lunes, 9 de marzo de 2026

AÍDA QUILCUÉ, LA VICE DE CEPEDA: ¿ACIERTO O ERROR?

 



Por Germán Ayala Osorio

 

La fórmula vicepresidencial de Iván Cepeda Castro será Aída Quilcué, congresista y lideresa indígena del pueblo Nasa. La elección de Quilcué, como era de esperarse, generó disímiles lecturas dentro y fuera de las huestes del progresismo y la izquierda que recojo en estos tres enunciados categoriales con los que quizás sea posible entender la decisión adoptada por el candidato presidencial: 1. Reconocimiento e inclusión. 2. Confrontar a la sociedad racista y 3. Cálculo electoral (votos).

Las fórmulas vicepresidenciales suelen tener un impacto político pretendidamente superior a las responsabilidades de un cargo que en la práctica está pensado para remplazar al presidente de la República en caso de faltas temporales o absolutas. Al escoger a Quilcué, Cepeda manda un mensaje que bien puede entenderse como de “reconocimiento e inclusión” hacia la mujer indígena y a los pueblos aborígenes sometidos a procesos de rechazo, animadversión, persecución, estigmatización y exclusión que naturalizaron el racismo estructural del que habla Eduardo Restrepo.

El asunto problemático aparece al revisar lo que Aída Quilcué representa en la práctica para el propio pueblo Nasa y los otros pueblos indígenas del norte del Cauca. Hay divisiones y luchas intestinas que bien podrían acrecentarse con la llegada de Quilcué al cargo de vicepresidenta de la República. Igualmente, hay conflictos de tierras con comunidades afrocolombianas cuyas dinámicas podrían exacerbarse por el mismo nombramiento; habría que analizar muy bien qué significará para las otras comunidades ancestrales la llegada a ese cargo de Quilcué, en particular para aquellas que no tienen la fuerza organizativa de los Nasa representada en la operación del CRIC.  ¿Los pueblos indígenas de la Sierra Nevada y los que sobreviven en la selva amazónica cómo recibirán dicho nombramiento?

Es posible que la llegada de Quilcué sea leída como una forma de extender por cuatro años más la confrontación con los sectores societales racistas generada por la llegada al cargo de vicepresidenta de Francia Elena Márquez Mina, mujer y lideresa afrocolombiana, sometida a toda suerte de insultos por ser negra y no tener el perfil académico que la élite “blanca” está acostumbrada a exigir para el desempeño del cargo vicepresidencial.

Si la elección de Quilcué como fórmula vicepresidencial tiene el objetivo de confrontar a la sociedad racista, el país vivirá y escuchará nuevamente expresiones descalificadoras esta vez contra la lideresa Nasa por ser indígena, no tener experiencia y no “tener los pergaminos” (títulos académicos otorgados por universidades privadas de élite) para ocupar semejante dignidad.

Márquez Mina fue maltratada mediática, social y políticamente por grupos de periodistas, ciudadanos del común y políticos que exhibieron sin pudor alguno el racismo y el clasismo que caracteriza a la sociedad colombiana. Se hicieron virales los hostigamientos y los discursos racistas de ciudadanas que terminaron demandadas por Francia Márquez. De llegar a la Casa de Nariño en calidad de vicepresidenta, lo más probable es que Aída Quilcué reciba el mismo maltrato verbal por cuenta de cientos de miles de mestizos que desdicen de sus propios procesos de mestizaje y por esa vía se auto perciben como “blancos y/o arios” con derecho a pisotear los derechos a existir de indígenas y afros.

Si se trata de una decisión basada en un cálculo electoral, como la que acompañó la invitación que en su momento le hizo el candidato presidencial Gustavo Petro a Francia Márquez, habría que revisar muy bien cuántos potenciales votos puede asegurarle Aída Quilcué o quizás restarle, teniendo en cuenta las luchas intestinas en el pueblo Nasa y los conflictos territoriales con comunidades negras en el norte del Cauca. ¿Cómo votan los pueblos indígenas amazónicos y los de la Sierra Nevada, entre otras comunidades ancestrales?

Quizás haya lugar para una cuarta lectura del nombramiento de Quilcué, atada y explicada en este enunciado: existe una línea dura, una especie de guardia pretoriana que le habla al oído a Cepeda para que radicalice sus posturas y su lectura de la actual coyuntura política. Bajo esa lógica, elegir a la lideresa indígena se puede leer como una "declaración de guerra" contra Paloma Valencia, quien en el pasado propuso dividir el Cauca en dos: de un lado los indígenas y del otro, los mestizos. Valencia se sintió en ese momento como una especie de encomendera. 

Creo que el candidato presidencial pudo haber pensado en un empresario o empresaria con ideas cercanas al progresismo con el propósito de facilitar un diálogo nacional que le garantice a Cepeda, como jefe de Estado, condiciones de gobernabilidad. 

ARRANCÓ LA CARRERA PRESIDENCIAL

 



Por Germán Ayala Osorio

 

Una vez conocidos los resultados electorales, el escenario político y la contienda presidencial se reducen al enfrentamiento de dos fuerzas políticas en el Congreso de la República: el uribismo, de la mano del Centro Democrático y la figura del expresidente Uribe Vélez que, a pesar de que se “quemó”, su vigencia electoral no se puede soslayar; y el progresismo, en cabeza de Gustavo Petro, que está en camino de consolidarse social y políticamente en un país “derechoso” que siempre despreció y miró con desdén a quienes venían exigiendo el reconocimiento de los derechos de comunidades históricamente vulneradas y usadas electoralmente por los partidos tradicionales para garantizar el clientelismo y la naturalizada compra y venta de votos.

Aunque no se alcanzaron las mayorías en el Congreso, la votación del Pacto Histórico es relevante en la medida en que recoge el sentir de millones de colombianos que se sienten representados en un proyecto político que le apuesta a desprivatizar el Estado y por ese camino cumplir con lo ordenado por la Carta Política de 1991, un marco normativo garantista que fue perdiendo legitimidad y aplicabilidad por cuenta de la ortodoxia económica, la corrupción público-privada y por supuesto la captura mafiosa del Estado por parte de clanes políticos, gamonales y grupos económicos.

El triunfo de Gustavo Petro y los resultados de la contienda electoral del 8 de marzo constituyen un certero golpe a la hegemonía de una derecha neoliberal que minimizó el poder de convocatoria del presidente de la República y su consolidación como un líder popular que se la jugó por hacer reformas sociales sin modificar sustancialmente el modelo económico y político. Más claro: no hubo necesidad de “convertirnos en Venezuela o Cuba” para mejorar las condiciones de los asalariados, cuyos derechos fueron reducidos por el entonces presidente Álvaro Uribe Vélez, un neoliberal al servicio de banqueros y empresarios codiciosos.

Aunque falta por salir el tarjetón presidencial oficial, los aspirantes de la derecha y la ultraderecha que llegarán a primera vuelta son Abelardo de la Espriella, Paloma Valencia y Sergio Fajardo, todos cercanos y simpatizantes de las ideas del expresidente Uribe Vélez.  Entre tanto, el candidato único del progresismo es Iván Cepeda Castro. Claudia López y Roy Barreras jugarán como “comodines” después de la primera vuelta presidencial. La lucha electoral y política parece reducirse al enfrentamiento entre Cepeda y la “hija” de Uribe, Paloma Valencia[1].

La carrera presidencial arrancó

Definida la conformación del Congreso la carrera presidencial arrancó bajo las condiciones que impone un mapa político en el que funcionan muy bien las maquinarias políticas, los clanes políticos tradicionales y la seducción electoral a punta de promesas, contratos y puestos públicos.

Los congresistas del Pacto Histórico que llegan por primera vez al legislativo tienen la obligación de prepararse para cumplir a cabalidad con sus funciones constitucionales; entre tanto, los que repiten, deberán liderar en los territorios, ojalá con la ayuda de los nuevos, los procesos de conquista de los votos necesarios para triunfar en primera vuelta con Iván Cepeda. De no lograr esa victoria, la continuidad del proyecto progresista se complicaría en segunda vuelta por los apoyos que recibiría Paloma Valencia de Fajardo y De la Espriella.

Convencer a los indecisos, a los que nunca votaron e incluso a quienes se dejan meter miedo de la narrativa uribista con la que se insiste en que Cepeda es un “neocomunista” que aplicará en Colombia el modelo cubano o el venezolano será una tarea titánica que asumirán los congresistas elegidos este 8 de marzo.

Entre tanto, el gobierno Petro deberá redoblar esfuerzos para mitigar las incertidumbres e incluso la rabia de los usuarios de la Nueva EPS, afectados por las lógicas mercantiles de las prestadoras del servicio y de otros actores de un sistema de salud permeado por el ethos mafioso que de manera natural acompaña al modelo neoliberal. De igual manera, llevar soluciones de corto, mediano y corto plazo a las víctimas del invierno en Córdoba y otros departamentos.

