lunes, 15 de junio de 2026

¿EXPRESIDENTE SANTOS VOTARÁ POR CEPEDA?

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Les tiro un facto y me voy” dijo en reciente video el expresidente Juan Manuel Santos. Habló de la protección de los páramos y de haberlos dejado delimitados. Sacó pecho por las zonas protegidas entregadas por su gobierno (2010-2018). Muchos asumieron su “facto” como una invitación a votar por la vida, término que usó en su intervención y que coincide con el lema de la campaña de segunda vuelta de Cepeda, “me la juego por la vida”. ¿Por qué no invitar a votar por Cepeda de manera explícita? Intentaré responder el interrogante.

Consciente quizás de que él, la negociación con las Farc-Ep durante su administración y el plebiscito por la paz son el origen de la animadversión que en contra de la paz y a todo lo que huela a izquierda y progresismo supo recoger Abelardo de la Espriella, Santos prefirió no explicitar que votará por Cepeda, congresista que acompañó de manera decidida el proceso de negociación que terminó con la firma del Acuerdo Final en el teatro Colón. Santos sabe muy bien que la frase con la que muchos odian a Cepeda, “le entregará el país a la guerrilla”, viene de los tiempos del proceso de paz de La Habana, adornada la expresión de las fotografías de Cepeda con los entonces miembros del Secretariado de las Farc-Ep.  

Santos, como buen ajedrecista- a Gilberto Rodríguez Orejuela también le decían así- sabe que hacer explícito su voto en favor del candidato del gobierno es validar errores cometidos, los enfrentamientos de Petro con las instituciones y agentes del Establecimiento y por supuesto la corrupción en la UNGRD. ¿Santos fue prudente o tibio? De lo segundo, el Nobel de Paz (2016) tiene bastante a juzgar por la tibieza con la que asumió la “guerra” en Gaza. Santos se cuidó por mucho tiempo de calificar como genocidio las prácticas genocidas implementadas por el sionista gobierno de Israel. Fue hasta el 14 de agosto de 2025 que se atrevió por fin a calificar de genocidio lo hecho por Netanyahu en contra del pueblo palestino. Sin embargo, guardó silencio frente al apoyo de Trump a la cruzada de limpieza étnica emprendida por el ejército sionista de Israel.

Frente al galardón entregado a María Corina Machado, Juan Manuel Santos volvió a exhibir prudencia o tibieza. Esto dijo en su cuenta de X: “Muchas felicitaciones para @MariaCorinaYA. Es un gran reconocimiento a su valentía y perseverancia en su lucha por la libertad y la paz de Venezuela. @NobelPrize”.

Lo cierto es que hay sectores de la derecha colombiana, quizás los menos retardatarios, que temen perder privilegios o sufrir persecuciones en un eventual gobierno de Abelardo de la Espriella. Huelga recordar que el “Tigre” de Temu cuestionó con dureza al expresidente Santos, a quien llamó “tartufo”. El candidato presidencial de la ultraderecha neoliberal lo llamó “traidor de la Patria” y lo señaló de haber “lavado” los crímenes de las FARC, favorecer la impunidad y de ser responsable del ascenso de Gustavo Petro. De la Espriella[1], en su acostumbrado tono pendenciero le dijo que con él “sería a otro precio”. Una clara amenaza que no sabemos cómo la recibió el expresidente Santos. 

Ya veremos qué sucede este 21 de junio, día en el que los colombianos tomarán la decisión electoral y política más trascendental de los últimos tiempos: votar por la defensa de la vida (Cepeda) o hacerlo por quien solo ofrece violencia (De la Espriella). Hay que salir a votar, bien con la tibieza o prudencia de Santos, pero con la firme tarea de evitar que Abelardo de la Espriella nos convierta en Argentina. Ahí les dejo este facto y me voy.



[1] En su cuenta de X, De la Espriella le dijo a Santos: “El Tartufo Santos, traidor de la Patria, el que pretendió lavarle los crímenes a los bandidos de las FARC, el que se robó el resultado del NO, el que se eligió con la corrupción de Odebrecht, pretende liderar el TOCONABE (todos contra Abelardo). Desde los salones de los clubes y las intrigas en los directorios políticos se reúne el establecimiento, pretendiendo atajar al fervor ciudadano que ha generado el Tigre. Prepárate, Santos: tú ayudaste a elegir a Petro, tú te cubres con impunidad y has salido indemne porque nunca te ha tocado enfrentar a un guerrero que no le come cuento a tus formas hipócritas. El Pueblo no es tonto, aunque así lo pretendan seguir tratando dinosaurios decadentes como tú, responsables de la debacle que hoy vivimos: el Pueblo ha despertado y junto conmigo está dispuesto a defender la Patria; ya está llegando tu hora, Tartufo. Y no, Tartufo, no me voy a moderar y no lo haré porque el ciudadano lo que quiere es a alguien que te haga pagar por el daño que le has hecho al País. El pueblo no va a volver a caer en el cuento de la falsa paz para que lo sacrifiquen; la Patria clama que la salven de funestos como tú y para eso he venido yo”.

domingo, 14 de junio de 2026

LA RESPONSABILIDAD DE VOTAR

 



Por Germán Ayala Osorio

 

La democracia es, en doble vía, un régimen de poder y un anhelo civilizatorio. Justamente, sobre ese carácter aspiracional aparece el voto popular como expresión de lo que deberían de hacer los ciudadanos al momento de tomar decisiones políticas en coyunturas electorales como la que afrontarán los colombianos el domingo 21 de junio. Ese día decidirán entre dos caminos: el que dejó trazado el gobierno Petro y que conduce hacia la consolidación del Estado Social de Derecho y la posibilidad de vivir por fin bajo las condiciones de una genuina República;  o el que buscará reabrir Abelardo de la Espriella y que inexorablemente llevará al país a volver a sufrir los nefastos resultados que dejaron 20 años de uribismo y 32 de neoliberalismo: concentración de la tierra y la riqueza en pocas manos, desigualdad, pobreza y miseria; ruina en el campo, privatización del Estado, la naturalización de un ethos mafioso y ejecuciones extrajudiciales (falsos positivos), entre otras nefastas consecuencias. 

Dedico esta columna al asunto de la responsabilidad ciudadana al momento de votar, pensando en los indecisos, en los “tibios”, en los que hace rato no votan pero saben en qué lugar les correspondería sufragar si ese domingo se deciden a hacerlo; los que votaron en primera vuelta en contra de Cepeda y De la Espriella o lo hicieron en blanco y volverán a votar de esa misma manera; también en aquellos que aún comen cuento de lo que “informan” medios como Semana, El Tiempo, El Colombiano, El País de Cali, El Heraldo, así como los noticieros RCN y Caracol, que apoyan directa o indirectamente al “Tigre” de Temu y que claramente atacan al progresismo que representan Petro y Cepeda. Y por supuesto a los que equivocadamente se auto definen como “apolíticos” y que terminan pareciéndose a los “idiotas[1]” en la Antigua Grecia.

La responsabilidad al momento de votar no se circunscribe a los asuntos que confluyen en la subjetividad de quien sufraga. No. Hay ocasiones en las hay que pensar más allá de las convicciones individuales. Votar este 21 de junio exige hacerlo pensando muy bien en las consecuencias que generará hacerlo a favor del candidato que ofrece “bala, reducir y privatizar el Estado, violencia, fracking a lo que marque, destripar al que no piensa como él; afectar la producción agropecuaria y por ende a los campesinos”.

Por lo anterior, hay que sufragar de la mano de la sororidad para el caso de las mujeres que maltrató De la Espriella[2] en el episodio aquel con la periodista a la que intimidó al aire con una supuesta fotografía de su “paquete”; hay que salir a votar pensando en los derechos de la Naturaleza en medio de una pluricrisis climática. Como miembro de la especie dominante, hay que participar de la jornada electoral con una postura ético-ecológica-ambiental en pro de la vida de los ecosistemas que el fracking afectará.

