Por Germán Ayala Osorio
La caída de Fernando Cerimedo y
sus granjas de bots o trolls hace parte del proceso de empobrecimiento
de la política y lo político, reducidas a meros instrumentos generadores de
conflictividad, animadversión y disímiles formas de violencia, física y simbólica,
que terminan por criminalizar la opinión divergente, sumando por supuesto realidades
étnico-identitarias de comunidades subalternas asumidas por gobiernos de
derecha como enemigos de la patria, incómodas ancestralidades y formas no deseadas
de estar en el mundo.
Esto dice La Nación, medio
argentino, sobre este oscuro individuo: “Fernando Cerimedo, consultor
político y exasesor de Javier Milei, fue detenido este martes en Bolivia, donde
es investigado por un ataque a balazos contra Nadia Beller, abogada y activista
boliviana que sería su expareja. Cerimedo es fundador y accionista (al menos
hasta marzo de este año) de La Derecha Diario, medio afín al gobierno
libertario y parte del engranaje comunicacional de La Libertad Avanza”.
La captura de este personaje es
importante para Colombia porque tiene relación directa con la derecha
colombiana, en particular con el naciente abelardismo, comunidad religiosa que
usa la política y lo político para perseguir, estigmatizar y neutralizar a impíos,
liberales, negros, políticos, periodistas independientes, empresarios, campesinos
e indígenas defensores de los ecosistemas naturales y las ideas progresistas.
El abelardismo es el correlato del sionismo, doctrina con la que Israel está
prácticamente borrando del planeta a los palestinos frente a los ojos de la
ONU, la CPI y el silencio cómplice de muchos países que validan el siniestro genocidio
perpetrado en Gaza por Israel. Colombia, como Estado, desde el 7 de agosto, legitima
lo que está haciendo el ejército sionista de Israel contra el pueblo palestino.
El abelardismo, al ser el
correlato ideológico del sionismo, recoge algunas de las “razones” con las que el
ejército de Israel viene eliminando al pueblo palestino a través de unas muy
bien planeadas prácticas genocidas. Enumero las más visibles para sugerir que
el abelardismo como nueva doctrina religiosa podría superar el carácter coyuntural
del gobierno de Abelardo de la Espriella, pastor-presidente y líder de esa
secta emergente que podría consolidarse como partido político con pretensiones
teocráticas y de limpieza racial. Vamos
a entonces a esas “razones” que el abelardismo ya está exponiendo para
justificar su llegada al poder de la mano de Dios: la primera y la segunda están
atadas al pensamiento y el discurso del converso presidente de la República: “la
inteligencia viene del hombre, pero la sabiduría viene de Dios” y “el
progresismo y los progresistas son enemigos de la Patria”.
La primera sentencia no solo borra
el carácter laico del Estado, sino que alienta procesos de conversión que bien
podrían darse a través de la “batalla cultural” y las decisiones que ya tomaron
la ministra de Educación, Viviane Morales y la directora del ICBF, Carolina
Restrepo. Morales ordenó revisar textos escolares y las prácticas docentes, incluido
el curriculum oculto con el doble propósito de descubrir y proscribir la espectral
“ideología de género”. Por su parte, Restrepo borró del lenguaje institucional
la palabra “niña”. Ambas acciones están pensadas para proscribir los derechos
de aquellos ciudadanos considerados como disonantes y perjudiciales para la
operación tranquila de la Patria Milagro.
En la segunda sentencia,
expresada por el entonces candidato presidencial y que no corrigió como
presidente de la República comparte el mismo fundamento de odio a la que hace unos
días expresó el ministro de Seguridad de Israel, Ben Gvir: “Creo que se
deben llevar a cabo asesinatos selectivos en Gaza, eliminando entre 30 y 40
cada noche. No solo quienes representan una amenaza inmediata, hay personas
allí que no son dignas de vivir. No deberían vivir. Ni siquiera son personas”.
Y no se trata de una exageración.
El relato bíblico sobre el cual se sostiene la vida de Israel como el “pueblo
elegido” ya tiene un lugar preponderante en la vida política y social del país.
Baste con recordar el retiro espiritual del recién posesionado jefe del Estado
y el momento en el que repartió Biblias a sus ministros-pastores como símbolo inequívoco
de que estarán dispuestos a todo para hacer cumplir con lo que el Dios
misericordioso les ordene en adelante. El noticiero privado Noticias Caracol título
la frase-sentencia del funcionario israelí como “polémica”. De esa manera sutil
se minimiza el horror y el alcance de semejante orden.
Así entonces, la granja de bots
o trolls descubierta en el domicilio de Fernando Cerimedo confirma la transformación
de la arena pública y las elecciones presidenciales en escenarios de posverdad
en los que el algoritmo, la hiperrealidad, la manipulación de las emociones y
la anulación de la discusión pública de asuntos públicos van llevando a los
votantes ciegos y de las narigueras a votar sin ningún asomo de reflexividad.
Hace unos años Giovanni Sartori
habló de la llegada del Homo Videns, destacando el poder de la televisión en
los escenarios electorales. Sartori llamó la atención alrededor de una realidad
que sigue vigente, pero que ya fue superada por las granjas de bots y trolls: “la
televisión produce imágenes y anula los conceptos, y de este modo atrofia
nuestra capacidad de abstracción y con ella toda nuestra capacidad de entender”
(p. 47).
Las granjas de bots o trolls y
agentes de la ultraderecha como Cerimedo no solo anulan las discusión conceptual
que debería acompañar al ejercicio del poder, a la política y a lo político,
sino que promueven la robotización de las reacciones de los votantes a través
de ideas y relatos artificiales y artificiosos de una verdad manipulada. Estamos
ya en medio de la estupidización del mundo y el inicio, para Colombia, de un
proceso de regeneración social, política y cultural fundado en la fe en Dios.