Por Germán Ayala Osorio
Como era de esperarse, Noticias
Caracol abrió su emisión del 9 de mayo con una inmerecida glorificación de la
vida y obra de Germán Vargas Lleras. El tratamiento periodístico y audiovisual
del suceso político se mueve entre una autocensura proclive a lavarle el rostro
adusto e irascible de este aporofóbico hijo de la oligarquía colombiana y la
construcción de un Héroe nacional.
En el tratamiento audiovisual, Caracol
Noticias abre el noticiero resaltando el nombre de GERMÁN, y en menor
puntaje los apellidos Vargas Lleras, quizás con la intención de presentar al
político bogotano como un hombre cercano y amigo de los colombianos,
minimizando el linaje que acompaña a sus apellidos, en particular al Lleras,
atado al pasado de su abuelo presidente Carlos Lleras Restrepo y a las
componendas familiares denunciadas por el presidente Petro.
El generador de caracteres del
Noticiero le dio un banquete al editor general y al director del informativo
con el uso de varios universales con los que se busca conmover a las
audiencias que al final terminan por aceptar que el país perdió a un Gran
Hombre, a un Político ejemplar y a un Proto Estadista. Estas
fueron algunas de las frases: “Colombia despide a Germán Vargas Lleras”
y el “mundo político despide a Germán Vargas Lleras”. De las dos
sentencias, la primera deviene exagerada y abarcadora: Colombia no despide y
mucho menos llora la partida de este hijo mimado de la oligarquía. Quizás resulta
más preciso el segundo, pues en realidad quienes hoy lamentan su muerte son
políticos entrenados para actuar en la naturalizada hipocresía del poder.
Periodísticamente hablando,
Noticias Caracol y sus periodistas entregaron a sus audiencias una inmerecida oda
meliflua de un mortal que vivió vicisitudes propias de un país que se acostumbró
a vivir en medio de una incontrastable violencia política: Germán Vargas Lleras
sufrió varios atentados terroristas, así como accidentes. Solo falta que el Papa
dedique unos minutos a la partida de Vargas Lleras. A partir de ese momento, mi
tocayo estará casi listo para ser canonizado.
Otras frases expresadas directamente
por los periodistas vestidos de luto confirman la intención de exaltar al hijo
del Establecimiento. Veamos: “Demócrata liberal”, “Liberal de racamandaca”,
“Maestro de la política”, “un colombiano ejemplar”, dijo Mauricio Cárdenas,
otro ilustre agente del régimen de poder que tiene sumido al país en la
premodernidad; “Heredero de un linaje de poder”, “Máquina humana” y “el
hombre de las diez vidas”.
Más de 35 minutos dedicados al
fallecimiento del político no dan cuenta de la importancia para el país del
finado Vargas Lleras; ese tiempo confirma que Caracol y noticiero son agentes al
servicio de la hegemonía política de una clase dirigente que exige ser exaltada
para mantener su vigencia y dominio. Y cómo no si Germán, dijo uno de los
periodistas, “era un niño que se movía entre el colegio y el Palacio de
San Carlos, edificación en donde se llevarán a cabo los “Honores al
féretro” del ilustre hijo que se marchó de este mundo sin haber logrado llegar
a la Casa de Nariño, a donde pretendió llegar no por merecimiento, sino por la acción
caprichosa de la genética, protegida por el frondoso árbol genealógico.
Caracol Noticias reiteró una y
otra vez la vida política, así como los accidentes y atentados sufridos por Germán
Vargas Lleras, como parte del proceso de heroización que sí o sí el periodismo
debe poner en marcha, en especial cuando la oligarquía bogotana pierde a uno de
sus más notables hijos. La música incidental jugó el papel esperado por el editor
y director del noticiero: “hacer llorar a las audiencias”, en particular a aquellos
que irán a darle el último adiós al adusto y poco carismático “coscorrón”. El tratamiento periodístico de Noticias
Caracol merece un “periodicazo” al mejor estilo de Oviedo, la “llanta de
repuesto” de Paloma Valencia.
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