sábado, 22 de agosto de 2026

COLOMBIA A LA ESPERA DE UNA ESTADISTA

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Cada cuatro años los colombianos votan por dos o más opciones presidenciales; unos lo hacen con la esperanza de ver por fin el inicio de una transformación del país, lo que no es otra cosa que la superación del ethos mafioso[1] que guía la vida de los hijos de la élite y la de los vástagos de eso que llaman las comunidades subalternas. Y por supuesto, esa anhelada transformación incluye el progreso y el bienestar de todos los hijos e hijas de este territorio sin que ello se traduzca en daños ecológicos y ambientales irreparables sobre ecosistemas estratégicos y frágiles y en general del paisaje que nos lleve a sufrir de solastalgia.

Otros asisten a las urnas obligados por sus patronos (políticos y empresarios), por la promesa de un contrato millonario, un puesto de trabajo, una ayuda a manera de subsidio o el arreglo de un par de calles y la construcción de un parque o una capilla. En Colombia, el rico, el de clase media y el pobre venden o negocian su voto, cada uno de acuerdo con sus capacidades para intercambiar o negociar el sufragio.

Por supuesto que están quienes sufragan por convicciones políticas e ideológicas y otros tantos, por odio hacia el partido, el presidente saliente y la línea política del gobernante que termina el mandato. Al final, los colombianos no votan por un proyecto colectivo porque nadie lo lidera: lo hacen por micro proyectos familiares e individuales. Quizás ahí radiquen los problemas que arrastramos para consolidar una nación grande.

Los elegidos mediante la democracia electoral-la única que realmente funciona en el país- no suelen llegar con el perfil o vocación de estadistas que tanto se reclama en sectores societales, en particular los mejor formados e informados. Para Ortega y Gasset, un estadista o, un hombre o mujer de Estado, debe tener virtudes magnánimas como la honradez, la verdad y los escrúpulos.

Propongo este perfil de estadista para estos tiempos de sobre exposición egocéntrica en redes sociales, el empobrecimiento del pensamiento crítico y la naturalización de la ignorancia y la estupidez en amplias capas de la sociedad como una manera válida de estar en el mundo y participar de la vida pública del país. Una forma de huir al esfuerzo de comprender las complejidades de una condición humana que transita hacia estadios de deshumanización o posthumanismo por cuenta de la llegada de la IA y la robótica y por supuesto por la persecución étnico-identitaria-cultural que emprendieron Estados Unidos e Israel contra latinos y el pueblo palestino. Sobre este pueblo, el sionista ejército israelí emprendió una feroz persecución genocida con el objetivo de borrar física y culturalmente toda expresión de vida en Gaza.  

Un estadista, hombre o mujer, debe conocer muy bien la historia y los problemas que arrastramos como sociedad. Debe ser capaz, a través de un discurso fluido, soportado en el dominio de categorías y el pensamiento sistémico, de confrontar a todos los agentes que, de acuerdo con hechos probados, vienen dificultando o se oponen a la superación de las taras civilizatorias que nos impiden avanzar hacia estadios de modernidad. Un estadista no insiste en provocar enfrentamientos entre clases sociales, sino que le apuesta a superar o minimizar el clasismo, el racismo y la aporofobia, tres de las taras civilizatorias que arrastramos como nación.  

Debe ser carismático, cercano a los más necesitados, comprensivo de las lógicas y los intereses de los más favorecidos, incluida la clase media. A todos los debe convocar para construir un proyecto de país incluyente que supere las diferencias de clase fundadas en la incapacidad compartida de apostarle a la construcción de una mejor sociedad. Además de lo anterior, una mujer o un hombre con vocación de estadista debe ser civilista y defensor a ultranza de los derechos civiles y las libertades ciudadanas, lo que implica no ser y mucho menos mostrarse proclive a legitimar el uso de las armas oficiales contra los civiles o el pueblo, como tampoco mostrar simpatías por grupos armados ilegales que en el pasado se levantaron contra el Estado y cometieron crímenes de lesa humanidad. Ni saludar como militar, ni mostrar nostalgia por un violento pasado revolucionario que dejó víctimas y deshumanizó la lucha armada en el contexto de un conflicto armado interno que se degradó. El uso de las armas no se puede romantizar, así a través de estas se hayan logrado algunos débiles cambios en las correlaciones de fuerza. Por lo menos el viejo Establecimiento sigue en pie. 

Si es un hombre, ese estadista de estos tiempos de sobre exposición mediática debe saber lidiar con esos sectores de la sociedad que aún siguen atados a la tradición machista y la defensa del sistema patriarcal. De ahí que debe ser capaz de controlar las ínfulas de macho cabrío que terminan por deslegitimarlo como persona, como hombre y jefe de un Estado con una historia inocultable de ser violador de niñas, niños, adolescentes y mujeres. La vida privada de ese mandatario con vocación de estadista debe cuidarse de tal manera que no sea posible que circulen rumores de haber violado mujeres y de llevar una vida licenciosa. No se trata de moralismos, sino de dar ejemplo a una sociedad en la que hay periodistas y ciudadanos del común que disfrutan de los chismes en los que se exponen la cachondez de unos y otros. Y peor aún, una sociedad que aún sigue viendo a la mujer como un objeto sexual de consumo o un territorio en disputa.

Si es mujer, esa estadista de estos tiempos en los que con mucha dificultad se intenta erosionar el poder del sistema patriarcal y la cultura machista, debe actuar con mayor inteligencia frente a las reacciones de los hombres que, con o sin poder político y económico, insistirán en que la mujer no está en capacidad de asumir el control de un Estado y de una sociedad que históricamente despreció a las mujeres y las redujo a cumplir los roles de reproductoras, amas de casa o adornos institucionales. Sin caer en los extremismos de un feminismo mal concebido, la mujer estadista debe saber escoger los mejores hombres y mujeres para consolidar equipos de gobierno capaces de trabajar bajo condiciones de armonía, desechando cualquier forma de dominación y violencia alimentadas por consideraciones de género. Hablo de mujeres con vocación de estadistas porque fueron capaces de tomar distancia del sistema patriarcal en las que fueron criadas. Jamás tendrán esa vocación aquellas defensoras a ultranza del machismo. 

Y, por último, un estadista hombre no debería de ser vanidoso, arrogante, pro-militarista y fanfarrón. No puede ser negacionista del cambio climático y mucho menos actuar como un vendepatria. La gente quiere ser gobernada por un líder con pensamiento sistémico y crítico, y con las virtudes magnánimas de las que habló Ortega y Gasset y otras que se requieran para enfrentar las complejidades de un país y de un mundo que transitan inexorablemente hacia escenarios de acidia y fanatismo religioso; cargados de individuos nefarios que se instalan estratégicamente en lugares y puestos de poder.

Eso sí, ese anhelado estadista, mujer o hombre, no podrá emerger de una sociedad como la colombiana que arrastra protuberantes taras civilizatorias que hacen pensar en que estamos ad-portas de fracasar como colectivo. Hasta tanto no se dé una transformación o una revolución cultural, los colombianos seguirán votando por hombres que no les interesa gobernar como estadistas sino como verdaderos íncubos, enaltecidos por grupos sociales cuyos demonios los hacen proclives a odiar al diferente, al que no comparte sus mismas características estéticas: hombres y mujeres “blancos”, bonitos, elegantes y con el efecto Macbeth a flor de piel. Y votarán por mujeres con ansias de gobernar, pero que son víctimas del machismo que en la política opera con eficiencia y efectividad.

En cuatro años nos veremos nuevamente en las urnas para seguir por las mismas. Pasará a la historia de los no estadistas que gobernaron a Colombia el payaso siniestro que, como un perfumado fierabrás, va camino a reversar lo hecho en favor de los menos favorecidos por quien pudo ser un gran estadista, pero que sucumbió a las nostalgias de su pasado revolucionario, a las presiones de quienes llevaban años defendiendo el ethos mafioso y a la cachondez propia de los hombres que saben que se acercan al declive de esa vieja masculinidad dominante. Ya es tiempo de ver gobernar a una mujer estadista en esta patria en la que las mujeres sobreviven de milagro. 



[1][1] Conjunto de prácticas y actitudes concebidas para violar los derechos de los demás, para beneficio propio o de un grupo reducido. En ese ethos confluyen la corrupción, el lavado de dinero, el robo al erario; las mordidas a las autoridades para evitar una multa, conseguir un permiso oficial o acelerar una gestión ante una autoridad. 

viernes, 21 de agosto de 2026

PRESIDENCIA DE LA REPÚBLICA: UNA EMPRESA FAMILIAR


Imagen tomada del home de Cuestión Pública

Por Germán Ayala Osorio

 

Por más treinta años de aplicar a rajatabla la doctrina neoliberal se logró privatizar funciones y sectores estratégicos del Estado colombiano en beneficio de una élite mezquina, premoderna, retardataria, precapitalista, rentista, parasitaria, negacionista del cambio climático y conservadora que desdice de sus procesos de mestizaje, al tiempo que hace ingentes esfuerzos para desconocer lo prescrito en la constitución alrededor de la idea que somos un Estado Social de Derecho. Desde el gobierno de César Trujillo hasta el inefable Iván Duque, las acciones privatizadoras se aplicaron sin asomo alguno de vergüenza y preocupación por los efectos socioambientales y económicos generados por más de tres décadas: concentración de la tierra y la riqueza en pocas manos, una inmoral pobreza extrema, la consolidación de la economía de enclave en vastos territorios y la sempiterna desigualdad social. 

