sábado, 8 de agosto de 2026

“HORRORIS” CAUSA A MILEI



Por Germán Ayala Osorio

 

La entrega a Javier Milei del título Honoris Causa en Administración por parte de la Universidad Santiago de Cali, anfitriona de la posesión presidencial de Abelardo de la Espriella, es un deshonroso acto ético-político y una acción inmoral. Constituye una afrenta contra el espíritu crítico y el sentido de humanidad que acompaña a la Universidad como concepto y espacio de pensamiento, investigación y análisis del trasegar del ser humano.  

Exaltar de esa manera al presidente argentino lacera la memoria reciente del pueblo gaucho golpeado por medidas económicas que le quitaron dignidad a los viejos pensionados y a los jóvenes que hoy tienen dos o tres laburos para poder llegar a final de mes. El pueblo argentino ha sido golpeado y violado sus derechos humanos por quien se presenta como un “libertario”, pero que todos sabemos que es un cipayo neoliberal al que solo le interesa borrar todo rastro de las ya mancilladas soberanías estatal y popular.

Por lo anterior, resulta inmoral que la USC distinga a Milei con un doctorado Honoris Causa en Administración. Cuando un jefe del Estado viola los derechos humanos de su propio pueblo jamás podrá ser exaltado por la academia. No importa que sea de izquierda o derecha. Es un exabrupto haberle entregado esa distinción a quien prefirió mandar, que gobernar. La USC, como actor político, acaba de meterse un autogol a su imagen.

De esta manera justificó la entrega del título el rector de la universidad Santiago de Cali, Andrés Pérez Galindo: “El doctor Milei hizo una disertación muy interesante sobre la necesidad de diferenciar lo que es justo, lo correcto y los valores dentro de la política; de privilegiar el ejercicio público a través del bien común (...) Tenerlo hoy de primera mano, no como político sino como catedrático, es un orgullo y, más aún, que desde hoy sea egresado de la Universidad Santiago de Cali”. No se entiende cómo las directivas de la USC lograron separar al Milei “catedrático” del político. Quizás ahí haya un hallazgo revelador para las ciencias sociales y las humanidades en general.

Aunque la entrega del “Horroris” Causa a Milei apenas si fue recogido por algunos medios de la gran prensa, en las redes sociales algo se mencionó. Pero lo que sí generó mayor indignación entre un grupo de estudiantes y académicos vinculados y cercanos a esa universidad fue el haberse prestado para acoger dentro de sus instalaciones y en particular el uso del Arena USC para la posesión presidencial de Abelardo de la Espriella.

La renuncia del profesor Librado Orejuela, él sí un catedrático, da cuenta del grave error institucional que cometió la USC. Esto dijo en una misiva que circuló por las redes sociales el profesor Orejuela: “Convencido como estoy de que la universidad es para la academia, para la sublimación de la inteligencia y para el cultivo del pensamiento crítico, debo tomar la decisión de no volver a ella en condición docente. Procedo sin bozales ideológicos atendiendo solo a los dictados de mi conciencia e inspirado en el bello salmo: aunque acampen ejércitos contra mí no temblará mi corazón”.

El Honoris Causa a Javier Milei y la posesión presidencial de Abelardo de la Espriella marcarán el devenir de la USC y dejan ya una imagen negativa para ella misma como centro académico, al tiempo que golpean con fuerza la ontología de la Universidad como concepto y espacio para el pensamiento, la confrontación argumentada de las ideas, la investigación y la formación de científicos y de mejores seres humanos.

viernes, 7 de agosto de 2026

ABELARDO PRESIDENTE: EL NUEVO REGENERADOR





Por Germán Ayala Osorio

Llegó a su fin la novelada y caprichosa posesión del nuevo jefe del Estado. De la Espriella hizo trizas la tradición republicana de la transición del mando presidencial: pulverizó varios símbolos como el de posesionarse en la Casa de Nariño después del tradicional saludo con el saliente presidente, hacerlo frente al Congreso, hablarles a los congresistas y manteniendo el carácter laico del Estado.

Abelardo, el therian presidente y el showman de las redes sociales fue investido como presidente de la República en el Arena USC, un fastuoso teatro en el que montó un espectáculo religioso, con la imagen de la Virgen incluida, a la que se sumaron  el canto de aleluyas en la voz de Maia y la presencia de curas, rabinos y pastores que oraron no solo para honrar al Señor, sino para distraer a congresistas y a las delegaciones de los países que acompañaron la posesión presidencial, mientras el recién posesionado presidente se dirigía afanado hacia el Batallón Pichincha y los encargados de la transmisión por televisión del magno evento organizaban todo para empatar con el discurso, por momentos altisonante que pronunció frente a la tropa el histriónico jefe del Estado.

La salida del teatro se dio a hurtadillas y en medio de la oscuridad provocada por quienes, siguiendo el guion, apagaron las luminarias y movieron los tiros de cámara para que no quedara registro alguno de la precipitada salida de Abelardo de la Espriella Otero del recinto. Una salida de película que parece confirmar que el nuevo presidente, a pesar de la compañía de los señalados agentes religiosos, sabe caminar en medio de la oscuridad, de las tinieblas, de la penumbra. De la Espriella, el flamante presidente de la derecha y la ultraderecha que resucitó a Ordóñez Maldonado y a Laureno Gómez, dejó tirados y viendo un chispero a quienes asistieron a su posesión político-religiosa.

Del discurso frente a la tropa se destacan ideas de su ya reconocido relato: “reconstruir al país, la patria milagro y la reconstrucción moral de la sociedad”. Eso sí, confirmó que habrá “fracking sostenible y responsable” y el regreso de la fumigación de los cultivos de uso ilícito con venenos de “última generación[1]”.  Una apuesta ecológica y socioambiental que terminará con la conculcación de los derechos del campesinado y los de la propia Naturaleza. Veremos qué dirá la Corte Constitucional cuando lleguen las demandas de inconstitucionalidad de semejante medida.

Pero quizás la idea más preocupante es que habló de “regeneración nacional” y nombró a Rafael Núñez, el promotor de aquel movimiento que al final le abrió los caminos a la hegemonía conservadora. La defensa de la familia tradicional y la batalla cultural (ideológica) que juró emprender inexorablemente conducirán al país a ejercicios de control y persecución de las ideas que se opongan a que en el país se consolide la tesis conservadora con la que se combatirá a la población LGTBIQ+ y a quienes se declaren agnósticos y ateos. Los impíos, blasfemos y “degenerados” serán perseguidos por ser enemigos de la patria milagro; de ese grupo ya hacen parte sustantiva los petristas y progresistas, declarados por De la Espriella como “enemigos de la Patria”. De la Espriella habló de educación para advertir que su gobierno estará vigilante de los procesos formativos en los que se intente el "adoctrinamiento de los jóvenes”. El pensamiento crítico y sistémico harán parte de la “batalla cultural” en forma de objetivos ideológicos de parte de los nuevos regeneradores. Casi que mentando y reconociendo la influencia de Javier Milei en su corta vida política, De la Espriella espetó que “ha empezado el tiempo de la recuperación del orden, la autoridad y la libertad”. Abelardo, un "libertario mileista" que desdice de la libertad de pensar diferente. 

Finalmente, este proto militar confirmó que habrá guerra total: “La opción del diálogo está completamente agotada”, señaló con decisión De la Espriella, el primer therian en Colombia en convertirse en presidente. Y para insistir en su desarreglo identitario, fruto de la resistencia a superar la etapa de la adolescencia, volvió a rugir como un tigre.  El Tigre ha llegado y sabrán lo duro que muerde cuando se trata de defender al pueblo colombiano”.

 



[1] “Voy a implementar la fumigación con herbicidas de última generación que no causan daño a la salud humana, no contravienen al mandato de la honorable Corte Constitucional y no afectan de ninguna manera el medio ambiente. Ha llegado la hora de erradicar definitivamente el flagelo de los cultivos ilícitos. La coca ha traído muerte corrupción y destrucción”.

jueves, 6 de agosto de 2026

ABELARDO ENVÍA CONFUSO MENSAJE A LA PRENSA

 

Por Germán Ayala Osorio

 

A pocas horas de ser investido presidente de la República, Abelardo de la Espriella Otero mandó un ambiguo y preocupante mensaje a la prensa nacional: se respetarán las libertades de prensa y opinión siempre y cuando obedezcan a prácticas de un “buen periodismo”. 

Al parecer, será el propio presidente De la Espriella quien, a partir del 7 de agosto, definirá los criterios con los que evaluará la información y las opiniones que sobre él y su gobierno se publiquen en medios masivos, alternativos y en las redes sociales. ¿Qué será que considera el presidente therian “buen periodismo”? ¿Será “buen periodismo” aquel que no hace preguntas, que no contra pregunta, que aplaude en silencio las acciones y decisiones del gobierno?; o ¿Aquel que exalta su personalidad y deja intacta su megalomanía? ¿Se trata, acaso, de una amenaza velada de Abelardo hacia la prensa?

