Por Germán Ayala Osorio
El presidente-pastor declaró
insubsistente al director del DANE, Ricardo Valencia Ramírez, quien duró al frente
de esa entidad apenas tres semanas. Un poco más que la ministra de Educación, Viviane
Morales, quien habría salido por desencuentros ideológicos con el jefe del
Estado.
La misma presidencia, a través de
un comunicado explicó los motivos que generaron la salida intempestiva del
funcionario: “La decisión se produce luego de que el saliente director,
Ricardo Valencia, afirmara, sin que previamente se hubieran adelantado
auditorías profundas, que no había encontrado anomalía alguna en los
indicadores del DANE correspondientes al mes de julio, cifras
producidas durante el último mes del Gobierno anterior”.
Sacar de esa manera al director
del DANE hace pensar en la posibilidad de que la independencia técnica del
organismo oficial pueda quedar sujeta a las intenciones políticas del Presidente de la República de darle
manejo discrecional a la información oficial, mientras insiste en la narrativa con
la que busca afanosamente desacreditar al gobierno Petro. Aunque en el mismo
comunicado reitera que esa independencia se mantendrá, echar al funcionario por
sus declaraciones iniciales deja ver a un presidente intolerante y caprichoso que
busca total obediencia en los funcionarios del Estado de mayor visibilidad e
importancia para la imagen del gobierno. De la Espriella, el mismo que ha dicho hasta el cansancio que la institucionalidad se respeta, hoy mismo le metió la mano al DANE, irrespetó su independencia y autonomía y mandó una amenaza a todos los expertos que trabajan en esa entidad.
“El Gobierno Nacional reitera
que la independencia técnica del DANE será respetada y garantizada.
Nadie interferirá en su rigor científico, en sus metodologías ni en la producción
objetiva de las estadísticas oficiales. Independencia técnica, sí. Posición
política de un organismo técnico, no”. Lo cierto es que sacar a Valencia
Ramírez constituye una forma de irrespeto a la independencia del DANE,
organismo técnico que durante gobiernos anteriores le informó al país de manera
autónoma sobre cifras de inflación, pobreza y desempleo, entre otros asuntos de
interés nacional.
Juan Daniel Oviedo, ex director
del DANE rechazó la directriz presidencial con la que se coarta la libertad del
funcionario para dar declaraciones al país. “Durante mi dirección, las
ruedas de prensa fueron una decisión técnica para explicar las cifras y
responder preguntas. La ley 2335 no obliga a hacerlas; pero sí impide que
Presidencia decida por el DANE sus formas de difusión”.
La inflación viene creciendo y el
país se aboca, por cuenta del fenómeno del Niño, a una sequía que impactará la
producción agropecuaria y la seguridad alimentaria, lo que presionará
al alza el costo de los alimentos de la canasta familiar. Es en ese contexto en el
que es posible advertir que posiblemente le interese a De la Espriella tener en
el DANE a una ficha sobre la que pueda ejercer control y presión al momento de
informarle al país sobre indicadores sociales y económicos que afecten
negativamente la imagen de un gobierno empeñado más en mirar por el espejo retrovisor,
que en asumir con seriedad los desafíos socioambientales, ecológicos y económicos del fenómeno
del Niño y la reconstrucción real de las ciudades afectadas por el terremoto
del 10 de agosto. De la Espriella está dejando ver con claridad que no conoce
cómo opera el Estado y lo más preocupante es que su ignorancia en temas macroeconómicos
la quiera encubrir con decisiones caprichosas e ideologizadas.
Con sus acciones, decisiones y
actos de habla Abelardo de la Espriella está superando al entonces presidente
Uribe, a quien el país recuerda como un hombre pendenciero y vengativo. La abrupta
salida de Valencia Ramírez del DANE hace recordar la renuncia de César
Caballero Reinoso entonces director de esa entidad en el gobierno del presidente
antioqueño. En aquella oportunidad, Caballero renunció porque consideró
moralmente inaceptable una instrucción presidencial que le ordenó “…cancelar
una rueda de prensa donde revelaría los resultados de la encuesta sobre
víctimas de la violencia en las grandes ciudades”. Caballero le dijo a la
prensa que “…como funcionario y ciudadano considera que la información del
Dane no le pertenece al Estado sino a la sociedad colombiana, y que tan pronto
el Dane sienta que los datos cumplen con el rigor técnico debe hacerlos
públicos de la manera más rápida y transparente posible”.
Si ese fue el criterio de Caballero Reinoso, cuál será el del nuevo director de la entidad estadística, Juan Manuel Alvarado Nivia, economista del Caribe; ¿llegará con uno propio o aceptará de manera sumisa el que le dicte De la Espriella? Quizás no lo sabremos nunca de su propia voz porque ya está sometido a la directiva presidencial que señala que ningún funcionario está autorizado para dar ruedas de prensa sin el visto bueno de presidencia. La cercanía de Alvarado al clan Char genera dudas sobre la independencia del nuevo director del DANE, pero sobre todo, de su obligación por hacer respetar el carácter técnico-científico de la entidad. Ojalá la comunidad académica (los estadísticos) estén vigilantes a la gestión del nuevo director del Departamento Administrativo Nacional de Estadística.
aval de la
presidencia de la República.