Por Germán Ayala Osorio
Cualquier forma de censura a la
prensa es una afrenta contra la democracia en la medida en que se conculcan derechos
constitucionales de los periodistas y por supuesto los de las audiencias que
consumen la información publicada. Pues bien, la jueza Catalina María Manrique Calderón
acaba de "graduarse con honores" como censora judicial de un informe periodístico en el que
está comprometida la imagen del magistrado Jorge Enrique Ibáñez, presidente de
la Corte Constitucional.
La asqueante e inconstitucional
decisión de la operadora judicial fue rechazada por El Espectador en su editorial
titulado Censura descarada en caso de magistrado Ibáñez. “La
jueza primera penal del circuito de Neiva, Catalina María Manrique Calderón,
violó la Constitución colombiana al convertirse en la censora de una
investigación periodística. En una decisión de segunda instancia, que está
plagada de incoherencias y desconocimiento de derechos fundamentales que
deberían ser protegidos por su despacho, ordenó al medio independiente
CasaMacondo eliminar de su página web declaraciones desobligantes que Jorge
Enrique Ibáñez, magistrado de la Corte Constitucional, hizo sobre una expareja
en el marco de una investigación por filiación no reconocida”.
En la arbitrariedad judicial de
la jueza Manrique sobresalen elementos que bien podemos asociar al machismo
estructural y a la protección social, política y judicial de los hombres
poderosos señalados de ejercer violencias de tipo sexual, simbólica y física contra
mujeres y niños. Con su decisión, la juez protege al encopetado magistrado que ejerció
disímiles formas de violencia contra la mujer con la que tuvo un hijo que se
negó a reconocer durante varios años. Manrique preserva la imagen de Ibáñez por
ser hombre y magistrado de la Corte Constitucional, corporación a la que muy
seguramente llegará el caso para su revisión.
Mientras que la jueza censura a
Casa Macondo, la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) guarda silencio y
lo que es peor: comunicó a las audiencias que no emitirá concepto alguno sobre
el señalado acto de censura judicial. Sin duda alguna, una postura cobarde que
legitima la censura judicial. Tan descarada la decisión de la jueza, como
vergonzante la actuación de la FLIP. Horas después de la lluvia de críticas que recibió la FLIP, reversaron la medida y rechazaron la medida judicial que cercenó el informe periodístico. Esto dijo en cuenta de X, el director de Casa Macondo: "