Si Usted votó en primera vuelta por De la Espriella y está decidido a cometer por segunda vez ese monumental error, lo invito a pensarlo muy bien. Votar por quien siendo adolescente asesinó a un gato y se jacta aún de semejante estupidez, es propio de gente inteligente asintomática.

Ahora bien, si a Usted le importa un c… lo que pase con los ecosistemas naturales, los derechos humanos; la naturalización de la misoginia que exhibe De la Espriella; la animadversión que siente hacia negros, campesinos e indígenas; sindicalistas, progresistas y libres pensadores; entonces salga y deposite su voto por el machito que se siente orgulloso de ser ciudadano de los Estados Unidos. Y siga creyendo en la “realidad” que a diario le construyen las empresas mediáticas arriba mencionadas.  



[1] “Durante la Edad Media, la palabra, adoptada en latín medieval como "idiota," comenzó a adquirir connotaciones negativas. En este contexto, se refería a alguien falto de formación teológica o filosófica, especialmente en el creciente mundo universitario. Obras como el *Summa Theologica* de Tomás de Aquino, que empleaba un lenguaje accesible para la época pero que exigía cierto nivel de instrucción, contribuyeron implícitamente a esta nueva acepción (Gilson, 1925). Ser "idiota" implicaba, pues, una carencia de conocimiento específico, un defecto intelectual en el marco de las estructuras de poder de la época”. Tomado de: https://www.las2orillas.co/todo-idiota-tiene-su-origen/

 [2] Abelardo de la Espriella es “…familiar de los cuestionados políticos José Guerra de la Espriella, condenado en el proceso 8.000, y Miguel de la Espriella…mencionado por el escándalo de la narcoavioneta y por sus relaciones con los paramilitares, por las cuales sería sentenciado unos meses después. Eso por parte de padre, recientemente he sabido que por parte de su mamá es familiar del corrupto Emilio Tapia Aldana, condenado por el carrusel de la contratación, quien, por cierto, pudo continuar sus actividades en la cárcel. Pero esa es otra historia. Encontré que Abelardo de la Espriella, hoy candidato presidencial, era el representante legal de la Fundación Iniciativas para la Paz, Fipaz, que promovía un referendo que le reconociera estatus político a los paramilitares y cambiara la Constitución para prohibir la extradición”. Tomado de https://cambiocolombia.com/los-danieles/articulo/2026/6/mi-primer-abelardo

 

sábado, 13 de junio de 2026

ESTOY MAMADO

 



Por Germán Ayala Osorio

Faltan ocho días para que los colombianos tomen la decisión ético-política más importante de los últimos 50 años en el país: votar a favor de la profundización de los derechos colectivos, incluidos los de la Naturaleza, o hacerlo a favor del proyecto político retardatario, antiderechos, neoliberal y violento que encabeza Abelardo de la Espriella.

Que llegue rápido ese domingo para salir a sufragar. Después del resultado de la primera vuelta se advierte cansancio en cientos de miles de ciudadanos “mamados” al ver en las redes sociales toda suerte de mentiras, exageraciones, medias verdades, señalamientos; hostigamientos, amenazas y reduccionismos que describen muy bien lo que somos como sociedad: pasionales, incapaces de tramitar a través del diálogo las diferencias y de respetar al Otro y el de las “emociones tristes” de las que habla Mauricio García Villegas.

Esas mismas redes, verdaderas cloacas o covachas llenas de memez, fierabrases, indoctos, galafardos, cenutrios, majaretas y “Belcebúes”. Cada que se entra en ese mundo cargado de emociones las arcadas son inevitables y más por esta época electoral. Esas redes dan cuenta de lo mucho que nos falta para ser verdaderamente modernos, civilizados, inteligentes para manejar emociones y democráticos. Y lo que es más preocupante, nos confirman una verdad incontrastable: nos odiamos. Sobre este último sentimiento, primitivo por demás, Abelardo de la Espriella construyó su emocional campaña. Supo recoger la animadversión de todos los que votaron No al plebiscito por la paz en 2016. Son los mismos que llaman “guerrillero” a Iván Cepeda Castro por insistir, tercamente, en que es posible pacificar el país por las buenas. Y se sumaron a esa gavilla de odiadores a los que sienten que Petro les incumplió y otros miles que se dejaron llevar por el discurso anti-Petro de la prensa hegemónica, gran responsable de que el “Tigre” de Temu haya llegado a estas instancias.

Que llegue ya ese 21 de junio que podría convertirse en un “parteaguas” en la atribulada historia de Colombia. Para mal, si llega al Solio de Bolívar el ambivalente político de la ultraderecha neoliberal. De la Espriella oficia como un therian orgánico que se auto proclama como el nuevo Mesías que hará de Colombia una “Patria milagro” fundada en el dolor, el miedo y la desazón de sus amenazas de “destripar a la izquierda” y de hacer “fracking a lo que marque”. Y para bien, si el orden establecido en el país por fin se consolida alrededor del mandato que dice que Colombia es un Estado Social de Derecho. Esa es la única manera de dejar de ser la misérrima República que construyeron los miembros ferales de una élite violenta que desde la época de los arcabuces viene asesinando, física y simbólicamente, a aquellos que, a pesar de compartir genes y procesos de mestizaje, los asumen como “enemigos, desechables, gente incómoda, chusma, indios o populachos”. La verdad es que estoy mamado de esta campaña.  

viernes, 12 de junio de 2026

EL VICE DE ABELARDO: UN "MEME" CONSAGRADO AL SAGRADO CORAZÓN



Por Germán Ayala Osorio

La fórmula vicepresidencial de Abelardo de la Espriella es José Manuel Restrepo Abondano. Su perfil académico lo ubica como un agente económico privatizador de la función pública, bien por la vía del debilitamiento del Estado o de su captura mafiosa como lo hicieron gobiernos anteriores, en particular el de Uribe[1]. Restrepo actuará como un obediente neoliberal al servicio de un abogado que no tiene ninguna experiencia en el sector público. De la Espriella no sabría administrar ni siquiera una caseta de peaje, pero deposita toda la confianza en Restrepo para el manejo macroeconómico y las finanzas públicas.

La prensa hegemónica lo “vende” como un tipo serio, formado y lo más importante, que habla inglés; perfil que usan para minimizar y cuestionar el origen indígena, la experiencia comunitaria y la obtenida como congresista de Aída Quilcué, fórmula vicepresidencial de Iván Cepeda Castro.  Restrepo Abondano estudió economía en la Universidad del Rosario. Cuenta con una maestría en Economía de la London School of Economics y un doctorado en Dirección de Instituciones de Educación Superior de la Universidad de Bath en el Reino Unido.

Es decir, el “chacho neoliberal” que secundará, tecnocráticamente, a De la Espriella en su idea de reducir el Estado, esto es, privatizar instituciones públicas y por esa vía debilitar aún más la operación de un Estado históricamente paquidérmico, precario y débil no solo para copar el territorio, sino para garantizar el cumplimiento de lo que le ordena la Constitución como Estado Social de Derecho.

A Restrepo lo hemos visto en las redes sociales con la camiseta de la Selección y “bailando” (él cree que baila, y “va y la…). También tratando de arreglar las metidas de pata en las que ha incurrido De la Espriella, cada que su verborrea le gana el pulso. “Restrepo ha pasado por media docena de medios de comunicación para intentar explicar las propuestas más extravagantes de De la Espriella. Entre ellas, estabilizar el sistema de salud y acabar con el crimen en solo 90 días (El País de España). El también economista, Mauricio Cabrera se mostró sorprendido con una de las tantas propuestas económicas de Abelardo de la Espriella. “Sorprende que una persona con la experiencia y el conocimiento del exministro Restrepo no sepa de la inflexibilidad del gasto público y de la casi imposibilidad de achicar el Estado sin un cambio en la Constitución”.