El candidato presidencial, Iván Cepeda deberá esforzarse para desmentir a quienes lo tildan de “comunista”. Sus asesores de imagen deben recoger las críticas que a diario recibe de la prensa hegemónica, los miedos que diseminan la radio y la televisión, así como examinar con criterio la imagen y las sensaciones que proyecta el candidato con su outfit, lenguaje y el rictus al momento de relacionarse con los simpatizantes y sus detractores.  Conquistar a los jóvenes será clave.

Aceptar entrevistas y rondas por los medios tradicionales, promover debates argumentados y usar las redes sociales; por supuesto, atender los llamados de los influencers y generadores de contenidos cercanos al Pacto Histórico hace parte de lo que en adelante deberá proponer el equipo de campaña y el propio candidato.

A pesar de los errores comunicacionales cometidos por el gobierno, Petro construyó una imagen genuina de “hijo del pueblo”. El carisma del presidente de la República y su inteligencia sistémica deben de servir para, si es el caso, ajustar la imagen de Cepeda en una campaña presidencial que será compleja, difícil y agotadora. No hay nada ganado.



[1] Paloma Valencia Laserna reconoció que ve a Uribe como su “papá”. https://ayalalaotratribuna.blogspot.com/2026/03/paloma-valencia-y-el-dia-internacional.html

 

PALOMA VALENCIA Y EL DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER

 

Por Germán Ayala Osorio

 

La jornada electoral del 8 de marzo en Colombia coincidió con la conmemoración del Día Internacional de la Mujer. El triunfo de Paloma Valencia Laserna en la Gran Consulta del Uribismo sirve para discurrir alrededor del lugar que la mujer tiene y busca en la política doméstica pues estamos ante una candidata presidencial obsecuente y sometida al poder intimidante del expresidente Uribe, quien representa con lujo de detalles a la sociedad colombiana sobre la que hay consenso social y académico alrededor de su condición premoderna, machista, clasista, racista, homofóbica, misógina y patriarcal.

La actitud reverencial, devota y de claro sometimiento de Valencia Laserna le alcanzó para decir que “Uribe era su papá”. Esto dijo la política caucana: “Uribe es mi papá. Yo voy a copiar a Uribe que es el que sacó a Colombia adelante. Volver a hacer todo lo que funcionó en el gobierno de Uribe”.

Detengamos un momento en lo dicho por la candidata presidencial. ¿Qué será lo que Valencia considera que funcionó en los ocho años de Uribe? ¿Acaso la aplicación a rajatabla de la política de seguridad democrática con el saldo ya conocido de 6402 crímenes de Estado o ejecuciones extrajudiciales? O la tristemente célebre frase con la que violentó a las madres de Soacha: “esos muchachos no estarían recogiendo café”.

En cualquier caso, Paloma Valencia, como mujer, no representa ni a las madres de los jóvenes asesinados por militares que monetizaron sus vidas, ni a las “cuchas” buscadoras de sus familiares desaparecidos durante la Operación Orión, liderada por la entonces ministra de Defensa, Martha Lucía Ramírez, otra mujer sometida a la voluntad de Uribe.

Volvamos a la frase “Uribe es mi papá”. Parece que la candidata presidencial de la derecha y la ultraderecha tiene un tanto desdibujada la figura paterna, lo que le permite refugiarse en lo que representa el expresidente y exconvicto para esa Colombia violenta que aún cree en Mesías y en machos violentos que ofrecen bala, balín, destripar a la izquierda, o que son capaces  de “dar en la cara marica”; y aquellos que en lugar de detractores y competidores en un escenario electoral,  tienen enemigos a los que claramente hay que “acabar física y simbólicamente”.  

No podría resultar más funesto para la conmemoración del Día Internacional de la Mujer que el triunfo electoral de una mujer como Paloma Valencia que exhibe una dependencia emocional, electoral y política frente a la figura de un hombre como Uribe sobre el que hay graves señalamientos y cuestionamientos éticos y morales. Su devoción enfermiza la convierte en una mujer servil. De llegar al Solio de Bolívar, el país no hablaría de la primera mujer presidenta, sino de la “hija” de Uribe, el Gran Elector.  

La actitud obsecuente, dócil, obediente y sumisa de Paloma Valencia frente a su mentor contradice los objetivos del movimiento obrero y las luchas posteriores de las sufragistas y las que lideran las actuales líderes feministas que reclaman para las mujeres condiciones de igualdad, autonomía, libertad y respeto.

Las mujeres que votaron por Paloma Valencia este 8 de marzo deberían de revisar muy bien lo que significa para ellas la figura del exconvicto y expresidente de la República. Lo más probable es que al momento de sufragar, decidieron olvidar las luchas que hay detrás de la historia del Día Internacional de la Mujer para evitar entrar en contradicciones. Martha Lucía Ramírez y Paloma Valencia representan con lujo de detalles a las mujeres machistas que pululan en el país. Féminas como Ramírez y Valencia ayudan a la reproducción del sistema patriarcal que reduce la conmemoración del Día Internacional de la Mujer a la entrega de chocolates y flores. 


 

domingo, 8 de marzo de 2026

GANADORES Y PERDEDORES DE LA JORNADA ELECTORAL

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Después de los resultados de la jornada electoral del 8 de marzo quedan ganadores y perdedores. Empecemos con estos últimos: la periodista Vicky Dávila (con 226 mil votos) fracasó con rotundo éxito en su aspiración de ganar la Gran Consulta uribista a la que llegó sin propuestas, pero con un discurso anti-Petro que, al final, de nada le sirvió. Quedó de quinta entre nueve aspirantes. Su derrota resulta significativa en la medida en que el antipetrismo como fórmula para conquistar votantes se debilita en aquellos que con o sin maquinaria política, insistan en adelante en hablar mal del saliente gobierno, cuando hay avances significativos en asuntos sociales y económicos.

Otros dos perdedores son Roy Barreras (obtuvo menos 300 mil votos) y Daniel Quintero (menos de 250 mil sufragios), presuntos defensores del progresismo. El primero, en su primera declaración una vez conocidos los resultados criticó a Petro por haberle dicho a los petristas que no votaran la consulta y le alcanzó para augurar una derrota de Iván Cepeda si no logra convocar al espectral centro que la gran prensa empezó a visualizar con la sorpresiva votación de Juan Daniel Oviedo (un millón doscientos mil votos); por el contrario, Quintero se ofreció a seguir luchando por la consolidación del proyecto progresista.  

Dentro del grupo de perdedores se cuenta también Claudia López Hernández (con cerca de 550 mil votos) quien de manera tardía cambió sus ataques contra el petrismo y el uribismo para terminar defendiendo las reformas sociales del gobierno Petro y señalar al uribismo como el sector a derrotar en primera vuelta. Con ese resultado, López debilita al llamado “centro político”, espectro en el que ella insiste en decir que pertenece, cuando claramente es una mujer de derecha. En eso se parece a Sergio Fajardo, candidato que irá a primera vuelta, pero que deberá analizar muy bien este resultado. De pasar Paloma Valencia a segunda vuelta, muy seguramente Fajardo terminará en las toldas uribistas con las que tiene una vieja simpatía y cercanía.

El ganador de la jornada es el expresidente y expresidiario Álvaro Uribe Vélez quien logró imponer a Paloma Valencia Laserna. Así las cosas, el político antioqueño mantiene su vigencia política y poder electoral, circunstancias que lo confirman como el Gran Titiritero. Valencia, sin lugar a duda, será, de llegar a la Presidencia, una especie de “Iván Duque 2.0” cumpliendo el rol de la “muñeca” de Uribe Vélez.

Los tres millones de votos alcanzados por Paloma Valencia le envían un mensaje claro a Abelardo de la Espriella, candidato presidencial uribista que con la débil maquinaria del movimiento Salvación Nacional queda sujeto a la decisión final que deberá tomar el expresidente Uribe entre continuar apoyando a Paloma Valencia o invitar a Abelardo de la Espriella para que sea él quien finalmente lleve las banderas del Centro Democrático. Se trata de una decisión en la que confluyen el machismo de Uribe y la desconfianza que le genera Paloma Valencia por ser mujer. Ya veremos qué sucede.




sábado, 7 de marzo de 2026

TRUMP Y EL ESCUDO DE LAS AMÉRICAS

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Con el apoyo de 12 gobiernos de América Latina, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump le apuesta a naturalizar su propia doctrina (Donroe) a través de la creación del Escudo de las Américas contra los Carteles de la Droga. Por fuera de esa alianza quedaron Brasil, México y Colombia, cuyos mandatarios no tienen afinidad ideológica con el pederasta que despacha desde el salón Oval de la Casa Blanca.

