viernes, 4 de septiembre de 2026

GOBERNADOR DE NARIÑO PERFILADO POR EL PRESIDENTE




Por Germán Ayala Osorio

Todos los días Abelardo de la Espriella deja salir su talante autoritario, su nula formación humanística, fanatismo religioso, su incontrastable egolatría y consecuencialmente su desprecio por la diferencia y por la vida. Cada vez más parece sentirse como un emperador y no como un jefe de un Estado democrático.

A pocas horas de ocurrido el terremoto del 10 de agosto, llegó del comité oficial conformado para enfrentar semejante desafío, sonriendo y tirando besitos como si estuviera en una carroza del carnaval de Barranquilla; luego, montó una escena en la que un grupo de personas levantaban los brazos como señal de aprobación por su presencia en un pueblo afectado por el terremoto; y más adelante, el país lo vio muy majo y henchido de felicidad caminando entre los 23 cadáveres de terroristas “dados de baja” y sacando pecho horas después por la muerte del criminal Bendito Menor de quien dijo que “estaba a buen recaudo en el infierno”.

Y el último lo protagonizó durante la cumbre de gobernadores en Mompox. En dicho evento amenazó, estigmatizó y expuso al gobernador de Nariño, Luis Alfonso Escobar. Esto le dijo en tono autoritario y pendenciero el pastor-presidente: “… en este punto quiero hacer una advertencia muy clara: ningún gobernador, ni ningún alcalde puede adelantar por su propia cuenta negociaciones, acuerdos o contactos clandestinos con estructuras terroristas. Me encargaré- aquí subió el tono- de que aquel que atraviese esa línea responda ante la justicia. No voy a tolerar bajo ninguna circunstancia que mientras nuestros soldados y policías arriesgan sus vidas para enfrentar a esos bandidos alguna autoridad intente hacer pactos por debajo de la mesa con los enemigos de la patria. Quiero ser muy claro y quiero ser especialmente claro con Usted señor gobernador de Nariño: está advertido”.

Para entender la dimensión y el alcance de semejante amenaza hay que remitirse a los graves problemas de orden público que afronta el departamento de Nariño por la operación en ese territorio de varias estructuras criminales. El gobierno anterior, en el marco de la Paz Total, adelantó conversaciones territoriales con el grupo Comuneros del Sur que delinque en ese departamento.

De la Espriella le dijo al país que no habrá procesos de paz, mesas de diálogo y negociación con los grupos al margen de la ley. Además, dejó claro que la paz se impondrá por la razón o por la fuerza. Con esa postura, el jefe del Estado deja sin valor político, ético y moral el artículo 22 de la Constitución política que señala que la paz es un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento. Así las cosas, la guerra total se abre paso como política de orden público pensada para castigar a quien se atreva a hablar de paz negociada. Buscar la paz se asemeja a la comisión de un delito. Así vamos.

La amenaza-advertencia que lanzó el pastor-presidente en contra del mandatario regional se asume como un perfilamiento al gobernador Luis Alfonso Escobar y lo que es peor, su mandato queda deslegitimado y cercano a la ilegalidad. Escobar fue expuesto ante la opinión pública nacional como un eventual enemigo de la patria que, de acuerdo con la sentencia del jefe del Estado, podría ir preso en cualquier momento.

Como responsable del orden público, el presidente de la República tiene la potestad de diseñar las acciones conducentes a someter a las estructuras delincuenciales que de tiempo atrás desconocen la autoridad del Estado y lo atacan militarmente. Eso no se discute. Aquí lo que está en cuestión es el tono y la amenaza que lanzó sobre un mandatario elegido popularmente. Un gobernador no es un sirviente del presidente de la República. Al representar los intereses de sus electores, Escobar está en la obligación moral y ética de hacer todo lo que esté a su alcance para garantizar la vida y el bienestar de los nariñenses. Si De la Espriella está empeñado y cree posible ganar la guerra contra los grupos narcoterroristas, lo mejor que puede hacer es, junto con el Gobernador y la cúpula militar, sentarse a diseñar la estrategia bélica que logre desmantelar a esas estructuras delincuenciales. Perfilar de esa manera al mandatario regional lo deslegitima y pone en riesgo su vida.

Casi de inmediato, el expresidente Petro reaccionó a la “guachada” del presidente-pastor: “Los diálogos de paz en Nariño redujeron la tasa de homicidios de Nariño a la mitad, ahora los amantes de la sangre quieren que suba, se derrame y Nariño entre a la matanza. Me parece que llegó el momento que ya no sólo el gobernador sino el pueblo nariñense se exprese”. Y en su cuenta de X, el mandatario regional también le contestó a De la Espriella, en un tono conciliador que contrasta con el pendenciero que usó el jefe del Estado en su amenaza: "Por eso en el sur las puertas están abiertas. Lo invito a conocer de primera mano lo que hemos hecho en materia de Paz Territorial, sus resultados y los enormes desafíos que todavía enfrentamos. Como nos enseña el Papa León XIV @Pontifex_es, les deseo que alberguen en sus corazones una paz desarmada, desarmante en el lenguaje y perseverante, todos los días”.

Solo resta esperar mañana y los días siguientes para ver con qué va a salir este ateo converso y hoy fanático religioso que parece sentirse cómodo actuando como un vulgar, fatuo e histriónico capataz respaldado por los sectores más violentos, premodernos y conservadores de la sociedad colombiana.


UN ASESINO AL AIRE

 



Juan Francisco Gómez Cerchar, "Kiko Gómez", negó estar involucrado en el atentado perpetrado contra la Procuraduría - crédito Germán Enciso/Colprensa



Por Germán Ayala Osorio

 

El condenado criminal Kiko Gómez, ex gobernador de La Guajira, estuvo al aire conversando con el periodista Julio Sánchez Cristo de Caracol. Todo indica que la llamada salió del celular que tenía el penado en su celda. Más allá del asunto que periodísticamente avala la conversación entre el periodista y el asesino, llaman la atención tres elementos: el primero, los vergonzosos controles del INPEC, institución que arrastra una larga historia de corrupción y tratos especiales que reciben narcoparamilitares y peligrosos asesinos como Juan Francisco Gómez Cerchar, conocido como Kiko Gómez.

En esa ignominiosa historia de la institución penitenciaria ningún gobierno ha sido capaz de acabar con la corrupción al interior de las cárceles o por lo menos “reducirla a sus justas proporciones”, como diría el degenerado presidente Julio César Turbay Ayala. Todos se limitan a ordenar traslados a cárceles de “máxima seguridad” a los condenados que infringen las normas carcelarias, mientras que el ethos mafioso que guía a los guardianes y directores corruptos se mantiene firme en los protocolos y el espíritu de la entidad estatal. El gobierno actual propuso trasladar a los más peligrosos condenados que delinquen desde las penitenciarías a barcos-cárceles anclados en altamar. ¿Por qué ha sido tan difícil acabar o depurar al INPEC?

El segundo elemento tiene que ver con el momento político por el que atraviesa el país en lo que toca a la censura oficial de parte del gobierno de Abelardo de la Espriella contra dos periodistas radiales cuyo programa en la cadena Blu radio fue cerrado por petición presidencial a la familia Santo Domingo, propietaria de la empresa radial.

La relación de ese caso censura oficial con la conversación entre Sánchez Cristo y el homicida exgobernador se pone en evidencia al momento en el que en plena llamada llegan guardianes del INPEC a la celda del penado para someterlo a una requisa rascada o raqueta. La llamada seguía al aire, mientras el operativo se desarrollaba. ¿Alguien del gobierno estaba escuchando en ese preciso momento la conversación o se facilitó la llamada para favorecer la imagen de un gobierno que saca pecho al decir que no tolerará la corrupción en las cárceles del país? Antes de la llamada en cuestión, el presidente De la Espriella se reunió con los magistrados de la Corte Suprema de Justicia para tratar varios asuntos, entre ellos, el de las amenazas contra los togados. El jefe del Estado espetó que “aquí nadie va a amenazar a la Corte. Cualquiera que se levante contra la Corte se levanta contra el Gobierno y a dejar sobre él o ellos todo el peso de la ley

Kiko Gómez llamó a la emisora para negar su participación en unas amenazas contra los magistrados de la Corte Suprema de Justicia y en particular contra Pedro Luis Bonilla Bolaños, procurador primero delegado para Casación Penal, que pidió a la Corte que condenara a “Kiko Gómez”.  La denuncia señala que la oficina de Bonilla, ubicada en el piso 26 de la sede de la Procuraduría, apareció una bala disparada. Además, identificó dos ventanas rotas y evidencia de dos disparos de fusil. Finalmente lo condenaron a 50 años de prisión por homicidio. De manera diligente el jefe del Estado ordenó el traslado del penado al centro de reclusión de La Picaleña ubicado en el Tolima.

