lunes, 22 de junio de 2026

CATARSIS



Foto: Colprensa. 

Por
Germán Ayala Osorio

 

Después de escuchar el primer discurso de Abelardo de la Espriella Otero desde la Barranquilla del clan Char que apoyó su campaña, bien vale la pena hacer catarsis como corresponde: exponiendo las circunstancias, los actores y errores cometidos durante cuatro años del gobierno progresista y por supuesto los de la campaña presidencial de Iván Cepeda Castro.

Agrupo esas circunstancias, actores y errores en los siguientes temas: 1. El papel de los medios masivos y las redes sociales. 2. La paz y la guerra. 3. La injerencia gringa. 4. Los errores de Petro. 5. Cepeda, el filósofo.

Inicio con el papel de los medios masivos. Como sucedió años atrás con el entonces Mesías de El Ubérrimo, y más adelante con Rodoldo Hernández, De la Espriella Otero es un fenómeno mediático y de las redes sociales. Es una invención mediática y como toda ilusión y fantasía, con el pasar del tiempo se irá desvaneciendo por la fragilidad de los elementos que la soportan. Basta con ver la felicidad de los periodistas de Noticias Caracol con el resultado electoral para entender que su falta de rigurosidad e independencia coadyuvó a la victoria del histriónico y ladino personaje.

Eran tanta la dicha, que no sabían si declararlo presidente electo o esperar los escrutinios ante una victoria apretada. Luego, volvieron a usar el vocablo outsider y a llamar “empresario” al abogado que defendió en el pasado a los jefes paramilitares. ¿Se atreverán los medios masivos hegemónicos a esculcarle la vida privada y pública a De la Espriella como lo hicieron con la del presidente Petro?

En lo que toca a las redes sociales, estas cloacas fueron determinantes para que cientos de miles de jóvenes engrillados a la banalidad, la estupidez, al entretenimiento y al vaciamiento conceptual que producen y se reproducen en Instagram y TikTok se gozaran como niños los mensajes publicitarios de la campaña de Abelardo, convertido en un “tigre”. El espíritu therian del candidato de la ultraderecha caló no solo en aquellos muchachos que como De la Espriella se identifican con animales, sino en los demás que acogieron la imagen del gran felino como la excusa perfecta para no tener que examinar y mucho menos confrontarse frente al origen político y la personalidad infantil, fatua y antidemocrática de Abelardo de la Espriella. Las redes sociales y el fútbol son los más efectivos distractores sociales: suelen sacar de sus pesadas realidades a millones de ciudadanos agobiados por sus rutinas.  Dejar de pensar es el resultado final y se suele actuar en consecuencia.

2. La paz y la guerra. El origen de la cacareada polarización política está en esa dualidad que, durante el proceso de paz de La Habana y el plebiscito por la paz, dividió a la sociedad entre Buenos y Malos. Los primeros, los que estaban con la guerra; y los segundos, los que abogan por una solución pacífica al “conflicto armado interno”. No hay forma de superar esa división social, política, moral y ética. A Buenos y Malos los separa un abismo insondable. Abelardo ancló en ese abismo su amenaza de “destripar a la izquierda”. Quizás venga un Plan Colombia II como lo prometió en campaña De la Espriella. Ese es el escenario soñado por los Señores de la Guerra, nacionales e internacionales, que disfrutan imaginar las selvas y campos quemados y arrasados por cuenta de una guerra declarada contra el campesinado y la Naturaleza.

3. La injerencia gringa. Abelardo de la Espriella dijo que habló con Donald Trump horas después de conocido el resultado electoral. Esa llamada y la bendición del pederasta y convicto presidente de los Estados Unidos son elementos moralmente superiores al reconocimiento institucional de su condición de presidente electo. No se necesita que el Consejo Nacional Electoral lo declare como tal.

Trump domina Venezuela, Ecuador, Chile y Argentina. Le faltaba Colombia. De esa manera podrá ejecutar sus planes de intervención para expoliar los recursos naturales y ejercer el control político sobre los presidentes de cada país, vistos por Trump y Rubio como verdaderos lacayos.

4. Los errores de Petro. El manejo de las redes sociales y el que le dio a su vida privada les facilitaron la tarea a las empresas mediáticas a las que solo les tocó esperar a que el presidente diera “papaya”. Y la dio y la sirvió en "julianas".  En ese momento y durante todos los días lo fustigaron, hasta consolidar la narrativa que indicaba que era “un borracho, drogadicto, homosexual; un enfermo incurable que jamás debió llegar a la presidencia de la República”. Su espíritu indómito, contestatario y “revolucionario” resultó inaceptable para esos sectores societales que jamás le perdonaron haber hecho parte del M-19. Su condición de exguerrillero fue el punto de quiebre moral con el que la oposición, con la ayuda de los medios tradicionales, edificaron la aborrecible figura de un político que jamás debió ser indultado por el Estado.

Sus peleas con los gringos asustaron e incomodaron a empresarios y políticos colombianos que valoran más tener la visa americana, que gozar de la soberanía, asumida por ellos como una invención de los “mamertos”. Mientras puedan viajar a los parques de Disney a ver muñequitos cada año les es suficiente a estos lacayos. Ahora podrán gozar de los rugidos de un tigre. Solo falta que desde la Casa de Nariño se apoye un emprendimiento consistente en la fabricación y venta de tigres de peluche. De esa forma se confirmaría la “muñequización” de la política.

5. Cepeda, el filósofo. En este punto hay que iniciar por reconocer que De la Espriella Otero tenía razón cuando dijo que él “no sacrificaría su familia por un país como este que no agradece nada; un país de desagradecidos, desleales y cafres”. Y sí, Colombia es un país de cafres, desagradecidos y desleales a juzgar por aquellos cientos de miles de pobres que, en lugar de votar por el candidato progresista, lo hicieron por De la Espriella, un consumado aporofóbico. Presos de la hegemonía cultural, de la ignorancia, algo de estupidez y ausencia de conciencia de clase, millones de pobres votaron por el “Tigre”. Nunca un gobierno como el de Petro reivindicó los derechos de los más vulnerables. Ahí están los efectos de los media.

Cepeda fue un gran candidato presidencial: decente, formado, inteligente, leído y formado en la discusión argumentada de hechos y realidades políticas y sociales. Si comparamos su perfil con el de Abelardo de la Espriella entenderemos que hay gente en el país que aún prefiere a los machitos que gritan, vociferan y caen todo el tiempo en los lugares comunes en los que se sostiene la ignorancia de millones de pobres que votaron por el “felino”.

Que se preparen Camilo Romero, Carolina Corcho e incluso el propio Daniel Quintero. En caso de aspirar dentro de cuatro años a ocupar la Casa de Nariño, deben comprender que los discursos elevados no gustan en sectores societales en los que prima la bobada, la pendejada, la banalización. Allí están las redes sociales. Les tocará buscar, como lo hizo tardíamente Cepeda, a influencers y youtubers, prueba irrefutable de que hay cientos de miles de jóvenes que no quieren “rollos académicos” y reflexiones profundas. Quieren mensajes cortos, efectistas, con música estridente. Que les hablen como reguetoneros, como therian. La Política, en mayúscula, desapareció.  Hoy quieren ver a políticos vestidos de payasos, que bailen, se dejen caer; que jueguen con un balón. 

domingo, 21 de junio de 2026

PRIMER DISCURSO DEL "TIGRE"

 

Por Germán Ayala Osorio 

En su condición no declarada oficialmente de presidente electo, Abelardo de la Espriella se dirigió a la “manada” que lo acompañó en Barranquilla. El vocablo “manada” hace referencia a “hato o rebaño pequeño de ganado que está al cuidado de un pastor. Sin.: hato, rebaño, recua, vacada, bandada”.