Se trata, sin duda alguna, de una nueva forma de intervención en el destino de América Latina. En el pasado fue la Alianza para el Progreso y más recientemente el Plan Colombia, aplicado durante los ochos años del gobierno de Álvaro Uribe con resultados discutibles: no se derrotaron a las guerrillas, aunque si obligaron a las Farc-Ep a replegarse y negociar con el Estado un tratado de paz; el negocio del narcotráfico se mantuvo a flote en gran medida porque sus dinámicas siguen atadas a los intereses de la banca, nacional e internacional que lava las fortunas de origen ilegal y a las lógicas del poder político y social; el desplazamiento forzado de comunidades campesinas, negras e indígenas y de colonos garantizó una contrarreforma agraria que favoreció el latifundio y los monocultivos de palma africana y caña de azúcar. Más de seis millones de colombianos fueron desterrados de sus territorios. Y en materia socioambiental se registró el deterioro socioambiental de valiosos y frágiles ecosistemas selváticos durante las dos administraciones de Uribe Vélez.

Con el Escudo de las Américas contra los Carteles de la Droga los ataques militares contra Irán, la eventual caída del régimen cubano y la consolidación del tutelaje sobre Venezuela el presidente Trump logra mantener alejados los focos de la prensa local y mundial de los archivos Epstein en los que está directamente implicado en calidad de violador de niñas y por supuesto  la  violenta persecución étnico-identitaria contra los migrantes latinos que desató de la mano de ICE, una fuerza supremacista con rostro nazista.

La reunión con los 12 presidentes se desarrolló en Miami. Trump lo dijo con asombrosa claridad: “Acordamos usar fuerza militar letal para destruir estos siniestros carteles y sus redes terroristas". Las consecuencias de dicha amenaza-propósito tocan de manera directa el futuro de Colombia, único país de la región en el que sobreviven las guerrillas de los años 60 y está en un proceso electoral en el que hay candidatos presidenciales que proponen un Plan Colombia 2.0 y otros que insisten en hablar de paz con los grupos armados ilegales permeados por el negocio del narcotráfico.

El primer efecto práctico es que Trump desconoce la naturaleza sociopolítica del conflicto armado interno y por esa vía recupera la tesis de la “amenaza terrorista” que Uribe usó para borrar de un plumazo las causas objetivas y subjetivas que legitimaron el levantamiento armado en el país.

El segundo efecto se sentirá con rigor a partir del 7 de agosto de 2026. De continuar el proyecto progresista en cabeza de Iván Cepeda, su gobierno estaría impelido, por presiones de Washington, a abandonar la idea de pacificar el país a través de la negociación política. Si por el contrario la derecha logra poner en la Casa de Nari a Paloma Valencia, Sergio Fajardo o en su defecto al bukelista Abelardo de la Espriella, entonces Trump y la godarria colombiana estarán de plácemes porque volverá la “guerra contra las drogas y el terrorismo” y con esta la persecución a los líderes de la izquierda democrática y del progresismo como sucedió con la aplicación de la política de seguridad democrática (2002-2010).

Hay que leer con atención el mensaje allegado desde el Departamento de Estado, que la BBC registró: “Esta histórica coalición de naciones trabajará conjuntamente para impulsar estrategias que pongan fin a la injerencia extranjera en nuestro hemisferio, a las pandillas y carteles criminales y narcoterroristas, y a la inmigración ilegal y masiva".

Y finalmente, habría un tercer efecto político e ideológico del orden territorial y continental con el que estilos de gobierno como los de Bukele (El Salvador), Kast (Chile) y Noboa (Ecuador) salen exaltados y legitimados por el belicista y violador de los derechos humanos que despacha desde la Casa Blanca.

Vale la pena recordar frases de Simón Bolívar y a Eduardo Galeano para comprender lo que puede significar el Escudo de las Américas: “Los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia para plagar la América de miseria a nombre de la libertad". Y estas dos del escritor uruguayo: 1. “El mundo está organizado por la economía de guerra y la cultura de la guerra”. 2. “El mundo se está convirtiendo en una inmensa base militar, y esa base se está convirtiendo en un hospital mental del tamaño del mundo. Dentro del manicomio, ¿cuáles están locos?”.




LINA MARÍA GARRIDO: VULGAR Y HOMOFÓBICA



Por Germán Ayala Osorio

 

Lina María Garrido es una representante a la Cámara por Arauca que aspira a convertirse en senadora de la República con el apoyo institucional de Cambio Radical y Abelardo de la Espriella. En su cuenta de X se presenta como “la del sombrero” con dos lemas de campaña: “antipetrismo de verdad” y la “patria se defiende”. Con el primero, confirma su enfermiza animadversión hacia el jefe del Estado y el proyecto político progresista; y con el segundo, ratifica su apoyo al candidato presidencial de la derecha uribizada. Garrido espetó en un trino que “defenderá la Patria como un Tigre”, en directa alusión al converso mata gatos, Abelardo de la Espriella.

La admiración entre la congresista y el candidato presidencial es mutua: el abogado que asegura que la ética nada tiene que ver con el derecho dejó ver su simpatía por la lenguaraz mujer del sombrero: “Mujeres como @linamariagarri1 necesita nuestra democracia, aguerrida, valiente, determinada y patriota”.

También es reconocida por su lengua procaz y homofóbica con la que recién atacó al presidente Petro, convertido en su enemigo político a pesar de haber votado por él en la campaña presidencial de 2022. Garrido y De la Espriella comparten el mismo enemigo político y ese lenguaje desvergonzado, insolente, atrevido, impúdico, obsceno, grosero, indecente, indecoroso, descarado y cínico. Los dos son homofóbicos o por lo menos practican una homofobia selectiva: les encantan los “maricas” de derecha; a los de la izquierda los desprecian y atacan con inusitada violencia.

En medio del escándalo mediático por la aparición del presidente Petro en la película Padilla, la señora del sombrero escribió en X lo siguiente: “lástima que ya habían sacado al ministro <<marica>> de la Igualdad. Yo creo que a @petrogustavo le habría gustado mucho hacer un par de escenas con él, posiblemente jugando a las espaditas o clavándole la…espada. En fin, qué lástima”.

Es fácil deducir el chiste que está detrás del comentario homofóbico de Garrido y el estado de adolescencia en el que se quedó atrapada la HP Garrido. (Honorable Parlamentaria). La respuesta de Petro no se hizo esperar: “la verdad no me hubiera gustado jugar con él, señora congresista, pero con usted tampoco”.

A sus 38 años, Lina María Garrido habla como una adolescente y actúa como una mujer poco preparada y con graves vacíos conceptuales alrededor de categorías clave para liderar debates y proponer proyectos de ley:  Estado, democracia, neoliberalismo, progresismo, multilateralismo, orden internacional, política y lo político, entre otras categorías que claramente le deberían de impedir aspirar a continuar en el Congreso.

Por haberse quedado atrapada en la etapa de la adolescencia escolar y dado que no controla su pérfida lengua, lo mejor que puede pasar es que se “queme electoralmente”. En la derecha hay mujeres y hombres mejor preparados que la señora del sombrero. Lina María Garrido practica la homofobia, selectiva o no, por su condición de mujer machista, levantada en territorios de machos cabríos que admiran a ese otro machito antioqueño que dijo años atrás “donde lo vea le voy a dar en la cara marica”.

viernes, 6 de marzo de 2026

MESSI: LA “PULGA CIPAYA”

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Ver a Lionel Messi en la Casa Blanca, compartiendo con el pederasta presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, constituye un hecho político-deportivo que confirma que la coherencia política y la conciencia de clase son valores que escasean en ídolos del fútbol como el astro argentino.

La imagen resulta a todas luces grotesca por razones ético-políticas, morales y deportivas que permiten poner en discusión si Messi está obligado a parecerse ideológicamente a Diego Maradona, el referente con el que los argentinos suelen medir y comparar lo hecho por la “pulga” dentro y fuera de la cancha. Y la respuesta es un contundente No. Los defensores de Messi recuerdan que Maradona se abrazó con “Chávez Frías, Nicolás Maduro, Fidel Castro, Evo Morales, Gadafi y Putin”.

Huelga recordar que Maradona siempre miró con desdén a los gringos y su poderío militar. Messi hoy se codea con el pederasta y criminal octogenario. Messi aprendió a patear y correr con un balón pegado a sus pies y se refugió en el fútbol justamente para reducir su  presencia en el planeta  a lo que sucede dentro de las canchas. Maradona hizo lo mismo, pero sacaba tiempo para hablar de política, defender causas sociales y meterse en líos ideológicos.

