medios que a Uribe “ninguna le gustábamos”.

Ahora bien, ese machismo y la lectura sexualizada de la Mujer jamás en la historia reciente del país se había notado tanto en lo más alto del poder político. Por cuenta del presidente Petro, el discurso masculinizante, con toda su violencia simbólica, tocó la dignidad presidencial en varias ocasiones.

Varias frases expuestas públicamente por Petro generaron rechazo en las huestes feministas. Incluso, se interpusieron acciones de tutela que, falladas a favor de las accionantes, obligaron al presidente de la República a ofrecer públicas disculpas: “Una mujer libre hace lo que se le dé la gana con su clítoris y con su cerebro, y si sabe acompasarlo, pues será una gran mujer.” Otra frase que tocó las fibras de las feministas y confirmó que en el ejercicio del poder político en Colombia aún operan viejas masculinidades asociadas a las necesidades de los hombres de reivindicar su condición de machos en una sociedad que les exige a los varones comportamientos validados por el sistema patriarcal como ser mujeriegos y ser “buenos polvos”.  Soy muy bueno en la cama y ya alguien contará”, dijo Petro.

Las desafortunadas expresiones del presidente Petro terminaron haciendo parte del juego periodístico en el que cayeron los reales gustos-orientación sexual del jefe del Estado. De Petro se dijo que era gay y a pocos días de dejar el cargo los escándalos de corrupción en los que están involucradas mujeres jóvenes y hermosas cercanas a él están sirviendo para revertir esa “mala imagen” para consolidar de paso la que le corresponde como heterosexual que se siente atraído por “niñas” bien dotadas físicamente.

El cuadro de las expresiones machistas las completó el entonces candidato presidencial Abelardo de la Espriella, quien, en un programa radial, al aire, dejó ver también su afán de reivindicar su condición de macho cabrío, en medio de habladurías que cuestionarían su condición heterosexual. Esto dijo De la Espriella: “me gané unos buenos votos porque se me veía el paquete”. A renglón seguido, el entonces aspirante y hoy presidente electo, intimidó a una mujer periodista: la conminó a que le diera zum a una foto en la que, según él, “se le notaba grande el paquete”.

Mientras que los actos de habla de Petro y De la Espriella definen negativamente las condiciones de estadistas que sus seguidores les reconocen, toma fuerza la narrativa que señala que en Colombia hay una “guerra contra las mujeres” a juzgar por los crecientes feminicidios, los abusos sexuales y otras formas de violencias de género. Por supuesto que las desafortunadas frases de estos poderosos hombres aportan a la naturalización del relato machista que se alimenta a diario de la necesidad- casi una obligación- de los hombres de reivindicar su carácter de Machos berracos y por esa vía negar cualquier duda o tendencia a participar o sentirse atraídos por las prácticas homosexuales.

Petro y De la Espriella son hijos de la costa Caribe, territorio reconocido por las discursividades machistas e incluso por las prácticas zoofílicas de las que aún muy seguramente se ufanan algunos de los llamados “costeños”.  Además de compartir esa determinante condición territorial-cultural-identitaria, ambos políticos confirmaron que el machismo y el sistema patriarcal se alimentan de la necesidad de los hombres (machos) de ratificar a diario que efectivamente lo son, porque los presidentes, sí o sí, y de acuerdo con el "mandato cultural nacional", deben ser probados heterosexuales. 





LA NOVELADA Y ARENADA POSESIÓN DEL THERIAN PRESIDENTE

 


arena usc cali conciertos - Búsqueda Imágenes

Por Germán Ayala Osorio

Abelardo de la Espriella Otero tomará posesión del cargo de presidente de la República en el Arena USC. Se trata de un escenario nuevo en el que ya se realizaron conciertos y espectáculos musicales con muy buenas evaluaciones. Que la estructura esté dentro de la Universidad Santiago de Cali es una circunstancia que en su momento preocupó a las mesnadas de la ultraderecha por la probada aversión a la discusión académica, conceptual y plural de las ideas.  La Universidad, como centro de pensamiento moderno, es repudiada por la derecha abelardista. El único centro educativo con pretensiones de universalidad que les gusta es la Sergio Arboleda, institución en donde estudió derecho De la Espriella y en la que al parecer aprendió que “la ética no tiene que ver con el ejercicio del derecho”.

Por lo anterior, los abelardistas buscan imponer con violencia sus ideas en el marco de lo que se conoce como el pensamiento único o la reedición del unanimismo ideológico y político que se consolidó en el país entre 2002 y 2010. Para lograrlo, el abelardismo ya cuenta con el concurso de la prensa hegemónica.

Con la elección del Arena USC se pone fin al capricho de Abelardo de querer tomar juramento en Popayán, dentro de una guarnición militar. Aunque el pulso ego-político entre De la Espriella y Petro lo ganó finalmente el presidente saliente con su orden a los militares de no alistarse para dicha ceremonia, el entrante jefe del Estado, una vez porte la banda presidencial se trasladará al Cantón de Nápoles o en su defecto a la Base Aérea Marco Fidel Suárez para autosatisfacerse y mandar este mensaje político: a partir del 7 de agosto Colombia arranca un gobierno que librará la más enconada “batalla cultural” (guerra ideológica, realmente) de la mano de las fuerzas armadas y secundados por su gabinete ministerial y una parte importante de la sociedad y del Establecimiento.

El infantil y ridículo saludo militar de Abelardo y su grito “Firme por la Patria” hacen parte de la caja de dispositivos ideológicos que abrió durante la campaña electoral, de la que dejó salir las siguientes consignas: “La izquierda radical es un cáncer que hay que erradicar”. “Izquierda destructora”, “los petristas son enemigos de la Patria”; “promueven la disolución de la familia tradicional”, “son degenerados”, por eso hay “salvar a Colombia”. De la Espriella se vendió como el “acérrimo enemigo” del progresismo y la izquierda.

El país ya está conociendo el talante del primer therian que alcanza la presidencia de Colombia. De la Espriella es un “showman” que durante cuatro años-quizás más- mandará- gobernar es otra cosa- en el marco que más se ajusta a su perfil de hombre espectáculo: la teatrocracia, porque “todo sistema de poder es un dispositivo destinado a producir efectos, entre ellos los comparables a las ilusiones que suscita la tramoya teatral[1]”.

Al romper con la tradición republicana de la transición del mando presidencial, De la Espriella puso su juramento en lo más alto de la dramaturgia política para insistir en el discurso de las apariencias con el que conquistó a millones de colombianos que se dejaron deslumbrar por las imágenes de un peligroso tigre creado y recreado por la IA, que solo ruge en una dirección: hacia la izquierda. Frente a las verdaderas amenazas contra la sostenibilidad ambiental, las soberanías estatal, popular y alimentaria, el felino queda reducido a un inofensivo gatito cuando frente a él se posa la imponente Águila Calva.

De la Espriella le apostará a consolidar la idea del Estado-espectáculo (Bastenier, 1994) en el que la institucionalidad y la operación misma del aparato estatal mantendrá el respaldo “popular” a través de la insistencia en la mayor ilusión ideológica y política que gobierno alguno haya lanzado en la historia reciente del país: la “Patria Milagro”. Hasta el momento no se conoce un documento, conceptualmente estructurado, que dé cuenta de los alcances y objetivos de semejante ilusión.

