domingo, 8 de febrero de 2026

EL FALSO SALUDO MILITAR DE ABELARDO DE LA ESPRIELLA



Por Germán Ayala Osorio

En el saludo militar y el grito Firmes por la Patria de Abelardo de la Espriella, candidato presidencial de la ultraderecha, confluyen por los menos tres representaciones sociales que circulan al interior de las unidades militares y en general en el mundo castrense: la primera, en torno a eso de “ser hombre” (macho). Váyase al Ejército para que se "vuelva hombre", gritaban tíos y padres en el siglo XX;  la segunda, atada a la idea de “amar a la Patria” y la tercera y quizás la más inconveniente y peligrosa la del “enemigo interno”, extendida por Uribe, a la sazón, para perseguir periodistas, críticos, pensadores, académicos, progresistas y la gente de izquierda gracias a la relación amigo-enemigo que entre 2002 y 2010 se naturalizó y  convirtió en doctrina ideológica y política.

A pesar de presentarse como un “penalista exitoso”, De la Espriella es un hombre básico en su lenguaje y poco dado a dar discusiones más allá del ámbito de lo jurídico. Es monotemático, lo que le impide ofrecer una mirada compleja y sistémica de la vida humana y de los problemas del país y del mundo. 

Con el saludo castrense, el abogado y amigo personal de Alex Saab, ficha del régimen venezolano, busca afanosamente parecerse al expresidente y expresidiario Álvaro Uribe Vélez, un militarista que en ocho años usó a las fuerzas militares para sus fines dictatoriales y por supuesto para legitimar su tesis- falsa por demás- con la que aseguraba que “lafar” (léase las Farc-Ep) asesinaron a su honorable progenitor. Ya el país sabe lo que pasó con la seguridad democrática y el actuar de la tropa sin límites morales y éticos y lo que es peor, alejados de la mística castrense. Hay 6402 razones para evitar el regreso de la seguridad democrática y de Uribe, en las "carnitas y huesitos" de Abelardo. 

Así las cosas, elegir a De la Espriella es apostarle a posibilidad del regreso de los falsos positivos y a la privatización del Ejército para fines no patrióticos. El amor que dice profesar Abelardo de la Espriella a la Patria no brota de haberle servido a través del servicio militar obligatorio y mucho menos en calidad de oficial de la reserva. No.  Surge, por el contrario, del mutuo manoseo que suelen ofrecerse los presidentes de la República y los uniformados, imbuidos en las dinámicas de un degradado conflicto armado interno.

La amenaza que lanzó de “destripar a la izquierda” deviene ancorada, por supuesto, a la doctrina amigo-enemigo que inspiró a los uribistas. Con el eslogan “Mano firme, corazón grande” naturalizaron la degradación moral al interior de las fuerzas armadas y engañaron a millones de colombianos que creyeron en las buenas intenciones de un gobierno neoliberal que precarizó las condiciones de millones de trabajadores y afectó en materia grave el derecho colectivo a gozar de un ambiente sano.

Si la actual cúpula militar y los demás miembros de las fuerzas armadas interpretan correctamente el fingido saludo castrense y su grito de campaña, Firme por la Patria, comprenderán que Abelardo de la Espriella es un patriotero más, esto es, un falso patriota. Militares y reservistas: el mencionado candidato presidencial es un actor político (y de teatro) que está jugando con las emociones y usando los símbolos patrios con la discrecionalidad propia de un ateo converso y de un godo recalcitrante. Avanzaremos como sociedad civilizada cuando dejemos de creer en Mesías, Héroes y Patriotas.


EL CUERPO FEMENINO EN BOCA DE HOMBRES PODEROSOS

 


Por Germán Ayala Osorio

 

Entre Donald Trump, Gustavo Petro, Andrés Pastrana y lo ocurrido con las niñas violadas en la isla del pederasta Jeffrey Epstein hay varios elementos en común: el primero y el más evidente: se trata de hombres con poder económico y/o político; el segundo, que las actuaciones de Trump, Pastrana y Epstein en la burda, criminal y salvaje “cacería” a las que habrían sometido a cientos de menores de edad y las alusiones de Petro al clítoris, al cerebro de las mujeres, así como a que él “hace cosas buenas en la cama”, están atadas política, social, lingüística y culturalmente a un mundo masculino, masculinizado y masculinizante en el que todos los hombres nos sentimos en el derecho de comentar, opinar, violar, tocar, discernir y decidir sobre el cuerpo femenino, objeto de deseo y pulsión masculina. Al final, esas actividades, actuaciones y decires sirven para ocultar los miedos atados al momento en el que llegará el declive en la producción de la testosterona y el final inexorable de esa masculinidad asociada al “consumo” del cuerpo femenino.

El tercer elemento que une a estos hombres es que la mediatización de los señalamientos, con todo y evidencias desclasificadas por la justicia gringa, apenas si logran rozar sus imágenes de impolutos hombres con la que suelen recubrirse a los que ostentan algún tipo de poder: “gente de bien”, decimos en Colombia. Lo mismo pasa con los curas acusados de violar niños: los protege la iglesia católica, el Vaticano y sus Papas y al parecer el propio Dios que ellos dicen representar en esta tierra dominada por la aviesa naturaleza humana.  Eso sí, las críticas de sectores feministas por los comentarios desafortunados de Petro no se hicieron esperar. El presidente fue condenado, mientras la prensa evita "juzgar" al expresidente Pastrana, mencionado cientos de veces en los archivos desclasificados, 

Los tratamientos periodísticos y la autocensura para el caso colombiano con los hechos que salpican directamente al expresidente Andrés Pastrana coadyuvan en gran medida a que queden como meros escándalos y “deslices” de hombres con poder, a lo que suma el atronador silencio de mujeres que comparten con ellos el escenario político y los círculos de poder convertidos en el “teatro de operaciones” en el que se salvaguardan los secretos más íntimos de quienes conscientes del poder acumulado, dejan salir sus más aberrados deseos.

La participación de Ghislaine Maxwell, la mujer proxeneta que reclutaba para Epstein a las menores de edad que finalmente terminaron violadas por hombres poderosos bien podría dar vida a un cuarto elemento que hace pensar en las mujeres que aceptan convivir y facilitan el cumplimiento de las fantasías sexuales de aquellos que, incapaces de sostener relaciones con mujeres adultas, optan por el camino que pudieron trazar con su poder político y económico: violar niñas y adolescentes.

Dice la escritora Carolina Sanín que “el poder de los hombres se sostiene en la complicidad de secretos de abuso sexual y que la mujer es el sacrificio siempre ofrecido en unos mismos círculos”. Sanín hizo una lectura interesante del pederasta Jeffrey Epstein: “Era guapo Epstein, y eso nunca se menciona, como si avergonzara verlo o como si fuera irrelevante en su crimen, cuando es relevantísimo. Hablemos de la belleza masculina y su poder maléfico; tan distinta de la belleza femenina, que es marca de vulnerabilidad y exposición”. Si la prensa, en lugar de insistir en la autocensura en el caso de Pastrana y sus menciones en los documentos desclasificados y de reducir lo ocurrido en la isla Epstein a un escándalo, propusiera este tipo de lecturas y discusiones, a lo mejor ese poder masculinizante del mundo podría empezar a erosionarse.

¿Será que el sexo y sus prácticas están más atadas a la naturalizada pulsión de dominación que entra en juego en las relaciones humanas, que a la construcción romántica de eso que llamamos “amor”?



 

sábado, 7 de febrero de 2026

PETRO: ¿FÓRMULA VICEPRESIDENCIAL DE ROY BARRERAS?



Por Germán Ayala Osorio

 

Sigue el “universo” de las redes sociales encendido por cuenta de Roy Barreras Montealegre. El camaleónico político agitó a las bases del progresismo con su decisión de seguir adelante con la consulta del Frente por la Vida, a pesar de la actuación tramposa, dolosa y antidemocrática del turbio Consejo Nacional Electoral (CNE). No contento con ello, ahora, el mismo personaje, propone a Gustavo Petro como su fórmula vicepresidencial.

Roy está a punto de generar un cisma en las mesnadas petristas. Por un lado, tiene a los más feroces seguidores del presidente Petro recordando el pasado político del médico vallecaucano en el que sobresale un ethos muy propio de los políticos y de la política colombiana: pragmatismo, clientelismo, acomodos ideológicos, transacciones, codicia, arreglos, traiciones y componendas que afectan la legitimidad de cualquier proyecto político y la confianza de los ciudadanos en que es posible transformar el país.

Y del otro lado, los puso a pensar en la propuesta que lanzó: que Petro sea su fórmula vicepresidencial. La audaz proposición supone la derrota electoral y política de Iván Cepeda Castro, quien hasta hace pocos días era visto como el candidato único y el ungido del jefe del Estado. Esto dijo el ladino excongresista: “No se lo he preguntado al Presidente. Se lo pregunto al progresismo de base: si considera que Gustavo Petro podría ser una garantía de continuidad del proyecto del cambio, yo estaría dispuesto a que me hiciera el honor de ser mi fórmula.