En un discurso ambivalente, muy propio de su carácter contradictorio, De la Espriella se subió a un elevado atril, con vidrio blindado, desde el que espetó amenazas, mandó mensajes de reconciliación, desconoció a Petro en su condición de presidente de la República; le habló a los veteranos, reservistas y a la tropa y hasta recitó de memoria la Oración Patria, un estribillo que se canta en batallones cuando los soldados los sacan a trotar; y le alcanzó para conminar a Iván Cepeda a que haga oposición desde el Congreso sin llamar a la violencia.

El abogado de la Universidad Sergio Arboleda[1], alma máter goda y retardataria, habló de defender la carta de 1991. Prometió que “gobernará para todos los colombianos”. ¿Incluye a las colombianas? Se trata de una frase manida y vacía que se dice para calmar los ánimos caldeados que dejó su apretada victoria. “No habrá retaliaciones, ni persecuciones”, aseguró Abelardo de la Espriella. Al parecer entendió que sus actos ilocutivos generan miedo, verdadero terror. Eso de “destripar a la izquierda” es una amenaza que estará en el ambiente por los cuatro años de su mandato.

De la Espriella se dirigió a los que no votaron por él, a los casi 13 millones de compatriotas que desconfiaron de su proyecto de país: “respetaré sus opiniones”, aseguró. Se dirigió a los periodistas, pero mantiene demandas civiles en contra de varios comunicadores que han esculcado su pasado.

De la Espriella, histriónico y gritoncito, parece más un reguetonero que un presidente electo. El país no podrá esperar de él actitudes y decisiones propias de un estadista. Lo de él es el show, la chabacanería y el ensordecedor rugido de un tigre tan imaginario, como la Patria milagro que aspira a consolidar. Abelardo habló de “reconstruir la República y recuperar el orden”. Al parecer, el “Tigre” de Temu llegó, enviado del más allá, para reconstruir a un país azotado por devastador terremoto, o una guerra internacional que destruyó instituciones, la infraestructura vial y la estructura económica. Sigue con la idea de que el actual gobierno convirtió al país en la Cuba de los Castro o quizás en Haití.

No tendremos relaciones con Estados o gobiernos que no respetan la democracia, el estado de derecho y la libertad” aseguró en su improvisado discurso. Qué extraño suena ese propósito cuando por cuenta de los buenos oficios de Marco Rubio- su amigo- apresaron a Beto Coral, el activista colombiano que lo demandó en los Estados Unidos por haberlo grabado sin su consentimiento y que se atrevió a preguntarle, pancarta en mano, en dónde está la plata de DMG.

Vencimos a los de siempre y a los fusiles de los narcoterroristas”, gritó emocionado el reguetonero que cree que canta ópera. Eso sí, guarda silencio frente a un hecho político: el clan Char le brindó su apoyo, así como otras fuerzas políticas tradicionales. Algo no cuadra en su discurso de outsider. Los presentadores de Noticias Caracol volvieron a usar ese vocablo para posicionarlo como tal. Sin duda, una mentira construida por la prensa hegemónica, hoy abelardista.

De la Espriella vendió la idea de ser un político respetuoso de la institucionalidad, lo que supone el reconocimiento y la defensa de las instituciones, fuentes donde se generan disímiles institucionalidades. Lo curioso es que se refiere al jefe del Estado como “Señor Petro”. En esa expresión hay odio.

Al señor Petro y su heredero les digo que respeten la voluntad del pueblo. Al desconocer el resultado de las urnas están desafiando al pueblo. Petro y Cepeda, respeten el veredicto. Cojan sus maletas y prepárense para ser oposición. Al senador electo, Iván Cepeda le digo que tendrá todas las garantías, pero absténgase de sembrar el terror. No toleraré llamados a la violencia. El tigre puede morder más duro”.

Abelardo de la Espriella se parece mucho al expresidente y expresidiario Álvaro Uribe Vélez. Eso de construir cárceles privadas lo sacó muy seguramente del Manifiesto Democrático, los 100 puntos de Uribe. Y tiene mucho del carácter autoritario del señor de El Ubérrimo, La Carolina y Guacharacas, hoy investigado por la Fiscalía por su presunta responsabilidad en las masacres de la Granja, El Aro y el asesinato de Jesús María Valle, abogado y defensor de los derechos humanos.

Con el saludo militar y su grito de guerra, Firme por la Patria, De la Espriella le habla a milicos, reservistas, veteranos y chafarotes. Así terminó su “alocución” frente a su manada o quizás rebaño: “Te llevo con amor en mi corazón, creo en tu destino y espero verte siempre grande, respetada y libre. En ti amo todo lo que me es querido: tus glorias, tu hermosura, mi hogar, las tumbas de mis mayores, mis creencias, el fruto de mis esfuerzos y la realización de mis sueños. Ser soldado tuyo es la mayor de mis glorias. Mi ambición más grande es la de llevar con honor el título de colombiano, y llegado el caso, ¡morir por defenderte!”.

En el ya señalado Manifiesto Democrático, en el punto 98, Uribe escribió “Me haré moler para cumplirle a Colombia”. Entre 2002 y 2010 los therian no estaban de moda. Hoy, un político corroncho se cree tigre y ruge como tal. Y está dispuesto a morir por defender a la Patria… Milagro que es posible que jamás construya.

Adenda: así como en los batallones se cantaba y se canta aún la Oración Patria aquí citada, en esas mismas unidades se solía cantar este estribillo por allá en los años 80: "yo soldado pecuecudo y feo, que no merezco la papa que me como ni el aire que respiro, a ti me teniente te imploro, me saques la mierda hasta más no poder". 


Nota: Foto: JUAN CARLOS SIERRA PARDO

[1] Lleva el nombre de un esclavista. “Arboleda fue miembro del Partido Conservador Colombiano y participó activamente en la política y la guerra civil de su época. Se opuso al gobierno de José Hilario López y a la abolición de la esclavitud, lo que lo llevó a involucrarse en la revolución conservadora de 1851”.

DE LA ESPRIELLA PRESIDENTE: “A ESCONDERSE ZURDOS” Y QUE EMPIECE LA CACERÍA

 




“Primero vinieron por los socialistas, y guardé silencio porque no era socialista. Luego vinieron por los sindicalistas, y no hablé porque no era sindicalista. Luego vinieron por los judíos, y no dije nada porque no era judío. Luego vinieron por mí, y para entonces ya no quedaba nadie que hablara en mi nombre”. Martin Niemöller.

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Nada qué hacer, la ultraderecha eligió a De la Espriella como el nuevo presidente de Colombia. Con un apretado resultado, una parte de los colombianos optó por un therian, en lugar de un filósofo. Sus militantes y aficionados prefirieron la patanería, la vulgaridad, la verborrea y la intemperancia. Se les hizo demasiado la tranquilidad, la capacidad de escucha y la sapiencia del candidato presidencial del progresismo.

La Registraduría informa que Abelardo de la Espriella alcanza 12.927.006(49,65%) y Cepeda 12.681.268 (48,71%). Esos datos representan el 99,70% de las mesas informadas (pre-conteo). La diferencia de 245.738 votos no le resta legitimidad al triunfo del candidato de la ultraderecha, pero sí debería de conminarlo a bajarle a la agresividad de su discurso.  Aunque los medios masivos ya dan como ganador a De la Espriella, al cierre de esta columna ninguna de las dos campañas se manifestó, bien para reclamar la victoria o para aceptar la derrota. Hay que esperar el escrutinio, pero será muy difícil revertir el resultado.