El uso del Arena USC para los menesteres de la transición del poder político y de la teatralización de la política confirma que a De la Espriella le interesa más el juego de luces, los gritos de guerra ideológica, las cortinas (¿de humo?) y los reflectores con los cuales logrará distraer a los espectadores de su inexperiencia y su incapacidad para entender la complejidad de un país casi ingobernable como Colombia.

En cuatro años veremos muchas funciones. Al final, sabremos si realmente De la Espriella fue la peligrosa y depredadora fiera o si apenas es un envalentonado y perfumado fierabrás que a millones de colombianos, guiados por el odio muchos y otros un tanto despistados, se les ocurrió un domingo convertirlo en jefe del Estado. 



[1] Balandier, Georges. El poder en escenas. De la representación del poder al poder de la representación. P. 16. Paidós Studio, 1994. 


lunes, 27 de julio de 2026

EDER Y GALÁN VISTOS POR ABELARDO

 


Por Germán Ayala Osorio

Los alcaldes de Bogotá y Cali, Carlos Fernando Galán y Alejandro Eder pasarán a la historia por ser políticamente pusilánimes y “lambones” frente a las decisiones y expresiones de Abelardo de la Espriella. Las primeras en calidad de presidente electo y las segundas como candidato presidencial. 

Empiezo con el caso de la primera autoridad de la “Sucursal del Cielo”. Resulta que durante la campaña presidencial el entonces candidato Abelardo de la Espriella descalificó a Eder y su gestión. Recordemos lo que dijo el therian: “tenemos la oportunidad de derrotar a los de siempre, los de siempre del Establecimiento, como Dilian y su grupo, como Eder que ha sido un fracaso al que el pueblo de Cali eligió para que manejara toda la inseguridad y vive escondido y asustado por ahí llorando debajo de la cama como el cobarde que es…”.

Con el anuncio de que De la Espriella tomará juramento y se investirá de jefe del Estado en algún lugar de la ciudad de Cali, la reacción del alcalde de la capital del Valle del Cauca confirma su carácter apocado. Esto dijo en su cuenta de X: “Bienvenido, presidente @ABDELAESPRIELLA, a su acto de posesión en Cali. Desde nuestra ciudad estamos listos para acompañar y apoyar todo lo que sea necesario. Cali ha esperado durante muchos años una mayor presencia del Gobierno Nacional, y que este acto se realice aquí ratifica su compromiso con nuestra ciudad, con el Valle del Cauca y con todo el suroccidente colombiano.

Algunos dirán que así es la política y que por diplomacia y el “bien de la ciudad” al alcalde Eder le toca bajar la cabeza y olvidarse de lo dicho por De la Espriella. Pero siempre hay maneras dentro del marco de la política para afianzar relaciones con el gobierno nacional bajo condiciones de respeto y dignidad. Con el gobierno Petro mantuvo una clara pugnacidad, pero con el presidente therian la sumisión es tan grande que el burgomaestre local se ve aún más pequeño que el propio presidente electo. A veces, en política, es recomendable exhibir algo de dignidad para que las relaciones con el presidente de la República no sean de total dominación.

Nadie niega las malas relaciones que hubo entre Petro y Eder, lo que de alguna explica la felicidad del alcalde de Cali con la posesión de Abelardo en la capital del Valle del Cauca. Pero más allá de la responsabilidad del presidente de la República saliente, la mala gestión de Alejandro Eder es indelegable. De la Espriella señaló “que el gobierno Petro le ha hecho daño a este departamento (Valle del Cauca), no tanto como los políticos de siempre. Es decir, las cosas como son. No solo es culpa de Petro, aquí están metidos el grupo de Dilian (Francisca Toro) y el señor Eder”.



Revisemos el caso del alcalde Mayor de Bogotá. En su calidad de presidente electo, De la Espriella le notificó a Carlos Fernando Galán que la capital del país tendrá un “gerente especial”. La reacción del hijo del inmolado Luis Carlos Galán Sarmiento es digna y propia de un político pusilánime. Esto dijo en su cuenta de X: “Esta es una noticia importante para Bogotá, agradezco la iniciativa anunciada por el presidente electo. Tener en el Gobierno Nacional una persona y un equipo encargado de trabajar en llave con Bogotá será clave”.

El abogado y columnista Ramiro Bejarano reaccionó así a la imposición del presidente electo de un Gerente para la capital: “De la Espriella designará un Gerente para Bogotá. ¿Entonces qué pasará a ser el alcalde Galán?”. La respuesta es evidente: Galán dejará de ser el alcalde Mayor de Bogotá, para convertirse en subgerente.

Con el anuncio del presidente electo claramente está desconociendo la autoridad de Galán, al tiempo que le dice al alcalde Mayor que su administración ha sido errática en asuntos como el manejo de las basuras y la inseguridad.

Tanto Galán como Eder se graduaron de vergonzosos aduladores y sumisos ante el advenedizo que los gobernará. Al primero lo irrespeta usando y manoseando la institucionalidad; al segundo, lo ultrajó en campaña y Eder guardó silencio. De la Espriella lo llamó "cobarde". Lo cierto es que siendo alcalde y el "tigre" candidato, fue incapaz de defenderse. 





LO QUE SE VIENE A PARTIR DEL 7 DE AGOSTO


Por Germán Ayala Osorio

 

La prensa hegemónica que ayer fue uribista y por los siguientes cuatro años será abelardista colabora denodadamente para la consolidación de la narrativa militarista que impulsa De la Espriella con su ridículo e infantil saludo militar y el capricho que hasta última hora mantuvo de quererse posesionar frente a los militares, lo que se entendió como un desprecio del carácter civil del Congreso, corporación frente a la que debe tomar juramento e investirse como jefe del Estado porque así lo ordena la Constitución política de Colombia.

El registro acrítico del Plan Patriota 2.0 anunciado desde Washington es otra forma en la que la prensa tradicional colombiana le está apostando a legitimar lo que sería un gobierno de mano dura dirigido por un presidente civil que se identifica con un tigre, admira a Bukele y se siente especialmente atraído por las lógicas y dinámicas castrenses. De la Espriella sabe que con esos elementos podrá cumplir con la promesa de campaña de “destripar a la izquierda y a los petristas porque son enemigos de la Patria”. Al final, esos sectores societales sabrán cuán “duro muerde el tigre”.

Empresas mediáticas abelardistas como Noticias Caracol dan cuenta de un informe técnico y presupuestal que expone una crisis billonaria al interior de las fuerzas militares. Se habla de 25 billones de pesos. El documento en el que se basó Caracol Noticias tiene como fuente el propio Ejército, presentado en el marco del proceso de empalme con el gobierno entrante. “Entre los hallazgos más relevantes figuran la baja ejecución de los recursos de inversión, vigencias futuras por más de $4 billones, un déficit de $1,6 billones para cubrir gastos de personal en 2026 y la necesidad de fortalecer el presupuesto para garantizar las capacidades operacionales de la Fuerza”.

