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domingo, 28 de junio de 2026

LAS TRES ALTERNATIVAS DEL NUEVO PRESIDENTE

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Gobernar de manera directa, dedicarse, con espejo retrovisor en mano a deslegitimar todo lo hecho por el gobierno saliente e intentar meter preso a Petro son las tres alternativas que tiene Abelardo de la Espriella Otero.

En lo que respecta a la primera opción, señalo que De la Espriella no parece preparado y mucho menos interesado en meterse en las honduras de gobernar a un país prácticamente ingobernable, por una razón: en su proyecto de vida no incluye al país a pesar de su retórica barata de convertir a Colombia en la “Patria milagro”. Eso de Firme por la Patria no es más que un eslogan engaña bobos y atrapa clasistas. Ya empezó a saludar a militares en su calidad de presidente electo con el gesto castrense que él convirtió en una payasada. Muy a lo Trump, De la Espriella levanta su mano derecha para indicarle a los uniformados que él es su comandante supremo, esto es, un milico más que quizás se haga rodear de peligrosos chafarotes.

 Su desprecio por lo que representan los colombianos lo dejaron claro él y su aporofóbica esposa que, en la primera untada de pueblo, trató de quitarse la grasa inmunda que le impregnaron en sus manos. Esto dijo en la campaña: “Tenemos dos caminos: ganar o perder. Y bueno, y si perdemos, no pasa nada, porque ya tenemos una vida resuelta, vivimos maravilloso, trabajamos juntos, nuestros hijos, estamos en otro país, si queremos vamos a Colombia, si no, no”.

De la Espriella le entregará el manejo del país a los “tecnócratas agringados” que saben muy bien qué es lo que tienen hacer: debilitar el Estado, privatizarlo y capturarlo. Y por esa vía, volverle entregar los recursos energéticos y la biodiversidad a multinacionales, ganaderos y a los auspiciadores del modelo de la gran plantación en donde se “cultiva” sin campesinos. Mientras tanto, el presidente que eligieron casi 13 millones de colombianos se dedicará en gran medida a validar las decisiones que tomen los “técnicos”, al tiempo que seguirá exhibiendo su victoria política, la misma que  parece que asumió como una especie de reivindicación de su candorosa  imagen mancillada por sus detractores y adversarios, quienes le recordaron haber sido cercano defensor de paramilitares y corruptos y el asunto de los millones de pesos que dicen que le robó a David Murcia Guzmán, líder la pirámide DMG.

En cuanto al segundo camino u opción, De la Espriella Otero, el objetivo es claro: consolidar la narrativa que indica que el paso por la Casa de Nariño del progresismo o la izquierda fue un total desastre. Para que ese relato triunfe ya cuenta con la prensa hegemónica, la misma que durante cuatro años trató de deslegitimar y tumbar al gobierno Petro, pero en particular en demonizar a la persona. Para los periodistas de todos los medios tradicionales Petro fue un despreciable borracho, un hombre que manchó de inmoralidad la dignidad presidencial como si por la Casa de Nariño no hubiesen pernoctado Julio César Turbay Ayala, Álvaro Uribe Vélez y su obeso títere, Iván Duque Márquez; Petro fue presentado al país y al mundo como un degenerado homosexual, un irresponsable; un proto tirano, un lenguaraz y protervo exguerrillero del M-19, organización armada ilegal que le entregó al país exguerrilleros buenos y malos; en la jerga callejera, Petro fue presentado y representado como “una boleta”.

Esa narrativa será el parapeto informacional e ideológico con el que intentará tapar los desaciertos que muy seguramente cometerá el gobierno del therian. La prensa hegemónica, tan solo al final de su administración, se atreverá a señalar errores y perversas decisiones. La pauta oficial servirá para mantener aceitada la bisagra poder-medios masivos con la que De la Espriella Otero logró llegar al Solio de Bolívar. Y la tercera y última alternativa mantendrá ocupado al “desparchado” presidente de la República. Meter preso a Petro ocupará su tiempo, lo que supone un fuerte gasto de energía. Eso sí, la idea es que ese gasto calórico no le represente perder la lozanía de su muñequeado rostro y mucho menos abandonar el cuidado de su barba. Eso sí, no tiene cómo despeinarse porque una agresiva alopecia parece perseguirlo.

