fábula del tigre y el burro - Búsqueda Imágenes
Por Germán Ayala Osorio
Ya el país va tomando nota de lo que
les espera a los colombianos con el gobierno del primer therian que alcanza la
presidencia en Colombia. No se agotará el abecedario para registrar los hechos
y la simbología infantil, violenta, antiderechos y pro castrense de Abelardo de
la Espriella Otero.
He aquí un primer ejercicio con
las letras de nuestro alfabeto. Empecemos con la A de Apariencia. De la
Espriella es, como lo dije en anterior columna, un showman. Lo de él es
mera fachada, pantomima, teatro, pasarela, luces, voladores y proyección de imágenes
logradas por la IA. De la Espriella style es su marca y emblema de un
gobierno aparentemente democrático, pero que se concentrará en reversar los avances
que en materia de derechos y conquistas sociales alcanzó el gobierno Petro. Aquello
de profundizar la democracia constituye un insulto para las huestes de la
derecha. El perfumado Bukele criollo contará con la ayuda de las bancadas
gobiernistas en el Congreso y las acciones legales directas tomadas desde el
Ejecutivo. Y por supuesto, con la prensa tradicional.
Con la B de Bullicioso.
Les corresponderá a las escuelas de psicología entrar a examinar las
razones por las que De la Espriella en sus discursos manotea, alza la voz, se
oculta en lentes oscuros y termina sus deshilvanadas “alocuciones” con el ridículo
saludo militar y el chillido Firme por la Patria. En cualquier caso, el therian
presidente se nota irascible, pendenciero y débil conceptualmente hablando. Lo
de querer posesionarse en una guarnición militar yendo en contra de la
tradición e incluso de la propia constitución lo confirman como un político
caprichoso. Es posible que algún psicólogo califique esa actitud como una rabieta propia de un "culicagado" malcriado.
Con la C de Catálogo.
A partir del 7 de agosto asistirá el país a la aplicación a rajatabla de las
recetas neoliberales en las que están incluidas la explotación de los recursos
naturales (minería y fracking) sin mayores consideraciones ecológicas, ético-estéticas y socioambientales
de los valiosos ecosistemas naturales que serán sometidos a procesos de
intervención. Por supuesto que en ese mismo catálogo aparecen las contrarreformas
laborales y pensionales y la insistencia en mantener los niveles de captura
mafiosa de los recursos públicos por parte de las EPS.
Con la D de Desprecio. En
calidad de candidato presidencial, De la Espriella dejó ver con suficiente
claridad que odia a todo lo que huela a izquierda, progresismo y petrismo. Su idea
de “destripar” deviene acompasada con estos nuevos tiempos en los que las narrativas
de limpieza étnica, pensamiento único, unanimismo político y el ultraje al que
piensa distinto y a la pluralidad se asumen por fuera del fascismo, cuando
claramente hacen parte estructural de esa ideología.
Con la E de Enemigo.
Ya De la Espriella lo dijo en campaña: los petristas son enemigos de la
patria. Sin duda alguna una amenaza que hasta el momento no fue retirada
por el presidente electo. Así las cosas, la doctrina del enemigo interno
mantendrá su extensión hacia intelectuales, académicos, sindicalistas,
profesores del Magisterio; maestras, agentes liberales y críticos del neoliberalismo,
ambientalistas y líderes afros, campesinos e indígenas defensores de sus territorios
y de sus soberanías alimentarias.
Con la F de Fábula.
Creer que es un tigre o sentirse identificado con las formas y el nicho ecológico
de un tigre bien puede hacer creer a la infantilizada sociedad colombiana que estará
viviendo al interior de una inocente fábula; o de que todo lo dicho y gritado
hace parte de un mero relato, de una trama argumental que, de todas formas, al
final, en el 2030, dejará una moraleja compartida colectivamente. Es posible
que la conocida fábula del Tigre y el Burro sea deconstruida por el naciente abelardismo
con el propósito de consolidar la idea de que los necios son aquellos que
defienden la vida, los derechos de la naturaleza y los de millones de seres
humanos vulnerables y víctimas del aplastante neoliberalismo.
Con la G de Guerra.
Los yerros cometidos por el gobierno Petro con su maximalista idea y propuesta
de la Paz Total alimentan la apuesta político-militar del entrante gobierno que,
de la mano del Plan Patriota 2.0, terminará por cumplirle a los terratenientes
que votaron por De la Espriella sus exigencias: hacer la contrarreforma
agraria, lograr el desplazamiento masivo de campesinos, potrerizar ecosistemas,
imponer el modelo de la gran plantación y mantener los niveles de concentración
de la tierra en pocas manos.
Con la H de Heterosexual.
La doctrina conservadora suele ser el alimento moral de las prácticas
homofóbicas y transfóbicas que cotidianamente se presentan en Medellín, Cali,
Barranquilla y Bogotá. Los derechos de la población LGTBIQ+ y su visibilidad sufrirán
las consecuencias de la anunciada “batalla cultural” que De la Espriella anunció
y le pidió que liderara a su ministra de Cultura, Paola Holguín.
Solo queda esperar a que arranque
el gobierno del therian. Mes a mes sabremos qué tan “duro muerde el tigre”, qué
tanto retrocederá el país en materia de derechos y libertades. Mientras se
confirman los miedos y se cumplen las amenazas de campaña, a mis lectores les
digo, agúzate que te pueden estar vigilando para luego velarte.