Parte de las lógicas periodístico-noticiosas están pensadas para hacer coincidir hechos y consolidar narrativas oficiales que al final resultan aplaudidas y aceptadas por las audiencias convencidas de que efectivamente el país necesita soluciones radicales a sus problemas.

Para el caso de la inseguridad en las grandes ciudades y los problemas de orden público la salida militar la venden De la Espriella y los medios masivos como la única alternativa posible. La paz total como opción quedó proscrita, lo que daría paso a escenarios de guerra total alineados con los intereses de las empresas fabricantes de armas y los países con mayor experiencia en asuntos de seguridad estatal. Hablo de Estados Unidos e Israel. El restablecimiento de relaciones diplomáticas con este último tiene como objetivo entregarle al Mosad las tareas de seguimiento, espionaje y lucha contra el terrorismo, enmarcadas en lo que el therian presidente llama “batalla cultural” en la que sobresale la extensión de la doctrina del enemigo interno a todos aquellos agentes de poder comunitario, político y social que se hayan declarado cercanos al petrismo, militen en la izquierda o en el progresismo.

A partir del 7 de agosto veremos a los medios masivos comportarse de la misma manera que lo hicieron en los tiempos del Plan Colombia y el Plan Patriota, nombre con el que Uribe Vélez “nacionalizó” el plan de intervención norteamericano. Si durante los ochos aciagos años del gobierno de Uribe Vélez éste le apuntó, de la mano de las empresas mediáticas a consolidar el unanimismo ideológico y político, lo más probable es que el presidente therian, junto con la prensa abelardista, le apunten al mismo propósito hoy llamado “Batalla cultural”. Entonces, al final, gritarán ¡Firmes por la hegemonía cultural! y el pensamiento único.



JULIANA GUERRERO, EL PUNTO G DE LA CASA DE NARIÑO

 

 Por Germán Ayala Osorio

 

Detrás del escándalo por prácticas corruptas en el que está involucrada Juliana Guerrero y el gobierno saliente bien pueden aparecer factores y tipos de relaciones políticas y lealtades tejidas con hombres poderosos al interior de la Casa de Nariño, incluido el propio presidente Petro; atravesadas aquellas formas de relacionamiento por mutuos sometimientos: de un lado, los políticos (hombres) fascinados y dominados por los encantos físicos de Juliana Guerrero; y de parte de la joven, subordinada a las lógicas de la política, medio profundamente  machista en el que se asume que toda mujer es susceptible de ser conquistada, sometida o  debe estar dispuesta a ceder a las pretensiones de quien concentra poder y le ofrece escalar social, económica y políticamente. El manejo sagaz que de ese ambiente patriarcal puedan hacer las mujeres no invalida la crítica a los hombres que se aprovechan del poder para dar rienda suelta a sus devaneos y fantasías sexuales.

Bajo esas circunstancias, expuestas en modo de hipótesis, la exposición y la concentración mediática en la figura de Juliana Guerrero está atada a su condición de mujer joven y atractiva, lo que de inmediato activa la narrativa machista con la que se logra desprestigiarla como mujer, al tiempo que se ocultan los nombres y las responsabilidades de los hombres que permitieron el posicionamiento y el  empoderamiento de una joven que, de acuerdo con distintas versiones, se movía a sus anchas por instituciones y pasillos de la Casa de Nariño.



No se trata de defender a la joven Guerrero. A lo que apunta esta columna es a poner en perspectiva que los actos ilícitos que la prensa le endilga están atados a esa dimensión cultural en la que las mujeres se asumen como objetos de deseo y trofeos. Por ese camino, las responsabilidades, penales o no, de Juliana Guerrero deben ser compartidas con aquellos hombres que resulten involucrados en el proceso de empoderamiento negativo de la joven mujer que estuvo nominada para ocupar el viceministerio de las Juventudes. No ocupó dicho cargo público porque se denunciaron graves irregularidades en la obtención de sus títulos académicos.

Una de las hijas del presidente Petro se expresó ante un medio de información que usó esa opinión para titular una nota sobre el caso en el que el presidente de la República tiene responsabilidad política por la defensa que hizo y hace de Juliana Guerrero. Andrea Petro calificó de “descarada” a Guerrero. El titular de Blu radio dice: “A Juliana Guerrero se le subió el poder a la cabeza, descarada”: Andrea Petro. ¿Si es cierto lo que dice la hija mayor del jefe del Estado, quién o quiénes le dieron el poder del que presumía Juliana Guerrero?


Si la hipótesis aquí planteada tiene asidero y las denuncias periodísticas confirman que efectivamente Juliana Guerrero y su hermana lideraron un entramado de corrupción junto a empresarios que habrían pagado coimas a cambio de contratos, las hermanas Guerrero terminan por validar las formas de subvaloración que de lo femenino y de la Mujer acompañan las prácticas culturales del sistema patriarcal y de la política. En las versiones periodísticas se habla de empresarios. Es tiempo de que el país conozca sus nombres para que las luces mediáticas que hoy encandilan a Juliana Guerrero giren hacia quienes quisieron participar de semejante matute.

Adenda: así como la corrupción no tiene ideología, el machismo y la reducción de la mujer a objeto o trofeo sexual, tampoco. En la izquierda, en el fantasmal centro y en la derecha hay machistas, abusadores, degenerados, viejos cachondos y mujeres que no les molesta reproducir esas prácticas a cambio de poder, lujos y visibilidad. 



domingo, 26 de julio de 2026

POSESIÓN DE ABELARDO YA NO SERÍA EN EL CAUCA

 

Por Germán Ayala Osorio

 

De acuerdo con Blu radio, la posesión del presidente therian no se llevará a cabo en el departamento del Cauca por razones de seguridad y logística, lo que haría casi imposible que el Congreso sesione en Popayán. Como ordena la Constitución política es frente a dicha corporación que De la Espriella deberá asumir el mando como presidente de la República. La misma fuente indica que el presidente electo tomaría el juramento como jefe de Estado en la capital del Valle del Cauca. Está por definirse el recinto en el que se realizará la magna ceremonia de transición de mando.

Posesionarse en Cali también ofrece una lectura política, pues la capital del Valle del Cauca sigue siendo el símbolo de la resistencia y fortín del petrismo. Huelga recordar que durante la campaña presidencial De la Espriella se refirió en términos desobligantes al monumento de la Resistencia que se levantó durante el estallido social en el sector conocido como Puerto Rellena. El therian presidente espetó que se trataba de una “oda al terrorismo”, que representaba al “desorden y la ilegalidad” y que además es una “adefesio” y una “porquería” hecha por la “primera línea”. Además, señaló que promovería su remoción.

El presidente electo y therian por convicción convirtió la transición de mando en un novelón mexicano en el que dejó ver su talante caprichoso, militarista y camorrero. Ya poco importa en dónde finalmente Abelardo de la Espriella sea investido como jefe de Estado. Lo claro es que entró a la historia política del país con la mácula de la improvisación, el irrespeto a la tradición republicana, y lo que es peor, con  el mantenimiento de la actitud macartizante del progresismo y de la izquierda que asumió durante la campaña electoral. Ojalá que a partir del 7 de agosto actúe como presidente de la República y no como candidato presidencial.

