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lunes, 11 de mayo de 2026

CLEMENCIA VARGAS IDEOLOGIZÓ EL FUNERAL DE SU PADRE GERMÁN VARGAS LLERAS

 



Por Germán Ayala Osorio

Clemencia Vargas, hija del finado Germán Vargas Lleras, ideologizó el funeral de su progenitor y lo hizo al mejor estilo de la derecha: metiendo miedo y apelando al manido eslogan “hay que recuperar el rumbo, al país”.

Lo dicho por la heredera del recién ungido “Héroe Nacional” hace parte del libreto del expresidente y expresidiario Álvaro Uribe, quien se cruzó con Vargas Lleras duros señalamientos sobre asuntos relacionados con la corrupción y el paramilitarismo. El país vio en el funeral a un Uribe falsamente triste por la partida de su enemigo político. El expresidiario antioqueño y hermano de Santiago Uribe, creador de los 12 Apóstoles, exclamó: “Habría sido un gran presidente”.

No podemos entregarle el país a Cepeda”, espetó la adolorida hija de alias “coscorrón” y dueño de la expresión “qué preguntas tan chimbas”, dos episodios que dieron cuenta del verdadero carácter del proto estadista que acaba de partir: Vargas Lleras era grosero, fatuo, clasista, racista y poco dado a escuchar. Y corrupto, dicen desde las huestes del petrismo. En su momento el expresidente Uribe dijo: Yo conozco a Vargas Lleras, él es un engaño al país, amenazaba a funcionarios de mi gobierno para que le dieran puestos. Estimulaba cualquier clase de fechoría clientelista en el Congreso.

Por supuesto que los periodistas de la prensa hegemónica abrieron los micrófonos a esta joven administradora de empresas para que se despachara contra el gobierno Petro como lo hizo varias veces su padre. Clemencia añadió: “Debemos llegar unidos a las elecciones y que el legado de mi padre sea que salvemos este país en su nombre”. Al tiempo, el periodista Luis Eduardo Maldonado de Noticias Caracol aseguraba que el fallecimiento de Vargas Lleras había “servido para unir al país”, lugar común en el que suelen caer los reporteros que cubren la Casa de Nariño en momentos como estos en los que muere o es asesinado un político.

Maldonado, al ver en la Catedral Primada a los expresidentes Samper, Gaviria, Uribe, Duque, entre otros miembros de la clase política bogotana y la representación del gobierno en cabeza de Francia Márquez Mina, concluyó que efectivamente la partida de Vargas Lleras sirvió y servirá para unir a una sociedad escindida y a un país polarizado. Cuán equivocado está el colega Maldonado.

Como todo hace parte de un unificado guion de la derecha uribizada, los medios se encargarán de replicar lo expresado por la hija del exvicepresidente de Juan Manuel Santos; luego vendrán las declaraciones de María Claudia Tarazona, esposa del “inmolado” Miguel Uribe Turbay. Ya Caracol Noticias anunció la entrevista con Tarazona. Lo más probable es que Clemencia Vargas y la esposa de Miguel Uribe Turbay coincidan en la misma idea: “hay que recuperar el país, es decir, no voten por Cepeda”. La viuda del congresista dice en la entrevista que votará por Paloma Valencia. 

Lo que ya dijo María Claudia Tarazona en el pasado y lo que dirá en la anunciada entrevista y lo dicho por Clemencia Vargas explican con claridad que en política el dolor siempre será una oportunidad para defender al Establecimiento. Tarazona y Vargas quizás estén dando sus primeros pinitos para hacer parte del Centro Democrático o de Cambio Radical.

En esas dos colectividades tendrán cabida porque ya le mostraron al país que el dolor exhibido por la muerte del exvicepresidente y del asesinato del precandidato presidencial resultan apenas circunstanciales cuando se trata de reivindicar los derechos e intereses de los hijos y consolidar el futuro del Establecimiento. Estas mujeres saben que, en el mundo de la política, en particular en Colombia, las únicas ideas que merecen sobrevivir son las que defendían con ahínco Germán Vargas Lleras y Miguel Uribe Turbay. Para el poder hegemónico ese tipo de muertes son una oportunidad.

