viernes, 26 de junio de 2026

MINISTRO DEL INTERIOR DE ABELARDO: ¡FIRMES POR LOS DE SIEMPRE!

 



Por Germán Ayala Osorio

 

Como se advirtió en esta tribuna, aquello de los “Nunca contra los de Siempre” fue una invención de campaña con la que el entonces candidato presidencial Abelardo de la Espriella cautivó a la manada de borregos que se tragaron enterito el engañoso eslogan: ahora es una probada mentira. No demoran en salir los primeros arrepentidos de haber votado por el falso outsider que coadyuvaron a poner en el Solio de Bolívar. Pronto entenderán que votaron por una ilusión y que De la Espriella no es ningún salvador y mucho menos un patriota.

Abelardo de la Espriella o el “Alejandro Magno criollo” nombró a Rodrigo Lara Restrepo, hijo del inmolado ministro de Justicia, Rodrigo Lara Bonilla, como su ministro del Interior.

El ministro de la política del gobierno entrante es “abogado de la Universidad Externado de Colombia. Representante a la Cámara por Bogotá, presidente de esa corporación entre 2017 y 2018 y senador de la República entre 2018 y 2022. También fue presidente de Cambio Radical entre 2015 y 2017”.

Así entonces, Lara es un político tradicional, uno de los de Siempre. El haber sido presidente de Cambio Radical, el partido de Germán Vargas Lleras, lo hace ficha clave del Establecimiento, el mismo desde donde muy seguramente se aplaudió el asesinato de su padre, ocurrido el 30 de abril de 1984.  

Sin contar que ese partido es uno de los más corruptos del país. De acuerdo con Claudia López Hernández, "Cambio Radical es un partido con más prontuario que cualquier otra cosa, es el partido que más ha avalado parapolíticos, es el partido que más gente tiene encarcelada por diferentes casos de corrupción, que avaló a un asesino como ‘Kiko Gómez'”. El portal Las 2 Orillas sostiene que sobre esa colectividad “hay datos sorprendentes y que seguramente gran parte del país desconoce: 349 miembros de sus filas han sido sancionados y 41 destituidos”.


Si es el eslogan de los Nunca contra los de Siempre fue un engaño, el ministro del Interior recién nombrado usó en el pasado estratagemas parecidas para mostrarse independiente. Lo hizo cuando aspiró, por firmas, a la alcaldía de Bogotá. Esto dijo el manzanillo en ese momento: “Decidí lanzarme por firmas a la Alcaldía porque conozco el interior de los partidos, porque sé que para gobernar es necesario tener libertad. Eso es lo que necesita Bogotá”. Sobre sus movidas político-clientelistas recomiendo leer la columna Lara-mente no son como suenan” de Laura Ardila Arrieta, autora del libro La Costa Nostra.

Rodrigo Lara Restrepo Nunca hizo méritos para acercarse al talante ético de su padre y dar las luchas que su progenitor dio para develar las relaciones de ilegales, mafias y narcos con agentes estatales (políticos y clase dirigente). Por el contrario, por comodidad política e ideológica decidió estar del lado de las fuerzas políticas y sociales que conforman el llamado Establecimiento colombiano que deviene mafioso y criminal.

Quien, si se dio a la tarea de esculcar archivos y consultar fuentes para develar la verdad de lo acontecido con el crimen de Lara Bonilla fue Jorge Lara, hijo del ministro asesinado y hermano del hoy ministro del Interior. Jorge, documentalista de profesión, dejó para la memoria colectiva y quizás para las de sus hermanos la pieza “audiovisual Lara - the man who took on Escobar (Lara: el hombre que se enfrentó a Escobar), no solo revive uno de los capítulos más oscuros de la historia reciente de Colombia, sino que plantea una mirada profunda sobre la justicia, la memoria y la reconciliación”.

Y se vendrán más nombramientos de los políticos de Siempre. Suenan consolidados lagartos y políticos profesionales cuestionados por sus gestiones al mando de departamentos. ¡Firmes por los de Siempre! ¡Ajúa!

jueves, 25 de junio de 2026

LAS PRIMERAS CUATRO MENTIRAS DEL PRESIDENTE ELECTO




Por Germán Ayala Osorio

 

Reconocido por el Consejo Nacional Electoral (CNE) como presidente electo, Abelardo de la Espriella Otero le habló al país, pero especialmente a sus alucinados y obsecuentes votantes que al parecer siguen embelesados con su discurso básico y lleno de mentiras e impresiones conceptuales.

En su intervención, el fatuo y egocéntrico presidente electo volvió a mentir. Al parecer, sigue en campaña, escenario político en el que a los políticos se les permite decir mentiras y manipular realidades. Examinemos las falsedades en las que incurrió De la Espriella Otero durante la ceremonia en la que fue investido como presidente electo: 1. "Gané sin estructuras políticas". Frente a semejante falsedad hay que decirles a sus votantes que recibió el apoyo de todos los partidos tradicionales: la Casa Char, de los expresidentes Uribe, Duque y Gaviria, de los partidos conservador y liberal; de Cambio Radical, de Mira… Cuando nombre sus ministros sabremos a qué casa política pertenece cada uno de los miembros de su gobierno. Eso de los “nunca” contra los de “siempre” es una invención de sus asesores. De la Espriella gobernará con los de siempre. Punto.

2. "No recibí apoyo de grupos económicos." Abelardo recibió, de acuerdo con versiones periodísticas, 36 mil millones de Sarmiento Angulo y el Grupo GEA, así como el apoyo económico y periodístico de la familia Gilinski. La revista Semana, de propiedad de ese clan financiero, le sirvió de plataforma ideológica y mediática. Vicky Dávila Hoyos fungió como estafeta de los mensajes engañosos que en campaña entregó la campaña De la Espriella Presidente. Las decisiones que en materia de política económica tomará el entrante gobierno darán cuenta de los compromisos y las obligaciones que deberá cumplir el nuevo jefe del Estado.

3. "Cepeda tenía el apoyo del régimen social comunista de Petro". En este punto el abogado penalista que considera que la “ética no tiene que ver con el derecho” cae en una imprecisión conceptual.  No solo manipula el concepto de régimen, sino que insiste en el uso de la categoría-coco con la que la ultraderecha neoliberal pretende seguir asustando y engañando a ignorantes e incautos. Justamente lo contrario: es Abelardo de la Espriella y los sectores económicos y políticos que lo apoyaron los que hacen parte del viejo régimen que Petro y el progresismo derrotaron. Entre 2022 y 2026 no se instaló en Colombia un gobierno socialista (estatista) y mucho menos derivó en comunismo: se respetó la propiedad privada, no hubo expropiaciones y los pesos y contrapesos funcionaron, fruto del respeto a la división de poderes. Eso sí, hay que reconocer que Cepeda era el candidato del Gobierno, asunto que hace parte de la dinámica política del país. En el pasado, Santos fue el candidato de Uribe, así como Rodolfo Hernández fue la ficha no solo de Iván Duque, sino del Establecimiento colombiano. 

4. "La prensa estuvo en mi contra". Esta es quizás la más cínica de las mentiras expresadas por De la Espriella, pues contó con el apoyo periodístico y editorial de medios como El Tiempo, El Espectador, El Heraldo, El País de Cali, Semana, Blu radio, La FM y Caracol radio (antes La W de Julio Sánches Cristo) y los noticieros de televisión Caracol y RCN. Además, la campaña del auto proclamado “Tigre” se benefició de los malestares sociales que durante cuatro años el conjunto de la prensa generó contra Petro a través de tratamientos sesgados e ideologizados con los que deslegitimaron su gobierno.

Ya es tiempo que De la Espriella Otero aterrice y entienda que la campaña ya terminó. Ya fue electo presidente y a partir del 7 de agosto deberá asumir con responsabilidad, aplomo, seriedad y grandeza la tarea de gobernar a un país como Colombia. Quizás las mentiras e imprecisiones en las que aún incurre el presidente electo se expliquen por la inexperiencia política del pendenciero abogado. A lo mejor no sabe en qué se metió. Es tiempo también que sus asesores le recomienden empezar a hablar de realidades, pero sobre todo a tratar de comprender las complejas realidades de una sociedad escindida en la que hay más de 12 millones de compatriotas que estarán, unos vigilantes, expectantes y miedosos, y otros atentos a lo que dice, hace, promete y ejecuta.  Sobre todo, esto último.

