Por Germán Ayala Osorio
A pocas horas de ser investido
presidente de la República, Abelardo de la Espriella Otero mandó un ambiguo y
preocupante mensaje a la prensa nacional: se respetarán las libertades de
prensa y opinión siempre y cuando obedezcan a prácticas de un “buen
periodismo”.
Al parecer, será el propio
presidente De la Espriella quien, a partir del 7 de agosto, definirá los criterios
con los que evaluará la información y las opiniones que sobre él y su gobierno
se publiquen en medios masivos, alternativos y en las redes sociales. ¿Qué será
que considera el presidente therian “buen periodismo”? ¿Será
“buen periodismo” aquel que no hace preguntas, que no contra
pregunta, que aplaude en silencio las acciones y decisiones del gobierno?; o ¿Aquel
que exalta su personalidad y deja intacta su megalomanía? ¿Se trata, acaso, de una amenaza velada de Abelardo hacia la prensa?
Esto dijo el mandatario entrante a
través de un video pregrabado dirigido a los periodistas nacionales y
extranjeros que están en Cali con el objetivo de cubrir la posesión presidencial:
“La libertad periodística, esa libertad de opinión, esa libertad de
prensa debe ser siempre salvaguardada, porque es una garantía constitucional.
Yo siempre voy a defender la libre expresión,
voy a defender la libertad de prensa. Esa actividad periodística debe estar ligada a la verdad,
a la veracidad de los hechos, porque ese es el verdadero periodismo, el que
cuenta lo que ocurre con apego a la verdad. Lo otro no es periodismo”.
El presidente electo prefirió
enviar un video pregrabado para que fuera transmitido en la sala adjunta al Arena
USC en donde tomará juramento como jefe del Estado. Los periodistas que estaban
esperando a que De la Espriella hiciera presencia en el auditorio se quedaron
con los crespos hechos. Con ese gesto confirma que no le gusta que le hagan
preguntas incómodas por ejemplo alrededor de los costos millonarios que
significó trasladar al Congreso a la ciudad de Cali y el despliegue militar y
policial, así como el origen de los recursos económicos con los que se está
adecuando la sede presidencial alterna en la ciudad de Barranquilla. O quizás
algún osado periodista que le hubiese preguntado si echará para atrás el acta
de intención firmada por el gobierno Petro con China para hacer parte de la Nueva Ruta de
la Seda
De la Espriella Otero, cuando
fungía como candidato presidencial, dio muestras claras de que le molestan los
periodistas que se atreven a confrontarlo y a esculcar su pasado, en particular
por sus relaciones con DMG, con Alex Saab y los grupos paramilitares durante la
firma del pacto de Santafé de Ralito. Son ya varios los periodistas demandados
civilmente por De la Espriella por cuestionarlo. “La Flip
catalogó la acción del abogado y candidato presidencial por el Movimiento
de Salvación Nacional como acoso judicial, pues busca comprometer la
responsabilidad patrimonial del periodista y silenciar investigaciones sobre
temas de alto interés público, como las interceptaciones ilegales”.
Este primer mensaje pregrabado a
los periodistas locales marca el inicio de unas relaciones entre la Presidencia
y la prensa definidas por la autocensura a la que deberán apelar las empresas y
periodistas bien por simpatías ideológicas y políticas o por el poder de persuasión
que siempre acompaña la asignación de la pauta oficial. Por supuesto que existe
la posibilidad de que aparezcan actos o amenazas de censura oficial por cuenta
de la evaluación previa de lo que sería publicado porque no obedece a un “buen
ejercicio periodístico”. Y claro, no se puede descartar que a partir de esa
sentencia presidencial el país empiece a recorrer de nuevo los caminos del
unanimismo ideológico, político y mediático que trazó Uribe Vélez durante su
mandato.
Se da por descontado que la prensa abelardista-antes uribista- guardará silencio frente a semejante mensaje. Quizás algunos columnistas se atrevan a escribir sobre el particular. El silencio de las facultades de periodismo también es de esperarse porque históricamente siempre han operado de espaldas a las realidades que afectan de tiempo atrás el ejercicio del periodismo en un país con una alta concentración de la propiedad de los medios en pocas manos (en manos de banqueros).
Adenda: el senador y excandidato presidencial Iván Cepeda Castro informó al país de un posible entrampamiento que se estaría preparando en su contra. Lo estarían vinculando a él y a Petro con actividades de narcotráfico. Habría, según Cepeda, un fiscal encargado del asunto. Sería la segunda vez que a Cepeda, con el concurso de la DEA y abogados locales, se le intenta armar un caso judicial.
Foto: tomada de Semana.com