Esto dijo el mandatario entrante a través de un video pregrabado dirigido a los periodistas nacionales y extranjeros que están en Cali con el objetivo de cubrir la posesión presidencial: “La libertad periodística, esa libertad de opinión, esa libertad de prensa debe ser siempre salvaguardada, porque es una garantía constitucional. Yo siempre voy a defender la libre expresión, voy a defender la libertad de prensa. Esa actividad periodística debe estar ligada a la verdad, a la veracidad de los hechos, porque ese es el verdadero periodismo, el que cuenta lo que ocurre con apego a la verdad. Lo otro no es periodismo”.

El presidente electo prefirió enviar un video pregrabado para que fuera transmitido en la sala adjunta al Arena USC en donde tomará juramento como jefe del Estado. Los periodistas que estaban esperando a que De la Espriella hiciera presencia en el auditorio se quedaron con los crespos hechos. Con ese gesto confirma que no le gusta que le hagan preguntas incómodas por ejemplo alrededor de los costos millonarios que significó trasladar al Congreso a la ciudad de Cali y el despliegue militar y policial, así como el origen de los recursos económicos con los que se está adecuando la sede presidencial alterna en la ciudad de Barranquilla. O quizás algún osado periodista que le hubiese preguntado si echará para atrás el acta de intención firmada por el gobierno Petro con China para hacer parte de la Nueva Ruta de la Seda

De la Espriella Otero, cuando fungía como candidato presidencial, dio muestras claras de que le molestan los periodistas que se atreven a confrontarlo y a esculcar su pasado, en particular por sus relaciones con DMG, con Alex Saab y los grupos paramilitares durante la firma del pacto de Santafé de Ralito. Son ya varios los periodistas demandados civilmente por De la Espriella por cuestionarlo. “La Flip catalogó la acción del abogado y candidato presidencial por el Movimiento de Salvación Nacional como acoso judicial, pues busca comprometer la responsabilidad patrimonial del periodista y silenciar investigaciones sobre temas de alto interés público, como las interceptaciones ilegales”.

Este primer mensaje pregrabado a los periodistas locales marca el inicio de unas relaciones entre la Presidencia y la prensa definidas por la autocensura a la que deberán apelar las empresas y periodistas bien por simpatías ideológicas y políticas o por el poder de persuasión que siempre acompaña la asignación de la pauta oficial. Por supuesto que existe la posibilidad de que aparezcan actos o amenazas de censura oficial por cuenta de la evaluación previa de lo que sería publicado porque no obedece a un “buen ejercicio periodístico”. Y claro, no se puede descartar que a partir de esa sentencia presidencial el país empiece a recorrer de nuevo los caminos del unanimismo ideológico, político y mediático que trazó Uribe Vélez durante su mandato.

Se da por descontado que la prensa abelardista-antes uribista- guardará silencio frente a semejante mensaje. Quizás algunos columnistas se atrevan a escribir sobre el particular. El silencio de las facultades de periodismo también es de esperarse porque históricamente siempre han operado de espaldas a las realidades que afectan de tiempo atrás el ejercicio del periodismo en un país con una alta concentración de la propiedad de los medios en pocas manos (en manos de banqueros).


Adenda: el senador y excandidato presidencial Iván Cepeda Castro informó al país de un posible entrampamiento que se estaría preparando en su contra. Lo estarían vinculando a él y a Petro con actividades de narcotráfico. Habría, según Cepeda, un fiscal encargado del asunto. Sería la segunda vez que a Cepeda, con el concurso de la DEA y abogados locales, se le intenta armar un caso judicial. 



Foto: tomada de Semana.com  Abelardo De La Espriella, presidente electo. Foto: Catalina Olaya

EL 7 DE AGOSTO SE POSESIONA EL MIEDO






Por Germán Ayala Osorio

En la posesión presidencial del 7 de agosto el miedo es el protagonista. Más allá de ser el resultado de una pataleta del primer therian en Colombia y quizás en el mundo en convertirse en jefe de Estado, la transición del mando pasará a la historia no tanto por haberse efectuado de manera irregular en Cali, sino por los mutuos miedos políticos con los que llega la nueva administración y con los que salen los actores políticos que le harán oposición a De la Espriella. A pesar de que intentó matizar aquello de “destripar a la izquierda”, mantiene el relato político en el que insiste en calificar como “enemigos de la patria a Petro y a quienes siguen sus ideas y respaldaron durante cuatro años”.

La gravedad de esa sentencia crece de la mano del espíritu militarista con el que De la Espriella se siente identificado: habla y saluda como militar, lo que hace pensar a cientos de miles de ciudadanos que su gobierno será de mano dura, cercano en sus métodos de control social y político a los aplicados en las dictaduras que vivieron Argentina, Uruguay, Paraguay y Chile; o los violentos regímenes “socialistas” de Cuba y Venezuela. Incluso, se cree que supere las propias prácticas de persecución ideológica y política de los gobiernos de Turbay Ayala y Álvaro Uribe Vélez.

Hablo del miedo político en los términos planteados por Corey Robin en su libro El miedo, historia de una idea política:el miedo político de la gente a que su bienestar colectivo resulte perjudicado…, a la descomposición moral y a bien la intimidación de hombres y mujeres por el gobierno o algunos grupos”.

Blindar la ciudad y prácticamente encerrar a los caleños en sus hogares como se lo ordenaron que hiciera al alcalde de Cali confirma el miedo al terrorismo y a la gente que no se siente identificada con el presidente De la Espriella. Escoger a Cali, una ciudad electoralmente petrista, fue asumido como un gesto de confrontación política que tiene como antecedente discursivo la descalificación del monumento a la Resistencia. De la Espriella dijo que era un “adefesio y oda al terrorismo”. En ese acto de habla el nuevo presidente exhibe, de un lado, el miedo que durante su posesión se presenten actos terroristas y su profunda animadversión hacia lo popular y la protesta social.  

Insisto: el 7 de agosto en Colombia se posesiona el miedo. El miedo al Otro, al que piensa distinto, al que ostenta el poder y amenaza usarlo de manera violenta; el miedo a ser perseguido por sus ideas políticas. Si la De la Espriella no le baja unas cuantas rayitas a su discurso vindicativo y rencoroso, el miedo político irá alimentando formas de resistencia social y política que superarán las maneras en la que el petrismo se declaró en desobediencia civil.

Hace cuatro años, durante la posesión de Gustavo Petro, los miedos que logró inocular la prensa en amplios sectores societales giraban en torno a que nos “convertiríamos en Venezuela o Cuba y que habría expropiaciones a la propiedad privada”. Al final, nada de eso pasó. 

Se trataba de un miedo político fundado por una prensa irresponsable que seguía órdenes de sus propietarios. Por el contrario, el miedo político que se siente en Colombia y en particular en Cali no obedece a una narrativa periodística mal intencionada. La fuente desde donde se envían violentos mensajes contra millones de colombianos que votaron por la continuidad del proyecto progresista es el presidente de la República, el comandante supremo de las fuerzas armadas y el jefe de un Estado con antecedentes criminales: 7.837 crímenes de Estado fueron perpetrados entre 2002 y 2010, durante el gobierno de Uribe.

El asunto de fondo está en cómo tramitamos esos miedos. Lo podemos hacer para intentar superar las taras civilizatorias que arrastramos como sociedad o para ahondarlas y asegurarnos el deshonroso lugar de la premodernidad, el salvajismo y la barbarie que nos ganamos y en el que seguimos anclados. Cuando hablo de taras civilizatorias hago referencia a la aporofobia, el clasismo, el racismo, la homofobia, la transfobia y la misoginia, sentimientos y prácticas que hacen parte sustantiva del discurso moralizante del nuevo presidente de la República y de los sectores godos y retardatarios que hoy están pletóricos porque hacen parte de un proyecto “regenerador”.

Ejercer el poder presidencial con las manos sobre la Biblia no es gobernar, es mandar, perseguir, someter y cumplir con particulares designios divinos. De la Espriella dijo sentirse tocado por el Espíritu Santo. De ahí nace otro de los miedos: que el país transite hacia una teocracia con visos fascistas. Hay miedo, tengo miedo y mucha gente que conozco también tiene miedo. En el 2030 haremos la evaluación final alrededor de quiénes y cuántos fueron "destripados", perseguidos, estigmatizados y asesinados por aquellos que, simplemente, siguieron órdenes divinas. 

miércoles, 5 de agosto de 2026

ABELARDISTAS LE TIENEN GANAS AL MONUMENTO A LA RESISTENCIA



Por Germán Ayala Osorio

 

Tumbar el monumento a la Resistencia en Cali es una aspiración política de la derecha abelardizada en la que confluyen variables como memoria, clasismo, racismo, aporofobia, hegemonía cultural, violencia simbólica y estética. En el argot popular se dice que la derecha le tiene ganas a la estructura de 13 metros de altura, convertida ya en un ícono para la ciudad e incluso en lugar turístico que quizás compite ya con estatuas tradicionales muy visitadas por propios y extraños.