Y el tercer elemento está atado al interés de Sánchez Cristo de silenciar a su compañero de la mesa de trabajo quien estaba a punto de decir que Gómez estaba llamando desde la cárcel La Picota de Bogotá. “Seguramente tuvo que colgar porque estaba llamando desde aquí desde la Picota”. Sánchez Cristo intenta callar diciéndole “no, no, digamos desde dónde nos llamó”. En este punto vale la pena detenerse para preguntar si el periodista conductor del programa radial quería proteger a la fuente o simplemente validar la corrupción al interior de la cárcel y por esa vía sacar provecho periodístico y en el rating que muy seguramente se alcanzó con la llamada. Si el condenado hubiese contado con algún tipo de autorización de la institución carcelaria, el periodista no habría tratado de silenciar a su compañero que al final si dijo desde dónde hizo la llamada el criminal de marras. Otras fuentes periodísticas indicaron que el criminal estaba en la cárcel de La Dorada, Caldas.

Después de insistir en el llamado “señor Gómez me escucha” y de cortar el intento de sus compañeros de la mesa por saber cómo entró el celular el penado, Julio Sánchez Cristo termina diciendo: “un segundito, un segundito, el señor nos llama por teléfono y entonces el asumirá los riesgos y los costos de la llamada pero él tiene la intención de aclarar una acusación que se está haciendo en los medios, pues lo escuchamos, ya como es lo del teléfono y si lo metió él o la enfermera dejemos allá al INPEC”.

Muchas veces en el ejercicio periodístico se traspasan límites éticos y morales que si bien favorecen a las empresas mediáticas por el rating alcanzado y a las audiencias interesadas en conocer qué pasa con la vida de criminales como Kiko Gómez,  se termina por legitimar la evidente corrupción que existe dentro de las cárceles del país, convertidas en verdaderos resort en donde los condenados en lugar de estar sometidos a las normas carcelarias son ellos quienes someten a los guardias y al INPEC a sus costosos caprichos. Algo no huele bien en esa llamada. 

ESTADO Y ESTRUCTURAS CRIMINALES IGUALADOS EN CRUELDAD



Por Germán Ayala Osorio

 

La burda, tétrica y sombría exhibición de los cuerpos de bandidos “dados de baja” (léase, asesinados) de parte del presidente-pastor Abelardo de la Espriella nos está regresando a los tiempos barbáricos de la Seguridad Democrática a los que el país se acostumbró con pasmosa facilidad. Los “carrotancados de sangre o los litros de sangre o a mí no me traiga detenidos” regresarían como lemas y orientaciones de unas fuerzas armadas sometidas en poco tiempo a vaivenes ideológicos y a cambios de doctrina moral que en lugar de unificar criterios y protocolos al momento de realizar operaciones militares ofensivas alineados con el respeto al DIH y a los DDHH, quedarían sujetos a la toma de decisiones discrecionales de aquellos comandantes que se sienten cómodos con el nuevo gobierno, lo que los haría proclives a violar las normas de protección de civiles e incluso la dignidad y el respeto debido a los combatientes “neutralizados”. Presentar cadáveres como trofeos de guerra convierte la guerra en un frenético juego que nadie querrá perder y a los combatientes en jugadores que, como en el fútbol, apelan a toda suerte de trampas y trapisondas para engañar a los árbitros. Y cada miembro de la sociedad, en espectador del innoble espectáculo.  

Las imágenes de televisión en las que se ve al comandante supremo de las fuerzas armadas caminar-desfilar en medio de cadáveres van a inspirar a las organizaciones criminales a hacer lo mismo cuando logren dar golpes de mano a las fuerzas legales: se grabarán exhibiendo los cuerpos mutilados de militares y policías vengando el agravio presidencial. Al final, las estructuras delincuenciales y el Estado operarán igualados en crueldad.

Las puestas en escena en las que el jefe del Estado desfila entre los muertos generan miedo en sectores de la sociedad por el posible regreso de la práctica sistemática de asesinar civiles para hacerlos pasar como guerrilleros-bandidos-terroristas caídos en combate. De la Espriella se regodea en público por la “hazaña” o gesta militar que además de pasajera, de poco servirá para pacificar a las malas el país por una razón de fondo: al gobierno del pastor-presidente no le interesa atacar y superar las circunstancias históricas, subjetivas y objetivas que permiten el surgimiento de toda suerte de criminales. Por el contrario, sus decisiones de política económica y el mismo modelo económico, político y cultural están pensados para que debajo de cualquier piedra que se levante en el país brote un ladrón que luego se convertirá en sicario; y posteriormente, en comandante paramilitar o guerrillero.

Los menores de edad que cayeron en las recientes operaciones Azarías y Amon, ambos nombres bíblicos, fueron víctimas de las estructuras narcoguerrilleras que los reclutaron de manera forzada y doblemente víctimas de un Estado que jamás los protegió y les brindó mejores condiciones de vida. Al asesinarlos, el jefe del Estado cree que borra la primigenia responsabilidad no asumida cuando lo único que logra es debilitar la legitimidad estatal que De la Espriella cacarea constantemente, derivada del principio weberiano del monopolio de la fuerza legítima atado al Estado asumido como una estructura de dominación humana de la que se espera actos de violencia legítima de parte de sus aparatos de represión.

El jefe del Estado está ambientando el regreso de ese escenario luctuoso de la Seguridad Democrática a través de sus actos de habla cargados de un preocupante desprecio por la vida y el uso de los cadáveres para justificar políticamente los operativos. Es un craso error insistir en que el Estado se legitima a partir de su deshumanización como orden establecido.

El caso del criminal conocido con el alias de “Bendito Menor” ratifica la crueldad y la descomposición moral del Estado. Evitar, impedir o alargar la entrega del cuerpo del bandido asesinado por agentes estatales tal y como lo denuncian sus familiares, consolida la imagen que del Estado está naturalizando De la Espriella: un Estado indolente que se burla del dolor de las familias de los criminales “neutralizados”. No, así no.

Adenda: hace poco el pastor-presidente dijo sentirse como el “papá de 53 millones de colombianos”. Por la inmoral y pomposa exhibición de cadáveres, De la Espriella no es un padre cualquiera. Para el caso, sería un filicida, pues ordenó el asesinato de hijos de esta patria, así hayan estado por fuera de ley. Mi padre, con todo y sus defectos, jamás asesinó y mucho menos ordenó una ejecución. 



Imagen tomada de El Colombiano.com

jueves, 3 de septiembre de 2026

¿EN QUÉ ANDA LA OPOSICIÓN?

 



Por Germán Ayala Osorio

 

Para enfrentar el proyecto político que encarna y lidera el presidente-pastor, Abelardo de la Espriella se requiere de una oposición dispuesta a hacer ejercicios de análisis crítico que superen las siempre emocionales opiniones que circulan en las redes sociales. Quedarse en esas “cloacas ideológicas” es quizás el error más grande en el que están incurriendo los agentes más visibles del progresismo y del Pacto Histórico (PH) que le hacen oposición al gobierno. Al tener al aparato mediático de su lado, a De la Espriella hay que desnudarlo construyendo redes de la que deben hacer parte periodistas independientes, líderes y lideresas sociales, influencers y youtubers, entre otros agentes sociales dispuestos y capaces de trabajar de manera coordinada. Eso sí, sin egos y protagonismos.

Los congresistas del PH podrían organizar eventos de análisis con académicos y políticos que, fundados en ejercicios de prospectiva y análisis de coyuntura política y noticiosa, les permita cualificar  a los sectores de la opinión pública cercanos a la causa progresista; recuperar simpatizantes y ganar otros de cara a las elecciones regionales que se avecinan y por supuesto a las presidenciales de 2030 debería de ser el objetivo final de esas estrategias de análisis y comprensión de para dónde está llevando el país la ultraderecha abelardista.

Noto a una oposición desorganizada y cómoda criticando cada acción de gobierno, sin consolidar un relato que sirva para que la gente comprenda con suficiencia los riesgos que corremos como colectivo si el proyecto de muerte que ya ejecuta el gobierno se consolida y naturaliza. Las noticias diarias y sesgadas que presentan las empresas mediáticas abelardistas-ayer uribistas- no le permiten a cientos de miles de ciudadanos visualizar el norte hacia donde quiere conducir la godarria que llegó al Estado para librar desde ahí la ya anunciada “batalla cultural”. Las empresas mediáticas están aprovechando la catástrofe dejada por el terremoto del 10 de agosto para invisibilizar las reales pretensiones del gobierno actual.

Razón le cabe a la tuitera Marcela cuando dice que “hoy tenemos una oposición convertida en comentarista de la personalidad del metro y medio. Una oposición que amplifica lo que la ciudadanía ya sabe, que denuncia lo que la ciudadanía ya sabe y es que los presidentes gobiernan con sus amigos, que tienen aliados, que hacen política y que tienen intereses. ¡Pues claro! Eso no es hacer oposición. A un gobierno como este se le derrota políticamente, no siguiéndole el juego del espectáculo. Lo que hay que hacer es desmontar su proyecto político, sus decisiones, sus políticas, sus intereses, sus alianzas y, sobre todo, mostrar quiénes son los que pagan el costo de cada cosa que propone este infeliz”.

