Por Germán Ayala Osorio
Paloma Valencia Laserna, candidata
presidencial de la derecha uribizada, corre el riesgo de ser la versión femenina
de Iván Duque Márquez, el “títere” de Uribe. Expongo a continuación varios actos
ilocutivos que hacen pensar en el riesgo de que un eventual gobierno suyo signifique
el regreso del expresidente a la Casa de Nariño en cuerpo ajeno o como diría el
ladino político, en las “carnitas y huesitos” de la nieta de Guillermo León Valencia.
Considerar a Uribe como su “papá”
y llamarlo “presidente” son expresiones claras de una inocultable sumisión al
poder intimidante del político antioqueño, reconocido mandamás, acostumbrado a
gritar y a imponer su voluntad, incluso desconociendo las lógicas y dinámicas institucionales.
Se suma a lo anterior la
insistencia de Paloma Valencia en atacar a la JEP para congraciarse con los militares
procesados por la comisión de graves delitos, pero sobre todo con aquellos
activos y los que puedan regresar a las filas, que extrañan la política de
seguridad democrática y que bien podrían ser los “hijos” de los que habló en su
despedida el entonces general Enrique Zapateiro. El alto oficial dijo que
dejaba al interior del Ejército “muchos Zapateiros”.
La acérrima oposición de Valencia
Laserna a las reformas sociales del gobierno Petro, con destempladas frases la
alejan de ser la “menos brava de la manada”, para convertirla en la más
aventajada y peligrosa “de la manada”. Así fue con Duque y al final violó los
derechos humanos durante y después del estallido social, una forma de acercarse
al violento talante que exhibió Uribe entre 2002 y 2010, al frente de su política
de seguridad democrática.
Frente al incremento del salario
mínimo, Valencia espetó: “Petro copia, pero copia mal.
Lo primero que hizo López Obrador en México antes de subir el salario mínimo en
20 % fue cambiar la indexación de los salarios públicos al IPC”. En lo que
toca a la reforma a la salud, la política caucana señaló, en complacencia con
Uribe: “la actitud del partido no va a cambiar, nosotros desbarataremos
el quórum cuando podamos hacerlo y votaremos No cuando haya que votar”.
Quizás la frase que más hace parecer
a Paloma Valencia a su mentor y “padre” es la que le gritó al senador Iván
Cepeda: “No me vaya a mandar a matar senador Cepeda”. La
descalificadora expresión hace recordar a la que usó Uribe Vélez en el recinto
del Congreso en contra del entonces senador Petro: “prefiero 80 veces al
guerrillero que al sicario moral difamando”. En esa misma oportunidad
le gritó en tono amenazante y evidente odio: “sicario, sicario, sicario”.
Ángela Patricia Janiot le preguntó
a Iván Duque si él era el títere de Uribe. ¿Se atreverá la misma
periodista o quizás un colega de los medios hegemónicos locales preguntarle lo
mismo a Paloma Valencia? En cualquier caso, Paloma Valencia no es la menos
brava de la camada y lo más seguro es que un eventual gobierno suyo significará
el regreso de su “padre” al Solio de Bolívar.