Por Germán Ayala Osorio
La conversación telefónica entre
Petro y Trump el mismo día en el que se daban multitudinarias concentraciones
en varias ciudades en favor del presidente colombiano puede entenderse como una
excelsa jugada político-electoral de Gustavo Petro.
Gustavo Petro llamó a Trump para
limar asperezas, desescalar los ataques verbales y provocar una reunión bilateral en la Casa Blanca que ya está
siendo coordinada entre Marco Rubio y Rosa Villavicencio. Con ese gesto, Petro golpea
con dureza a varios agentes de la oposición y empresas mediáticas que aplaudían
la posibilidad de una invasión o de un ataque de la fuerza Delta de los Estados
Unidos contra Colombia. En su discurso criticó el papel de la prensa
tradicional en la construcción de una imagen negativa de su gobierno, que
alimentó la ojeriza del mandatario estadounidense.
En su intervención en la Plaza de
Bolívar, Petro se refirió a los políticos que viajaron a Washington a engañar
al huésped de la Casa Blanca y a rogarle que actuara con firmeza contra el
presidente de la República. Sin nombrarlos, Petro aludió a Federico Gutiérrez,
Alejandro Eder, Alejandro Char, Dumek Turbay, Álvaro Uribe Vélez y Vicky Dávila,
entre otros más, que en actitud cipaya viajaron a los Estados Unidos, de
acuerdo con Petro, a falsear la realidad económica y política del país con el
firme propósito de generar sanciones y tensiones, alimentadas por las
imprudencias verbales de ambos mandatarios registradas en sus redes sociales. De
esas falsedades Trump concluyó que Petro era el “líder de los
narcotraficantes, que era un dictador y un enfermo”. Colombia fue
descertificada en su lucha contra el narcotráfico y Petro fue incluido en la Lista
Clinton.
En su intervención pública, el jefe del Estado dijo: "Le dije a Trump que muchos de los políticos que fueron a EEUU tienen relaciones con el narcotráfico. Muchos de los que fueran allá buscaban violencia para que no fueran juzgados en Colombia y detener el juicio contra la parapolítica".
Bienvenida la reunión
Petro-Trump, que deja ganadores y perdedores. Uno de los beneficiados es Iván
Cepeda, siempre y cuando de la reunión salgan positivos acuerdos bilaterales.
Así las cosas, la campaña electoral y los comicios mismos se desarrollarían sin
las incertidumbres y los miedos propios que generó la amenaza de Trump de atacar
al país para llevarse preso a Petro.
El propio Petro sale airoso
frente a la oposición en la medida en que erosiona la narrativa recreada por
varios políticos de la derecha colombiana que advertían que el presidente
colombiano estaba buscando una “guerra con USA” para impedir la jornada electoral
y por tanto la elección presidencial para quedarse otros cuatro años más en la
Casa de Nariño.
La abyecta y feroz oposición al
presidente Petro acaba de sufrir una fuerte derrota política en la medida en
que esperaban que, en su alocución en la Plaza de Bolívar, el mandatario de los
colombianos se fuera lanza en ristre contra Trump y lo desafiara como cuando burlón imitó el baile de Trump en la escena pública. Petro dejó claro que tenía un discurso preparado, antes de
producirse el diálogo con su homólogo estadounidense.
Imagino que esos y otros agentes
de la derecha política y mediática local dirán en las próximas horas que Petro se
hincó ante el poder de Trump. El haber tomado la iniciativa de llamar al
presidente estadounidense dará vida a esa lectura y por supuesto a graciosos memes.