DE LA ESPRIELLA: “PERSONAS ILEGALES” TIENEN UN MES PARA SOMETERSE A LA JUSTICIA

 



Foto: EFE - Mauricio Dueñas Castañeda


Por Germán Ayala Osorio

 

Durante la ceremonia de reconocimiento institucional y entrega de la credencial que lo acredita como presidente electo, Abelardo de la Espriella Otero intentó, nuevamente, bajar la tensión y los miedos que genera el carácter pendenciero que sedujo a millones de colombianos que al final lo votaron porque ofreció lo que otros también ofrecieron en el pasado: bala, bala y más bala.

Es evidente que, en las huestes del progresismo, del periodismo independiente, académicos y pensadores libres y de la izquierda democrática, hay miedo por eventuales retaliaciones y el uso de la inteligencia militar y policial para perseguir, intimidar, estigmatizar, “destripar” y desaparecer a críticos y detractores.

El terror que se siente en redes sociales y en conversaciones privadas hace pensar a quienes temen lo peor, que a partir del 7 de agosto se iniciará en Colombia una cacería de brujas muy parecida a la que vivieron esos mismos sectores en los gobiernos de Turbay Ayala y Uribe Vélez con la aplicación a rajatabla del Estatuto de Seguridad y la Seguridad Democrática, dos políticas oficiales que fueron en sus tiempos la patente de corso para que desde el Estado se violaran los derechos humanos. Baste con recordar a los que sufrieron torturas en unidades castrenses durante la administración de Julio César Turbay Ayala y los 7.837 jóvenes asesinados por miembros del Ejército que monetizaron sus vidas para entender la aprensión y el recelo con el que cientos de miles de ciudadanos asumen la llegada de Abelardo de la Espriella a la jefatura del Estado.

En su intervención, el Alejandro Magno[1] criollo, mandó un mensaje claro a los ilegales. Sin precisar si se refería a los grupos armados ilegales (ELN, Disidencias farianas y Clan del Golfo), De la Espriella conminó “a esas personas que intimidan al pueblo mediante el caos y la violencia. A esas personas que están al margen de la ley, un mensaje. Disponen de un mes para entrar en razón y organizar. Disponen de un mes para organizar su sometimiento al estado de derecho[2]”.

¿Por qué no habló de “grupos terroristas, narcoterroristas o bandidos” el presidente electo? Quizás estemos ante una estrategia discursiva de nuevo cuño con la que el cuasi inquilino de la Casa de Nariño (¿o de Nari?) desconoce a esos grupos como organizaciones criminales y por esa vía la naturaleza política que reclaman de tiempo atrás. En su exhortación y amenaza, De la Espriella Otero evita reconocer a comandantes y líderes de esos grupos al margen de la ley que, dedicados a los negocios del narcotráfico, la extorsión y la minería, erosionaron y deslegitimaron la categoría Conflicto Armado Interno con la que la academia y organismos internacionales llaman a lo sucede en Colombia por las disímiles violencias generadas en selvas y campos.  

La expresión “personas ilegales” me hizo recordar dos frases: la primera, en Colombia no hay conflicto armado, sino amenaza terrorista (Uribe) y la segunda, en el país no hay desplazados, hay migrantes (José Obdulio Gaviria, primo hermano del criminal Pablo Escobar Gaviria). Armando Montenegro los llamó “migrantes voluntarios”. Es posible pensar, entonces, que en Colombia no hay conflicto armado interno y mucho menos organizaciones terroristas, sino “personas ilegales”. Vaya manera de minimizar una problemática social, económica y política que lleva manifestándose más de 50 años.

De acuerdo con el emplazamiento a esas “personas ilegales”, el 7 de septiembre de 2026 habría paz en Colombia sin necesidad de procesos de paz, ofrecimientos de garantías como la no extradición, ceses del fuego y órdenes de captura, así como la concentración en espacios territoriales como sucedió con los Paramilitares en Santafé de Ralito y con guerrillas en la zona del Caguán, entre otras zonas de despeje temporal.

Ya el país vivió algo parecido una vez resultó electo Gustavo Petro. Esto dijo: “A los tres meses de ser presidente se acaba el ELN”. Por supuesto que esa promesa no se cumplió lo que derivó en críticas, cuestionamientos y hasta risas en los sectores de la derecha.

El 8 de septiembre sabremos si la exhortación de Abelardo “Magno” de la Espriella caló en aquellas personas ilegales a las que invitó a someterse a la justicia. De no concretarse dicha entrega sin condiciones al Estado, el recién posesionado presidente de la República estará abocado a elegir entre dos caminos: el de la negociación política, sin gabelas, con los grupos terroristas o el de confrontación militar sin tregua y con resultados ya conocidos: desplazamiento de millones de campesinos, afectaciones ecológicas en ecosistemas frágiles y la llegada de terratenientes y políticos a las zonas rojas a comprarle a precios irrisorios la tierra a los campesinos que huyen de los enfrentamientos o simplemente a tomar posesión de las fincas de los hacía rato las abandonaron.



[1] En su disertación, el histriónico presidente electo calificó la campaña que lo llevó al triunfo electoral y político como una gesta cercana a las de Alejandro Magno. Durante cuatro años criticaron a Petro por sus constantes alusiones al libertador Simón Bolívar.

[2]No habrá ofertas generosas ni concesiones inaceptables como las que recibieron del régimen que está llegando a su fin. La convivencia del actual gobierno con el crimen organizado es asqueante y vergonzoso. En la era del Tigre se acabó. La ley, y solo el imperio de la ley

miércoles, 24 de junio de 2026

HAY EXGUERRILLEROS BUENOS Y MALOS

 



Por Germán Ayala Osorio

 

De confirmarse que el ex guerrillero del M-19, Carlos Alonso Lucio López hará parte del equipo de empalme que conformó el presidente electo, Abelardo de la Espriella, estaría el país frente a lo que bien podría llamarse la moral acomodaticia que a partir del 7 de agosto guiará las decisiones que tomará el nuevo inquilino de la Casa de Nariño.

Dicha moral, complaciente, dúctil y funcional para los miembros de la ultraderecha neoliberal que representa De la Espriella, les sirvió durante cuatro años como parapeto desde el que atacaron al presidente Petro por haber militado en la organización guerrillera de origen y operación urbana. La misma que firmó la paz con el gobierno de Virgilio Barco Vargas, se desmovilizaron sus miembros y aceptaron hacer política con las reglas de la democracia colombiana.  

Exguerrillero, asesino y terrorista le gritaron desde diversas tribunas. Hasta se atrevieron a decir que participó de la toma del Palacio de Justicia. De la Espriella lo llamó “guerrillero de cafetería” durante una conversación con Miguel Abraham Polo Polo en la que el hoy flamante presidente electo dijo: “Si yo hubiese sido paraco tendría las pelotas de hacer lo que hay que hacer”.

Por supuesto que a Lucio López nadie se atreverá a gritarle exguerrillero, asesino y terrorista porque el Manual de la Doble moral o de la Moral Acomodaticia que aplicaron en el pasado todos los militantes del Centro Democrático es el mismo que guiará las decisiones que adoptará Abelardo De la Espriella. El país recordará que Everth Bustamante, Rosemberg Pabón (conocido como comandante Uno), Augusto Osorno y Eduardo Chávez, entre otros, ocuparon cargos públicos durante los gobiernos de Álvaro Uribe y hacen parte del Centro Democrático.

En la introducción de dicho Manual se lee que hay “exguerrilleros buenos y los hay malos. Los primeros serán aquellos que demuestren estar dispuestos a unirse a las fuerzas defensoras del Establecimiento y rendir pleitesía a sus líderes políticos más destacados; por el contrario, los malos serán aquellos que insistan en recordar su pasado en armas como si se tratara de una gesta y agitar la bandera de dicha organización armada ilegal”.