Hasta habló de “fracking responsable”, el vice de Abelardo de la Espriella, acompañado de la ecologista Bessudo. Imagino que dentro de la reducción del Estado o su privatización están incluidas las instituciones ambientales que hacen parte del SINA. Claro, eso explica aquello del “fracking responsable”, que se traduce sin licenciamiento ambiental, sin planes de mitigación y/o recuperación de los ecosistemas afectados.

En su más reciente aparición, el poco serio exministro de Hacienda de Iván Duque se ve colgando un cuadro del Sagrado Corazón de Jesús. Y lo hace, desafiando la condición laica del Estado, consagrada en la Carta Política. Restrepo es hoy un meme ambulante que dejó ver su talante conservador y fanatismo religioso. Se está pareciendo a Alejandro Ordóñez Maldonado, una especie de Tomás de Torquemada.  

La derecha insiste en la idea de que los únicos capaces de administrar el Estado son los “técnicos” egresados de las prestigiosas universidades privadas. Y resulta que esa formación técnica, que puede existir, está atada inexorablemente al clasismo de una élite académica que se presta de ser seria, formada, estructurada, proba y defensora del neoliberalismo, pero que ha dejado ver que a sus miembros les interesa el saqueo del erario, el desarrollismo y mantenerse como agentes rentistas y precapitalistas.



[1] Uribe habría vendido 65 entidades públicas; Santos, 17 y Duque, 4; Petro, ninguna.

jueves, 11 de junio de 2026

DE LA ESPRIELLA: UN GRINGO MÁS

 



Por Germán Ayala Osorio

Que Abelardo de la Espriella tenga la ciudadanía estadounidense sería apenas anecdótico y meramente circunstancial si su campaña no hubiera recibido el aval y apoyo del gobierno del pederasta y convicto presidente de los Estados Unidos. El haber recibido la bendición del gobierno de Trump, pone al candidato presidencial en la mira de quienes consideran que hay por lo menos impedimentos ético-identitarios-ideológicos para ejercer la presidencia de la República con el objetivo de defender la siempre imaginada soberanía nacional e independencia.

Hay por lo menos tres momentos en los que queda claro para quién gobernaría De la Espriella de llegar a la Casa de Nariño (o de Nari): el primero, el saludo militar y la frase “Firme por la Patria” con la que se acerca a las maneras en las que los presidentes norteamericanos responden al saludo de los soldados bajo su mando.  El segundo y el menos conocido, cuando dijo en su cuenta de X, en respuesta al periodista Daniel Coronell, que él financió en el pasado al partido republicano. Ahora se entienden sus actitudes homofóbicas y su defensa al modelo tradicional de familia. De la Espriella es un godo recalcitrante como lo es Donald Trump, quien podría ser su alter-ego. Ambos exhiben ideas y comportamientos fascistas.

Y el tercer momento está atado a la petición que le haría a Trump de un segundo Plan Colombia. En ese preciso momento se activaron sus obligaciones como ciudadano norteamericano: defender los intereses extraterritoriales de los Estados Unidos por encima de los derechos de los colombianos. Es así de simple y peligroso. De la Espriella operaría como una suerte de “Marine incrustado” en la Casa de Nariño para que desde esa casa de gobierno se recuperen los procesos de intervención político-militar que en su momento validó Andrés Pastrana Arango, responsable político de la aplicación en el país de una política pública de carácter trasnacional como lo fue el Plan Colombia. Con un agravante: ese documento no se discutió y mucho menos se aprobó en el Congreso colombiano.

Así las cosas, la actitud patriótica, es decir, progringa del ciudadano norteamericano Abelardo de la Espriella, confirma su interés de “usar las rodilleras”, elementos estos que muy seguramente entrarían a hacer parte de los nuevos símbolos patrios de la Colombia macondiana que discute si se debe o no usar la camiseta de la Selección de Fútbol (masculina y de mayores) para propósitos electorales.

El congresista Agmeth Scaf se refirió a De la Espriella en términos desobligantes. Rescato de la respuesta del legislador los sentimientos ambivalentes de un político que desdice de su primera patria, pero que juró defender los intereses de los Estados Unidos, su segunda patria. Esto espetó el político: “De La Espriella se comporta como la perra de EE.UU. Aquí es muy bravito, aquí es muy gritoncito y demás, pero se tiene que arrodillar ante EE.UU.”.

No creo que haya necesidad de usar ese tipo de expresiones para demostrar lo que es apenas evidente. Más bien, y en uso y goce de su ciudadanía americana Abelardo de la Espriella sería para las propias autoridades norteamericanas una especie de Marine embedded con funciones claras: impulsar el segundo Plan Colombia, ambientar el crecimiento de la presencia de soldados gringos en el territorio nacional y por supuesto garantizar la llegada de mercenarios o contratistas con experiencia en fuerzas especiales. El objetivo final: convertir las zonas rurales y selváticas en zonas de orden público para sacar de allá a comunidades ancestrales y campesinas. 

miércoles, 10 de junio de 2026

¿EN DÓNDE PURGARÁ SU CONDENA SANTIAGO URIBE VÉLEZ?



Por Germán Ayala Osorio

 

Se entregó a las autoridades Santiago Uribe Vélez, condenado a 28 años de prisión por delitos de lesa humanidad asociados a la operación del grupo paramilitar y de “limpieza social” conocido como los 12 Apóstoles que lideró el hermano del expresidente y expresidiario Álvaro Uribe. Hasta el momento en el que se escribía esta columna el país no conoce la fotografía de la reseña que el INPEC debe hacer del reo, cuya condena fue ratificada por la Corte Suprema de Justicia.

Lo más seguro es que el abogado solicite su traslado a una instalación militar o policial para que, bajo la comodidad y “vigilancia” de los uniformados empiece a pagar la larga condena que le impuso la justicia al hallarlo “penalmente responsable de concierto para delinquir agravado y homicidio agravado, como concurso de delitos de lesa humanidad”.

El tratamiento especial que recibirá el hermano del expresidente Uribe es propio de un sistema judicial que reproduce el clasismo y confirma el sentido de realidad del refrán popular que dice “la justicia es para los de ruana”, que para este caso da vida a la frase “la cárcel es para los que no tienen contactos políticos”.

De acuerdo con el sentido de la condena, Santiago Uribe es un peligroso patibulario que, en un sistema judicial serio, debería de estar recluido en una cárcel de máxima seguridad y no en las cómodas instalaciones castrenses a las que muy seguramente será trasladado para que purgue allí su condena, sobre la que no queda recurso judicial alguno.

El uso de batallones y escuelas de formación de oficiales y suboficiales de la policía para albergar a criminales de cuello blanco termina por consolidar un proceso que llamo “Inpecnización[1]” de la Policía y el Ejército. Se trata, sin duda alguna, de una desviación misional de las instituciones comprometidas en estos inmorales procedimientos de custodia que además de clasistas, instrumentalizan a los uniformados que se ven abocados a actuar como si fueran guardianes del INPEC. Una pérdida de prestigio para los oficiales y suboficiales designados para hacerse responsable de garantizarle a criminales de cuello blanco la mejor estadía a los condenados. Quizás de esas garantías dependan futuros ascensos o traslados para los uniformados-carceleros designados para la innoble tarea de cuidar perfumados criminales.

Convertir las instalaciones castrenses en Centros de Reclusión Militar para que bandidos de cuello blanco purguen sus condenas o medidas de aseguramiento en desmedro, por ejemplo, de los miembros de la reserva que pagan condenas por delitos menos graves en cárceles como La Picota es una muestra clara de que esas decisiones están fundadas en una práctica clasista que aporta a la naturalización del refrán arriba mencionado.