Por fuera de las canchas, al actual 10 de la Selección Argentina le tienen sin cuidado las guerras, el genocidio en Gaza, las correlaciones de fuerza, la hegemonía norteamericana y el nuevo (des) orden que está imponiendo Trump.

Messi es un jugador que disfruta, en su adultez, del fútbol en una liga con el nivel recreativo que se le reconoce a la de los Estados Unidos; de la misma manera como Trump se regocija persiguiendo latinos y asesinando musulmanes y persas.

El 10 argentino lo ganó todo. Con justicia o no, pero lo hizo. Maradona, también, incluida la Copa del Mundo México 86, con el gol de la “mano de Dios” contra los ingleses: de esa manera les escupió la cara por lo sucedido en las islas Malvinas. Si los comparamos dentro del ámbito de la política,  Lionel Messi es un pibe, un purrete, un nene o un chango.  Maradona jugó a ser un "animal político universal". En su minoría de edad, a Messi jamás se le hubiese ocurrido negarse a asistir a la Casa Blanca en rechazo a las intervenciones militares en Venezuela e Irán. Salvo, claro está, que se trate de un pibe formado en un hogar en el que se hayan leído las Venas abiertas de América Latina o alguna de las obras de José Carlos Mariátegui. Y quizás, por ser padre de tres varoncitos, a Messi no le preocupa legitimar la vida del consumado pederasta que, por fortuna, está de salida. 

Messi seguirá siendo grande dentro del mundo del fútbol y sus admiradores honrarán su grandeza llamándolo la “pulga”; Maradona ya alcanzó el carácter de deidad en la sociedad argentina que lo venera y llora aún después de su azarosa partida; y sus fieles seguidores le gritarán en adelante a Lionel Messi “pulga cipaya” por haberse reunido con el pederasta.

Adenda: la fatal jugada de Messi no necesitará del VAR para que el mundo comprenda que la "pulga cipaya" lleva la mítica camiseta 10 y que los propios argentinos le "están hinchando las pelotas" por haberse reunido con el criminal estadounidense. 

Adenda 2: ¿Dirá algo la Unicef de su reconocido agente?

jueves, 5 de marzo de 2026

¿JUAN DANIEL OVIEDO REALMENTE “DEFIENDE” A PETRO?

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Juan Daniel Oviedo Arango tiene a más de uno sorprendido y cautivado por la “defensa” que viene haciendo del gobierno Petro, frente a los ataques de sus compañeros de la consulta de la derecha uribizada, conocida como la Gran Consulta por Colombia.

Por supuesto que se trata de una “defensa” que parece genuina, pero que realmente obedece a los cálculos políticos del precandidato presidencial que muy seguramente buscará la alcaldía de Bogotá, ante el fiasco que los bogotanos asocian y reconocen en la figura de Carlos Fernando Galán, actual alcalde de los capitalinos. Y para lograr llegar al Palacio de San Carlos, Oviedo necesita quedar bien con el petrismo de la capital del país y los que militan en el “centro”, eso sí, sin distanciarse de la derecha en la que encuentra su razón de ser.

Oviedo Arango sabe que Paloma Valencia, la “muñeca” del expresidente y expresidiario Álvaro Uribe Vélez, es la eventual ganadora de la consulta. Muchos creen que Oviedo Arango se equivocó al hacer parte de la consulta del uribismo. Hay quienes lo veían midiendo fuerzas con la exalcaldesa Claudia López y Leonardo Huerta, en la llamada Consulta de las Soluciones. Lo cierto es que el exdirector del DANE está haciendo una campaña inteligente, interesante y sin el odio que destilan hacia Petro, Vicky Dávila, Paloma Valencia y el resto de los precandidatos de la Gran Consulta Uribista.

Eso sí, esa “defensa” interesada del gobierno Petro no lo convierte en progresista y mucho menos en un político de izquierda. No. Aunque se auto percibe como el “sapo de la consulta de la derecha”, él sabe muy bien que sus diferencias con los ocho precandidatos hacen parte del juego electoral. Una vez termine la campaña, habrá borrón y cuenta nueva.

El episodio homofóbico del que fue víctima Juan Daniel Oviedo de parte del retrógrado y fanfarrón candidato presidencial de la ultraderecha, Abelardo de la Espriella, provocó el respaldo de sus compañeros de la consulta y de otros sectores de la opinión cercamos a la derecha.

Ya veremos qué sucede. Lo cierto es que Oviedo Arango, songo sorongo, está labrando el camino para que el país piense en una nueva derecha, alejada de lo que se conoce como el uribismo y de María Fernanda Cabal, quien aspira a fundar un nuevo partido de derecha (ultra), cercano quizás al partido español VOX con quien Cabal tiene relaciones cercanas y profundas simpatías ideológicas. Cabal, junto a los miembros de VOX, insisten en batirse en duelo con el fantasma del comunismo y del socialismo. A pesar de haber renunciado del Centro Democrático y distanciarse de Uribe Vélez, María Fernanda Cabal sigue empeñada en luchar contra ese tenebroso espectro llamado comunismo. La política vallecaucana considera que “los comunistas son como el cáncer. Todo lo que tocan lo dañan. Tienen una habilidad especial de transformarse. Se visten de colores. A veces se vuelven ambientalistas, a veces se vuelven animalistas”.

Oviedo es de derecha, pero quizás de una derecha más inteligente y racional capaz de exponer disquisiciones como esta: “hay gente que prefiere que el país se incendie antes de que le vaya bien, simplemente porque no están en el poder. Esa es la realidad. La gente se alegra de que al gobernante le vaya mal simplemente porque es de la oposición, y eso no puede ser”.




SE VA PETRO: HORA DE HACER UN BALANCE

 

Por Germán Ayala Osorio

 

A pocos meses de entregar la presidencia Gustavo Petro, es preciso hacer un balance de su paso por la Casa de Nariño. Propongo las siguientes variables para cumplir con ese propósito: 1. La Política. 2. La Identidad y 3. La Mediática.

1.       La Política: cualquier intento de evaluar la gestión presidencial debe pasar por reconocer las realidades que confluyen en la frase lanzada por Petro: “Somos gobierno, pero no tenemos el poder”. Sin duda alguna, una sentencia que describe muy bien el carácter privado con el que venía operando el Estado colombiano gracias a los presidentes neoliberales que sentados en el Solio de Bolívar le entregaron a banqueros, latifundistas, clase política y empresarios el manejo de la salud, la producción agrícola basada en el modelo de la gran plantación, en particular la siembra de monocultivos en desmedro de los cultivos de pan coger; las finanzas públicas, la seguridad y los servicios públicos.

Bajo esas circunstancias el balance del gobierno Petro es positivo a pesar de que la prensa hegemónica, de la mano de varios candidatos al Congreso y a la presidencia, insistan en decir “que el país va mal”, de ahí la necesidad de “salvarlo” o de “recuperar el rumbo”.

Eslóganes que son expresiones claras del desespero por haber perdido el control de las instituciones estatales. La agricultura fue un pilar macroeconómico clave, junto a la entrega de cientos de miles de hectáreas de tierra a los campesinos para que aporten a la soberanía y autonomía alimentarias.

De la apuesta presidencial por el turismo se burló la prensa tradicional. El crecimiento en la llegada de extranjeros al país sirve de “tapabocas” para aquellos que se mofaron del presidente. Quedan, además, procesos de transición energética caminando de buena manera.

Hasta último momento, la prensa y los aspirantes presidenciales insistirán en la narrativa que indica que la crisis de la salud es culpa de Petro, cuando el sistema de aseguramiento en salud viene desde 2014 con graves problemas de sostenibilidad financiera por culpa de la naturalización del ethos mafioso con el que las juntas directivas de las EPS manejaron los billonarios recursos de la salud girados por el Estado.

Dentro de la política como categoría aparece el factor político que compromete lo discursivo. El discurso confrontador de Petro contra lo que él mismo llamó la “oligarquía blanca, clasista, racista y mezquina” marca un antes y un después en las maneras como los jefes del Estado asumieron en el pasado ese rol y el que en adelante asumirán quienes logren llegar a la Casa de Nariño investidos de presidentes de la República. La lucha de clases está planteada de tiempo atrás. Lo que hizo Petro fue verbalizarla y enrostrársela a quienes siempre miraron con desdén a los más vulnerables.

2.       La Identidad: en términos identitarios, Petro, como líder popular, le apostó al empoderamiento de las comunidades de base golpeadas históricamente por la clase política, empresarial y por la prensa tradicional que los estigmatizó. El presidente deja andando procesos de reivindicación étnica en los territorios. Los resultados de la jornada electoral del 8 de marzo podrán medir qué tanto comprendieron las comunidades campesinas, indígenas y afros y los colectivos urbanos el lugar y la visión de pueblo que Petro les dejó en cuatro años de presidencia.