Eso sí, el país espera que su perfil proto militarista no lo lleve a gobernar bajo las lógicas castrenses, en particular aquellas que promueven y legitiman la violación de los derechos humanos. Ya el país conoce los negativos resultados que dejaron los gobiernos de mano dura de Julio César Turbay Ayala, Álvaro Uribe Vélez e Iván Duque Márquez. El saludo militar de Abelardo de la Espriella deviene además de ridículo, desafiante de la condición civil con la que no parece sentirse a gusto.

Ante la orden dada a los militares por parte del presidente saliente, Gustavo Petro de no adecuar ninguna guarnición para la posesión de Abelardo de la Espriella, el therian presidente deberá tomar juramento ante la corporación civil que le propinó la primera derrota política con la no elección como presidente del senado de su amigo Alfredo de Luque.

En campaña, los colombianos conocieron el carácter narcisista de Abelardo de la Espriella, así como su odio visceral hacia todo lo que huela a izquierda, progresismo y petrismo. Su actitud pendenciera y caprichosa muy seguramente lo llevará a que, una vez tome el juramento y quede investido como presidente de la República, se traslade a una guarnición militar para ofrecerle a la tropa el “reconocimiento” que lo llevó a querer recibir la banda presidencial de manos o frente a los uniformados.

El país recordará el rifirrafe entre Iván Duque y Gustavo Petro el 7 de agosto de 2022.  El primero negó que la Espada de Bolívar fuera llevada a la ceremonia de transición de mando como lo quería el entrante presidente Petro; una vez investido como jefe de Estado, Petro dio su primera orden al destacamento militar de traerla. El próximo 7 de agosto sabremos hasta dónde llevará el incontrastable ego del primer therian en Colombia en convertirse en presidente de la República. ¿Habrá salvas al aire y gritará- siempre lo hace- Firme por la Patria y levantará su mano derecha para saludar a los militares? Pase lo que pase, estaremos ese 7 de agosto ante una ceremonia costosa en lo político, lo simbólico y lo económico.




abelardo de la espriellla y el monumento a la resistencia en Cali - Búsqueda Imágenes

sábado, 25 de julio de 2026

PROPONEN “SEMANA ANTICOMUNISTA”

 

Por Germán Ayala Osorio

 

La “semana anticomunista” que propone crear en los colegios el senador electo Alejandro Bermeo[1] deviene atada a tres elementos que confluyen en la narrativa anti-derechos que guiará al gobierno del primer presidente therian de Colombia, Abelardo de la Espriella Otero.

El primero de esos elementos tiene un carácter histórico-familiar asociado a la vida de Álvaro Gómez Hurtado, hijo de Laureano Gómez; el segundo está atado a la necesidad de los abelardistas de consolidar un régimen de poder que se parezca al que lidera Donald Trump en los Estados Unidos.

Y el tercer y último elemento está ligado al objetivo de la derecha colombiana de resucitar el fantasma del comunismo para regresarnos a los tiempos de la Alianza para el Progreso a través de la recuperación del relato anticomunista con el que la derecha se asume como el muro de contención del comunismo.

Recordemos que De la Espriella amenazó con “destripar” a la izquierda y se auto proclamó como su “acérrimo enemigo”.  También dijo: “No me interesa convencer petristas, son enemigos de la República y hay que tratarlos como tal. Vencerlos de todas las formas”. Veamos uno a uno esos elementos.

Precisamente fue Álvaro Gómez Hurtado quien le dio vida a las “repúblicas independientes”. La Comisión de la Verdad recogió el discurso del político conservador: “…No se ha caído en cuenta de que hay en este país una serie de repúblicas independientes que no reconocen la soberanía del Estado colombiano, donde el ejército colombiano no puede entrar, donde se le dice que su presencia es nefanda (…) Hay la república independiente de Sumapaz; hay la república independiente de Planadas, la del Río Chiquito, (...)» la de este bandolero que se llama Richard y ahora, tenemos el nacimiento de una nueva república independiente anunciada aquí por el ministro de gobierno: la república independiente del Vichada. La soberanía nacional se está encogiendo como un pañuelo; este es uno de los fenómenos más dolorosos del Frente Nacional».

La conexión política e ideológica con De la Espriella y el Movimiento Salvación Nacional en el que milita Bermeo se explica porque el designado ministro de Hacienda del gobierno entrante es hijo del exsenador Enrique Gómez Hurtado, nieto del expresidente Laureano Gómez y sobrino del dirigente conservador Álvaro Gómez Hurtado.

Con el segundo elemento el congresista Bermeo le apuesta a que Colombia se parezca al violento y retardatario régimen que montó Trump en los Estados Unidos con el que aniquiló la tradición y la imagen democrática y defensora de las libertades que exhibió por muchos años ese país. Para lograr acercarse a ese objetivo el senador Bermeo propone que el país tenga una semana anticomunista como la que propuso Trump en el 2025. “Esta semana, nuestra nación observa la semana anticomunista, un recuerdo solemne de la devastación causada por una de las ideologías más destructivas de la historia”.

Y en lo que toca al tercer elemento, en el que claramente confluyen los dos anteriores, la ultraderecha que representan Bermeo, Salvación Nacional y el propio presidente therian le están apostando a resucitar el fantasma del comunismo. Para lograr ese cometido cuentan con los ejercicios discursivos que en el pasado reciente el uribismo realizó para el mismo fin.

Baste con recordar los dispositivos retóricos a los que apeló el expresidente y expresidiario Álvaro Uribe Vélez en los tiempos en los que el Estado negociaba el fin del conflicto armado con las Farc-Ep en el gobierno de Juan Manuel Santos. Uno de los más efectistas de esos dispositivos retóricos es aquel que decía que “Santos le entregaría el país al comunismo”. Para el plebiscito por la paz de 2016, el “castrochavismo” fue la figura retórica con la que asustaron a millones de colombianos que salieron  emberracados a votar por el No a la refrendación del Acuerdo Final de La Habana; para las elecciones de 2022 aparecieron otros dispositivos: “Con Petro nos convertiremos en Venezuela o en Cuba”; “Llegará el neocomunismo”, “Habrá expropiaciones” y “Uribe es el muro de contención del comunismo”.

La peligrosa propuesta del senador Bermeo está conectada con la línea ético-política y moral que ya trazó De la Espriella para justificar los nombramientos de sus ministros y otros colaboradores. Después de la “semana anticomunista” lo más probable es que vengan las “semanas anti-población LGTBIQ+, antiaborto, anti-eutanasia y anti-adopción de hijos a parejas del mismo sexo”. La idea del congresista de Salvación Nacional hace parte de la batalla cultural que De la Espriella le encomendó librar a su ministra de Cultura en contra de la pluralidad y las ideas divergentes. De esa manera el fascismo va ganando terreno gracias a los más de12 millones de colombianos que votaron con rabia contra Petro ese 21 de junio y eligieron al "Bukele" criollo.



alejandro bermeo senador electo por qué partido - Búsqueda Imágenes



[1] La periodista Stefany Ostios escribió en su perfil de X: “Ojo al dato: @Alejoberme0, senador abelardista de Salvación Nacional, tomó posesión hoy de su cargo pese a que tenía un proceso en la Fiscalía en su contra por el delito de presunto abuso sexual.