Esas siete variables chocan con el sentido que a esos mismos conceptos les reconocen los miembros y militantes de la derecha abelardista que se sienten respaldados por Abelardo de la Espriella, presidente electo que en 24 horas será investido como jefe del Estado; huelga recordar que durante la campaña se refirió a la estructura como “adefesio y oda al terrorismo”. Sin duda alguna, una lectura ideologizada funcional a la narrativa oficial que el gobierno de Duque logró naturalizar en la ciudad para ocultar los desmanes y los excesos cometidos por la fuerza pública al momento de repeler los bloqueos y las manifestaciones populares, también violentas, que se presentaron en la “sucursal del cielo” en 2021.

Reconocer a las víctimas civiles que fueron asesinadas por el gobierno de Iván Duque en el contexto del estallido social constituye un acto de memoria con el que se rinde homenaje a los jóvenes caídos, se reivindica la protesta social y la legitimidad del movimiento social que estuvo detrás de los enfrentamientos entre policías y los jóvenes en el sector de Puerto Rellena.

Por supuesto que el monumento está para ser interpretado de acuerdo con el lugar que cada ciudadano le quiera dar a las siete categorías desde las que es posible legitimar, reconocer, aceptar, invalidar y descalificar ese símbolo que dice mucho de lo que somos como sociedad.

El deseo del “movimiento abelardista” de tumbar el enorme puño que se alzó en el sector de Puerto Rellena- hoy Puerto Resistencia- está atado fuertemente a la hegemonía cultural que se suele defender desde la derecha, orilla ideológica muy dada a no aceptar la existencia de otros relatos que den cuenta de hechos, episodios y coyunturas políticas y sociales como lo es y sigue siendo el estallido social. La molestia viene desde el mismo momento en el que se levantó la estructura, pasando por la propuesta de declararlo Patrimonio Nacional, proceso administrativo que no se concretó; terminando en el regreso de la derecha clasista, racista y aporofóbica que representa De la Espriella.

La defensa que hizo la derecha, con fervor histórico, de la estatua de Sebastián de Belalcázar derribada por indígenas Misak durante el estallido social explica con claridad el sentido que a cada una de las siete variables o conceptos le dan los militantes de la derecha abelardizada que ya está dispuesta a librar la “batalla cultural” de la que hablaron De la Espriella, el therian presidente y su ministra de Cultura (y no de las culturas), Paola Holguín.

La caprichosa posesión de Abelardo de la Espriella Otero en la ciudad de Cali es leída en varios sectores sociales y políticos como una “provocación” a los caleños que en su mayoría votó por el proyecto progresista tanto en el 2022 como en la jornada electoral del 21 de junio del año en curso. Sea o no una provocación, cualquier intento de tumbar el monumento a la Resistencia constituye un desafío, una bravata, de quienes al parecer acogieron como bandera de lucha los actos de habla del entonces candidato presidencial con los que elevó a la condición de “enemigos de la Patria” a los petristas y amenazó con “destripar” a la izquierda.

La estatua de Sebastián de Belalcázar da cuenta de una coyuntura social, política y económica epocal que debe permanecer en pie; lo mismo el monumento a la Resistencia. Ambos guardan la misma legitimidad por ser símbolos de dos momentos históricos que dicen mucho de nuestros procesos civilizatorios que nos pueden parecer fallidos, complejos y violentos por cuenta de la siempre aviesa condición humana. Pero son nuestros procesos civilizatorios que nos dicen a nosotros mismos y al mundo cómo hemos tramitado nuestras diferencias y conflictos. Y a juzgar por esa misma historia, seguimos estando lejos de ser un pueblo civilizado. 

POSESIÓN PRESIDENCIAL EN LA CAPITAL DE LA RESISTENCIA

 

 


Por Germán Ayala Osorio

 

En el ámbito político las reverencias y las actitudes lisonjeras hacia quien ostenta el poder presidencial suelen hacer olvidar improperios lanzados durante la campaña presidencial y las dinámicas y efectos del centralismo bogotano en un país que le teme a la descentralización y la autonomía de las regiones que lo componen. Es más, los alcaldes sumisos, serviles y obedientes con quien ostenta el poder presidencial hacen parte del histórico centralismo.

El mejor ejemplo de lo anterior es la posesión de Abelardo de la Espriella en Cali. El alcalde la “Sucursal del Cielo” está pletórico porque la caprichosa transición del mando presidencial se llevará a cabo en la capital del Valle del Cauca y no en Bogotá como es tradición.

Alejandro Eder parece haber dejado en el pasado la tosca manera en la que se refirió el entonces candidato presidencial, hoy presidente electo: “…como Eder que ha sido un fracaso al que el pueblo de Cali eligió para que manejara toda la inseguridad y vive escondido y asustado por ahí llorando debajo de la cama como el cobarde que es”.

En su cuenta de X, Eder dice que “Cali está lista para vivir una jornada histórica y hemos tomado las medidas necesarias para que se desarrolle con seguridad, movilidad y todas las garantías para la ciudadanía”.

Claro que le corresponde como autoridad local resaltar que por primera vez la posesión del presidente de la República ocurrirá en territorio caleño. Entonces, viene lo de siempre: embellecer a la ciudad para la ocasión, tapar algunos huecos, habilitar los semáforos que mantienen dañados, pintar puentes con los colores de la bandera, podar árboles, asear monumentos, esconder a los habitantes de calle, ahuyentar raponeros y cambiar luminarias. 

Con todo lo que precedió a la “elección” de la ciudad, lo ocurrido durante la campaña presidencial, la ilegitimidad que acompaña al presidente therian y las acciones de maquillaje desarrolladas por la alcaldía distrital, el calificativo de “histórico” que usa Eder para destacar la posesión presidencial resulta exagerado y maximalista aunque explicable porque hace parte de la narrativa de la derecha y la ultraderecha con la que sus más visibles agentes se muestran complacidos con el mandato de quien redujo la descentralización a unos gestos resultado de la pereza y la animadversión que le produce a Abelardo  Bogotá, su clima y su gente.

Y como parte de la hipocresía del poder político, Eder anuncia que el 7 de agosto será el Día de la Movilidad Activa y Sostenible, lo que no es otra cosa que prohibir la circulación de carros y motos. ¿Algún observatorio social y económico ya hizo el cálculo de los efectos negativos que deja la medida restrictiva a la movilidad por culpa del capricho de Abelardo de no posesionarse en Bogotá para no tener que saludarse con el presidente saliente?

El alineamiento ideológico de Eder con De la Espriella no está en discusión. Lo que se cuestiona es la manera lisonjera, aduladora, zalamera. A Eder le parece mejor fungir como un simple mortífago que alaba, hincado sobre la Biblia abelardista, la supremacía de la sangre pura de la sociedad blanca, terrateniente, clasista, racista y aporofóbica de la que él es hijo y a la que intentará pertenecer De la Espriella. Eso sí, para Eder, en privado, De la Espriella siempre será un "levantado con poder". 

Eder, usted es el alcalde de la ciudad y no el mandadero del jefe del Estado. ¿En dónde quedó la dignidad ideologizada con la que se enfrentó a Petro? Recuerde lo que el therian presidente dijo en campaña: “que el gobierno Petro le ha hecho daño a este departamento (Valle del Cauca), no tanto como los políticos de siempre. Es decir, las cosas como son. No solo es culpa de Petro, aquí están metidos el grupo de Dilian (Francisca Toro) y el señor Eder”.

Una vez De la Espriella abandone la ciudad, volverán las luminarias a apagarse, la suciedad a los monumentos públicos; los pordioseros y “locos” a las calles; los grafitis apologéticos a las ideas de la derecha y la izquierda; y los sicarios y ladrones a recuperar sus territorios. Los semáforos volverán a fallar. Huecos y charcos harán posible que, a ritmo de salsa, los caleños sigan cantando “Llorando viene rosario. Por las calles de un lugar. Se burla la muchachada. Viéndola toda embarrada Ay pobrecita rosario. La más bonita del barrio. Y vuelve y pum, De nuevo al charco rosario”.





lunes, 3 de agosto de 2026

ABELARDO, ABERNEO O AVERNO

 



Por Germán Ayala Osorio

 

El ejercicio de proscripción de la laicidad del Estado que dirigió el presidente electo en su ya comentado “retiro espiritual” no solo pone en duda la separación entre el Estado y la fe religiosa, sino que entrega las responsabilidades políticas que a partir del 7 de agosto deberá asumir Abelardo De la Espriella por sus decisiones, actos de gobierno y comportamientos personales, a la voluntad del Señor, Jesucristo o Dios.