Más allá de las interpretaciones y la viabilidad jurídico-política de la propuesta, Barreras manda mensajes al presidente Petro, al propio Cepeda y por supuesto a la derecha con la que mantiene buenas relaciones políticas. La ocurrencia de Roy Barreras permite pensar en por lo menos un escenario con un objetivo claro: “tocarles el corazón” a los petristas que hoy lo rechazan por su capacidad para mimetizarse y  pragmatismo ideológico y político.

El 7 de agosto llega a la Casa de Nariño en calidad de presidente electo, Roy Barreras Montealegre. Es recibido, para la transición de mando, por el presidente Petro, siendo al tiempo su fórmula vicepresidencial. Sin duda alguna, una imagen inédita, extraña y una escena que retrotraerá a los colombianos a los tiempos de Iván Duque Márquez, quien fungió, por cuatro años, como el “títere” del expresidente y expresidiario Álvaro Uribe Vélez. Así las cosas, cualquier periodista, como en su momento lo hizo Ángela Patricia Janiot con Iván Duque, le preguntaría a Barreras: ¿Usted es el títere de Petro? Me hago estas preguntas: ¿Por qué estaría interesado Petro en ser vicepresidente? ¿Qué ganaría realmente Roy Barreras al gobernar con Petro como su vice? ¿Hay algo de inseguridad en Barreras o simplemente estamos ante un acto de máxima zalamería política? ¿Tiene algo que ver la propuesta de Barreras con lo hablado con el congresista Bernie Moreno?

Imaginemos a Petro cumpliendo las labores más o menos inútiles del cargo de vicepresidente de la República. En silencio y ejecutando las instrucciones de su jefe, el presidente Roy Barreras. Es bastante improbable que Petro, en calidad de vicepresidente se abstenga de opinar acerca de las actividades, ejecuciones y acciones emprendidas por el presidente en ejercicio.

Imaginemos, entonces, que Barreras intenta consolidar y profundizar las reformas sociales que el Congreso y la Corte Constitucional le torpedearon al entonces presidente Petro. Y digamos que lo logra, con matices atados a la capacidad de Roy de llegar a acuerdos políticos y mediáticos, sin las intervenciones del vicepresidente. No veo al presidente Barreras tocando los intereses de Sarmiento Angulo en lo que tiene que ver con las concesiones viales y los costosos peajes que afectan negativamente el turismo y al grueso de los transportadores.  Esa fue una pelea que Petro perdió como presidente de la República.

Sin duda alguna, Roy Barreras Montealegre, como Uribe, es un encantador de serpientes. Quizás sin la maldad y la intemperancia del expresidente antioqueño, pero con el mismo objetivo de engañar, disimular, transar y cambiar para que todo siga igual.

viernes, 6 de febrero de 2026

ROY, EL REY DEL CAMUFLAJE

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Después de la espuria decisión del Consejo Nacional Electoral (CNE) con la que se impidió a Iván Cepeda Castro participar de la consulta del Frente por la Vida, el nombre más mentado por estos días en las redes sociales es el de Roy Barreras Montealegre. Del médico y político vallecaucano se ha dicho que es el “caballo de Troya” que la derecha santista-uribista-vargasllerista logró meter en las huestes del progresismo.

Quienes defienden la trayectoria política de Barreras sostienen que "Roy hizo el trabajo sucio y que ahora que ya no lo necesitan, los petristas lo desechan como se tira un trapo viejo”.  Lo curioso de todo es que quienes reaccionaron en contra de la intención de Roy Barreras de continuar con la consulta a pesar de la dolosa decisión adoptada por el CNE, olvidan la cercanía del médico con el presidente Petro. En los mentideros políticos se sostiene que la amistad entre el presidente de la República y Barreras tiene el mismo nivel de complicidad y lealtad que la que existe entre el presidente de la República y Benedetti.

Roy Barreras es un verdadero “animal político”. Es un ajedrecista y un político calculador y componedor. Barreras Montealegre no es un hombre atado a una doctrina política: es pragmático, del hacer. Por eso ha sido capaz de trabajar con Uribe, Santos, Vargas Lleras y con el propio Petro. Barreras va por la política cual paleta de colores. A Barreras Montealegre se le da bien lo de mimetizarse, como los camaleones.

En una búsqueda rápida en la red a propósito del significado de Roy se lee que “el nombre Roy es de origen escocés y significa «rojo» en gaélico. Se cree que este nombre se originó en la Edad Media, cuando los escoceses usaban colores para distinguir a los diferentes clanes. El color rojo se asociaba con el clan MacDuff, uno de los más antiguos y poderosos de Escocia”.

Por supuesto que no se trata del mismo rojo de los cuestionados “rojos” que defienden el derecho de las mujeres a decidir sobre sus cuerpos, la salud pública eficiente y de calidad; el trabajo digno y bien remunerado y una educación pública de calidad y gratuita. Eso sí, nuestro Roy se vende como progresista, así haya militado en las mesnadas santistas y uribistas, asociadas a la doctrina neoliberal, contraria a los ideales de los “rojos”.  También se lee que Roy es “de origen inglés y que significa «rey». Es un nombre que ha sido utilizado desde hace siglos en diferentes partes del mundo y que ha mantenido su popularidad a lo largo del tiempo”.

Ya veremos cómo le va en la consulta del Frente por la Vida y en dónde termina su aspiración presidencial o vicepresidencial. Eso sí, Roy, el Rey del camuflaje político, no tendrá jamás el carisma y el arraigo popular del presidente Petro. Y aquellos que gritan a voz en cuello, “solo Petro o Cepeda en esta mondá”, deben de saber que en la Casa Blanca miran al médico vallecaucano con buenos ojos a propósito de la resistencia que genera Cepeda en quienes, sentados en la salón oval, están prestos a incidir en las próximas elecciones.



jueves, 5 de febrero de 2026

FAJARDO DIJO NO A LA CONSULTA DEL “CENTRO POLÍTICO”

 





Por Germán Ayala Osorio

 

Sergio Fajardo Valderrama rechazó la invitación que le hizo días atrás Claudia López Hernández a participar de la consulta del borroso “centro político”. El exgobernador de Antioquia va directo a primera vuelta, junto a Abelardo de la Espriella, representante de la ultraderecha e Iván Cepeda Castro, del progresismo y la izquierda democrática.

La decisión del matemático y profesor universitario constituye un golpe político y electoral a la exalcaldesa de Bogotá, quien invitó a Fajardo para construir un “centro político” difícil de edificar por el pasado político de ambos candidatos presidenciales. Claudia López Hernández, como señaló Carlos Carrillo, director de la UNGRD, es como el río Cauca: “unas veces tira a la izquierda, otras a la derecha”.

Bajo esa perspectiva y realidad ideológica, resulta una necedad insistir en construir una opción de “centro” en un país derechoso como lo es Colombia. Fajardo y López son derecha. Punto. El primero, cercano al expresidente Uribe y al uribismo y al empresariado que extraña los tiempos de la seguridad democrática; de hecho, el exmandatario antioqueño deshoja la margarita entre De la Espriella y Fajardo, sus reales apuestas electorales. Uribe entiende que a Paloma Valencia no le alcanzará para llegar a segunda vuelta. En cuanto a López Harnéndez, huelga recordar que es cercana a Peñalosa, pero, sobre todo, capaz de hacer alianzas burocráticas con cualquiera.

A través de un comunicado público, Fajardo respondió a la exalcaldesa de Bogotá: “Para derrotar a los extremos estamos construyendo una nueva mayoría que convoque desde una izquierda moderada hasta una derecha moderada. Una mayoría amplia, serena y que pueda construir acuerdos para enfrentar las brechas sociales, garantizar la seguridad y luchar contra la corrupción. Ese objetivo no se consigue en el marco de las consultas. Por eso, voy directo a la primera vuelta presidencial”.

Lo curioso es que Fajardo dice no a una consulta de “centro” y desdice de las consultas mismas, pero insiste en presentarse como una opción de “centro” capaz de superar los “extremos”. Quizás la decisión del profesor Fajardo es fruto de la enorme confianza en que esta vez sí llegará a la Casa de Nariño. Así las cosas, si hubiese aceptado la invitación de López, mandaría un mensaje de debilidad a su equipo electoral y a la base social que dice tener para alcanzar la presidencia. Fajardo sabe muy bien que de producirse vetos contra Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda desde el gobierno de los Estados Unidos, su candidatura recibiría el denodado apoyo del uribismo y una parte importante del empresariado.

