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domingo, 5 de julio de 2026

FÚTBOL, ÉTICA-ESTÉTICA, PERIODISMO Y POLÍTICA




Por Germán Ayala Osorio

 

El fútbol, como deporte espectáculo, es el enorme espejo en el que el conjunto de la sociedad humana se mira y refleja la complejidad de su naturaleza; y  el periodismo deportivo es la plataforma ideológica-informativa con la que logra encubrir, matizar y ocultar los inmorales intereses que se mueven alrededor del balompié a nivel orbital, tocado por el turbio negocio de las apuestas, las transacciones millonarias de jugadores- ¿lavado de dinero?-, vendidos como “esclavos” de nuevo cuño y por la ética-estética de un juego básicamente masculino y masculinizante, lo que lo hace violento y orientado a validar formas de dominación simbólica y física entre los competidores y claro, entre la FIFA y las asociaciones de fútbol regionales que la componen.

Al final, los jugadores son fichas de un juego que como dijo Marcelo Bielsa se volvió un negocio: “El fútbol es propiedad popular. Los pobres tienen muy poca capacidad de acceso a la felicidad, no disponen de dinero para comprar la felicidad. Ese fútbol, que era gratuito, y que es una de las pocas cosas que los más pobres mantenían, ya no lo tienen más. Qué lástima que lo tenga que decir yo, porque me va a traer nada más que críticas”.

Con ocasión del Mundial que se celebra en México, Canadá y Estados Unidos, el periodismo colombiano y en particular el Gol Caracol (Canal Caracol), el canal oficial, con todo y sus periodistas se han prestado para mostrar como un éxito económico la organización del certamen, ocultando asuntos ético-políticos y morales que rodean la operación de la FIFA, cooptada por el presidente de los Estados Unidos, el violador, pederasta y convicto Donald Trump, con la anuencia de Gianni Infantino, la brillante y alopécica cabeza de la máxima autoridad del fútbol que en la previa le entregó el primer premio FIFA Paz al arcaico cenutrio.

En lo transcurrido del Mundial hemos visto de todo: tratamientos xenófobos contra las selecciones de Irán y Uruguay; la primera, sometida a tratamientos migratorios discriminatorios; y la segunda, revisados los equipajes de los jugadores por perros antidroga. También, decisiones arbitrales que, aunque basadas en la tecnología, dejan dudas alrededor de las motivaciones que hubo detrás de las revisiones de jugadas de gol o penales.

El relato periodístico del “canal oficial” no está para cuestionar las decisiones arbitrales y mucho menos suponer, como lo hicieron comentaristas y exjugadores, en el caso del gol anulado a Colombia el partido contra Portugal. El “Pibe Valderrama”, ícono y referente para el periodismo criollo, espetó lo siguiente: «El que no sabe de esto, ve el gol y es legítimo. Yo me preocupo con esto que pasó con Colombia y el gol de Dávinson. Todos ya sabemos quién va a ser el campeón. Marcamos un gol legítimo y nos lo quitan. Estoy emputado porque nos robaron el partido, porque el gol de Dávinson es gol y la falta que le hicieron a Luis Suárez es penal, pero no repitieron eso. Así es muy jodido. Si ya tienen al campeón, que digan y no jugamos más”.

Por supuesto que ese nivel de cuestionamiento no podía ser amplificado por el Gol Caracol. Bastó con hacer el registro noticioso con una leve sonrisa de los presentadores y ahí paró lo cosa. ¿Autocensura?

Durante un mes largo estuvimos viéndonos en ese espejo en el que se confirma que millones de seres humanos a lo largo y ancho del planeta continúan depositando su felicidad en unos seleccionados que también dan cuenta de lo que sucede cultural, social y políticamente en sus países de origen. Y por supuesto, en la vida individual de esos “millonarios esclavos” que guardan silencio frente al Gran Negrero: la FIFA.

Las rivalidades entre naciones y Estados terminan en una cancha interpretadas por los jugadores. Ejemplo, las selecciones de los países del Norte opulento y saqueador de sus colonias enfrentadas a los combinados nacionales del Sur empobrecido y dominado. Unos apelaron en el pasado a la magia de sus piernas y a la viveza de sus corazones para derrotar a los ingleses. ¿Les suena la “mano de Dios” de Maradona? Otros se contentaron con recordar a Patrice Lumunba, el líder congolés asesinado por un gobierno de Bélgica en los años 60  y desmembrado. Una  presentadora de televisión, “blanca” ella, se sintió orgullosa de no conocer su historia y de lo que representó para el Congo. Quizás ignore que después de ser disuelto su cuerpo en ácido, lo único que sus victimarios guardaron fue un diente de oro, años después entregado a sus familiares. 

A otros, fieles a su historia y al “ADN de su fútbol”, les correspondió echar manos a la “garra” paraguaya para celebrar la eliminación de la encopetada Alemania. El desprecio por el equipo “sudaca” antes del partido fue claro: “es un equipo de tercera categoría/clase. No es un rival, no puede ser una amenaza seria para Alemania”.

Eso sí, esos mismos paraguayos le ofrecieron al mundo un grotesco espectáculo dentro de la cancha durante el partido contra Francia: pegaron y hostigaron guiados por un espíritu belicoso atado a ese imaginario consolidado en el Norte opulento sobre lo que somos como suramericanos: violentos, incivilizados, unos verdaderos “picapiedras”. No. No es ninguna “garra” lo que dejaron ver. Expusieron un fútbol mediocre, propio de barriadas en donde la única regla es sobrevivir a como dé lugar. Fue tal el nivel de violencia de los guaraníes que Mbappe, el 10 de la Selección de Francia dijo "también sabemos meter las manos en la mierda".