Carlos Alonso Lucio López es un personaje. Pasó de militar en el M-19 y de ser amigo y compañero de Petro, a enemigo número uno del presidente de la República. Es más, a mediados de enero de 2024 Lucio dijo en una columna que en junio de ese mismo año iniciaría un juicio político contra Petro. “Volvió a la vida pública asumiendo roles de asesoría política y participando en negociaciones de paz, fue pieza clave, como asesor, durante el proceso con las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) en el gobierno de Álvaro Uribe Vélez”. Lucio militó en la izquierda armada y ahora hace parte de la ultraderecha neoliberal. Bueno, De la Espriella fue ateo y ahora es creyente. En eso se parecen: cambian de parecer como de calzoncillos. 

La posibilidad de que Lucio López haga parte del equipo de empalme para la transición armónica del poder fue registrada por varios medios. Infobae, por ejemplo, dijo en su portal: “Entre los nombres que han sido mencionados sorprende que esté Carlos Alonso Lucio, que, aunque es un crítico del presidente Gustavo Petro, fue parte del M-19, algo que De la Espriella ha mencionado como un aspecto negativo de lo que representa el actual mandatario”.

Lucio López fue condenado por la Corte Suprema de Justicia por dos delitos. “Fue condenado por los delitos de estafa y falsa denuncia. La Corte Suprema de Justicia lo sentenció luego de determinar que había incurrido en estos delitos durante su actividad política y empresarial tras la desmovilización del M-19. Lucio cumplió una pena de prisión por estos cargos en la cárcel La Picota de Bogotá”.

Ya suenan varios nombres de políticos, de los que De la Espriella llamó los “de siempre”, como eventuales ministros del próximo gobierno. A los que le creyeron el cuento al  “Tigre” de que iba a gobernar con los “Nunca”, deben de saber que los engañaron. Con el Manual de la Doble Moral que aquí cito, Colombia regresa al pasado, esto es, a los tiempos de la Seguridad Democrática y al ethos mafioso que el uribismo naturalizó entre 2002 y 2010. Bienvenidos.

 

CEPEDA RECONOCE RESULTADO ELECTORAL

 

Foto: Gustavo Torrijos Zuluaga, tomada de El Espectador. 


Por Germán Ayala Osorio

Al aceptar el resultado electoral y el reconocimiento de la condición de presidente electo de Colombia a Abelardo de la Espriella Otero, Iván Cepeda confirma su talante democrático y el manejo responsable, sereno y firme que hará como líder de la oposición que ejercerá a partir del 7 de agosto desde el Congreso de la República.

Sin duda alguna, Cepeda envía un mensaje de tranquilidad a los seguidores del Pacto Histórico que aún no se reponen de la derrota sufrida el 21 de junio. La tristeza se respira en las mesnadas progresistas e incluso en núcleos familiares y empresariales acosados por tácitos y expuestos enfrentamientos, resquemores y distanciamientos entre quienes votaron por De la Espriella, el candidato de la ultraderecha neoliberal con visos fascistas y los que lo hicieron por el representante del progresismo y candidato del gobierno Petro.

Hay, eso sí, una diferencia semántica entre reconocer la victoria de su oponente y aceptar el resultado electoral y el de los escrutinios. Cepeda dijo: “he decidido aceptar el resultado de dicho proceso y que señala que Abelardo de la Espriella es el nuevo presidente de la República. Lo hago como un acto de responsabilidad democrática; lo hago para contribuir a la convivencia, a la paz y al diálogo entre colombianos; lo hago porque creemos profundamente en la democracia y porque estamos convencidos de que las diferencias políticas deben resolverse mediante la participación ciudadana, el respeto a las instituciones y la deliberación pública”.

Esa diferencia semántica adquiere una dimensión política no solo por la estrecha victoria de la ultraderecha (una diferencia de 250 mil votos), sino por lo que expresó Cepeda Castro a reglón seguido: “…sin embargo, aceptar el resultado electoral no significa renunciar a la verdad, guardar silencio frente a hechos que consideramos graves y que marcaron esta campaña presidencial…”.

El manto de duda con el que Cepeda cubrió el triunfo de su adversario tiene, por supuesto, una intención deslegitimante de la pírrica victoria obtenida por la ultraderecha. Cepeda habló de la injerencia de Trump y de la compra masiva de votos en favor del candidato ganador. También es posible que el excandidato presidencial derrotado haya pensado en validar momentáneamente el éxito de la campaña De la Espriella presidente mientras encuentra cómo probar que hubo fraude por ejemplo en las votaciones en el exterior, a las que el CNE se negó a escrutar.

En cuanto a la expresión “lo hago”, usada por Cepeda tres veces de manera explícita y una cuarta de manera tácita, da cuenta de una obligación que, para el caso, deviene política y que por supuesto deriva en obligaciones de carácter ético e institucional por la condición de congresista que en adelante ejercerá.  Al advertirse que será líder o colíder de la oposición- a la espera del papel que jugará Petro en su condición de expresidente-, Cepeda estaba obligado y presionado por medios de información y sectores políticos a reconocer, por lo menos, el resultado electoral. Aquellos esperaban que Cepeda dijera: "reconozco  la victoria y felicito al doctor De la Espriella"

La acción discursiva con la que Cepeda deslegitima la victoria de la ultraderecha colombiana está atada a un imaginario muy asentado y propio de la izquierda: la prevención y animadversión frente a la injerencia de los Estados Unidos en los asuntos internos del país. Quienes votaron por De la Espriella, a sabiendas del apoyo brindado por el pederasta y convicto presidente de la potencia militar norteamericana, Donald Trump, ven a los Estados Unidos como una oportunidad de desarrollo a pesar de las evidencias que demuestran lo contrario a juzgar por las realidades sociales, ambientales y políticas de la propia Colombia y de otros países de AL en los que Estados Unidos intervino de manera directa con sus agencias e incluso con planes como el Plan Colombia. A los "abelardistas amigos y admiradores de los gringos les recuerdo lo que dijo Simón Bolívar hace marras: "Los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia a plagar la América de miserias en nombre de la libertad".

A otros tantos les ha de bastar tener la visa americana para ir a visitar a los familiares que resisten la persecución feral ejercida por los fascistas miembros de las autoridades migratorias (AIS) de USA.  O simplemente, poder visitar una y otra vez los parques de diversiones de Orlando (Florida) o exhibir el papel migratorio como un factor diferencial ancorado a posturas clasistas, arribistas y aquellas con las que suelen mostrarse avergonzados de ser y de actuar como colombianos.

Cepeda reconoció el resultado electoral, pero jamás reconocerá a De la Espriella como el presidente legítimo que sus seguidores reclaman, al igual que actores interesados de la sociedad civil. La legitimidad, lo advirtió también en su mensaje el senador del Pacto Histórico, deberá ganársela el presidente electo a partir del 7 de agosto, siempre y cuando no cumpla sus amenazas de “destripar a la izquierda”, reversar las conquistas laborales y salariales y mucho menos someta a los ecosistemas estratégicos como los páramos al fracking a lo que marque.

 De la Espriella tendrá la oportunidad de demostrar al país y al mundo que la derecha y la ultraderecha que representa aprendió algo de los cuatro años del gobierno progresista liderado por Petro. Los errores y los despropósitos en los que incurran quedarán expuestos política y electoralmente al final de los cuatro años. En el 2030 habrá elecciones- eso se espera-. Y de repetir las acciones y decisiones desastrosas del gobierno de Iván Duque Márquez, lo más probable es que les toque nuevamente sufrir con la recuperación del poder por parte del progresismo. Y como dicen los ñeros en Antioquia: "nos vemos en elecciones go..."

martes, 23 de junio de 2026

DE LA ESPRIELLA Y LA MUÑEQUIZACIÓN DE LA POLÍTICA

 

 


Por Germán Ayala Osorio

 

Abelardo de la Espriella, virtual presidente electo, deberá salir de la caja o urna desde la que hizo campaña, amenazó con destripar a la izquierda y de afectar en materia grave a los páramos con “fracking a lo que marque”; la misma desde donde dio su primer discurso. El mismo que la prensa hegemónica calificó como “conciliador”. Al salir de esa especie de joyero, De la Espriella sentirá de manera directa lo que es lidiar con un país como Colombia: lleno de cafres- él mismo lo dijo-, gobernado por mafias de todos los pelambres y una élite premoderna, rentista y precapitalista. Aunque deje la caja, la muñequización de la política que él representa llegó para quedarse.