Y SÍ, LA CORRUPCIÓN NO TIENE IDEOLOGÍA

 


Por Germán Ayala Osorio

 

El informe periodístico de la revista Semana titulado Graduada en corrupción confirmaría la sentencia muy colombiana que dice que “la corrupción no tiene ideología”. Ese juicio comparte la misma línea ética y el socavón inmoral de la ya célebre propuesta del entonces presidente Julio César Turbay Ayala de “reducir la corrupción a sus justas proporciones”. En ese mismo fétido hoyo habita la frase “no importa que sea inmoral, mientras sea legal”.

Y sí, es cierto, la corrupción no tiene ideología. Hay que aceptar que hubo corrupción al interior del gobierno Petro. No solo en la UNGRD, en el Fomag, sino en otras entidades y programas. Esos casos no solo revalidan los hallazgos que revela Semana, sino que debería de generar dentro del progresismo y el Pacto Histórico un mea culpa que meta al proyecto político en un proceso de limpieza tendiente a proscribir el ethos mafioso que contaminó la administración saliente. Tiene que ser tan fuerte ese lavado, incluidos "restri-Egos" que permitan incluso confrontar al propio Gustavo Petro por las responsabilidades que le caben por “haberse dejado encerrar en un mini círculo de poder, en una cofradía” cuyos miembros serían responsables de hechos de corrupción, por acción u omisión, que Semana denuncia y que fuentes cercanas a esta tribuna entregaron de manera espontánea. Incluso, Iván Cepeda, que habló en campaña de “revolución ética”, estaría obligado a hacer tolda aparte si las versiones periodísticas resultan ciertas, al igual que las que llegaron a la Otra Tribuna. Las fuentes aquí referidas exigieron la protección de sus identidades. 

La publicación de Semana hay que entenderla como parte de la estrategia política y mediática conocida como espejo retrovisor con el que no solo buscan consolidar el desprestigio de la izquierda y el progresismo, sino validar la narrativa “anticorrupción” con la que el gobierno del therian insistirá para señalar que su Patria milagro estará libre del cáncer de la corrupción público-privada. Por supuesto que se trata de una promesa que no podrá cumplir, como la del cambio que ofreció en campaña el entonces candidato presidencial, Gustavo Petro. Por una razón: la corrupción público-privada es una tara civilizatoria que no se podrá superar jamás en el país, salvo que haya un profundo cambio cultural que a nadie le interesa liderar porque la sociedad, el Estado y el sistema político se alimentan de la corrupción; son la corrupción misma. 

Como se trata de comentarios, datos y opiniones de gente que le apostó al proyecto progresista y que, de acuerdo con sus versiones, conocieron de cerca las prácticas corruptas, las recogeré a manera de preguntas. Empecemos por el caso Juliana Guerrero: ¿Quién la protegió? La prensa hegemónica dice que fue Petro. En las versiones allegadas a esta tribuna se confirma lo dicho por los medios tradicionales. ¿Es cierto, presidente Petro? El 8 de noviembre de 2025 escribí una columna sobre el caso Juliana Guerrero. La pueden leer en este enlace: https://ayalalaotratribuna.blogspot.com/2025/11/anulan-titulos-academicos-juliana.html

En las versiones allegadas a esta tribuna se habla incluso actos de corrupción sobre los que ya hay amenazas del gobierno entrante de aplicarles procesos de revisoría fiscal forense. Las ollas podridas que se van a destapar salpicarán a más de uno lo que desatará una impresionante cacería de brujas. Igualmente, las fuentes señalan actos de corrupción al interior de la Aerocivil que involucran a Benedetti. También señalan que se hicieron fiestas sin control en Prosperidad Social y otras dependencias. ¿Es cierto eso, señor Benedetti?

Más allá de la consistencia de las pruebas y versiones periodísticas y las que me llegaron, lo cierto es que los cuatro años del gobierno Petro fueron una apuesta por los más desprotegidos, los trabajadores y por los históricamente invisibilizados, pero ello no debió asumirse como la patente de corso para naturalizar el ethos mafioso y la corrupción.

Por estar anclada la corrupción a la cultura, tanto en la dominante como en la que brota de las comunidades subalternas, la reflexión que debemos hacer todos debe apuntarle a la crítica a los modelos de sociedad, a los sistemas económico y político y al Estado que por más de 150 años vienen operando  en el país. Los ejercicios de poder en esa triada prácticamente obligan, seducen, facilitan e invitan a quienes llegan a la administración pública (local, regional y nacional) a robar o por lo menos a guardar silencio frente a las prácticas y hechos de corrupción. Lo hacen porque tienen el afán de enriquecerse, de hacer lo suyo, de aprovechar su cuarto de hora, lo que se traduce en que “todos llegan al Estado a robar”.

Me despido con apartes de dos canciones que bien pueden servir para tramitar la rabia, la desazón y el pesar que pueda producir en las mesnadas cercanas al progresismo al tener que aceptar que al interior del gobierno Petro se cohonestó con la corrupción.

JUANITO ALIMAÑA

Jum, ni pa' allá voy a mirar

La calle es una selva de cemento

Y de fieras salvajes como no

Ya no hay quien salga loco de contento

Donde quiera te espera lo peor

Donde quiera te espera lo peor

 

CAMBALACHE

Que el mundo fue y será una porquería

Ya lo sé...

¡En el quinientos seis

¡Y en el dos mil también!

¡Hoy resulta que es lo mismo

¡Ser derecho que traidor!

¡Ignorante, sabio o chorro

¡Generoso o estafador!

¡Todo es igual!

¡Nada es mejor!

¡Lo mismo un burro

¡Que un gran profesor!

LA INTIMIDANTE COHERENCIA DE ABELARDO

 

Por Germán Ayala Osorio

 

En los nombramientos en ministerios y otras dependencias, De la Espriella deja ver con preocupante claridad la línea ético-política y moral con la que mandará- gobernar es distinto- en el país. Lo hará con el apoyo decidido de la ultraderecha vengativa, violenta y retardataria que lo apoya y aplaude.

Veamos algunos ejemplos: la designación de Paola Holguín como ministra de Cultura y Didier Blanco como director de la Unidad Nacional de Protección (UNP). La gestión de la primera estaría atada a librar una “batalla cultural” lo que convertiría a la cultura en un campo de lucha ideológica con la directriz de tapar las fisuras que el progresismo en cuatro años del gobierno Petro pudo provocar en la hegemonía cultural. Si durante los ocho años de Uribe se apostó a la consolidación del unanimismo ideológico y político, con el presidente therian la defensa de la cultura dominante será una apuesta totalizante, lo que determinaría la desaparición de cualquier valor, idea o sentimiento con énfasis en lo comunitario y que apunte al reconocimiento de la pluralidad. Una especie de proceso de aculturación selectiva de las prácticas culturales de las comunidades subalternas, incluida la población LGTBIQ+, que el progresismo reconoció, reivindicó y valoró.

