Mostrando entradas con la etiqueta Abelardo de la Espriella. Mancuso. Tigre. Populismo. Derecha. Extrema derecha. Movistar Arena. Fascismo. Autoritarismo.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Abelardo de la Espriella. Mancuso. Tigre. Populismo. Derecha. Extrema derecha. Movistar Arena. Fascismo. Autoritarismo.. Mostrar todas las entradas

viernes, 3 de julio de 2026

LAS SIETE RAYAS O MARCAS DEL TIGRE


Por Germán Ayala Osorio

El tenso ambiente con el que se dio inicio al empalme entre los comisionados del gobierno saliente y entrante expresa con preocupante claridad el nivel de animadversión generado entre las huestes petristas y abelardistas comprometidas en la transición del poder que al parecer no se dará de manera serena. Que el presidente electo se niegue a reunirse con Petro confirma el talante pendenciero, poco diplomático, infantil y ridículo del nuevo inquilino de la Casa de Nariño.

Más allá de esas evidencias personales veo por lo menos siete marcas, luces o rayas que rodean el origen académico, la personalidad y el proyecto político que defenderá y aplicará el nuevo presidente de la República.

De la Espriella Otero estudió derecho en una universidad que lleva el nombre de un esclavista: la Sergio Arboleda. De esa misma alma máter egresaron Iván Duque Márquez, el subpresidente y el exfiscal Francisco Barbosa. El ministro de Hacienda del nuevo gobierno, Miguel Gómez Martínez fue vicerrector de esa misma institución. Si bien las universidades no definen y mucho menos son responsables de las decisiones y el comportamiento de sus egresados, la filosofía y la institucionalidad derivada de la operación de la institución educativa suelen dejar marcas e incluso inspirar derroteros éticos y morales de quienes pasaron por sus aulas. Insisto: lleva el nombre de un esclavista y ese no es asunto menor.

La segunda luz o raya (roja, en cualquier caso) está atada a lo que ya el país está viendo: la anuencia y cofradía de las empresas mediáticas que de manera temprana optaron por no vigilar y mucho menos examinar y criticar, como les corresponde deontológicamente, al nuevo gobierno. Ni la vida privada del mandatario electo y mucho menos sus decisiones administrativas y políticas pasarán por la “guadaña” ideológica que usaron contra Petro durante cuatro años. Por ser una invención mediática, De la Espriella gozará de la autocensura periodística, lo que asegurará una larga luna miel entre la Casa de Nariño y las empresas mediáticas.

La tercera raya está atada al protagonismo de su fórmula vicepresidencial pues manda un mensaje preocupante: las decisiones macroeconómicas las tomará en adelante el vicepresidente José Manuel Restrepo Abondano, de la mano de Fedesarrollo y otros tanques de pensamiento, lo que confirmaría los temores que en varios sectores de la opinión circulan alrededor de la capacidad del presidente electo para comprender el estado de las finanzas públicas, entre otros asuntos estatales que como jefe de Estado debería de dominar con algún grado de suficiencia. Esos miedos tienen asidero en el pobre discurso de Abelardo de la Espriella Otero. Va quedando claro que tiene deficiencias para hilar las ideas, lo que lo hace ver cantinflesco e indocto en temas álgidos que como presidente debería de dominar.

La cuarta marca (un rojo encendido) tiene que ver con el burlesco saludo militar con el que se comunica y relaciona con militares y policías y se despide de reuniones entre civiles. Ese saludo se ve fingido e infantil, lo que le quita seriedad al mandatario electo y lo que es peor, erosiona su condición civil, asunto que por supuesto compromete el carácter de la figura presidencial que representará por cuatro años y que de manera tácita debería de negar el carácter de combatiente o militar. El asunto es que De la Espriella simula no ser un civil cada que levanta su mano derecha.

La quinta raya nos remite a la campaña y al uso de la imagen del “tigre”, un felino salvaje (no domesticado) que a pesar de que no hace parte de nuestra fauna, los ciudadanos asocian su vida con fiereza. El nicho ecológico del tigre expresado en la cadena trófica da cuenta de un depredador. “El tigre desempeña un papel crucial como depredador tope en su ecosistema. Al ubicarse en la cúspide de la cadena alimentaria, controla las poblaciones de presas y mantiene el equilibrio natural de las especies en su hábitat. Su presencia garantiza la salud de los ecosistemas al regular el número de herbívoros y evitar el sobrepastoreo de vegetación”. Después de la campaña electoral, De la Espriella insiste en su conducta therian, asunto que suma a la consolidación del relato que da cuenta de un presidente al que la gente ve como poco serio. En política y en la actual coyuntura, Abelardo de la Espriella se auto percibe como un “Tigre” que ruge y amenaza con “destripar” a la izquierda y a todo aquel que piense distinto.