Los cuatro años del gobierno de Gustavo Petro se recordarán como un intento de reversar en algo esas condiciones en las que venía operando el Estado. Al no tener el poder absoluto para modificar lo que estructural y culturalmente consolidaron los agentes de la doctrina neoliberal, Petro le apostó a construir un relato comunitario anti-élite que derivó en un proceso inacabado de concientización social en las bases populares y en sectores de una clase media medrosa. Esa narrativa giró alrededor de los derechos colectivos e individuales y de la imperiosa necesidad de apostarle a naturalizar la solidaridad, pero, sobre todo, a exigirle al Estado y a sus agentes públicos cumplir con lo que ordena la carta de 1991; la respuesta de los agentes políticos, sociales, mediáticos y económicos defensores de la doctrina neoliberal fue el despliegue de una narrativa fundada en el racismo, el clasismo, la homofobia, la transfobia y la aporofobia.

Al final del gobierno Petro el relato comunitario anti élite fue derrotado no por ausencia de razones éticas, morales y otras que hacen parte de la ecología política, sino por los problemas de comunicación que tardíamente trató de solucionar el gobierno progresista- no de izquierda-, a lo que se sumaron por supuesto los escándalos de corrupción y los “papayazos” que el propio Petro le dio a la prensa para que hiciera y deshiciera con su vida personal, hábilmente atada a la moral de una sociedad conservadora, pacata, gazmoña, puritana, hipócrita, goda, camandulera, iliberal, morronga, mojigata, machista y morbosa.

De regreso al poder, la derecha y la ultraderecha están de plácemes pues lograron poner en la presidencia no solo a un servil amigo de la élite, sino a quien poco a poco está convirtiendo la presidencia de la República en un negocio privado, en una empresa familiar. De la Espriella nombró a su exesposa, Yoly Beatriz Illidge Pimienta como Superintendente de Notariado y Registro. Y su esposa, la primera dama, de la mano de su recién creada fundación, manejará las donaciones recibidas para atender a los damnificados del terremoto del 10 de agosto, el mismo que el pastor-presidente asumió como un castigo divino: “las cosas de Dios, queridos compatriotas, solo Dios las sabe. Él decidió ponernos en esta prueba tan dura y, en su sabiduría, lo hizo justo el día en que comenzó mi mandato”.

La Fundación Colombia Luz y Sonrisas, una organización sin ánimo de lucro cuya representante legal es la propia primera dama, está en el ojo de un huracán mediático de baja intensidad que está intentando desatar el portal periodístico Cuestión Pública. Por supuesto, la gran prensa, ayer uribista y hoy abelardista, no está interesada en preguntar por el monto de las donaciones en dinero y el manejo de esos recursos. Los cuestionamientos ético-políticos y morales eran exclusivamente para el gobierno Petro. En adelante, la autocensura bastará para lavarle la imagen al gobierno del pastor-presidente. ¿Por qué no cuestionar, preguntar y vigilar por los destinos y la procedencia de los recursos manejados por la señalada fundación? ¿Qué habría dicho esa misma prensa si la esposa de Petro y entonces primera dama hubiese creado a los pocos días del triunfo de su esposo una fundación para manejar recursos y enfrentar, por ejemplo, las inundaciones provocadas por la ruptura del canal del Dique?

En la página de Cuestión Pública se lee lo siguiente: “Revisamos la iniciativa privada, porque vale recordar que la primera dama no es una funcionaria, y encontramos que el primer canal oficial para las donaciones directas es la Fundación Colombia Luz y Sonrisas, una entidad sin ánimo de lucro cuya representante legal es la misma Ana Lucía Pineda. En la página web donde se recepcionan las ayudas, la fundación encabeza a otras organizaciones de mayor trayectoria como El Minuto de Dios y la Asociación de Bancos de Alimentos de Colombia. Las cuentas de las tres organizaciones se muestran como verificadas para hacer aportes económicos. Es decir, la iniciativa que la primera dama creó está recogiendo plata para su propia fundación. De acuerdo con el RUES, Colombia Luz y Sonrisas se constituyó el pasado 7 de julio con 10 millones de pesos, después de que De la Espriella salió victorioso en segunda vuelta. Sin embargo, la reunión por medio de la cual se acordó crear la ONG fue el 20 de marzo de 2026”.

Su condición de pastor-presidente, su idea de la Patria Milagro y el ridículo saludo militar son, si se quiere, caprichos que a la élite tradicional poco o nada le preocupa mientras les garantice mantener la captura mafiosa del Estado y los beneficios económicos de su privatización. Lo que haga Abelardo de la Espriella con la presidencia y la dignidad presidencial pasa a un segundo plano para los miembros de la élite beneficiada; al igual que las actividades y decisiones regeneradoras como las de borrar del lenguaje institucional del ICBF el término “niñas” y la cruzada emprendida por la ministra de Educación contra la espectral “ideología de género”. Más claro: el discurso antiderechos y su aplicación paulatina cuenta con la aprobación de la élite tradicional colombiana que comparte con el pastor-presidente la idea de que la sociedad colombiana necesita ser disciplinada y alejada de la narrativa pro-derechos que Petro impulsó en sus cuatro años de mandato.  No olvidemos que el enemigo de la patria es el progresismo, así declarado por el therian presidente.

 

Adenda: el cierre de las 20 emisoras comunitarias surgidas del Acuerdo de Paz de La Habana es un acto de censura oficial. El pastor-presidente dirá que simplemente está cumpliendo con un mandato divino porque nuevamente Dios lo está poniendo a prueba.

jueves, 20 de agosto de 2026

EL CUENTO DE LA CRIADA Y EL CUENTO DE ABELARDO

 


Por Germán Ayala Osorio

 

Entre El cuento de la criada y la Patria Milagro de Abelardo de la Espriella Otero encuentro similitudes que expongo en esta columna de opinión, en un ejercicio reflexivo fundado en la preocupación individual que ya me dejan actitudes y decisiones del actual gobierno basadas en un desafortunado fundamentalismo religioso.

Aunque el carácter distópico de la novela no es igual a lo que se vive hoy en el país, hay decisiones y actitudes que me hacen pensar en que podemos estar dando los primeros pasos hacia esa realidad fantasiosa de El cuento de la criada. Empecemos.

En materia de política ambiental el gobierno de Abelardo de la Espriella Otero hay decisiones que podrían hacer aún más definitivos los impactos que ya se evidencian en Colombia y otras latitudes por el cambio climático y las pluricrisis que lo acompañan. El actual gobierno de Colombia es negacionista del cambio climático lo que se traduce en la viabilidad que dará para volver a los enclaves mineros para la extracción de oro y otros minerales, así como al fracking a lo que marque. Una economía de enclave no garantiza el progreso y mucho menos el bienestar sistémico de las poblaciones de los territorios en donde se realizan las actividades de explotación de recursos a gran escala.

Empecemos por la decisión del ministro de ambiente y desarrollo sostenible, Fabio Alberto Arjona de anular la resolución 0994 del 6 de agosto de 2026 del gobierno anterior con la que se protegía la microcuenca de la quebrada La Baja en el macizo de Santurbán. Lo más probable es que con esa disposición se faciliten actividades de extracción minera en el páramo de Santurbán, lo que claramente pondrá en riesgo el suministro de agua para los santandereanos en pleno fenómeno del Niño asociado con sequías extremas en el territorio nacional. Uno de los efectos que posiblemente dejará la temporada seca tiene que ver con la baja producción de alimentos, a lo que se suma la intención del gobierno de reversar las actuaciones adoptadas por el gobierno Petro con la reforma agraria que intentó consolidar en su mandato.

Recordemos que los hechos narrados en la novela El cuento de la criada se desarrollan en medio de una crisis ambiental y el declive de la fertilidad lo que significó una baja en los niveles de natalidad. La tasa de nacimientos en Colombia viene bajando significativamente por la decisión libre de mujeres interesadas en cumplir otros roles dentro de la sociedad y no los que de manera arbitraria impuso el régimen patriarcal vigente, potenciado por la llegada al poder político de Abelardo de la Espriella de la mano de comunidades religiosas que insisten en que la mujer está, por orden divina, para garantizar la reproducción humana. Pastores y el propio presidente hablan de volver a la familia tradicional, esto es, papá, mamá e hijos.

En El cuento de la criada los problemas de fertilidad son usados por el régimen totalitario llamado Gilead, para someter y reducir a las mujeres fértiles a simples fábricas de bebés. En la narración son las Criadas.

