Por Germán Ayala Osorio
Las explosivas declaraciones
dadas por Angie Rodríguez a Semana y Noticias Caracol con las que enloda al
gobierno Petro hacen parte de lo que se conoce como “fuego amigo”. Más allá de
si sus “denuncias” tienen algún tipo de materialidad jurídica, lo cierto es que
su presencia en esas dos empresas mediáticas hace pensar en que Rodríguez,
directora del Fondo de Adaptación, está en modo venganza, lo que implica
un distanciamiento personal y político con el presidente Petro y lo que este
representa para el progresismo y la idea del cambio.
Ella misma se declara defensora
del proyecto progresista, pero incurre en el imperdonable error de acudir a dos
medios de comunicación que, como actores políticos, le hacen férrea y sucia
oposición al gobierno de Gustavo Petro. Y lo hace en una coyuntura electoral
que terminará por afectar la campaña de Iván Cepeda. Claramente, Rodríguez sabe
y muy seguramente espera que el escándalo mediático y político afecte la imagen
del presidente Petro y por supuesto la de su ungido con el que se espera dar
continuidad al proyecto progresista.
Exista o no un plan sistemático
de 20 funcionarios dispuestos a deslegitimar y desprestigiar a la funcionaria e
incluso a poner en riesgo su vida, en sus declaraciones se advierten lealtades impúdicas
del presidente Petro con Juliana Guerrero,
joven recientemente imputada por la Fiscalía por falsedad en títulos académicos
adquiridos de manera irregular en la fundación San José.
Si lo expresado por Rodríguez es
cierto en torno a la capacidad de Guerrero de incidir en contrataciones y
manejos burocráticos, la responsabilidad recae directamente en el presidente
Petro, quien debió alejar a la joven de su círculo más cercano. Eso sí, independientemente
del enfrentamiento entre Guerrero y Rodríguez, de esta última se advierte una
ruptura moral, política y ética con la lealtad hacia el presidente Petro y con
el proyecto progresista, circunstancia que amerita que el jefe del Estado la
retire del cargo, tal y como ya se lo están exigiendo agentes cercanos al
gobierno.
Insisto en que Angie Rodríguez cometió
el grave error político de ventilar sus diferencias y miedos ante unas empresas
mediáticas que sabrán explotar muy bien lo declarado por la funcionaria. No se
puede ser defensor del proyecto progresista, y al tiempo tener a las señaladas
empresas periodísticas como instancias legítimas para ventilar problemas,
intrigas y enfrentamientos personales que por supuesto comprometen a instituciones
públicas y a las institucionalidades derivadas de su operación. ¿Rodríguez
intentó hablar con Petro antes de entregarle a las dos empresas periodísticas
en bandeja de plata la imagen del gobierno?
Los directos beneficiados del escándalo
mediático son Abelardo de la Espriella, Paloma Valencia, Claudia López y Sergio
Fajardo, agentes de la derecha que le exigirán al presidente de la República
explicaciones. Lo hecho por Rodríguez alimentará la narrativa de la derecha con
la que indica que el cambio en las costumbres políticas es una asignatura que
el actual gobierno no pudo aprobar.