En lo que respecta a la llegada de Didier Blanco a la dirección de la UNP la línea ético-política y moral se conecta con la narrativa que De la Espriella impulsó durante la campaña presidencial. Recordemos los dispositivos retóricos con los que el entonces candidato recreó el patrón emocional negativo con el que logró graduar de enemigo de la Patria a la izquierda, al progresismo, a Petro y a los millones que lo votaron en el 2022. Estos fueron algunos de los dispositivos a los que apeló: “La izquierda radical es un cáncer que hay que erradicar”. “Izquierda destructora”, “enemigos de la Patria”; “promueven la disolución de la familia tradicional”, “son degenerados”, por eso hay “salvar a Colombia”. De la Espriella se vendió como el “acérrimo enemigo” del progresismo y la izquierda.

Las expresiones de odio de Didier Blanco en su cuenta de X contra Petro y Cepeda y lo que ellos representan para el progresismo y la izquierda democrática lo conectan de manera directa con la línea ético-política y moral que ya insinúa De la Espriella con sus decisiones burocráticas. Gracias a sus escatológicas, estigmatizantes y excluyentes posturas, Blanco recibe el premio de dirigir la Unidad Nacional de Protección (UNP). El terror que expresan miembros del Pacto Histórico por dicho nombramiento se explica solo.

La perversa línea ético-política y moral del gobierno entrante también se confirma en dos hechos sobre los cuales el silencio del therian presidente y de su círculo más cercano resulta ensordecedor. El asesinato del colombiano Joan Sebastián Durán Guerrero a manos de fascistas agentes del ICE y el secuestro y posterior asesinato de María Camila Potosí en Cali no merecieron comentario alguno de Abelardo de la Espriella.

El silencio sobre el primer caso se explica porque el presidente therian es ciudadano norteamericano y juró defender los intereses de los Estados Unidos. A lo que se suma, por supuesto, su actitud cipaya frente a Donald Trump.  Para De la Espriella, el crimen del colombiano no amerita ninguna discusión por cuanto presume que se dio en el marco de la aplicación de los protocolos y leyes americanas a las que él está sometido en su calidad de ciudadano gringo.

En general la prensa hegemónica de Colombia evitó criticar el silencio del gobierno entrante. Eso sí, El País de España se interesó en el caso y tituló El ruidoso silencio de Abelardo de la Espriella por la muerte de Johan Sebastián Durán Guerrero. En el texto noticioso se lee que “tanto el presidente electo como una delegación de visita en Washington ignoran el caso del migrante colombiano de 26 años baleado por el ICE en Estados Unidos”.

En lo que toca al crimen de Potosí y la extracción de su vientre de la bebé que esperaba, el silencio del primer presidente therian de Colombia se explica por la misoginia que dejó entrever De la Espriella durante la campaña presidencial, a lo que se suma la condición socioeconómica de la mujer asesinada. Si ese aberrante caso ocurriera al interior de una familia prestante, la reacción de rechazo del therian no se hubiese tardado.

Así las cosas, las dudas y miedos que ya circulan en varios sectores societales alrededor de la posibilidad de que el país regrese a los tiempos del Estatuto de Seguridad del gobierno de Turbay Ayala e incluso a las prácticas ilegales del DAS durante el gobierno de Uribe Vélez tienen asidero en los silencios del presidente electo y la elección de sus más inmediatos colaboradores. La estrategia de los Bloques de Seguridad Urbana también aportan al terror que se siente en las huestes del petrismo y el progresismo. Eso sí, hay que reconocer que todas las decisiones adoptadas por De la Espriella son coherentes con su talante. Eso explica el miedo, el terror, el espanto, el pánico y la pavura que sienten una parte importante de los 12 millones que votaron por Cepeda ese inolvidable 21 de junio.



Abelardo de la Espriella en Bogotá (Colombia), el 25 de junio. Diego Cuevas (Getty Images)


viernes, 24 de julio de 2026

NUEVO DIRECTOR DE LA UNP: ¿GARANTÍAS EN BLANCO O EN COLOR MARRÓN?




Por Germán Ayala Osorio

El Estado colombiano deviene desde años atrás con un perfil criminal que asusta: los 7.837 crímenes de Estado eufemísticamente llamados “falsos positivos”, los casi seis mil militantes de la Unión Patriótica (UP) asesinados por agentes estatales y los cientos de miles de ciudadanos torturados en caballerizas y sedes policiales confirman que efectivamente hemos construido un Estado asesino y violador de los derechos humanos. Más claro: un Estado criminal.

Bajo ese contexto, las políticas de seguridad ciudadana, pero en particular la operación de instituciones públicas como la Unidad Nacional de Protección (UNP) se asumen bajo el carácter y el espíritu garantista de la constitución política convertida en el marco ético-político y jurídico desde el que deberían de funcionar tanto la UNP, la agencia de inteligencia y esas otras instancias estatales diseñadas para cuidar la vida, la honra y los bienes de los ciudadanos.

Con la llegada a la Casa de Nariño del primer presidente therian, los sectores de poder político de la izquierda y el progresismo tienen miedo de que el nuevo gobierno no les dé las garantías suficientes para cumplir con las actividades de oposición y control a desarrollarse desde el Congreso e incluso por fuera de esa corporación a través de veedurías ciudadanas, periodistas independientes, tuiteros y youtubers.

De la Espriella, el presidente electo y therian por convicción acaba de nombrar director de la Unidad Nacional de Protección (UNP) a Didier Blanco. A juzgar por los trinos publicados por Blanco, las formas en las que se representa a la izquierda y a los progresistas generan preocupaciones y hasta miedo en las huestes de la oposición. He aquí varios ejemplos de esas opiniones publicadas en la red X, a todas luces desobligantes, grotescas, amenazantes y temerarias.

No hay una sola acción de los zurdos donde no se unten el zapato de mierda, todo lo de ellos es oscuro, amañado, sucio. A buena hora llegará el tigre a limpiar la mierda que han dejado impregnada en las instituciones del estado”.

Ojalá la silla vacía sacara una edición en periódico, para poderme limpiar el culo con Cepeda, Petro, Coronell, Santos y el Centro Democrático y poder decir literalmente, me limpie el culo con la silla vacía y con los mismos de siempre”.

Vamos por partes como diría Jack El Destripador. Lo primero que hay que señalar es que estamos ante un lenguaje escatológico, vulgar y procaz de un hombre que manejará una institución clave para las garantías que el Estado debe darles a aquellos grupos humanos que opten por hacerle oposición y control político al nuevo gobierno. Lo segundo es que en un precario ejercicio sinonímico el señor Blanco asocia ser de izquierda con heces fecales, desperdicio, con mierda. Aunque en sí misma la mierda no es un desperdicio sino una fuente de nutrientes, para Blanco los progresistas y los de izquierda deben ser recogidos o en su defecto echados por los excusados de un gobierno que parecería dispuesto a construir la infraestructura necesaria para enterrar a por los menos 10 millones de personas, entre militantes y simpatizantes de las ideas progresistas y de izquierda que votaron por Cepeda el 21 de junio.