Aunque persisten actitudes segregacionistas, clasistas y racistas, hay una toma de conciencia colectiva que el progresismo y la izquierda democrática deberán consolidar en lo consecutivo a través de la formación de cuadros con los cuales asegurar la llegada al Estado de nuevos funcionarios con claridades ideológicas y una probada conciencia de clase.

3.       La Mediática: no creo que haya en la historia reciente un caso de persecución, confrontación desmesurada y deslegitimación mediática del gobierno y de la figura presidencial como la se vivió en estos cuatro años. La prensa pro-establecimiento atacó a Petro como persona, hombre, esposo y padre. Periodistas, opinadores, empresarios y columnistas no lo bajaron de “borracho, homosexual, degenerado y vicioso”.  

 Los continuos rifirrafes entre Petro y los periodistas en la red social X son un hito político-mediático que expuso- desnudó- los intereses económicos, políticos y las agendas particulares de unas empresas mediáticas que fungieron como “bodegas” y varios de sus periodistas como activistas interesados más en desinformar, generar caos e incertidumbres, que en informar de manera veraz y oportuna. La crisis de credibilidad y legitimidad de la prensa colombiana es, desde ya, una huella indeleble que representa con claridad que aquello de la objetividad periodística es la más grande mentira que se enseña en las facultades de periodismo y se repite en las salas de redacción de medios escritos, radiales y televisivos. 

Por supuesto que no todo es perfecto. Hubo corrupción, equívocos y los sempiternos problemas alrededor de la eterna búsqueda de la paz, pero por encima de la visión catastrofista de periodistas, políticos y voceros empresariales, Colombia no se “convirtió en Venezuela o Cuba”. Y lo más importante: no hubo expropiaciones a la propiedad privada, no escaseó la comida, no se instaló el “castrochavismo” y el papel higiénico no faltó.




martes, 3 de marzo de 2026

EXFARC RECONOCEN CRÍMENES: ¿ES POSIBLE PERDONARLOS?




Por Germán Ayala Osorio

Los miembros más visibles y representativos del Secretariado de las extintas Farc-Ep por fin aceptaron – después de años de negarlo- que reclutaron de manera forzada a 18.677 menores de edad, entre niñ@s y adolescentes; cientos de niñas sometidas a formas de violencia sexual y convertidas en “juguetes” sexuales de los comandantes guerrilleros; fruto de esas violaciones, varias de ellas quedaron en embarazo y fueron obligadas a abortar.

En una misiva dirigida a la JEP, Rodrigo Londoño Echeverry, conocido como ‘Timochenko’, Pastor Alape Lascarro, Julián Gallo Cubillos (alias Carlos Antonio Losada), Milton de Jesús Toncel Redondo, Pablo Catatumbo Torres, Rodrigo Granda Escobar y Jaime Alberto Parra Rodríguez reconocieron el reclutamiento forzoso y en video expresaron que están dispuestos a pedirles perdón a las familias de las niñas, niños y adolescentes sometidos a toda suerte de vejámenes al interior de la organización criminal.

La JEP identificó por lo menos cinco patrones criminales: reclutamiento y utilización de menores, malos tratos y homicidios dentro de las filas, violencia reproductiva, violencia sexual y delitos motivados por prejuicio hacia la orientación sexual o identidad de género. A pesar de la gravedad de los delitos cometidos, los máximos responsables no serán condenados: recibirán sanciones simbólicas diseñadas dentro del modelo de justicia restaurativa, consignado en el Acuerdo Final (2016) que puso fin a las hostilidades entre el Estado y esa organización al margen de la ley.

En los próximos días el país conocerá y verá las audiencias de petición de perdón a las víctimas. Unas dispuestas a perdonarlos, otras dejando en las manos de Dios la suerte de los victimarios; y otras, por supuesto, negándose a perdonar a quienes, envilecidos por las lógicas y dinámicas de un degradado conflicto armado y guiados por las más primitivas pulsiones de Machos cabríos, sometieron a esos 18.677 menores de edad a tratos crueles.

Una vez el país conoció del “arrepentimiento y el reconocimiento” de las infames prácticas por parte de los excomandantes, la prensa hegemónica activó el discurso moralizante con la frase “tocó tragarse ese sapo”, con la que se indica que como sociedad debemos aceptar que no pagarán ni un día de cárcel por los graves delitos. Dentro de ese discurso moral aparece el epíteto más común con el que se suelen condenar socialmente a quienes cometen delitos graves: “monstruos” muy seguramente espetan quienes necesitan  “bestializarlos” para sentir algo de alivio en su dolor como víctimas directas de los “Señores” de las Farc-Ep.

No suelo usar ese tipo de adjetivos para calificar o descalificar a quienes cometen ese tipo de delitos e incluso, homicidios o prácticas genocidas como las de Israel contra el pueblo palestino. Esos comportamientos hacen parte de la aviesa condición humana de la que se puede esperar lo peor o lo más sublime. De un mundo masculino, masculinizado y masculinizante se puede esperar siempre lo peor. Por lo anterior, con llamarlos “criminales” es suficiente. Y en Colombia, visten de camuflado, andan perfumados, y a varios los vemos a diario en la televisión de saco y corbata.

Los políticos y periodistas de la derecha, en pleno escenario electoral, aprovechan la ocasión para asociar los crímenes perpetrados por los comandantes farianos con la izquierda como espectro ideológico. Por supuesto que la asociación resulta perversa cuando los políticos y periodistas que la hacen guardan silencio frente a las violaciones de niñas y adolescentes en la isla de Jeffrey Epstein de las que participaron, de acuerdo con los archivos desclasificados por la justicia de los Estados Unidos, Donald Trump, miembros de la realeza británica y multimillonarios. Esa misma actitud complaciente la asumen en favor de los curas pederastas denunciados por Casa Macondo. Igual sucede cuando “hombres públicos” (expresidentes, políticos y empresarios) resultan sindicados de disímiles formas de violencia, sexual, verbal y física, contra mujeres y menores de edad. ¿Quiénes deben perdonarlos? ¿Únicamente las familias de los y las menores reclutadas y violentadas o el resto de los colombianos?


Nota: imagen de Colprensa. Tomada de Infobae. 

lunes, 2 de marzo de 2026

PERIODISTAS Y MEDIOS “ORGÁNICOS” DE LAS FARC Y DEL ESTABLECIMIENTO

 



Por Germán Ayala Osorio

 

La Silla Vacía, de Juanita León, señala en un reciente artículo que los medios Agencia de Prensa Rural, Kaos o Rebelión son “medios orgánicos de las Farc”. Estamos ante un señalamiento periodístico, ideológico y ético-político que nos lleva a una discusión de fondo que por supuesto no pretende soslayar las prácticas informativas de los señalados portales. Y esa discusión de fondo está atada a una pregunta: ¿Hubo o hay en Colombia “medios orgánicos de los paramilitares y del Establecimiento”? La respuesta al interrogante es un contundente sí.  

El cuestionamiento de la Silla Vacía deviene con una inocultable carga moral que vicia la discusión de fondo que no se propone en el mencionado artículo por obvias razones: Juanita León se presenta como una periodista objetiva que dirige un medio que solo interesado en analizar e informar.  Eso sí, el señalamiento aporta a los procesos de estigmatización de los que son víctimas todos aquellos pensadores, periodistas y académicos de izquierda o liberales cuyos artículos fueron reproducidos por los señalados portales. Aunque la Silla Vacía advierte “que eso no significa que todas las personas que hayan publicado en esos medios tuvieran vínculos con la guerrilla”, al declararlos como “orgánicos de las Farc-Ep”, de inmediato los lectores establecen una relación de por lo menos simpatía con el proyecto político de las Farc-Ep y lo que es peor, con sus actividades criminales.  

En el marco de un conflicto armado interno como el que soporta el país de tiempo atrás, los periodistas suelen quedar comprometidos e incluso impelidos o sometidos a variables contextuales que les ofrecen la “oportunidad” de desnudar sus simpatías ideológicas con los dos proyectos políticos enfrentados: el de las guerrillas, en este caso el de las entonces Farc-Ep y el de los paramilitares, atado institucional y moralmente a los intereses de las élites que los patrocinaron y convirtieron en un complejo fenómeno sociocultural, político y económico.

No se puede negar que hay periodistas que miraron y cubrieron con simpatías las operaciones de las Farc-Ep, e incluso, dejaron ver cierta admiración hacia los miembros del Secretariado de las Farc. De la misma manera hubo y hay reporteros que se escondieron y se esconden aún detrás de la aplicación de los “protocolos” o criterios periodísticos para tratar de ocultar su total obsecuencia a los discursos de los políticos, empresarios, paras y militares cuando estos, en calidad de “fuentes legítimas”, salieron a defender sus propios intereses, es decir, los asociados al mantenimiento del Establecimiento colombiano. Unos y otros aportaron de manera directa o indirecta a los procesos de heroización de los combatientes, legales e ilegales, en medio de las atrocidades perpetradas: masacres, desplazamiento forzado y ejecuciones extrajudiciales (falsos positivos).