El nombre de la deidad es lo de menos. Lo que Dios quiera, Dios lo quiso así o solo le rendiré cuentas a Dios serán las frases con las que el therian presidente y sus colaboradores responderán a los organismos de control (lo más seguro es que no operen) y frente a la ciudadanía, en particular a los grupos políticos que le harán oposición. Se da por descartado que aquellos que lo votaron aceptarán con resignación lo que les diga el jefe del Estado a quien ya ven como un “pastor”, como el elegido. Así como “Neo” es el elegido en la película Matrix, Abelardo ya lo es para la matriz mediática que lo convertirá en el arquetipo de hombre creyente que llegó para “vencer a malos, impíos y degenerados”, es decir, a petristas, progresistas, izquierdistas, defensores de la naturaleza y de las comunidades subalternas.  Así las cosas, ya no hablaremos de Abelardo, sino de Aberneo; mientras que para los seguidores del Pacto Histórico De la Espriella será quien convierta sus vidas en un verdadero averno (infierno). De esa manera, Colombia será el “lugar en el que habitan los muertos”.

En la historia de la humanidad hay suficientes ejemplos de las perversidades y atrocidades cometidas en nombre de Dios. Las cruzadas, la Inquisición, las mujeres quemadas por ser "brujas" y el genocidio en Gaza que aún sigue cometiendo el sionista ejército de Israel son monstruosidades que se cometieron por la necia decisión de mezclar política y religión.

La exposición mediática del retiro espiritual -con visos propagandísticos y apologéticos- que planeó y ejecutó De la Espriella, con la Biblia en sus manos, está profundamente conectada con la “batalla cultural” (ideológica) que el therian presidente, con su ministra de Cultura, prometieron librar para proscribir todo pensamiento divergente y crítico, lo que incluye a quienes se declaren ateos, creyentes pero no practicantes, agnósticos y cualquier comunidad religiosa que se oponga a los designios del Dios con el que Abelardo tuvo la epifanía que le permitió autoproclamarse como el líder del proyecto llamado la Patria Milagro. Esto dijo el presidente therian durante el ya famoso, aplaudido y cuestionado retiro espiritual: “Debo decir que creo que estoy de alguna manera tocado por el Espíritu Santo, porque he escogido creo que a grandes colombianos que harán posible la Patria Milagro”.

Lo vivido durante el “retiro espiritual” acercó peligrosamente la acción política al fanatismo religioso. A partir del 7 de agosto Colombia empezará a recorrer los caminos de la exaltación y veneración de Dios y a sus representantes en la tierra que no serán un arzobispo o curitas de veredas y pueblos. No. De la Espriella es el elegido, el ungido de Dios, el “salvador” de Colombia; huelga recordar que el therian presidente dijo: “soy el presidente que requiere Colombia en sus horas más oscuras”.

Los aciagos 8 años de Uribe, con todo y su carácter mesiánico y violencia política, bien pueden terminar siendo un juego de niños frente a lo que hará De la Espriella si las instituciones y el Establecimiento le permiten consolidar su proyecto hegemónico a través de la batería de símbolos que ya expuso durante la campaña y los días posteriores a su cuestionado triunfo electoral. Esa simbología está atada a la condición TSP con la que se presentó al país: es Therian porque se identifica con un tigre, un felino depredador; Soldado, porque dice amar a la Patria y tiene la tendencia a comportarse como un militar de carrera y Pastor, por su entrega al servicio de Dios.  ¡Firmes por la Patria, Dios y Patria, Patria, Honor, Lealtad; Vencer o Morir o simplemente, ¡lo que Dios quiera! Todos esos lemas y gritos de guerra para continuar enfrentando al comunismo o al socialismo enemigo de Dios con su propia voz Patria o Muerte.

 

domingo, 2 de agosto de 2026

“EL CENTRO DEMOCRÁTICO NO ES DE DERECHA”: PALOMA VALENCIA

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Entretenido el país en los ires y venires de la caprichosa posesión presidencial y los tenebrosos mensajes que envió el presidente electo durante el fastuoso retiro espiritual al que asistió con todo su equipo de ministros designados, lo expresado por Paloma Valencia Laserna en el contexto de la Jornada de Reflexión: Unidad, Doctrina y Futuro” del partido Centro Democrático (CD), fue registrado por los medios masivos, pero poco recogido en las disímiles formas en las que se expresa la opinión pública.  

Lo dicho por Valencia Laserna resulta llamativo, por decir lo menos, por dos razones a saber: la primera, porque De la Espriella quiere sacar de circulación o desbancar al expresidente Uribe del pedestal que le permitió exhibirse como líder único de la derecha y la ultraderecha colombiana. Y la segunda, porque ese enfrentamiento político dejó la primera derrota para el gobierno entrante en la elección del presidente del Senado, Honorio Henríquez y la estructuración de las mayorías del Pacto Histórico (PH) en la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes. Esos dos resultados se dieron en virtud del pacto político logrado entre las bancadas del CD y el PH. En esa coyuntural alianza participaron directamente el expresidente Uribe y el presidente Gustavo Petro.

Leamos lo dicho por la excandidata presidencial y uribista pura sangre: “Tenemos que entender en qué partido es que estamos. Este no es un partido de derecha. El Gobierno de De La Espriella es de derecha; ellos se autodenominan de derecha. El Centro Democrático, por el contrario, nunca ha sido un partido de derecha”.

Antes de ir con las reacciones que produjo al interior del CD, expongo la siguiente hipótesis con miras a tratar de entender el sentido de lo dicho por Valencia y el significado ético-político de semejante declaración.

Es posible que dentro de las mismas huestes del uribismo haya miedos frente a lo que puede pasar en materia de violaciones a los derechos humanos una vez arranque la administración de Abelardo de la Espriella. Aprehensiones que aumentan al mirar la triada simbólica sobre la que el presidente electo ejecutará su idea de país. Hablo de la simbología TSP (Therian, Soldado y Pastor) con la que ya el país identifica a De la Espriella. A partir de esas prevenciones, lo expresado por Valencia Laserna, alfil del expresidente Uribe, tendría la intención de dejar para la historia del país lo que sería un distanciamiento ideológico y ético-político del nuevo gobierno que está por comenzar ante cualquier quiebre institucional que se produzca en el cuatrienio 2026-2030, así como la pérdida de libertades ciudadanas, conculcación de derechos y afectaciones socioambientales y ecológicas de gran calado. Eso sí, se trataría de un falso distanciamiento por cuanto el CD será partido de gobierno a pesar de las diferencias entre De la Espriella y Uribe. Por supuesto que no se trata de un tardío arrepentimiento de parte de Valencia o de la necesidad de alinderarse hacia el siempre medroso y espectral centro político. No. Detrás de la declaración de Valencia hay un muy bien pensado cálculo político y mediático que puede estar orientado por el propio Uribe para medir las lealtades de los nuevos y viejos congresistas y militantes del CD.

Miremos las reacciones de algunos de los miembros de esa colectividad y de quien está en camino de construir su propia microempresa electoral, la exsenadora María Fernanda Cabal y miembro hasta hace poco del CD.

Cabal calificó negativamente lo declarado por su compañera de lucha durante la campaña interna que definió la candidatura única del CD en favor de Paloma Valencia. “Oír ahora que el Centro Democrático ‘no es de derecha’ revela una catástrofe ideológica. Si el partido renuncia a las ideas que le dieron identidad, ¿qué queda? Una sigla, una burocracia y algunos dirigentes buscando dónde acomodarse”.

El senador Espinal en su cuenta de X dijo que “Soy de Derecha, lucho por la libertad de empresa, la democracia, el orden y autoridad, y por la libertad de todos los colombianos”. El también congresista Jaime Arizabaleta expresó que “el Centro Democrático es un partido de derecha, que apoya con toda la fuerza y firmeza al tigre Abelardo de la Espriella”. Y Daniel Briceño, en la misma línea de los dos anteriores sostuvo que “la fórmula de negar la derecha y querer virar hacia el centro ya fracasó”.

Las reacciones de Arizabaleta y Briceño hacen pensar en que lo declarado por Paloma Valencia constituye una prueba de lealtad hacia el partido, pero en particular hacia el expresidente Uribe Vélez. Ya no están en esa colectividad Paola Holguín y María Fernanda Cabal y otros que ya hacen parte del gobierno entrante. Son los casos de Holguín, ministra de Cultura y el flamante embajador de Colombia en España el indocto Carlos Fernando Mejía. El exsenador Mejía fue nombrado en esa embajada a pesar de que no domina el español.