Claudia López se medirá a Leonardo Huerta, un político prácticamente desconocido en el concierto nacional. Es claro que López invitó a Fajardo para darle a la consulta un espíritu competitivo que hoy no tiene. Con la negativa del exgobernador de Antioquia, la victoria de la exalcaldesa se da por descontado. Derrotar a Huerta le resta legitimidad a la aspiración de Claudia López.


Nota: imagen tomada de: Bogotá. Febrero 04 de 2026. Claudia López inscribió oficialmente la consulta interpartidista “Consulta de las Soluciones: Salud, Seguridad y Educación”, junto a Leonardo Huerta. (Colprensa - Cristian Bayona). | Foto: Cristian Bayona

miércoles, 4 de febrero de 2026

CONSEJO NACIONAL ELECTORAL DIJO NO A CEPEDA



Por Germán Ayala Osorio

 

El Consejo Nacional Electoral (CNE) dejó por fuera de la consulta del Frente por la Vida a Iván Cepeda Castro; se trata de una decisión contra derecho que no debería de sorprender por la naturaleza politiquera y clientelista de sus miembros, a quienes de manera equivocada llaman “magistrados”, cuando son simples políticos que interpretan las normas de acuerdo con las órdenes que les den desde sus partidos. En este caso, quienes votaron en contra de los intereses del Pacto Histórico lo habrían hecho por cuestiones asociadas a la animadversión que sienten hacia la izquierda, el progresismo y al propio presidente Petro. Odio puro, los habría guiado en la proterva decisión.

Así las cosas, lo que debería pasar es que Juan Fernando Cristo, Camilo Romero y Roy Barreras declinen participar de la consulta y se unan ya a la candidatura presidencial de Iván Cepeda Castro, para intentar ganar en primera vuelta. No se puede desconocer que además de político, se trata de un golpe económico a juzgar por el valor del voto ($8.287) que se reconocerá a los candidatos que participen de dichas consultas.

Si Cristo y Barreras deciden continuar y presentarse a la consulta, el triunfo del médico vallecaucano lo llevaría directamente a primera vuelta y lo convertiría en un contendor de Cepeda. No tiene sentido hacer una consulta de la "centro izquierda" sin el candidato que puntea en las encuestas. No sabemos realmente cuáles son los intereses políticos de Roy Barreras. 

Cristo y Barreras no representan histórica, identitaria e integralmente al Pacto Histórico. El médico vallecaucano es un hábil “camaleón” que en el pasado fue uribista, santista, vargasllerista y de repente, petrista. Cristo, por su parte, viene del liberalismo. Eso sí, la fuerza electoral de Cristo es mínima. Por el contrario, Barreras es un político que gusta en todas las huestes, incluidas las del petrismo. Gusta en la derecha y en el medroso centro por su habilidad para negociar y llegar a acuerdos que no necesariamente benefician a las grandes mayorías. Más claro: Barreras es un político tradicional y no un agente interesado en consolidar los cambios. Quizás su intención oculta apunte a insistir en las reformas sociales, sin tocar los intereses de los más privilegiados del país.

A Barreras y Cristo los une el discurso de la paz, asunto que hoy, por cuenta de lo conversado en los Estados Unidos entre Petro y Trump parece pasar a un segundo plano o quizás quede proscrito porque el mismo presidente colombiano se encargó de deslegitimar a los actores armados ilegales llamándolos “traquetos o mafiosos de camuflado”. Y no se trata de una calificativo con el que esté buscando ganar aplausos en las mesnadas castrenses. No. Se trata de un convencimiento ideológico y político de Petro. ¿Para qué insistir en dialogar con unas estructuras armadas dedicadas a las economías ilícitas (narcotráfico y minería ilegal)?

No por lo anterior el país debe votar por Abelardo de la Espriella, con quien el país regresaría a los tiempos de la seguridad democrática y a la activación de la relación amigo-enemigo que Uribe y el uribismo en 25 años la consolidaron como un ethos con el que justificaron procesos de estigmatización, persecución y desaparición de agentes políticos y culturales y comunidades enteras. Y mucho menos por Fajardo, un uribista enclosetado; o Claudia López, de quien acertadamente un funcionario del gobierno Petro dijo que, políticamente, era como el serpenteante río Cauca: unas veces a la derecha y otras, a la izquierda. 

Hay que aprovechar el golpe dado por el CNE no para victimizarse, sino para consolidar un plan de gobierno que convenza a los sectores desencantados con el gobierno Petro por los casos de corrupción y muy seguramente por incumplimientos de promesas de campaña. Pasen la página y con un renovado Congreso, hay que apostarle a eliminar esa cueva de rolando llamada CNE.

 

ELECCIONES EN COLOMBIA DESPUÉS DE LA REUNIÓN PETRO-TRUMP




Por Germán Ayala Osorio

 

Después de los compromisos adquiridos durante la reunión Petro-Trump el escenario electoral en Colombia sufrirá ajustes que podrían resultar definitivos en las urnas por la incidencia que tendrán en los comicios del 2026 asuntos como la paz, la guerra contra los cultivos de coca, la persecución de los capos y las garantías de que los colombianos podrán elegir el próximo presidente de manera libre y sin la injerencia de Petro a través de sus funcionarios e incluso, con sus invitaciones al pueblo a movilizaciones populares en favor del candidato Iván Cepeda Castro.

Todas las anteriores “variables”, con todo y sus narrativas legitimadoras se verán potenciadas por el interés de los Estados Unidos de incidir de manera directa en la elección presidencial de mayo de 2026. El congresista republicano, de origen colombiano, Bernie Moreno, contradictor de Petro, será el agente político que le informará a Marco Rubio y Trump si el gobierno Petro ofrecerá las suficientes garantías para el desarrollo de unas elecciones libres cuyo resultado satisfaga al gobierno norteamericano. El republicano destacó los resultados en las jornadas electorales en Argentina, Costa Rica y Honduras; a lo que se suma el control político y económico que ejercen sobre Venezuela.

El combate contra las estructuras criminales, clan del Golfo y ELN, con el apoyo de los Estados Unidos se hará en delante de manera conjunta, sin que ello implique reeditar las condiciones del Plan Colombia. El reciente bombardeo, estando aún Petro en USA, de las fuerzas militares colombianas contra el ELN en zonas del Catatumbo hace parte de los compromisos adquiridos durante la reunión entre Trump y Petro. Los dos gobiernos van con toda contra los “mafiosos de camuflado” de los que le habló el presidente colombiano a su homólogo estadounidense.

Lo más probable es que esos y otros grupos al margen de la ley en las próximas horas o días se unan a través de un “plan total contra la democracia” con miras a poner en jaque al gobierno Petro y de esa manera darle un segundo aire a los candidatos de la derecha que insisten en la salida militar y niegan cualquier posibilidad de diálogo. La derecha siempre resulta beneficiada con los “paros armados”, los secuestros políticos y los ataques terroristas perpetrados por esas estructuras criminales.

El candidato Iván Cepeda deberá ir pensando en abandonar la idea de la paz e incluso de la Paz Total de Petro, en la medida en que en Washington esa postura genera rechazo y dudas alrededor de la conveniencia de aceptar su eventual triunfo en las urnas y su ejercicio como presidente de Colombia 2026-2030.

La recuperación de las relaciones bilaterales y el haberse bajado la tensión diplomática y política están determinadas por el tiempo que le queda a Petro en la Casa de Nariño y más aún, por las condiciones en las que se desarrolle la elección presidencial; y finalmente por quién llegue a la Casa de Nariño. De ganar Cepeda, ese ambiente de cordialidad podría cambiar sustancialmente si este insiste en hablar de paz y reversar lo acordado con Petro; y, sobre todo, si insiste en mantener el discurso anti gringo que generó la crisis diplomática y los enfrentamientos verbales entre el presidente colombiano y Trump.

Quizás Cepeda sea el único candidato que genera resistencias en Rubio y Moreno, los dos vigilantes que puso Trump a vigilar las elecciones en Colombia. Fajardo, De la Espriella e incluso el mismo Roy Barreras generan menores dudas en la Casa Blanca. Los dos alfiles de Trump dan por descontado que un triunfo de cualquiera de los tres de inmediato tranquilizaría al gobierno norteamericano.

martes, 3 de febrero de 2026

REUNIÓN PETRO-TRUMP: ¿SALIÓ BIEN REALMENTE?

 



Por Germán Ayala Osorio

 

La reunión Petro-Trump resultó positiva a pesar del discurso cifrado y las declaraciones generales entregadas por el mandatario colombiano durante la rueda de prensa ofrecida en la embajada de Colombia en los Estados Unidos. El tono un tanto zalamero de la respuesta de Trump sobre cómo había salido el encuentro hace parte de la lectura positiva que la prensa y agentes políticos están haciendo en las redes sociales.