Para ser justos, las audiencias deben de saber que en un escenario complejo como el que rodea la historia política del país hubo “medios orgánicos de las Farc-Ep” y de otras guerrillas; así como hay empresas mediáticas y reporteros “orgánicos del Establecimiento”, en particular con los sectores que apoyaron a las fuerzas paramilitares.  

Hacer periodismo bajo las condiciones irregulares de un conflicto armado interno es quizás el desafío ético-político más grande al que se deben enfrentar los periodistas. Hacer creer que solo hay medios orgánicos que defienden o defendieron a las Farc-Ep, hace parte del juego moralizante en el que cae la Silla Vacía. Por todo lo anterior, no creo en la “objetividad periodística”. Eso sí, hay que apostarle a la rigurosidad. Los mayores enemigos de este último valor son los combatientes, legales e ilegales, y por supuesto los más visibles agentes económicos y políticos de lo que se conoce como el Establecimiento colombiano.

Hay medios y periodistas que apoyan denodadamente a poderosos actores económicos y políticos que además de justificar e incluso alentar el levantamiento armado de las guerrillas, llevan años impidiendo que el país alcance un desarrollo económico y un bienestar colectivo. Hablo de banqueros, los Señores de la Guerra y líderes gremiales que con posturas económicas ortodoxas y mezquinas le apostaron a precarizar la vida de los asalariados. 

Adenda: los portales Agencia de Prensa Rural y Rebelión reprodujeron varios artículos de autoría de quien firma esta reflexión. Jamás sentí simpatía alguna por las Farc-Ep y mucho menos admiración por sus jefes. El camino de las armas jamás fue una opción válida. 

domingo, 1 de marzo de 2026

LOS ÁMBITOS DE LA OPERACIÓN "FURIA ÉPICA"

 



Por Germán Ayala Osorio

 

La guerra que acaban de desatar Trump y Netanyahu contra Irán tiene efectos e intereses económicos, políticos y civilizatorios (étnico-culturales) soportados, como todas las operaciones militares estadounidenses, en un discurso moralizante recogido por la prensa occidental, incluida la colombiana, que le hace el juego al belicista pederasta y al genocida israelí. Reaparecen entonces las frases claves: “eje del mal”, “Estados terroristas”, “pueblos impíos” “enemigos de la humanidad y del progreso”; y la lucha enconada “contra el comunismo y el socialismo” para los casos de Cuba y Venezuela.

En lo económico, por supuesto, se trata de acciones militares justificadas por la necesidad de controlar y apropiarse del gas y el petróleo de Irán. Ya Trump controla los recursos energéticos de Venezuela, lo que le permite “jugar a la guerra” contra países petroleros. Ahora va por la riqueza del pueblo persa. Por supuesto que el incremento en el precio del hidrocarburo entra también en la ecuación que se desprende de la operación Furia Épica lanzada contra el régimen iraní.

Logre o no hacerse con las riquezas de Irán, Estados Unidos mantiene ardiendo ideológicamente a una región para próximas arremetidas militares que favorecen a los Señores de la Guerra que disfrutan al ver convertido el Medio Oriente en una gran vitrina en donde se exhiben los avances tecnológicos en la fabricación de armas (aviones, misiles supersónicos y ojivas nucleares, entre otros). De la “fiesta de la guerra” de la que habló Estanislao Zuleta gozan los War Lord que acompañan a los belicistas Netanyahu y Trump, los más aventajados vendedores de armas  con los que cuentan los fabricantes de armas.

En el ámbito político, de manera desesperada Estados Unidos le apunta a recuperar su hegemonía política y militar en un territorio hostil para sus intereses, pero no lo suficiente para impedir sus agresiones militares y la idea de imponer la democracia en regímenes teocráticos. Todo lo anterior es posible en gran medida gracias a una Europa timorata, una China calculadora y una Rusia que, con cada aventura militar gringa, legitima su invasión militar y la guerra en Ucrania.

Quienes defienden las acciones militares del Tío Sam para “instaurar la democracia” creen que esa idealizada forma de poder cabe en una maleta que viaja custodiada por Marines capacitados para abrirla e instalarla en donde se les ordene desde el salón Oval de la Casa Blanca. Eso sí, las “hazañas” militares de USA sirven por supuesto para ocultar el debilitamiento de las instituciones y las garantías democráticas americanas, que se inició desde los ataques a las Torres Gemelas. Hoy, la crisis de la vieja democracia gringa se justifica y explica en y por la persecución contra los migrantes latinos, asumidos como ratas por los fascistas miembros del ICE, con la anuencia del octogenario pederasta Donald Trump. De esa manera, Trump logra distraer la atención de un sector de la opinión pública local e internacional y de los demócratas que creen posible debilitarlo con las denuncias por los crímenes sexuales cometidos en la isla de su amigo Jeffrey Epstein.

En lo que respecta a lo civilizatorio, con operaciones como la Furia Épica se logra “animalizar” y “barbarizar” a pueblos y culturas milenarias como la que representa el pueblo iraní. Por ese camino, USA se erige como el Gran Sheriff que define qué culturas, etnias o grupos o comunidades diversas merecen o deberían de sobrevivir en un mundo que le apuesta al triunfo de procesos muy bien pensados de homogenización cultural, en el contexto de una globalización que además de económica y política, deviene atada a una suerte de limpieza y estandarización étnica. El mundo sería mejor-gritan los gringos- sin musulmanes, sin palestinos y sin latinos o sudacas.

sábado, 28 de febrero de 2026

EL PERIODISMO EN TIEMPOS DE GUERRA



Por Germán Ayala Osorio

 

Qué difícil resulta comprender el significado y las consecuencias de los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán cuando medios masivos como Noticias Caracol asumen una postura editorial pro-gringa con la que legitima la arremetida armada de los dos peligrosas potencias nucleares.

El noticiero celebra la caída del líder Alí Jamenei con el titular en mayúsculas “GOLPE AL RÉGIMEN ISLÁMICO DE IRÁN”, al tiempo que registra el asesinato de más de 100 niñas como si se tratara de un “error” o un daño colateral. En la emisión de la noche de hoy 28 de febrero hablan de “víctimas civiles” sin cuestionar que se trató de un ataque criminal contra una escuela. Sin duda alguna, un hecho de guerra que viola el DIH, que el noticiero minimizó porque el objetivo de informar está ancorado a lo que se conoce como el “pensamiento único”, asumido por el medio como una doctrina con la que se busca anular o desechar el pensamiento crítico y la mirada sistémica de hechos relevantes como las guerras.

En el set de noticias hace presencia la analista María Teresa Aya, orgánica del noticiero, quien ajusta su “análisis” a la directriz editorial de defender a los Estados Unidos e Israel. Igualmente, la empresa mediática implícitamente le agradece al pederasta Donald Trump y a Netanyahu, consumado genocida, por “salvar al mundo” de la “amenaza nuclear” que representa Irán, país que no tendría armas nucleares, pero si la “voluntad y la capacidad”, según Aya, para construirlas. Huelga recordar cuando en el pasado las autoridades norteamericanas concluyeron que Irak tenía “armas de destrucción masiva”. Con esa “verdad” se invadió ese país y se derrocó el régimen de Sadam Hussein. Por supuesto, las tales armas de destrucción masiva jamás aparecieron.

En un tono heroizante, el corresponsal de Caracol Noticias en Washington, Juan Camilo Merlano, cumple la función de elevar a la condición de héroe al presidente de los Estados Unidos por atacar a un régimen que patrocina grupos terroristas como Hezbolá y Hamás, entre otros. El mismo corresponsal cubrió el ataque militar a Venezuela y el derrocamiento de Nicolás Maduro Moros desde la misma intención de legitimar a Trump como el Gran Sheriff y amo del mundo.

En un evidente sesgo ideológico, Caracol Noticias, su presentadora, el corresponsal en USA y la analista no cuestionan que tanto los gringos como los israelíes tienen armas nucleares con una mayor capacidad destructiva a las dos bombas atómicas que Estados Unidos lanzó contra los pueblos de Hiroshima y Nagasaki. La mirada ahistórica y acrítica de estos tres agentes informativos confirma la toma de partido del noticiero lo que sin duda ensucia el proceso de develamiento de la verdad de unos hechos políticos y prepolíticos que merecen un análisis crítico alejado de compromisos ideológicos. Noticias Caracol reduce la complejidad de unos hechos civilizatorios a un problema entre “buenos”, USA e Israel, y los “malos”, Irán y sus aliados.