Daniel Samper Pizano escribió para la revista Cambio: “…el país escogió un rumbo que lo puede llevar democráticamente a un fiasco. Muchos que votaron sin reflexión, bien por mero odio a Gustavo Petro o porque se puso de moda el Tigre o arrebatados por la música bailable, descubrirán pronto a quiénes otorgaron peligrosos poderes en las urnas”.

A los genuflexos que lo votaron; a los odiadores de oficio que lo validan; a los empresarios y políticos cipayos que gritaron a rabiar el golazo que la derecha le metió al progresismo; a los aporofóbicos y clasistas que salieron a celebrar, vuvuzelas en mano, la pírrica victoria; a los que no se percatan de los riesgos de hacer parte del “Escudo de las Américas”; a los periodistas-estafetas que se prestaron para el engaño patriótico les digo que ojalá tengan la gallardía de reconocer que se equivocaron porque lo de la Patria Milagro fue, simplemente, un eslogan postizo, ficticio, artificioso y mentiroso como el grito de guerra, ¡Firme por la Patria!, que no es otra cosa que el remplazo del “Ajúa” que aprendió el sumiso, obsecuente y fatuo Iván Duque del general Zapateiro.


sábado, 27 de junio de 2026

LLEGARÍAN MÁS DE “LOS DE SIEMPRE” AL GOBIERNO DEL “TIGRE”




Por Germán Ayala Osorio

 

En el sonajero ministerial del gobierno entrante aparecen y suenan nombres de políticos y exfuncionarios que hacen parte de los de Siempre. Es decir, se confirma que De la Espriella engañó a los miembros de su “manada” (no se sabe manada de qué) con aquello de representar a los Nunca, en oposición clara a los que llevan gobernando el país de tiempo atrás. Empezó con la designación de Rodrigo Lara Restrepo como ministro del Interior o de la política, un manzanillo que trabajó de la mano del eterno candidato presidencial Germán Vargas Lleras (QEPD).

Circula en varios medios y redes sociales los siguientes nombres y posibles cargos. Para la cartera de Agricultura suena Indalecio Dangond; para Ambiente, Fabio Arjona; para el ministerio de Relaciones Exteriores, José Manuel Restrepo; para Comercio, Mauricio Gómez; para el min educación, Viviane Morales; para la cartera de Salud, Iván Sánchez y Vivienda, Jaime Beltrán. He aquí los perfiles de tres de los que aparecen en el listado.

Jaime Beltrán Martínez fue alcalde Bucaramanga y concejal por tres periodos. De la Espriella, el día de la celebración de la pírrica victoria electoral del 21 de junio, dijo: “Oigan, Carlos, mira la cara de ministro que tiene este man”. Es decir, su nombramiento estaba más que cantado. Beltrán es ultraconservador. Su elección como alcalde de la Ciudad Bonita fue anulada por el Consejo de Estado por doble militancia. Es un populista de derecha.

En la Silla Vacía se lee que Beltrán Martínez “…viene de una familia con vínculos con el cristianismo protestante y la política local. Su padre, Jaime Beltrán Contreras, es un pastor influyente que fundó la Iglesia Camino a la Libertad en Bucaramanga. Llegó a esta ciudad en 1986 con el objetivo de expandir la iglesia evangélica bajo el Movimiento Misionero Mundial”.