También saben que la Catedral Primada de Colombia suele ser usada por la derecha y el periodismo para lanzar candidaturas y para el caso, intentar frenar la continuidad del proyecto político progresista. Aunque Petro no logró quitarles el poder, extrañan la Casa de Nariño y los privilegios de clase que suelen desprenderse de las componendas logradas en las frías oficinas o pasillos del Palacio que les pertenece por derecho natural.



FE, MORIR Y EL FUNERAL DE VARGAS LLERAS

 



Por Germán Ayala Osorio

 

Como aparato ideológico de Estado como diría Louis Althusser, el conjunto de la prensa colombiana cumple con rigor los protocolos dispuestos por el ritual católico al momento en el que uno de sus borregos, notable o no, hijo o no de la oligarquía, parte hacia el reino de los cielos, esto es, a los brazos del Señor.

Los parroquiales del común son velados en funerarias: unas de prestigio, en donde suelen ser rezados, llorados y despedidos los hijos más importantes de las ciudades capitales; otras de menor alcurnia, cumplen la misma función cultural: inocular el miedo a morir, pero sobre todo a aceptar la autoridad moral de la iglesia católica a pesar de la inmoralidad de sus curas pederastas y la que arrastra su oscura historia como actor político y multinacional de la fe. Hay multinacionales que son un riesgo para la humanidad. Para este caso, baste con recordar las Cruzadas y su papel durante el genocidio contra los judíos perpetrado por los nazis.

Otros, como el caso de Vargas Lleras, reciben honores militares y sus féretros reposan por días en edificios estatales para que los otros mortales los despidan caminando juntos de la mano del mismo miedo a morir. Las flores, el luto en la ropa, la apesadumbrada narrativa periodística y rostros preparados para la ocasión, las cornetas y cañones de salva le dan la solemnidad necesaria a la despedida de este hijo mimado de la oligarquía colombiana para que millones de colombianos entiendan quiénes mandan en el país: la clase política tradicional, la fe en Dios y la iglesia católica.

Siga aquí el minuto a minuto del funeral de Germán Vargas Lleras es la invitación que El Espectador -y todos los medios- hacen a los internautas que de manera furtiva o permanente ingresan a sus páginas web. Los que decidieron seguir los pormenores del reclamado “adiós nacional” al exvicepresidente ya saben que el perfumado finado recibió la más efectiva bendición social y política que se expresa en la frase “todo muerto es bueno”.  

La vida de millones de seres humanos depende de lo que la iglesia católica y otras instituciones religiosas quieran hacer con sus vidas: validan regímenes mafiosos y dictatoriales; bendicen armas y ocultan a sus ovejas “descarriadas”. En la Virgen de los Sicarios la asesina le encomienda a Dios la bala con la que asesinará a otro ser humano. ¿Alguna diferencia?

Y lo más importante, con cada ceremonia y recorrido funerario nos confrontan acerca de la muerte, nos ponen a pensar cuándo será el día de nuestra partida; y con el clasismo y el racismo nos dicen quiénes mandan y a quiénes debemos obedecer: a esa forma de dominación llamada Estado de la que hacen parte las empresas mediáticas y la iglesia católica, dos aparatos ideológicos al decir de Althusser. Y lo que es peor: a ese Estado privatizado, operado por políticos como Germán Vargas Lleras.

sábado, 9 de mayo de 2026

CARACOL NOTICIAS Y LA HEROIZACIÓN DE GERMÁN VARGAS LLERAS

 


Por Germán Ayala Osorio

Como era de esperarse, Noticias Caracol abrió su emisión del 9 de mayo con una inmerecida glorificación de la vida y obra de Germán Vargas Lleras. El tratamiento periodístico y audiovisual del suceso político se mueve entre una autocensura proclive a lavarle el rostro adusto e irascible de este aporofóbico hijo de la oligarquía colombiana y la construcción de un Héroe nacional.

En el tratamiento audiovisual, Caracol Noticias abre el noticiero resaltando el nombre de GERMÁN, y en menor puntaje los apellidos Vargas Lleras, quizás con la intención de presentar al político bogotano como un hombre cercano y amigo de los colombianos, minimizando el linaje que acompaña a sus apellidos, en particular al Lleras, atado al pasado de su abuelo presidente Carlos Lleras Restrepo y a las componendas familiares denunciadas por el presidente Petro.