En la administración de De la Espriella hay visos de homofobia y transfobia, así como actitudes proclives a desconocer los procesos y las luchas feministas que, de acuerdo con la lectura conservadora y patriarcal de varios agentes políticos y sociales pro abelardistas, han servido para que las mujeres jóvenes aplacen la maternidad o definitivamente se nieguen a procrear; el aborto, asumido como un derecho, es atacado simbólica y jurídicamente por los sectores retardatarios que votaron por De la Espriella con la promesa de que podrán reversar la propia jurisprudencia de la Corte Constitucional que garantiza el derecho de las mujeres a abortar en las cuatro circunstancias sobre las que legisló el alto tribunal. Los llamados provida cumplen las funciones de los Hijos de Jacob en la novela El cuento de la criada: realizar trabajos de redireccionamiento ideológico o regeneración. La ministra de Educación, Viviane Morales ya advirtió que emprenderá una cruzada en contra de lo que ella imagina que existe en Colombia de tiempo atrás: la ideología de género.

La estigmatización y persecución a los miembros de la población LGTBIQ+ hace parte de la batalla cultural declarada por el gobierno del pastor-presidente. En la novela El cuento de la criada los homosexuales, en particular las mujeres, son conocidas como “traidoras de género” y sentenciadas a muerte por ahorcamiento. De la Espriella apenas se enteró de que su recién nombrado director del DNP (Departamento Nacional de Planeación) es gay, de inmediato ordenó reversar dicho nombramiento. Eso sí, se esgrimió como razón que había trabajado en el gobierno Petro. Una decisión ideologizada.

Y quizás una de las últimas decisiones que me permiten conectar lo que está pasando en Colombia en estos momentos con lo que ocurre en la novela y serie televisiva El cuento de la criada es la que tomó la directora del ICBF (Instituto Colombiano de Bienestar Familiar) de anular del lenguaje institucional la palabra “niña”. A todas luces se trata de una decisión que afecta la construcción de la identidad de las niñas en medio de un sistema patriarcal y cultura machista que el gobierno actual está potenciando con el firme propósito de debilitar, erosionar o deslegitimar las luchas feministas. En la ya referida novela, el régimen Gilead está fundado en una evidente animadversión al discurso y las prácticas feministas.

Es posible que este ejercicio le parezca exagerado e incluso sin sentido de realidad. Es posible que así sea, pero lo que sí es cierto es que el pastor-presidente Abelardo de la Espriella está rodeado de fundamentalistas religiosos que se parecen mucho a los que finalmente lograron consolidar el violento régimen del que se habla en la novela El cuento de la criada. Por ahora toca estar vigilantes porque estamos apenas empezando a vivir y de pronto a sufrir las decisiones de un gobierno con pretensiones regeneradoras. Quizás, sin saberlo, hacemos parte del elenco de nuestra novela El cuento de Abelardo.

PARA EL ICBF LAS NIÑAS NO EXISTEN

 


Por Germán Ayala Osorio

 

A cuentagotas y como estaba previsto, el gobierno de Abelardo de la Espriella le va dejando claro a los colombianos para dónde va, pero sobre todo qué significa aquello de la Patria Milagro. Se trata, por supuesto, de un proyecto regenerador, violento, oscurantista, retrógrado, premoderno y ultraconservador guiado por la gracia divina. En medio de la tragedia por el terremoto, el pastor-presidente dijo que “las cosas de Dios, queridos compatriotas, solo Dios las sabe. Él decidió ponernos en esta prueba tan dura y, en su sabiduría, lo hizo justo el día en que comenzó mi mandato”. De esa manera niega las explicaciones científicas y racionales. Todo queda reducido a la voluntad divina, lo que por supuesto se convierte en una peligrosa manera de ver las realidades y las complejidades del ser humano.

La desafortunada frase ha de servir para explicar en adelante todas las decisiones y posturas que su gobierno adopte o las que a bien tengan tomar quienes dirigen instituciones estatales. En esa lógica divina, la directora del ICBF, Carolina Restrepo, decidió borrar del lenguaje institucional la palabra niña por considerar, esta especie de “Tronchatoro” criolla, que “cuando hablamos de niñez, hablamos de todos los niños y todas las niñas del país”.

La señora Restrepo desestimó lo expresado en la ley 1098 de 2006- Código de la Infancia y la Adolescencia-, que en su artículo 2 señala que el Estado colombiano se obliga a la protección integral de "los niños, las niñas y los adolescentes". La distinción no es un capricho ideológico: se trata de hacer reconocimientos y tratamientos diferenciados que deben hacerse al momento de enfrentar, por ejemplo, necesidades, problemas y las constantes violaciones a los derechos de las niñas, niños y adolescentes de parte del propio Estado, miembros de los grupos armados ilegales y legales; de los pastores y curas pederastas y pedófilos que abundan en Colombia y que la curia protege; y de miembros de familias poderosas cuyos hijos tienen “mañas” con las que violan niñas y niños ajenos. Por supuesto, esas violaciones no trascienden a los medios porque la élite los controla. 

Al quitar la palabra niña del lenguaje institucional se devela la intención de “Tronchatoro”, en línea con la apuesta cultural del gobierno de Abelardo de la Espriella Otero y su batalla cultural: desconocer las luchas políticas y sociales dadas por agentes feministas, liberales y progresistas con las que se lograron cambios sustanciales en las maneras como la sociedad hoy reconoce el papel fundamental de la Mujer más allá de los roles dominantes de cuidadoras, amas de casa y esposas abnegadas cuyas vidas únicamente estaban al servicio de satisfacer sexualmente a los machos y garantizar la reproducción humana. Al eliminar el vocablo niñas se anulan las diferencias que existen entre las menores y los niños cuyos privilegios, preponderancia y dominancia el ICBF, de la mano del gobierno, quieren devolver en detrimento de las libertades y los derechos de las niñas. Solo les falta anunciar que las ahora inexistentes niñas tienen ya el camino trazado para sus vidas: estar a la sombra de los niños y en la adultez, sometidas a la cultura machista. Más claro: regresar a la cocina y garantizar, sí o sí, la reproducción porque el país se está envejeciendo por la reducción de la natalidad por cuenta del feminismo y la toma de conciencia de las mujeres.

Las diferencias entre los animales no humanos y nosotros los animales humanos es la creación de cultura y la capacidad de nombrar las cosas, los hechos y fenómenos. Lo que no se nombra o no se le da un nombre, no existe o simplemente queda reducido a “cosa” o a un simple “eso” que no determina con claridad a qué se refiere.

Bienvenidos al pasado, señoras y señores que votaron por la patria milagro. La señora Restrepo o “Tronchatoro” ya dejó ver su talante conservador con dos hechos:  el primero, retiró un mural en el que aparecía la frase Resistencias Chiquitas, la que consideró indebida políticamente; y el segundo, prescindir el uso de “niña” en las comunicaciones de la institución que preside. Lo cierto es que la batalla cultural ya empezó. Y lo hizo borrando los derechos y las singularidades de las niñas y por tanto, de las mujeres del mañana. Recuerden que Abelardo defiende la familia tradicional: hombre proveedor, preñador, mujeriego y violento; mujer sometida y resignada; hijos hombres con derechos y privilegios; niñas subordinadas y lo que es peor, inexistentes. 






MAÑANAS BLU, EL DULCE SABOR DEL CHISME



Por Germán Ayala Osorio

 

Blu radio y en particular Mañanas Blu son reconocidos espacios oficialistas y agentes del Establecimiento. Su lema  institucional, “el periodismo no es amigo del poder; lo vigila”, no es más que una frase de cajón y por supuesto una mentira institucional y utopía para quienes aún creen que es posible vigilar al poder cuando las empresas mediáticas pertenecen a los actores económicos más poderosos del país.

Durante los cuatro años del gobierno Petro sus micrófonos fueron usados en gran medida para atacar sin cortapisas éticas a la persona investida de jefe del Estado y por supuesto para generar miedos e incertidumbres porque había llegado el “comunismo”. No hubo día en el que no denigraran y desinformaran alrededor de hechos relacionados con el ejercicio del poder presidencial.

Al mando de ese programa radial están dos periodistas-estafetas del uribismo y de la derecha neoliberal y militarista. Ahora son abelardistas. Se trata de Néstor Morales y Felipe Zuleta Lleras. En medio de semejante tragedia generada por el terremoto en varias regiones del país, estos dos personajes dedicaron varios minutos al aire para exponer detalles de la vida privada del expresidente Gustavo Petro. Morales y Lleras fungieron como un par de viejos chismosos interesados en divulgar detalles íntimos de los “cachos” que le habría montado, según la versión de “estas dos Barbaritas”, la novia de Petro el mismo día que entregó el poder. Se dieron un festín estos dos viejos faranduleros. 

Zuleta y Morales gozaron de lo lindo: se rieron de la situación sentimental y dejaron salir su verdadera esencia y lo que es peor, compitieron como verdaderos profesionales con sus compañeros de El Lavadero, la Red, Y dicen, con la Negra Candela, Desnúdate con Eva Rey y Lo sé todo, Sweet, el dulce sabor del chisme. El tuitero Juan Esteban Jaramillo en su cuenta de X reaccionó así al chismorreo: “Y justo hoy salen con esto. Una completa desfachatez que un medio como @BluRadioCo permita la difusión de chismes que comprometen la vida privada del Presidente @petrogustavo. Lo peor, que @zuletalleras y @NestorMoralesC presenten esto riéndose y burlándose. Nos merecemos medios de comunicación serios y rigurosos con la información que presentan, respetuosos de la honra y la intimidad de cualquier persona, que entreguen noticias e información veraz”.