Lo que se viene para el país es incierto. Los más catastrofistas advierten que “nos vamos a convertir en Argentina”, lo que se traduce en precarización laboral, aumento de la pobreza y el consumo masivo de carne de burro. Hace cuatro años, por la llegada de Petro a la presidencia, el “coco” era que nos “convertiríamos en Venezuela o Cuba”. Aunque ese particular vaticinio no se concretó, ello no es óbice para pensar que lo que se advierte desde las mesnadas del petrismo sí se convierta en realidad. Ya veremos.

También se advirtió durante toda la campaña electoral de los riesgos que conllevaría la llegada de Abelardo de la Espriella a la Casa de Nariño (¿o de Nari?): persecución política contra detractores y críticos del abogado y de sus políticas; retroceso en materia de derechos humanos[1], “fracking a lo que marque”, reducción del Estado y por esa vía debilitar la institucionalidad ambiental dedicada a proteger páramos y otros ecosistemas estratégicos amenazados por la minería a gran escala y otras actividades antrópicas desarrolladas por actores legales e ilegales; se advierte que habrá procesos de precarización del empleo, así como la captura mafiosa del Estado.

Al final, se habla de la instalación de un régimen fascista apoyado por el gobierno de los Estados Unidos. Ya veremos cómo reaccionan los mercados, pero, sobre todo, qué mensaje de unidad envía De la Espriella o si por el contrario confirma que hará todo lo que esté a su alcance para acrecentar la fractura política y social que se impulsó desde las dos campañas y de si continuará con su idea de “destripar a la izquierda”.

La Colombia derechosa, insolidaria, mezquina, mafiosa y la que cree a pie juntillas lo que le dicen medios como Blu radio, La FM, Noticias Caracol y RCN, votó a favor de ADLA, el falso outsider. Con De la Espriella en la Casa de Nariño vuelve el uribismo, con todo lo que ello significa, sobre todo en asuntos como la violación de los derechos humanos. De ese país derechoso hacen parte los clasistas, aporofóbicos, arribistas y otros tantos que, por historia familiar, siempre votan por los hijos del Establecimiento.

Ya veremos qué tipo de relación plantea con el Congreso de la República, en particular con la bancada progresista, que muy seguramente le hará una férrea oposición. ¿De la Espriella gobernará por decreto? ¿Pensará en cerrarlo para convocar una Constituyente?

La frase que da vida al título de esta columna la espetó Felipe Zuleta Lleras desde los micrófonos de Blu radio: A esconderse zurdos después del 21 de junio”, gritó enardecido el ladino periodista que representa con lujo de detalles a la ultraderecha colombiana. Después del resultado electoral y político de este domingo 21 de junio no sé si salir corriendo para Haití, esconderme en una finca o esperar a ser destripado. Tocó persignarse como lo hacía mi madre, que en paz descanse: “Jesús, María y José y el Diablo que coma mierda”. Lástima que no esté conmigo para preguntarle de qué Diablo estamos hablando.

 

Adenda: 426.526 votaron en blanco. Son los votos de los irresponsables y tibios que creen que esa manifestación tiene algún efecto jurídico o político. 

[1] El caso del activista colombiano, Beto Coral, fue el primer aviso, cuatro días antes de la segunda vuelta. Los agentes de ICE que lo capturaron lo hicieron por presiones de Marco Rubio, la cabeza visible del Departamento de Estado de los Estados Unidos. Al parecer, Abelardo de la Espriella le habría solicitado a Rubio su apoyo para quitarse de encima al activista que lo demandó en una corte gringa por haber violado la privacidad (grabarlo sin autorización).

sábado, 20 de junio de 2026

BETO CORAL: EL INCÓMODO ACTIVISTA



Por Germán Ayala Osorio

La captura-secuestro de Beto Coral (Franklin Humberto Coral Garrido) por parte de las autoridades migratorias de los Estados Unidos representa la peligrosa coincidencia entre las posturas fascistas que exhibe el candidato presidencial Abelardo de la Espriella y las aplicadas al interior de la tierra del Tío Sam en contra de migrantes latinos que han sido cazados por agentes de AIS que han actuado como “perros ferales”; y por supuesto las que vienen ejecutando Israel en contra de los palestinos con el apoyo gringo y las aplicadas por el  gobierno Trump  sobre los iraníes en una guerra que al parecer perdieron los norteamericanos. Estigmatizar, perseguir (política y judicialmente), ejecutar, asesinar y desconocer derechos y libertades son los formas verbales más comunes usadas por los fascistas a través de la historia.

El periplo por varios estados de la Unión Americana al que viene siendo sometido Coral Garrido constituye una forma clara de negarle el derecho a defender su estatus migratorio atado a la solicitud de asilo que presentó hace varios años. Esos traslados en silencio tienen el propósito de minar la voluntad del activista y conductor de Uber para obligarlo a firmar su auto deportación. Familiares de Coral informaron que ha sido maltratado física y psicológicamente por miembros de las autoridades de migración del país del norte. Sin duda alguna, un comportamiento fascista en contra de alguien que no cometió delito alguno. Bueno sí, cometió el nuevo delito que declararon al tiempo De la Espriella y Trump-Rubio: pensar, disentir, criticar y atreverse a publicar las opiniones.

Esos traslados, generados en medio de un silencio institucional, provocaron las reacciones de familiares de Coral Garrido que por varias horas se imaginaron lo peor. El periodista Daniel Coronell en su cuenta de X trinó lo siguiente: “La familia de @Betocoralg tiene derecho a saber dónde está”. Hasta el  presidente Petro se pronunció desde la misma red social: “El presidente de la República de Colombia le exige al presidente de los EEUU, que le diga al pueblo de Colombia, dónde está, Alberto Coral, el hijo del oficial de policía colombiana que descubrió en qué lugar estaba el narcotraficante más grande en el mundo de la cocaína: Pablo Escobar. Que nos diga si somos compañeros de verdad en la lucha contra el narcotráfico, o solo nos ven como un pueblo inferior para ser utilizables, golpeables, torturizables económica y políticamente en los EEUU. Si es así, el padre de Beto Coral, capitán de la policía de Colombia, perdió su vida por nada”.

De igual manera, la captura-secuestro del activista pro-Pacto Histórico sirve para constatar que la injerencia del gobierno de Trump en la campaña presidencial colombiana va más allá de haber expresado simpatías por el candidato de la ultraderecha neoliberal, quien desde ya funge como el remplazo de Álvaro Uribe Vélez como agente político pro-gringo y “muro de contención del comunismo”.

El periódico de New York Times (NYT) informa que existe un memorándum con el que se ordenó a la División de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI) la detención de Beto Coral fue firmado por Marco Rubio, secretario de Estado de los Estados Unidos. De origen cubano, Rubio estaría aplicando las mismas estrategias usadas por el régimen cubano en manos de los hermanos Castro Ruz para quitarse de encima a los ciudadanos incómodos.  La decisión de Rubio se habría producido por petición directa de Abelardo de la Espriella, candidato al que el activista de izquierda criticó y expuso en un video. De acuerdo con el NYT, el argumento político e ideológico que usó Marco Rubio para recomendar la detención con fines de deportación del influencer colombiano está soportado en que “Coral Garrido ha empleado su estancia en Estados Unidos para llevar a cabo actividades políticas en apoyo al gobierno Petro y ha criticado públicamente a Abelardo de la Espriella, un candidato de derecha respaldado por Trump”. Agregó Rubio que las opiniones de Coral "socava los intereses de la política exterior de los Estados Unidos en los procesos democráticos de Colombia". Vaya eufemismo al que apela para justificar lo que claramente es una detención política, que convierte al activista en un preso político del régimen de Trump. Lo dicho por Rubio confirma la enorme injerencia de los Estados Unidos en los asuntos internos del país. 