Más allá de los temas expuestos durante la reunión y los mecanismos acordados para que las mesas de trabajo técnico diseñadas arranquen con miras a solucionar las diferencias en el manejo de asuntos como el narcotráfico y el papel de Colombia en el tutelaje que sobre Venezuela ejerce hoy la administración Trump, nuevamente la derecha uribizada sale golpeada políticamente porque sus principales representantes esperaban o soñaban con un resultado catastrófico del encuentro entre los dos mandatarios: más de uno fantaseó con ver a Petro vestido de naranja y preso, como Nicolás Maduro Moros.  

Los esfuerzos por enlodar y deslegitimar al gobierno Petro que hicieron los alcaldes de Medellín y Cali, al igual que María Fernanda Cabal y Vicky Dávila, entre otros agentes políticos, en sus viajes a Washington, resultaron infructuosos a juzgar por la reunión misma y porque según dijo el presidente colombiano, entregó información clave, con nombres incluidos, de los capos internacionales que se benefician de la producción de cocaína en Colombia y que muy seguramente han estado conectados con miembros de la élite política y económica local.

Eso sí, el tono afable de Trump y el silencio de Marco Rubio no deberían asumirse como parte de una incontrastable victoria política de la delegación colombiana. El Gran Sheriff de la Casa Blanca no es precisamente un hombre de fiar: es impredecible, medio orate e influenciable por quienes desde las propias mesnadas republicanas y las siempre genuflexas huestes de la derecha colombiana se benefician de las finas redes de corrupción que vienen atadas al negocio de la cocaína y a los intereses binacionales en la fabricación y comercialización de armas y pertrechos que dinamizan el conflicto armado interno colombiano.

Si a Petro le devuelven la visa y si las autoridades gringas lo sacan de la lista Clinton (OFAC) nadie de la oposición podrá negar lo positivo que resultó el encuentro entre los dos presidentes. Un asunto crucial que también servirá para medir el impacto positivo o negativo de la reunión está atado a las apuestas electorales que se impulsarán desde el salón Oval en las elecciones presidenciales en el país. Si Trump hace público en unos meses el nombre del candidato presidencial que le gustaría que llegara a la Casa de Nariño, entonces sabremos si en la reunión o en las mesas técnicas se logró erosionar la narrativa uribista que indica que a Colombia llegó el comunismo, el socialismo o el neocomunismo y que Iván Cepeda se encargaría de hacer del país “otra Venezuela u otra Cuba”. Eso sí, se espera que Petro haya aprendido la lección y en adelante se controle y evite volver a agitar las relaciones con el consagrado pederasta.

 

Adenda: la periodista Vicky Dávila informó de la existencia de unas pruebas que dice tener el narcotraficante alias Pipe Tuluá, extraditado por orden del presidente a los Estados Unidos, sobre la entrega de dinero a Juan Fernando Petro en apoyo a la campaña Petro Presidente. Este tipo de información pretende, nuevamente, ensuciar la imagen de Gustavo Petro. Cuidado. 

lunes, 2 de febrero de 2026

PASTRANA, MAXWELL Y EL ERÓTICO JUEGO DE LA GUERRA

 




Por Germán Ayala Osorio

 

Como si se tratara de un capítulo de la serie el Superagente 86, el entonces presidente Andrés Pastrana Arango y Ghislaine Maxwell, la proxeneta del pederasta Jeffrey Epstein se montaron en un helicóptero artillado del Ejército para sobrevolar una zona selvática colombiana y emprender una “cacería de terroristas”, de acuerdo con los documentos desclasificados por la justicia gringa. Al parecer, se divirtieron de lo lindo jugando a la guerra.

Estanislao Zuleta, años atrás habría definido a la guerra como una “fiesta”. Dijo además que “sólo un pueblo escéptico sobre la fiesta de la guerra, maduro para el conflicto, es un pueblo maduro para la paz”. Quizás por lo anterior el proceso de paz del Caguán terminó en un absoluto fracaso: Pastrana no llegó “maduro” a la mesa de diálogo con la entonces Farc-Ep. Como tampoco los comandantes de la guerrilla.

De acuerdo con los correos desclasificados, Pastrana y la reconocida proxeneta y reclutadora de niñas para el “consumo” de hombres blancos, millonarios y poderosos llegaron al clímax no tanto por pilotear la aeronave militar, sino al ver trabajar la canana que alimentaba a la ametralladora. El viaje se habría producido al final del mandato de Pastrana.

Maxwell tenía licencia de piloto, lo que sin duda facilitó darse un “pichón” en el aparato militar para “dar balín” como dirían los candidatos presidenciales Santiago Botero y Abelardo de la Espriella”. En las redes se lee que “durante un viaje a Colombia, invitada por Pastrana, Maxwell piloteó un helicóptero Black Hawk de la Fuerza Aérea Colombiana, un modelo militar artillado (equipado con armas como misiles y ametralladoras)”.

Pastrana y Maxwell aparecen en una imagen con uniformes de pilotos, lo que confirmaría que por lo menos hubo un vuelo en la aeronave militar. “Pastrana organizó el evento, incluyendo un "show" donde Maxwell pudo apuntar y disparar un misil o cohete contra un supuesto "campamento terrorista" (posiblemente refiriéndose a guerrillas como las FARC)” …, se lee en las redes sociales.

En los años 70 y 80 una parte de la sociedad disfrutó de las ocurrencias del personaje Maxwell Smart, el Superagente 86. Décadas después, y gracias a la desclasificación de los archivos del caso Epstein, los colombianos se están enterando de que el presidente Pastrana y la alcahueta Ghislaine Maxwell salieron una tarde-noche de cacería porque asumieron el conflicto armado interno o la guerra interna, como una fiesta. Y al parecer, se divirtieron como niños chiquitos.

Conclusión: no hay nada en el mundo más sensual y excitante que asesinar terroristas o guerrilleros vestidos de civil y violar niñas en una isla paradisíaca. Por ello jamás faltarán las guerras y siempre habrá pedófilos y pederastas en la política, la academia, en el mundo castrense, en la curia y en...

 

 

 

 

domingo, 1 de febrero de 2026

LA PRENSA, PASTRANA Y EL CASO EPSTEIN





Por Germán Ayala Osorio

 

Los medios de comunicación son actores político-culturales dispuestos para legitimar y promover los valores y prácticas de la cultura dominante, atada, por supuesto a los ejercicios de poder de los miembros de la élite que suelen ser determinantes en la toma de decisiones políticas y económicas.

Para el caso colombiano, la prensa hegemónica defiende los valores de una sociedad católica, conservadora, premoderna, machista y patriarcal, lo que supone la defensa de la imagen de los hombres poderosos y sobresalientes en la vida económica, social y política acostumbrados a hacer lo que les viene en gana.

Cuando se trata de defender la imagen de expresidentes de la República, la prensa tradicional pro-establecimiento apela a la autocensura para evitar afectar la imagen de exmandatarios que resulten cuestionados moral y éticamente por hechos de corrupción, violencia política e incluso violencia sexual, en particular con menores de edad (niñas, niños y adolescentes).

También suelen apelar al uso de eufemismos con el objetivo de minimizar los efectos negativos en la imagen de los exjefes de Estado comprometidos en escándalos. Por estos días, y en virtud de la desclasificación de archivos del caso Jeffrey Epstein, que ensucia al presidente Donald Trump, varios medios hablan de “relaciones sexuales con menores”. De esa manera ocultan una realidad y un delito: se trata de violaciones, de relaciones no consentidas con adolescentes.

El poder político y económico, sumado al reconocimiento social, suele ser la mascarada en la que se esconden verdaderos predadores sexuales. El caso de la isla de Jeffrey Epstein que por estos días la justicia gringa viene desclasificando correos y llamadas en las que están involucrados presidentes de varios países, primeros ministros y agentes de la realeza europea es la constatación de que el dinero y el poder político son la patente de corso para que hombres como Donald Trump hayan violado a adolescentes reclutadas para satisfacer los deseos de hombres mayores que prefieren someter a menores de edad, que intentar sostener relaciones consentidas con mujeres adultas.

En el señalado caso de pedofilia y pederastia aparece el nombre del expresidente Andrés Pastrana Arango en varios de los documentos desclasificados. La prensa hegemónica colombiana parece haberse puesto de acuerdo para evitar exponer al expresidente conservador. El hijo de Misael Pastrana aparece en varios correos y en registros de vuelos a la isla del violador de niñas, Jeffrey Epstein.

Desde la lógica periodística-noticiosa las empresas mediáticas estarían obligadas a consultar al expresidente para que dé las explicaciones a las que haya lugar acerca de sus relaciones con el degenerado Jeffrey Epstein y la probada amistad con la proxeneta Ghislaine Maxwell, que Pastrana invitó al país. En su visita a Colombia, la alcahueta y encubridora de delitos sexuales con menores piloteó un helicóptero artillado y de acuerdo con los documentos desclasificados, habría disparado contra “terroristas”.

