Por Germán Ayala Osorio
Clemencia Vargas, hija del finado
Germán Vargas Lleras, ideologizó el funeral de su progenitor y lo hizo al mejor
estilo de la derecha: metiendo miedo y apelando al manido eslogan “hay
que recuperar el rumbo, al país”.
Lo dicho por la heredera del
recién ungido “Héroe Nacional” hace parte del libreto del expresidente y
expresidiario Álvaro Uribe, quien se cruzó con Vargas Lleras duros señalamientos
sobre asuntos relacionados con la corrupción y el paramilitarismo. El país vio
en el funeral a un Uribe falsamente triste por la partida de su enemigo
político. El expresidiario antioqueño y hermano de Santiago Uribe, creador de los
12 Apóstoles, exclamó: “Habría sido un gran presidente”.
“No podemos entregarle el
país a Cepeda”, espetó la adolorida hija de alias “coscorrón” y
dueño de la expresión “qué preguntas tan chimbas”, dos episodios que dieron
cuenta del verdadero carácter del proto estadista que acaba de partir:
Vargas Lleras era grosero, fatuo, clasista, racista y poco dado a escuchar. Y corrupto, dicen desde las huestes del petrismo. En su momento el expresidente Uribe dijo:
Por supuesto que los periodistas
de la prensa hegemónica abrieron los micrófonos a esta joven administradora de
empresas para que se despachara contra el gobierno Petro como lo hizo varias
veces su padre. Clemencia añadió: “Debemos llegar unidos a las elecciones y
que el legado de mi padre sea que salvemos este país en su nombre”.
Al tiempo, el periodista Luis Eduardo Maldonado de Noticias Caracol aseguraba
que el fallecimiento de Vargas Lleras había “servido para unir al país”,
lugar común en el que suelen caer los reporteros que cubren la Casa de Nariño
en momentos como estos en los que muere o es asesinado un político.
Maldonado, al ver en la Catedral
Primada a los expresidentes Samper, Gaviria, Uribe, Duque, entre otros miembros de la clase política bogotana y la representación del
gobierno en cabeza de Francia Márquez Mina, concluyó que efectivamente la
partida de Vargas Lleras sirvió y servirá para unir a una sociedad escindida y a
un país polarizado. Cuán equivocado está el colega Maldonado.
Como todo hace parte de un unificado
guion de la derecha uribizada, los medios se encargarán de replicar lo expresado
por la hija del exvicepresidente de Juan Manuel Santos; luego vendrán las
declaraciones de María Claudia Tarazona, esposa del “inmolado” Miguel Uribe
Turbay. Ya Caracol Noticias anunció la entrevista con Tarazona. Lo más probable
es que Clemencia Vargas y la esposa de Miguel Uribe Turbay coincidan en la
misma idea: “hay que recuperar el país, es decir, no voten por Cepeda”. La viuda del congresista dice en la entrevista que votará por Paloma Valencia.
Lo que ya dijo María Claudia
Tarazona en el pasado y lo que dirá en la anunciada entrevista y lo dicho por
Clemencia Vargas explican con claridad que en política el dolor siempre será
una oportunidad para defender al Establecimiento. Tarazona y Vargas quizás
estén dando sus primeros pinitos para hacer parte del Centro Democrático o de
Cambio Radical.
En esas dos colectividades tendrán
cabida porque ya le mostraron al país que el dolor exhibido por la muerte del
exvicepresidente y del asesinato del precandidato presidencial resultan apenas
circunstanciales cuando se trata de reivindicar los derechos e intereses de los
hijos y consolidar el futuro del Establecimiento. Estas mujeres saben que, en
el mundo de la política, en particular en Colombia, las únicas ideas que merecen
sobrevivir son las que defendían con ahínco Germán Vargas Lleras y Miguel Uribe
Turbay. Para el poder hegemónico ese tipo de muertes son una oportunidad.
También saben que la Catedral
Primada de Colombia suele ser usada por la derecha y el periodismo para lanzar
candidaturas y para el caso, intentar frenar la continuidad del proyecto
político progresista. Aunque Petro no logró quitarles el poder, extrañan la
Casa de Nariño y los privilegios de clase que suelen desprenderse
de las componendas logradas en las frías oficinas o pasillos del Palacio que
les pertenece por derecho natural.