Jaime Beltrán llegó a la alcaldía de Bucaramanga gracias al apoyo del movimiento político y religioso Colombia Justa y Libres (Evangélicos). Al conseguir la victoria ofreció “paloterapia” contra los ladrones y un estricto control migratorio a los inmigrantes venezolanos. Al igual que el presidente electo, se declaró admirador de Bukele, incluso le alcanzó para auto proclamarse el Bukele bumangués. Finalmente, Beltrán Martínez tiene un proceso de responsabilidad fiscal abierto en la Contraloría de Bucaramanga por irregularidades en la venta de 46 mil millones de bienes públicos de esa ciudad (luminarias y bienes en desuso). Claro, se presume su inocencia.

La eventual ministra de Educación sería Viviane Aleyda Morales Hoyos, exfiscal y pareja de Carlos Alonso Lucio, exguerrillero del M-19 y compañero y examigo de Gustavo Petro. Además de excongresista, fue embajadora de Colombia en Francia en el gobierno de Iván Duque Márquez. Es decir, Morales Hoyos es una de los de Siempre. En su momento defendió al presidente Ernesto Samper, investigado por hechos relacionados con el proceso 8.000. Esto dijo desde su curul: “la denuncia del Fiscal no tiene argumentos jurídicos suficientes y desborda ampliamente la competencia que tiene el ente investigador, hasta el punto de que acusa gratuitamente al presidente en los terrenos moral y político”.

De Morales Hoyos, la Silla Vacía registró que “en 2007 el entonces presidente Álvaro Uribe la metió en la Comisión de Notables para la reforma política cuando estalló el escándalo de la parapolítica. Al ser nombrada, el representante liberal a la Cámara, Carlos Arturo Piedrahita, denunció que Viviane Morales y su familia tenían contratos con el Estado, lo que representaría un “impedimento moral y ético”. Sin embargo, la queja no prosperó”.

Como fiscal general “tomó decisiones muy sonadas políticamente, como la de solicitar órdenes de captura contra Andrés Felipe Arias, Bernardo Moreno y Luis Carlos Restrepo por actuaciones cuando eran altos funcionarios del gobierno de Uribe. Eso le valió la animadversión del uribismo”.

Como mujer y política conservadora promovió un referendo para consultarle a los colombianos sobre quiénes deberían adoptar niños huérfanos en el país. La convocatoria buscaba limitar las aspiraciones de familias conformadas por homosexuales. Solo lo podrían hacer aquellas en las que existan las figuras tradicionales de papá y mamá. Esto dijo en ese entonces: “…hay muchos estudios científicos que señalan que lo mejor para un niño, para su desarrollo armónico e integral es estar en un entorno conformado por hombre y mujer, por supuesto una pareja que sea estable, una pareja que tenga las condiciones de brindarle a ese niño ese torno. Pero lo mejor para definir su personalidad, su libre desarrollo de la personalidad es tener un modelo femenino y masculino”.

Vamos a ver cuáles políticas promoverá desde la cartera de Educación la señora Morales Hoyos. Lo cierto es que hace parte de los de Siempre. Es conservadora como su compañero Beltrán Martínez. ¿En qué términos planteará su relación con los maestros y en especial con Fecode? ¿Se atreverá nuevamente a promover iniciativas que contradigan fallos de la Corte Constitucional en asuntos como el aborto y los derechos de las parejas del mismo sexo?

Indalecio Dangond será el ministro de Agricultura. Se sabe que es amigo personal del presidente electo. “Ha trabajado en el Ministerio de Agricultura (1998-2003 y 2015), la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo (2006-2010), la Federación Nacional de Cultivadores de Palma de Aceite (2005-2006), Finagro (2003-2004) y la Caja de Crédito Agrario (1991-1992)”. Como columnista de El Espectador criticó con dureza la reforma y la política agrarias promovidas por el gobierno Petro. Esto escribió para el portal El Nuevo Día: “El Gobierno nacional no solo incumplió su promesa de democratizar el crédito rural; construyó un relato artificioso que hoy se desmorona frente a las cifras reales. El 74,3% de esos recursos fue a parar a grandes empresas, mientras los pequeños productores —que constituyen el 72% de las operaciones— apenas accedieron al 15,6% del total. Esto no es inclusión: es concentración disfrazada de política pública”.