Las temporadas de veraneo que criminales de cuello blanco pagan en unidades policiales y militares constituye también una afrenta y burla a sus víctimas que ven como jueces, periodistas y otros agentes societales minimizan la comisión de delitos de lesa humanidad perpetrados por quienes saben que serán recluidos en cómodas habitaciones y bajo los cuidados de encopetados oficiales y suboficiales que jamás imaginaron estar al mismo nivel de los guardianes del INPEC.



[1] Llamo “Inpecnización” al proceso mediante el cual las instalaciones policiales y militares, junto con los uniformados, se convierten en lugares de reclusión y carceleros de toda suerte de condenados de cuello blanco (verdaderos bandidos) que pagan sus condenas en cantones por consideraciones de clase.

MUNDIAL DE FÚTBOL Y POLÍTICA



Por Germán Ayala Osorio

 

Los Mundiales de fútbol devienen con una carga política que no se puede negar y mucho menos ocultar, así los periodistas deportivos de Colombia insistan en la manida frase “no politicemos el fútbol”.  No sé si por ingenuidad o por estrategia informativa apelan a esa idea. En el reciente desaire de varios jugadores de la Selección Colombia hacia el presidente Petro y su hija Antonella insistieron en separar lo que no se puede desligar. Hagamos algo de historia.

El de Argentina 78 y ahora el de Estados Unidos 2026 comparten un mismo objetivo político, a pesar de las enormes diferencias contextuales en las que se desarrolló el certamen en territorio gaucho y las que están detrás y gravitando alrededor de los partidos pactados en la tierra del Tío Sam.

La cita mundialista en Argentina 78 se diseñó para limpiarle la cara a la violenta y criminal dictadura militar que soportaron los argentinos por la violación sistemática de los derechos humanos a manos de chafarotes como Videla y Galtieri, para nombrar apenas a los más visibles patibularios. En la película 1985 se reconstruye magistralmente lo que hicieron los milicos en territorio gaucho. Recomiendo verla.

En lo que corresponde a la organización del Mundial en territorio estadounidense, la cita orbital está pensada para matizar y ocultar el perfil belicoso del presidente Donald Trump, los problemas sociales internos y por supuesto para hacer que la prensa local y la internacional dejen de cuestionar su inmoral perfil. Recordemos que Trump aparece en los archivos Epstein que confirman su condición de pederasta. Trump es un viejo putero. A lo que se suman, por supuesto, los 37 cargos penales que le fueron imputados. La persecución de la fascista y xenófoba ICE en contra de los latinos parece quedar suspendida mientras se desarrollan los partidos.

En todo esta estrategia ético-política está la FIFA, poderosa organización que sucumbió ante el poder mafioso que inspira el presidente norteamericano, gracias a Gianni Infantino. Recordemos que el presidente de la Federación Internacional de Fútbol Asociado le entregó el Premio FIFA de la Paz al degenerado republicano.  La imagen que ilustra a esta columna es contundente y resume en lo que quedó convertido la cabeza visible y “brillante”- por su inocultable alopecia- de la FIFA.

Como deporte espectáculo el fútbol siempre servirá para distraer al mundo de las porquerías y desgracias que la especie humana es capaz de generar y producir, fruto de su aviesa condición. Imagino también que en el mes largo que dura el certamen futbolero las mafias internacionales aprovecharán para lavar dinero y traficar con cocaína y fentanilo, con la anuencia de la DEA y otras instituciones americanas que le hacen el juego a los carteles de la droga que operan en Colombia y México, este último también sede del Mundial 2026, junto a Canadá. México y Canadá fueron víctimas de la guerra arancelaria que desató contra el mundo el consumado pederasta y convicto.

Por supuesto que hay que disfrutar del fútbol, pero hacerlo no puede ser óbice para insistir en que la política y el ejercicio del poder en todas sus manifestaciones siempre estuvieron y estarán detrás del deporte más popular del mundo. Una vez terminado el Mundial, el mundo volverá a ser el mismo: el colosal botadero de basuras de todo tipo y el infame escenario bélico en el que la guerra, como en el fútbol, siempre dejará ganadores y perdedores; o mejor, víctimas y victimarios. Estamos condenados a eso, gracias a belicosos y puteros octogenarios como Donald Trump.

¿SUSPENDER A PETRO?

 



Por Germán Ayala Osorio

La congresista del Pacto Histórico, Gloria Arizabaleta tomó la inconstitucional y arbitraria decisión de suspender provisionalmente al presidente Gustavo Petro hasta el 21 de junio de 2026, día en el que se desarrollará la segunda vuelta presidencial. Los enemigos y detractores del gobierno consideran que se trata de una “jugadita de Petro”, sin saber muy bien quién sería el beneficiado. La “periodista-periodista” Vicky Dávila, hoy respaldando a De la Espriella, dice que se trata de una jugada política del jefe del Estado y la congresista.

De las mesnadas del Pacto Histórico respondieron que no se trata de eso y que Arizabaleta estaría buscando protagonismo, cumplirle el sueño a la derecha de sacar así por unos días del cargo al presidente de la República y por supuesto generar una crisis política e institucional que termine por afectar la campaña de Iván Cepeda, así como la naturalización de una maniobra tramposa que desdice de todos aquellos que dicen respetar y defender las instituciones y la institucionalidad. En la red social X circula la versión que indica que Arizabaleta estaría disgustada con el gobierno por incumplimientos burocráticos. 

Arizabaleta fue la misma congresista “que absolvió al inepto ex fiscal general @FBarbosaDelgado escondiéndose para ayudarlo”, informan desde una cuenta de X.  Desde las huestes del periodismo se advierte que “un Representante a la Cámara NO puede suspender a un presidente. NO existe tal suspensión. La Representante Arizabaleta lo sabe. O desconoce el trámite legislativo, o está siendo parte de una treta política. De esas hay muchas, pero ésta se mete en un terreno muy delicado. No son tiempos para jugar con las instituciones”. Eso sí, la periodista responsable del texto citado trabaja para una de las tantas empresas mediáticas que hicieron eco del exabrupto jurídico de Arizabaleta: presidente Petro suspendido, gritaban titulares sensacionalistas. De las ganas de tumbarlo, les tocó contentarse con intentar una espuria suspensión. Hasta donde los llevó el odio.

Es posible pensar que sí se trate de una estrategia electoral pensada en nuevamente hacer ver al presidente Petro como una "víctima" de la "derecha neoliberal, fascista y enemiga del pueblo". Despertar nuevamente esos sentimientos de rechazo en la base popular, a pocos días de las elecciones puede indicar que hay miedo en las huestes petristas y que sienten que está difícil remontar en segunda vuelta.

En Colombia y en particular en su clase política y dirigente confluyen casi todas las taras civilizatorias posibles que rodean la vida societal de una nación premoderna e incivilizada como la colombiana. Al racismo, clasismo, arribismo, misoginia, homofobia y a la aporofobia hay que sumar la leguleyada o su versión más institucional, la interpretación jurídica de la constitución y las normas alejada, supuestamente, de cualquier interés político. El caso de Arizabaleta es ejemplarizante.

Todas estas taras se hicieron aún más visibles durante los cuatro años del gobierno Petro por cuenta de la defensa que su gobierno hizo de los más vulnerables, de comunidades afros, campesinas e indígenas, víctimas de cientos de “tarados[1]” que las practican con total libertad. Hasta el 6 de agosto del año en curso intentarán doblegar al presidente Petro, el más incómodo de todos los que pasaron por la Casa de Nariño. No les importan las instituciones. Su defensa es mera retórica: lo de ellos es el ejercicio del poder por encima de las leyes y la constitución y en favor de sus pérfidos intereses de clase. Dicen respetar la institucionalidad, pero apoyan el arbitrario proyecto político de Abelardo de la Espriella. Sueñan con poner en el Solio de Bolívar al que tiene un perfil autoritario y fascista. Un “destripador” de gatos y de todo aquel que piense distinto. Definitivamente, son tarados.