Cuidar la imagen de hombres poderosos, como expresidentes de la República, hace parte de las tareas que la prensa pro-establecimiento debe cumplir, lo que implica ocultar o guardar silencio frente a revelaciones que ponen en duda la probidad de los exmandatarios. A Pastrana, las empresas mediáticas parecen estarle cuidando la espalda. Un caso parecido ocurrió cuando la periodista Claudia Morales denunció, a través de una columna de opinión, que fue violada por un hombre poderoso, al parecer un expresidente de la República. En su relato, Morales entregó pistas que hacen pensar que el asqueroso que la violó fue jefe del Estado: la periodista dijo que no denunció en su momento para no poner en riesgo la carrera militar de su padre. Además, le dijo al país que “lo oyen y lo ven todos los días”.

Aunque Morales no volvió a referirse al asunto, es probable que la “relevancia y la peligrosidad” asociada al violador sigan presentes. Las sospechas que recayeron sobre varios de sus jefes permitieron a cientos de miles de colombianos entrar en el juego de las especulaciones. Quizás cuando muera su victimario, Claudia Morales decida revelar su identidad. Eso sí, no importa si el país logra confirmar que efectivamente el maldito violador es el poderoso político que millones de colombianos creen que fue el que la violó. La cultura dominante buscará las maneras de disculparlo por ser Hombre y por no haber sido capaz de controlar su excitación.

Los agentes legitimadores, entre ellos los medios de comunicación hegemónicos, sabrán decir que ese Hombre fue “provocado” por Claudia Morales. De lo que sí estoy seguro es que la “relevancia y peligrosidad” del violador de la periodista dice mucho de lo que somos como colectivo. Si realmente fuéramos solidarios con Morales, con otras tantas de las mujeres violadas en Colombia, y por supuesto con las niñas y adolescentes sometidas en la isla de Jeffrey Epstein, todos los días se estarían escribiendo columnas de opinión o grafitis preguntando por qué el expresidente Pastrana era amigo de la proxeneta Ghislaine Maxwell y del predador sexual, Jeffrey Epstein; así como la identidad del maldito, protervo, perverso, sucio, asqueroso, repulsivo, repugnante, inmundo, siniestro y malévolo personaje que violó a la periodista Claudia Morales.

TRES DIMENSIONES PARA ENTENDER LA ACTUAL COYUNTURA

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Colombia atraviesa por una compleja coyuntura electoral, institucional y ético-política. Se trata, entonces, de tres dimensiones en las que sobresalen deseos burocráticos, mantener el proceso de desprivatización del Estado o el regreso de su captura privada y mafiosa lograda por el uribismo durante 25 años; las animadversiones ideológicas y políticas y la construcción y deconstrucción de narrativas polarizantes y violentas en los medios masivos tradicionales y redes sociales. Examinemos cada una de esas tres dimensiones:

La dimensión electoral: en esta dimensión encontramos una explosión de candidatos presidenciales, todos con la fórmula mágica para transformar el país sin una revolución ética y mucho menos con una de carácter cultural. Mientras que el gobierno Petro le apuesta a profundizar las reformas sociales con Iván Cepeda, la oposición uribista intenta regresar para echar para atrás lo hecho por el actual gobierno; además, llega dividida a la contienda electoral y en medio de una profunda crisis del liderazgo del expresidente y expresidiario Álvaro Uribe Vélez, otrora gran elector.

La carta enviada por Lafaurie y María Fernanda Cabal fue demoledora y confirma que esa derecha uribizada se atomizó de tal manera que tienen sus esperanzas de triunfo en candidatos como Abelardo de la Espriella, Paloma Valencia, Sergio Fajardo, Claudia López e incluso el propio Roy Barreras, el político más camaleónico que ha existido en el país en los últimos tiempos.

La Gran Consulta representa los intereses de la derecha y el pasado uribista; si finalmente el Consejo Nacional Electoral (CNE) impide que Iván Cepeda, el candidato del gobierno, participe de la consulta del Frente por la Vida, el gran favorecido sería Barreras, quien le apuesta a ser el imán que atraerá a sus viejos conocidos del uribismo, del conservatismo, de Cambio Radical, del liberalismo gavirista y del partido de la U, entre otras colectividades que conocen muy bien el talante ético-político del médico vallecaucano. 

La dimensión institucional: en esta dimensión hay un evidente choque entre las altas cortes (Corte Constitucional y Consejo de Estado) y el gobierno Petro, lo que claramente pone en riesgo el equilibrio de poderes y los pesos y contrapesos de la democracia. La suspensión del decreto de emergencia económica no solo es inédita, sino que constituye una inesperada estocada al equilibrio de poderes, quizás en respuesta a la amenaza del Ejecutivo de convocar a una Asamblea Constituyente  para eliminar el perverso diseño constitucional que le permite a los magistrados de esas altas corporaciones beneficiarse de lo que se conoce como el clientelismo político-judicial (entrega de cargos a las familias de los togados en la Contraloría, Procuraduría y Defensoría del Pueblo). Además, de la elección por cooptación. 

En cuanto al CNE hay que decir que hace rato viene actuando en contra de los intereses del gobierno y del Pacto Histórico.  De impedir la participación de Cepeda en la consulta del Frente por la Vida simplemente confirmaría que existe una especie de oposición institucional hacia el gobierno Petro, de la que harían parte las señaladas altas cortes, el CNE y la Junta Directiva del Banco de la República, que recientemente subió las tasas de interés.

Y finalmente, en la dimensión ético-política se advierte la presencia de un ethos mafioso, especie de tara civilizatoria que acompaña la vida institucional y las acciones políticas de todos los agentes de poder, incluidos por supuesto los de la izquierda o el llamado progresismo. De la mano de ese ethos mafioso están el clasismo, el racismo y la aporofobia. De allí que la lucha político-electoral sea también la oportunidad para consolidar los procesos de eliminación simbólica y física del Otro, fruto del odio de clases que se despertó desde la llegada a la Casa de Nariño de Gustavo Petro Urrego.

Así las cosas, la narrativa que alude a la existencia de una polarización política y una fuerte crispación ideológica sirve para ocultar lo que realmente pasa en el país: hay un claro odio entre clases sociales, procesos de representación social negativa de ese Otro visto como enemigo y no como contradictor. Todo lo anterior, en medio de una incapacidad colectiva e individual para conversar y dialogar en medio de las diferencias. Bajo esas condiciones la comunicación política fracasa como posibilidad y proceso de construcción de consensos y de reconocimiento identitario. Al final, la relación amigo-enemigo sigue vigente porque el uribismo logró, en 25 años, convertirla en una variable cultural y política difícil de erosionar.




sábado, 31 de enero de 2026

CAMILA: "¡CÁLMESE!"

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Camila Zuluaga, de Blu radio, es politóloga y funge como periodista en la referida emisora. Se hizo viral el enfrentamiento verbal entre Zuluaga y la directora general del Departamento Nacional de Planeación, Natalia Molina.

Zuluaga, bastante desencajada, se olvidó de su rol como periodista para actuar como una rabiosa bodeguera que además de desconocer la trayectoria académica de su interlocutora, le impidió defenderse sometiéndola a la gritería y patanería de una periodista que perdió los estribos. El tema del gasto público desató la ira de la politóloga. Sin duda alguna, el rol de los periodistas es claro: fustigar al poder, al gobierno. La pregunta es: ¿lo hicieron de la misma manera a otros gobiernos que para épocas previas a elecciones apelaron a la misma práctica de contratar con fines electorales?

El uso del vocablo “cálmese”, al parecer usado por Molina, desencajó aún más a la periodista hasta el punto de llevar sus diferencias ideológicas al terreno del feminismo: “..Utilizando las estrategias que han utilizado los hombres con las mujeres durante décadas, con el machismo; usted usando las mismas estrategias diciéndole a otra mujer “cálmese”, cuando usted sabe lo que significa eso para las mujeres”.

Si bien el lenguaje es un instrumento de representación social y política, el feminismo como movimiento de reivindicación de los derechos de las mujeres y de rechazo a las prácticas machistas y misóginas bastante naturalizadas  en Colombia, no puede reducirse al uso de los vocablos "cálmese y tranquila", muchas veces usados como expresiones sin la carga machista que la periodista vio en su "diálogo" con la funcionaria de Planeación Nacional. Justamente ese tipo de reduccionismos terminan por deslegitimar las luchas de las mujeres, asociándolas a la idea que expresó la senadora María Fernanda Cabal de las feministas: "locas, feas y horrorosas". 

A renglón seguido la energúmena periodista critica a la funcionaria por ser politóloga y no economista: “privilegio personal el suyo que llega como politóloga al departamento de planeación nacional donde han debido estar economistas y personas preparadas. Privilegio el suyo que llega a un cargo sin tener la preparación, espetó Zuluaga, mientras que Molina le intentaba dejar claro que ella era economista: “soy economista, soy economista, soy economista…”, le decía la funcionaria de Planeación, sin que la periodista se tomara el tiempo de escucharla.