Para cubrir hechos locales, Noticias Caracol antepone el eslogan “primero la gente”. Para el registro noticioso de guerras internacionales la empresa periodística podría usar el lema “primero la humanidad”. Quizás de esa manera anteponga a sus intereses políticos e ideológicos la defensa de las víctimas civiles que de lado y lado caen en medio de los bombardeos. Las guerras generan crisis humanitarias que cuestionan la condición humana y los procesos civilizatorios. Por tratamientos sesgados como los de Noticias Caracol esas crisis quedan relegadas a un problema moral (religioso).



viernes, 27 de febrero de 2026

PARA VENEZUELA, “RESOLUCIÓN ABSOLUTA”; PARA CUBA, “TOMA AMISTOSA”

 




Por Germán Ayala Osorio

 

El modelo estatista de Venezuela, con todo y su democracia popular y la revolución bolivariana terminaron sometidos a la doctrina Donroe, en cabeza de un consumado pederasta, que desde el salón Oval de la Casa Blanca monitorea y controla la operación de las instituciones democráticas venezolanas: la liberación de presos políticos y las modificaciones en materia de aprovechamiento de las reservas de petróleo son hechos jurídico políticos que confirman el tutelaje gringo sobre un régimen que tuvo todo, respaldo popular y el petróleo a 100 dólares el barril, para llevar a Venezuela a un desarrollo económico superlativo que jamás logró.

Al final, la reivindicación étnica que persiguió el comandante Chávez Frías y las bravuconadas antiyanquis compartidas con Nicolás Maduro Moros representan el fracaso de un proyecto político sostenido en gran medida en la megalomanía del fallecido coronel y del derrocado presidente, hoy preso en una cárcel norteamericana. Murales y fotografías de los dos presidentes como si se tratara de líderes religiosos de una teocracia caribeña, advierten del enfermizo populismo con el que Chávez y Maduro asumieron el ejercicio de la política.

Después de la operación militar Resolución Absoluta, Donald Trump y Marco Rubio enfilan sus baterías intervencionistas hacia Cuba. El representante del Tío Sam habló de una “toma amistosa” de la isla. Con diferencias con lo que hoy sucede en Venezuela, Estados Unidos le apuesta a “llevar la democracia liberal” a los cubanos, mientras se prepara la inhumación de la democracia popular en la que creyeron los hermanos Castro, amos y señores de la isla y cientos de miles de cubanos que en medio de precariedades defienden a un régimen asfixiado económicamente por un infame bloqueo. Después de años de movilizaciones y discursos nacionalistas, Cuba y Venezuela quedarán convertidas en democracias tuteladas que dan cuenta de los fracasos de dos experimentos populistas.

La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, le hace creer a los venezolanos que gobierna, cuando su único rol es seguir el guion, escrito en español e inglés, que le entregó Trump.

Con las intervenciones-negociaciones en Venezuela y Cuba, los Estados Unidos sepulta los sueños revolucionarios de quienes le apostaron a un caduco e inviable modelo socialista, soportado en una infértil  lucha ideológica con la que se ocultaron años de corrupción política y militar, al tiempo que dejaron ver la enorme incapacidad para entender lo que en su momento dijo el entonces presidente de Uruguay, Pepe Mujica: “Rescatar 40 millones de la pobreza como le pasó a Lula y no será tocar el cielo con las manos, ni mucho menos construir el socialismo. Pero esos cuarenta que comen todos los días, esos cuarenta millones, es una cosa muy de izquierda. ¿Por qué? Porqué ser de izquierda es ser solidario…Después hay otra etapa. Yo creo en el socialismo, pero no creo en el estatismo. Y creo que la construcción del socialismo supone una sociedad mucho más culta, mucho más inteligente y mucho más rica. Creo que países como Suecia se arrimaron mucho más a lo que puede ser el socialismo, o Noruega, que los intentos fallidos que hemos tenido…Soy enemigo de la burocracia…Desconfío cuando el Estado se hace demasiado grande, pueda sustituir la iniciativa de la gente… Cuando pase Chávez, habrá un montón de millones de venezolanos que vivían en la miseria que van a estar viviendo un poco mejor, que van a tener una casa mejor y un servicio de salud, pero no habrán construido ningún socialismo, pero la humanidad habrá mejorado”.

Mientras el pederasta siga sentado en la Casa Blanca, la doctrina Donroe seguirá aplicándose por las Américas.  Ya vienen las presidenciales en Colombia. Hay que estar atentos al guiño que de todas maneras dará Trump a uno de los candidatos presidenciales.

¿INUNDACIONES, CUERPOS DE AGUA O ENCHARCAMIENTOS?

 

Por Germán Ayala Osorio 

Noticias Caracol es una empresa mediática y un actor político que tiene como tarea informar sobre lo que acontece en Colombia, el mundo y por supuesto en la capital del país. Pero tiene otro propósito: proteger la imagen del alcalde Mayor de Bogotá, Carlos Fernando Galán. Problemas como el manejo ineficiente de las basuras, la galopante inseguridad que asusta a los capitalinos y los efectos que dejan las lluvias torrenciales en las vías de la capital acosan al alcalde Mayor de Bogotá. Galán se presenta como un líder técnico y un ejecutor, pero los hechos son tan tozudos que su administración enfrenta problemas de legitimidad social, lo que aporta a la consolidación de una imagen negativa frente a la ciudadanía bogotana.

Para cuidar la imagen del burgomaestre distrital los periodistas de este medio y de otros acuden a eufemismos para garantizar que Galán termine su mandato con una imagen positiva entre la opinión pública. Cuando por cuenta de copiosas lluvias colapsan las vías y se inundan las barriadas, entonces los periodistas de Caracol apelan a rebuscados eufemismos para minimizar los efectos sociales y políticos de los desbordamientos. Entonces, hablan de “encharcamientos”, cuando lo que realmente está ocurriendo son vías inundadas y zonas anegadas. Más recientemente, el mismo medio, para describir la misma situación usó el término “espejo de agua”. En la cuenta de X de ÚltimaHoraCaracol se leyó lo siguiente: “Debido a la intensidad de lluvias que se han presentado en el sector, en el Portal 80 hay un alto espejo de agua que afecta la operación de los buses troncales y alimentadores”.

Con la acción eufemística el medio deconstruyó el hecho noticioso. No se trata de un inocente y desprevenido ejercicio sinonímico del redactor con el que se acercó al discurso ambiental (técnico). No, claramente se intenta confundir a las audiencias acostumbradas a escuchar y leer “inundaciones, anegamientos o desbordamientos”.

La expresión “espejo de agua” es usada en el ámbito de la ecología y la agricultura, entre otras disciplinas y ámbitos para referirse a “una superficie de agua plana y tranquila que refleja la luz y los objetos a su alrededor. A menudo se encuentra en la naturaleza, como en ríos, lagos, estanques y océanos, pero también puede ser creado artificialmente en fuentes y estanques ornamentales”. Insisto: la extrapolación del sentido del término “espejo de agua” para informar de los efectos negativos que dejan copiosas lluvias en las arterias viales de Bogotá está atada al compromiso de cuidar la imagen del acalde Galán.

En Colombia el uso de eufemismos es muy común. Durante el gobierno del inefable Iván Duque Márquez se quiso naturalizar el uso del vocablo “homicidios colectivos” en lugar de masacres, para minimizar los impactos negativos que genera el uso de este último término.

Quizás el más común de los eufemismos es “falsos positivos”, con el que se evita calificar como crímenes de Estado, ajusticiamiento de civiles inermes o ejecuciones extrajudiciales perpetradas por militares y policías en cumplimiento de órdenes expresas de comandantes que pedían “litros de sangre” y espetaban, a “mí no traiga detenidos”; y las de miembros de la cúpula militar a los que Uribe les exigía “más y mejores resultados operacionales”.

Durante los aciagos ocho años de Uribe, José Obdulio Gaviria, uno de sus más fieles escuderos le propuso al país que no se hablara más de “desplazados o de desplazamiento forzado”, práctica oficial atada a la aplicación de la Seguridad Democrática”. Gaviria quiso acuñar el concepto de “migrantes internos”.  

Los periodistas de Caracol Noticias no deberían de acercarse a un espejo de agua. No por el riesgo de ahogamiento, sino porque en la imagen reflejada en lugar del logo de la empresa, aparezca el de la alcaldía Mayor de Bogotá e incluso, la fotografía de Carlos Fernando Galán.

