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jueves, 4 de junio de 2026

EL DESAIRE DE JAMES RODRÍGUEZ A LA HIJA DE PETRO (II)

 



Por Germán Ayala Osorio


El desaire de James Rodríguez a la hija del presidente Petro y la actitud hostil con el presidente de la República tiene un profundo arraigo cultural. De padre ausente, James se levantó como casi todos los jugadores de fútbol del país: en medio de precariedades y afugias económicas, vacíos emocionales y por supuesto ambientes familiares en los que los libros y la lectura brillan por su ausencia.

Ahora que es millonario, el 10 de la Selección de Fútbol se “da el lujo” de despreciar a la hija del jefe del Estado, una menor de edad que hace rato se declaró fans de la Selección. James es padre de una hija, vaya contradicción.

La actitud infantil del hábil zurdo-con las manos, es de derecha- está ancorada a la doctrina que su amigo y admirado expresidente Uribe impuso y naturalizó en el país: quien no está conmigo, está contra mí; los hijos y los amigos de mis enemigos, son también mis enemigos. De allí que el desprecio de Rodríguez hacia Antonella Petro se explique porque James odia al presidente y a todo lo que él representa: a millones de pobres, trabajadores, sindicalistas y docentes, entre otros, que se vieron beneficiados con el incremento del salario mínimo en un 27%. Así las cosas, James Rodríguez no irá al Mundial a representar a todos los colombianos, sino a aquellos que él considera dignos de reconocimiento: la gente con plata y de derecha.

James Rodríguez es arribista y clasista gracias al fútbol, el deporte espectáculo más popular del mundo, al que siguen millones de pobres alrededor del mundo. Estar forrado en dinero no asegura tener o desarrollar el llamado don de gente. James es la constatación del sentido de realidad de esa sentencia.

Así como en las redes le están dando con todo al 10 de la Selección, también hay que darle “periodicazos” al presidente Petro por exponer a su hija menor ante varios de los patanes que Néstor Lorenzo convocó. Bueno, no podemos olvidar que el técnico consideró llevar al Mundial a Sebastián Villa, patán de patanes. En un ambiente masculino como ese, la patanería y el irrespeto a las mujeres resulta ser una cosa menor.

Por supuesto que ninguno de los compañeros de James en la Selección se atreverá a llamarle la atención por haber sido grosero con Antonella Petro; y mucho menos la Federación Colombiana de Fútbol (FCF), entidad que ya tiene suficiente con tener que lidiar con la personalidad de Ramón Jesurún. Si se atreven, de pronto este semi dios se molesta, le da una rabieta y abandona la concentración. O se va a los puños con quien ose hacerle ver lo mal que quedó ante los colombianos. ¿Se atreverán los periodistas deportivos a confrontarlo? Lo dudo, porque ellos están para adorarlos y cargarles la alfombra roja sobre la que James no camina, levita. Algunos medios hablan de "incómodo momento" o de "gesto confuso". 

James, jugas al fútbol y has logrado cosas importantes a nivel de clubes. En la cancha te haces “grande”; por fuera, sos diminuto. Ojalá los hambrientos de victoria de Uzbekistán y la República Democrática del Congo te enseñen algo de humildad. Agrandado. Y no se olvide que Colombia, a nivel de la Selección de Mayores, aún no ganó nada a nivel mundial.

EL DESAIRE DE JAMES RODRÍGUEZ A LA HIJA DE PETRO (I)




Por Germán Ayala Osorio

 

Antes de iniciar la participación de la Selección Colombia en el Mundial a realizarse en Canadá, USA y México ya hay polémica- en el país de las polémicas-, por el desaire de James Rodríguez y de otros jugadores con Antonella Petro, hija del presidente de la República al momento de la despedida en el aeropuerto de CATAM. Al 10 del combinado nacional se le vio molesto, frío y distante-diría rabioso- por la presencia del mandatario y el saludo que les ofreció la dulce retoña de Gustavo Petro. Las imágenes son contundentes. 

Por supuesto que la actitud de los jugadores con el jefe del Estado y Antonella Petro es reprochable, justo en medio de semejante coyuntura electoral y política; eso sí, hay que señalar que la postura de las “estrellas” del fútbol colombiano deviene aupada y atada a las simpatías de muchos de estos jugadores con la derecha neoliberal. No olvidemos que varios de los convocados por el técnico Néstor Lorenzo compartieron en el pasado con el expresidente y expresidiario Álvaro Uribe Vélez, enconado enemigo del país y de Petro. Estas figuritas de la Selección son arribistas y clasistas. Unos levantados sin conciencia de clase. Se les olvidó de dónde salieron. 

A James Rodríguez se le vio feliz junto al exmandatario antioqueño dentro de un vehículo, en tiempos en los que se hablaba de su retiro del fútbol. Corrían 22 días de junio de 2023 cuando se dio el encuentro entre el 10 de la Selección y el funesto expresidente. Entre tanto, Yerry Mina le sirvió de “poste” a Uribe para que el político antioqueño girara, montado en una yegua, alrededor del defensa de la Selección.

Considero que se pudo evitar ese momento desagradable que vivieron James, el propio presidente Petro y su hija, en el aeropuerto de CATAM: a la despedida únicamente debieron asistir, en representación de los jugadores, aquellos que sientan genuinamente simpatía por el proyecto político progresista y por su líder el presidente de la República. O por lo menos, aquellos que no sientan animadversión.

Obligar a los atletas a saludar al presidente de la República constituye una falta de respeto de la Federación Colombiana de Fútbol con quienes representarán al país en el Mundial. En particular cuando muchos de ellos- por no decir todos- solo aprendieron a patear un balón: suelen ser poco leídos y consumidores acríticos de la historia oficial y de lo que dice todos los días la prensa hegemónica.

Los aficionados al fútbol y a los seguidores de la Selección Colombia caen en dos garrafales errores: el primero, exigirles que por fuera de la cancha se comporten como ciudadanos capaces de discernir sobre realidades complejas que requieren de un mínimo manejo conceptual que claramente James y Yerry Mina, entre otros, no tienen por qué tener por una razón evidente: son vedettes y tienen plata, lo que es suficiente para vivir así sea en medio de la oscuridad intelectual. Y el segundo, depositar en ellos la necesidad que tenemos todos de buscar y encontrar la felicidad. James y su combo ya tienen la vida resuelta, mientras que millones de sus fans viven al día y en medio de incertidumbres generadas por políticas neoliberales aplicadas por aquellos con los que si les gusta tomarse fotos sonriendo o dominados por un vulgar caballista. 


EL DESAIRE DE JAMES RODRÍGUEZ A LA HIJA DE PETRO (II)

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