El proyecto regenerador que lideran fanáticos y sectas religiosas y agentes del Opus Dei, impulsados por el jefe del Estado tiene en la policía moral y en el viva Cristo Rey a la más fuerte estrategia ideológica y política para perseguir a la gente de la misma derecha y por supuesto a los liberales de izquierda y progresistas que le apuestan a una educación no confesional que  mantenga el reconocimiento de los derechos de las mujeres a decidir sobre sus cuerpos y  a los miembros de la población LGTBOQ+ que están en la mira del proyecto regenerador que impulsa el actual gobierno.

De esos ejercicios de prospectiva, así como los análisis de coyuntura noticiosa y política deberían salir libros, cartillas, manifiestos y productos audiovisuales ampliamente divulgados y trabajados en sectores de clase media y populares, en particular aquellos que por diversas razones perdieron la confianza en la izquierda y el PH. Insisto: noto a la oposición fracturada, individualizada, desorganizada, atomizada y lo que es peor veo los enfrentamientos entre militantes del PH como una expresión clara de que no saben qué hacer con su rol de oposición. Al parecer no se recuperan del mazazo electoral que les dieron ese fatídico 21 de junio. Con o sin las granjas de bots, la realidad es que la ultraderecha montó en la Casa de Nariño a un ateo converso dispuesto a lavar sus pecados, cometiendo las barbaridades que su Dios le está ordenando para “sacar a Colombia de su época más oscura”.

La soberbia y la falta de autocrítica están consumiendo a quienes tienen el deber moral y político de mantener la legitimidad y vigencia de las ideas progresistas. Lo sucedido con los cinco congresistas del PH que acompañaron la inmoral apuesta del presidente de la Comisión de Absoluciones de la Cámara de Representantes para garantizarle impunidad al expresidente y expresidiario Álvaro Uribe Vélez es una mácula que difícilmente se borrará.

De seguir así, el PH y el progresismo dejarán de ser una real opción de poder. Para vencer nuevamente a la derecha se necesita de un proyecto renovado que, en lugar de hablar de una idea maximalista del cambio y la paz, se acerque a la cotidianidad de millones de colombianos que sobreviven en medio de precariedades y de un Estado capturado por mafias atadas al sector privado. Es tiempo de ir exponiendo nuevos liderazgos, en particular femeninos. La gobernadora del Chocó es una mujer inteligente y estructurada que bien podría asumirse como una futura candidata presidencial. Se necesita de un equipo de trabajo que le ayude a consolidarse como tal. El tiempo pasa rápido.  

MÁS ALLÁ DEL TÉTRICO DESFILE DE LA MUERTE



Por Germán Ayala Osorio

 

La burda, obscena, tétrica, sombría, lúgubre y macabra escena en la que se ve desfilando al jefe del Estado entre 23 cadáveres entalegados en bolsas blancas hace parte de la narrativa oficial en la que el culto a la muerte deviene sistémico y naturalizado por la prensa amiga del gobierno: no solo se desprecia la vida de los terroristas asesinados convertidos en trofeos en proceso de autólisis, incluidos tres menores de edad, sino que se desecha el valor ético-estético de la biodiversidad.

El gobierno de la Patria Milagro bombardea campamentos y el presidente de la República celebra alborozado el resultado operacional, hasta el punto de ordenar que le organicen el perfomance fúnebre con el que se naturaliza el discurso de la muerte. Nadie en el gobierno y muy seguramente muy pocos ambientalistas y ecólogos se preguntarán por los efectos ecológicos y ambientales que dejan los bombardeos en espesas zonas selváticas en las que suelen camuflarse los criminales. Ni siquiera el ministro de la cartera ambiental se muestra interesado en evaluar los daños y mucho menos le pasa por la cabeza proponer actividades de restauración del ecosistema afectado por el bombardeo.

Antes de la desagradable escena, se anunciaba el desmonte de medidas de protección ambiental que sobre el páramo de Santurbán dejó el gobierno anterior. Van presurosos por el oro. A las multinacionales comprometidas no les interesa el agua y la vida. No. De la mano del gobierno de Abelardo de la Espriella están listas para someter ese estratégico ecosistema natural a las lógicas de la economía de enclave. Oro por agua es la consigna corporativa. Corporaciones como Anglo Gold Ashanti y Aris Mining, cuyo socio mayoritario es cercano al presidente colombiano, fungen como depredadores culminales, al igual que el tigre. De ahí que el desajuste identitario que exhibe el presidente al identificarse con el enorme felino se explica porque al igual que el fiero animal, De la Espriella se siente un depredador, en lo ambiental o un destripador, en el ámbito del combate ideológico y militar.

En ese proceso de consolidación del discurso de la muerte el siguiente paso es meterle mano a la consulta previa, lo que no es otra cosa que limitar los derechos de las comunidades que se verán afectadas por obras de infraestructura a desarrollarse en sus territorios ancestrales. El vocero presidencial, Miller Soto, explicó a El Espectador que “la propuesta es que la licencia ambiental y la consulta previa puedan avanzar de manera paralela y autónoma, mientras la autoridad ambiental estudia los efectos ambientales de un proyecto. Al final, la consulta previa deja de ser un requisito que impida iniciar, evaluar o decidir sobre un proyecto en específico”.

Así entonces, ver desfilando- sin alfombra roja- al presidente-pastor entre los despojos mortales de los terroristas dados de baja hace parte del discurso de la muerte que inspira a la Patria Milagro, y que trasciende las dinámicas del conflicto armado interno. Aniquilar al histórico “enemigo interno” y extraer las riquezas que Dios en su sabiduría depositó entre páramos, selvas y cadenas montañosas del país de la belleza son acciones que deben ir acompasadas. No importa que las comunidades y los estetas del medio ambiente sientan los rigores de la solastalgia. Al fin y al cabo, sacarlos a todos de la ecuación hace parte de la anunciada “batalla cultural” en la que sobresalen el pensamiento único, el disciplinamiento ideológico y la persecución moral de todos los que se opongan al desarrollo extractivo, a la ganadería extensiva y a la extensión del modelo de la gran plantación.

Acabar con la diversidad cultural y la biodiversidad hacen parte sustantiva del proyecto político que orienta el pastor-presidente quien, guiado por su Dios, está dispuesto a todo con tal de no desobedecer las órdenes de su deidad. Por eso, él y sus áulicos gritan, ¡Viva Cristo Rey!





miércoles, 2 de septiembre de 2026

ABELARDO, EL AZARÍAS DE LA PATRIA MILAGRO


Por Germán Ayala Osorio

 

Desfilar en medio de 23 bolsas blancas con cadáveres en su interior, como lo hizo el pastor-presidente, hace parte del cruel y obsceno espectáculo que en adelante se convertirá la lucha contra las estructuras narco criminales que aún insisten en llamarse “guerrillas” en el marco de un conflicto armado degradado. Con ese corto pero significativo desfile necro político, Abelardo de la Espriella le apunta a superar en sadismo a lo que vivimos durante los tiempos de la Seguridad Democrática (2002-2010).

Si bien las imágenes de televisión no hacen parte constitutiva de un proyecto de tanatoturismo o necroturismo, sí sirven para recrear la idea de que hay un presidente- un verdadero comandante en jefe- decidido a acabar con todos los bandidos, así sean menores de edad. Pacificar al país a las malas es el sueño erótico y ético-político de la derecha. Tanto así, que al general Rito Alejo del Río lo llamaron el “pacificador de Urabá” en los tiempos en los que Uribe dormía en bases militares para exigir “más y mejores resultados operacionales”. Al final, fue tanta la presión de ese fiero comandante supremo, que los mismos héroes militares que combatieron a los terroristas, asesinaron a 7.837 civiles a los que hicieron pasar como guerrilleros caídos en combate. La prensa y la narrativa oficial hablan de “falsos positivos”, eufemismo con el que se oculta una realidad incontrastable e inmoral: se trata de crímenes de Estado, de lesa humanidad. Los militares que perpetraron esos crímenes dejaron de pensar y monetizaron la vida de los jóvenes caídos. ¿Volverán los “falsos positivos”?

 Aunque el presidente De la Espriella y la prensa hablan de “dar de baja”, en realidad estamos frente a asesinatos producidos en el contexto de un bombardeo en el que también cayeron tres menores de edad. En el lenguaje de la guerra que comparten “guerrilleros” y las fuerzas estatales deshumanizar al enemigo será siempre el objetivo. Unos y otros se llaman “cerdos”, animalización que les facilita darle manejo a la pesada carga moral que supone lleva quien asesina y descuartiza a otro ser humano. Cuando los guerreros, legales e ilegales, gritan avanzar, la humanidad retrocede. 

De ahí que exhibir en bolsas- así sean blancas- los cadáveres mutilados de los narcoterroristas que cayeron en el bombardeo no minimiza la intención de validar la narrativa que indica que lo que hay en las bolsas son despojos, carne calcinada y finalmente, basura. Imagino que en este punto algún lector dirá, para confirmar, que efectivamente los terroristas son excrementos, pedazos de carne o inmundicias. Ese relato se ha naturalizado en Colombia y tiene un inicio: calificar como desechables a los habitantes de calle. Sin duda alguna, una patadita- y no de la buena suerte- al sentido de humanidad.