La enorme urna la ubicaron en Barranquilla, la ciudad del clan Char, fuerza política que está detrás de su triunfo electoral. Los Char le prestaron el espacio de la “ventana al mundo” para que le hablara a la “manada” (no está claro si se trata de ovejas o de felinos cachorros). Dicen por ahí que “todo comunica”. Pues bien, Abelardo comunica muchas cosas y lo mismo su esposa.  Se entiende comunicar en el sentido de poner en común unas ideas y las formas como concibe el poder y la política. Y en la comunicación hay factores ético-estéticos que bien vale la pena observar.

Empecemos por la señora Ana Lucía Pineda Aruachan, quien, sin ostentar la condición de “Primera dama”, se hizo viral en las redes sociales por un gesto de desprecio a miembros de la manada que al parecer la felicitaban por el triunfo en segunda vuelta. En el video se ve que Pineda se limpia los dedos que al parecer le quedaron grasientos después del infausto contacto con algunos de los más de 12 millones que votaron por su marido. Muchos de esos votos salieron de viviendas humildes, de gente pobre y por supuesto de la siempre cambiante clase media. 

¿Será que la elegante primera dama se sintió sucia o simplemente el efecto Lady Macbeth la llevó a tratar de limpiarse? Sobre ese efecto se dice que es la “tendencia o necesidad de limpiarse, lavarse las manos o ducharse después de haber cometido algún acto que va en contra de nuestras creencias y sentimientos, ante la sensación de a gusta y malestar interno que nos supone la contradicción entre nuestra creencia y nuestra acción”.

Con o sin efecto Macbeth, De la Espriella y su esposa son claramente aporofóbicos y clasistas. Además, profesan un desprecio por el país y su gente. Es un populista de derecha, pero sin respaldo popular. O mejor, con el respaldo de un pueblo ignorante, inspirado en un ethos mafioso. 

Hay una ética-estética que rodea la figura del Tigre. Sigamos con su alegoría al gran felino. Se trata de un animal “solitario y depredador.  Son excelentes nadadores y poseen visión nocturna aguda, oído y olfato desarrollados, así como garras y dientes poderosos para cazar”. Quizás en esas características Abelardo de la Espriella, el animal humano, sustenta su amenaza de “destripar a la izquierda” pues está convencido de que “puede morder duro”. Hay que esperar los zarpazos fiscales y los que se den contra el erario. 

El uso de la camiseta de la Selección Colombia también tiene un significado que supera los argumentos jurídicos asociados a la manipulación de los símbolos patrios. Portar esa particular camiseta apunta a que De la Espriella asume la política y el ejercicio del poder como un juego en el que solo ganarán los poderosos: el banquero Gilinski que de manera directa apoyó su campaña, será uno de los primeros en recuperar la millonaria inversión, muy seguramente sobre enormes costos sociales: puso al servicio del therian la revista Semana, un fortín ideológico y cloaca en la que Vicky Dávila enterró la deontología del periodismo.

La muñequeada figura de Abelardo de la Espriella dentro de la caja proyecta la imagen de un ser especial, pero también la de un juguete. Haber llamado a Donald Trump para agradecerle su apoyo explica esa condición de marioneta que parece disfrutar el presidente electo. Lo llamativo es que los hilos con los que el presidente de los Estados Unidos le dará vida a De la Espriella están cargados de inmoralidad. Trump es un vulgar pederasta y un fino convicto dentro del territorio gringo. 

Después de Duque, el primer títere reconocido como tal, De la Espriella no solo naturaliza la existencia de esa figura no humana o proto humana, sino que mejoró la estética: deviene encajada, lo que le da un aire de pureza en medio de su inhumana existencia. De la Espriella saldrá de la urna de cristal y por cuatro años- quizás más- vivirá protegido y en mejores condiciones de asepsia en la Casa de Nariño o en adelante la Casa del Muñeco.

Adenda: ya se anuncian nombres de eventuales ministros para el gobierno de Abelardo de la Espriella. Se trata de políticos tradicionales. Los verdaderos “nunca”: los que nunca soltarán la “teta” del Estado. “Firmes por la tradición” se escuchó gritar en las huestes de los partidos conservador y liberal.





lunes, 22 de junio de 2026

CATARSIS



Foto: Colprensa. 

Por
Germán Ayala Osorio

 

Después de escuchar el primer discurso de Abelardo de la Espriella Otero desde la Barranquilla del clan Char que apoyó su campaña, bien vale la pena hacer catarsis como corresponde: exponiendo las circunstancias, los actores y errores cometidos durante cuatro años del gobierno progresista y por supuesto los de la campaña presidencial de Iván Cepeda Castro.

Agrupo esas circunstancias, actores y errores en los siguientes temas: 1. El papel de los medios masivos y las redes sociales. 2. La paz y la guerra. 3. La injerencia gringa. 4. Los errores de Petro. 5. Cepeda, el filósofo.

Inicio con el papel de los medios masivos. Como sucedió años atrás con el entonces Mesías de El Ubérrimo, y más adelante con Rodoldo Hernández, De la Espriella Otero es un fenómeno mediático y de las redes sociales. Es una invención mediática y como toda ilusión y fantasía, con el pasar del tiempo se irá desvaneciendo por la fragilidad de los elementos que la soportan. Basta con ver la felicidad de los periodistas de Noticias Caracol con el resultado electoral para entender que su falta de rigurosidad e independencia coadyuvó a la victoria del histriónico y ladino personaje.

Eran tanta la dicha, que no sabían si declararlo presidente electo o esperar los escrutinios ante una victoria apretada. Luego, volvieron a usar el vocablo outsider y a llamar “empresario” al abogado que defendió en el pasado a los jefes paramilitares. ¿Se atreverán los medios masivos hegemónicos a esculcarle la vida privada y pública a De la Espriella como lo hicieron con la del presidente Petro?

En lo que toca a las redes sociales, estas cloacas fueron determinantes para que cientos de miles de jóvenes engrillados a la banalidad, la estupidez, al entretenimiento y al vaciamiento conceptual que producen y se reproducen en Instagram y TikTok se gozaran como niños los mensajes publicitarios de la campaña de Abelardo, convertido en un “tigre”. El espíritu therian del candidato de la ultraderecha caló no solo en aquellos muchachos que como De la Espriella se identifican con animales, sino en los demás que acogieron la imagen del gran felino como la excusa perfecta para no tener que examinar y mucho menos confrontarse frente al origen político y la personalidad infantil, fatua y antidemocrática de Abelardo de la Espriella. Las redes sociales y el fútbol son los más efectivos distractores sociales: suelen sacar de sus pesadas realidades a millones de ciudadanos agobiados por sus rutinas.  Dejar de pensar es el resultado final y se suele actuar en consecuencia.

2. La paz y la guerra. El origen de la cacareada polarización política está en esa dualidad que, durante el proceso de paz de La Habana y el plebiscito por la paz, dividió a la sociedad entre Buenos y Malos. Los primeros, los que estaban con la guerra; y los segundos, los que abogan por una solución pacífica al “conflicto armado interno”. No hay forma de superar esa división social, política, moral y ética. A Buenos y Malos los separa un abismo insondable. Abelardo ancló en ese abismo su amenaza de “destripar a la izquierda”. Quizás venga un Plan Colombia II como lo prometió en campaña De la Espriella. Ese es el escenario soñado por los Señores de la Guerra, nacionales e internacionales, que disfrutan imaginar las selvas y campos quemados y arrasados por cuenta de una guerra declarada contra el campesinado y la Naturaleza.