El caso de Coral Garrido resulta ejemplarizante y atemorizante en particular para los periodistas y tuiteros que confrontan en redes sociales y medios al candidato De la Espriella. De llegar a la presidencia de la República este 21 de junio existe el temor fundado de que las persecuciones en contra de activistas y críticos que osen criticar al nuevo jefe del Estado se naturalicen a través de una política pública de seguridad del Estado. La Seguridad Democrática de Uribe sería, frente a esa nueva realidad, un juego de niños.

En ese escenario, las libertades de opinión y prensa estarían en riesgo, lo que aseguraría la operación en Colombia de un régimen de mano dura con visos fascistas. Y lo que es peor: legitimado por Trump y Rubio, dos encarnizados enemigos del progresismo y de todo lo que rodee a las figuras de Gustavo Petro e Iván Cepeda.

Termino esta columna con esta declaración: “Primero vinieron por los socialistas, y guardé silencio porque no era socialista. Luego vinieron por los sindicalistas, y no hablé porque no era sindicalista. Luego vinieron por los judíos, y no dije nada porque no era judío. Luego vinieron por mí, y para entonces ya no quedaba nadie que hablara en mi nombre”. Martin Niemöller.

Adenda: desde esta Tribuna rechazo con vehemencia la captura-secuestro de Beto Coral, así como los tratos inhumanos a los que haya sido sometido. Me solidarizo con su esposa, hijo, madre y Logan, su hermoso perro. Coral es un preso político. Punto. 

LLEGÓ LA HORA

 



“Primero vinieron por los socialistas, y guardé silencio porque no era socialista. Luego vinieron por los sindicalistas, y no hablé porque no era sindicalista. Luego vinieron por los judíos, y no dije nada porque no era judío. Luego vinieron por mí, y para entonces ya no quedaba nadie que hablara en mi nombre." Martin Niemöller.

Por Germán Ayala Osorio

 

Mañana 21 de junio hay una cita con la democracia, con la historia, pero sobre todo con la vida, la ética y la moral. El ejercicio de sufragar con la cédula no es suficiente: hay que llegar al cubículo habiendo pensado y comprendido muy bien lo que está en juego en estas elecciones presidenciales. Más allá de las simpatías por los candidatos, la reflexión debe girar alrededor de los dos proyectos políticos que están expuestos y que son opuestos filosófica, política, comunicativa e ideológicamente. Uno de esos proyectos es fundamentalmente tanático pues se la jugará por el fracking ("a lo que marque", espetó el candidato ecocida) y habla de “destripar” a los adversarios políticos.  El otro está fundado en cultivar la vida de todos los seres vivos que hacemos parte de ese gran ecosistema llamado Tierra, incluidos la de los gatos que en la adolescencia asesinó De la Espriella.

Llegó la hora de saber cuán individualistas son aquellos que piensan votar por el candidato que ofrece “destripar” a la izquierda. Y no solo a la izquierda armada, sino a la democrática, y esto incluye a pensadores, docentes y ciudadanos del común. Y continuar persiguiendo judicialmente a los periodistas y tuiteros que osan contradecirlo y/o esculcar sus discursos y las realidades de sus empresas. Ese individualismo, muy propio de la doctrina neoliberal, llevó por muchos años a despreciar la vida de comunidades y pueblos afros, indígenas y campesinas.

Llegó la hora de expresar cuánta ignorancia arrastran quienes saldrán a sufragar para sentar en el Solio de Bolívar a quien exhibe un pasado lleno de contradicciones ideológicas alrededor de temas como la existencia o no de Dios. Cristianos y católicos saben de lo peligroso que pueden resultar esas ambivalencias. Se cree o no se cree.

Llegó la hora para que cada uno de los ciudadanos que pública y privadamente expresaron que votarán en contra de Cepeda comprendan que votar de esa manera no constituye castigo alguno contra el gobierno Petro y mucho menos contra quien a partir del 7 de agosto será expresidente con una pensión millonaria. Por castigar a Petro, pueden estar poniendo en riesgo la vida de los demás e incluso, la propia. 

Llegó la hora para quienes llenos de odio, saldrán el domingo a votar “emputados” contra el progresismo y el primer gobierno de “izquierda” democrática en un país que históricamente votó a la derecha. Esa rabia ciega los mantendrá anclados al remolino en el que llevan viviendo años porque odian al diferente y en particular al que no piensa igual. A ese, lo consideran enemigo. Son aporofóbicos consagrados. 

Llegó la hora para esos millones de conciudadanos que todos los días se sientan a consumir desprevenida- y quizás animadamente- las medias verdades, exageraciones, mentiras y sesgos de los medios masivos, responsables de que hoy Abelardo de la Espriella esté disputando con Cepeda la presidencia de la República. La prensa tradicional o hegemónica no está diseñada para defender los intereses colectivos, sino los de sus propietarios (poderosos banqueros). Semana, Caracol, RCN, Blu radio, El Colombiano, El Heraldo, El País de Cali, El Espectador y la FM, entre otros más, mienten todo EL TIEMPO. Es tiempo que asuma el compromiso de buscar otras fuentes de información. 

Llegó la hora para que los simpatizantes del “Tigre” de Temu se demuestren cuánto saben del fascismo que inspira al abogado que considera que la “ética nada tiene que ver con el derecho”. El mismo que admira a Bukele y Milei. El no saber interpretar las señales y los visos fascistas del candidato colombo-norteamericano los hace ignorantes, pero sobre todo cómplices de lo que pase con las garantías constitucionales y las libertades de prensa y opinión. Les dejo la frase de Voltaire: Puedo no estar de acuerdo con ninguna de tus palabras, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlas.

Llegó la hora para que cada simpatizante del proyecto tanático piense en el país que le dejará a sus hijos, nietos, sobrinos, vecinos, amigos y ahijados. Si la reflexión los lleva a concluir que no creen en el cambio climático y las pluricrisis que lo explican, entonces salga el domingo a votar en contra de los jaguares, del oso de anteojos, de los frailejones, del gallito de roca, murciélagos y guacamayas, entre otras especies y manifestaciones de la vida en esa Colombia biodiversa y pluricultural. Y recuerde que en nuestro país no habita el tigre. Esa es una invención simbólica y la demostración de lo alejado que está De la Espriella de la realidad de un país que no conoce, en el que no vive y desprecia.


viernes, 19 de junio de 2026

FAJARDO: TIBIO, INDIFERENTE E IRRESPONSABLE






Por Germán Ayala Osorio

 

Sergio Fajardo Valderrama, el matemático que solo aprendió a dividir, en un comunicado público dejó ver su verdadero talante: el de un político pequeño, minúsculo, diminuto, mediocre e intrascendente. Un sólido homúnculo. El más visible sepulturero del siempre espectral centro político. 

Su pequeñez política contrasta con su enorme ego- propio de un narciso- una especie de mangrullo desde donde otea la realidad del país con la suficiencia moral con la que suele expresarse públicamente. Pero hay hechos que cuestionan esos viajes de superioridad moral. Nombro tres: el primero, los que tienen que ver con “donBernabilidad[1]”; el segundo, su admiración -casi fascinación[2]- hacia el pérfido expresidente y expresidiario Álvaro Uribe Vélez. Un político y candidato presidencial que siga llamando “presidente” al señor de El Ubérrimo genera muchas dudas alrededor de su propia eticidad y de su real cercanía a la moral colectiva que reclama de tiempo atrás que el Padre de la Seguridad Democrática asuma la responsabilidad política de los 7.837 crímenes de Estado (falsos positivos). La obsecuencia de Fajardo lo obligó a reunirse[3] con Uribe antes de la primera vuelta; y el tercero, el haber sido declarado fiscalmente responsable[4] por el desastre ocurrido en la represa de Hidroituango.