Si se confirma su nombramiento, lo más probable es que no dé continuidad a la reforma agraria en gracia de cumplir con las tres millones de hectáreas que deben hacer parte del Fondo de Tierras acordado en el tratado de paz de La Habana. Es posible también que apoye el modelo de la gran plantación a través de los monocultivos de palma africana y caña de azúcar que ya prosperan en la altillanura (Orinoquia) e incluso en zonas no planas del Valle del Cauca. Ya hay caña en cotas de los 1.200 metros sobre el nivel del mar. Se espera un pronunciamiento de Dangond y del propio presidente electo a propósito de los grupos paramilitares que irrumpieron en una finca que la Agencia Nacional de Tierras y la SAE les quitó a narcoparamilitares para entregárselas a campesinos, en el marco de la reforma agraria.  

El presidente electo está proponiendo nombres para carteras de gran responsabilidad a varios amigos que lo apoyaron en la campaña presidencial. Eso no tiene nada de malo: se gobierna con amigos, pero también con recomendados. Lo discutible y preocupante es lo que aquellos representan en términos ideológicos, pues varios de ellos son godos recalcitrantes cuyas decisiones podrían confirmar los miedos de varios sectores societales alrededor de retaliaciones y el perfil pendenciero de Abelardo de la Espriella Otero y el carácter fascista que ya dejaron ver muchos de quienes lo votaron e incluso políticos cercanos al nuevo mandatario de Colombia.

Vamos a esperar a ver qué dice la prensa de los perfiles de los ministros del nuevo gobierno. ¿Serán capaces los periodistas de los medios hegemónicos de esculcar, auscultar, vigilar y criticar a los colaboradores del presidente electo? ¿O ese trabajo de controlar al poder solo aplicaba para el periodo 2022-2026?

Adenda: el mensaje que acompaña la imagen con la que se ilustra esta columna es claro: ¿logrará cumplir esa promesa De la Espriella gobernando con y para los de Siempre? Advirtiendo que parte de un engaño o de una exageración. 

jueves, 25 de junio de 2026

DE LA ESPRIELLA: “PERSONAS ILEGALES” TIENEN UN MES PARA SOMETERSE A LA JUSTICIA

 



Foto: EFE - Mauricio Dueñas Castañeda


Por Germán Ayala Osorio

 

Durante la ceremonia de reconocimiento institucional y entrega de la credencial que lo acredita como presidente electo, Abelardo de la Espriella Otero intentó, nuevamente, bajar la tensión y los miedos que genera el carácter pendenciero que sedujo a millones de colombianos que al final lo votaron porque ofreció lo que otros también ofrecieron en el pasado: bala, bala y más bala.

Es evidente que, en las huestes del progresismo, del periodismo independiente, académicos y pensadores libres y de la izquierda democrática, hay miedo por eventuales retaliaciones y el uso de la inteligencia militar y policial para perseguir, intimidar, estigmatizar, “destripar” y desaparecer a críticos y detractores.

El terror que se siente en redes sociales y en conversaciones privadas hace pensar a quienes temen lo peor, que a partir del 7 de agosto se iniciará en Colombia una cacería de brujas muy parecida a la que vivieron esos mismos sectores en los gobiernos de Turbay Ayala y Uribe Vélez con la aplicación a rajatabla del Estatuto de Seguridad y la Seguridad Democrática, dos políticas oficiales que fueron en sus tiempos la patente de corso para que desde el Estado se violaran los derechos humanos. Baste con recordar a los que sufrieron torturas en unidades castrenses durante la administración de Julio César Turbay Ayala y los 7.837 jóvenes asesinados por miembros del Ejército que monetizaron sus vidas para entender la aprensión y el recelo con el que cientos de miles de ciudadanos asumen la llegada de Abelardo de la Espriella a la jefatura del Estado.

