Por Germán Ayala Osorio
Después de que un grupo de
periodistas, académicas, escritoras y abogadas (67 en total) firmaron un
comunicado en el que exigen que se rompa el silencio, mediático y
judicial y se investigue al expresidente Andrés Pastrana Arango por las más
de 50 menciones de su nombre en los archivos desclasificados por la justicia
gringa en el caso Epstein, la prensa hegemónica, en particular los medios
audiovisuales mantienen la autocensura en un caso que tiene todo para ser
noticia: está involucrado un expresidente de la República, se trata de tráfico de
niñas que posteriormente fueron violadas por empresarios y políticos poderosos
y hay por lo menos 20 preguntas formuladas a Pastrana que debería de responder por su condición de expresidente.
El diario El Espectador publicó
una nota y dedicó el editorial al espinoso asunto. Pero no es suficiente. Más
allá de si el resto de los medios masivos deciden por fin llamar a Pastrana
para que dé la cara, lo que la sociedad está esperando es un comunicado similar
al que publicaron las 67 mujeres, pero firmado por periodistas, académicos,
abogados y ojalá políticos hombres.
En la postura editorial que
asumió el diario bogotano se lee: “El expresidente de la República, Andrés
Pastrana, ha respondido con molestia a las preguntas surgidas a propósito
de la publicación de los correos del criminal Jeffrey Epstein. Si bien
su hostilidad es comprensible al verse conectado a uno de los peores casos de
pedofilia y tráfico de menores de edad en el planeta, sería útil para
Colombia y para él mismo que, como primer mandatario que fue del país,
cumpliera con su deber de transparencia ante todos los cuestionamientos que
surjan a propósito del desempeño de sus funciones”.
Es muy común en el país que las
luchas que vienen dando las mujeres por la igualdad de derechos y especialmente
contra el machismo y las disímiles formas de violencia sexual (física y
simbólica) no cuenten con el acompañamiento de los hombres. El caso de los
degenerados que violaron menores de edad y adolescentes en la isla de Epstein
nos obliga a rechazar esas prácticas arraigadas en escenarios de poder político
y económico en el que sobresalen hombres blancos y poderosos como Donald Trump,
miembros de la realeza británica y multimillonarios.
No basta con retuitear el
comunicado o darle me gusta. No. Por ello, invito a todos los hombres que
interactúan con la red social X – y con otras, por supuesto-, amigos y lectores de este blog, a que
publiquemos un comunicado similar al ya referido como forma de solidarizarnos
con las víctimas de los pederastas y con las mujeres que esperan que la prensa
confronte públicamente al expresidente Pastrana. El exmandatario está obligado moral y éticamente a responder las 20 preguntas formuladas. Debe, igualmente, aclarar las dudas que recaen sobre su cercana
relación con el depravado Epstein y su esposa Maxwell, quien fungía como proxeneta.
Como dijo El Espectador, “Expresidente Pastrana, es momento de responder”.
Imagen del Departamento de Justicia de los Estados Unidos. Tomada de El Espectador.