Veamos apartes del comunicado firmado por el exgobernador de Antioquia, exalcalde de Medellín y eterno candidato presidencial (completó su tercera aspiración). “Después de la primera vuelta le entregamos al país nuestra reflexión sobre el millón de votos que obtuvimos e insistimos en que cada ciudadano, ciudadana, es libre de votar por quien quiera: los votos no son de un líder. Ofrecimos el Decálogo del Millón de Votos que recoge los puntos esenciales de nuestro programa. Y también presentamos el Perfil del Presidente que Colombia necesita hoy. Hoy, a pocas horas de la cita con las urnas, presentamos nuestro Compromiso Por Colombia: quiero convocar, gane quien gane, a las personas sensatas y justas que hay en cada campaña para que con fuerza ayuden a impedir que demos el paso que falta para la destrucción. Quiero seguir reivindicando, gane quien gane, la voz de quienes se atreven a romper con la polarización y que no se rinden. La voz de los sin tribu. Quiero seguir aportando a tender los puentes necesarios para no dejarnos sepultar por la desesperanza que nos acecha. Por el contrario, para avanzar en la construcción de las oportunidades en esta Colombia que tiene de sobra las riquezas y el talento para darnos una vida digna, próspera, incluyente y justa. Y el lunes… a construir la esperanza que nos merecemos”.

Fajardo le entregó al país político un comunicado en el que reivindica su “neutralidad”, postura que, a juzgar por la compleja coyuntura política, deviene en cobardía y en una falta de responsabilidad con el país. ¿Acaso está invitando a votar en blanco a los sensatos de ambas campañas?

Está muy bien que no le guste ninguno de los dos candidatos presidenciales, pero hay uno de ellos que le apuesta a consolidar en el país un régimen fascista que se puede impedir si se deja de lado la idea y decisión de castigar a Petro por los errores cometidos y por esa vía negarse a votar por Cepeda.

La columnista Cristina Nicholls le dijo esto a Fajardo desde su cuenta de X: “Usted tuvo la oportunidad de dejarle a Colombia un legado de unidad y grandeza en el momento más crítico de su historia republicana. En su lugar elige la irrelevancia, la pequeñez. Así será recordado, no lo dude un segundo”.

Fajardo: en lugar de escribir y publicar ese insulso comunicado, debiste haberte ido a Nuquí a ver ballenas por segunda vez. Lo tuyo es eso: ver y disfrutar, sin llegar a defender lo que te produce placer. En eso radica tu tibieza: mientras no estén en riesgo tus privilegios, poco importa la situación de millones de vulnerables, miembros de las comunidades subalternas. Espero que hagas público también tu retiro de la vida política, o por lo menos de no insistir más con llegar a la Casa de Nariño. Ve a cuidar a la nieta. El país jamás te necesitó porque sos un cobarde, pusilánime, apocado, temeroso, miedoso, flojo, endeble y un verdadero homúnculo. Serás por siempre un meme, como aquellos que salieron después de que dijiste "yo no inspiro nada". 

 

Adenda: Fajardo, quedaste parecido a Ingrid Betancourt que viene al país cada cuatro años a engañar incautos y cobrar una platica por reposición de votos. ¿En cuatro años volverás?

[1] El director de ONG Corpades explica que se estableció una rara competencia por demostrar si la tranquilidad que estaba viviendo la ciudad era por la ‘paratranquilidad urbana’ de la Oficina o el modelo de ciudad planteado por el alcalde Fajardo en su plan de desarrollo ‘Medellín la más educada’.  “A la alcaldía de Fajardo le quedó bastante fácil argumentar que fue su labor, pero todo fue complementario. Hubo un poder hegemónico armado que dominó la ciudad, eso no está en duda”, le dijo a La Silla Paisa Juan Diego Restrepo, director de Verdad Abierta, portal periodístico especializado en el conflicto armado. Restrepo y Quijano coinciden en que lo que hizo Fajardo fue negar que en la ciudad había un grupo criminal, la Oficina de Envigado, que se articuló con sectores del Estado para controlar rentas ilegales como la venta de drogas y las extorsiones en mercados informales, a cambio de que no hubiera violencia. “Él no reconoció lo que estaba pasando, no miró más allá de lo que decían la Policía, el Gobierno Nacional, la Fiscalía. Él estaba convencido de que todo estaba bien porque sus asesores le decían que todo estaba bien”, le dijo Quijano a La Silla. Tomado de https://www.lasillavacia.com/silla-nacional/antioquia/si-hubo-donbernabilidad-pero-mas-alla-de-fajardo/

jueves, 18 de junio de 2026

NOTICIAS CARACOL SE LA JUEGA POR ABELARDO DE LA ESPRIELLA

 


Por Germán Ayala Osorio

Desde antes de saber los resultados de la segunda vuelta, Noticias Caracol, con su director Juan Roberto Vargas, abonaron el terreno para construir lo que sería una relación amistosa con Abelardo de la Espriella, fundada, eso sí, en el miedo e incluso en la sumisión que dejó ver el director de ese noticiero en reciente entrevista con el candidato presidencial de la ultraderecha. Y lo más diciente: decidieron entrevistarlo justo el día en el que la Selección jugaba su primer partido en el Mundial contra Uzbekistán. Una sutil manera de consolidar el mensaje de la campaña patriotera y emocional que activó el abogado y su equipo asesor.

El escenario en el que se desarrolló la entrevista resultó familiar. Más parecía un encuentro entre amigos, que un diálogo periodístico. La cercanía física entre el candidato y el entrevistador da cuenta de ese ambiente. Para destacar, que De la Espriella y su fórmula vicepresidencial vestían la camiseta de la Selección. Es decir, Noticias Caracol colaboró desde la estética y lo simbólico a consolidar la narrativa patriotera del candidato que grita “Firme por la Patria”, al tiempo que está dispuesto a defender los intereses de los Estados Unidos por haber jurado hacerlo cuando se hizo ciudadano norteamericano. ¿Lo que no sabemos es cuál de las dos patrias defenderá primero en una relación histórica de dominación de USA sobre Colombia?

En la mitad de Restrepo y De la Espriella estaba la bandera de Colombia y de fondo un afiche del candidato en el que se observa la frase Firme por la Patria. En la mesa, un vaso de agua y lo que podría ser el rostro de un tigre, hecho en cerámica. Noticias Caracol y Juan Roberto Vargas fueron invitados por la campaña presidencial del candidato de la ultraderecha y así lo dejó claro al inicio de la "entrevista" el periodista. 

Juan Roberto Vargas fue, muy a su estilo, condescendiente con Restrepo y De la Espriella. Les permitió que insistieran en su narrativa patriotera con el eslogan “la Patria milagro”. En los primeros cinco minutos de la “entrevista”, Vargas demostró su precaria formación periodística, pero sobre todo su obsecuente manera de enfrentar a quien podría convertirse en presidente de la República. Vargas fue incapaz de interpelarlo cuando dijo que el gobierno era una “una banda criminal”.

Consciente del pobre manejo que le venía dando a la “entrevista”, Vargas anunciaba, con algo de inseguridad, que más adelante hablaría de propuestas.  Después de 15 minutos, Restrepo y Abelardo de la Espriella seguían promocionando sus “ideas”. Cuando el candidato de la ultraderecha neoliberal cuestiona a Cepeda por jamás haber creado una empresa, Vargas pudo confrontar la versión que circula en redes sociales que señala que las empresas creadas por De la Espriella están quebradas[1]. Pero no lo hizo porque al parecer la orden desde el Canal Caracol era no cuestionarlo. O quizás esa orden jamás se necesitó porque la decisión de Juan Roberto Vargas iba en ese mismo sentido.