No se trata de defender la “naturaleza” política de los “guerrilleros” y mucho menos sus acciones terroristas, simplemente señalo que no es necesario convertir sus muertes en trofeos y por esa vía contribuir al viejo proceso de heroización de quienes los despedazaron en nombre de la ley, de los “buenos somos más” y de la legitimidad de un Estado que, para el caso, poco o nada hizo para que los menores asesinados no fueran reclutados por los criminales al mando de alias Iván Mordisco. Y mucho menos hizo cuando las entonces Farc-Ep reclutaron de manera forzada  a 18.667 menores de edad, a los que convirtieron en “máquinas de guerra”. ¿En dónde estaba el Estado? Ah, verdad que solo hay Estado en las grandes ciudades.

El nombre de la operación militar en la que el Ejército colombiano abatió a los 23 narcoterroristas que emocionaron en grado máximo a De la Espriella, confirma que todo lo que hace y en adelante hará el gobierno del presidente-pastor está fundado en la Biblia o hace parte de los relatos que se conocen de ese mega relato. La llamó operación Azarías. En una rápida búsqueda en internet, se lee que fue “…hijo de Amasías y que comenzó a reinar en Judá a los dieciséis años y gobernó durante cincuenta y dos años en Jerusalén. Su madre se llamaba Jecolías. Fue considerado un rey que agradó al Señor, aunque no eliminó los santuarios de las colinas donde el pueblo ofrecía sacrificios, lo que provocó que Dios lo castigara con lepra, obligándolo a vivir aislado hasta su muerte”.

Aunque De la Espriella fue elegido para gobernar cuatro años, la continuidad de esos resultados militares, su exaltación mediática, a lo que hay sumar los tempranos resultados que ya va arrojando la “batalla cultural”, pueden llevar a que sus aúlicos en el Congreso y varios hijos de la élite empresarial y política propongan una reforma constitucional que le asegure un periodo más o hasta lograr los 12 años en la Casa de Nariño que buscó desesperadamente quedarse Uribe Vélez. No podemos descartar que De la Espriella le diga al país, en unos años, en medio de un desfile entre cadáveres, que el Señor le habló y le ordenó continuar “limpiando” al país de terroristas, aunque los Señores de la Guerra criollos sigan incólumes enriqueciéndose con el negocio de la guerra. También corre el riesgo de que el mismo Señor lo castigue a vivir aislado y con lepra. No sabemos qué tan lejos está Abelardo de ser nuestro propio Azarías.


Adenda: el saludo militar- ridiculizado al máximo- por Abelardo y vestirse de verde oliva lo va acercando peligrosamente al perfil de dictadorzuelo de Nicolás Maduro Moros e incluso, del propio Fidel Castro Ruz. Cuidado. 

Adenda 2: también hubo un operativo bautizado con el nombre de Amon. "En la Biblia, Amón es el nombre de un rey de Judá que reinó durante el siglo VII a.C. Era hijo de Manasés y se convirtió en rey a la edad de 22 años. Durante su reinado, Amón hizo lo que era malo ante los ojos del Señor y siguió los caminos de su padre, adorando a ídolos y practicando la idolatría. Su reinado fue breve, ya que solo gobernó durante dos años antes de ser asesinado por sus propios siervos. El nombre Amón tiene un origen hebreo y su etimología se relaciona con la palabra "amán", que significa "firmar" o "confirmar". Esto puede interpretarse como una referencia a la forma en que Amón confirmó y continuó los malos caminos de su padre, sin apartarse de ellos". 

CENSURA OFICIAL-CORPORATIVA: LOS CASOS DE ZULUAGA Y RESTREPO




Por Germán Ayala Osorio

 

Después del acto de censura contra las periodistas Camila Zuluaga y Ana Cristina Restrepo, una parte de la sociedad se pregunta hacia dónde va el país en materia de respeto a las libertades de prensa y opinión con un presidente de la República claramente hostil hacia aquellos periodistas que osan cuestionar sus decisiones políticas e incluso volver a preguntarle por haber sido defensor de narcoparamilitares y por las relaciones que tuvo con Alex Saab el testaferro del régimen venezolano hoy procesado en los Estados Unidos por varios delitos federales.

De manera concomitante a la censura de las comunicadoras se conoció la directriz presidencial que señala que solo serán convocados a ruedas de prensa los periodistas “amigos” del gobierno. Bajo esos dos hechos, la autocensura se naturaliza dentro de las dinámicas del oficio periodístico y a partir de ahí los periodistas y medios oficialistas se convierten en estafetas, mandaderos, botones, correveidiles, criados y emisarios de lo que quiera ordenar o decida mandar a decir De la Espriella con su vocero presidencial.

La censura de la que fueron víctimas las referidas periodistas tiene un componente corporativo que hace aún más preocupante la situación para el ejercicio de informar y opinar en el país, en la medida que la salida del aire del programa radial de la cadena Blu radio la tomó la misma familia Santo Domingo, propietaria de la empresa mediática, a petición del presidente de la República. Entonces, en sí misma no se trata de una censura oficial directa, sino de una que podemos llamar censura oficial-corporativa que tiene una enorme diferencia a la tradicional censura oficial aplicada en Colombia durante el gobierno del general Rojas Pinilla. El país recuerda que el militar mandó a los militares a cerrar el periódico El Tiempo el tres de agosto de 1955.  

A Rojas Pinilla le generaban urticaria los editoriales de El Tiempo. Hoy en día, a nadie le importa lo que “piensan” los periódicos. Las redes sociales son el nuevo escenario en el que se generan estados de opinión pública; eso sí, allá llega la gente menos leída y sensata, la más pasional, irracional, irascible y poco formada para la discusión argumentada.  De ahí que sirvan esas redes sociales o cloacas ideológicas para expresar odio y para dar cuenta de hechos como la censura a las dos periodistas, pero que no alcanzan a presionar para que semejante decisión pudiese ser reversada. Como se dice en la calle, tiene más reversa un buque. Además, el grueso de la prensa tradicional aún mantiene el poder de imponer las versiones oficiales convertirlas en verdades incontrastables en la medida en que entre todas las empresas mediáticas- hoy abelardistas; ayer, uribistas- harán todo para acompañar sin duda alguna el trasegar de la Patria Milagro y con ella el objetivo final: regenerar a la sociedad hasta conducirla por los caminos trazados por el Señor. Eso sí, en medio de ese proceso de forzado y violento cambio cultural (batalla cultural) aparece el miedo de muchos ciudadanos y periodistas a ser perfilados por agentes estatales al servicio de la causa abelardista por una razón evidente: estarían cumpliendo órdenes de Dios o de Jesús Cristo, lo que convierte lo ilegal en legítimo y lo inmoral en un valor moralmente superior porque la voluntad del Señor está de por medio.

Ahora, no creo que con De la Espriella lleguemos al cierre de empresas mediáticas, enviándoles a los militares para clausurar imprentas, silenciar emisoras o apagar cámaras de televisión. Y no porque crea que es incapaz de hacerlo, sino porque estamos en tiempos diferentes: los banqueros dueños de las empresas mediáticas primero están dispuestos a apoyar al jefe del Estado que ayudaron a ponerlo en el solio de Bolívar. Esa inversión deben recuperarla a como dé lugar. Sus empleados (periodistas) pasan de inmediato a un tercer e incluso a un quinto plano, lo que se traduce en que la autocensura al interior de los medios se asume como una práctica cotidiana que erosiona viejos principios periodísticos. Aquello de vigilar al poder y de incomodarlo es una quimera. Suele ser la autocensura más dura y violenta que la censura oficial misma.

Ahora es mucho más sencillo controlar a la prensa: basta con echar a un par de periodistas para que los demás “afinen” y decidan alinearse con el gobierno. Los que no comulguen con las ideas del pastor-presidente pueden irse a You Tube para tratar de sobrevivir. Muy seguramente Restrepo y Zuluaga abrirán su canal en esa plataforma.

Algunos tuiteros recordaron el caso del periodista Luis Carlos Vélez, echado de La FM, dando a entender que se trató de un acto de censura parecido al que sufrieron Restrepo y Zuluaga. Y no, no entra en el ámbito de la censura oficial corporativa. Simplemente el sector azucarero le hizo saber hasta dónde llega el poder de la pauta y las relaciones gremiales. De esa forma le cobraron el haberse metido con los intereses de ese gremio en la COP16 que organizó la capital del Valle del Cauca. Hoy, en su canal de You Tube, Vélez está alineado con el gobierno, lo que lo convierte en un estafeta del abelardismo. Poco le importó a sus jefes y a los patrocinadores de esa emisora de RCN su evidente animadversión hacia el presidente Petro. Simplemente lo usaron, hasta que cuando por un error no forzado como se dice en el tenis, se volvió incómodo y lo echaron como a un perro.

La crisis de credibilidad del periodismo colombiano aumentará ostensiblemente en estos cuatro años del gobierno de De la Espriella. Eso tampoco les importará a los banqueros y millonarios propietarios de las empresas mediáticas porque el proyecto de la posverdad y las granjas de bots hacen parte del proyecto de regeneración cultural, moral e ideológica que arrancó el 7 de agosto.