3. La injerencia gringa. Abelardo de la Espriella dijo que habló con Donald Trump horas después de conocido el resultado electoral. Esa llamada y la bendición del pederasta y convicto presidente de los Estados Unidos son elementos moralmente superiores al reconocimiento institucional de su condición de presidente electo. No se necesita que el Consejo Nacional Electoral lo declare como tal.

Trump domina Venezuela, Ecuador, Chile y Argentina. Le faltaba Colombia. De esa manera podrá ejecutar sus planes de intervención para expoliar los recursos naturales y ejercer el control político sobre los presidentes de cada país, vistos por Trump y Rubio como verdaderos lacayos.

4. Los errores de Petro. El manejo de las redes sociales y el que le dio a su vida privada les facilitaron la tarea a las empresas mediáticas a las que solo les tocó esperar a que el presidente diera “papaya”. Y la dio y la sirvió en "julianas".  En ese momento y durante todos los días lo fustigaron, hasta consolidar la narrativa que indicaba que era “un borracho, drogadicto, homosexual; un enfermo incurable que jamás debió llegar a la presidencia de la República”. Su espíritu indómito, contestatario y “revolucionario” resultó inaceptable para esos sectores societales que jamás le perdonaron haber hecho parte del M-19. Su condición de exguerrillero fue el punto de quiebre moral con el que la oposición, con la ayuda de los medios tradicionales, edificaron la aborrecible figura de un político que jamás debió ser indultado por el Estado.

Sus peleas con los gringos asustaron e incomodaron a empresarios y políticos colombianos que valoran más tener la visa americana, que gozar de la soberanía, asumida por ellos como una invención de los “mamertos”. Mientras puedan viajar a los parques de Disney a ver muñequitos cada año les es suficiente a estos lacayos. Ahora podrán gozar de los rugidos de un tigre. Solo falta que desde la Casa de Nariño se apoye un emprendimiento consistente en la fabricación y venta de tigres de peluche. De esa forma se confirmaría la “muñequización” de la política.

5. Cepeda, el filósofo. En este punto hay que iniciar por reconocer que De la Espriella Otero tenía razón cuando dijo que él “no sacrificaría su familia por un país como este que no agradece nada; un país de desagradecidos, desleales y cafres”. Y sí, Colombia es un país de cafres, desagradecidos y desleales a juzgar por aquellos cientos de miles de pobres que, en lugar de votar por el candidato progresista, lo hicieron por De la Espriella, un consumado aporofóbico. Presos de la hegemonía cultural, de la ignorancia, algo de estupidez y ausencia de conciencia de clase, millones de pobres votaron por el “Tigre”. Nunca un gobierno como el de Petro reivindicó los derechos de los más vulnerables. Ahí están los efectos de los media.

Cepeda fue un gran candidato presidencial: decente, formado, inteligente, leído y formado en la discusión argumentada de hechos y realidades políticas y sociales. Si comparamos su perfil con el de Abelardo de la Espriella entenderemos que hay gente en el país que aún prefiere a los machitos que gritan, vociferan y caen todo el tiempo en los lugares comunes en los que se sostiene la ignorancia de millones de pobres que votaron por el “felino”.

Que se preparen Camilo Romero, Carolina Corcho e incluso el propio Daniel Quintero. En caso de aspirar dentro de cuatro años a ocupar la Casa de Nariño, deben comprender que los discursos elevados no gustan en sectores societales en los que prima la bobada, la pendejada, la banalización. Allí están las redes sociales. Les tocará buscar, como lo hizo tardíamente Cepeda, a influencers y youtubers, prueba irrefutable de que hay cientos de miles de jóvenes que no quieren “rollos académicos” y reflexiones profundas. Quieren mensajes cortos, efectistas, con música estridente. Que les hablen como reguetoneros, como therian. La Política, en mayúscula, desapareció.  Hoy quieren ver a políticos vestidos de payasos, que bailen, se dejen caer; que jueguen con un balón. 

domingo, 21 de junio de 2026

PRIMER DISCURSO DEL "TIGRE"

 

Por Germán Ayala Osorio 

En su condición no declarada oficialmente de presidente electo, Abelardo de la Espriella se dirigió a la “manada” que lo acompañó en Barranquilla. El vocablo “manada” hace referencia a “hato o rebaño pequeño de ganado que está al cuidado de un pastor. Sin.: hato, rebaño, recua, vacada, bandada”.

En un discurso ambivalente, muy propio de su carácter contradictorio, De la Espriella se subió a un elevado atril, con vidrio blindado, desde el que espetó amenazas, mandó mensajes de reconciliación, desconoció a Petro en su condición de presidente de la República; le habló a los veteranos, reservistas y a la tropa y hasta recitó de memoria la Oración Patria, un estribillo que se canta en batallones cuando los soldados los sacan a trotar; y le alcanzó para conminar a Iván Cepeda a que haga oposición desde el Congreso sin llamar a la violencia.

El abogado de la Universidad Sergio Arboleda[1], alma máter goda y retardataria, habló de defender la carta de 1991. Prometió que “gobernará para todos los colombianos”. ¿Incluye a las colombianas? Se trata de una frase manida y vacía que se dice para calmar los ánimos caldeados que dejó su apretada victoria. “No habrá retaliaciones, ni persecuciones”, aseguró Abelardo de la Espriella. Al parecer entendió que sus actos ilocutivos generan miedo, verdadero terror. Eso de “destripar a la izquierda” es una amenaza que estará en el ambiente por los cuatro años de su mandato.

De la Espriella se dirigió a los que no votaron por él, a los casi 13 millones de compatriotas que desconfiaron de su proyecto de país: “respetaré sus opiniones”, aseguró. Se dirigió a los periodistas, pero mantiene demandas civiles en contra de varios comunicadores que han esculcado su pasado.

De la Espriella, histriónico y gritoncito, parece más un reguetonero que un presidente electo. El país no podrá esperar de él actitudes y decisiones propias de un estadista. Lo de él es el show, la chabacanería y el ensordecedor rugido de un tigre tan imaginario, como la Patria milagro que aspira a consolidar. Abelardo habló de “reconstruir la República y recuperar el orden”. Al parecer, el “Tigre” de Temu llegó, enviado del más allá, para reconstruir a un país azotado por devastador terremoto, o una guerra internacional que destruyó instituciones, la infraestructura vial y la estructura económica. Sigue con la idea de que el actual gobierno convirtió al país en la Cuba de los Castro o quizás en Haití.

No tendremos relaciones con Estados o gobiernos que no respetan la democracia, el estado de derecho y la libertad” aseguró en su improvisado discurso. Qué extraño suena ese propósito cuando por cuenta de los buenos oficios de Marco Rubio- su amigo- apresaron a Beto Coral, el activista colombiano que lo demandó en los Estados Unidos por haberlo grabado sin su consentimiento y que se atrevió a preguntarle, pancarta en mano, en dónde está la plata de DMG.

Vencimos a los de siempre y a los fusiles de los narcoterroristas”, gritó emocionado el reguetonero que cree que canta ópera. Eso sí, guarda silencio frente a un hecho político: el clan Char le brindó su apoyo, así como otras fuerzas políticas tradicionales. Algo no cuadra en su discurso de outsider. Los presentadores de Noticias Caracol volvieron a usar ese vocablo para posicionarlo como tal. Sin duda, una mentira construida por la prensa hegemónica, hoy abelardista.

De la Espriella vendió la idea de ser un político respetuoso de la institucionalidad, lo que supone el reconocimiento y la defensa de las instituciones, fuentes donde se generan disímiles institucionalidades. Lo curioso es que se refiere al jefe del Estado como “Señor Petro”. En esa expresión hay odio.

Al señor Petro y su heredero les digo que respeten la voluntad del pueblo. Al desconocer el resultado de las urnas están desafiando al pueblo. Petro y Cepeda, respeten el veredicto. Cojan sus maletas y prepárense para ser oposición. Al senador electo, Iván Cepeda le digo que tendrá todas las garantías, pero absténgase de sembrar el terror. No toleraré llamados a la violencia. El tigre puede morder más duro”.