El día de hoy, 18 de junio, en directo desde el set de Noticias Caracol, otro Juan Roberto Vargas entrevistó al candidato Iván Cepeda Castro. En este caso hubo entrevista y el director del noticiero hizo preguntas e incómodo al aspirante presidencial como debe ser cuando se hace periodismo.  Caracol Noticias llevó a Cepeda para exponerlo ante la opinión pública, sin permitirle usar símbolos alusivos a su campaña, como por ejemplo, la frase "me la juego por la vida"; contrario a la escena y el escenario que se dejó imponer Vargas de la campaña de Abelardo de la Espriella. Frente a Cepeda, Vargas fue incisivo, arrogante y por momentos se le notó animadversión en su mirada; frente al Tigre de Temu, cauto, sumiso, condescendiente y miedoso. 



[1] Aunque el relato de De la Espriella es el del rey Midas —todo lo que toca se convierte en oro— esta investigación revela que mucha de la narrativa alrededor de su éxito empresarial no está sustentada en sus estados financieros y que varios de sus socios tienen o han tenido problemas con la justicia. El fuerte del precandidato presidencial son los bienes raíces. La Silla Vacía envió un cuestionario a De la Espriella para conocer su versión, pero a través de un comunicado la campaña se negó a responder las preguntas por considerarlas “capciosas y tendenciosas”. Dijo que las preguntas debían responderlas las empresas y no el precandidato; sin embargo, De la Espriella es representante legal, accionista o imagen de todas las empresas por las que fue consultado.

martes, 16 de junio de 2026

MANCHARON LA PELOTA

 


Por Germán Ayala Osorio

Cada día que pasa del Mundial de Fútbol, Gianni Infantino se parece más a Iván Duque Márquez. Mientras que Duque fue el títere de Uribe entre 2018 y 2022, el presidente de la FIFA fungirá, por un mes largo, como la marioneta del pederasta, genocida y convicto Donald Trump. Cosas de la política, dirán.

Nunca como antes el deporte espectáculo, la pelota y los mundiales estuvieron tan marcados y manchados por la política en su versión más sucia e inmoral. Este Mundial 2026, con sedes en Canadá, Estados Unidos y México pasará a la historia por acumular las mayores críticas alrededor de la organización que termina por afectar físicamente a los jugadores por las distancias que deben recorrer entre estadios y sedes; así como los elevados costos de las boletas y la calidad de las canchas.

Se suman a lo anterior la requisa con perros antidrogas que soportaron los jugadores de la Selección del Uruguay, así como el tratamiento discriminatorio que las autoridades de migración estadounidenses le dieron a la Selección de Irán y al árbitro somalí Omar Abdulkadir Artan a quien le prohibieron la entrada a los Estados Unidos. Estamos ante prácticas institucionales que oscilan entre la xenofobia y el racismo.  La presencia de poderosas empresas de apuestas y su posible injerencia en los resultados de las semifinales y la final, le quitan al fútbol la magia que tuvo años atrás. El negocio por encima del espectáculo.

Y este último asunto encaja muy bien con los tiempos dispuestos en cada partido para la hidratación, pues los aprovechan para vender toda suerte de productos. “Las pausas de hidratación que la FIFA ha impuesto de manera obligatoria durante el Mundial han dividido los partidos en ‘cuatro periodos’, como sucede en ligas estadounidenses como la NFL o la NBA, y abierto nuevas ventanas publicitarias para las televisiones, a la vez que está indignando a muchos espectadores, especialmente a los que siguen el torneo a través de la pantalla”. El cantante Ricardo Arjona, hace 30 años, compuso la canción “Noticiero”. Una especie de “premonición”: “El futbol gana terreno en los Estados Unidos. Quieren cambiar la estructura pa´ que tenga sentido. Hay que agrandar las porterías y ocho tiempos fuera pa´ vendernos porquerías…”

Todo lo anterior se da en medio del silencio cómplice de Infantino y los presidentes de las asociaciones regionales de fútbol y el de los jugadores, asumidos por la FIFA y todo lo que gravita en torno al fútbol como un recurso explotable casi en la condición de “esclavos” que se venden por millonadas de euros y dólares. Las figuras centrales son, más que jugadores, atletas, estrellitas, figuritas, modelos y símbolos del capitalismo salvaje que le pone precio a todo. Ninguno de los más reconocidos y asediados por la prensa dijo algo alrededor de los asuntos arriba expuestos. Guardan silencio: por ignorancia, estupidez o intereses económicos.

Una parte del mundo extraña a Diego Armando Maradona Franco no solo por su talento, sino porque siempre se enfrentó a la FIFA y a sus dirigentes. Los llamó "mafiosos", "ladrones", "dictadores" e "ignorantes". En particular, en los tiempos de la administración de Joseph Blatter.  

Y no se puede esperar que Lionel Messi Cuccittini asuma la postura que por años mantuvo Maradona en contra de la FIFA. Messi, como ciudadano en ejercicio de sus derechos, es “pecho frío”. En la cancha es una “fierita”.  Ver al 10 de la Selección Argentina en la Casa Blanca al lado del pederasta y convicto presidente de los Estados Unidos confirmó su actitud obsecuente frente al poder político. Realmente el crac argentino es un pulga cipaya.

El que balbucea cosas en contra de la FIFA es Marcelo Bielsa, entrenador de la Selección de Uruguay. Pero como está viejo y lo creen loco, entonces su voz apenas si se escucha en una prensa corporativa que le hace el juego a la FIFA. El mundo está lleno de matones, genocidas y títeres. En Colombia tuvimos a Duque, el más malvado de todos los muñecos, y el mundo del fútbol tiene a Infantino, un locuaz y alopécico "nene". 

lunes, 15 de junio de 2026

¿EXPRESIDENTE SANTOS VOTARÁ POR CEPEDA?

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Les tiro un facto y me voy” dijo en reciente video el expresidente Juan Manuel Santos. Habló de la protección de los páramos y de haberlos dejado delimitados. Sacó pecho por las zonas protegidas entregadas por su gobierno (2010-2018). Muchos asumieron su “facto” como una invitación a votar por la vida, término que usó en su intervención y que coincide con el lema de la campaña de segunda vuelta de Cepeda, “me la juego por la vida”. ¿Por qué no invitar a votar por Cepeda de manera explícita? Intentaré responder el interrogante.

Consciente quizás de que él, la negociación con las Farc-Ep durante su administración y el plebiscito por la paz son el origen de la animadversión que en contra de la paz y a todo lo que huela a izquierda y progresismo supo recoger Abelardo de la Espriella, Santos prefirió no explicitar que votará por Cepeda, congresista que acompañó de manera decidida el proceso de negociación que terminó con la firma del Acuerdo Final en el teatro Colón. Santos sabe muy bien que la frase con la que muchos odian a Cepeda, “le entregará el país a la guerrilla”, viene de los tiempos del proceso de paz de La Habana, adornada la expresión de las fotografías de Cepeda con los entonces miembros del Secretariado de las Farc-Ep.  

Santos, como buen ajedrecista- a Gilberto Rodríguez Orejuela también le decían así- sabe que hacer explícito su voto en favor del candidato del gobierno es validar errores cometidos, los enfrentamientos de Petro con las instituciones y agentes del Establecimiento y por supuesto la corrupción en la UNGRD. ¿Santos fue prudente o tibio? De lo segundo, el Nobel de Paz (2016) tiene bastante a juzgar por la tibieza con la que asumió la “guerra” en Gaza. Santos se cuidó por mucho tiempo de calificar como genocidio las prácticas genocidas implementadas por el sionista gobierno de Israel. Fue hasta el 14 de agosto de 2025 que se atrevió por fin a calificar de genocidio lo hecho por Netanyahu en contra del pueblo palestino. Sin embargo, guardó silencio frente al apoyo de Trump a la cruzada de limpieza étnica emprendida por el ejército sionista de Israel.

