Por Germán Ayala Osorio
La candidata presidencial e “hija”
del expresidente Uribe también tuvo su encuentro con El País de los Jóvenes,
el espacio que el Canal Caracol abrió para que los presidenciables conversaran
con jóvenes de cada región del país. Un falso “cara a cara”, una puesta en
escena de Noticias Caracol, un actor político defensor del Establecimiento y del
uribismo.
Del encuentro entre Paloma
Valencia llaman la atención dos asuntos: el primero, inician con dos temas “fríos”
de fácil abordaje para la candidata y con una transformación en el tono: redes
sociales y su impacto en la democracia y los Consejos de Juventud; y el
segundo, que Paloma Valencia ya está hablando “paisa” tal y como su mentor y “padre”,
Álvaro Uribe Vélez.
Digamos que la candidata presidencial
se defendió bien, a pesar de que apeló a “lugares comunes”, alejada eso sí de
conceptos clave: democracia, opinión pública, verdad, censura, autocensura y posverdad.
La tercera pregunta fue sobre los
criterios técnicos y científicos que tendría al momento de aplicar la técnica
del fracking. Valencia Laserna ha dicho en reiteradas ocasiones que en su gobierno
apelará a dicha técnica de fracturación hidráulica para la extracción de gas. Esto dijo la nieta de Guillermo León Valencia:
“La técnica del fracking lleva más de 20 años aplicándose en USA”. Habla
de una costosa importación de gas, pero no dice que es Sarmiento Angulo uno de
los agentes económicos involucrados en el negocio. Incluso hizo referencia
de un riesgo de apagón por el fenómeno del Niño. Terminó su intervención
hablando del problema de la deforestación y de su cura: “se cura con recursos
de la industria minero-energética a través de las regalías. La protección de la
Amazonia no es de discurso, sino con recursos”.
Una leve rechifla se escuchó del
aconductado y selecto grupo de jóvenes. No hubo contra pregunta de parte del
muchacho que puso el tema del fracking. El “diálogo” continuó. Otra joven habló
de descentralización para disminuir brechas de desigualdad. Valencia Laserna no
respondió. Esto dijo: “Cómo enriquecemos lo rural: lo haremos a través de la
conexión con vías terciarias (placas huellas) y maquinaria amarilla. Y terminó
con la conexión digital y créditos agrarios para los campesinos”. Al final,
en un discurso un tanto desordenado y deshilvanado, hizo referencia al tema de
la descentralización planteado por la joven.
Insisto: el formato está diseñado
para que el candidato haga un despliegue de ideas y propuestas con la confianza
de que nadie con criterio le saldrá al paso para controvertirlas. Así las
cosas, no se trata de un diálogo horizontal, sino de una pantomima con la que
Caracol y Noticias Caracol usa a los jóvenes para sus propósitos políticos y
electorales.
Casi al final una de las jóvenes seleccionadas
le tocó el tema de la población con discapacidad. La joven le entregó un documento
elaborado por un grupo de personas pertenecientes a ese tipo de población. Un
texto con 12 compromisos. “Queremos que nos escuche”. Una oportunidad para vender la idea de una
candidata que escucha a los jóvenes. Nuevamente una puesta en escena.
Un joven tocó el tema de la
seguridad democrática y le preguntó si mantendría los perversos incentivos a
los militares para producir bajas. Valencia repudió los “falsos positivos”, los
llamó crímenes. La propia JEP dijo que esos crímenes obedecieron a ciertas
personas y que no obedecieron a una política sistemática. Aunque es cierto
que el alto tribunal descartó que se trató de un plan sistemático, pero actualizó
la cifra de ejecuciones extrajudiciales. Al final, Valencia Laserna defendió
los resultados de la seguridad democrática e insistió en que militarizará la
vía Panamericana que atraviesa el departamento del Cauca.
El tonito paisa de Paloma
Valencia es quizás lo más destacable en su encuentro con los muchachos (as),
porque ya el país conoce que la “hija” o “muñeca” de Uribe: a ella no le cabe
el país en la cabeza. Su formación conceptual es débil. Los problemas del país
los aborda desde la superficialidad y la experiencia de una política que lleva
viviendo en una burbuja que le impide entender y comprender los problemas de un
país complejo y casi ingobernable como Colombia.