Quizás lo que más recordará la gente es el acto de censura contra las dos periodistas, pero muy pocos harán conciencia de que la autocensura es la peor práctica en la que puede caer un medio de información. La ya precaria, formal y electoral democracia colombiana entra en una fase de congelamiento de sus valores más universales (el deber ser), al tiempo en el que se activa la mano dura, esto es, la persecución y estigmatización por parte de los agentes abelardistas de la policía moral contra todos los que insistan en oponerse a las decisiones tomadas por el pastor-presidente.

martes, 1 de septiembre de 2026

CENSURA EN LA PATRIA MILAGRO



Por Germán Ayala Osorio

 

El cierre de un medio de comunicación, cualquiera sea su orientación o agenda política y por supuesto sus intereses corporativos, grupales, o comunitarios, constituye un fracaso tanto para la sociedad moderna como para la democracia. Será siempre un golpe al periodismo como oficio, a los periodistas que dependen económicamente del medio en el que trabajan y a la construcción de una opinión pública plural en un país en el que históricamente la derecha siempre manejó a la prensa tradicional con el objetivo de mantener la legitimidad  del viejo Establecimiento.

La salida del aire del programa radial en Blu radio dirigido por Camila Zuluaga tiene un tufillo de censura oficial-empresarial motivada en la ya probada y evidente animadversión que dejó ver el entonces candidato presidencial y hoy jefe del Estado, Abelardo de la Espriella hacia los periodistas que se atrevieron a preguntarle por sus relaciones cercanas con los líderes paramilitares durante el mentiroso y fallido proceso de paz que adelantó  el entonces presidente Uribe con esas estructuras criminales;  el manejo del caso DMG (David Murcia Guzmán) y por los negocios que de acuerdo con versiones periodísticas sostuvo con Alex Saab, testaferro del régimen de Nicolás Maduro Moros. Saab está procesado en los Estados Unidos por varios delitos federales. 

Tanto Zuluaga, como su compañera en la mesa de trabajo periodístico, Ana Cristina Restrepo, resultaron incómodas para De la Espriella lo que explicaría la decisión del presidente de la compañía, Gonzalo Córdoba, de cerrar el espacio de análisis e información. También hacía parte del programa Sebastián Nhora. Incluso, la misma Zuluaga contó al aire que durante la campaña presidencial, De la Espriella le ordenó a su equipo de asesores no atender los llamados de la periodista. Por supuesto que la variable económica juega a favor de quienes tomaron la decisión: las audiencias han mutado y cambiado, sin duda alguna, lo que se traduce en menores ganancias, pero el factor ego-político ronda también a esa misma decisión. Muchas veces esos grandes medios no generan ganancias porque a sus propietarios lo que les interesa es mantener a las audiencias en altos grados de desinformación. Trascendió a los medios que De la Espriella se reunió días atrás con miembros de la familia Santo Domingo para expresar su molestia con las dos periodistas. 

Mañanas Blu, dirigida por Néstor Morales se mantiene al aire porque las directivas de la compañía y los propios periodistas de esa mesa de trabajo decidieron hincarse ante el poder del presidente de la República. Morales y Zuleta muy seguramente lo hicieron por convencimiento. Eso sí, hay que recordar que durante los cuatro años del anterior gobierno “probaron finura” con los propietarios de la cadena radial y el propio De la Espriella: atacaron sin piedad al presidente Petro; hostigaron a sus hijas y se metieron con su vida privada; y hasta les alcanzó para burlarse de los “cachos” que, de acuerdo con ellos, le puso la novia del expresidente progresista. Ese comportamiento, muchas veces alejado de la deontología del oficio, les aseguró la permanencia al aire a pesar del rechazo que genera en segmentos de la opinión porque dejaron de actuar como periodistas para convertirse en estafetas de la derecha y ahora en defensores a ultranza del gobierno del pastor-presidente. El Heraldo fue el primer medio, en campaña, en declararse abelardista. Luego se sumaron los noticieros Caracol, RCN, El Colombiano y El País de Cali, entre otros más. 

La salida del aire de los señalados periodistas deja serias dudas sobre el talante democrático del jefe del Estado, que en menos de un mes de estar al frente del gobierno cerró 21 emisoras comunitarias fruto del Acuerdo de Paz entre el Estado y las Farc-Ep. A esas actuaciones las precede acciones legales contra periodistas independientes y críticos del pasado de Abelardo de la Espriella, asumidas por la FLIP (Fundación para la Libertad de Prensa) y abogados como hostigamientos judiciales que afectan las libertades de prensa y opinión. Hablo de los periodistas Gonzalo Guillén y Julián Martínez, así como del realizador de la serie Matarife, Daniel Mendoza Leal, víctimas de ese acoso judicial. 

Lo sucedido a Camila Zuluaga y Ana Cristina se veía venir. Ellas mismas, al aire, advirtieron que había gente muy poderosa interesada en sacarlas de circulación. Ese momento, curiosamente, llegó apenas comenzando el gobierno de De la Espriella. Vaya coincidencia.



Lo sucedido con Zuluaga y Restrepo también tiene un componente de misoginia: en Colombia siguen existiendo hombres poderosos que no resisten que existan mujeres capaces de confrontarlos públicamente. 

El unanimismo ideológico y político que vivimos durante los ochos años del gobierno de Uribe está siendo superado por Abelardo de la Espriella con lujo de detalles y en el menor tiempo. Lo más probable es que esa persecución ideológica y la revisión de la moral de eventuales nuevos funcionarios públicos se extienda a universidades privadas y públicas, bastiones de la libertad de cátedra y de la opinión calificada de sus docentes-investigadores. 

Los desnombramientos de Sepúlveda del DNP, de Carolina Soto de la Cámara Colombiana de la Infraestructura (el clan Char busca poner una ficha al frente de la CCI) y de Hannah Escobar, abelardista, pero proaborto, dan cuenta de que la instalación de la policía moral en el país es una realidad. Esos desnombramientos no constituyen propiamente actos de censura oficial como la salida de los tres periodistas aquí señaladas, pero sí hacen parte de la depuración ideológica y moral que ya practican los agentes creadores y defensores de la Patria Milagro. Pensar diferente nunca resultó tan incómodo como ahora. Y no ha completado el mes al frente del Estado y ya está gobernando con periodistas-estafetas que deben sí o sí, doblar las rodillas porque en el fondo están cuidando la lonchera y la visibilidad que les dan los medios tradicionales.

El cierre del programa radial expuso con claridad las dificultades para consolidar en el país un gremio de periodistas que, antes que defender empresas y patrocinadores, luche por los derechos de los periodistas y defienda las libertades de prensa y de opinión, hoy en vilo y coartadas desde la Casa de Nariño (sede de Barranquilla). Imagino que a Morales y a sus compañeros les prohibieron referirse al cierre del espacio de Zuluaga y Restrepo. La solidaridad no es un valor tradicional dentro del gremio de periodistas. Por el contrario, hay disputas, odios, envidias y sobre todo una incontrastable incapacidad para la autocrítica. Y ni para qué hablar del miedo que sienten cuando los poderosos los rondan.

Quedan cuatro años. El mensaje es claro para docentes, periodistas y funcionarios o aspirantes a llegar al servicio público: bajan el perfil o se disciplinan, es decir, se alinean con el gobierno, o sentirán lo "duro que muerde el tigre" o simplemente serán víctimas del poder que baja desde perfumadas oficinas hacia las de los jefes de recursos humanos en donde te dicen “aquí le tenemos su bono: “bono” trabajas más aquí”.

Adenda: el portal La Silla Vacía informó que el gobierno únicamente "dará ruedas de prensa a medios amigos". https://www.lasillavacia.com/en-vivo/presidencia-solo-dara-ruedas-de-prensa-a-medios-que-sean-sus-amigos/



lunes, 31 de agosto de 2026

DEMOCRACIAS EN PAUSA Y PRESIDENTES HOLOGRÁFICOS


Por Germán Ayala Osorio

 

En la historia de las viejas y recientes intervenciones políticas y militares de los Estados Unidos en disímiles países del sur global lo que menos le interesó a los gobiernos republicanos y demócratas fue mejorar, consolidar o reinstalar la democracia, entendida esta como un régimen de poder garante de libertades, derechos y bienestar colectivo.

Con el reciente “acuerdo petrolero” con Venezuela, el gobierno del pederasta y convicto presidente de los Estados Unidos, Donald Trump le dice al mundo- en particular a China y a la OPEP- que el petróleo venezolano pasa a dominio norteamericano; y todo, con la anuencia de Deysi Rodríguez, la presidenta interina que más parece un holograma que una verdadera jefe de Estado. Esa imagen tridimensional y la luz que le da vida se proyecta desde el salón Oval de la Casa Blanca. Por ello, en cualquier momento dejará de funcionar como proyección holográfica.

Bajo esas circunstancias la democracia venezolana entró en un estado vegetativo o en pausa hasta que desde los Estados Unidos se determine cuándo es prudente llamar a elecciones. Mientras tanto, mantienen el cañazo con Deysi Rodríguez quien dejó de ser la chavista anti gringa para quedar reducida a una marioneta de Trump.