Adenda: la Representante a la Cámara, Gloria Arizabaleta fue pareja de Roy Barreras. 

[1] Para efectos de esta columna, se consideran “tarados” a aquellos individuos y grupos de poder que a pesar de saber que exhiben esas taras civilizatorias, poco o nada hacen para intentar superarlas. Por el contrario, a diario reafirman su defensa y el orgullo que les produce ser misóginos, aporofóbicos, leguleyos,  arribistas y clasistas.

martes, 9 de junio de 2026

LOS EFECTOS DE LA DUPLA TRUMP – DE LA ESPRIELLA

 


Por Germán Ayala Osorio

 

En un escenario hipotético en el que la ultraderecha neoliberal logre sentar a su candidato presidencial en la Casa de Nariño (será de Nari, realmente), vale la pena imaginar las consecuencias que traería para el país, la región y la geopolítica mundial la activación de la dupla De la Espriella-Trump, dos machitos que gobiernan pensando más en el tamaño y el funcionamiento de sus gónadas que en el bienestar de sus pueblos.  Estos son los temas que desarrollaré en esta columna: 1. Lucha contra el narcotráfico. 2. El futuro de la Ruta de la Seda. 3. Dinámicas de violencia política y derechos humanos. 4. Sostenibilidad ambiental.

1.       Lucha contra el narcotráfico. La injerencia del pederasta y convicto presidente de los Estados Unidos en la campaña electoral está motivada por la necesidad de controlar la producción y distribución de la cocaína, asegurando la permanencia del negocio que tanto beneficia a la economía gringa y por supuesto a la del resto del mundo. Al tener a De la Espriella cumpliendo el rol de “lacayo orgánico”, Estados Unidos lograría mantener a flote el lucrativo negocio representado en la recuperación de los canales institucionales que el gobierno Petro haya afectado en estos cuatro años de interdicciones, incautaciones y destrucción de laboratorios. La guerra no es contra la cocaína sino contra aquellos actores, políticos, armados y no armados, que intenten hacer parte de las dinámicas establecidas al más alto nivel entre la DEA, agentes privados estadounidenses, bancos y sus similares en Colombia, para mantener la producción controlada del alcaloide. La lucha contra el narcotráfico es un fracaso muy bien  pensado por los actores económicos involucrados. Lo que constituye un éxito son las ganancias que deja.

2.       El futuro de la Nueva Ruta de la Seda. Como sucedió con Panamá, uno de los objetivos será reversar los compromisos y acciones que llevaron a que Colombia haga parte de la Nueva Ruta de la Seda, estrategia económica y política de China. Al presidente panameño el propio Marco Rubio lo doblegó. Al final, echó para atrás el acta de intención con la que se garantizaría la entrada de China al Istmo. Recordemos la reacción gringa frente a los acercamientos con el gigante asiático logrados en mayo de 2025: “Estados Unidos reaccionó con dureza tras la decisión del gobierno de Gustavo Petro de unirse a la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China. En una inusual y contundente declaración, Washington advirtió que bloqueará financiamiento internacional para proyectos en Colombia vinculados a empresas chinas”. Bajo la consigna “América para los americanos”, pensar en el multilateralismo constituye para los gringos una amenaza para los siempre pérfidos intereses en dominar a todos los gobiernos en este hemisferio. Ya tiene bajo su control a Chile, Venezuela, Ecuador y Argentina.

3.       Dinámicas de violencia política y derechos humanos. Abelardo de la Espriella dijo que solicitaría a los Estados Unidos un segundo Plan Colombia, estrategia económica, medioambiental, militar y política impuesta por Clinton con la anuencia de Andrés Pastrana, de la que se desprendieron el Plan Patriota y la seguridad democrática durante los gobiernos de Uribe Vélez. Esto dijo el “tigre” de Temu: “Yo quiero un plan Colombia 2 y que las bases americanas vuelvan. Yo voté por el presidente Trump. Yo soy republicano en Estados Unidos. Yo creo que lo ideal para la economía colombiana sería dolarizarla”. Por esa vía, lograría reversar la entrega de tierras y la reforma agraria de Petro. Y lo haría convirtiendo selvas y campos en zonas rojas. Al final, se lograría el desplazamiento forzado de cientos de miles de familias campesinas que consolidaron el crecimiento en la producción de alimentos  en el país, lo que se tradujo en  soberanía y seguridad alimentarias. Estas dos últimas realidades molestan a neoliberales como De la Espriella. Por supuesto que las dinámicas bélicas atadas a la aplicación de ese nuevo Plan Colombia afectarían ecosistemas estratégicos sobre los que tienen puestos los ojos terratenientes, banqueros, ganaderos e ingenios azucareros y agentes palmicultores. La lógica guerrerista estaría en comunión con el interés de importar alimentos en desmedro de la producción nacional y la vida de las comunidades agrarias. No se descarta que la práctica de los falsos positivos (crímenes de Estado y lesa humanidad) regrese a las huestes castrenses que desde ya acompañan el ridículo saludo militar del candidato presidencial. Fueron 7.837 crímenes de Estado durante los aciagos ochos años de Uribe. 

4.       Sostenibilidad ambiental. De la Espriella y su fórmula vicepresidencial le apuestan al “fracking sostenible” en páramos y otros ecosistemas. Está más que documentado los efectos negativos de esa practica. Sin duda alguna, un exabrupto ecológico, ético-estético y ambiental en un país con una institucionalidad ambiental débil y proclive a dejarse cooptar por intereses políticos (privados, corporativos). Y peor sería el escenario por la eliminación de entidades públicas que propone De la Espriella en su idea de reducir el tamaño del Estado y por esa vía, su privatización. Pero no solo es el fracking. Abelardo, en su supina ignorancia en temas ambientales le apostará a la gran minería, lo que implica regresarnos a los tiempos de Uribe Vélez, en los que se entregaron 7.869 licencias mineras, lo que implicó la eliminación de los límites entre lo legal y lo ilegal. El modelo de la gran plantación se impondrá, lo que supone la desaparición de las fincas econativas y el minifundio. Potrerizar y convertir ecosistemas frágiles en socavones serán las actividades que promoverá De la Espriella, quien al igual que Trump, es negacionista del cambio climático. Las posturas fascistas de Trump y De la Espriella se extienden a los ecosistemas naturales-históricos, vistos por estos como obstáculos para la visión desarrollista que promueven, en particular porque para el caso colombiano, a ellos están asociadas las vidas de indígenas y campesinos, comunidades que De la Espriella detesta.

A   Adenda: aunque hace unas horas el candidato aporofóbico salió a decir que en su gobierno no habrá fracking en páramos, no descarta que acuda a esa técnica de fracturamiento hidráulico para extraer gas y petróleo en otros territorios o ecosistemas. De la Espriella no es de fiar: en el pasado dijo que era ateo y ahora es el más ferviente creyente. 


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lunes, 8 de junio de 2026

UN MENSAJE PARA LOS APOROFÓBICOS

 



Por Germán Ayala Osorio

 

La aporofobia es un sentimiento y/o una actitud prejuiciosa propia de aquellos que, en un intento desesperado, tratan infructuosamente de olvidar de dónde salieron, de dónde vienen y de las dificultades económicas que padecieron en el entorno familiar. La conciencia de clase en cientos de miles de colombianos aporofóbicos es una materia pendiente, fruto de la consolidación del individualismo que les permite tomar distancia de los problemas de su propio país. Y desde ese parapeto ideológico suelen otear lo que pasa en el país, sin tratar de comprender las circunstancias contextuales, incluida la concentración de la riqueza en pocas manos y la operación de un Establecimiento mafioso y criminal, que producen y reproducen la pobreza y los pobres que tanto odian, desprecian y temen. Y cuando las reconocen, deciden soslayarlas para sentir que tienen la razón porque el pobre es pobre porque quiere. Aquello de “salir adelante y soy exitoso” en medio de millones que sufren y llevan una vida miserable no deja de ser una mentira desde una perspectiva humanística.