Adenda: los ejercicios eufemísticos de Noticias Caracol me hicieron recordar el grafiti que dice: “nos mean y la prensa dice que llueve”. 





jueves, 26 de febrero de 2026

FEMINICIDAS QUE “NO SON UN PELIGRO PARA LA SOCIEDAD”


Por Germán Ayala Osorio

 

Cuando un juez de la República deja en libertad a un feminicida bajo el argumento de que no “constituye un peligro para la sociedad”, minimiza el hecho criminal, al tiempo que subvalora la vida de las mujeres. El feminicidio en sí mismo constituye una afrenta contra la sociedad en la medida en que las víctimas perdieron la vida por razones de género que, atadas a un entorno machista como el nuestro, terminan por naturalizar disímiles formas de violencia contra las mujeres, incluida por supuesto el asesinato.

Las decisiones que en ese sentido hayan tomado operadores judiciales (hombres) respalda el imaginario que señala que los jueces varones suelen hacer lecturas amañadas de los hechos y situaciones en las que mujeres resultan violentadas. Al final, las víctimas son leídas por los jueces como responsables por haber desatado la ira de los feminicidas, bien por celos, incomprensiones o rechazos. Es decir, se trata de víctimas culpables.

Las razones jurídicas que los jueces suelen exponer para justificar la decisión de dejar en libertad a los feminicidas resultan validas dentro del estrecho mundo del derecho, pero altamente perniciosas en la vida cotidiana en las que las mujeres a diario son sometidas a acoso y violaciones sexuales, intimidaciones y la cosificación a través de la publicidad sexista.

El reciente feminicidio de una joven en Bogotá encendió nuevamente la polémica en torno a la valoración del juez que dejó en libertad al acusado del crimen por considerar que “no hay riesgo de continuidad de la actividad delictiva". Varios medios registraron el hecho noticioso: “José David López Celis, el presunto feminicida de la joven Laura Valentina Lozano, una joven universitaria y patinadora artística, quedó en libertad luego de la decisión de un juez de garantías en Bogotá. La joven habría sido asfixiada por López Celis, su exnovio, tras una discusión en el apartamento de este hombre ubicado en el sector de Cedritos entre la noche del 20 y la madrugada del 21 de febrero”.

Aunque no es garantía de que ese tipo de decisiones jurídicas no se vuelvan a presentar, casos de feminicidios deberían ser conocidos exclusivamente por juezas capaces de hacer, además de análisis de validez de las pruebas, lecturas críticas y comprensivas de las circunstancias en las que las mujeres sobreviven a una sociedad que las reduce a objetos de deseo, que no es otra cosa que una forma de subvaloración que se confirma cuando los potenciales feminicidas deciden acabar con sus “insignificantes” vidas.  ¿A partir de cuántos asesinatos se puede considerar a un feminicida como un peligro para la sociedad? La pregunta surge al revisar el emblemático caso de Rosa Elvira Celis. Javier Velasco, su victimario, ya había asesinado a otra mujer y tenía anotaciones por disímiles formas de violencia contra las mujeres.

 




PETRO, INVAMER Y LOS ERRORES DE LA PRENSA Y LA DERECHA URIBIZADAS

 



Por Germán Ayala Osorio

 

Los resultados de la encuesta de Invamer y pagada por Caracol y Blu radio, arrojan una imagen favorable del presidente Petro del 49,1% y una desfavorable del 46,1%. En la medición de noviembre de 2025, la imagen positiva era del 38% y la negativa del 57%.

La derecha mediática y política amaneció buscando explicaciones a esos resultados, a todas luces inesperados por quienes llevan tres años soñando con que al gobierno y al país les fuera mal: realmente le apostaban a la debacle nacional. Varios miembros de la mesa de trabajo de Blu radio, declarados enemigos del presidente Petro, registraron los datos de la encuesta con una dolorosa sorpresa. Con Néstor Morales a la cabeza, reconocen que Petro es un “fenómeno político”, pero evitan hacer un examen de los errores cometidos por ellos mismos y la clase política que defienden a diario: esto es, a la derecha uribizada.

Antes de exponer los yerros cometidos por los periodistas y  agentes más visibles de la derecha, incluidas las bancadas en el Congreso y magistrados de las altas cortes que hicieron y hacen aún esfuerzos para extender hasta el 7 de agosto de 2026 el “bloqueo institucional” o “lawfare”, el incremento de la imagen favorable y la reducción de la desfavorable se debe en gran medida al significativo aumento del salario mínimo, la entrega de tierras al campesinado, la reivindicación de los derechos de los más vulnerables y la consolidación de Petro como un verdadero “hijo del pueblo”.  

Medios como Blu radio, La FM, La W, El Tiempo, El Colombiano, El Heraldo, El País de Cali y los noticieros de televisión Caracol y RCN noticias, entre otros, cometieron el gran error de desconocer la autoridad y la dignidad de la figura presidencial precedida de un incontrastable respaldo popular. A Petro no lo bajaron de “borracho, de tener problemas mentales, de vicioso y de tener moza”. Esos medios apelaron a la mentira y a la manipulación de los hechos para construir una imagen negativa del jefe del Estado. Pero había un objetivo superior: generar miedo e incertidumbres por la llegada del “comunismo, del socialismo o del neocomunismo”. Al final, sucedió lo contrario: Petro, jugando con las reglas del capitalismo, derrotó las tesis, miedos y el carácter miserable y precapitalista de la ortodoxia económica que pronosticaba el colapso de la economía.

En su afán por deslegitimar el mandato presidencial, varios de los periodistas de las señaladas empresas mediáticas mutaron a influenciadores, bodegueros, generadores de odio y activistas, lo que les restó credibilidad y legitimidad frente a unas audiencias mejor informadas y que por fin parece que entendieron qué es eso de la conciencia de clase; para infortunio de los periodistas-estafetas-activistas-bodegueros, el Pacto Histórico les disputó las redes sociales con efectistas youtubers, influenciadores y creadores de contenido que le hicieron contrapeso a las noticias tendenciosas publicadas a diario. 


miércoles, 25 de febrero de 2026

MUJERES CONFRONTAN A PASTRANA: ¿Y PARA CUÁNDO EL COMUNICADO FIRMADO POR HOMBRES?

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Después de que un grupo de periodistas, académicas, escritoras y abogadas (67 en total) firmaron un comunicado en el que exigen que se rompa el silencio, mediático y judicial y se investigue al expresidente Andrés Pastrana Arango por las más de 50 menciones de su nombre en los archivos desclasificados por la justicia gringa en el caso Epstein, la prensa hegemónica, en particular los medios audiovisuales mantienen la autocensura en un caso que tiene todo para ser noticia: está involucrado un expresidente de la República, se trata de tráfico de niñas que posteriormente fueron violadas por empresarios y políticos poderosos y hay por lo menos 20 preguntas formuladas a Pastrana que debería de responder por su condición de expresidente. 

El diario El Espectador publicó una nota y dedicó el editorial al espinoso asunto. Pero no es suficiente. Más allá de si el resto de los medios masivos deciden por fin llamar a Pastrana para que dé la cara, lo que la sociedad está esperando es un comunicado similar al que publicaron las 67 mujeres, pero firmado por periodistas, académicos, abogados y ojalá políticos hombres.

En la postura editorial que asumió el diario bogotano se lee: “El expresidente de la República, Andrés Pastrana, ha respondido con molestia a las preguntas surgidas a propósito de la publicación de los correos del criminal Jeffrey Epstein. Si bien su hostilidad es comprensible al verse conectado a uno de los peores casos de pedofilia y tráfico de menores de edad en el planeta, sería útil para Colombia y para él mismo que, como primer mandatario que fue del país, cumpliera con su deber de transparencia ante todos los cuestionamientos que surjan a propósito del desempeño de sus funciones”.

Es muy común en el país que las luchas que vienen dando las mujeres por la igualdad de derechos y especialmente contra el machismo y las disímiles formas de violencia sexual (física y simbólica) no cuenten con el acompañamiento de los hombres. El caso de los degenerados que violaron menores de edad y adolescentes en la isla de Epstein nos obliga a rechazar esas prácticas arraigadas en escenarios de poder político y económico en el que sobresalen hombres blancos y poderosos como Donald Trump, miembros de la realeza británica y multimillonarios.  

No basta con retuitear el comunicado o darle me gusta. No. Por ello, invito a todos los hombres que interactúan con la red social X – y con otras, por supuesto-, amigos y lectores de este blog, a que publiquemos un comunicado similar al ya referido como forma de solidarizarnos con las víctimas de los pederastas y con las mujeres que esperan que la prensa confronte públicamente al expresidente Pastrana. El exmandatario está obligado moral y éticamente a responder las 20 preguntas formuladas. Debe, igualmente, aclarar las dudas que recaen sobre su cercana relación con el depravado Epstein y su esposa Maxwell, quien fungía como proxeneta. Como dijo El Espectador, “Expresidente Pastrana, es momento de responder”.



Imagen del Departamento de Justicia de los Estados Unidos. Tomada de El Espectador. 



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