Por Germán Ayala Osorio
Iván Cepeda Castro retó a debatir
a Paloma Valencia Laserna y Abelardo de la Espriella. Ahora dependerá de cuál
empresa mediática estará interesada en organizar un debate presidencial entre
los dos candidatos de la ultraderecha y el candidato del gobierno. Se trata de
una decisión compleja por todo lo que ahí se juega.
Desde el punto de vista económico
(el rating), dicho debate sería un éxito absoluto. La pauta se vendería
muy bien en un horario prime time. Eso sí, políticamente podría resultar
negativo para la agenda y los intereses del canal o medio de comunicación del
Establecimiento que se atreva a aceptar el desafío del candidato presidencial
que lidera la intención de voto en todas las encuestas que se han aplicado
hasta el momento. Y podría resultar así por las flaquezas conceptuales y
discursivas de Valencia Laserna, pero sobre todo las de Abelardo de la
Espriella, un abogado penalista que, con un discurso básico y chabacán impulsa
un proyecto de país que nos devolvería a los tiempos de la constitución de
1886. Entre los dos proyectos hay muy pocas diferencias.
Sin duda alguna, se trata de una
provocación política y mediática de Cepeda Castro, quien venía recibiendo críticas
por negarse a debatir en las condiciones que priorizan los enfrentamientos verbales
y los agravios, circunstancias estas que gustan mucho a los directivos y editores de Caracol
y RCN.
El candidato presidencial del
progresismo les lanzó un "anzuelo" con una buena carnada. ¿Lo morderán Caracol y
RCN televisión, los canales privados con la capacidad para realizar un debate
presidencial? ¿Harán lo propio Valencia Laserna y De la Espriella?
El reto no incluyó a Sergio
Fajardo y Claudia López, candidatos presidenciales de un medroso centro que no
parece tener cabida electoral y política en la actual campaña presidencial,
reducida al enfrentamiento entre la ultraderecha representada en Valencia y De la
Espriella y la izquierda democrática y el progresismo en cabeza de Iván Cepeda.
No invitar a Fajardo y López
puede sonar excluyente y hasta arrogante en la medida en que son opciones
válidas para aquellos que creen que la exalcaldesa de Bogotá y el exgobernador
de Antioquia representan realmente a un centro que ellos mismos se encargaron
de desdibujar con sus erráticas decisiones políticas del pasado y el discurso
ambivalente y acomodaticio de sus campañas.
Es posible que Cepeda Castro esté
pensando en que un “triunfo” en un primer y quizás único debate contra los candidatos
uribistas lo catapultaría como la única opción viable y posible; realidad
política que no convendría del todo a las empresas mediáticas que justamente acompañan
política y periodísticamente a las campañas de Valencia y De la Espriella.
Hay que esperar si los candidatos
del expresidente y expresidiario Álvaro Uribe “muerden” el anzuelo que les lanzó
Cepeda; lo mismo sucede con los canales RCN y Caracol, actores políticos que se
verán obligados a brindarle al candidato del Gobierno las garantías que viene
exigiendo para asistir a debates. El formato será clave. Cepeda podrá exigir, en su calidad de retador,
una metodología que facilite el despliegue de sus propuestas de gobierno, en
contravía de las preguntas y las réplicas insulsas que suelen promover en los
debates los canales Caracol y RCN.
Adenda: en caso de que las empresas mediáticas no "muerda el anzuelo" que les lanzó Cepeda, existen en
Colombia universidades privadas con la capacidad técnica para organizar y transmitir
debates presidenciales.
Imagen tomada de Semana.com