Los aporofóbicos arrastran problemas no resueltos alrededor de los efectos psicológicos dejados por penurias financieras de su atormentado pasado. Odiaron la pobreza de sus padres, al tiempo que ignoran que ella es el origen de su desprecio y miedo hacia los pobres con los que se topan a diario en calles, andenes, semáforos y avenidas; desconocen también que esa actitud aporofóbica los llevó y llevará a votar en segunda vuelta por el candidato presidencial de la ultraderecha neoliberal, Abelardo de la Espriella Otero, el más genuino aporofóbico colombiano que levita perfumado e inflado por el olor de costosas marcas de ropa; un excelso catador del arribismo, el clasismo y el racismo de aquellos que lo aplauden a rabiar, seducidos por su belicoso discurso, con los que comparten el desprecio por las tristes realidades de una sociedad insolidaria que aprendió a odiarse así misma.

Se consideran exitosos porque tienen avión privado, visten costosas pintas (outfit) y perfumes; o porque viajan por el mundo no para aprender formas modernas y civilizadas de ser y estar, sino para escapar, así sea por unos días o meses, de las vergonzantes realidades que los acomplejan y “atacan” al recordar que son, para unos, despreciables “sudacas”, o para otros, insignificantes “latinos” a merced de los fascistas de ICE o de otras autoridades migratorias.

Vivir por largo tiempo en las burbujas individuales los hace sentirse cercanos a las maneras de una élite admirada. Al intentar dejar de ser clase subordinada, fácilmente caen en la falsa conciencia. Ignorar las desigualdades sociales, temer y odiar a los pobres da cuenta de ese engañoso estado mental que varios marxistas llamaron conciencia falsa o falsa conciencia.

Si Usted viene de abajo y es hijo de madres y padres campesinos, mecánicos, choferes, modistas y cuanto oficio ejercido por los que hacen parte de comunidades subalternas, está obligado ética y moralmente a votar en contra de Abelardo de la Espriella. No importa si Usted hoy tiene maestrías o doctorados; o trabajó en multinacionales o tiene un empleo en una de esas corporaciones responsables en grado sumo de la reproducción de las injusticias locales, regionales y mundiales; si es coherente, debe negarse a sufragar a favor del ladino candidato de la ultraderecha neoliberal.

Hay que votar por quien va a seguir intentando sacar de la pobreza y la miseria a nuestros connacionales: Iván Cepeda;  y no por quien oficiará como el servil lacayo del pederasta que gobierna en los Estados Unidos o el dócil siervo de una élite igualmente aporofóbica a Usted: Abelardo de la Espriella, el "Tigre de Temu". 

Adenda: soy hijo de madre modista y de padre mecánico, tractorista y almacenista.  Esto último lo estudió en el Sena. Inteligentes ambos, berracos y amorosos sacaron adelante a tres hijos. Honro su memoria y perfiles votando siempre en contra de candidatos serviles, neoliberales, violentos, machistas, misóginos, lacayos y aporofóbicos. 

domingo, 7 de junio de 2026

A POCOS DÍAS DE LA SEGUNDA VUELTA

 


Por Germán Ayala Osorio

 

Se acerca la segunda vuelta y aún no sucedió algo extraordinario que permita pensar que la remontada del Pacto Histórico está asegurada o que la campaña de la ultraderecha aumentará la ventaja lograda en la primera vuelta.

Muchos piensan que un debate televisado entre Cepeda y De la Espriella puede ser el punto de quiebre que favorezca al candidato del gobierno por una razón evidente: es discursivamente superior al vocinglero agente del uribismo y de los sectores más retardatarios del Establecimiento.

Podría también jugar a favor del abogado que considera que la ética nada tiene que ver con el derecho la fina y efectista manipulación de parte de los medios hegemónicos y redes sociales de su estética metrosexual, incluidas por supuesto sus costosas pintas (el outfit que llaman), la imagen postiza y el maquillaje que de manera perfecta esconde los rasgos o las “rayas” del pérfido espíritu de sus patrocinadores que encaja muy bien con el de quien prometió reducir el tamaño del Estado, dolarizar la economía y eliminar varias instituciones públicas. Y lo más preocupante, “destripar” a todo lo que huela a izquierda, a derechos humanos y cuidado de la biodiversidad.

La figura del “Tigre” debe asociarse a la condición de gran depredador que ostenta el felino. Aunque en Colombia no contamos con la presencia del feroz animal, ello no es óbice para pensar que quienes acompañan a De la Espriella constituyen una fuerza capaz de depredar valiosos ecosistemas naturales e incluso el erario. Y el mismo candidato se ha mostrado proclive a dar violentos zarpazos a la constitución y a los derechos humanos. Cambiemos de tercio.

Cepeda estuvo ayer en el Oriente de Cali y volvió a referirse al expresidente y expresidiario Álvaro Uribe. Esta vez, por el caso de su hermano, Santiago, cuya condena por crímenes de lesa humanidad ratificó la Corte Suprema de Justicia. El senador y candidato presidencial insiste en el error de mentar a Uribe Vélez en sus intervenciones públicas cuando el objetivo electoral y político es el candidato de Fenalco, Gilinsky, terratenientes y por supuesto el de Uribe. Aunque en este caso el Gran Titiritero no tendrá el dominio absoluto sobre Abelardo de la Espriella- como sí sucedió con Iván Duque-, intentará mover algunos hilos de quien claramente será el “muñeco o títere” de los sectores de la derecha neoliberal. ¿Será el abogado cordobés un Duque 2? Sobre esto último Cepeda podría aportar a la narrativa que exponga los enormes riesgos de un gobierno neoliberal abelardista igual o parecido al de Iván Duque Márquez.

Para derrotar en segunda vuelta a De la Espriella hay que ir a buscar a quienes no salieron a sufragar el 31 de mayo e incluso a los que hace años no votan. En la llamada Colombia profunda están los votos silenciosos y otros que no llegaron a las urnas por asuntos logísticos (no hubo transporte e incluso otras variables). No es recomendable hacer cuentas alegres con los votos de Fajardo, Claudia López, Roy Barreras y mucho menos con los del nuevo tibio Juan Daniel Oviedo, el remplazo del primero de esta corta lista.

Entre tanto, el presidente Petro sigue jugando con el lenguaje y el marco legal-se trata de una prohibición ridícula- que le impide participar en política electoral. Dicen algunos analistas y comentaristas que esas intervenciones discursivas del jefe del Estado afectan negativamente a la campaña de Cepeda. Es posible. Lo que está haciendo Petro es advertirle a la derecha uribista, abelardista y destripadora que, de triunfar De la Espriella en segunda vuelta, como expresidente de la República está decidido a irse a las calles a defender su obra de gobierno y a su pueblo: “Me voy a la calle con mi pueblo. De pronto puedo hacer más en la calle”, espetó recientemente.

La izquierda tendrá un líder opositor de kilates que usará su cuenta de X para mover la opinión y dirigir a la bancada del Pacto Histórico en el Congreso. Mientras que la derecha asiste al marchitamiento natural del expresidente Uribe, golpeado, además, por la condena contra su hermano Santiago; y quizás esté preocupado por el proceso en Fiscalía por las masacres de la Granja y El Aro perpetradas cuando fungió como gobernador de Antioquia.