El chisme hace parte sustantiva de la condición humana. Es tan antiguo como la prostitución. El sistema patriarcal y la cultura machista derivada consolidaron el relato que dice que el chisme es exclusivo de las mujeres. Por supuesto que se trata de una mentira pues el gusto y la atracción por saber de la vida de los demás, bien para despotricar, comentar, controlar, difamar o dañar la reputación de las personas comprometidas en las habladurías callejeras es compartido por todos los seres humanos. Diría que los hombres son igual o más chismosos que las mujeres. Bueno, Morales y Lleras son nuestros más aventajados representantes. 

El chisme es tan importante para los seres humanos que llega a espacios como Mañanas Blu convertido, por la gracia de Morales y Lleras, en información relevante para el país, cuando realmente es basura y una evidente degradación del ejercicio periodístico. Por eso hay espacios para el chisme como los referidos líneas atrás. 

Después de saber que a estos dos periodistas faranduleros les encantan los asuntos sexuales y la intimidad del señor expresidente y de otros personajes públicos no sería de extrañar que ellos mismos propongan ya no llamar Mañanas Blu, sino El Mañanero Blu. Quizás así mejoren el rating y los dos tramiten de una mejor forma la transición de (des) informadores a chismosos profesionales igualando y superando a la Negra Candela, a Eva Rey y a los colegas dedicados a esculcar y ventilar las cuitas de la gente pública. 

 

miércoles, 19 de agosto de 2026

SER GAY ES PECADO EN LA PATRIA MILAGRO



Por Germán Ayala Osorio

En la Colombia pacata, farandulera, goda, conservadora, hipócrita, de la doble moral, morbosa, mojigata, gazmoña, homofóbica, transfóbica, puritana, morronga, clasista, racista, arribista, camandulera, machista y misógina, ser gay es un delito, un pecado capital que debe ser condenado por todos los hijos de Dios porque él creó al hombre y a la mujer. Lo demás es contra natura.

A pesar de los avances logrados en materia de respeto e inclusión a la población LGTBIQ+, hay sectores societales en el país que siguen empeñados en perseguir, estigmatizar y si es el caso asesinar a quienes se declaren abiertamente no heterosexuales. Esos mismos sectores encuentran hoy en el gobierno de Abelardo de la Espriella Otero el escenario, la inspiración y el ambiente propicio para dejar salir la homofobia y la transfobia, prácticas que van camino de convertirse en política pública en la patria milagro, gracias a la batalla cultural liderada por agentes de la policía moral que ya entrega sus primeros resultados operacionales.

El caso de Carlos Sepúlveda Rico, nombrado por el gobierno como director del Departamento Nacional de Planeación (DNP) y desnombrado por el mismo presidente de la República por ser gay. En el cargo duró 48 horas. Aunque esa no es la razón “oficial”, ya circulan versiones que confirmarían que lo que motivó semejante exabrupto técnico, ético y moral es la orientación sexual del funcionario. La razón que dieron desde el gobierno es que Sepúlveda trabajó en la redacción del plan nacional de Petro, lo que sería un obstáculo insalvable por la cercanía ideológica del saliente funcionario con el proyecto político progresista. Sin duda, un argumento peregrino. 

El profesor Julián de Zubiría, en su cuenta de X reflexiona en torno al asunto: “Para dirigir DNP Abelardo nombra un activista político.  Había nombrado un exdecano, quien llevaba 4 periodos en DNP, pero lo destituyó al enterarse que era gay ¡La batalla cultural derrota la tecnocracia y el país se queda sin planificación a largo plazo!”.

Otras voces autorizadas confirman la sólida formación académica y técnica, así como la experiencia de Sepúlveda Rico, quien trabajó en los gobiernos de Duque y Petro, lo que en términos técnicos se entiende como un plus por la continuidad de la visión estratégica que le reconocen al desnombrado funcionario. Jorge Iván González, exdirector del DNP lo reconoce como un “técnico maravilloso que coordinó académicamente la redacción de un documento conocido como Colombia 2050”. Romper la continuidad de los procesos que se vienen consolidando desde el gobierno de Duque y Petro es, de acuerdo con González, un gravísimo error del gobierno de Abelardo de la Espriella.

En el documento Colombia 2050 se lee lo siguiente: “Visión Colombia 2050” propone una agenda de desarrollo estratégico y de largo plazo para los próximos 28 años que busca establecer unos principios básicos para la construcción de un bienestar sostenible, así como lograr acuerdos alrededor de propósitos superiores que debemos alcanzar como sociedad. Ser carbono-neutrales, lograr una identidad tecnológica a través de la construcción de un ecosistema bio-ciber-físico-social, consolidar una amplia clase media, transformar nuestra matriz energética a una mayoritariamente limpia y establecer un modelo de desarrollo que beneficie a todos los territorios son algunas de las propuestas dentro de esta visión”.

Una vez descabezado Sepúlveda, De la Espriella, el enviado de Dios a la Casa de Nariño, sede Barranquilla, nombró a Julián Buitrago, un violento activista político en la red X que está lejos del perfil académico y técnico del saliente funcionario. Su condición de macho cabrío y heterosexual fueron suficientes argumentos para que el jefe del Estado le entregara la responsabilidad de manejar el DNP. Ser pereirano hace parte de la consideraciones del jefe del Estado para ponerlo al frente de la entidad. 

Mientras que Sepúlveda Rico imaginaba el país en el 2050, el gobierno de Abelardo de la Espriella, sus ministras de Educación y Cultura, los millones que lo votaron y el propio director del DNP le están apostando a devolvernos a la Colombia de 1886 o a los tiempos de la Regeneración de Núñez. Desde la sede presidencial de Barranquilla se escucha gritar ¡Firmes por la homofobia! 

Los que se declaren abiertamente homosexuales, liberales y progresistas serán perseguidos y neutralizados por la policía moral abelardista que hará cumplir las órdenes dadas por el Señor Jesucristo de sacar de circulación a esas ovejas descarriadas que avergüenzan al Creador. Bienvenidos al pasado, a la Colombia gazmoña, puritana, camandulera, morronga, clasista… Eso sí, si Usted es gay o sigue enclosetado, pero se declara abelardista, tranquilo que con la doble moral será perdonado. 

martes, 18 de agosto de 2026

CARACTERÍSTICAS DE LA PATRIA MILAGRO

 


Por Germán Ayala Osorio

 

El terremoto que enluta al país le sirve desde ya al gobierno de Abelardo de la Espriella Otero para acelerar la ejecución de los planes, programas, acciones y la toma de decisiones que le permitirá al propio presidente y a las camarillas políticas, institucionales, empresas mediáticas, sectores económicos de la sociedad civil y comunidades religiosas que lo acompañan, ejecutar con precisión y eficacia el Proyecto de Regeneración Ideológica y Social (PRIS) con el que sostienen y avanzarán en la concreción de la idea de la Patria Milagro.

Varios analistas y ciudadanos del común consideran que la tragedia humanitaria concomitante al terremoto podría retrasar los planes del gobierno. No, por el contrario, es el escenario predilecto para aquellas fuerzas sociales, políticas, religiosas y económicas que están detrás del PRIS. He aquí algunas pistas que me permiten asegurar que el terremoto poco o nada retrasará las ejecutorias del gobierno nacional. Esas mismas pistas sirven para caracterizar a esa Patria Milagro. 

La verdad. Las empresas mediáticas que durante cuatro años hostigaron y vilipendiaron al gobierno anterior y en particular a Gustavo Petro Urrego como hombre y presidente, hoy están totalmente entregadas a la causa abelardista lo que convierte a sus periodistas (incluye editores y conductores de programas radiales) en estafetas de un gobierno que desde ya ejerce un control estricto sobre la información oficial para evitar las filtraciones tan comunes en otras administraciones. Bajo esas circunstancias, la verdad periodística con la que se recrea la historia oficial y se ambientan los venideros escenarios electorales, deviene viciada, circunstancia que la asimila a esa realidad manipulada por las creencias religiosas y el manejo de la emocionalidad: la posverdad. Dios y Patria es el binomio con el que se avanza de la verdad, a la posverdad. Habrá, entonces, censura y autocensura, la dupla perfecta en gobiernos neoliberales (Milei diría, libertarios) empeñados en abandonar las bases de la democracia y avanzar hacia regímenes de mano dura con visos autoritarios y fascistas.

La Institucionalidad. Los pesos y contrapesos de la democracia parece que dejarán de operar durante los cuatros años del gobierno del therian presidente. La fogosidad del procurador Gregorio Eljach al momento de confrontar al presidente Petro durante la campaña electoral y de amenazar a sus ministros con la apertura de investigaciones disciplinarias parece haber disminuido sustancialmente. La estadía en las playas de Santa Marta de Jaime Beltrán, ministro de Vivienda, en plena catástrofe ni siquiera fue asumida por el Procurador General de la Nación como un hecho irregular. ¿Será porque Beltrán viajó con su familia autorizado por el jefe del Estado? El silencio de las altas cortes frente a la arremetida del presidente contra la JEP, a la intención de Abelardo de abandonar la jurisdicción de la Corte Penal Internacional (CPI) y frente a las “operaciones militares conjuntas” aprobadas de facto por el secretario de Guerra de los Estados Unidos hacen pensar que al gobierno de De la Espriella Otero le aprobarán todos sus decretos con fuerza de ley. La complicidad del Congreso parece que se da por descontado en las huestes abelardistas.

