Por Germán Ayala Osorio
En estos tiempos de sobreexposición
de egos, subjetividades y autodefiniciones identitarias, los “Therian” ocupan
por estos días el lugar privilegiado, efímero y pasajero de la “viralidad” de
las redes sociales, convertidas estas en una suerte de nuevo confesionario y
teatrino en los que la condición humana se construye y deconstruye a diario en
medio de conflictos armados, “guerras arancelarias”, amenazas nucleares y la
naturalización de la pederastia en círculos de poder integrados por hombres y
mujeres.
Cómo se auto percibe Usted
es la pregunta con la que se inicia el viaje hacia la efímera fama, los likes
y videos virales con los que se confirma que el mundo parece estar viviendo una
etapa de máxima estupidización por cuenta de los excesos de aquellos que
están dispuestos a llamar la atención en TikTok y X, bien para
legitimar genocidios, invasiones o simplemente para monetizar las cuentas de
los llamados “influenciadores”.
La prensa tradicional y
hegemónica local y mundial no tardó mucho en plegarse a la exhibición de los
Therian, individuos que se identifican- se auto perciben- con animales no
humanos. Actúan como perros, zorros, leones, jaguares, panteras y gatos, entre
otros.
Los titulares de prensa legitiman
a las redes sociales como nuevos espacios de socialización temprana, ante la
crisis de la escuela y quizás de la familia como instituciones modernas creadas
para “humanizarnos”: “Quiénes son los 'therian', el fenómeno viral que
triunfa entre los jóvenes y por qué arrasa en redes; Therians: qué son
y por qué cada vez más jóvenes se suman a esta tendencia viral”.
Unos reducen el “fenómeno” a una
moda, mientras que otros lo asocian a expresiones no contestatarias de jóvenes que
se divierten actuando de esa manera o que quizás están llamando la atención de
la sociedad y de sus núcleos familiares. Si dichas manifestaciones sirvieran
para “animalizar” a quienes desde disímiles formas de poder maltratan a los animales
no humanos, domesticados y salvajes, entonces podría pensarse en que los “famosos”
Therian están a poco de darle vida a un movimiento animalista de nuevo cuño.
Lo cierto es que los Therian comparten
con las “nuevas” identidades sexuales la sobreexposición en las redes sociales
y un mismo olvido: la necesidad de comprender la condición aviesa del ser
humano para iniciar de manera consciente un proceso universal de construcción
ética que nos lleve todos los días a ser mejores personas, sin que importe la orientación sexual. No
necesitamos “ladrar o aullar” para entender que hacemos parte de la Naturaleza.