sábado, 14 de marzo de 2026

A LOS HIJOS DE LUIS CARLOS GALÁN LOS COOPTÓ EL ESTABLECIMIENTO




Por Germán Ayala Osorio

 

A los hijos del inmolado Luis Carlos Galán Sarmiento se les exige que recojan el ideario político de su progenitor, lo que no es otra cosa que enfrentarse al Establecimiento y en particular a los agentes políticos que de manera directa e indirecta cohonestaron con el atentado que terminó con la vida del líder del Nuevo Liberalismo. Tanto Carlos Fernando como Juan Manuel Galán dejaron claro que se sienten cómodos al estar del lado de la derecha, espectro político e ideológico en donde se naturalizaron los dos más graves problemas que el líder asesinado en la plaza de Soacha fustigaba en su campaña hacia la presidencia de la República: el narcotráfico y la corrupción.

Juan Manuel Galán participó de la Gran Consulta del uribismo y hoy secunda el proyecto de la dupla Valencia-Oviedo, que representa a una derecha neoliberal y anti-derechos que se opone a la reforma agraria y rechaza con ahínco aquello de la función social de la propiedad, principio constitucional que defendió en su momento su padre. Incluso, Galán Sarmiento compartía la idea de la expropiación de la tierra, eso sí, sin atropellos a los propietarios; de ponerle límites al latifundio y el apoyo a la organización del campesinado.

Entre tanto, Carlos Fernando, como alcalde Mayor de Bogotá, está labrando el camino hacia la presidencia defendiendo los intereses corporativos desde los cuales se garantiza la operación privada del Estado en desmedro de los derechos colectivos, en particular de la población vulnerable y pobre. Carlos Fernando milita en Cambio Radical, un partido político que la opinión pública asocia con la corrupción.

Por cuenta del enorme carisma y el proyecto de país que encarnaba Luis Carlos Galán sus vástagos soportan la presión social y política de sectores de la izquierda y el progresismo que les exigen a diario acercarse ideológicamente a su padre. Ya es tiempo de abandonar esa exigencia pues llevar el apellido Galán se convirtió en una pesada carga para los hijos del inmolado líder. Peso, por supuesto, que no les interesa sobrellevar porque implicaría enfrentarse a las fuerzas de un Establecimiento que terminó cooptándolos al ofrecerles jugar políticamente, eso sí, sin erosionar la hegemonía de poderosos actores económicos y políticos comprometidos con la corrupción y el narcotráfico, las dos inmorales realidades que Luis Carlos Galán confrontó con firmeza durante su campaña presidencial. Ya dejen tranquilos a los hijos de Galán y a la memoria del sacrificado líder.

Adenda: lo más seguro es que a Juan Manuel le den un ministerio, en caso de que Paloma Valencia gane la presidencia. Eso sí, le quedará bien difícil desmarcarse en adelante del uribismo. Esa mácula la llevará por siempre. 


Nota: imagen tomada de Semana.com

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