El Espejo Retrovisor y la Verdad revelada. Con bombos y platillos el vicepresidente le informó al país que está listo el Libro de la Verdad, una publicación a todo color en la que, según la versión del mendaz funcionario se consignan 80 casos “probados” de corrupción cometidos en el gobierno Petro. Pocas horas después del anuncio, la cifra bajó a 23. Hay que precisar que esas 23 son realmente políticas públicas. De acuerdo con agentes de la oposición se trata de un libro lleno de información de ejecutorias y nombramientos sobre las que hay sospechas de que corresponden a actos de corrupción. Que los entes de control acojan el informe y actúen en consecuencia, respetando la presunción de inocencia y el debido proceso. En algunos apartes del Libro de la Verdad se leen hallazgos expresados de esta manera: “Destrucción del rigor técnico; colapso de la capacidad tecnológica; opacidad y distorsión de la información pública; parálisis operativa; captura contractual y concentración del poder operativo; expansión del riesgo litigioso; pérdida del control territorial frente a economías criminales; fragmentación del Estado y fracaso de la conducción estratégica, y capacidad fiscal restringida (comportamiento transversal)”. Lo citado parece mas bien una caracterización del Estado a través de su historia, por lo menos con aseveraciones como “fragmentación del Estado y fracaso de la conducción estratégica”.

Por haber llegado al poder con el apoyo decidido de varias comunidades cristianas, católicas y evangélicas, con las que el carácter laico del Estado quedó bastante agrietado, la presentación del Libro de la Verdad deviene con un sentido bíblico en el que Jesús es el camino, la verdad y la vida.

La protesta social posterremoto. El talante gerencial (privado) que el gobierno le dará al manejo de los procesos diferenciados de la reconstrucción de los territorios devastados por el terremoto del 10 de agosto se chocará con realidades institucionales como las históricas respuestas paquidérmicas del Estado, la desesperanza y la angustia de los sobrevivientes, el control político y social de la oposición y por supuesto el sempiterno ethos mafioso que guía de tiempo atrás la vida política y empresarial del país. En caso de presentarse incumplimientos y demoras en la reconstrucción de ciudades como Cali y Pereira, lo más probable es que se den movilizaciones y manifestaciones en contra de administraciones locales como la de Cali, liderada por un alcalde como Alejandro Eder Garcés cuya legitimidad social es cuestionada por su evidente aporofobia, clasismo, racismo y la forma infantil de llegar a los lugares de la tragedia a posar y tomarse fotos. De por lo menos tres lugares fue abucheado por miembros de las comunidades que no lo reconocen como un alcalde cercano a la causa popular. Cuando se presenten esas manifestaciones, De la Espriella no dudará en enviarles el Esmad y si es necesario el Ejército y los reservistas abelardistas para repeler lo que de entrada se asumirá como “terrorismo urbano”.  

Haber metido a Dios en la política no obedece simplemente a una estrategia de marketing político. Por el contrario, Dios es y será el soporte ideológico y espiritual con el que el PRIS abonará el camino para que la Patria Milagro sea una realidad por una razón fundamental: ya hay un enemigo declarado: el petrismo, los petristas, esto es, defensores de los ecosistemas naturales y las causas colectivas y comunitarias. Esos son los nuevos impíos a los que hay que adoctrinar por las buenas o por las malas. Son las ovejas descarriadas que deberán ser conducidas al rebaño de los buenos hijos de Dios.  

lunes, 17 de agosto de 2026

UN GOLPE DE REALIDAD



Por Germán Ayala Osorio

Mientras en las redes sociales critican y se burlan del “gesto humanitario”-regaló balones de fútbol- del presidente de la República con la gente de Buenaventura y de la volada a la playa del ministro de Vivienda, caleños, pereiranos, vallecaucanos, chocoanos y manizalitas apenas empiezan a dimensionar la catástrofe y las implicaciones del pinchazo que la naturaleza les dio a las burbujas en las que vivían cada uno de los que sobrevivieron al feroz terremoto.

Los periodistas de los medios tradicionales hablan de edificios colapsados y de viviendas inhabitables, mientras el ministro de Vivienda disfrutaba de la playa, la brisa y el mar; los alcaldes, en particular el abucheado y silbado Alejandro Eder Garcés, calcula que reconstruir a Cali costará 10 billones de pesos y tomará por lo menos tres años; unos y otros de manera directa o indirecta exhortan a los que sobrevivieron al terremoto a que pronto deberán reintegrarse al sistema político, social, económico y cultural. En adelante lo llamaré macroestructura cultural.

A pesar de las pérdidas, la vida continúa. Las pérdidas materiales son millonarias, mientras que las inmateriales ningún tanque de pensamiento económico se atreve a calcular su valor. Eso sí, sirven de refugio a quienes afuera de sus viviendas caídas se apegan a los recuerdos, a las identidades que alimentaron durante años y que una mañana, y en pocos segundos, el Creador en un chasquido de sus dedos se las fracturó y desnudó. El titular de El Colombiano, periódico godo y camandulero, confirma que Dios está detrás de semejante tragedia: “El día que Dios se olvidó de Pereira”.

Las enfermedades catastróficas y el terremoto que castigó al suroccidente del país tienen el poder de paralizar las vidas de sus víctimas. Son golpes de realidad que nos dicen que somos frágiles y deleznables; también nos indican que las fortalezas con las que enfrentamos el mundo todos los días y ese macrosistema cultural son meras fachadas que al devenir atadas a las prácticas egocéntricas nos hacen sentir únicos, poderosos, irremplazables, hermosos, inteligentes y elegantes.

Minutos después, cada uno de los que salieron ilesos o fueron rescatados de los escombros entienden que esas identidades construidas desaparecieron y que lo único que les quedó fue la muda de ropa que cubre sus partes pudendas y los egos fracturados por Dios, por la Naturaleza, o por el destino. Con una mano atrás y otra adelante tratarán de seguir adelante. Y como en pandemia, más de uno guardará la esperanza de que una vez superada la emergencia, seremos mejores seres humanos.

Esos golpes de realidad quizás nos ayuden a todos a llevar más liviano el equipaje; a dejar atrás resquemores, odios y animadversiones; a ser más humildes, menos soberbios; a proscribir para siempre el clasismo, el racismo y la aporofobia, entre otras taras civilizatorias que, como edificios sismorresistentes, permanecen inamovibles y defendidas al interior de esas burbujas en donde viven y se reproducen las subjetividades. Ojalá que los que se grabaron entregando ayudas para ganar likes también comprendan que esos glóbulos de aire en donde dan rienda suelta a sus incontrastables egos son porosos y débiles.

La capital del Valle del Cauca, mi Cali bella, la Sucursal del Cielo fue duramente castigada por el terremoto. La fuerza combinada de bomberos, topos mexicanos, exmilitares israelíes y voluntarios de la Primera Línea salvó vidas de perros, gatos, mujeres y hombres, bebés y adolescentes; otros no contaron con la misma suerte.

Seis días después de ocurrido el remezón llovió en la ciudad. El petricor cobró vida de repente para competir con el olor a muerte, a cal, a tragedia que se respira especialmente en el sur de la capital del Valle del Cauca. ¡Cuidado!, no politice la tragedia, me parece volver a escuchar a políticos y tuiteros enfrentados en las redes sociales. No, el petricor es el olor característico que desprende la tierra cuando la lluvia cae. Nada tiene que ver con el apellido del expresidente.

Por lo pronto, seguiremos viviendo en medio de la zozobra de saber que en cualquier momento y por cosas del destino, de la naturaleza o de Dios, también podemos recibir ese duro golpe de realidad cuando la egoestantería que tanto nos costó edificar, de repente se cae  y nos deja con la identidad fracturada, a punto de colapsar y lo peor, desnudos. 




Foto: (EFE/ ERNESTO GUZMÁN), tomada de https://www.diariolibre.com/mundo/america-latina/2026/08/10/al-menos-20-edificios-colapsados-en-cali-tras-terremoto-en-colombia/3624631


domingo, 16 de agosto de 2026

LOS BALONES DE LA DESCONEXIÓN



Por Germán Ayala Osorio

 

Iván Duque Márquez se ganó un lugar especial en la vitrina de los presidentes de Colombia por ser fatuo, infantil, frívolo, fantoche y por haber aprendido a gritar “ajúa”; ah, y por la frase “de qué me hablas, viejo” y por llevar dulces a los niños del Chocó. Y claro, por el pésimo manejo social y económico a la pandemia del covid-19 que terminó en un violento estallido social de 2021 que fue repelido como si se tratara de un levantamiento popular con pretensiones golpistas. A partir de ese momento, la protesta social se volvió, para la derecha, sinónimo de terrorismo urbano. Huelga recordar su alusión a los siete enanitos en una conferencia internacional. 