El mal llamado “acuerdo petrolero”- realmente es un raponazo- manda un mensaje claro a los defensores de la democracia: la viabilidad y la calidad de las democracias ya no se miden por las elecciones libres, la presencia de partidos políticos y las libertades de expresión y prensa; en adelante serán los barriles de petróleo, la eficiencia en las prácticas del fracking, mantener la lucha antidrogas para garantizar el control institucional de los envíos y la existencia de tierras raras, entre otros, los factores que determinarán el futuro de los países democráticos. Ejemplo emblemático de una "sólida democracia" es Venezuela, gobernada por Marco Rubio, quien realmente opera como un Virrey de nuevo cuño.

La intervención militar en Venezuela con la que se logró la captura y posterior extracción- secuestro- de Nicolás Maduro Moros fue el primer paso que dio USA en su tarea de recuperar el control sobre América Latina, amenazado por gobiernos progresistas y de izquierda y el interés de China de hacerse con ese mercado a través de la Nueva Ruta de la Seda.

Instalado el nuevo Virrey en Venezuela, el objetivo siguiente era Colombia. Solo había que esperar el fin del cuatrienio de Gustavo Petro Urrego para hacerse con el control político y militar. La amenaza que lanzó Trump contra el entonces presidente progresista hizo parte de la narrativa intervencionista.

Para regresar a Colombia y hacerse con el control político y militar necesitaron de un candidato de derecha progringo. Hubo varios precandidatos que gustaron en la Casa Blanca durante las elecciones. Juan Carlos Pinzón sonó en su momento, pero su candidatura finalmente se desinfló; Paloma Valencia también gustaba en las huestes americanas, pero su condición de mujer y el que el expresidente Uribe le haya quitado el respaldo una vez emergió Abelardo de la Espriella, hicieron que los gringos se volcaran a apoyar al ciudadano norteamericano que aspiraba llegar a la Casa de Nariño. Una vez fue elegido presidente de la República, De la Espriella aceptó sin chistar hacer parte del Escudo de las Américas. La propuesta del Plan Patriota 2.0 es la constatación de la sumisión total a los designios e intereses de USA en los recursos naturales y la biodiversidad del País de la Belleza.

Los gobiernos republicanos y demócratas suelen tener información reservada y clasificada de los presidentes latinoamericanos que la usan para chantajearlos y por esa vía garantizar su total sumisión a lo que se les ordene. El caso del presidente panameño Manuel Antonio Noriega es emblemático. Los gringos (la DEA y la CIA) lo usaron en su “lucha contra el narcotráfico” hasta que un día se cansaron y optaron por sacarlo del poder, meterlo preso y hacerse con el control del Canal.

A la presidenta interina o el holograma Deysi Rodríguez le deben de tener algún guardado o simplemente la tienen chantajeada con meterla presa por haber hecho parte del proyecto bolivariano. De allí la complacencia de Rodríguez con el “acuerdo petrolero”.  Para el caso del presidente De la Espriella, lo más probable es que las autoridades norteamericanas lo tengan amenazado con el proceso judicial que llevan jueces gringos en contra Alex Saab, el testaferro del régimen de Maduro Moros.  El periodista Daniel Coronell señaló que “el candidato presidencial Abelardo de la Espriella se benefició con giros de dos empresas que Alex Saab usó para enriquecerse a costa del hambre del pueblo venezolano. La primera de esas empresas es Group Grand Limited, fundada en Hong Kong, y utilizada por Saab para vender 350 millones de dólares en alimentos expirados y alterados con los que el régimen de Venezuela armaba las llamadas bolsas CLAP que entregaba, muchas veces con comestibles descompuestos, a las familias más necesitadas del país”.

Así entonces, la narrativa aquella que indicaba que los gringos estaban muy preocupados por la democracia y la violación de los derechos humanos en Venezuela escondía el real interés de Trump: hacerse con el petróleo venezolano. De igual manera, la preocupación por la llegada del "comunismo" a Colombia fue la falsa narrativa con la que engañaron a cientos de miles de pendejos que aún creen en fantasmas. Y hablando de relatos, el de la Patria Milagro está siendo usado para tapar la injerencia gringa en el país.  De la Espriella  legitima la presencia de los soldados gringos, así como la gobernanza compartida con Marco Rubio, la DEA, la CIA, lo que no es otra cosa que el alineamiento con el Gobierno de Trump, lo que se traducirá en la persecución contra periodistas independientes, académicos, líderes sociales y defensores de los ecosistemas naturales. Todo lo anterior, con un novedoso factor ideológico: la presencia de las granjas de bots desde las cuales se despliegan implacables y sucias campañas de hostigamiento contra los periodistas y otros agentes públicos que critican al Gobierno del primer ciudadano colombo norteamericano en gobernar a Colombia. Se reeditará lo que pasó durante la seguridad democrática de Uribe: perseguir y estigmatizar a esos críticos, llamándolos “guerrilleros vestidos de civil o amigos de los terroristas”.

La democracia en Venezuela está en pausa o en estado vegetativo. En la Colombia del pastor-presidente, Abelardo de la Espriella poco a poco se avanza hacia ese mismo escenario de la mano de sionistas israelíes, de Dios, Jesucristo, de la prensa hegemónica, el Establecimiento y bajo las directrices de Trump. Ya veremos si en el 2030 hay elecciones libres o si De la Espriella se convertirá en el segundo holograma proyectado desde el siempre inmoral Salón Oval.  Quizás en Washington lo ven como otro presidente interino. 

 

domingo, 30 de agosto de 2026

LOS GRANJEROS DE LA POSVERDAD

 


Por Germán Ayala Osorio

 

Los escándalos políticos y las decisiones judiciales que podrían venir a partir de la captura del granjero de la posverdad, Fernando Cerimedo, pueden superar a los que generó la multinacional Odebrecht en varios países de América Latina. En Colombia prácticamente no pasó nada, a pesar de que fue el presidente Uribe Vélez el mandatario que permitió su entrada y operación corrupta en proyectos de infraestructura que se extendieron a los gobiernos de Santos.

Este granjero es el responsable mediático de los triunfos electorales de Katz en Chile, de Paz en Bolivia, de Milei en la Argentina, de Keiko Fujimori en Perú y hay sospechas de que pudo haber tenido incidencia en la pírrica victoria de Abelardo de la Espriella en Colombia. Al igual que Odebrecht, Cerimedo es la constatación de que el ethos mafioso y la consecuente corrupción político-electoral hacen parte sustantiva de las prácticas de la derecha latinoamericana alineada con el poder inmoral que se ejerce desde los Estados Unidos; ahora, de la mano de Donald Trump, todos los presidentes que Cerimedo ayudó a poner en diferentes casas de gobierno, están perfectamente alineados con los intereses de los Estados Unidos en los países de América Latina, asumidos por el pederasta de la Casa Blanca como una despensa mineral que opera exclusivamente bajo las condiciones de la economía de enclave. Ya controlan el petróleo en Venezuela después de la extracción de Nicolás Maduro Moros y la instalación en el Palacio de Miraflores de Deysi Rodríguez, una especie de holograma presidencial controlado desde el Salón Oval de la Casa Blanca. El cargo de presidenta interina es una fachada, pues en Venezuela gobierna Marco Rubio y las multinacionales petroleras.

El punto de conexión entre Trump- no habla español y odia esta lengua- y los gobiernos que llegaron gracias a Cerimedo es Marco Rubio. Todos esos mandatarios son asumidos por Estados Unidos como “presidentes interinos”. De la Espriella también lo es.

Así las cosas, lo que le corresponde hacer a Cerimedo es soportar la detención en Bolivia, los procesos judiciales abiertos, pero sobre todo los escándalos en las redes sociales por sus conexiones con la derecha de este hemisferio. Mientras siguen aparecen videos y fotografías de las reuniones del granjero de la posverdad con los entonces candidatos presidenciales, la derecha latinoamericana alista las maneras de presionar a los jueces y fiscales para que el caso de Cerimedo quede reducido a un asunto de violencia intrafamiliar y si acaso a un intento de feminicidio, hechos y circunstancias menores frente a los cismas que podrían producirse si se decanta la verdad de la operación de las granjas diseñadas para que los electores pasionales, desinformados, poco leídos, descriteriados e ignorantes de estos tiempos votaran a ciegas guiados por los bots, el algoritmo y por supuesto, por el odio y el miedo al sempiterno fantasma del comunismo-socialismo.

Más allá de los intereses económicos y políticos sobre los que están soportadas las granjas de bots de Cerimedo, lo que se pone en evidencia son los procesos de estupidización de la opinión pública atados a la operación de las redes sociales, escenario en el que la sobreexposición egocéntrica, narcisista e individualista de sus usuarios termina por desconectarlos de las realidades políticas, sociales y ambientales de los países latinoamericanos sobre los que hoy Estados Unidos posa sus garras y marca territorio como si se tratara de un perro feral por la amenaza que representa China, como potencia económica.

