Por Germán Ayala Osorio
Entre El cuento de la criada
y la Patria
Milagro de Abelardo de la Espriella Otero encuentro similitudes que expongo
en esta columna de opinión, en un ejercicio reflexivo fundado en la
preocupación individual que ya me dejan actitudes y decisiones del actual
gobierno basadas en un desafortunado fundamentalismo religioso.
Aunque el carácter distópico de
la novela no es igual a lo que se vive hoy en el país, hay decisiones y actitudes
que me hacen pensar en que podemos estar dando los primeros pasos hacia esa realidad
fantasiosa de El cuento de la criada. Empecemos.
En materia de política ambiental el
gobierno de Abelardo de la Espriella Otero hay decisiones que podrían hacer aún
más definitivos los impactos que ya se evidencian en Colombia y otras latitudes
por el cambio climático y las pluricrisis que lo acompañan. El actual gobierno
de Colombia es negacionista del cambio climático lo que se traduce en la viabilidad
que dará para volver a los enclaves mineros para la extracción de oro y otros
minerales, así como al fracking a lo que marque. Una economía de enclave
no garantiza el progreso y mucho menos el bienestar sistémico de las
poblaciones de los territorios en donde se realizan las actividades de explotación
de recursos a gran escala.
Empecemos por la decisión del ministro
de ambiente y desarrollo sostenible, Fabio Alberto Arjona de anular la resolución
0994 del 6 de agosto de 2026 del gobierno anterior con la que se protegía la microcuenca
de la quebrada La Baja en el macizo de Santurbán. Lo más probable es que con
esa disposición se faciliten actividades de extracción minera en el páramo de
Santurbán, lo que claramente pondrá en riesgo el suministro de agua para los
santandereanos en pleno fenómeno del Niño asociado con sequías extremas en el
territorio nacional. Uno de los efectos que posiblemente dejará la temporada
seca tiene que ver con la baja producción de alimentos, a lo que se suma la
intención del gobierno de reversar las actuaciones adoptadas por el gobierno
Petro con la reforma agraria que intentó consolidar en su mandato.
Recordemos que los hechos narrados
en la novela El cuento de la criada se desarrollan en medio de una
crisis ambiental y el declive de la fertilidad lo que significó una baja en los
niveles de natalidad. La tasa de nacimientos en Colombia viene bajando significativamente
por la decisión libre de mujeres interesadas en cumplir otros roles dentro de
la sociedad y no los que de manera arbitraria impuso el régimen patriarcal
vigente, potenciado por la llegada al poder político de Abelardo de la
Espriella de la mano de comunidades religiosas que insisten en que la mujer
está, por orden divina, para garantizar la reproducción humana. Pastores y el
propio presidente hablan de volver a la familia tradicional, esto es, papá,
mamá e hijos.
En El cuento de la criada los
problemas de fertilidad son usados por el régimen totalitario llamado Gilead, para
someter y reducir a las mujeres fértiles a simples fábricas de bebés. En la
narración son las Criadas.
En la administración de De la Espriella
hay visos de homofobia y transfobia, así como actitudes proclives a desconocer los
procesos y las luchas feministas que, de acuerdo con la lectura conservadora y
patriarcal de varios agentes políticos y sociales pro abelardistas, han servido
para que las mujeres jóvenes aplacen la maternidad o definitivamente se nieguen
a procrear; el aborto, asumido como un derecho, es atacado simbólica y
jurídicamente por los sectores retardatarios que votaron por De la Espriella
con la promesa de que podrán reversar la propia jurisprudencia de la Corte
Constitucional que garantiza el derecho de las mujeres a abortar en las cuatro
circunstancias sobre las que legisló el alto tribunal. Los llamados provida cumplen
las funciones de los Hijos de Jacob en la novela El cuento de la
criada: realizar trabajos de redireccionamiento ideológico o regeneración.
La ministra de Educación, Viviane Morales ya advirtió que emprenderá una
cruzada en contra de lo que ella imagina que existe en Colombia de tiempo atrás:
la ideología de género.
La estigmatización y persecución
a los miembros de la población LGTBIQ+ hace parte de la batalla cultural declarada
por el gobierno del pastor-presidente. En la novela El cuento de la criada
los homosexuales,
en particular las mujeres, son conocidas como “traidoras de género” y sentenciadas
a muerte por ahorcamiento. De la Espriella apenas se enteró de que su recién
nombrado director del DNP (Departamento Nacional de Planeación) es gay, de
inmediato ordenó reversar dicho nombramiento. Eso sí, se esgrimió como razón
que había trabajado en el gobierno Petro. Una decisión ideologizada.
Y quizás una de las últimas
decisiones que me permiten conectar lo que está pasando en Colombia en estos
momentos con lo que ocurre en la novela y serie televisiva El cuento de la
criada es la que tomó la directora del ICBF (Instituto Colombiano de
Bienestar Familiar) de anular del lenguaje institucional la palabra “niña”.
A todas luces se trata de una decisión que afecta la construcción de la identidad
de las niñas en medio de un sistema patriarcal y cultura machista que el
gobierno actual está potenciando con el firme propósito de debilitar, erosionar
o deslegitimar las luchas feministas. En la ya referida novela, el régimen Gilead
está fundado en una evidente animadversión al discurso y las prácticas feministas.
Es posible que este ejercicio le
parezca exagerado e incluso sin sentido de realidad. Es posible que así sea,
pero lo que sí es cierto es que el pastor-presidente Abelardo de la Espriella
está rodeado de fundamentalistas religiosos que se parecen mucho a los que
finalmente lograron consolidar el violento régimen del que se habla en la
novela El cuento de la criada. Por ahora toca estar vigilantes porque estamos
apenas empezando a vivir y de pronto a sufrir las decisiones de un gobierno con
pretensiones regeneradoras. Quizás, sin saberlo, hacemos parte del elenco de
nuestra novela El cuento de Abelardo.