En su perfil de X, Didier Blanco se presenta como Abogado - Psicólogo-Especialista en Derecho Penal-Experto en Urbanismo-. Así le agradeció al presidente electo, a quien Blanco en uno de los trinos citados le valida su identidad therian: “Recibo con mucha humildad y responsabilidad esta designación del señor presidente electo, @ABDELAESPRIELLA A todos los funcionarios de la UNP: mi capacidad y compromiso estarán a su servicio para que, juntos, logremos que la entidad aporte a la construcción de la Patria Milagro”.

Ojalá el señor Blanco ofrezca públicamente las garantías a militantes del Pacto Histórico y a otros agentes que ejercerán veeduría y control político y ciudadano a la gestión del nuevo gobierno e incluso a las actividades de la UNP. Eso sí, que resulte creíble y no se trate de una simple habladera de “mierda”. También se espera que al momento en el que se estudien nuevas solicitudes de protección y se evalúen los actuales esquemas de seguridad a cargo de la UNP, se apliquen criterios y protocolos que garanticen la vida de los protegidos, pues la señalada entidad estatal está cuidando personas y no bultos de mierda listos para hacer compostaje. Imagino que ya empezó a borrar los asqueantes trinos con los que muy seguramente se ganó la confianza y el respeto de quien lo puso en la Unidad Nacional de Protección. 

Los trinos citados no generan confianza en que habrá las garantías para que la oposición opere en Colombia. Mientras esperamos que el nuevo director de la UNP decida tranquilizar a la izquierda y a los progresistas del país, su menosprecio por el pensamiento divergente resulta inaceptable e inconveniente y mas cuando en campaña De la Espriella habló de destripar a la izquierda. 

SE ACABÓ EL MUNDIAL Y EL FÚTBOL

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Se acabó el Mundial y millones de seres humanos sobrellevan la resaca que produce siempre el final del certamen planetario que prácticamente paralizó al mundo durante un mes largo. Quedan los memes del partido Argentina vs España, las rabietas de los gauchos por haber perdido la copa que ya tenían tejida en sus camisetas y las ya eternas críticas a la FIFA por el VAR y en particular por las relaciones políticas de  Infantino  con el presidente de los Estados Unidos. Se acabó el Mundial y también el fútbol. 

Esta columna es una forma de tramitar esa "resaca emocional". La reflexión gira en torno a la relación política-fútbol, una realidad cada vez más evidente, atravesada, además, por los intereses de actores económicos que se suman al desprestigio de la FIFA y del fútbol. Al fútbol lo está matando la codicia y la mezquindad de su dirigencia. Existen dudas alrededor de los resultados de los partidos. Hasta recaen dudas sobre el manejo del VAR. 

El fútbol, como deporte espectáculo, lleva la política y el poder impregnados en su naturaleza por cuenta de la representación que cada selección hace del Estado-nación de origen. Claro, desde un deber ser que se ve opacado y debilitado por los intereses comerciales de los jugadores, los de las empresas de apuestas y los de las firmas que los patrocinan a ellos y al propio Mundial que acaba de terminar; el incontrastable poder de la FIFA, convertida en una multinacional que garantiza la compra y venta de jugadores en lo que bien se puede asumir como una suerte de esclavitud de nuevo cuño; y finalmente, el real convencimiento patriótico de los miembros de cada selección que dicen defender a dentelladas a sus naciones, cuando realmente están luchando por el bienestar de sus familias; lucha por demás legítima que no debería de ensuciarse con el falso patriotismo (patrioterismo) de los protagonistas, convertidos todos en finas, intocables, intratables y costosas figuritas de Panini.

Y como en todo juego político y del poder, los jugadores, con la ayuda de las empresas mediáticas, apelan a dispositivos retóricos para mantener la atención de cientos de miles de sus connacionales que esperan cada cuatro años para escucharlos decir: vamos a darlo todo por el país”; “La camiseta de la selección es sagrada”; “Jugamos por la bandera". “No hay nada más grande que representar a tu país". Por mi país, por mi gente, por mi patria... salimos a dejar todo en la cancha". "No jugamos solo por nosotros, jugamos por millones que no pueden estar aquí. Esto es para ti, México/Argentina/Brasil/Colombia... esta victoria es de la patria". "Entrenamos juntos, sufrimos juntos, ganamos juntos... por la patria".

Sin duda alguna, figuras retóricas usadas para engañar a unas fanaticadas que buscan huir de las realidades políticas de sus países, pero que se encuentran con el mismo modus operandi de la política interna en cada una de las naciones representadas. El balompié dejó, hace muchos años, de ser un deporte para divertir a los aficionados: se convirtió en un vulgar instrumento de “embobamiento mundial” para matizar y ocultar el genocidio en Gaza y la guerra que viene librando Estados Unidos, uno de los anfitriones del Mundial, contra Irán.

Para el caso colombiano huelga recordar que a la camiseta de la “Sele” la ensuciaron e impregnaron de odio en un contexto social y político caracterizado por el enfrentamiento entre la derecha y la izquierda y la aparición de un anodino therian. Hasta la saciedad se habló del desaire y la patanería de los jugadores de la Selección Colombia con el presidente de la República y su hija Antonella Petro. James Rodríguez fue el capitán en ese momento que, transmitido en vivo y en directo, confirmó que esa Selección no iba en representación de todos los colombianos, sino de los sectores societales desde donde brotaron la animadversión y la inquina hacia la izquierda y el progresismo.

Si James y su combo revisaran con juicio el contexto y el sentido de lo expresado por Diego Armando Maradona en el 2001, quizás llegarían a la conclusión que ese día en el que miraron feo y con evidente desprecio al presidente de la República “mancharon la pelota” y la camiseta de la Selección. Aquí les dejo la frase: “El fútbol es el deporte más lindo y más sano del mundo. Porque se equivoque uno, no tiene que pagar el fútbol. Yo me equivoqué y pagué, pero la pelota no se mancha”.

La crítica deportiva dirá que James, Lucho Díaz y Jerry Mina ya pagaron: la Selección fue eliminada en la tanda de unos penales que aún siguen sin aprender a patear. En su último discurso como presidente de la República, Gustavo Petro dijo “perdieron por codicia y falta de humildad”, en referencia directa a las selecciones de Colombia y Argentina. 

Ojalá la dirigencia del fútbol colombiano emprenda una campaña para limpiar la camiseta de la “Sele”, pues el retiro de aficionados y la molestia de cientos de seguidores del “equipo nacional” se traduce en pérdidas económicas para quienes aprendieron a usar las señaladas figuras retóricas para manipular a la fanaticada. 

Lo cierto es que en cuatro años volverán las empresas mediáticas a manipular las emociones de los colombianos que anhelan que la Selección gane una copa del mundo para liberar penas, odios y fracasos, pero, sobre todo, para sentirse felices por un triunfo ajeno, que se vende como si fuera propio.



jueves, 23 de julio de 2026

POSESIÓN PRESIDENCIAL EN UN BATALLÓN: ¿QUÉ PIENSAN LOS MILITARES?