La sexta luz (aún más roja) advierte sobre una lucha entre moral religiosa y ética. Designar como ministra de educación a Vivian Morales confirma la existencia de ese conflicto entre esos dos determinantes humanos. Morales se opone a que las parejas del mismo sexo puedan adoptar. “Hay que sacar a Marx de la educación y meter a Dios. Hay que meter a Dios en la educación”, señaló la entrante ministra. Sin duda alguna, los comportamientos y prácticas atadas al ejercicio de la eticidad y la misma laicidad del Estado están seriamente amenazadas con lo dicho por Morales. No habrá lugar para los ateos, agnósticos y pensadores liberales. ¿Habrá santas inquisiciones en colegios y universidades? ¿Se quemarán libros y quizás impíos en plaza pública?

Y la última luz (aún más fuerte y encandilante) tiene que ver con la sumisión a los Estados Unidos del pederasta, violador y convicto presidente Donald Trump. Al ser ciudadano “americano”, De la Espriella está obligado moral y políticamente a defender los intereses de ese país. Su juramento así lo estipula. No es un asunto menor que la relación Trump-De la Espriella gire en torno a la probada inmoralidad del primero y al particular sentido y valor que el presidente colombiano le da a la ética. Recordemos que dijo que “la ética nada tiene que ver con el derecho”. No se trata de una frase desafortunada: estamos ante una postura de vida, para el caso profesional, que, por supuesto no está alejada de su condición como individuo.

En el 2030 sabremos los efectos y los daños que esas 7 marcas dejaron en la sociedad y en la nación. Lo cierto es que antes de posesionarse, De la Espriella, el infantil y ridículo therian, genera miedo por su condición de fiera depredadora. ¿Sobreviviremos?

 

domingo, 21 de junio de 2026

PRIMER DISCURSO DEL "TIGRE"

 

Por Germán Ayala Osorio 

En su condición no declarada oficialmente de presidente electo, Abelardo de la Espriella se dirigió a la “manada” que lo acompañó en Barranquilla. El vocablo “manada” hace referencia a “hato o rebaño pequeño de ganado que está al cuidado de un pastor. Sin.: hato, rebaño, recua, vacada, bandada”.

En un discurso ambivalente, muy propio de su carácter contradictorio, De la Espriella se subió a un elevado atril, con vidrio blindado, desde el que espetó amenazas, mandó mensajes de reconciliación, desconoció a Petro en su condición de presidente de la República; le habló a los veteranos, reservistas y a la tropa y hasta recitó de memoria la Oración Patria, un estribillo que se canta en batallones cuando los soldados los sacan a trotar; y le alcanzó para conminar a Iván Cepeda a que haga oposición desde el Congreso sin llamar a la violencia.

El abogado de la Universidad Sergio Arboleda[1], alma máter goda y retardataria, habló de defender la carta de 1991. Prometió que “gobernará para todos los colombianos”. ¿Incluye a las colombianas? Se trata de una frase manida y vacía que se dice para calmar los ánimos caldeados que dejó su apretada victoria. “No habrá retaliaciones, ni persecuciones”, aseguró Abelardo de la Espriella. Al parecer entendió que sus actos ilocutivos generan miedo, verdadero terror. Eso de “destripar a la izquierda” es una amenaza que estará en el ambiente por los cuatro años de su mandato.

De la Espriella se dirigió a los que no votaron por él, a los casi 13 millones de compatriotas que desconfiaron de su proyecto de país: “respetaré sus opiniones”, aseguró. Se dirigió a los periodistas, pero mantiene demandas civiles en contra de varios comunicadores que han esculcado su pasado.