Cuando termine el Mundial (¿ya se intuye qué Selección será la campeona- Argentina, ¿otra vez?), Caracol Noticias seguirá autocensurándose y siendo el canal oficial del gobierno del tigre. Les corresponderá a los periodistas tipo Bielsa develar los graves problemas ético-estéticos que arrastra el gobierno de Abelardo de la Espriella, el monigote que Trump, Rubio y los hermanos Moreno manejarán a su antojo como Infantino hace con la FIFA y el fútbol. Deben de saber que la prensa hegemónica apagó el VAR el 21 de junio a cambio de la siempre sucia pauta oficial. El mismo con el que le revisaron milimétricamente y con inusitado odio, la vida privada y pública del presidente Petro.


domingo, 17 de mayo de 2026

CONVOCATORIA DE SEBASTÍAN VILLA: UN ASUNTO DE ESTADO

 

Por Germán Ayala Osorio

 

La convocatoria de Sebastián Villa a la Selección de Fútbol que competirá en el Mundial de Fútbol llamó la atención del periodismo deportivo, pero en particular la de la Defensoría del Pueblo que, sin ambages, le dio el carácter político que los periodistas deportivos obsecuentes con el manejo de la Federación Colombiana de Fútbol (FCF), insisten en minimizar o desconocer. 

Iris Marín, Defensora del Pueblo, publicó una carta dirigida a la máxima autoridad del balompié nacional alrededor del llamado del señalado jugador, involucrado en el pasado en hechos de violencia de género y sexual ocurridos en la Argentina. Esto se lee en la misiva: “La discusión no es solamente deportiva. Villa fue condenado judicialmente por hechos de violencia basada en género y enfrentó además una acusación por abuso sexual. Estos antecedentes no pueden reducirse a ‘problemas personales’ ni separarse por completo de la responsabilidad pública que implica llevar la camiseta de Colombia en un mundial”.

Aunque Villa hace parte de la lista preliminar compuesta de 55 jugadores, el reclamo de la Defensora del Pueblo podría terminar con el sueño de Villa de ir al Mundial y de Lorenzo de contar con él en la lista definitiva de 26 que enfrentarán los partidos del Mundial. El asunto no es jurídico, es político, moral y ético. No faltarán los aficionados, periodistas deportivos e incluso los mismos compañeros de Villa que consideren que “la ética nada tiene que ver con el fútbol”, siguiendo la línea del vulgar, machista y misógino candidato presidencial de la ultraderecha, Abelardo de la Espriella, quien además de considerar que “la ética nada tiene que ver con el derecho”, días atrás violentó a una periodista, presionándola para que “agrandara” una fotografía de él, en la que se le veía “grande el paquete”.

Eso sí, es poco probable que el técnico Néstor Lorenzo le dé la trascendencia ético-política, institucional y moral que tiene lo expresado por Iris Marín, por varias razones: la primera, porque es hombre y esos hechos de violencia intrafamiliar suelen minimizarse y en ocasiones legitimarse a través de la solidaridad de género en un país machista como Colombia y en un mundo masculino y masculinizante; la segunda, Lorenzo es un extranjero a quien poco o nada le importa lo que pase con la imagen del Estado colombiano, representado en este caso por la Defensoría del Pueblo; y la tercera, Ramón Jesurun, presidente de la Federación  Colombiana de Fútbol y la institución que regenta de tiempo atrás arrastran una historia de cuestionamientos éticos y morales que pueden servir de pararrayos para defender y justificar la convocatoria de Sebastián Villa.

Lo mejor que puede hacer la FCF es impedir que Villa haga parte del seleccionado. De esa forma repara el error inicial de convocarlo a sabiendas de las reacciones negativas que iba a generar su llamado. Jesurun, Lorenzo, los periodistas deportivos pro FCF y los aficionados deben entender y comprender que el fútbol como deporte espectáculo y las dinámicas económicas y socioculturales que se mueven a su alrededor devienen atadas políticamente a la operación del Estado. La sociedad colombiana, reconocida por taras civilizatorias como el machismo y el racismo, no merece llevar la mácula de ser también cuna de formas de disímiles formas de violencia contra las mujeres. 

Hay una evidente desconexión entre lo que representa portar la camiseta de la selección Colombia y el valor ético y moral del Estado como orden y forma de dominación; esa desconexión es fruto del poder del poder de los patrocinadores del fútbol y los propietarios de los pases de los jugadores. A éstos últimos poco o nada que Villa haya violentado mujeres. 

Llevar a Villa al Mundial de Fútbol es legitimar y aplaudir violencias sexuales y otras basadas en género, lo que confirmaría al Estado colombiano como un orden que, en lugar de proteger y defender a las mujeres, niñas y adolescentes, otorga licencias a los hombres famosos (jugadores fútbol) para que las sometan a todo tipo de violencias simbólicas y físicas. Villa no puede ser premiado. “El mensaje que enviamos cuando relativizamos la violencia contra las mujeres por talento, popularidad o rendimiento deportivo es desolador, nos aleja del espíritu que construimos detrás del deporte”.

EL PACTO HISTÓRICO, A LAS PUERTAS DE EL UBÉRRIMO

  Por Germán Ayala Osorio   Lo hecho por los cinco congresistas del Pacto Histórico (PH) al interior de la Comisión de Acusaciones de l...