Muchos en Colombia pensaron que el país se demoraría años en volver a tener a un presidente con ese talante. Pero no: llegó Abelardo de la Espriella Otero a batir el récord dejado por Duque Márquez. Lleva varias salidas en falso pocos días después de haber sido investido jefe del Estado.

La primera de esas salidas en falso se dio al momento de dar el primer reporte después del PMU instalado para enfrentar el terremoto que sacudió al país el 10 de agosto: llegó lanzando besitos a diestra y siniestra. La abogada y columnista Ana Bejarano Ricaurte fustigó al jefe del Estado en su columna titulada El país de los puños arriba. El país, según Bejarano, “…no se merece un presidente que haga su primera aparición pública, tras el terremoto más fuerte del siglo XXI en Colombia y a solo tres días de su posesión, mandando besos como una reina recién coronada”.

En la segunda salida en falso rechazó, por razones ideológicas, las ayudas ofrecidas por China, Brasil y México. Sin duda alguna, un error mayúsculo que dejó ver su incapacidad para gobernar con criterio. La tercera fue cuando dio instrucciones a su ministra de Cultura para que fuera cuanto antes recuperada la fachada de una iglesia de Manizales. No puede estar por encima del dolor de la gente la restauración de un templo, cuando se puede orar al aire libre. De la Espriella no sabe, al parecer, qué es eso de establecer prioridades.

En la cuarta, montó una escena populista en la que un puñado de ciudadanos fue instruido para darle un recibimiento caluroso al mandatario. Por supuesto, se trataba de una puesta en escena en la que la frase “manos arriba” terminó confirmando que De la Espriella es un showman y no un jefe del Estado. Bejarano Ricaurte se refirió así a la escena: “Un país que exige un presidente que en medio de esta tragedia no tenga tiempo ni disposición para montar una escena populista en la que se organiza a unas personas para que él se detenga a saludarlas. Segundos antes de esa parada, alguien grita: “manos arriba, manos arriba”.

Pero sigamos. Además de insistir en su ridículo saludo militar, De la Espriella Otero habla de la “era del tigre”, frase que confirma que él se auto percibe como un felino y por tanto los colombianos son testigos del primer therian en convertirse en presidente de la República. Y no podemos olvidar su grito de guerra, firme por la patria. En su reciente visita a Buenaventura gritó ¡firme por Buenaventura! Pero faltaba la quinta salida en falso: fueron entregados balones de fútbol marcados con el logo y la frase Defensores de la Patria. Sin duda, un numerito circense que confirma la desconexión del presidente con la compleja realidad que dejó el terremoto en Buenaventura y en otros lugares del país.

Los balones de la infamia inflados con altas dosis de centralismo, populismo, aporofobia, clasismo y racismo motivaron el rechazo de varios hijos del Puerto sobre el Pacífico. Bueno, hay que recordar que Duque hacía “cabecitas” con un balón de fútbol. De la Espriella no lo hace porque él mismo dijo que no le gustaba ese deporte.

En poco tiempo De la Espriella va camino a superar a Iván Duque Márquez. El actual presidente no enfrenta la pandemia del covid-19, pero si una tragedia humanitaria que exige sindéresis, respeto y tacto de parte de quien ostenta el cargo de presidente de la República. Ya no está en campaña, señor presidente, aterrice y enfrente con seriedad el enorme desafío político, social, ambiental y económico que le tocó tres días después de haberse posesionado. No juegue con el dolor y la desesperación de un pueblo como el de Buenaventura. Se le está pidiendo que gobierne. No más. Deje de actuar. 






sábado, 15 de agosto de 2026

TERREMOTO, SOLDADOS ISRAELÍES Y EL PRIS

 


Por Germán Ayala Osorio

En medio de la tragedia humanitaria que dejó el terremoto del 10 de agosto y que  se extenderá por varios años, el gobierno de Abelardo de la Espriella va entregando pistas y dando muestras de lo que será el Proceso de Regeneración Ideológica y Social (PRIS) al que someterá a una gran parte de la sociedad colombiana que cree legitimo defender los derechos humanos y libertades democráticas, en particular los de la población más vulnerable y por supuesto los de la Naturaleza, reconocidos a través de fallos de la Corte Constitucional.

Durante la campaña, la posesión presidencial y la elección de sus ministros, Abelardo de la Espriella fue dejando ver la peligrosa e inconveniente coherencia de sus símbolos asociados a la doctrina neoliberal, al conservadurismo y a la eliminación de la laicidad del Estado. Todo lo anterior atado a la entrega de los intereses de la Nación a las tareas de dominación e injerencia en América Latina de los Estados Unidos e Israel. Su ridículo saludo militar, la amenaza de “destripar a la izquierda”, haber declarado al “petrismo y a los petristas como enemigos de la patria” y confirmar que habrá “fracking a lo que marque” consolidan la imagen de un presidente dispuesto a todo con tal de debilitar los procesos de conciencia social y ambiental, y el comunitarismo que durante cuatro años adelantó el gobierno Petro.

El alineamiento y sumisión a los Estados Unidos e Israel se expresan en por lo menos tres decisiones: la primera, la inclusión de Colombia en la estrategia Escudo de las Américas con la que Donald Trump entra a ejercer control y soberanía sobre los países en los que haya narcotráfico y amenazas terroristas. El secretario de Guerra Pete Hegseth informó que De la Espriella autorizó “operaciones militares conjuntas”, lo que no es otra cosa que la reedición de la intervención americana en las dinámicas del degradado conflicto armado interno. Ahora se llama Plan Patriota 2.0. En el pasado, Plan Colombia. El país recordará que, durante la aplicación del Plan Colombia, hubo presencia de militares y exmilitares gringos (contratistas) en territorio colombiano. Y no se puede olvidar que dicha política pública transnacional fue aprobada en el Congreso norteamericano, mientras que el legislativo colombiano se guardó hermético silencio. Ni siquiera se discutió.

La segunda decisión tiene que ver con la llegada de exmilitares israelíes supuestamente para ayudar en operaciones de rescate de personas atrapadas en las edificaciones que colapsaron en Cali. De acuerdo con versiones que circulan en las redes sociales, los uniformados no participaron de esas actividades en los escombros del edificio Vanessa en el sur de la capital del Valle del Cauca. Llegaron, se tomaron fotos, subieron videos y se montaron en camionetas de alta gama con sus uniformes limpios.  Otras versiones indican lo contario: que sí ayudaron a sacar gente sepultada bajo los escombros. Lo cierto es que la llegada de los uniformados generó todo tipo de suspicacias en la ciudad, fruto del ambiente de odio que se naturalizó durante la campaña electoral. En medio de esas prevenciones salen estas preguntas: ¿A qué vinieron realmente? ¿Acaso desplegarán actividades de inteligencia y acoso de líderes sociales y políticos asociados a la izquierda y al progresismo? El vocero de ese grupo de exmilitares israelíes es el capitán Roni Kaplan, quien en su cuenta de X se presenta como CEO- Conexión Israel y Huellas del Cielo, asesor- Min. Exteriores de Israel, Partner- Aurora Israel, Portavoz (res.)- Fuerzas de Defensa de Israel. ¿Acaso le están abonando el camino al Mosad? ¿O vienen a dejar instalados los protocolos de los Bloques de Seguridad Urbana que prometió el presidente?

Y la tercera, la restauración de las relaciones diplomáticas, políticas y comerciales con el Estado de Israel, rotas por el entonces presidente Petro a raíz del genocidio en Gaza perpetrado por el ejército sionista. El reconocimiento que hizo el Estado colombiano de la soberanía de Israel sobre los Altos del Golán hace parte de la estrategia diplomática de Colombia de echar para atrás las acciones que en el marco del multilateralismo emprendió el gobierno de Gustavo Petro. La intención de hacer parte de la Nueva Ruta de la Seda y el establecimiento de relaciones con el mundo árabe no son bien vistas en la Casa Blanca, lo que obligará a De la Espriella a actuar en consecuencia.

El escenario catastrófico que deja el terremoto facilitará las acciones y decisiones que en adelante seguirá adoptando De la Espriella para consolidar lo que aquí en esta columna llamo Proceso de Regeneración Ideológica y Social (PRIS). Cuenta con las empresas mediáticas tradicionales, varias iglesias, los gremios económicos y el concurso de las fuerzas armadas que haciendo gala de su total sumisión al poder civil, ejecutarán las órdenes que les dé su comandante supremo. El PRIS tiene como antesala y guía discursiva local expresiones como “se callan o los callamos”; y en el ámbito internacional, la feroz persecución de ICE contra los latinos y por supuesto la eliminación del pueblo palestino por parte de Israel, el “pueblo elegido”. El PRIS se inspira en ese tipo de actividades de limpieza étnica y por supuesto en el racismo, el clasismo, el arribismo y la aporofobia, las históricas taras civilizatorias sobre las que la derecha consolidó su hegemonía y el poder.

AYUDO PARA HACERME VIRAL

 


Por Germán Ayala Osorio

 

En estos tiempos de sobreexposición narcisista en las redes sociales, la tragedia humanitaria que deja el terremoto en Colombia es el escenario predilecto para aquellos influencers, youtubers, políticos, modelos, funcionarias y exfuncionarias, tuiteras y artistas se graben y se tomen fotos entregando ayudas para los damnificados.