De la Espriella, histriónico y gritoncito, parece más un reguetonero que un presidente electo. El país no podrá esperar de él actitudes y decisiones propias de un estadista. Lo de él es el show, la chabacanería y el ensordecedor rugido de un tigre tan imaginario, como la Patria milagro que aspira a consolidar. Abelardo habló de “reconstruir la República y recuperar el orden”. Al parecer, el “Tigre” de Temu llegó, enviado del más allá, para reconstruir a un país azotado por devastador terremoto, o una guerra internacional que destruyó instituciones, la infraestructura vial y la estructura económica. Sigue con la idea de que el actual gobierno convirtió al país en la Cuba de los Castro o quizás en Haití.

No tendremos relaciones con Estados o gobiernos que no respetan la democracia, el estado de derecho y la libertad” aseguró en su improvisado discurso. Qué extraño suena ese propósito cuando por cuenta de los buenos oficios de Marco Rubio- su amigo- apresaron a Beto Coral, el activista colombiano que lo demandó en los Estados Unidos por haberlo grabado sin su consentimiento y que se atrevió a preguntarle, pancarta en mano, en dónde está la plata de DMG.

Vencimos a los de siempre y a los fusiles de los narcoterroristas”, gritó emocionado el reguetonero que cree que canta ópera. Eso sí, guarda silencio frente a un hecho político: el clan Char le brindó su apoyo, así como otras fuerzas políticas tradicionales. Algo no cuadra en su discurso de outsider. Los presentadores de Noticias Caracol volvieron a usar ese vocablo para posicionarlo como tal. Sin duda, una mentira construida por la prensa hegemónica, hoy abelardista.

De la Espriella vendió la idea de ser un político respetuoso de la institucionalidad, lo que supone el reconocimiento y la defensa de las instituciones, fuentes donde se generan disímiles institucionalidades. Lo curioso es que se refiere al jefe del Estado como “Señor Petro”. En esa expresión hay odio.

Al señor Petro y su heredero les digo que respeten la voluntad del pueblo. Al desconocer el resultado de las urnas están desafiando al pueblo. Petro y Cepeda, respeten el veredicto. Cojan sus maletas y prepárense para ser oposición. Al senador electo, Iván Cepeda le digo que tendrá todas las garantías, pero absténgase de sembrar el terror. No toleraré llamados a la violencia. El tigre puede morder más duro”.

Abelardo de la Espriella se parece mucho al expresidente y expresidiario Álvaro Uribe Vélez. Eso de construir cárceles privadas lo sacó muy seguramente del Manifiesto Democrático, los 100 puntos de Uribe. Y tiene mucho del carácter autoritario del señor de El Ubérrimo, La Carolina y Guacharacas, hoy investigado por la Fiscalía por su presunta responsabilidad en las masacres de la Granja, El Aro y el asesinato de Jesús María Valle, abogado y defensor de los derechos humanos.

Con el saludo militar y su grito de guerra, Firme por la Patria, De la Espriella le habla a milicos, reservistas, veteranos y chafarotes. Así terminó su “alocución” frente a su manada o quizás rebaño: “Te llevo con amor en mi corazón, creo en tu destino y espero verte siempre grande, respetada y libre. En ti amo todo lo que me es querido: tus glorias, tu hermosura, mi hogar, las tumbas de mis mayores, mis creencias, el fruto de mis esfuerzos y la realización de mis sueños. Ser soldado tuyo es la mayor de mis glorias. Mi ambición más grande es la de llevar con honor el título de colombiano, y llegado el caso, ¡morir por defenderte!”.

En el ya señalado Manifiesto Democrático, en el punto 98, Uribe escribió “Me haré moler para cumplirle a Colombia”. Entre 2002 y 2010 los therian no estaban de moda. Hoy, un político corroncho se cree tigre y ruge como tal. Y está dispuesto a morir por defender a la Patria… Milagro que es posible que jamás construya.

Adenda: así como en los batallones se cantaba y se canta aún la Oración Patria aquí citada, en esas mismas unidades se solía cantar este estribillo por allá en los años 80: "yo soldado pecuecudo y feo, que no merezco la papa que me como ni el aire que respiro, a ti me teniente te imploro, me saques la mierda hasta más no poder". 