 

Por Germán Ayala Osorio

 

La discusión alrededor del peligroso capricho del primer presidente therian de Colombia de posesionarse en una guarnición militar por ahora se mantiene en los ámbitos de la política. Quizás sea tiempo de llevar la discusión a las brigadas y al estamento militar que De la Espriella quiere manosear con su cantinflesco saludo militar que se asocia con burla e irrespeto al espíritu de los hombres y mujeres que portan las armas de la República. Dicho saludo, en manos de un civil, deviene irrespetuoso, posudo y burlesco.

Mientras se escuchan advertencias acerca de la inconveniencia de trasladar la ceremonia civil de transición del mando presidencial a un batallón, la cúpula militar guarda un silencio sepulcral que da cuenta de la sumisión total del poder militar al civil, pero que en la actual coyuntura resulta incompatible con el capricho del presidente electo.  

Convendría que oficiales de alta graduación y los propios miembros de la jerarquía militar se atrevieran a expresar su opinión acerca del antojo de Abelardo de la Espriella, por dos razones fundamentales: la primera, el therian presidente estaría usando la institucionalidad castrense para dividir aún más al país y por esa vía recrear la aparición de los nuevos enemigos de la patria: los que se oponen a que el presidente electo se posesione en una unidad militar bajo el pueril argumento de que es una forma de reconocer la valía de los soldados. Puro populismo militar del therian presidente.

Y la segunda, porque incentiva la toma de partido al interior de las fuerzas y las ideologiza de tal manera que, De la Espriella, en su calidad de comandante supremo de las FFAA ya no sería asumido como tal, sino como un soldado más lo que abriría el camino para el regreso del militarismo que sufrió el país durante los tiempos del gobierno de Julio César Turbay Ayala y, lo que es peor, a despertar el espíritu anti derechos civiles que exhibieron los miembros de la cúpula tropera en el gobierno de Belisario Betancur Cuartas, responsable de la retoma del Palacio de Justicia.

Al desarreglo identitario que exhibe De la Espriella al creer que es un tigre se suma el saludo militar que incorporó para terminar sus mal hilados discursos. Lo único que le falta al therian presidente es ponerse una chaqueta verde oliva como lo hicieron en su momento Fidel Castro Ruz, Nicolás Maduro Moros y Daniel Ortega. Los tres terminaron actuando como dictadorzuelos. El populismo militar llegaría de la mano del presidente electo, quien no prestó servicio militar, pero parece querer usar las armas de la República para parecerse a Bukele y de esa manera instaurar en el país un régimen de mano dura.

Lo dicho por el presidente Alberto Lleras Camargo, en el teatro Patria el 9 de mayo de 1958 bien podría servir de inspiración a la cúpula militar (saliente) y a otros altos oficiales de las distintas fuerzas a deliberar alrededor de la caprichosa actitud del presidente electo. Esto dijo Lleras Camargo: “La política es el arte de la división. Las Fuerzas Armadas son la encarnación de la unidad nacional. Si la política entra a los cuarteles, la unidad se rompe, la disciplina se quiebra y la fuerza se desintegra”.



de la espriella y la posesión en un batallón - Búsqueda Imágenes


CON CUÁL ANTIOQUIA SE QUEDAN LOS PAISAS: ¿LA DE CEPEDA O LA DE ABELARDO?

 

Por Germán Ayala Osorio

Antioquia, su capital Medellín y su gente han vivido y soportado procesos de construcción y deconstrucción identitaria que dan cuenta de las intenciones de su dirigencia de exaltar la “raza antioqueña”, ocultando realidades sociales y culturales complejas, muchas de estas rayan con la inmoralidad de una sociedad pacata, farandulera, morbosa, mojigata, gazmoña, puritana, morronga, machista, homofóbica, transfóbica, mafiosa, corrupta y misógina.

De esos procesos históricos se destacan figuras retóricas (para muchos, simples eslóganes) como “Antioquia la más educada”, pasando por “somos el muro de contención del comunismo”, hasta convertirse en la sede del Escudo de las Américas, justificada esa decisión por el propio presidente electo, Abelardo de la Espriella, quien dijo lo siguiente: “…porque aquí está a la cabeza de la serpiente del narcotráfico y del crimen organizado. Desde Medellín y el área metropolitana salen la mayoría de órdenes al resto del país, así que nos vamos a concentrar acá para luchar contra el crimen como debe ser: se someten o se les da de baja como en derecho corresponde”.

Lo curioso del asunto es que el presidente therian lo dijo acompañado por el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, alias Fico, y el gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón. Por supuesto que lo espetado por De la Espriella no causó molestia en las huestes que defienden el buen nombre del departamento y la pujanza de su gente porque el presidente electo hace parte de las mesnadas de la derecha que representan Gutiérrez y Rendón, alfiles del uribismo y de la godarria antioqueña.

El periódico El Colombiano se limitó a registrar la “verdad presidencial”.  Lo mismo hicieron otras empresas periodísticas que meses atrás reaccionaron ante el sacrilegio que cometió el entonces candidato presidencial Iván Cepeda, que se atrevió a decir en su visita a Medellín, que “Antioquia se convirtió en cuna de la parapolítica, la narco economía y del terrorismo de Estado”. En ese momento, el estamento antioqueño salió, rabioso, en defensa de la moral y el buen nombre del departamento y la berraquera de los paisas. Estamos ante una indignación selectiva o un silencio interesado que guía la narrativa regional de una dirigencia antioqueña capaz de reconocer sus propias realidades dependiendo de cuándo, dónde, para qué y quién lo diga. Fue tanta la ira que la Asamblea departamental declaró a  Cepeda persona non grata en un documento firmado por 14 de los 26 diputados.

El alcalde Fico dijo, con inocultable molestia, que “Antioquia merece y exige respeto, en Antioquia se ve el desarrollo, la pujanza, el progreso y somos el muro de contención del comunismo”. Quedó claro que los políticos y específicos periodistas antioqueños están dispuestos a reconocer realidades y fenómenos socioculturales siempre y cuando quien los exponga sea ideológica y políticamente compatible.

Volvamos a lo dicho por De la Espriella. Por supuesto que se trata de una lectura política con miras a legitimar la estrategia de los Estados Unidos llamada Escudo de las Américas para “luchar” contra el narcotráfico. La lectura del therian presidente expone realidades socioculturales en las que Pablo Escobar Gaviria ancló con rotundo éxito el ethos mafioso que sostiene la corrupción público-privada local y regional, el sicariato y alimentó el surgimiento del paramilitarismo y la naturalización del narcotráfico y otras actividades económicas ilegales.

Puede sonar duro, pero es así. No es posible negar que la pujanza de sectores societales de Medellín y el departamento está sostenida en valores como la solidaridad, las ganas de salir adelante, de progresar y construir bienestar para todos, alejadas por supuesto de la inmoralidad y la ilegalidad que acompañó el proceso de heroización del asesino serial más despiadado que haya parido Antioquia: Pablo Emilio Escobar Gaviria. Bueno, dicen que hay otro por ahí muy parecido en el perfil criminal del entonces jefe del Cartel de Medellín.

 

 


Medellín será sede en Colombia del Escudo de las Américas. Foto: AFP, EL TIEMPO

GOBIERNO ENTRANTE: DE LA A, HASTA LA H

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