Estamos ante manifestaciones y acciones de solidaridad y empatía contaminadas por el afán de conseguir likes y reproducciones que terminarán en la monetización de una ayuda convertida previamente en mercancía. Es la estética del individualismo-hedonista atada a la dictadura de la belleza joven que en sí misma es una oferta dentro del mercado de las cirugías estéticas y el maquillaje. Así las cosas, todo se vuelve aparente, falso: la preocupación por aquellos que lo perdieron todo a causa del terremoto. Ese mundo de las apariencias que se detiene o entra en una terrible y angustiosa pausa cuando un fuerte movimiento sísmico nos deja sin ropa, sin maquillaje y sin la vida social a la que muy seguramente se acudía con posturas clasistas y racistas en una sociedad como la colombiana que aún no supera esas taras civilizatorias.  

Entonces, acuden presurosas y presurosos a los sitios de la catástrofe. A pocos metros de los edificios caídos sobre los cuales trabajan rescatistas (caninos y humanos) para grabarse. Eso sí, lo hacen en los puntos con los que guardan conexiones de clase. Es mi gente de estrato medio alto a la que estoy asistiendo.

Se graban ellos y ellas mismas luciendo sus espectaculares oufit y conduciendo vehículos de alta gama; se solidarizan con las víctimas, al tiempo que se aprovechan de la catástrofe para posicionarse como personas-marcas con las que se reproducen estereotipos de belleza que hacen parte de la estetización del mundo de la que hablaron Lipovestsky y Serroy. A propósito de las dictaduras de la belleza y el individualismo y la actual sobreexposición ególatra en las redes sociales, los dos autores sostienen que “cuanto más se reivindica la autonomía de los individuos, más se intensifican las servidumbres del aspecto corporal, las <<tiranías>> de la belleza en todas las edades, la exigencia de adaptarse al modelo social del cuerpo joven, esbelto y firme”.

En lugar de reflexionar en torno a la fragilidad del ser humano frente a las dinámicas y lógicas del planeta, se insiste en validar el “mundo fabricado por el capitalismo transestético en el que conviven el hedonismo de las costumbres y desdicha cotidiana, singularidad y trivialidad, seducción y monotonía, calidad de vida y vida insípida, estetización y degradación de nuestro entorno; cuanto más se practica la maniobra estética de la razón comercial, más se imponen sus límites a nuestras sensibilidades”.

Tragedias como la que hoy soportan caleños, vallecaucanos, pereiranos, manizalitas y chocoanos deberían de impulsarnos a reflexionar en torno del lugar que realmente ocupamos en la cadena trófica y no el que el capitalismo y nuestras propias maneras de estar en este mundo y concebir la vida nos dicen que ocupamos: somos una especie más. Al final, cuando quedamos con la mera muda de ropa e incluso, desnudos, ese mundo de las apariencias se cae porque la mampostería de los edificios es el maquillaje y las cirugías estéticas de hombres y mujeres; y las vigas y columnas fracturadas vienen siendo nuestras siempre frágiles estructuras morales y éticas.

A aquellas lindas mujeres, jugadores de fútbol, artistas, exfuncionarias y políticos, entre otros que salieron presurosos a grabarse frente a la tragedia les recomiendo leer o volver sobre lo dicho por Eduardo Galeano. Termino con dos citas: “La cibercomunidad naciente encuentra refugio en la realidad virtual, mientras las ciudades tienden a convertirse en inmensos desiertos llenos de gente, donde cada cual vela por su santo y está cada cual metido en su propia burbuja”.

Y la segunda que bien sirve para confrontar a quienes se grabaron y se solidarizaron con las víctimas desde las lógicas de personas-marcas: “La caridad es humillante porque se ejerce verticalmente y desde arriba; la solidaridad es horizontal e implica respeto mutuo”. Estamos ante una solidaridad aparente y sujeta a la frase que los impulsó a salir: ayudo, pero quiero hacerme viral. Desde el anonimato la solidaridad se siente más real o por lo menos falsa  que la de aquellos que salieron a grabarse. 

 


Imagen tomada de El País de Cali. 

viernes, 14 de agosto de 2026

EL HEDIONDO HUMOR DE DON JEDIONDO

 


Por Germán Ayala Osorio

 

El humor hace parte sustantiva de la condición humana. No es, por supuesto, una constatación reciente y mucho menos un descubrimiento. Es una simple alusión que me permite iniciar esta columna señalando primero que el humor, como a las personas, se les puede clasificar. Hablamos de personas buenas, malas, perversas, insoportables y dañinas.  

En este texto hago referencia a un tipo de humor básico, ramplón, de mal gusto, muy lejos de ese otro fino e inteligente como el que hacía Jaime Garzón. Se trata del humor de Don Jediondo al que califico de rudo, basto, ridículo, morboso y asqueante, muy conectado con el sistema patriarcal dominante. Huelga recordar que Don Jediondo viene de Sábados Felices, aquella escuela de humoristas que por largo tiempo se burlaron de los negros, de las mujeres y de los pobres. Muy pocos humoristas se formaron por fuera de esa perversa escuela que, para infortunio del país, sigue vigente. 

Inicio con el texto que acompaña al video que circula en redes sociales. “A donde se entrega este material”, pregunta el humorista conocido como Don Jediondo. En la cabina de La Luciérnaga, programa de opinión y humor (de derecha), le pregunta el director, Gabriel de las Casas, “que lleva Don Jediondo…pero qué lleva ahí. Qué está donando don Jediondito”. Huelga recordar que la escena se da en el contexto de la tragedia humanitaria generada por el terremoto del 10 de agosto.

Don Jediondo impulsa una carreta cuyo contenido va cubierto por una caja de cartón. En su interior va Carolina Sierra, periodista, que ríe junto a los compañeros que están en el máster del programa radial. De las Casas, mientras tanto ríe y dice “esto es una ridiculez y la gente se metió a YouTube y está viendo eso”.  Don Jediondo le “explica” que le “cambiaron el paquete”. Otro periodista que acompaña al director en la cabina dice lo siguiente: “la gente si dona cualquier cosa no”.

Basta con ver y escuchar ese fragmento para poder clasificar el tipo de humor que se hace en La Luciérnaga, propuesta radial de nació en los tiempos del apagón durante el gobierno de César Gaviria Trujillo. Se caracterizó durante varios años por un humor político fino e inteligente, bajo la dirección de Hernán Peláez Restrepo. Con el paso de los años perdió su brillo y en los últimos años cuenta con el humor ramplón, cochino, sucio, ordinario, machista, misógino y basto de Don Jediondo.

Me detengo en el mensaje que está detrás de la hilaridad que pudo generar en los propios periodistas-humoristas y en los públicos que consumen La Luciérnaga. En el fondo hay lo de siempre: el uso, ridiculización y subvaloración de la mujer. Entonces, la vida de las féminas se asocia con “material que se puede donar” o tirar o arrojar en caso de que se asuma como un “material” utilizable o quizás también inservible. Con la frase “la gente dona cualquier cosa” se confirma la intención de la escena humorística que se burla de la mujer con la “pretensión de bajarle a la tensión social y al dolor de las víctimas del terremoto”. Imagino que esa será la explicación que tendrán preparada por si en las redes sociales los funan por semejante pendejada de tan mal gusto.

En una cuenta de X se dijo lo siguiente de la escenita de Don Jediondo: “Don Jediondo es un imbécil. Hay familias buscando a sus seres queridos y rescatistas que llevan 4 días trabajando para salvar vidas, mientras este se burla de las víctimas en un centro de acopio. Por este tipo de cosas fracasó”.

Sin duda alguna, la hediondez, fetidez, pestilencia y el hedor del humor de Don Jediondo está atado a la cultura machista y al sistema patriarcal. Es tan fuerte esa conexión que las propias mujeres se ven obligadas a colaborar con escenitas como las que protagonizaron en el centro de acopio de ayudas para los damnificados del terremoto. Ya hace un par de meses el país vio y escuchó algo parecido en el programa de humor-información Piso 8 de Jovanoty. En esa oportunidad la periodista Laura Rodríguez fue ridiculizada por el entonces candidato presidencial y hoy jefe del Estado Abelardo de la Espriella. Los compañeros de Laura Rodríguez validaron todo el tiempo el machista acto de habla del aspirante presidencial. Quienes deseen recordar ese episodio les dejo el enlace de la columna: https://ayalalaotratribuna.blogspot.com/2026/05/piso-8-fm-jovanoty-y-laura-rodriguez.html

 

jueves, 13 de agosto de 2026

TERREMOTO EN LA COLOMBIA QUE NO PODEMOS NEGAR

 


Por Germán Ayala Osorio

 

En tragedias como las que lleva el país sufriendo tres días retornan a la discusión pública y privada asuntos coyunturales y otros más asociados a la historia y el devenir de la sociedad y el Estado. Dentro de los primeros brilla el retorno de la derecha al poder presidencial con todo y lo que ello significa moral, social, ética y políticamente; y como parte de los segundos están la concepción del Estado y su papel como agente capaz de ordenar el territorio bajo condiciones de equidad, seguridad y sostenibilidad sistémica, así como para ponerle límites a los grupos societales enfrentados bajo las lógicas de una lucha de clases que se alimenta del racismo, el clasismo y la aporofobia, taras civilizatorias que Colombia aún no superó.