Frente al galardón entregado a María Corina Machado, Juan Manuel Santos volvió a exhibir prudencia o tibieza. Esto dijo en su cuenta de X: “Muchas felicitaciones para @MariaCorinaYA. Es un gran reconocimiento a su valentía y perseverancia en su lucha por la libertad y la paz de Venezuela. @NobelPrize”.

Lo cierto es que hay sectores de la derecha colombiana, quizás los menos retardatarios, que temen perder privilegios o sufrir persecuciones en un eventual gobierno de Abelardo de la Espriella. Huelga recordar que el “Tigre” de Temu cuestionó con dureza al expresidente Santos, a quien llamó “tartufo”. El candidato presidencial de la ultraderecha neoliberal lo llamó “traidor de la Patria” y lo señaló de haber “lavado” los crímenes de las FARC, favorecer la impunidad y de ser responsable del ascenso de Gustavo Petro. De la Espriella[1], en su acostumbrado tono pendenciero le dijo que con él “sería a otro precio”. Una clara amenaza que no sabemos cómo la recibió el expresidente Santos. 

Ya veremos qué sucede este 21 de junio, día en el que los colombianos tomarán la decisión electoral y política más trascendental de los últimos tiempos: votar por la defensa de la vida (Cepeda) o hacerlo por quien solo ofrece violencia (De la Espriella). Hay que salir a votar, bien con la tibieza o prudencia de Santos, pero con la firme tarea de evitar que Abelardo de la Espriella nos convierta en Argentina. Ahí les dejo este facto y me voy.



[1] En su cuenta de X, De la Espriella le dijo a Santos: “El Tartufo Santos, traidor de la Patria, el que pretendió lavarle los crímenes a los bandidos de las FARC, el que se robó el resultado del NO, el que se eligió con la corrupción de Odebrecht, pretende liderar el TOCONABE (todos contra Abelardo). Desde los salones de los clubes y las intrigas en los directorios políticos se reúne el establecimiento, pretendiendo atajar al fervor ciudadano que ha generado el Tigre. Prepárate, Santos: tú ayudaste a elegir a Petro, tú te cubres con impunidad y has salido indemne porque nunca te ha tocado enfrentar a un guerrero que no le come cuento a tus formas hipócritas. El Pueblo no es tonto, aunque así lo pretendan seguir tratando dinosaurios decadentes como tú, responsables de la debacle que hoy vivimos: el Pueblo ha despertado y junto conmigo está dispuesto a defender la Patria; ya está llegando tu hora, Tartufo. Y no, Tartufo, no me voy a moderar y no lo haré porque el ciudadano lo que quiere es a alguien que te haga pagar por el daño que le has hecho al País. El pueblo no va a volver a caer en el cuento de la falsa paz para que lo sacrifiquen; la Patria clama que la salven de funestos como tú y para eso he venido yo”.

domingo, 14 de junio de 2026

LA RESPONSABILIDAD DE VOTAR

 



Por Germán Ayala Osorio

 

La democracia es, en doble vía, un régimen de poder y un anhelo civilizatorio. Justamente, sobre ese carácter aspiracional aparece el voto popular como expresión de lo que deberían de hacer los ciudadanos al momento de tomar decisiones políticas en coyunturas electorales como la que afrontarán los colombianos el domingo 21 de junio. Ese día decidirán entre dos caminos: el que dejó trazado el gobierno Petro y que conduce hacia la consolidación del Estado Social de Derecho y la posibilidad de vivir por fin bajo las condiciones de una genuina República;  o el que buscará reabrir Abelardo de la Espriella y que inexorablemente llevará al país a volver a sufrir los nefastos resultados que dejaron 20 años de uribismo y 32 de neoliberalismo: concentración de la tierra y la riqueza en pocas manos, desigualdad, pobreza y miseria; ruina en el campo, privatización del Estado, la naturalización de un ethos mafioso y ejecuciones extrajudiciales (falsos positivos), entre otras nefastas consecuencias. 

Dedico esta columna al asunto de la responsabilidad ciudadana al momento de votar, pensando en los indecisos, en los “tibios”, en los que hace rato no votan pero saben en qué lugar les correspondería sufragar si ese domingo se deciden a hacerlo; los que votaron en primera vuelta en contra de Cepeda y De la Espriella o lo hicieron en blanco y volverán a votar de esa misma manera; también en aquellos que aún comen cuento de lo que “informan” medios como Semana, El Tiempo, El Colombiano, El País de Cali, El Heraldo, así como los noticieros RCN y Caracol, que apoyan directa o indirectamente al “Tigre” de Temu y que claramente atacan al progresismo que representan Petro y Cepeda. Y por supuesto a los que equivocadamente se auto definen como “apolíticos” y que terminan pareciéndose a los “idiotas[1]” en la Antigua Grecia.

La responsabilidad al momento de votar no se circunscribe a los asuntos que confluyen en la subjetividad de quien sufraga. No. Hay ocasiones en las hay que pensar más allá de las convicciones individuales. Votar este 21 de junio exige hacerlo pensando muy bien en las consecuencias que generará hacerlo a favor del candidato que ofrece “bala, reducir y privatizar el Estado, violencia, fracking a lo que marque, destripar al que no piensa como él; afectar la producción agropecuaria y por ende a los campesinos”.

Por lo anterior, hay que sufragar de la mano de la sororidad para el caso de las mujeres que maltrató De la Espriella[2] en el episodio aquel con la periodista a la que intimidó al aire con una supuesta fotografía de su “paquete”; hay que salir a votar pensando en los derechos de la Naturaleza en medio de una pluricrisis climática. Como miembro de la especie dominante, hay que participar de la jornada electoral con una postura ético-ecológica-ambiental en pro de la vida de los ecosistemas que el fracking afectará.

Si Usted votó en primera vuelta por De la Espriella y está decidido a cometer por segunda vez ese monumental error, lo invito a pensarlo muy bien. Votar por quien siendo adolescente asesinó a un gato y se jacta aún de semejante estupidez, es propio de gente inteligente asintomática.

Ahora bien, si a Usted le importa un c… lo que pase con los ecosistemas naturales, los derechos humanos; la naturalización de la misoginia que exhibe De la Espriella; la animadversión que siente hacia negros, campesinos e indígenas; sindicalistas, progresistas y libres pensadores; entonces salga y deposite su voto por el machito que se siente orgulloso de ser ciudadano de los Estados Unidos. Y siga creyendo en la “realidad” que a diario le construyen las empresas mediáticas arriba mencionadas.  