Abelardo de la Espriella se parece mucho al expresidente y expresidiario Álvaro Uribe Vélez. Eso de construir cárceles privadas lo sacó muy seguramente del Manifiesto Democrático, los 100 puntos de Uribe. Y tiene mucho del carácter autoritario del señor de El Ubérrimo, La Carolina y Guacharacas, hoy investigado por la Fiscalía por su presunta responsabilidad en las masacres de la Granja, El Aro y el asesinato de Jesús María Valle, abogado y defensor de los derechos humanos.

Con el saludo militar y su grito de guerra, Firme por la Patria, De la Espriella le habla a milicos, reservistas, veteranos y chafarotes. Así terminó su “alocución” frente a su manada o quizás rebaño: “Te llevo con amor en mi corazón, creo en tu destino y espero verte siempre grande, respetada y libre. En ti amo todo lo que me es querido: tus glorias, tu hermosura, mi hogar, las tumbas de mis mayores, mis creencias, el fruto de mis esfuerzos y la realización de mis sueños. Ser soldado tuyo es la mayor de mis glorias. Mi ambición más grande es la de llevar con honor el título de colombiano, y llegado el caso, ¡morir por defenderte!”.

En el ya señalado Manifiesto Democrático, en el punto 98, Uribe escribió “Me haré moler para cumplirle a Colombia”. Entre 2002 y 2010 los therian no estaban de moda. Hoy, un político corroncho se cree tigre y ruge como tal. Y está dispuesto a morir por defender a la Patria… Milagro que es posible que jamás construya.

Adenda: así como en los batallones se cantaba y se canta aún la Oración Patria aquí citada, en esas mismas unidades se solía cantar este estribillo por allá en los años 80: "yo soldado pecuecudo y feo, que no merezco la papa que me como ni el aire que respiro, a ti me teniente te imploro, me saques la mierda hasta más no poder". 


Nota: Foto: JUAN CARLOS SIERRA PARDO

[1] Lleva el nombre de un esclavista. “Arboleda fue miembro del Partido Conservador Colombiano y participó activamente en la política y la guerra civil de su época. Se opuso al gobierno de José Hilario López y a la abolición de la esclavitud, lo que lo llevó a involucrarse en la revolución conservadora de 1851”.

DE LA ESPRIELLA PRESIDENTE: “A ESCONDERSE ZURDOS” Y QUE EMPIECE LA CACERÍA

 




“Primero vinieron por los socialistas, y guardé silencio porque no era socialista. Luego vinieron por los sindicalistas, y no hablé porque no era sindicalista. Luego vinieron por los judíos, y no dije nada porque no era judío. Luego vinieron por mí, y para entonces ya no quedaba nadie que hablara en mi nombre”. Martin Niemöller.

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Nada qué hacer, la ultraderecha eligió a De la Espriella como el nuevo presidente de Colombia. Con un apretado resultado, una parte de los colombianos optó por un therian, en lugar de un filósofo. Sus militantes y aficionados prefirieron la patanería, la vulgaridad, la verborrea y la intemperancia. Se les hizo demasiado la tranquilidad, la capacidad de escucha y la sapiencia del candidato presidencial del progresismo.

La Registraduría informa que Abelardo de la Espriella alcanza 12.927.006(49,65%) y Cepeda 12.681.268 (48,71%). Esos datos representan el 99,70% de las mesas informadas (pre-conteo). La diferencia de 245.738 votos no le resta legitimidad al triunfo del candidato de la ultraderecha, pero sí debería de conminarlo a bajarle a la agresividad de su discurso.  Aunque los medios masivos ya dan como ganador a De la Espriella, al cierre de esta columna ninguna de las dos campañas se manifestó, bien para reclamar la victoria o para aceptar la derrota. Hay que esperar el escrutinio, pero será muy difícil revertir el resultado.

Lo que se viene para el país es incierto. Los más catastrofistas advierten que “nos vamos a convertir en Argentina”, lo que se traduce en precarización laboral, aumento de la pobreza y el consumo masivo de carne de burro. Hace cuatro años, por la llegada de Petro a la presidencia, el “coco” era que nos “convertiríamos en Venezuela o Cuba”. Aunque ese particular vaticinio no se concretó, ello no es óbice para pensar que lo que se advierte desde las mesnadas del petrismo sí se convierta en realidad. Ya veremos.

También se advirtió durante toda la campaña electoral de los riesgos que conllevaría la llegada de Abelardo de la Espriella a la Casa de Nariño (¿o de Nari?): persecución política contra detractores y críticos del abogado y de sus políticas; retroceso en materia de derechos humanos[1], “fracking a lo que marque”, reducción del Estado y por esa vía debilitar la institucionalidad ambiental dedicada a proteger páramos y otros ecosistemas estratégicos amenazados por la minería a gran escala y otras actividades antrópicas desarrolladas por actores legales e ilegales; se advierte que habrá procesos de precarización del empleo, así como la captura mafiosa del Estado.

Al final, se habla de la instalación de un régimen fascista apoyado por el gobierno de los Estados Unidos. Ya veremos cómo reaccionan los mercados, pero, sobre todo, qué mensaje de unidad envía De la Espriella o si por el contrario confirma que hará todo lo que esté a su alcance para acrecentar la fractura política y social que se impulsó desde las dos campañas y de si continuará con su idea de “destripar a la izquierda”.

La Colombia derechosa, insolidaria, mezquina, mafiosa y la que cree a pie juntillas lo que le dicen medios como Blu radio, La FM, Noticias Caracol y RCN, votó a favor de ADLA, el falso outsider. Con De la Espriella en la Casa de Nariño vuelve el uribismo, con todo lo que ello significa, sobre todo en asuntos como la violación de los derechos humanos. De ese país derechoso hacen parte los clasistas, aporofóbicos, arribistas y otros tantos que, por historia familiar, siempre votan por los hijos del Establecimiento.

Ya veremos qué tipo de relación plantea con el Congreso de la República, en particular con la bancada progresista, que muy seguramente le hará una férrea oposición. ¿De la Espriella gobernará por decreto? ¿Pensará en cerrarlo para convocar una Constituyente?

La frase que da vida al título de esta columna la espetó Felipe Zuleta Lleras desde los micrófonos de Blu radio: A esconderse zurdos después del 21 de junio”, gritó enardecido el ladino periodista que representa con lujo de detalles a la ultraderecha colombiana. Después del resultado electoral y político de este domingo 21 de junio no sé si salir corriendo para Haití, esconderme en una finca o esperar a ser destripado. Tocó persignarse como lo hacía mi madre, que en paz descanse: “Jesús, María y José y el Diablo que coma mierda”. Lástima que no esté conmigo para preguntarle de qué Diablo estamos hablando.

 

Adenda: 426.526 votaron en blanco. Son los votos de los irresponsables y tibios que creen que esa manifestación tiene algún efecto jurídico o político. 

[1] El caso del activista colombiano, Beto Coral, fue el primer aviso, cuatro días antes de la segunda vuelta. Los agentes de ICE que lo capturaron lo hicieron por presiones de Marco Rubio, la cabeza visible del Departamento de Estado de los Estados Unidos. Al parecer, Abelardo de la Espriella le habría solicitado a Rubio su apoyo para quitarse de encima al activista que lo demandó en una corte gringa por haber violado la privacidad (grabarlo sin autorización).

sábado, 20 de junio de 2026

BETO CORAL: EL INCÓMODO ACTIVISTA



Por Germán Ayala Osorio

La captura-secuestro de Beto Coral (Franklin Humberto Coral Garrido) por parte de las autoridades migratorias de los Estados Unidos representa la peligrosa coincidencia entre las posturas fascistas que exhibe el candidato presidencial Abelardo de la Espriella y las aplicadas al interior de la tierra del Tío Sam en contra de migrantes latinos que han sido cazados por agentes de AIS que han actuado como “perros ferales”; y por supuesto las que vienen ejecutando Israel en contra de los palestinos con el apoyo gringo y las aplicadas por el  gobierno Trump  sobre los iraníes en una guerra que al parecer perdieron los norteamericanos. Estigmatizar, perseguir (política y judicialmente), ejecutar, asesinar y desconocer derechos y libertades son los formas verbales más comunes usadas por los fascistas a través de la historia.