Lo hecho por Camila Zuluaga no se puede llamar periodismo, así sus colegas de la prensa tradicional y hegemónica hayan salido a respaldarla al unísono. Lo sucedido es un ejemplo más del nivel de crispación ideológica y política que por estos tiempos vive el país por cuenta de una prensa hegemónica dispuesta a defender a los agentes del Establecimiento y a funcionarios del gobierno Petro también dispuestos a defender a dentelladas sus decisiones y actuaciones, muchas veces cargadas de populismo y con intereses electorales por la cercanía de las elecciones. Zuluaga y Molina, cada una desde su particular trinchera, dejaron claro que el clasismo, el racismo y la aporofobia son taras civilizatorias que arrastramos como sociedad mediatizada.

No es a los gritos y con mutuas y negativas representaciones sociales como vamos a superar dichas taras y mucho menos los altos niveles de crispación e intolerancia política. Por todo lo anterior y en particular por el bien del periodismo y por el respeto que se merecen las audiencias, Camila, “cálmese”.

 


Adenda: la violenta reacción de Camila Zuluaga hizo recordar el episodio protagonizado por los periodistas Vicky Dávila y Hassan Nassar, entonces funcionario del gobierno Duqu

 

viernes, 30 de enero de 2026

HABLEMOS DE LAS PAYASADAS DE VICKY DÁVILA



Por Germán Ayala Osorio

 

La precandidata presidencial, Vicky Dávila Hoyos de Gnecco convirtió su campaña presidencial en una verdadera payasada, muy propia de quien por largos años ejerció un periodismo farandulero, amarillista y pro-establecimiento. Baste con recordar el manejo irresponsable que le dio a hechos relacionados con la comunidad del anillo al interior de la Policía. En aquella oportunidad el morbo la llevó al “éxtasis” al hacer un periodismo ruin y asqueroso atado a su carácter de mujer conservadora, hija de Buga, un pueblo godo, rezandero y atávico.

En su intento por llamar la atención y presa de los likes y las visualizaciones, Dávila Hoyos ha posado de granjera-campesina: se hizo grabar ordeñando a una vaca para mostrarse cercana a las comunidades campesinas de un país rural del cual hay sectores societales que se avergüenzan. También cantó como La Gaviota, en medio de cafetales.

Sin un proyecto de país claro, la periodista-periodista optó como estrategia electoral hablar mal del presidente Petro, disfrazarse de “ordeñadora” y recientemente de indígena Wayú. Dávila de Gnecco no honra la Política porque desconoce los fundamentos teóricos y las categorías claves para poder dar una discusión seria de asuntos públicos. Sus prácticas reduccionistas van de la mano de su pobreza conceptual, consecuencia de una baja lecturabilidad, pero sobre todo de su incapacidad para mirar un país complejo como Colombia, más allá de la óptica noticiosa.

Hace unos días sus propios colegas de la radio se mofaron de ella, al verla, megáfono en mano, espetando frases deshilvanadas y por supuesto, mentando el apellido Petro que parece motivarla para salir a las calles a hacer el ridículo. “Tu papá, tu mamá; cuidado con Iván Cepeda; reto a Petro a que venga a El Hueco...”.

En más de 30 años de ejercicio periodístico, Dávila Hoyos le hizo daño al bello oficio; y en menos de un año de campaña, la precandidata presidencial le viene haciendo un daño enorme a la Política, al proselitismo y a la discusión argumentada de asuntos públicos.  

jueves, 29 de enero de 2026

¿HABRÁ CONSULTA DEL CENTRO POLÍTICO?

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Sergio Fajardo Valderrrama y Claudia López Hernández se venden como candidatos presidenciales de “centro”, sin que el electorado tenga claridad de las diferencias entre ese espectro y la derecha y la izquierda, las orillas ideológicas más reconocidas en el país.  

El “centro”, entonces, es una difusa orilla ideológica que en medio del crispado ambiente electoral se asume como una apuesta por la moderación e incluso como el remedio definitivo a la polarización política. Sin duda alguna, se trata de una construcción conceptual atada a una realidad política, electoral y coyuntural: existen dos consultas que representan con claridad a la izquierda (progresismo) y a la derecha. La del Frente por la Vida y la Gran Consulta. Abrirle camino a un medroso “centro” constituye una jugada electoral alejada de cualquier intención de consolidar teórica y conceptualmente, así como darle vida práctica al “Centro político”.

La posibilidad de que López y Fajardo den vida a una tercera consulta, esta vez de “centro”, supone la superación del duro enfrentamiento verbal que en el pasado protagonizaron los dos. En aquella oportunidad, la exalcaldesa de Bogotá calificó al exgobernador de Antioquia como egocéntrico y criticó el que se haya ido a ver ballenas en un momento político clave en el cual el país le exigía asumir una postura política clara y coherente; mientras tanto, Fajardo la calificó de oportunista. Además, esa posible consulta de “centro” supone echarle tierrita al pasado uribista del profesor y matemático.

En la columna El Gobernador Uribe (1997), publicada en El Colombiano, Fajardo Valderrama le echó flores a Álvaro Uribe Vélez: “El gobernador Uribe es de los pocos líderes que tiene el país y ahora asume nuevas responsabilidades. La verdadera envergadura de los líderes se mide en su capacidad de aprender sobre la marcha”. Además, calificó en el mismo texto de opinión, de “honesta” la administración de Uribe. Contrasta la positiva mirada de Fajardo sobre el entonces gobernador de Antioquia los cuestionamientos de su gestión por hechos relacionados con el apoyo a grupos paramilitares con ocasión de las masacres de La Granja y El Aro ocurridas en esa jurisdicción.

Entre tanto, Claudia López Hernández, como académica, criticó con dureza a Uribe a quien tildó de “agente paramilitar”. En el 2025, ya en su rol de política, dijo a un medio de comunicación que “Uribe fue elegido con paramilitares, gobernó con ellos, les dio cuotas de poder y compró congresistas para su reelección". Recientemente, señaló que “no soy uribista, pero reconozco que Uribe combatió a los paras y a las Farc”. Sin duda alguna, López Hernández, como política, es oportunista y se acomoda a las circunstancias.

Más allá de las incoherencias y las posturas amañadas de Fajardo y López, lo cierto es que de darse la tercera consulta, esta vez del medroso y fantasmal “Centro político”, se consolidaría la atomización de una derecha desesperada por la posibilidad, latente a juzgar por las recientes encuestas, de que Iván Cepeda Castro se convierta el próximo presidente de la República.

La verdad es que en términos económicos, los dos son fieles seguidores de la doctrina neoliberal, lo que los ubica inexorablemente en la derecha. En asuntos de movilidad, López Hernández está atada al sistema Transmilenio, lo que supone una afinidad con elementos y criterios propios de la derecha. Fajardo y López son proclives a gobernar para la plutocracia, por lo tanto, ofrecen lo mismo que Uribe, Santos y Duque. 






 

miércoles, 28 de enero de 2026

APUNTES ANTES DE LA REUNIÓN PETRO-TRUMP

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Faltan pocos días para que se produzca el esperado encuentro entre los presidentes de Colombia y Estados Unidos. Nadie puede desconocer la importancia local, regional e internacional que tiene dicha reunión, que se produce en medio de un caldeado ambiente electoral en Colombia y conflictos sociales y políticos al interior de los Estados Unidos provocados por la cruel persecución contra los inmigrantes latinos de los agentes del ICE.

Estamos ante una reunión importante por varias razones: la primera, porque desactivó el operativo militar con el que USA estaba planeando poner preso al presidente colombiano; la segunda, porque puede servir para identificar cuál será el papel que Estados Unidos jugaría  en las próximas elecciones en Colombia. Esto dependerá de las explicaciones contextuales que dé el propio Petro y su equipo diplomático al propio Trump y en particular a Marco Rubio, quien le habla al oído a su jefe y tiene contacto directo con el uribismo, lo que sin duda “ensucia” el diálogo binacional; y tercero, porque es la oportunidad de oro para que la comitiva del gobierno Petro erosione la narrativa de la derecha colombiana que finalmente llevó a que el país fuera descertificado en su lucha contra las drogas, se enrarecieran las relaciones bilaterales y Petro fuera incluido en la Lista Clinton o la OFAC.

Los soberanistas y defensores del viejo orden internacional pueden asumir la reunión como una pérdida e incluso como una claudicación de Petro y de los discursos con los que se defienden a la ONU y su carta a las Naciones. Está claro que Trump está empeñado en crear otro orden internacional. Para ello, necesita aplicar sin consideraciones legales, sociales, económicas y políticas la doctrina Monroe (Donroe) en las Américas como una muestra de su poderío.

Lo cierto es que el encuentro es un triunfo compartido entre las dos administraciones: gana Trump porque “obligó” a Petro a llamarlo. Y gana Petro, porque logró, bajo amenaza militar y un poco tardíamente, activar los canales diplomáticos que él mismo se encargó de enrarecer con sus discursos altisonantes en contra de un presidente norteamericano dispuesto a todo.