Lo que más llama la atención es el silencio del dueño del Centro Democrático, el expresidente y expresidiario Álvaro Uribe Vélez. Al cierre de esta columna solo se conoció esta reacción del político antioqueño: “Cuando a los países los encierran en izquierda o derecha los partidos pierden la posibilidad de estar interlocutando con la franja libre. La discusión doctrinaria es permanente”. Uribe siempre intentó matizar u ocultar la doctrina ideológica con la que el país asocia al Centro Democrático: una derecha neoliberal que privatizó el Estado y la función pública, así como las responsabilidades que debería asumir un Estado Social de Derecho. Y lo ha hecho al decir que es una necedad hablar a estas alturas de izquierda o derecha.

Lo que sí es claro es que Uribe sabe que está de salida y que la implosión del CD se dará en cualquier momento, lo que asegurará que De la Espriella sea su remplazo como líder único de la derecha y la ultraderecha. 

Adenda: con el reconocimiento de la personería jurídica al movimiento Defensores de la Patria. De la Espriella ya tiene microempresa electoral alrededor de la cual hará girar los intereses de la derecha y la ultraderecha. Una preocupación más para Uribe, el mandamás de la derecha y la ultraderecha colombiana. 

LOS TEMIDOS SÍMBOLOS DE ABELARDO

 

Por Germán Ayala Osorio

 

De la Espriella, en su tardía adolescencia therian, es una fábrica de símbolos que confirman que el diálogo, el reconocimiento del Otro, la búsqueda de consensos y el respeto a las diferencias, principios de la comunicación política y la democracia, estarán proscritos en su administración y desde el 7 de agosto serán un legítimo ejemplo a seguir por quienes se sentirán respaldados por el jefe del Estado al momento de subvalorar la opinión contraria y la vida misma de quienes osen pensar, discernir y emitir opiniones y críticas al gobierno del therian presidente. De hecho, el propio De la Espriella en plena campaña elevó a la condición de enemigos de la patria a los petristas.

El primero de esa andanada de violentos símbolos está el sentirse identificado con la vida salvaje del tigre, un depredador absoluto en las relaciones presa-depredador dadas al interior de la cadena trófica. El gran felino es un depredador superior. La conexión natural que se desprende de su identidad animal nos lleva inexorablemente a dos dimensiones: la primera, a la ambiental y ecológica; y la segunda, al ámbito cultural (ideológica) en el cual ya se anunció una “batalla cultural” liderada desde la Casa de Nariño, en cualquiera de sus sedes de Barranquilla, Medellín, Cali y Bogotá. Ya veremos si su política ambiental y la diversidad cultural-ideológica sufren los “zarpazos” de un gobierno y de un presidente con tendencias a someter a la Naturaleza y a los grupos societales que insistan en defender los derechos de la primera y la vida comunitaria de los segundos.  El solo hecho de ser negacionista del cambio climático lo hace proclive a desestimar los llamados de los ambientales y la ciencia a cuidar la biodiversidad y mitigar los efectos de las crisis climática.

El segundo de esa simbología es el saludo militar y el alarido “firme por la Patria” con el que suele empezar y terminar sus empobrecidos discursos, llenos de lugares comunes, con enormes vacíos conceptuales, inconexos e incoherentes. En un país con una historia de violaciones a los derechos humanos a manos de militares, guerrilleros y paramilitares, resulta apologético que el presidente de la República levante su mano derecha con la que desconoce su propia condición civil y participa de los procesos de heroización de una de las fuerzas militares que en el pasado participó de la comisión de crímenes de Estado, ejecuciones extrajudiciales, que la prensa eufemística llama “falsos positivos”: el Ejército nacional. En varias de sus minúsculas “alocuciones” De la Espriella usó el vocablo castrense “dar de baja” en clara referencia a los bandidos a los que conminó a someterse rápidamente a la justicia.

El tercer símbolo de esa peligrosa trilogía es el que se desprende del espíritu religioso de quien años atrás se declaró ateo. En el retiro espiritual que organizó antes de la posesión en Cali el 7 de agosto, De la Espriella le entregó a cada uno de los miembros de su gabinete biblias con sus portadas marcadas y orientadas a venerar al Sagrado Corazón de Jesús. El mensaje es claro: el Estado laico y la libertad religiosa y de culto quedaron proscritas. Está de regreso el espíritu de la Carta política de 1886, texto constitucional y confesional que inspiró la posterior veneración a ese corazón misericordioso que muestra el gran amor de Jesús.

El poder necesita producir y reproducir símbolos que lo legitimen social y políticamente, pero sobre todo que inspiren al “pueblo” a acogerlos como formas únicas de ver y pensar que por supuesto van en contravía de los disensos y la rebeldía de quienes decidan no seguirlos por no sentirse identificados con ellos.

Resulta inconveniente y peligroso que esa trilogía de símbolos con los que llega al poder presidencial Abelardo de la Espriella desate un movimiento social y político que, con visos fascistas, amenace la pluralidad, derechos y libertades. Que no vaya también a inspirar la creación criolla del Ku Klux Klan, en medio de la supremacía racial con la que Trump le ordenó al AIS perseguir a quienes con piel oscura e hispanohablantes "ensucian" al país blanco de la tierra del Tío Sam, otrora ejemplo de democracia.  No es meramente anecdótico que el presidente therian tenga la nacionalidad americana y haya jurado defender los intereses de los Estados Unidos.

La operación de esa trilogía estará atravesada por la megalomanía de un presidente narcisista fascinado por las luces que exaltan su menuda figura patriarcal y por la sumisión de sus más inmediatos colaboradores. Meter los crucifijos en la política y en los cuerpos es el primer paso que suelen dar quienes se creen los elegidos por una fuerza divina parar liderar una nación compleja y acomplejada como Colombia. Esto dijo el therian-soldado-pastor De la Espriella durante el mencionado retiro espiritual: “Debo decir que creo que estoy de alguna manera tocado por el Espíritu Santo, porque he escogido creo que a grandes colombianos que harán posible la Patria Milagro”. “En este retiro espiritual he reafirmado una convicción: para construir una gran Nación hay que poner a Dios en el centro de cada decisión”. En su cuenta de X, espetó lo siguiente: “También sé que las grandes transformaciones solo son posibles cuando uno se rodea de las personas correctas. Por eso tengo la tranquilidad de estar escogiendo a mujeres y hombres íntegros, capaces y comprometidos con una sola causa: servirle a Colombia y construir la Patria Milagro”.

Al final, quienes no adopten los tres símbolos podrán elegir entre ser destripados por un hambriento tigre, un disciplinado militar o policía o por el Dios misericordioso. Pasamos del "Ajúa" en los tiempos del insustancial Iván Duque Márquez,  al "Firmes por la Patria" de un therian; sin duda alguna, dos perversos gritos de guerra (ahora también religiosa y cultural) que nos harán aún más premodernos e incivilizados. Amén. 

 


Nota: la imagen fue tomada del portal Infobae.  

sábado, 1 de agosto de 2026

EL PAÍS QUE PETRO LE DEJA AL THERIAN PRESIDENTE




Por Germán Ayala Osorio

 

La narrativa abelardista sostiene que el 7 de agosto el primer therian en convertirse en presidente de la República recibirá un país en ruinas debido al paso del devastador “huracán Gustavo”. Los escándalos mediáticos sobre hechos de corrupción en los que aparecen un par de mujeres voluptuosas, vinculadas por el mismo relato periodístico al presidente saliente, son el correlato de ese discurso catastrofista que está usando la ultraderecha abelardista para ocultar la apuesta contrarreformista que liderará el nuevo presidente, de la mano de los partidos que harán parte de la coalición de gobierno. Ya anunciaron proyectos de ley para echar para atrás conquistas como la despenalización del aborto y la consagración del derecho de las mujeres a tomar la siempre difícil decisión de abortar en las condiciones previstas por la Corte Constitucional.

Para desmentir ese escenario catastrofista qué mejor que acudir al examen de un experto economista como José Antonio Ocampo. En un documento que publicó la revista Semana, Ocampo hace un balance de las condiciones en las que recibirá el país De la Espriella. Por supuesto que el ejercicio de arqueo que hace el reconocido economista expone los puntos negativos y positivos que deja el gobierno de Gustavo Petro.

En el texto se lee, como positivo, que “el amplio déficit en la balanza de pagos (los intercambios reales y financieros que el país hace con el resto de las economías del mundo) y el hueco en el Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (Fepc), un problema que pocos gobiernos se atrevieron a enfrentar. Ambos fueron corregidos durante el cuatrienio que termina”.