En su intervención, el Alejandro Magno[1] criollo, mandó un mensaje claro a los ilegales. Sin precisar si se refería a los grupos armados ilegales (ELN, Disidencias farianas y Clan del Golfo), De la Espriella conminó “a esas personas que intimidan al pueblo mediante el caos y la violencia. A esas personas que están al margen de la ley, un mensaje. Disponen de un mes para entrar en razón y organizar. Disponen de un mes para organizar su sometimiento al estado de derecho[2]”.

¿Por qué no habló de “grupos terroristas, narcoterroristas o bandidos” el presidente electo? Quizás estemos ante una estrategia discursiva de nuevo cuño con la que el cuasi inquilino de la Casa de Nariño (¿o de Nari?) desconoce a esos grupos como organizaciones criminales y por esa vía la naturaleza política que reclaman de tiempo atrás. En su exhortación y amenaza, De la Espriella Otero evita reconocer a comandantes y líderes de esos grupos al margen de la ley que, dedicados a los negocios del narcotráfico, la extorsión y la minería, erosionaron y deslegitimaron la categoría Conflicto Armado Interno con la que la academia y organismos internacionales llaman a lo sucede en Colombia por las disímiles violencias generadas en selvas y campos.  

La expresión “personas ilegales” me hizo recordar dos frases: la primera, en Colombia no hay conflicto armado, sino amenaza terrorista (Uribe) y la segunda, en el país no hay desplazados, hay migrantes (José Obdulio Gaviria, primo hermano del criminal Pablo Escobar Gaviria). Armando Montenegro los llamó “migrantes voluntarios”. Es posible pensar, entonces, que en Colombia no hay conflicto armado interno y mucho menos organizaciones terroristas, sino “personas ilegales”. Vaya manera de minimizar una problemática social, económica y política que lleva manifestándose más de 50 años.

De acuerdo con el emplazamiento a esas “personas ilegales”, el 7 de septiembre de 2026 habría paz en Colombia sin necesidad de procesos de paz, ofrecimientos de garantías como la no extradición, ceses del fuego y órdenes de captura, así como la concentración en espacios territoriales como sucedió con los Paramilitares en Santafé de Ralito y con guerrillas en la zona del Caguán, entre otras zonas de despeje temporal.

Ya el país vivió algo parecido una vez resultó electo Gustavo Petro. Esto dijo: “A los tres meses de ser presidente se acaba el ELN”. Por supuesto que esa promesa no se cumplió lo que derivó en críticas, cuestionamientos y hasta risas en los sectores de la derecha.

El 8 de septiembre sabremos si la exhortación de Abelardo “Magno” de la Espriella caló en aquellas personas ilegales a las que invitó a someterse a la justicia. De no concretarse dicha entrega sin condiciones al Estado, el recién posesionado presidente de la República estará abocado a elegir entre dos caminos: el de la negociación política, sin gabelas, con los grupos terroristas o el de confrontación militar sin tregua y con resultados ya conocidos: desplazamiento de millones de campesinos, afectaciones ecológicas en ecosistemas frágiles y la llegada de terratenientes y políticos a las zonas rojas a comprarle a precios irrisorios la tierra a los campesinos que huyen de los enfrentamientos o simplemente a tomar posesión de las fincas de los hacía rato las abandonaron.



[1] En su disertación, el histriónico presidente electo calificó la campaña que lo llevó al triunfo electoral y político como una gesta cercana a las de Alejandro Magno. Durante cuatro años criticaron a Petro por sus constantes alusiones al libertador Simón Bolívar.

[2]No habrá ofertas generosas ni concesiones inaceptables como las que recibieron del régimen que está llegando a su fin. La convivencia del actual gobierno con el crimen organizado es asqueante y vergonzoso. En la era del Tigre se acabó. La ley, y solo el imperio de la ley

POSESIÓN VERDE OLIVA

  Por Germán Ayala Osorio   La cacareada posesión del primer presidente therian del país se hará en una guarnición militar. La decisión...