El periplo por varios estados de la Unión Americana al que viene siendo sometido Coral Garrido constituye una forma clara de negarle el derecho a defender su estatus migratorio atado a la solicitud de asilo que presentó hace varios años. Esos traslados en silencio tienen el propósito de minar la voluntad del activista y conductor de Uber para obligarlo a firmar su auto deportación. Familiares de Coral informaron que ha sido maltratado física y psicológicamente por miembros de las autoridades de migración del país del norte. Sin duda alguna, un comportamiento fascista en contra de alguien que no cometió delito alguno. Bueno sí, cometió el nuevo delito que declararon al tiempo De la Espriella y Trump-Rubio: pensar, disentir, criticar y atreverse a publicar las opiniones.

Esos traslados, generados en medio de un silencio institucional, provocaron las reacciones de familiares de Coral Garrido que por varias horas se imaginaron lo peor. El periodista Daniel Coronell en su cuenta de X trinó lo siguiente: “La familia de @Betocoralg tiene derecho a saber dónde está”. Hasta el  presidente Petro se pronunció desde la misma red social: “El presidente de la República de Colombia le exige al presidente de los EEUU, que le diga al pueblo de Colombia, dónde está, Alberto Coral, el hijo del oficial de policía colombiana que descubrió en qué lugar estaba el narcotraficante más grande en el mundo de la cocaína: Pablo Escobar. Que nos diga si somos compañeros de verdad en la lucha contra el narcotráfico, o solo nos ven como un pueblo inferior para ser utilizables, golpeables, torturizables económica y políticamente en los EEUU. Si es así, el padre de Beto Coral, capitán de la policía de Colombia, perdió su vida por nada”.

De igual manera, la captura-secuestro del activista pro-Pacto Histórico sirve para constatar que la injerencia del gobierno de Trump en la campaña presidencial colombiana va más allá de haber expresado simpatías por el candidato de la ultraderecha neoliberal, quien desde ya funge como el remplazo de Álvaro Uribe Vélez como agente político pro-gringo y “muro de contención del comunismo”.

El periódico de New York Times (NYT) informa que existe un memorándum con el que se ordenó a la División de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI) la detención de Beto Coral fue firmado por Marco Rubio, secretario de Estado de los Estados Unidos. De origen cubano, Rubio estaría aplicando las mismas estrategias usadas por el régimen cubano en manos de los hermanos Castro Ruz para quitarse de encima a los ciudadanos incómodos.  La decisión de Rubio se habría producido por petición directa de Abelardo de la Espriella, candidato al que el activista de izquierda criticó y expuso en un video. De acuerdo con el NYT, el argumento político e ideológico que usó Marco Rubio para recomendar la detención con fines de deportación del influencer colombiano está soportado en que “Coral Garrido ha empleado su estancia en Estados Unidos para llevar a cabo actividades políticas en apoyo al gobierno Petro y ha criticado públicamente a Abelardo de la Espriella, un candidato de derecha respaldado por Trump”. Agregó Rubio que las opiniones de Coral "socava los intereses de la política exterior de los Estados Unidos en los procesos democráticos de Colombia". Vaya eufemismo al que apela para justificar lo que claramente es una detención política, que convierte al activista en un preso político del régimen de Trump. Lo dicho por Rubio confirma la enorme injerencia de los Estados Unidos en los asuntos internos del país. 

El caso de Coral Garrido resulta ejemplarizante y atemorizante en particular para los periodistas y tuiteros que confrontan en redes sociales y medios al candidato De la Espriella. De llegar a la presidencia de la República este 21 de junio existe el temor fundado de que las persecuciones en contra de activistas y críticos que osen criticar al nuevo jefe del Estado se naturalicen a través de una política pública de seguridad del Estado. La Seguridad Democrática de Uribe sería, frente a esa nueva realidad, un juego de niños.

En ese escenario, las libertades de opinión y prensa estarían en riesgo, lo que aseguraría la operación en Colombia de un régimen de mano dura con visos fascistas. Y lo que es peor: legitimado por Trump y Rubio, dos encarnizados enemigos del progresismo y de todo lo que rodee a las figuras de Gustavo Petro e Iván Cepeda.

Termino esta columna con esta declaración: “Primero vinieron por los socialistas, y guardé silencio porque no era socialista. Luego vinieron por los sindicalistas, y no hablé porque no era sindicalista. Luego vinieron por los judíos, y no dije nada porque no era judío. Luego vinieron por mí, y para entonces ya no quedaba nadie que hablara en mi nombre”. Martin Niemöller.

Adenda: desde esta Tribuna rechazo con vehemencia la captura-secuestro de Beto Coral, así como los tratos inhumanos a los que haya sido sometido. Me solidarizo con su esposa, hijo, madre y Logan, su hermoso perro. Coral es un preso político. Punto. 

LLEGÓ LA HORA

 



“Primero vinieron por los socialistas, y guardé silencio porque no era socialista. Luego vinieron por los sindicalistas, y no hablé porque no era sindicalista. Luego vinieron por los judíos, y no dije nada porque no era judío. Luego vinieron por mí, y para entonces ya no quedaba nadie que hablara en mi nombre." Martin Niemöller.

Por Germán Ayala Osorio

 

Mañana 21 de junio hay una cita con la democracia, con la historia, pero sobre todo con la vida, la ética y la moral. El ejercicio de sufragar con la cédula no es suficiente: hay que llegar al cubículo habiendo pensado y comprendido muy bien lo que está en juego en estas elecciones presidenciales. Más allá de las simpatías por los candidatos, la reflexión debe girar alrededor de los dos proyectos políticos que están expuestos y que son opuestos filosófica, política, comunicativa e ideológicamente. Uno de esos proyectos es fundamentalmente tanático pues se la jugará por el fracking ("a lo que marque", espetó el candidato ecocida) y habla de “destripar” a los adversarios políticos.  El otro está fundado en cultivar la vida de todos los seres vivos que hacemos parte de ese gran ecosistema llamado Tierra, incluidos la de los gatos que en la adolescencia asesinó De la Espriella.

Llegó la hora de saber cuán individualistas son aquellos que piensan votar por el candidato que ofrece “destripar” a la izquierda. Y no solo a la izquierda armada, sino a la democrática, y esto incluye a pensadores, docentes y ciudadanos del común. Y continuar persiguiendo judicialmente a los periodistas y tuiteros que osan contradecirlo y/o esculcar sus discursos y las realidades de sus empresas. Ese individualismo, muy propio de la doctrina neoliberal, llevó por muchos años a despreciar la vida de comunidades y pueblos afros, indígenas y campesinas.

Llegó la hora de expresar cuánta ignorancia arrastran quienes saldrán a sufragar para sentar en el Solio de Bolívar a quien exhibe un pasado lleno de contradicciones ideológicas alrededor de temas como la existencia o no de Dios. Cristianos y católicos saben de lo peligroso que pueden resultar esas ambivalencias. Se cree o no se cree.

Llegó la hora para que cada uno de los ciudadanos que pública y privadamente expresaron que votarán en contra de Cepeda comprendan que votar de esa manera no constituye castigo alguno contra el gobierno Petro y mucho menos contra quien a partir del 7 de agosto será expresidente con una pensión millonaria. Por castigar a Petro, pueden estar poniendo en riesgo la vida de los demás e incluso, la propia. 

Llegó la hora para quienes llenos de odio, saldrán el domingo a votar “emputados” contra el progresismo y el primer gobierno de “izquierda” democrática en un país que históricamente votó a la derecha. Esa rabia ciega los mantendrá anclados al remolino en el que llevan viviendo años porque odian al diferente y en particular al que no piensa igual. A ese, lo consideran enemigo. Son aporofóbicos consagrados. 