Como aspecto negativo, Ocampo señala el asunto de las finanzas públicas. “La deuda pública supera el 60 % del PIB, entre otros desafíos, como el aumento del gasto. Todo ello conforma una carga que no permitirá alcanzar, al menos en el corto plazo, metas de crecimiento como las que busca De La Espriella, cercanas al 7 %”.

Ocampo destaca como positivo “la reducción sostenida de la pobreza multidimensional en Colombia, como la que se produjo gracias a “mejoras en el acceso a la educación, la salud y los servicios públicos, así como en las condiciones de vivienda, aunque con una creciente brecha entre las zonas rurales y urbanas”.

Por supuesto que se trata de un balance en el que el relato catastrofista recreado por la ultraderecha abelardista se aleja de la realidad de unos avances sociales que De la Espriella estará obligado a mantener, aunque ya se advierten miedos acerca de que de forma deliberada el gobierno del therian presidente estaría interesado en echar reversa o congelar esos avances durante sus “primeros” cuatro años de administración. No ha empezado su gobierno y ya empezaron a ambientar la reelección presidencial inmediata.

A juzgar por el perfil ideológico y político de sus ministros designados, el espíritu privatizador y neoliberal guiará las decisiones que en materia de política económica tomará el nuevo gobierno, lo que supone un estancamiento o quizás un retroceso en los ámbitos en los que la administración Petro deja un balance positivo. Se da por descontado que en materia de salario mínimo el país no volverá a ver incrementos en los niveles en los que Petro los ordenó. Más bien, lo que parece que hará De la Espriella es asegurar incrementos moderados que les permita al empresariado que lo votó, “recuperar lo que perdieron o dejaron de ganar por culpa de las exageradas alzas” decretadas por Petro.

De la Espriella parece no entender aún que se avecina un verano intenso que no solo comprometería la seguridad energética, sino la alimentaria. El anuncio del presidente therian de eliminar las Áreas de Protección para la Producción de Alimentos (APPA) a sabiendas de la llegada de un agresivo fenómeno del Niño podría afectar la soberanía y la autonomía alimentarias en un país rural y campesino, amenazado de tiempo atrás por la minería, el narcotráfico, la ganadería extensiva de baja producción con la que se especula con el valor de la tierra y el avance de monocultivos de caña de azúcar y palma africana en zonas consideradas óptimas para la producción de alimentos o frágiles y estratégicas por los ecosistemas naturales allí presentes para enfrentar el cambio climático en el que no creen varios de los ministros designados por De la Espriella. Huelga recordar que Abelardo, al igual que Trump, son negacionistas de esas pluricrisis ambientales y ecológicas que confluyen en eso que se conoce como el cambio climático.

Más allá de los errores cometidos por Petro en el manejo político de muchos de sus nombramientos, a partir del 7 de agosto llega al gobierno un abogado al que se le nota a leguas el poco interés por comprender sistémicamente los efectos y beneficios que deja la aplicación en el planeta y en particular en Colombia de las lógicas y dinámicas antropocentristas. No creo que De la Espriella sepa lo que significa la era del Antropoceno.

De la Espriella es tan insustancial como Iván Duque Márquez. Su pobreza lexical y su discurso básico lo hacen ver como un abogado poco leído. Se le nota a leguas que jamás desarrolló el pensamiento crítico y mucho menos inquietudes filosóficas que le permitieran o llevarán a hacerse preguntas sobre la vida humana y sus complejidades. A partir del 7 de agosto, el país verá mandar a un personaje que se parece mucho a los cientos de miles que lo votaron porque aún vive en la minoría de edad. Un hombrecillo vanidoso, violento, irascible y superficial que supo conectar con esa parte de la sociedad colombiana que deviene infantilizada. De la Espriella mandará desde cuatro sedes de gobierno con el respaldo de cientos de miles de aporofóbicos, racistas, clasistas, negacionistas del cambio climático, homofóbicos, transfóbicos, premodernos y godos retardatarios. Nada bueno saldrá de esa cofradía que rodea al primer therian presidente. 




EL CASO RAFAEL POVEDA






Por Germán Ayala Osorio

 

En el caso de Rafael Poveda, periodista acusado de acoso sexual por varias colegas, bien podría haber en el fondo una “decisión”  adoptada o una "orden cultural" dada por el sistema patriarcal y la cultura machista derivada de ese poderoso sistema de dominación:  la mujer debe ser conquistada, halagada y seducida. Esa especie de “mandato cultural” desde muy jóvenes los hombres lo asumimos como una “obligación” que, por supuesto siempre devino atada a la imperiosa necesidad de demostrar que se es un hombre para despejar cualquier duda en virtud de la homofobia imperante. Lo de encantador, detallista y caballero hace parte de ese mismo relato aceptado por las mujeres, incluso por las que hoy atacan y defienden a Poveda.

El vocablo clave aquí es “conquistar” del que se desprenden frases como “vaya conquístela”, como si la Mujer fuera un territorio en disputa y dispuesto para soportar “campañas o gestas” de varones interesados en acceder para construir relaciones de dominación en ese deseado territorio. Otra frase clave es “se la van a quitar” que, traducida al lenguaje del dominio territorial significa que alguien más podría estar interesado en apropiarse de dichos “terrenos”.

En el lenguaje habitamos todos, de ahí que la fuerza locutiva, ilocutiva y perlocutiva de “a las mujeres hay que conquistarlas” terminó validando todas las “formas de lucha” diseñadas para los hombres interesados en “atacar” esos territorios. Entonces nacieron los piropos, los halagos y toda una “caja de herramientas masculinas” para avanzar en las ya planeadas conquistas.

Interesantes me resultan los trinos de las mujeres que creen en la inocencia de Poveda; de igual manera, los de que aquellas que, sin despedazarlo, cuestionan la pulcritud de aquello de ser caballero expuesto por las primeras para salvar al periodista que fue llevado al cadalso de las redes sociales, en las que está siendo funado y sometido al escarnio público. Lo curioso del asunto es que Poveda fue víctima de las periodistas que primero publicaron la denuncia y luego buscaron la versión del implicado. 

Uno de esos trinos es el de María Castro: “La mayoría de los acosadores sexuales en ámbitos laborales son unos "caballeros encantadores", seguros gracias a su posición de poder y convicción”.

Otras usuarias de la red X se lamentan por lo que ellas llaman “rupturas en las relaciones H-M” por los miedos de los hombres a querer acercarse a una mujer con el simple deseo de entablar una conversación. Lo cierto es que, por cuenta de los escabrosos casos de feminicidios, violaciones y otras formas de maltratos contra las damas, se vienen consolidando miedos compartidos entre hombres y mujeres al momento de entablar una conversación y quizás después, una relación.

El sistema patriarcal y la cultura machista derivada tienen un poder inconmensurable que los hace casi invencibles. Recordemos el pacto patriarcal en Noticias Caracol que sirvió para ocultar por varios años las prácticas de acoso que hoy tienen en líos judiciales a dos de sus antiguos periodistas-presentadores. Y cómo olvidar a los “provida” que hoy presentan un proyecto de ley para modificar la constitución y por esa vía volver a penalizar el aborto: una clara intención de mantener los procesos de dominación sobre las mujeres que, de acuerdo con los "provida", no tiene cómo decidir sobre su cuerpo y la maternidad. 

La publicidad sexista y los reinados de belleza coadyuvan de gran manera a la extensión en el tiempo de esas dos formas de dominación masculina. También es importante recordar que detrás de todo está la condición humana, aviesa por naturaleza y malintencionada cuando aparecen toda suerte de intereses e intenciones. Y esa inevitable condición está presente en hombres y mujeres.

Adenda: días después de publicada esta columna, la abogada Ana Bejarano Ricaurte escribió un texto en Cambio, en el que desmiente a Poveda. Sobre esto último, la abogada Ana Bejarano escribió una columna en Cambio que desmiente lo dicho por Poveda. De acuerdo con Bejarano, a Poveda sí le dieron la oportunidad de entregar su versión. Incluso, le enviaron preguntas para que las resolviera. Acá les dejo el enlace: https://cambiocolombia.com/los-danieles/articulo/2026/8/la-estrategia-poveda



Foto tomada de Rafael Poveda se pronunció en redes sociales tras los señalamientos en su contra por acoso sexual - crédito @soyrafaelpoveda/Instagram

viernes, 31 de julio de 2026

MINISTRA DE SALUD Y LA PUERTA GIRATORIA




Por Germán Ayala Osorio

 

Definido el gabinete ministerial y a pocos días de la posesión en un escenario privado, el gobierno entrante hace alarde del perfil neoliberal (privatizar el Estado) que orientará la gestión presidencial, al que se suma, por supuesto, la intención clara de reversar todas las medidas que vía decreto adoptó el gobierno Petro en materia de tierras y seguridad alimentaria. Eso en lo que respecta al Ejecutivo. Al interior del Congreso la bancada antiderechos que representa a De la Espriella presentará un proyecto de reforma a la constitución con el fin de penalizar nuevamente el aborto. De nuevo los “provida” cercenando los derechos de las mujeres a decidir sobre sus cuerpos y la maternidad.