De la misma manera como en el pasado la televisión fungió como la caja mágica con la que se fabricaban verdades, hoy las redes sociales son aquellas planicies ideológicas en las que funcionan a la perfección las granjas de bots con las que se superó con creces la Espiral del Silencio de Elizabeth Noelle Neuman. Quizás el miedo a ser rechazados socialmente- sugerido en la teoría de La Espiral del Silencio- al no coincidir con lo sugerido en las encuestas y en los relatos periodísticos haya desaparecido en millones de votantes que llegan a las redes sociales sin pensamiento crítico y capacidad de análisis sistémico. Asumen ese escenario de interacción social como una forma de escapar a sus penosas realidades, miedos e incertidumbres, circunstancias que les permite construir perfiles falsos, fantasiosos y artificiosos que facilitan que los granjeros de la posverdad los vayan llevando de la mano a votar por aquellas opciones de poder desconectadas de las necesidades de construir naciones y Estados con alguna dosis de autonomía y soberanía.  

Para el caso colombiano, ya en las redes sociales operan con gran eficiencia los bots que, de la mano de agentes políticos (congresistas, excongresistas, funcionarios de gobierno, agentes de la derecha abelardista y periodistas-estafetas-activistas), van camino a convencer a los más ignorantes y estúpidos del artificioso relato de la Patria Milagro con el que el pastor-presidente está engañando a millones de connacionales. De la Espriella, sus ministros y la prensa tradicional, al igual que Cerimedo, son granjeros de la posverdad.

sábado, 29 de agosto de 2026

PODER PRESIDENCIAL Y MARIPOSAS AMARILLAS



Por Germán Ayala Osorio

 

El sistema patriarcal y el machismo tienen en la Política- sí, con mayúscula- al mejor escenario para mantenerse, extenderse en el tiempo y reproducir las narrativas y lógicas de dominación sobre la mujer y los ecosistemas naturales, formas de violencia simbólica y física esenciales en eso de ser hombre. Baste con mirar la historia de las civilizaciones, el actual modelo de desarrollo extractivo y la experiencia misma de la colonización antioqueña para comprender la fuerza de ese sistema y de todo lo que se deriva de su operación.

Los presidentes de la República, todos hombres para el caso colombiano, confirman que la Política es el escenario en el que se reproducen taras civilizatorias como el racismo, el clasismo y por supuesto el machismo que convierte a los políticos en hombres interesantes, deseados, irremplazables y definitivos para otros hombres y para mujeres, todos y todas dispuestas y  capaces de hacer todo- y todo es todo- con tal de vivir de la política, esto es, enriquecerse, alcanzar visibilidad, reconocimiento y un lugar en la historia.

Quienes logran llegar al máximo poder político- la presidencia de la República- suelen convertirse en caudillos y en Mesías. A otros, por supuesto, solo les interesó llegar para cumplir las tareas que les impusieron otros hombres que los sentaron en el Solio de Bolívar para que fueran sus sirvientes: Iván Duque es el ejemplo más reciente, aunque todos de una y otra manera terminan hincándose al poder bien sea de banqueros, contratistas e incluso de mafiosos. Negocios y cosas de machos. No en vano la escritora Carolina Sanín habla del “cacorraje nacional” en detrimento del surgimiento de los liderazgos femeninos.

Otros buscaron llegar a la Casa de Nariño porque así lo ordenaba la tradición familiar: es el caso de Juan Manuel Santos, un “delfín” que sí o sí debía ser presidente. El caso de Vargas Lleras, nieto de presidente, resulta emblemático porque tuvo todo para llegar a la casa de gobierno, pero su nulo carisma, su rostro adusto, su clasismo y aporofobia le impidieron alcanzar la “gloria”. Por ahí andan unos “delfines” a más de 2600 metros sobre el nivel del mar, a los que muy probablemente les pasará lo mismo que le sucedió a Germán Vargas Lleras.

Otros llegaron extraviados, como es el caso del poeta Belisario Betancur Cuartas, un mandatario pusilánime que dejó de gobernar por un poco más de 48 horas: la tropera cúpula militar de la época le dio el mini golpe para retomar el Palacio de Justicia tomado a sangre y fuego por un piquete del M-19. Los uniformados no recuperaron el edificio porque lo quemaron y tampoco defendieron la democracia como creyó que lo estaba haciendo el coronel y caballero Alfonso Plazas Vega. Lo de caballero es porque era del arma de la Caballería. Muy cerca de ese momento histórico atado a la constitución de 1886 está la figura de Julio César Turbay Ayala, cuya presidencia se recuerda como violenta por la aplicación del Estatuto de Seguridad y la violación de los derechos humanos. Llegó al poder para dar rienda suelta a su incontrolable cachondez: se cree que venía a Cali a participar de bacanales con sus amigos los narcos.

El punto delirante llega cuando se vuelven caudillos, se sienten Mesías e incluso amanecen un día sintiéndose como los “papás” de los colombianos. Hay dos casos para citar: Álvaro Uribe Vélez y recientemente Abelardo de la Espriella Otero.

El primero, en su Manifiesto Democrático, los 100 puntos de Uribe dejó clarísimo cómo se veía frente al pueblo colombiano: “Aspiro a ser presidente sin vanidad de poder. La vida sabiamente la marchita con las dificultades y atentados. Miro a mis compatriotas hoy más con ojos de padre de familia que de político. Aspiro a ser presidente para jugarme los años que Dios me depare en la tarea de ayudar a entregar una Nación mejor a quienes vienen detrás. No quiero morir con la vergüenza de no dar hasta la última lucha para que mi generación pueda tranquilamente esperar el juicio de la historia”.

De la Espriella Otero no lo dejó consignado en un manifiesto y mucho menos en su escueto programa de gobierno de tres páginas. Lo dijo en Cali, dieciocho días después del terremoto que en particular afectó a la capital del Valle del Cauca. Dijo sentirse el “papá” de 53 millones colombianos. Qué locura tener un padre como De la Espriella.

Antes de la llegada de ADLA a la Casa de Nariño hay que referirse a Gustavo Petro Urrego, un huésped inesperado para la élite tradicional-hombres poderosos- que jamás imaginó que un exguerrillero se colgara la banda presidencial. Con Petro, llegó el populismo de izquierda, en contraste con el más grande populista de la derecha: Álvaro Uribe Vélez.

Petro será recordado por haber bajado la pobreza estructural, subir el salario mínimo y dignificar así la vida de millones de trabajadores y tratar de proteger los ecosistemas naturales, entre otros logros. Pero también será recordado por los escándalos de corrupción, por su debilidad ante la belleza femenina y comentarios sexualizados como el de “acompasar el clítoris y el cerebro” y su auto referencia a que “hace cosas muy buenas en la cama”.

La prensa hegemónica que lo hostigó durante los cuatro años le está sacando en cara la existencia de un grupo de Mariposas Amarillas, esto es, una red de mujeres esbeltas, hermosas y jóvenes que se habrían beneficiado de millonarios contratos. Lo de las Mariposas Amarillas despertó enfrentamientos entre mujeres y hombres en las redes sociales alrededor del empoderamiento de esas jóvenes y hermosas mujeres, frente a otras que, en alejados territorios, dieron la vida por defender las banderas del Pacto Histórico. Es en este punto en el que de detengo para atar el ejercicio del poder político y la Política con el sistema patriarcal y el machismo y lo que llamo la más grande trampa tendida a las mujeres por ocultos “agentes” patriarcales: las cirugías estéticas asumidas por muchas como el mecanismo para entrar al círculo de poder de hombres poderosos, incluido por supuesto el presidente de la República; y entendidas por los políticos como la oportunidad única de exhibir, como objetos, perfectos cuerpos femeninos esculpidos por cirujanos  (hombres) que encontraron en las inseguridades de un importante número de mujeres y en el exacerbado machismo una mina de oro al parecer inagotable.

Una de las más mediáticas de esas mujeres que la prensa incluyó en el pequeño grupo de las Mariposas Amarillas enfrenta en la red X críticas por su constante exhibición de sus atributos físicos y su cercanía política al expresidente Petro. Incluso, pareciera fungir como vocera del Pacto Histórico. Ella misma se presta para que sexualicen y la reduzcan a un objeto. La hipersexualización es evidente.  Recojo lo dicho por una tuitera que la confrontó: “…una cosa es disfrutar la vida privada y otra muy distinta convertir la exhibición permanente del lujo, las cirugías y el estatus en una especie de performance, mientras alrededor suyo hay personas que llevan años dejándose la piel en las causas progresistas sin haber tenido nunca acceso a esos espacios de poder y reconocimiento Porque si alguien recibe una visibilidad extraordinaria gracias a su cercanía con el poder, tiene derecho a disfrutarla, por supuesto, pero también debería preguntarse qué comunica y qué significa esa exhibición para quienes la observan”.

En medio de la sobreexposición individual, narcisista y egocéntrica de las redes sociales, hombres y mujeres reproducen juntos lo que tanto daño les hace a las segundas. Justamente esas son las circunstancias que ayudan a que el sistema patriarcal se mantenga en pie y el machismo siga siendo minimizado por las mujeres que por cuenta propia aceptan ser miradas como objetos sexuales, como territorios en disputa y muñecas de exhibición. 

¿QUIÉN LES DIO LA ORDEN?