Empecemos por el segundo asunto coyuntural. La respuesta paquidérmica del Estado (local, regional y nacional) es fruto de más de treinta años de neoliberalismo y la captura mafiosa del Estado a manos de una élite empresarial y política codiciosa y mezquina interesada exclusivamente en mantener y extender en el tiempo sus privilegios de clase que terminan por menoscabar los derechos de la mayoría de los colombianos a vivir en condiciones de dignidad.

Que seamos el tercer país más desigual del mundo obedece en gran medida a la captura mafiosa del Estado a cargo de una clase política y empresarial que usa a las empresas mediáticas que les pertenecen para legitimar todas las acciones de cooptación de lo público-estatal en beneficio de unos pocos y en contra de millones de colombianos que sobreviven a la inoperancia de las instituciones estatales.

En Colombia la relación Estado-Sociedad deviene contaminada por la mutua desconfianza entre los operadores oficiales y la ciudadanía por una sencilla razón: ambos mienten y apelan a la trampa. Baste con ver los engorrosos trámites que deben hacer los ciudadanos para reclamar los cuerpos de sus familiares en la sede de Medicina Legal de Palmira. Al sufrir daños en la edificación de la sede de Cali, las actividades de levantamiento y arreglo de los cadáveres se están realizando en la Villa de las Palmas. Por supuesto que de esa espesa y desesperante tramitología hacen parte las aseguradoras en salud y funerarias. Cada una está empeñada en aportar su grano de arena al objetivo de desesperar a los ciudadanos que buscan dar cristiana sepultura a los miembros de sus núcleos familiares que murieron por el colapso de las viviendas.

El ethos mafioso es otro factor que aporta a las maneras irregulares e ilegales a las que suelen apelar los ciudadanos para tramitar un permiso, una licencia. En este punto hay que conectar un asunto que está en el fondo del colapso de edificaciones: las licencias de construcción y el cumplimiento de las normas de sismorresistencia que deben aplicar. Se sabe desde hace muchos años que la zona del sur de Cali que hoy cuenta con el mayor número de edificaciones colapsadas y agrietadas ofrece las condiciones perfectas para que un terremoto genere la tragedia que hoy enluta a los caleños. Sin embargo, el Estado local permitió el crecimiento urbanístico y muy seguramente sin vigilar de cerca el cumplimiento de las normas para construir edificaciones seguras.

Y dentro de los asuntos coyunturales está el regreso de la derecha al poder político después de cuatro años de un gobierno progresista que, con luces y sombras, trató de arrebatarle a tradicionales grupos de poder político y económico el control del Estado nacional. El retorno de la derecha neoliberal al control del Estado se dio en el marco de una enconada pugnacidad ideológica y política alimentada por unas empresas periodísticas que crearon y recrearon los peores miedos, odios e incertidumbres en sectores de la opinión pública que asumieron que lo iban a perder todo por culpa de la llegada del “comunismo”.

Lo peor de todo es que en nombre de esa derecha neoliberal está el presidente de la República Abelardo de la Espriella, un diminuto hombre, vanidoso, fatuo, racista, clasista, aporofóbico y con visos de misoginia y fascismo que está convencido de que el Estado hay que reducirlo a su más mínima expresión lo que se traduce en que sus funciones las cumpliría de una mejor manera agentes privados. Craso error.

Pasan las horas y los días de una catástrofe nacional que va para largo. Los sufrimientos y padecimientos apenas comienzan. La semana que ya completa De la Espriella como jefe del Estado deja dudas y alimenta la desesperanza de quienes lo perdieron todo. Se le nota errático y poco dado a escuchar críticas y consejos. Por el bien de todos, ojalá el therian presidente logre conducir con sabiduría las responsabilidades que asumió como presidente de la República. No aceptar la ayuda de la China y México, entre otros países, constituye un error mayúsculo, una verdadera estupidez. Quienes lo votaron ese 21 de junio también serán responsables de las decisiones que tome De la Espriella. 





 

miércoles, 12 de agosto de 2026

PRIORIDADES

 



Por Germán Ayala Osorio

 

El terremoto que sacudió a Colombia este 10 de agosto cogió al nuevo gobierno apenas instalándose, en medio de decisiones caprichosas que terminaron por ralentizar la respuesta estatal a semejante desafío. El primer error-capricho fue no aceptar el empalme con el gobierno saliente, lo que para el caso de la UNGRD implicó caminar a ciegas e improvisar respuestas tempranas y efectivas a la tragedia. Lo mismo sucedió en carteras ministeriales claves para responder institucionalmente. El segundo error-capricho del therian presidente tiene que ver con su decisión de gobernar desde Barranquilla. Las consecuencias fueron evidentes: nadie lideró, desde la UNGRD y durante las primeras horas después del terremoto acciones de respuesta institucional a la crisis generada por el terremoto de magnitud 7.4. Por no estar en Bogotá, la instalación del PMU se demoró más de cuatro horas en iniciar porque De la Espriella estaba en la capital del Atlántico. 

Lo que vino después fue improvisación y toma de decisiones sobre la marcha que dan cuenta de una evidente falta de coordinación institucional. Pero hay más. De la Espriella llegó a la presidencia sin experiencia alguna en la función pública a la que hay que sumar su falta de criterio para tomar decisiones con visión sistémica, apoyado en la comprensión rápida de la complejidad que acompaña el enorme desafío de enfrentar el desastre humanitario que siempre acompaña la ocurrencia de esos eventos sísmicos de gran envergadura como el ocurrido. De la Espriella no conoce las dinámicas presupuestales y las lógicas que hay detrás del enredado sistema de traslados de dinero y contratación oficial.

Esa falta criterio y su nula visión sistémica se desprenden de su personalidad y formación profesional. De la Espriella está acostumbrado, como abogado "picapleitos", a casar peleas judiciales y políticas. Más nada. A lo anterior se suma que por ser un defensor de la tradición y del Establecimiento jamás desarrolló el pensamiento crítico y la capacidad de recrear en su mente soluciones a partir de criticar las complejas realidades que acompañan a la dupla Estado-Sociedad. Además, el therian presidente es un costeño mamador de gallo que no parece tomarse en serio nada.

Consecuencia de lo anterior: De la Espriella no sabe establecer prioridades. Y lo demostró muy claro en las primeras horas en las que le tocó atender una tragedia para la cual nadie está preparado, pero que se puede enfrentar y minimizar sus efectos si se tienen las herramientas conceptuales y actitudinales que evidentemente no tiene el presidente de los colombianos. Dar instrucciones a su ministra de Cultura para restaurar la iglesia de Manizales es el ejemplo claro del padecimiento del jefe del Estado: no sabe establecer prioridades. Ese anuncio, si se quiere, lo pudo hacer en privado, pero en público, cuando ya en las redes y luego la prensa tradicional registraban la magnitud del desastre, resulta inaudito e incluso provocador. Un presidente que prioriza reparar una edificación religiosa, por importante que sea para la sociedad conservadora y camandulera de Manizales, no actúa como jefe de Estado, sino como pastor. En una de sus declaraciones dijo: Dios proveerá. Una forma sutil de evitar asumir responsabilidades para dejarle todo al Creador. 

Luego vino la decisión de no aceptar la ayuda de varios países entre ellos China, Brasil y México para atender a los damnificados y especialmente en la búsqueda de personas y animales sepultados bajo toneladas de escombros de unidades residenciales y edificios que colapsaron. Se aceptó, finalmente, ayuda de los Estados Unidos, El Salvador e Israel. En esa decisión el director de la UNGRD esgrimió un argumento “técnico” deleznable: “solo van a recibir equipos de búsqueda y rescate de los países que cumplen con los protocolos internacionales”. Por supuesto que el argumento es tan débil y mezquino que no alcanza a tapar los motivos reales que lo llevaron a rechazar más ayuda internacional: el alineamiento con los Estados Unidos obliga al gobierno de Abelardo de la Espriella a negarse a recibir ayuda de países con gobiernos de izquierda o “comunistas” como China.

De la misma manera como caleños, vallecaucanos, pereiranos, chocoanos y manizalitas van comprendiendo con el paso de las horas y los días la dimensión de la tragedia humanitaria generada por el terremoto, el resto de la sociedad colombiana no afectada por el sismo va entendiendo que De la Espriella no está preparado para gobernar a Colombia. Su falta de seriedad lo lleva a mantener el ridículo saludo militar, el grito de guerra firme por la patria y lo que es peor, a sonreír y lanzar besitos como si estuviera montado en una carroza carnavalera. De seguir así, superará con creces lo hecho por Iván Duque Márquez con quien comparte ese carácter fatuo e infantil de quienes un día cualquiera y por arte de birlibirloque amanecieron con la banda presidencial puesta. Con Duque hubo un grave estallido social. ¿Qué irá a pasar en el gobierno del infantil therian?

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