A la llamada puerta giratoria, característica de los gobiernos neoliberales de Gaviria, Uribe, Santos y Duque, ya apeló De la Espriella con varios de sus nombramientos. Ejemplo de lo anterior es la ministra de Salud, Ana María Vesga. La designación de Vesga en la cartera de Salud confirma ese perfil neoliberal, pero sobre todo deja ver la bajísima estatura moral, ética e institucional del gobierno entrante.

La exministra Corcho señaló que “designar a Ana María Vesga, vocera de ACEMI, gremio de las EPS denunciadas por corrupción en salud, como ministra de Salud es un insalvable conflicto de interés y una afrenta a la salud del pueblo colombiano, de los pacientes, de los trabajadores de la salud”.

Vesga no fungirá como ministra de Salud, sino como la ministra de las EPS, lo que muy seguramente se traducirá en que las billonarias deudas que acumularon por irregularidades en el manejo de los recursos públicos quedarán saldadas, es decir, nadie responderá por desfalcos y mucho menos por procesos de responsabilidad fiscal. La entrega a manos llenas para que continúen abusando de la integración vertical estará asegurada.

Aquel relato que señala que la “salud es un derecho fundamental y no un negocio privado” no se volverá a oír durante los cuatro años del gobierno del presidente therian. Por el contrario, el nuevo relato estará acorde con la doctrina neoliberal que, aplicada a la salud, le apostaría a incrementar los aportes de los ciudadanos y el recorte de servicios especializados. Entonces, serán obligados los pacientes a contratar planes complementarios porque las EPS se dedicarán a la inversión en bolsa y a la perversa integración vertical. Parte de esas ganancias se destinarán a gastos personales de los miembros de sus juntas directivas y claro, para financiar al próximo candidato presidencial que en el 2030 les asegure que el matute con los recursos públicos continuará.

Se oirá también que "la UPC no alcanza", todo con el fin de ocultar, de acuerdo con la exministra Corcho, que “el Gobierno del Cambio aumentó el presupuesto del sector en 51,4% (+25 billones reales) y elevó la UPC del régimen subsidiado en 24,7% por encima de la inflación”.

Esa es la Patria Milagro que prometió De la Espriella: un país en el que los pacientes del sistema de salud, de “pura chiripa” o de milagro lograrán recibir los tratamientos médicos que les garanticen una vida digna. El sufrimiento de los pacientes continuará porque no les interesa reformar el sistema de aseguramiento en salud diseñado para enriquecer a los propietarios y juntas directivas de las EPS. 

 

jueves, 30 de julio de 2026

MENTIRAS, SEXUALIZACIÓN FEMENINA Y PRENSA

 

Por Germán Ayala Osorio

Parece estarse consolidando lo que en esta columna llamo el “Fenómeno Juliana Guerrero”, que no es otra cosa que el conjunto de prácticas sociales y políticas atravesadas por el clientelismo, la sobreexposición de vidas exitosas en redes sociales y posibles relaciones de mutua dominación entre hombres poderosos (políticos) y mujeres voluptuosas y hermosas que terminan funadas y sus nombres asociados a convenientes amoríos con machitos (hombres viejos) con poder político. Al final, serán víctimas del sistema patriarcal y el machismo de una sociedad que suele condenar con mayor dureza a las mujeres que a los hombres cuando de por medio está la exhibición del cuerpo femenino y el siempre atractivo y alucinante objetivo de tener poder y reconocimiento público a como dé lugar.

Ya el país conoce el caso de Juliana Guerrero, al que se suma el de Gabriela Muñoz en la Aerocivil. Los casos de Muñoz y Guerrero expuestos mediáticamente por la prensa hegemónica anti-Petro a pocos días de la posesión del presidente electo tienen como objetivo consolidar un relato nacional con el que se indica que la corrupción al interior del gobierno saliente es incontrastable, insuperable, jamás vista.

Por esa vía, a la entrante administración esa misma prensa que se engolosinó con la búsqueda morbosa de detalles de la vida privada (sexual) de Gustavo Petro, le otorga el beneficio de no cuestionar la historia política, las relaciones clientelares y mucho menos el violento perfil de los funcionarios designados por De la Espriella en cargos ministeriales y otros de menor rango. Un par de ejemplos al respecto: el nuevo director de la UNP, Didier Blanco, quien dejó ver en la red social X su desprecio y animadversión hacia la vida de agentes sociales y políticos de la izquierda y el progresismo, deberá, quiéralo o no, cuidar desde la Unidad Nacional de Protección. Y el nombramiento de Sandra Carolina Gómez Sánchez, expuesta en los últimos días en las mismas redes sociales en donde se recrean las vanidades del poder y la belleza femenina.

El motivo del ataque contra la joven está atado a una mentira. Sus más enconados defensores dirán que se trata de una “mentira piadosa”: dice que es abogada titulada, pero la revista Raya demostró lo contrario después de una pesquisa periodística. Esto dice la publicación: “El pasado 9 de julio, el presidente electo Abelardo de la Espriella anunció la designación de Sandra Carolina Gómez Sánchez, de 30 años, como la nueva vocera de gobierno.  Por medio de un comunicado, De la Espriella hizo el anuncio y aseguró que, junto a Miller Soto, serán los encargados de la Oficina de Vocería Oficial del Gobierno de Colombia y de la Oficina de Prensa. Luego de revisar la base de datos de la Unidad de Registro Nacional de Abogados del Consejo Superior de la Judicatura, se constató que Carolina Gómez tampoco cuenta con inscripción ni tarjeta profesional que la faculte para ejercer la abogacía en Colombia. A esto se suma que Gómez nunca ha presentado las pruebas ECAES (Saber Pro), examen de Estado obligatorio según la ley colombiana para obtener cualquier título técnico, tecnológico o profesional”.

Una vez la denuncia de la revista Raya se hizo viral en las redes sociales, empezaron las exigencias a los medios tradicionales e influencers de derecha que enfilaron sus baterías moralizantes contra Juliana Guerrero y Gabriela Muñoz, para que giraran las cámaras hacia el caso de Sandra Carolina Gómez Sánchez porque encuentran similitudes con los casos ya mencionados en los que está involucrado el presidente Petro y su gobierno.

Por tratarse de un asunto político, la senadora Jeniffer Pedraza dijo en su cuenta de X lo siguiente: Sin posesionarse, en el gobierno de ADLE ya hay un caso similar al de Juliana Guerrero: La vocera del gobierno designada por De la Espriella se presenta como abogada, pero @revistaRAYA revela que no terminó sus estudios de derecho. ¿Cuál es la necesidad de mentir? Con mi equipo corroboramos que en su perfil de la red Substack, Carolina Gómez se presenta como "abogada por profesión". Con mentiras empieza la trampa al mérito de la Patria Milagro”.

Huelga recordar que Pedraza, siendo representante a la Cámara en la anterior legislatura fue quien develó irregularidades en los procesos académicos surtidos para que Juliana Guerrero alcanzara los títulos con los que aspiró al cargo de viceministra de las Juventudes. La Fiscalía le imputó cargos a Guerrero por los delitos de fraude procesal y falsedad ideológica en documento público.

Eso sí, el país no puede olvidar los casos de Enrique Peñalosa, Geraldine Fernández, Jenifer Arias, Julián Bedoya e Iván Duque Márquez. Todos comparten que mintieron sobre sus logros académicos y profesionales. A Jenifer Arias, del CD, por ejemplo, le anularon su tesis de maestría por haber plagiado ideas y hacerlas pasar como propias. Y Peñalosa por mucho tiempo dijo que era Doctor. Fue descubierto en la mentira y lo reconoció. Estos ya olvidados casos de “mentiras piadosas” hacen pensar en que somos un país de mentirosos (y mentirosas). Y como todo en Colombia termina convertido en un chiste, ya varios tuiteros dijeron que el caso de la joven bachiller que dice ser abogada obedece al primer milagro por voluntad del líder supremo de la Patria Milagro, Abelado de la Espriella.

miércoles, 29 de julio de 2026

GOBIERNO ENTRANTE, DE LA U HASTA LA Z


Por Germán Ayala Osorio

Esta es la cuarta columna de opinión de la serie del abecedario usado en función de la caracterización del gobierno entrante de Abelardo de la Espriella. Va, como el título dice, de la letra U, hasta la Z. Sin más preámbulo, empecemos.