El generador de caracteres del Noticiero le dio un banquete al editor general y al director del informativo con el uso de varios universales con los que se busca conmover a las audiencias que al final terminan por aceptar que el país perdió a un Gran Hombre, a un Político ejemplar y a un Proto Estadista. Estas fueron algunas de las frases: “Colombia despide a Germán Vargas Lleras” y el “mundo político despide a Germán Vargas Lleras”. De las dos sentencias, la primera deviene exagerada y abarcadora: Colombia no despide y mucho menos llora la partida de este hijo mimado de la oligarquía. Quizás resulta más preciso el segundo, pues en realidad quienes hoy lamentan su muerte son políticos entrenados para actuar en la naturalizada hipocresía del poder.

Periodísticamente hablando, Noticias Caracol y sus periodistas entregaron a sus audiencias una inmerecida oda meliflua de un mortal que vivió vicisitudes propias de un país que se acostumbró a vivir en medio de una incontrastable violencia política: Germán Vargas Lleras sufrió varios atentados terroristas, así como accidentes. Solo falta que el Papa dedique unos minutos a la partida de Vargas Lleras. A partir de ese momento, mi tocayo estará casi listo para ser canonizado.

Otras frases expresadas directamente por los periodistas vestidos de luto confirman la intención de exaltar al hijo del Establecimiento. Veamos: “Demócrata liberal”, “Liberal de racamandaca”, “Maestro de la política”, “un colombiano ejemplar”, dijo Mauricio Cárdenas, otro ilustre agente del régimen de poder que tiene sumido al país en la premodernidad; “Heredero de un linaje de poder”, “Máquina humana” y “el hombre de las diez vidas”.

Más de 35 minutos dedicados al fallecimiento del político no dan cuenta de la importancia para el país del finado Vargas Lleras; ese tiempo confirma que Caracol y noticiero son agentes al servicio de la hegemonía política de una clase dirigente que exige ser exaltada para mantener su vigencia y dominio. Y cómo no si Germán, dijo uno de los periodistas, “era un niño que se movía entre el colegio y el Palacio de San Carlos, edificación en donde se llevarán a cabo los “Honores al féretro” del ilustre hijo que se marchó de este mundo sin haber logrado llegar a la Casa de Nariño, a donde pretendió llegar no por merecimiento, sino por la acción caprichosa de la genética, protegida por el frondoso árbol genealógico.

Caracol Noticias reiteró una y otra vez la vida política, así como los accidentes y atentados sufridos por Germán Vargas Lleras, como parte del proceso de heroización que sí o sí el periodismo debe poner en marcha, en especial cuando la oligarquía bogotana pierde a uno de sus más notables hijos. La música incidental jugó el papel esperado por el editor y director del noticiero: “hacer llorar a las audiencias”, en particular a aquellos que irán a darle el último adiós al adusto y poco carismático “coscorrón”.  El tratamiento periodístico de Noticias Caracol merece un “periodicazo” al mejor estilo de Oviedo, la “llanta de repuesto” de Paloma Valencia. 





viernes, 8 de mayo de 2026

EL “PAÍS LLORA” LA MUERTE DE GERMÁN VARGAS LLERAS

 



Por Germán Ayala Osorio

 

Partió Germán Vargas Lleras (en adelante GVL). Se fue uno de los hijos mimados del viejo Establecimiento colombiano. Murió el político conservador. Un verdadero godo. A la tumba se llevó su falta de carisma, su nula simpatía, empatía y su incapacidad para comprender los problemas de un país que, de acuerdo con la tradición y su linaje, debía gobernar. Fue un eterno candidato presidencial, al igual que Álvaro Gómez Hurtado.

La derecha política y mediática dirá que “Colombia perdió la oportunidad de ser gobernada por un hombre probo, disciplinado, inteligente y con el linaje suficiente para regentar el poder en un país históricamente descuadernado: su abuelo Carlos Lleras Restrepo se sentó en el Solio de Bolívar. Es una cuestión de genes, Vargas Lleras debió ser Presidente”.