Por Germán Ayala Osorio

 

Después del rechazo unánime que recibieron los cinco congresistas del Pacto Histórico (PH) que hacen parte de la históricamente ilegítima Comisión de Absoluciones (también conocida como Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes) la pregunta que se hacen muchos es quién les dio la orden.

Aunque el interrogante no arrastra la condena legal y moral que acompaña a quienes en el pasado preguntaron quién dio la orden a los militares que, en el contexto de la Seguridad Democrática de Uribe, asesinaron a por lo menos 7.837 colombianos, sí amerita una respuesta urgente del expresidente Petro en la medida en que las explicaciones dadas por varios de los cinco congresistas involucrados en el escándalo político del momento terminaron por oscurecer y por esa vía aumentar la indignación de propios y extraños.

Las respuestas dadas en sus cuentas de X resultaron insuficientes, confusas e insultantes, lo que obliga al expresidente Gustavo Petro a salir a responder qué fue lo que pasó. Ya hay sectores de la opinión pública que hablan de un “pacto por la impunidad” firmado con el uribismo.

El arreglo político entre Uribe y Petro que le aseguró al PH las mayorías en la Comisión de Absoluciones para proteger al expresidente progresista de una eventual persecución jurídico-política de la ultraderecha abelardista, no puede llevar a la colectividad a ese nivel de abyección al que llegaron Toro, Landínez, Pizarro, Bastidas y Becerra. Lo hecho por estos congresistas es ominoso, asqueante, funesto y produjo evidentes arcadas en militantes y simpatizantes del proyecto político progresista. Acercarse de esa manera al Establecimiento convierte al PH en una colectividad ilegítima e inviable.

David Alejandro Toro, Heráclito Landínez, María del Mar Pizarro, Jorge Hernán Bastidas y Gabriel Becerra son los  cinco congresistas del Pacto Histórico que acompañaron al presidente de la Comisión de Absoluciones en su vulgar solicitud que elevó ante la Fiscalía con la que buscaba que el ente investigador y acusador remitiera el caso de las masacres de la Granja y el Aro y el asesinato de Jesús María Valle a semejante antro de impunidad que es la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes. El objetivo: evitar que el expresidente y expresidiario Álvaro Uribe Vélez sea procesado por su presunta responsabilidad en esos hechos cometidos cuando fungía como gobernador de Antioquia. La defensa de Uribe se inventó una colisión de competencias entre la Fiscalía y la Comisión de Absoluciones y los congresistas del PH la “compraron” sin mayor discusión. ¿Quién les dio la orden?

El silencio de Petro frente al asunto aporta a la retirada de cientos de miles de simpatizantes que vieron cómo el proyecto que votaron y defendieron con ahínco durante más de cuatro años se fue diluyendo entre los costosos contratos entregados a quienes hicieron parte de las llamadas Mariposas Amarillas, el clientelismo, la corrupción y la decisión del presidente de la República de encerrarse en el círculo de amigos y amigas del M-19. Al final, Petro redujo las aspiraciones de la izquierda y el progresismo a la historia del movimiento 19 de abril.

La “cagada” de los cinco congresistas debería generar un verdadero cisma en el Pacto Histórico. Hoy, los liderazgos de Petro y Cepeda devienen resquebrajados. El primero necesita de un descanso largo y una toma de distancia de las dinámicas de la política pues llega el momento en el que los expresidentes terminan convertidos o asumidos por la opinión pública como “muebles viejos que estorban”; por lo menos así lo consideró en su momento Alfonso López Michelsen. Eso sí, los vejetes de la derecha están ahí metidos en la política a pesar de sus achaques como actúan como verdaderos estorbos que le impiden al país avanzar hacia estadios de modernidad.

En cuanto a Cepeda, se le nota agotado. Su fallida candidatura presidencial es la mácula que termina por debilitar su ya frágil liderazgo y carisma. Además, su llamado a la “desobediencia civil” no pegó. Es tiempo de nuevos liderazgos. Si nadie sale a responder quién les dio la orden, por lo menos tengan la grandeza de permitir el brote de nuevos liderazgos. Dentro del PH hay mujeres y hombres que el propio Petro y sus aúlicos desecharon o mantuvieron al margen. Ese lugar de privilegio al parecer lo ocuparon las bellas Mariposas Amarillas.

 

viernes, 28 de agosto de 2026

EL PACTO HISTÓRICO, A LAS PUERTAS DE EL UBÉRRIMO

 


Por Germán Ayala Osorio

 

Lo hecho por los cinco congresistas del Pacto Histórico (PH) al interior de la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes (en adelante Comisión de Absoluciones) golpea la credibilidad del partido, la del propio expresidente Petro y por supuesto la de Iván Cepeda; y lo que es peor, lo actuado constituye una mofa a las víctimas de los grupos paramilitares y de los agentes políticos y económicos que los auparon y patrocinaron.

Las reacciones en redes sociales no se hicieron esperar, en medio del silencio del partido y de los involucrados en lo que constituye sin duda alguna una embarrada mayúscula que acerca al PH al ethos mafioso que siempre guió a la derecha uribizada, al tiempo que lo aleja de la idea del cambio prometido en las costumbres políticas, en especial en la urgente necesidad de ponerle límites éticos y morales a los acuerdos políticos consustanciales al ejercicio de la política. Lo acordado entre Uribe y Petro para que el PH tuviera la mayoría de esa Comisión de Absoluciones justamente para proteger al expresidente progresista de la intención del nuevo gobierno de meterlo preso, no puede arrastrar a la colectividad al fango y a las covachas en las que siempre vivió Uribe y sus seguidores.

Aprobar y acompañar la solicitud que el presidente de la Comisión de Absoluciones elevó a la Fiscalía para que el proceso contra el expresidente y expresidiario Álvaro Uribe por las masacres del Aro, la Granja y el asesinato de Jesús María Valle pase a manos de esa ilegítima corporación constituye de lejos una traición a los principios de justicia y búsqueda de verdad que millones de colombianos reconocieron en el PH y en los líderes políticos de esa colectividad que de tiempo atrás enfrentaron a Álvaro Uribe Vélez y confrontaron su oscura vida pública.

Petro y Cepeda, desde el Congreso, se enfrentaron a la maquinaria política, mediática e ideológica que está detrás de las actuaciones y decisiones de Álvaro Uribe Vélez, llamado por el periodista Josep Contreras, el “Señor de las Sombras”. Hablando de libros, Iván Cepeda y Jorge Rojas escribieron A las puertas del Ubérrimo. En los agradecimientos los autores reconocen que el libro se escribió “pensando en las víctimas de los crímenes de lesa humanidad que se han perpetrado en los últimos veinticinco años en Córdoba: las miles de personas desaparecidas, asesinadas y desplazadas por la violencia. A ellas está consagrada esta obra”.

La decisión política tomada por David Alejandro Toro, Heráclito Landínez, María del Mar Pizarro, Jorge Hernán Bastidas y Gabriel Becerra echa a la basura las luchas que dieron Petro y Cepeda que sirvieron para develar el demencial y diabólico carácter de lo que se conoce como el uribismo. Lo que hicieron Toro, Landínez, Pizarro, Bastidas y Becerra, curiosamente, los acerca a las puertas de El Ubérrimo.

Es urgente que el PH, como partido político, no solo reaccione frente al rechazo que en redes generó las actuaciones de los cinco congresistas, sino que diga quién les dio la orden. ¿Acaso el expresidente Petro está detrás de semejante “cagada”? No creo que Iván Cepeda esté detrás de esa torpeza, pues lo actuado por sus compañeros lo afecta de manera directa porque el excandidato presidencial hace parte del proceso judicial que nuevamente tiene a Uribe Vélez en el ojo de la justicia, esta vez por hechos violentos ocurridos cuando fungía como gobernador de Antioquia.

Me resulta asqueante y ominoso lo que hicieron los congresistas del Pacto Histórico. A los hechos de corrupción del gobierno Petro y a los errores cometidos durante su mandato no tenían porqué sumar semejante “deposición”. Es tan grande, que los avances sociales alcanzados en los cuatro años del gobierno progresista no serán suficientes en la titánica labor, al parecer no advertida aún, de repensar el futuro de una colectividad que parece más interesada en acercarse al viejo y criminal Establecimiento, que regresar a los caminos que la llevaron a convertirse en una alternativa de poder fundada en la coherencia ideológica y política, la defensa de los derechos colectivos, el mejoramiento de las condiciones de vida de las grandes mayorías y alejada de los vicios de la clase política tradicional. Hoy, veo a su dirigencia muy atada a la sobreexposición en redes sociales de figuritas que le restan seriedad al partido por cuanto una parte de la opinión pública las asocia con el clientelismo y el pago de favores políticos. El fenómeno "Juliana Guerrero" no puede mantenerse. Debe proscribirse de tajo. 

Adenda: al cierre de esta columna, la Fiscalía desestimó la solicitud elevada por Carlos Cuenca y los congresistas del PH. Tampoco se conoce pronunciamiento del expresidente Petro. El partido emite un escueto comunicado que poco a nada aclara lo actuado por los cinco congresistas. 

 

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