Con la U de Uniformar. El conservatismo y los conservadores que acompañan al gobierno del presidente therian están enfocados en la generación de forzados consensos que terminan en la uniformidad del pensamiento y en la proscripción de las diferencias, de los diferentes; de todos aquellos con ideas liberales y modernas. El saludo militar de Abelardo se asume como una tendencia a uniformar a la opinión pública, a los ciudadanos. La democracia muere cuando se impone un solo relato y una única forma de pensar.

Con la V de Victoria: La victoria política y electoral de la campaña De la Espriella presidente es pírrica, a lo que se suma la ilegitimidad que le endilgan Petro y el Pacto Histórico a partir de las pruebas que presentaron en las que, según ellos, hubo fraude ese 21 de junio. Con eso y todo, la Victoria no puede servir de patente de corso para invalidar los reclamos que se hagan desde las mesnadas que votaron por Cepeda: ¡Fueron 12 millones de ciudadanos los que sufragaron a favor del candidato progresista!

Con la W de Weber. Aquello de la violencia legítima del Estado planteado por el teórico Max Weber sirvió en el pasado para que gobiernos como los de Turbay Ayala, Álvaro Uribe, Juan Manuel Santos e Iván Duque Márquez asumieran las relaciones entre los ciudadanos y el Estado bajo las lógicas del panóptico, del Gran Hermano. Aquello de vigilar y castigar de Foucault, junto a la visión weberiana, fue el cóctel con el que celebraron en las caballerizas de Usaquén y en la propia Casa de Nariño la violación sistemática de los derechos humanos.

Con la X de Xenofobia. Las prácticas xenófobas del gobierno de Donald Trump contra los migrantes latinos y en especial contra los colombianos residentes en la tierra del Tío Sam no deberían ser toleradas por ningún Estado democrático. El silencio de Abelardo ante el asesinato de Joan Sebastián Durán Guerrero a manos de agentes fascistas del ICE manda el perverso mensaje de que el presidente electo de Colombia apoya la xenofobia.

Con la Y de Yugo. Los bueyes y las mulas suelen ser usadas para arar la tierra. Sus cabezas están unidas por el yugo, que es un artefacto de madera que los permite unir para cumplir con las labores del campo. Los ejercicios del poder alejados de la legalidad y la legitimidad necesaria suelen hacer parte del yugo con el que la población asume su sometimiento voluntario al Estado.

Con la Z de Zángano. La discusión alrededor de los subsidios estatales entregados a la población más pobre y vulnerable y los que histórica y tradicionalmente se entregan a los más ricos de la sociedad no termina con el señalamiento de unos y otros como zánganos. Lo sucedido con Agro Ingreso Seguro confirmó que durante el gobierno Uribe y en general en todos los gobiernos neoliberales se alimentó la holgazanería en las familias de la élite que viven cómodamente de los subsidios y otros beneficios que les entrega el Estado por el solo hecho de hacer parte de la clase dominante.

Solo queda esperar a que arranque el gobierno del therian. Mes a mes sabremos qué tan “duro muerde el tigre”, qué tanto retrocederá el país en materia de derechos y libertades. Mientras se confirman los miedos y se cumplen las amenazas de campaña, a mis lectores les digo, agúzate que te pueden estar vigilando para luego velarte.

GOBIERNO ENTRANTE, DE LA O HASTA LA T


Por Germán Ayala Osorio

 

En la anterior columna, De la I hasta la Ñ, avancé en la tarea periodística de caracterizar al gobierno entrante de Abelardo de la Espriella Otero, el primer therian en la historia del país de alcanzar semejante dignidad. Ahora, en este texto, que va De la O, hasta la letra T, hago lo mismo. Ya con esta van tres columnas ilustradas todas con imágenes de la fábula del Tigre y el Burro, muy a propósito de la identificación de Abelardo con el salvaje felino.

Con la O de Oneroso. Hay que esperar que la política ambiental que diseñe y ejecute el gobierno entrante no resulte costosa en términos estéticos, paisajísticos, ecológicos y socioambientales. Aquella consigna de campaña de “fracking a lo que marque” expresa un pesado desdén hacia los ecosistemas naturales. En medio de las pluricrisis ambientales que confluyen en lo que se conoce como el cambio climático, sumarle la pérdida de ecosistemas con todo y los “servicios ambientales” que le prestan a los colombianos y a la humanidad puede resultar onerosa para Colombia como país biodiverso.

Con la P de Patriarcal. El sistema patriarcal se afianza sobre actividades de dominación y sometimiento no solo de la Mujer y de lo femenino, sino de la Naturaleza asumida y entendida como una realidad femenina a la que igualmente hay que violentar. “Lo que necesitamos por encima de todo es recuperar el amor y la empatía por la naturaleza que perdimos cuando nos enamoramos de la vida urbana” (Lovelock, James). Quizás lo que más necesitamos es desenamorarnos de la vida urbana y de los deseos individualistas cuya fuente egocéntrica parece inagotable. No olvidemos que estamos en la era del Antropoceno. Es tiempo de que hablemos del ecofeminismo. “El ecofeminismo hará una interpretación similar de la relación entre el dominio de un género sobre otro y del dominio del ser humano sobre la naturaleza”. Por supuesto que no podemos esperar mucho del gobierno de Abelardo porque él mismo violentó a una mujer periodista con aquello de “dale zum” a la foto de su “paquete”, amenazó con el “fracking a lo que marque” y porque detrás de su gobierno están las multinacionales mineras interesadas en someter comunidades, ecosistemas y mujeres ambientalistas.

Con la Q de Quirúrgico. No podemos medir aún los efectos negativos que dejará el gobierno de Abelardo de la Espriella, pero hay quienes imaginan escenarios catastrofistas peores a los que pensaron quienes se opusieron a la llegada de Petro a la Casa de Nariño. Las amenazas en campaña y el perfil pendenciero y camorrero del therian presidente- al fin y al cabo, se siente como un tigre- hacen pensar que habrá ajustes y cambios drásticos en la manera como el Estado entrará a resolver los conflictos socioambientales que muy seguramente se presentarán e incluso las protestas sociales si la anunciada reforma tributaria grava artículos de la canasta familiar como los huevos. Es posible imaginar que habrá cortes quirúrgicos a libertades y derechos consagrados en la carta política.

Con la R de Reservistas. La curiosa simpatía y admiración hacia lo castrense de parte del presidente therian dará vida jurídica a los Bloques de Seguridad Urbana, de los que hay miedo que hagan parte reservistas y veteranos que a pesar de estar retirados de las filas siguen pensando como militares, en particular mantienen el desprecio por la vida de los civiles defensores de la naturaleza, de los más vulnerables y de los derechos humanos. Ojalá esos Bloques de Seguridad Urbana no terminen impulsando la creación de comandos reaccionarios moral e ideológicamente conectados con la ya anunciada “batalla cultural”.  

Con la S de Supremo. De la Espriella es, ante todo, un civil, circunstancia que lo obliga, ética y moralmente, a poner por encima de las lógicas del mundo castrense, los intereses de la población civil. Su ridículo saludo militar lo acerca peligrosamente a la filosofía de los cuarteles, pero sobre todo a la “cartilla” con la que a diario oficiales y suboficiales de las fuerzas militares expresan su desprecio por la vida civil. Como comandante supremo de las FFAA se espera que De la Espriella les deje claro que ellos están subordinados al poder civil y que cualquier orden contraria al bienestar de los ciudadanos no combatientes será rechazada por los uniformados.

Con la T de Tramar. Dentro de la jerga militar el término “tramar” daba cuenta del soldado que aparentaba hacer las cosas, cumplir con las órdenes recibidas, pero al final con astucia lograba birlar a sus comandantes. En el diccionario hay una acepción que indica que se trata de “disponer o preparar con astucia o dolo un enredo, engaño o traición”. El país cambió, señor presidente electo. No son estos los tiempos de la Seguridad Democrática y mucho menos vivimos bajo las condiciones culturales e institucionales de la carta de 1886. Las redes sociales hace rato erosionaron el poder hegemónico de la prensa tradicional, aunque siguen siendo claves en la generación de estados de opinión pública engañosos. Colombia no es El Salvador de su admirado Bukele; y tampoco es la Argentina de su amado Milei. Usted está obligado a dar garantías a todos los colombianos. La Carta de 1991 está aún vigente.

Solo queda esperar a que arranque el gobierno del therian. Mes a mes sabremos qué tan “duro muerde el tigre”, qué tanto retrocederá el país en materia de derechos y libertades. Mientras se confirman los miedos y se cumplen las amenazas de campaña, a mis lectores les digo, agúzate que te pueden estar vigilando para luego velarte.

“HORRORIS” CAUSA A MILEI

Por Germán Ayala Osorio   La entrega a Javier Milei del título Honoris Causa en Administración por parte de la Universidad Santiago de ...