Llegó la hora para esos millones de conciudadanos que todos los días se sientan a consumir desprevenida- y quizás animadamente- las medias verdades, exageraciones, mentiras y sesgos de los medios masivos, responsables de que hoy Abelardo de la Espriella esté disputando con Cepeda la presidencia de la República. La prensa tradicional o hegemónica no está diseñada para defender los intereses colectivos, sino los de sus propietarios (poderosos banqueros). Semana, Caracol, RCN, Blu radio, El Colombiano, El Heraldo, El País de Cali, El Espectador y la FM, entre otros más, mienten todo EL TIEMPO. Es tiempo que asuma el compromiso de buscar otras fuentes de información. 

Llegó la hora para que los simpatizantes del “Tigre” de Temu se demuestren cuánto saben del fascismo que inspira al abogado que considera que la “ética nada tiene que ver con el derecho”. El mismo que admira a Bukele y Milei. El no saber interpretar las señales y los visos fascistas del candidato colombo-norteamericano los hace ignorantes, pero sobre todo cómplices de lo que pase con las garantías constitucionales y las libertades de prensa y opinión. Les dejo la frase de Voltaire: Puedo no estar de acuerdo con ninguna de tus palabras, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlas.

Llegó la hora para que cada simpatizante del proyecto tanático piense en el país que le dejará a sus hijos, nietos, sobrinos, vecinos, amigos y ahijados. Si la reflexión los lleva a concluir que no creen en el cambio climático y las pluricrisis que lo explican, entonces salga el domingo a votar en contra de los jaguares, del oso de anteojos, de los frailejones, del gallito de roca, murciélagos y guacamayas, entre otras especies y manifestaciones de la vida en esa Colombia biodiversa y pluricultural. Y recuerde que en nuestro país no habita el tigre. Esa es una invención simbólica y la demostración de lo alejado que está De la Espriella de la realidad de un país que no conoce, en el que no vive y desprecia.


viernes, 19 de junio de 2026

FAJARDO: TIBIO, INDIFERENTE E IRRESPONSABLE






Por Germán Ayala Osorio

 

Sergio Fajardo Valderrama, el matemático que solo aprendió a dividir, en un comunicado público dejó ver su verdadero talante: el de un político pequeño, minúsculo, diminuto, mediocre e intrascendente. Un sólido homúnculo. El más visible sepulturero del siempre espectral centro político. 

Su pequeñez política contrasta con su enorme ego- propio de un narciso- una especie de mangrullo desde donde otea la realidad del país con la suficiencia moral con la que suele expresarse públicamente. Pero hay hechos que cuestionan esos viajes de superioridad moral. Nombro tres: el primero, los que tienen que ver con “donBernabilidad[1]”; el segundo, su admiración -casi fascinación[2]- hacia el pérfido expresidente y expresidiario Álvaro Uribe Vélez. Un político y candidato presidencial que siga llamando “presidente” al señor de El Ubérrimo genera muchas dudas alrededor de su propia eticidad y de su real cercanía a la moral colectiva que reclama de tiempo atrás que el Padre de la Seguridad Democrática asuma la responsabilidad política de los 7.837 crímenes de Estado (falsos positivos). La obsecuencia de Fajardo lo obligó a reunirse[3] con Uribe antes de la primera vuelta; y el tercero, el haber sido declarado fiscalmente responsable[4] por el desastre ocurrido en la represa de Hidroituango.

Veamos apartes del comunicado firmado por el exgobernador de Antioquia, exalcalde de Medellín y eterno candidato presidencial (completó su tercera aspiración). “Después de la primera vuelta le entregamos al país nuestra reflexión sobre el millón de votos que obtuvimos e insistimos en que cada ciudadano, ciudadana, es libre de votar por quien quiera: los votos no son de un líder. Ofrecimos el Decálogo del Millón de Votos que recoge los puntos esenciales de nuestro programa. Y también presentamos el Perfil del Presidente que Colombia necesita hoy. Hoy, a pocas horas de la cita con las urnas, presentamos nuestro Compromiso Por Colombia: quiero convocar, gane quien gane, a las personas sensatas y justas que hay en cada campaña para que con fuerza ayuden a impedir que demos el paso que falta para la destrucción. Quiero seguir reivindicando, gane quien gane, la voz de quienes se atreven a romper con la polarización y que no se rinden. La voz de los sin tribu. Quiero seguir aportando a tender los puentes necesarios para no dejarnos sepultar por la desesperanza que nos acecha. Por el contrario, para avanzar en la construcción de las oportunidades en esta Colombia que tiene de sobra las riquezas y el talento para darnos una vida digna, próspera, incluyente y justa. Y el lunes… a construir la esperanza que nos merecemos”.

Fajardo le entregó al país político un comunicado en el que reivindica su “neutralidad”, postura que, a juzgar por la compleja coyuntura política, deviene en cobardía y en una falta de responsabilidad con el país. ¿Acaso está invitando a votar en blanco a los sensatos de ambas campañas?

Está muy bien que no le guste ninguno de los dos candidatos presidenciales, pero hay uno de ellos que le apuesta a consolidar en el país un régimen fascista que se puede impedir si se deja de lado la idea y decisión de castigar a Petro por los errores cometidos y por esa vía negarse a votar por Cepeda.

La columnista Cristina Nicholls le dijo esto a Fajardo desde su cuenta de X: “Usted tuvo la oportunidad de dejarle a Colombia un legado de unidad y grandeza en el momento más crítico de su historia republicana. En su lugar elige la irrelevancia, la pequeñez. Así será recordado, no lo dude un segundo”.

Fajardo: en lugar de escribir y publicar ese insulso comunicado, debiste haberte ido a Nuquí a ver ballenas por segunda vez. Lo tuyo es eso: ver y disfrutar, sin llegar a defender lo que te produce placer. En eso radica tu tibieza: mientras no estén en riesgo tus privilegios, poco importa la situación de millones de vulnerables, miembros de las comunidades subalternas. Espero que hagas público también tu retiro de la vida política, o por lo menos de no insistir más con llegar a la Casa de Nariño. Ve a cuidar a la nieta. El país jamás te necesitó porque sos un cobarde, pusilánime, apocado, temeroso, miedoso, flojo, endeble y un verdadero homúnculo. Serás por siempre un meme, como aquellos que salieron después de que dijiste "yo no inspiro nada". 

 

Adenda: Fajardo, quedaste parecido a Ingrid Betancourt que viene al país cada cuatro años a engañar incautos y cobrar una platica por reposición de votos. ¿En cuatro años volverás?

[1] El director de ONG Corpades explica que se estableció una rara competencia por demostrar si la tranquilidad que estaba viviendo la ciudad era por la ‘paratranquilidad urbana’ de la Oficina o el modelo de ciudad planteado por el alcalde Fajardo en su plan de desarrollo ‘Medellín la más educada’.  “A la alcaldía de Fajardo le quedó bastante fácil argumentar que fue su labor, pero todo fue complementario. Hubo un poder hegemónico armado que dominó la ciudad, eso no está en duda”, le dijo a La Silla Paisa Juan Diego Restrepo, director de Verdad Abierta, portal periodístico especializado en el conflicto armado. Restrepo y Quijano coinciden en que lo que hizo Fajardo fue negar que en la ciudad había un grupo criminal, la Oficina de Envigado, que se articuló con sectores del Estado para controlar rentas ilegales como la venta de drogas y las extorsiones en mercados informales, a cambio de que no hubiera violencia. “Él no reconoció lo que estaba pasando, no miró más allá de lo que decían la Policía, el Gobierno Nacional, la Fiscalía. Él estaba convencido de que todo estaba bien porque sus asesores le decían que todo estaba bien”, le dijo Quijano a La Silla. Tomado de https://www.lasillavacia.com/silla-nacional/antioquia/si-hubo-donbernabilidad-pero-mas-alla-de-fajardo/

MINISTRO DEL INTERIOR DE ABELARDO: ¡FIRMES POR LOS DE SIEMPRE!

  Por Germán Ayala Osorio   Como se advirtió en esta tribuna, aquello de los “ Nunca contra los de Siempre ” fue una invención de campañ...