Por Germán Ayala Osorio
Después de los compromisos adquiridos
durante la reunión Petro-Trump el escenario electoral en Colombia sufrirá ajustes
que podrían resultar definitivos en las urnas por la incidencia que tendrán en
los comicios del 2026 asuntos como la paz, la guerra contra los cultivos de
coca, la persecución de los capos y las garantías de que los colombianos podrán
elegir el próximo presidente de manera libre y sin la injerencia de Petro a través
de sus funcionarios e incluso, con sus invitaciones al pueblo a movilizaciones
populares en favor del candidato Iván Cepeda Castro.
Todas las anteriores “variables”,
con todo y sus narrativas legitimadoras se verán potenciadas por el interés de
los Estados Unidos de incidir de manera directa en la elección presidencial de
mayo de 2026. El congresista republicano, de origen colombiano, Bernie Moreno,
contradictor de Petro, será el agente político que le informará a Marco Rubio y
Trump si el gobierno Petro ofrecerá las suficientes garantías para el
desarrollo de unas elecciones libres cuyo resultado satisfaga al gobierno norteamericano.
El republicano destacó los resultados en las jornadas electorales en Argentina,
Costa Rica y Honduras; a lo que se suma el control político y económico que
ejercen sobre Venezuela.
El combate contra las estructuras
criminales, clan del Golfo y ELN, con el apoyo de los Estados Unidos se hará en
delante de manera conjunta, sin que ello implique reeditar las condiciones del
Plan Colombia. El reciente bombardeo, estando aún Petro en USA, de las fuerzas militares
colombianas contra el ELN en zonas del Catatumbo hace parte de los compromisos
adquiridos durante la reunión entre Trump y Petro. Los dos gobiernos van con
toda contra los “mafiosos de camuflado” de los que le habló el presidente
colombiano a su homólogo estadounidense.
Lo más probable es que esos y
otros grupos al margen de la ley en las próximas horas o días se unan a través de
un “plan total contra la democracia” con miras a poner en jaque al gobierno Petro
y de esa manera darle un segundo aire a los candidatos de la derecha que insisten
en la salida militar y niegan cualquier posibilidad de diálogo. La derecha siempre
resulta beneficiada con los “paros armados”, los secuestros políticos y los
ataques terroristas perpetrados por esas estructuras criminales.
El candidato Iván Cepeda deberá
ir pensando en abandonar la idea de la paz e incluso de la Paz Total de Petro,
en la medida en que en Washington esa postura genera rechazo y dudas alrededor
de la conveniencia de aceptar su eventual triunfo en las urnas y su ejercicio como
presidente de Colombia 2026-2030.
La recuperación de las relaciones
bilaterales y el haberse bajado la tensión diplomática y política están
determinadas por el tiempo que le queda a Petro en la Casa de Nariño y más aún,
por las condiciones en las que se desarrolle la elección presidencial; y
finalmente por quién llegue a la Casa de Nariño. De ganar Cepeda, ese ambiente
de cordialidad podría cambiar sustancialmente si este insiste en hablar de paz
y reversar lo acordado con Petro; y, sobre todo, si insiste en mantener el
discurso anti gringo que generó la crisis diplomática y los enfrentamientos
verbales entre el presidente colombiano y Trump.
Quizás Cepeda sea el único candidato
que genera resistencias en Rubio y Moreno, los dos vigilantes que puso Trump a
vigilar las elecciones en Colombia. Fajardo, De la Espriella e incluso el mismo
Roy Barreras generan menores dudas en la Casa Blanca. Los dos alfiles de Trump dan
por descontado que un triunfo de cualquiera de los tres de inmediato tranquilizaría
al gobierno norteamericano.
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