Se confirma que efectivamente hacemos parte del “patio trasero” de los Estados Unidos, lo que supone que mientras Trump insista en aplicar la doctrina Monroe o Donroe, siente que puede hacer en esta parte del mundo lo que se le venga en gana. Hoy maneja Venezuela. Mañana no sabemos qué otro país termine sometido bajo su administración.

Recomiendo ver en Youtube: Qolección Podcast / # 28 Encuentro PETRO - TRUMP




martes, 27 de enero de 2026

GALÁN, DÁVILA, VALENCIA, CÁRDENAS, LUNA, PINZÓN Y PEÑALOSA NO RECONOCEN GENOCIDIO EN GAZA

 


 


Por Germán Ayala Osorio

 

En el marco de un debate entre los nueve precandidatos presidenciales de la Gran Consulta de la derecha, uno de los periodistas que moderaba el encuentro les preguntó si reconocen como genocidio lo ocurrido en Gaza. El exalcalde de Bogotá y vendedor de buses, Enrique Peñalosa, el exministro Juan Carlos Pinzón, el hijo de Luis Carlos Galán, Juan Manuel Galán, el exministro de Hacienda y consagrado neoliberal, Mauricio Cárdenas, la periodista-periodista, Vicky Dávila, Paloma Valencia, quien propuso dividir el Cauca entre indígenas y mestizos y el manzanillo David Luna levantaron la paleta del No; mientras que Juan Daniel Oviedo y Anibal Gaviria, hicieron lo propio con la del Sí.

El No de los siete precandidatos es una bofetada a los procesos civilizatorios y a la defensa de la vida. Negar que lo acontecido en Gaza obedece a un proceso de limpieza étnica y gentrificación es propio de políticos en los que no es posible confiar la defensa de la vida de comunidades indígenas, campesinas y afrocolombianas históricamente estigmatizadas, perseguidas y excluidas por lecturas racistas y clasistas, las mismas que acompañaron al ejército sionista al mando de Netanyahu en su objetivo de borrar del mapa a los gazatíes considerados como un pueblo inconveniente, pobre, bárbaro e impío, que debe ser aniquilado.

Las posturas negacionistas y cobardes asumidas por Peñalosa, Valencia, Cárdenas, Dávila, Luna, Pinzón y Galán los acercan a la ultraderecha, espectro ideológico en el que suelen ambientarse y justificarse las prácticas genocidas acaecidas en la franja de Gaza. Insisto en que la actitud negacionista de semejante barbarie de los siete precandidatos presidenciales genera escozor y miedo. Ninguno merece llegar a la presidencia de la República justamente porque en una sociedad clasista, racista, homofóbica, transfóbica y misógina como la colombiana lo que debe hacer un jefe del Estado es promover el respeto y la defensa de la vida de las minorías y comunidades vistas históricamente en el país como inconvenientes, atrasadas, vergonzantes y “desechables”.

Ojalá que los seguidores de los siete negacionistas del genocidio en Gaza entiendan que la postura asumida resulta a todas luces vergonzosa e inconveniente. Por un simple cálculo político Peñalosa, Cárdenas, Dávila, Luna, Pinzón y Galán se acercaron al tenebroso espectro de la ultraderecha nacional e internacional. No puede considerarse demócrata quien defiende las atrocidades perpetradas por Israel y los Estados Unidos, con la anuencia de varios países europeos, en contra del pueblo palestino.


lunes, 26 de enero de 2026

CABAL Y LAFAURIE RENUNCIAN Y PIDEN DIVISIÓN INTERNA DEL CD

 




Por Germán Ayala Osorio

 

Las renuncias de María Fernanda Cabal y José Félix Lafaurie al partido Centro Democrático, la pretensión de los dos de que se discuta al interior de la colectividad la escisión del partido, la denuncia de fraude en la elección de Paloma Valencia como candidata presidencial y el asunto del autor intelectual del asesinato de Miguel Uribe Turbay constituyen una “bomba” electoral y mediática que podría afectar las campañas de Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella, las dos únicas opciones sobre las cuales tendría total dominio el expresidente y expresidiario Álvaro Uribe Vélez en su afán de mantener a flote un partido político en crisis identitaria y con una creciente imagen desfavorable.

Vamos por partes, como diría Jack El Destripador. Las dimisiones de la senadora Cabal y el ganadero Lafaurie llegan un momento electoral complejo para la derecha uribizada: Iván Cepeda, el candidato del Gobierno, puntea en las encuestas y en todos los escenarios vencería a Abelardo de la Espriella, el candidato con el que realmente creen Uribe y José Obdulio Gaviria que pueden regresar a la Casa de Nari. La elección de Paloma Valencia como candidata única hoy se entiende más como un ejercicio de depuración interna, que como una seria apuesta electoral del partido Centro Democrático. Valencia es obediente y “ama” al expresidente, pero su condición de mujer le impide contar con el decidido apoyo de Uribe, un consagrado machista. Que los resultados de las encuestas aplicadas fueron manipulados como lo denuncia Lafaurie no solo dan cuenta de disputas y malquerencias entre Cabal y José Obdulio Gaviria, sino de asuntos del pasado que Uribe, reconocido hombre de rencores, jamás olvidó: que Juan José Lafaurie Cabal, hijo de los dimitentes, dijo en un trino que “es la hora de la derecha, una nueva derecha, que imprescindiblemente tiene que ser sin Uribe".

Aunque la misiva no fue firmada por María Fernanda Cabal es apenas lógico pensar que la relación entre la senadora y el expresidente Uribe pasa por su peor momento, lo que supone que la solicitud de escisión interna será negada por disposición del líder natural y único propietario del CD. Lafourie y Uribe se tienen mutuo respeto y miedo, lo que evitaría un enfrentamiento directo con la senadora Cabal.

El asunto del autor intelectual del crimen del congresista Miguel Uribe Turbay puede parecer atropellado en la referida carta, pero no es así porque expone una relación que en el país es vieja entre política y crimen. Para el caso, el fuego amigo parece ser una práctica común a juzgar por lo expuesto por el propio Lafourie en torno a que su esposa, María Fernanda Cabal pudo ser asesinada por orden del Zarco Aldinever. El silencio del CD al que refiere el esposo de la señora Cabal, frente a los informes de inteligencia de los gobiernos de Duque y Petro en los que se confirma la actividad criminal del Zarco Aldinever, deja unas profundas dudas éticas, morales e incluso, de respeto a la justicia al interior de esa colectividad. El contenido de la referida epístola genera miedo y confirma que para alcanzar el poder político no hay límites morales y éticos. Basta con ser político y colombiano.


domingo, 25 de enero de 2026

PERIODISMO Y CAMPAÑAS ELECTORALES

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Por estos días el país mediático y político y en particular el de las redes sociales- verdaderas trincheras ideológicas- parece andar en “modo cómo afectar campañas presidenciales”. Por cuenta de investigaciones periodísticas de la revista Raya y el portal Vorágine los perfiles del candidato presidencial Abelardo de la Espriella y el precandidato David Luna fueron expuestos públicamente por asuntos que de muchas maneras enlodan la imagen de pulcritud, respeto y decencia que los dos políticos de la derecha colombiana vienen proyectando.

Empecemos por el caso del abogado conocido como “papucho” y quien espetó hace un tiempo que la “ética nada tiene que ver con el derecho”. Dicen los periodistas de Vorágine, periodismo contracorriente, que De la Espriella es “la figura pública más agresiva contra la prensa en Colombia”. Se basan en cifras entregadas por la FLIP que señalan que “entre 2008 y 2019, la Flip registró 109 casos en los que el candidato presidencial era el denunciante por delitos de injuria y calumnia. La organización ha alertado, en diferentes ocasiones, que el “uso reiterado por parte de De La Espriella de herramientas legales, como la tutela o demandas ordinarias, así como el uso excesivo del derecho de petición, la solicitud de rectificación y denuncias ante las plataformas digitales, configuran un abuso de los mecanismos constitucionales y judiciales para intimidar y acallar a las y los periodistas”.

De acuerdo con lo señalado por la FLIP y Vorágine, el candidato presidencial de la derecha y la ultraderecha usa la justicia para amedrentar a los periodistas que lo incomodan con sus preguntas, investigaciones e incluso quienes como Cecilia Orozco Tascón al llamarlo “filipichín” fue objeto de una demanda que no prosperó por estar protegida por las libertades de prensa y opinión.

De llegar a la Casa de Nariño, Abelardo de la Espriella bien podría reeditar e incluso “superar” los tiempos aquellos en los que el entonces presidente Álvaro Uribe Vélez enfrentaba a los periodistas incómodos con frases como “siguiente pregunta amigo”; o de manera directa los descalificaba llamándolos “periodistas al servicio del terrorismo” o “prensa mamerta al servicio del castrochavismo”.