Ya casi es 21 de junio para que se termine esta angustiante campaña. Ese domingo, gane quien gane, los enfrentamientos y la violencia discursiva en las calles y redes sociales continuará por una razón: nos odiamos. El Mundial servirá para bajarle a la calentura política que ya tocó las huestes de la Selección por cuenta de la fatua e infantil actitud de James Rodríguez y de varios de sus compañeros que confirmó el nivel de animadversión que sienten hacia Petro y el progresismo.

Adenda: constituye un acto de cobardía e irresponsabilidad votar en blanco. No solo porque ese voto no es vinculante en segunda vuelta, sino porque más allá de las diferencias ideológicas y los errores cometidos por el gobierno Petro, el proyecto de país que encarna Abelardo de la Espriella es retardatario, violento y profundamente antidemocrático.

sábado, 6 de junio de 2026

RATIFICAN CONDENA CONTRA SANTIAGO URIBE Y LA PRENSA SE AUTOCENSURA

 


Por Germán Ayala Osorio

 

Una de las peores prácticas periodísticas es la autocensura. Puede, en precisos contextos y coyunturas, ser igual o más dañina que la censura oficial. Noticieros de televisión de RCN, Caracol y Teleantioquia llevan varios días sin referirse a un hecho noticiable que cumple con todos los criterios para convertirse en un hecho de interés nacional: la Corte Suprema de Justicia ratificó la condena contra el hermano del expresidente Álvaro Uribe Vélez por homicidio agravado. Se trata de Santiago Uribe Vélez, líder del grupo paramilitar Los 12 Apóstoles que operó y asesinó civiles en Yarumal, Antioquia.

En la parte resolutiva del histórico y ejemplarizante fallo se lee: “Confirmar la sentencia proferida el 25 de noviembre de 2025 por el Tribunal Superior de Antioquia, mediante la cual condenó a Santiago Uribe Vélez como coautor penalmente responsable de concierto para delinquir agravado y homicidio agravado, como concurso de delitos de lesa humanidad”.

Semejante decisión judicial, sobre la que no queda recurso judicial al que pueda apelar la defensa de Santiago Uribe Vélez, ameritaría por lo menos dos días de abordaje periodístico, la apertura de emisiones y la exposición de conexiones con la actual coyuntura electoral. Claramente las grandes empresas mediáticas, hoy convertidas en actores políticos que apoyan la candidatura del ultraderechista Abelardo de la Espriella, asumieron la autocensura como una acción política (editorial) para proteger la imagen de la familia Uribe Vélez, del uribismo y la del propio candidato presidencial de la ultraderecha, en la medida en que éste último en el pasado defendió la inocencia de Santiago Uribe; también fue el apoderado de agentes paramilitares.

De la Espriella defendió en el pasado a líderes de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC). ha defendido a paramilitares como Jorge Visbal Martelo (condenado por nexos con AUC), parapolíticos como Rocío Arias y Eleonora Pineda, y figuras ligadas al narcotráfico y estafas como David Murcia Guzmán (DMG) y redes asociadas a Alex Saab. Investigaciones periodísticas revelan vínculos empresariales con familias de ‘Comandante Barbie’ (narcoparamilitar), incluyendo sociedades en ron y vino”.

Frente al caso de Santiago Uribe Vélez, De la Espriella, en 2024, dijo lo siguiente: “Décadas de narrativa y propaganda mamerta se derrumban con pruebas. También se hace justicia cuando se absuelve al inocente: Santiago Uribe pasó la mitad de su vida defendiéndose de un montaje. ¿Quién le devolverá a la familia Uribe Vélez la tranquilidad perdida en tantos años de persecución y difamación... El principal mentiroso y armador de “pasteles” es el jefe de la mafia, Gustavo Petro...”.

Desestimar semejante hecho noticiable constituye una vulgar acción de autocensura que pone en tela de juicio la independencia, el profesionalismo y la seriedad de los referidos medios masivos que, junto a otros, pasaron de agache frente a un fallo histórico que confirma la existencia del grupo paramilitar Los 12 Apóstoles y la responsabilidad del hermano del expresidente y expresidiario Álvaro Uribe Vélez en la operación de esa estructura criminal.

La autocensura en la que incurren los medios masivos manda un negativo mensaje a los estudiantes de las escuelas de periodismo, en la medida en que en muchas facultades de comunicación social-periodismo se insiste en decirles a los estudiantes que deben actuar con rigurosidad, objetividad y transparencia, principios deontológicos proscritos al momento en el que la autocensura se asume como práctica institucional.

viernes, 5 de junio de 2026

DE TRAPOS Y CAMISETAS

 


Por Germán Ayala Osorio

 

En los tiempos de la Violencia, conservadores y liberales pobres agitaron trapos y banderas azules y rojos para defender disímiles ideas en torno a la vida y la operación del Estado; azuzados por los líderes de los partidos Conservador y Liberal, cientos de miles murieron degollados y desollados. Se mataron entre ellos. 

Sobre la erosión de esas ideas y las muertes violentas de unos y otros, el Frente Nacional nació para ponerle fin a las confrontaciones y después de 16 años terminó siendo el osario o la cárcava en la que aún reposan las cenizas de aquella incipiente democracia y las hilachas de esos dos símbolos de la intolerancia, ignorancia, la estupidez y el odio; sentimientos que hoy siguen vigentes en el país atados ahora a la camiseta de la Selección Colombia y al uso político-electoral de la venerada prenda. Con los años, será también un trapo. Hasta una jueza de la República entró a terciar en las reyertas discursivas en torno a los contextos en los que se exhibe la remera, como le dicen los argentinos. Muy seguramente su fallo sea reversado por la campaña presidencial afectada. 

Mientras que la prensa deportiva, la Federación Colombiana de Fútbol, los propios jugadores y el técnico Lorenzo insisten en la manida idea de que la “Selección nos une”, en las redes sociales por varias horas se calentaron los ánimos entre quienes disculparon y defendieron a James Rodríguez por negarse a tomarse una foto con Antonella Petro y aquellos que se le fueron encima al 10 de la Selección por la actitud grosera y hostil  con la que estrechó la mano del presidente de la República e ignoró la petición de la jovencita que lo sigue y adora desde temprana edad.  Horas después del suceso, la propia hija del presidente de la República grabó un video con el que dio por superado el asunto y le confirmó al infantil James Rodríguez que ella sigue “amándolo”, al igual que a la Selección. Se espera que, con ese mensaje de la reconocida adolescente, cargado de sensatez y dignidad, cesen los ataques contra el 10 y la Selección, a pocos días de iniciar su participación en el Mundial. ¿Tendrá  James la gallardía de responderle el mensaje a Antonella?

Pareciera que como sociedad incivilizada, clasista, aporofóbica y racista estamos condenados al uso de trapos y camisetas para reconocernos y estigmatizarnos. Los que cuidan carros en las calles y usan retales para ser reconocidos como excluidos y condenados al rebusque y los que se ponen la camiseta oficial de la Selección para exhibir poder adquisitivo -cuesta casi 400 mil pesos- comparten la misma trágica historia política y las taras civilizatorias que logran matizarse por algo más de los 90 minutos de un partido de fútbol. Ese es el tiempo que nos dura la prometida comunión que acompaña a la naturalizada sentencia “la Sele nos une”.

Sigamos hablando de trapos. Los rojos que sirven para advertir que se lleva una “carga larga y ancha” bien podrían usarse cosidos a la bandera nacional y las camisetas de la Selección con la frase: “transite y opine bajo su responsabilidad, sociedad civilizada y democrática en construcción”.