La izquierda dirá que partió un hombre combativo y propositivo que, alejado de las ideas progresistas y cercamos a las del dañino neoliberalismo, supo hacerle oposición al gobierno Petro. El jefe de Estado lamentó la muerte de GVL en su cuenta de X: “Lamento la muerte de Germán Vargas Lleras. Tanto en el Senado como en campaña se comportó como un gladiador. En general contradictor mío, lamento que su seriedad en el debate desaparezca. Le envío a su familia mi sentido pésame”.

En la Colombia de la “doble moral”, de una excelsa pero hipócrita diplomacia, cuando uno de los hijos de la élite muere, esa partida es usada por los medios hegemónicos para “lavarles la cara” a quienes muy seguramente “Dios los llamó a su reino” por ser gente de bien. Los buenos van al cielo; los malos (los de la izquierda), al infierno. Recordemos que María Fernanda Cabal espetó en su cuenta de X, a propósito del fallecimiento de Gabriel García Márquez, el nobel de Literatura y una fotografía del escritor con Fidel Castro Ruz, que “pronto estarán juntos en el infierno”.

Cuando en Colombia muere un político profesional -politicastro- de inmediato se borran las diferencias ideológicas, sus yerros y hasta la abyecta propuesta que lanzó el clasista y racista político de 64 años en plena pandemia del covid-19: el “exvicepresidente Germán Vargas Lleras propuso reducir los salarios de los empleados, y echar mano de las primas y las cesantías, dejándolas de pagar este año, no pagar el subsidio de transporte y de flexibilizar las obligaciones para el trabajo nocturno o en días festivos”.

En estos momentos en los que la prensa prepara especiales sobre la vida del finado y usa el universal el “país llora la muerte de Vargas Lleras”, es preciso recordar los agrios enfrentamientos públicos entre Enrique y Germán Vargas Lleras con el presidente Petro por la crisis de la Nueva EPS y otros asuntos en los que el jefe del Estado fustigaba, justamente, el clasismo y la pertenencia de ambos personajes a los más cerrados círculos del poder bogotano.

Esto dijo Petro en su momento: “Miles de millones de pesos se gana un Vargas Lleras por un sorteo que hace el otro Vargas Lleras en la corte arbitral de la Cámara de Comercio de Bogotá, que no solo consolida la privatización de la justicia, sino que es palanca fuerte para la politización de la justicia pública. (...) La contratación del gobierno debe abandonar este tipo de justicia privada para dirimir sus pleitos”.

Imagino que sus restos mortales serán expuestos en cámara ardiente en las instalaciones del Congreso por su condición de cuasi presidente para que cientos de miles de colombianos, religiosos y temerosos de la muerte despidan al exvicepresidente, a ese hijo de la élite responsable en gran medida de los graves problemas y taras civilizatorias que arrastramos como sociedad. Se decretarán tres días de duelo por la partida de un político clientelista y dueño de Cambio Radical, uno de los partidos más corruptos del país del Sagrado Corazón o del Sangrado Corazón. No hay mayor diferencia entre las dos.

El expresidente y expresidiario Álvaro Uribe Vélez también lamentó la muerte de GVL: “En mala hora de la Patria muere Germán Vargas Lleras. Su partida ocurre en el momento que la democracia más necesitaba de su verticalidad”. Huelga recordar los duros enfrentamientos[1] entre Uribe y Vargas Lleras por el apoyo o la connivencia de uno y otro con los grupos paramilitares. Esto dijo el político antioqueño: “Yo conozco a Vargas Lleras, él es un engaño al país, amenazaba a funcionarios de mi gobierno para que le dieran puestos. Estimulaba cualquier clase de fechoría clientelista en el Congreso.

De acuerdo con lo dicho hasta aquí, me correspondería decir “paz en la tumba de Germán Vargas Lleras”. Y sí, que descanse nuestro estimado “coscorrón”. Eso sí, no diré jamás que se irá al infierno porque, contrario a la señora Cabal, no creo que exista ese escenario y mucho menos el reino de la eternidad y un apacible cielo. Lo que diré es que el país se salvó de ser gobernado por el finado.

LO QUE DEJA LA ACTUAL CAMPAÑA PRESIDENCIAL

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