[1] “Durante la Edad Media, la palabra, adoptada en latín medieval como "idiota," comenzó a adquirir connotaciones negativas. En este contexto, se refería a alguien falto de formación teológica o filosófica, especialmente en el creciente mundo universitario. Obras como el *Summa Theologica* de Tomás de Aquino, que empleaba un lenguaje accesible para la época pero que exigía cierto nivel de instrucción, contribuyeron implícitamente a esta nueva acepción (Gilson, 1925). Ser "idiota" implicaba, pues, una carencia de conocimiento específico, un defecto intelectual en el marco de las estructuras de poder de la época”. Tomado de: https://www.las2orillas.co/todo-idiota-tiene-su-origen/

 [2] Abelardo de la Espriella es “…familiar de los cuestionados políticos José Guerra de la Espriella, condenado en el proceso 8.000, y Miguel de la Espriella…mencionado por el escándalo de la narcoavioneta y por sus relaciones con los paramilitares, por las cuales sería sentenciado unos meses después. Eso por parte de padre, recientemente he sabido que por parte de su mamá es familiar del corrupto Emilio Tapia Aldana, condenado por el carrusel de la contratación, quien, por cierto, pudo continuar sus actividades en la cárcel. Pero esa es otra historia. Encontré que Abelardo de la Espriella, hoy candidato presidencial, era el representante legal de la Fundación Iniciativas para la Paz, Fipaz, que promovía un referendo que le reconociera estatus político a los paramilitares y cambiara la Constitución para prohibir la extradición”. Tomado de https://cambiocolombia.com/los-danieles/articulo/2026/6/mi-primer-abelardo

 

sábado, 13 de junio de 2026

ESTOY MAMADO

 



Por Germán Ayala Osorio

Faltan ocho días para que los colombianos tomen la decisión ético-política más importante de los últimos 50 años en el país: votar a favor de la profundización de los derechos colectivos, incluidos los de la Naturaleza, o hacerlo a favor del proyecto político retardatario, antiderechos, neoliberal y violento que encabeza Abelardo de la Espriella.

Que llegue rápido ese domingo para salir a sufragar. Después del resultado de la primera vuelta se advierte cansancio en cientos de miles de ciudadanos “mamados” al ver en las redes sociales toda suerte de mentiras, exageraciones, medias verdades, señalamientos; hostigamientos, amenazas y reduccionismos que describen muy bien lo que somos como sociedad: pasionales, incapaces de tramitar a través del diálogo las diferencias y de respetar al Otro y el de las “emociones tristes” de las que habla Mauricio García Villegas.

Esas mismas redes, verdaderas cloacas o covachas llenas de memez, fierabrases, indoctos, galafardos, cenutrios, majaretas y “Belcebúes”. Cada que se entra en ese mundo cargado de emociones las arcadas son inevitables y más por esta época electoral. Esas redes dan cuenta de lo mucho que nos falta para ser verdaderamente modernos, civilizados, inteligentes para manejar emociones y democráticos. Y lo que es más preocupante, nos confirman una verdad incontrastable: nos odiamos. Sobre este último sentimiento, primitivo por demás, Abelardo de la Espriella construyó su emocional campaña. Supo recoger la animadversión de todos los que votaron No al plebiscito por la paz en 2016. Son los mismos que llaman “guerrillero” a Iván Cepeda Castro por insistir, tercamente, en que es posible pacificar el país por las buenas. Y se sumaron a esa gavilla de odiadores a los que sienten que Petro les incumplió y otros miles que se dejaron llevar por el discurso anti-Petro de la prensa hegemónica, gran responsable de que el “Tigre” de Temu haya llegado a estas instancias.

Que llegue ya ese 21 de junio que podría convertirse en un “parteaguas” en la atribulada historia de Colombia. Para mal, si llega al Solio de Bolívar el ambivalente político de la ultraderecha neoliberal. De la Espriella oficia como un therian orgánico que se auto proclama como el nuevo Mesías que hará de Colombia una “Patria milagro” fundada en el dolor, el miedo y la desazón de sus amenazas de “destripar a la izquierda” y de hacer “fracking a lo que marque”. Y para bien, si el orden establecido en el país por fin se consolida alrededor del mandato que dice que Colombia es un Estado Social de Derecho. Esa es la única manera de dejar de ser la misérrima República que construyeron los miembros ferales de una élite violenta que desde la época de los arcabuces viene asesinando, física y simbólicamente, a aquellos que, a pesar de compartir genes y procesos de mestizaje, los asumen como “enemigos, desechables, gente incómoda, chusma, indios o populachos”. La verdad es que estoy mamado de esta campaña.  

viernes, 12 de junio de 2026

EL VICE DE ABELARDO: UN "MEME" CONSAGRADO AL SAGRADO CORAZÓN



Por Germán Ayala Osorio

La fórmula vicepresidencial de Abelardo de la Espriella es José Manuel Restrepo Abondano. Su perfil académico lo ubica como un agente económico privatizador de la función pública, bien por la vía del debilitamiento del Estado o de su captura mafiosa como lo hicieron gobiernos anteriores, en particular el de Uribe[1]. Restrepo actuará como un obediente neoliberal al servicio de un abogado que no tiene ninguna experiencia en el sector público. De la Espriella no sabría administrar ni siquiera una caseta de peaje, pero deposita toda la confianza en Restrepo para el manejo macroeconómico y las finanzas públicas.

La prensa hegemónica lo “vende” como un tipo serio, formado y lo más importante, que habla inglés; perfil que usan para minimizar y cuestionar el origen indígena, la experiencia comunitaria y la obtenida como congresista de Aída Quilcué, fórmula vicepresidencial de Iván Cepeda Castro.  Restrepo Abondano estudió economía en la Universidad del Rosario. Cuenta con una maestría en Economía de la London School of Economics y un doctorado en Dirección de Instituciones de Educación Superior de la Universidad de Bath en el Reino Unido.

Es decir, el “chacho neoliberal” que secundará, tecnocráticamente, a De la Espriella en su idea de reducir el Estado, esto es, privatizar instituciones públicas y por esa vía debilitar aún más la operación de un Estado históricamente paquidérmico, precario y débil no solo para copar el territorio, sino para garantizar el cumplimiento de lo que le ordena la Constitución como Estado Social de Derecho.

A Restrepo lo hemos visto en las redes sociales con la camiseta de la Selección y “bailando” (él cree que baila, y “va y la…). También tratando de arreglar las metidas de pata en las que ha incurrido De la Espriella, cada que su verborrea le gana el pulso. “Restrepo ha pasado por media docena de medios de comunicación para intentar explicar las propuestas más extravagantes de De la Espriella. Entre ellas, estabilizar el sistema de salud y acabar con el crimen en solo 90 días (El País de España). El también economista, Mauricio Cabrera se mostró sorprendido con una de las tantas propuestas económicas de Abelardo de la Espriella. “Sorprende que una persona con la experiencia y el conocimiento del exministro Restrepo no sepa de la inflexibilidad del gasto público y de la casi imposibilidad de achicar el Estado sin un cambio en la Constitución”.

Hasta habló de “fracking responsable”, el vice de Abelardo de la Espriella, acompañado de la ecologista Bessudo. Imagino que dentro de la reducción del Estado o su privatización están incluidas las instituciones ambientales que hacen parte del SINA. Claro, eso explica aquello del “fracking responsable”, que se traduce sin licenciamiento ambiental, sin planes de mitigación y/o recuperación de los ecosistemas afectados.

En su más reciente aparición, el poco serio exministro de Hacienda de Iván Duque se ve colgando un cuadro del Sagrado Corazón de Jesús. Y lo hace, desafiando la condición laica del Estado, consagrada en la Carta Política. Restrepo es hoy un meme ambulante que dejó ver su talante conservador y fanatismo religioso. Se está pareciendo a Alejandro Ordóñez Maldonado, una especie de Tomás de Torquemada.  

La derecha insiste en la idea de que los únicos capaces de administrar el Estado son los “técnicos” egresados de las prestigiosas universidades privadas. Y resulta que esa formación técnica, que puede existir, está atada inexorablemente al clasismo de una élite académica que se presta de ser seria, formada, estructurada, proba y defensora del neoliberalismo, pero que ha dejado ver que a sus miembros les interesa el saqueo del erario, el desarrollismo y mantenerse como agentes rentistas y precapitalistas.



[1] Uribe habría vendido 65 entidades públicas; Santos, 17 y Duque, 4; Petro, ninguna.

CATARSIS

Foto: Colprensa.  Por Germán Ayala Osorio   Después de escuchar el primer discurso de Abelardo de la Espriella Otero desde la Barranquil...