Que inicie el Mundial y debute la Selección contra el combinado de Uzbekistán. Sin importar el resultado, los periodistas y narradores deportivos insistirán en el sentimiento patriótico- patriotero- con el que simulamos que nos amamos, cuando ad-portas de la segunda vuelta presidencial está claro que estamos divididos y que nos odiamos a muerte. Si la Selección es eliminada- como esperan los que criticaron a James-, la costosa camiseta original y las “chiviadas” terminarán convertidas en trapos desechables. Otros las guardarán para sacarlas nuevamente dentro de cuatro años, porque la violencia, física y simbólica y el sueño mundialista, devienen perennes en el país del Desangrado Corazón. 

DIOS, HINCHAS DE LA SELECCIÓN Y JAMES RODRÍGUEZ

 


Por Germán Ayala Osorio

 

Las pasiones que mueve el fútbol en Colombia llevaron a cientos de colombianos, un 5 de septiembre de 1993, a retroceder en sus procesos evolutivos con el 5 a 0 que once “guerreros o héroes sin capa” le propinaron a la Selección Argentina en el Monumental de Núñez.  Un abultado, histórico y moral triunfo- una gesta, dijo la prensa deportiva- que no entregó título alguno. Bueno, sí, uno, a la “peor celebración”.

Ese comportamiento anómalo e incivilizado se repitió con matices en la final de la Copa América que perdieron con Argentina. Otro triunfo moral: quedaron subcampeones. Y hace pocas horas, esas mismas pasiones, mezcladas de clasismo, racismo, aporofobia, arribismo, arrogancia, patanería y supina ignorancia generaron un cisma en el colectivo de hinchas del seleccionado nacional. Fruto de esa ruptura, la figura de James Rodríguez fue quemada, incluida la “mona” de Panini y la costosa y oficial camiseta 10. Quemaron al ídolo de papel y arde su imagen en esas oscuras cuevas o trincheras llamadas redes sociales. De la reyerta discursiva participaron funcionarios del gobierno, políticos, tuiteros y columnistas.

Pero, así como las derrotas, los triunfos de la Selección, el comportamiento de la hinchada y la (de) formación política de los jugadores dicen mucho de lo que somos como sociedad, las canciones también aportan lo suyo. “Soñando con el abuelo” es un bambuco escrito por Luis Javier Piedrahita Gaviria, más conocido como Fausto. Si miramos la letra en perspectiva cultural, más bien parece una radiografía indeleble, una especie de papiro del que se desprenderán eternos memoriales de agravio, o un enorme espejo en el que cada cierto tiempo nos miramos para reconocer lo que verdaderamente somos como individuos y sociedad.

En medio de lo que llaman los medios polarización política y crispación ideológica, la iglesia católica a través de la Conferencia Episcopal en reiteradas ocasiones llamó a “desescalar el lenguaje, a respetar al otro”. A pocos días de la segunda vuelta presidencial, los enviados de Dios en la Tierra vuelven a pedir que se detenga la pugnacidad entre los candidatos presidenciales. Eso sí, se cuidan de advertir que un proyecto político defiende la vida y que el otro hará de la muerte su glorioso himno.

Sin duda alguna una encomiable exhortación que se desvanece y pierde sentido cuando leemos y cantamos “de la iglesia, suyo abuelo ya casi no queda nada, los curas que no son santos la quieren manipulada”. El silencio cómplice de varios purpurados frente a las inmorales prácticas pederastas y pedófilas de cientos de curas confirman la infausta radiografía del autor del bambuco. Los periodistas de CasaMacondo que investigaron a los degenerados sacerdotes son víctimas de persecuciones judiciales y amenazas de muerte. “Aquí el mundo está al revés… Al ladrón tratan señor, y al señor como un pirata…”.

La situación de la iglesia católica y de otras congregaciones que insisten en la existencia y la imperiosa necesidad de adorar a Dios nos recuerda la metáfora que Nietzsche le entregó al mundo hace marras: “Dios ha muerto”. Siglos después, y muy lejos del viejo continente, cientos de tuiteros confirman la muerte de un semidios llamado James. << “James es un nombre masculino de origen hebreo que significa "sostenido por Dios" o "Dios es misericordioso">>.

Los mismos hinchas que quemaron la figurita aseguran que con un par de golazos y la clasificación a cuartos de final en el Mundial será suficiente para que esa deidad llamada James resucite, así sea igual de arrogante y grosero al que le negó una fotografía y el saludo a Antonella Petro. Porque así somos. O quizás debamos preguntarnos como lo hizo Yunis Turbay en su libro ¿Por qué somos así?, ¿Qué pasó en Colombia?

 

jueves, 4 de junio de 2026

JAMES RODRÍGUEZ, UN 10 EN PATANERÍA

 


Por Germán Ayala Osorio


El desaire de James Rodríguez a la hija del presidente Petro y la actitud hostil con el presidente de la República tiene un profundo arraigo cultural. De padre ausente, James se levantó como casi todos los jugadores de fútbol del país: en medio de precariedades y afugias económicas, vacíos emocionales y por supuesto ambientes familiares en los que los libros y la lectura brillan por su ausencia.

Ahora que es millonario, el 10 de la Selección de Fútbol se “da el lujo” de despreciar a la hija del jefe del Estado, una menor de edad que hace rato se declaró fans de la Selección. James es padre de una hija, vaya contradicción.

La actitud infantil del hábil zurdo-con las manos, es de derecha- está ancorada a la doctrina que su amigo y admirado expresidente Uribe impuso y naturalizó en el país: quien no está conmigo, está contra mí; los hijos y los amigos de mis enemigos, son también mis enemigos. De allí que el desprecio de Rodríguez hacia Antonella Petro se explique porque James odia al presidente y a todo lo que él representa: a millones de pobres, trabajadores, sindicalistas y docentes, entre otros, que se vieron beneficiados con el incremento del salario mínimo en un 27%. Así las cosas, James Rodríguez no irá al Mundial a representar a todos los colombianos, sino a aquellos que él considera dignos de reconocimiento: la gente con plata y de derecha.

James Rodríguez es arribista y clasista gracias al fútbol, el deporte espectáculo más popular del mundo, al que siguen millones de pobres alrededor del mundo. Estar forrado en dinero no asegura tener o desarrollar el llamado don de gente. James es la constatación del sentido de realidad de esa sentencia.

Así como en las redes le están dando con todo al 10 de la Selección, también hay que darle “periodicazos” al presidente Petro por exponer a su hija menor ante varios de los patanes que Néstor Lorenzo convocó. Bueno, no podemos olvidar que el técnico consideró llevar al Mundial a Sebastián Villa, patán de patanes. En un ambiente masculino como ese, la patanería y el irrespeto a las mujeres resulta ser una cosa menor.

Por supuesto que ninguno de los compañeros de James en la Selección se atreverá a llamarle la atención por haber sido grosero con Antonella Petro; y mucho menos la Federación Colombiana de Fútbol (FCF), entidad que ya tiene suficiente con tener que lidiar con la personalidad de Ramón Jesurún. Si se atreven, de pronto este semi dios se molesta, le da una rabieta y abandona la concentración. O se va a los puños con quien ose hacerle ver lo mal que quedó ante los colombianos. ¿Se atreverán los periodistas deportivos a confrontarlo? Lo dudo, porque ellos están para adorarlos y cargarles la alfombra roja sobre la que James no camina, levita. Algunos medios hablan de "incómodo momento" o de "gesto confuso". 

James, jugas al fútbol y has logrado cosas importantes a nivel de clubes. En la cancha te haces “grande”; por fuera, sos diminuto. Ojalá los hambrientos de victoria de Uzbekistán y la República Democrática del Congo te enseñen algo de humildad. Agrandado. Y no se olvide que Colombia, a nivel de la Selección de Mayores, aún no ganó nada a nivel mundial.

¿EXPRESIDENTE SANTOS VOTARÁ POR CEPEDA?

  Por Germán Ayala Osorio   “ Les tiro un facto y me voy ” dijo en reciente video el expresidente Juan Manuel Santos. Habló de la prote...