Nota: Foto: JUAN CARLOS SIERRA PARDO

[1] Lleva el nombre de un esclavista. “Arboleda fue miembro del Partido Conservador Colombiano y participó activamente en la política y la guerra civil de su época. Se opuso al gobierno de José Hilario López y a la abolición de la esclavitud, lo que lo llevó a involucrarse en la revolución conservadora de 1851”.

martes, 2 de junio de 2026

LOS VISOS FASCISTAS DE ABELARDO DE LA ESPRIELLA




Por Germán Ayala Osorio

 

El proyecto de país que encarna Abelardo de la Espriella tiene visos fascistas porque recoge, entre otros elementos, el discurso y las prácticas arribistas, clasistas, racistas y aporofóbicas que nos identifican como una sociedad premoderna y cuasi primitiva por la fuerza de la tradición de esas y otras taras civilizatorias. El candidato de la ultraderecha  y Uribe habló de "destripar" a la izquierda. 

No olvidemos las recientes condenas contra Henry Alexis Velasco Rodríguez y Fabiola Rubiano por racismo y hostigamiento. El primero, arremetió contra un guarda de tránsito en la capital del Valle del Cauca por el color ébano de su piel; y la segunda, por llamar “simio” a la vicepresidenta Francia Márquez Mina. A lo que hay sumar los constantes episodios de “Usted no sabe quién soy yo” que se hicieron virales en las redes sociales. Baste con recordar el caso de la “Dra Liliana”, quien discriminó a un repartidor de pizza. Esa es la Colombia que votó masivamente a favor de De la Espriella. Ese es el caldo de cultivo en el que se incubó y se sigue incubando el fascismo criollo. 

Por supuesto que De la Espriella encarna ideas totalitarias y fascistas. Su discurso es violento, básico y alejado de cualquier posibilidad de entablar procesos comunicativos atados a lo expresado en la Teoría de la Acción Comunicativa de Habermas. Con él, la comunicación siempre fracasará. Pero el peligro que representaría un eventual gobierno en manos del abogado y amigo del testaferro del régimen venezolano, Alex Saab está atado al apoyo que recibiría de sectores societales que por supina ignorancia o decisión de vida exhiben uno o varios de los rasgos del fascismo de los que habló Umberto Eco.

En adelante hago un ejercicio de extrapolación de algunos de los 14 rasgos que el escritor le entregó al mundo sobre el “fascismo original” con el propósito de ancorarlos a las taras civilizatorias que arrastramos de tiempo atrás como colectivo, fuente de poder y vida al proyecto autoritario que en tres semanas puede instalarse en la Casa de Nariño.

El miedo a la diferencia, que para el caso nuestro se traduce en odio hacia indígenas, negros y campesinos, pueblos y comunidades que Petro y su gobierno le devolvieron protagonismo, dignidad y el valor cultural que el neoliberalismo uribista les arrebató en 25 años; el pacifismo, esto es, quienes hablen de paz y propongan salidas negociadas al conflicto armado interno y las disímiles expresiones de violencia en urbes como Cali, Bogotá y Medellín fundadas en la segregación. A pesar de que la guerra y la paz hacen parte de la misma moneda, cada que un fascista la lanza al aire, ésta siempre cae del lado de la confrontación armada.

El desprecio de los débiles de parte de aquella élite aristocrática y militarista que lleva más de 50 años apostándole a la guerra total, fina estrategia para concentrar la tierra en pocas manos, eliminar a las comunidades rurales o desplazarlas forzadamente. Por supuesto que los Señores de la Guerra hablan de negocios con los miembros de esa élite porque la guerra es un lucrativo negocio. Y finalmente, las prácticas y el discurso machista del que se desprenden la misoginia, la homofobia y la transfobia.

Colombia está a tres semanas de volver a votar- ya lo hizo en primera vuelta- por un proyecto de país que nos condenaría a naturalizar todas las formas de violencia física y simbólica en nombre de quienes profesan un incontrastable odio hacia todo lo que les parezca diferente y contrario a la tradición y a las finas costumbres aristocráticas. El proyecto de Abelardo de la Espriella incluye, por supuesto, el sometimiento de los ecosistemas naturales-históricos a las lógicas de un desarrollismo avasallante y perturbador: el modelo de la gran plantación, la minería, legal e ilegal, el fracking, la potrerización de selvas y la inseguridad alimentaria son la prioridad para este abogado. En esa idea de país confluyen quienes siempre vieron a las selvas como obstáculos para los procesos de modernización urbana.


DE LA ESPRIELLA PROTAGONISTA DE SU PROPIA PELÍCULA

Por Germán Ayala Osorio   El ridículo, burlesco e infantil saludo militar del primer presidente therian de Colombia me hizo recordar la ...