Pasemos al caso de David Luna. La revista Raya “revela interceptaciones telefónicas en las que se coordinaba una operación para enviar cocaína a Australia en marzo de 2022. A la par, en las llamadas uno de los hombres involucrados hablaba de que había comprado votos para Cambio Radical y de una reunión que sostendría en pleno carnaval de Barranquilla con el electo senador de ese partido, David Luna, y con su suegro, Augusto García, quien le ayudó en la campaña al Congreso y quien fue investigado por el escándalo de Odebrecht”.

Sin duda alguna, el caso de Luna es muchísimo más grave que la actitud desafiante, intolerante y poco democrática que de tiempo atrás asumió contra los periodistas que incomodan al hoy candidato presidencial Abelardo de la Espriella. Ya veremos qué responde el precandidato presidencial que hace parte de la Gran Consulta de la derecha frente a lo revelado por la revista Raya. Luna es un manzanillo que se presenta como un faro moral capaz de iluminar a quienes como él, quieren "recuperar el país, a Colombia, enderezar el camino y evitar caer al precipicio". 

Insisto en que en el actual escenario electoral en Colombia se activó el “modo cómo afectar campañas presidenciales” en el que las investigaciones periodísticas juegan desde ya un papel clave para deslegitimar a candidatos presidenciales. Los trabajos de Raya y Vorágine, entre otros medios alternativos, sirven para enfrentar las acciones también periodísticas de medios hegemónicos y las bodegas uribizadas que le vienen apostando a ensuciar la imagen de Iván Cepeda Castro, el candidato presidencial del Pacto Histórico que lidera las encuestas.

El periodismo siempre fue y será una herramienta de control y depuración política, especialmente durante campañas proselitistas. Eso sí, lo realmente importante es que las denuncias, resultado de investigaciones periodísticas, estén soportadas en hechos fácticos incontrovertibles, por el bien del oficio.




 

SANTIAGO BOTERO: EL PAISA VOCINGLERO QUE QUIERE SER PRESIDENTE

 

Por Germán Ayala Osorio

 

En la sección Colombia Decide 2026, de Noticias Caracol, estuvo el candidato presidencial Santiago Botero Jaramillo. Un paisa gritón, reaccionario, creyente en Dios, violento en su lenguaje, con un discurso básico e ideas desordenadas y ambiguas propias de una persona a la que se le nota insondables vacíos conceptuales en particular en materia de filosofía política, la operación del Estado y la economía política. Dice ser empresario y al parecer está forrado en billete.  Botero Jaramillo se parece mucho a Vicky Dávila: ambos son vocingleros poco formados y preparados para dialogar y respetar a sus contrarios.  

Lo llamativo del asunto estuvo por cuenta de la evidente incomodidad de la periodista y presentadora Alejandra Murgas, quien se vio atormentada por un vociferante candidato poco dispuesto a escuchar y a seguir las reglas de la sección: explicar con claridad meridiana en qué consiste su plan de gobierno. Botero fue grosero con Murgas y las audiencias. Mi solidaridad con la colega que, a pesar de todo, sacó adelante la “entrevista”.

Al final, quedó claro que Botero Jaramillo no tiene un plan de gobierno estructurado, pero si una cantaleta electorera propia de quien no tiene la más mínima idea de cómo opera el Estado. Grita que va a romper el sistema y que no se arrodillará ante políticos y empresarios corruptos, pero no explica cómo hará para llegar a la Casa de Nariño, pero, sobre todo, con quién gobernará. Amenaza con meter presos a los políticos corruptos, convocar una constituyente y un referendo. Y promete sacar de la pobreza a por lo menos 27 millones de colombianos. Eso sí, no dijo cómo.

Admira al presidente Bukele y lo cita como si fuera un referente académico. Así las cosas, Santiago Botero representa al paisa enredador que va de pueblo en pueblo vendiendo cachivaches, gatas ciegas y embarazadas, tornillos viejos, empaques de ollas a presión y licuadoras; muñecas reparadas, estropajos, biblias, almanaques Bristol y rascadores… No parece tener un equipo asesor que le hable al oído: eso de arengar y gritar no es propio de un demócrata. Al inicio de su deslucida campaña prometió “plomo o cárcel” para los que bloqueen las vías y “balín a los bandidos y menos cárceles, más cementerios”.

Botero no se da cuenta de que ese “habladito paisa”, muy parecido al tonito en el que les habla a los colombianos el expresidente y expresidiario Álvaro Uribe Vélez, ya no pega en el país porque millones de colombianos lo asocian con la trampa, la mentira, el visaje, los que dicen “Mor” y los “vivazos” que irrespetaron los acuerdos con los clientes en los apartamentos Airbnb por la presentación del “Conejo Malo” en Medellín.

Botero Jaramillo es otro paisa enredador, vociferante y violento que cree que coger las riendas de un país casi ingobernable como Colombia es tan fácil como montar una bestia. No, no es a los gritos y mucho menos a las patadas que este país cambia. Necesitamos sí, una revolución cultural urgente, pero no ejercicios de poder atados a la exclusiva idea de la violencia legítima del Estado. Y si de verdad cree posible “romper el sistema”, el primero que tiene que romper el molde de “machito violento capaz de dar balín, o en la cara, marica” es Usted, señor Botero.

 



sábado, 24 de enero de 2026

SE VA PETRO EN POCOS MESES: NI SOMOS VENEZUELA Y JAMÁS ESCASEÓ EL PAPEL HIGIÉNICO

 

Por Germán Ayala Osorio

 

A pocos meses de terminar el gobierno de Gustavo Petro el escenario catastrofista que pintaron agentes políticos, económicos y mediáticos el 7 de agosto de 2022  ya no se dio: el modelo económico no sufrió modificaciones, no se acabó con la propiedad privada, no hubo expropiaciones y mucho menos nacionalizaciones de la banca y jamás escaseó el adorado papel higiénico; el dólar no llegó a los  10 mil pesos y no nos convertimos en Venezuela o Cuba como espetaban a diario los advenedizos “expertos” consultados por la prensa hegemónica; eso sí, el castrochavismo fue y sigue siendo el fantasma con el que Uribe Vélez engañó- e intenta seguir haciéndolo-, a cientos de miles de incautos, cenutrios  e ignaros y que le sirvió, además, para insistir en el ocultamiento de los sistemáticos desastres socio ambientales, la naturalización del ethos mafioso, la privatización del Estado y la concentración de la riqueza y el empobrecimiento de millones de colombianos que dejaron 30 años de neoliberalismo.

Ese escenario catastrofista fue aupado por periodistas y empresas periodísticas que se convirtieron en actores políticos que usaron el lenguaje periodístico y los espacios informativos para meter cizaña, tergiversar decisiones gubernamentales, mentir descaradamente y generar estados de opinión llenos de incertidumbre y miedo.

Por cuenta de decisiones editoriales de medios como El Tiempo, El Espectador, El País de Cali, revista Semana y El Heraldo; noticieros como RCN y Caracol y programas radiales como Blu radio, La W y La FM, estas empresas periodísticas entraron en un proceso de deslegitimación y conversión en actores políticos. Bajo esas circunstancias, las bases éticas e incluso los manuales de periodismo entraron en un proceso erosivo que no parece preocupar a las directivas y propietarios de dichas empresas mediáticas. Y mucho menos a las facultades de periodismo que siguen graduando comunicadores formados en pensamiento acrítico y en la defensa del statu quo.

No se advierte un mea culpa de los periodistas, locutores y editores por haber actuado como bodegueros durante casi cuatro años, impulsando una agenda política marcada por el afán de mentir, generar miedo y apostarle a que al gobierno Petro le fuera mal para poder justificar el regreso de una derecha que quedó expuesta ante la opinión pública como la responsable de los más graves problemas del país.

Por supuesto que no habrá reflexión interna y mucho menos una petición de perdón por parte de los periodistas que actuaron de mala fe. Estos largos tres años fueron suficientes para consolidar un quehacer periodístico alejado de la búsqueda de la verdad y de la responsabilidad social de informar de manera veraz y oportuna. El daño político y periodístico ya está hecho. No hay vuelta atrás.

Adenda: termina el gobierno Petro entre luces y sombras: hubo avances en la entrega de tierra al campesinado que el uribismo insistió en acabar; quedan rutas para la transición energética; el ideario progresista caló en amplios sectores societales. Como destino turístico, el País de la Belleza ganó un lugar en el mundo del ocio. Hubo corrupción público-privada y esa es una mancha indeleble. En ese punto, el cambio fue una quimera.




EL FALSO SALUDO MILITAR DE ABELARDO DE LA ESPRIELLA

Por Germán Ayala Osorio En el saludo militar y el grito Firmes por la Patria de Abelardo de la Espriella, candidato presidencial de la ultr...