lunes, 3 de agosto de 2026

ABELARDO, ABERNEO O AVERNO

 



Por Germán Ayala Osorio

 

El ejercicio de proscripción de la laicidad del Estado que dirigió el presidente electo en su ya comentado “retiro espiritual” no solo pone en duda la separación entre el Estado y la fe religiosa, sino que entrega las responsabilidades políticas que a partir del 7 de agosto deberá asumir Abelardo De la Espriella por sus decisiones, actos de gobierno y comportamientos personales, a la voluntad del Señor, Jesucristo o Dios.

El nombre de la deidad es lo de menos. Lo que Dios quiera, Dios lo quiso así o solo le rendiré cuentas a Dios serán las frases con las que el therian presidente y sus colaboradores responderán a los organismos de control (lo más seguro es que no operen) y frente a la ciudadanía, en particular a los grupos políticos que le harán oposición. Se da por descartado que aquellos que lo votaron aceptarán con resignación lo que les diga el jefe del Estado a quien ya ven como un “pastor”, como el elegido. Así como “Neo” es el elegido en la película Matrix, Abelardo ya lo es para la matriz mediática que lo convertirá en el arquetipo de hombre creyente que llegó para “vencer a malos, impíos y degenerados”, es decir, a petristas, progresistas, izquierdistas, defensores de la naturaleza y de las comunidades subalternas.  Así las cosas, ya no hablaremos de Abelardo, sino de Aberneo; mientras que para los seguidores del Pacto Histórico De la Espriella será quien convierta sus vidas en un verdadero averno (infierno). De esa manera, Colombia será el “lugar en el que habitan los muertos”.

En la historia de la humanidad hay suficientes ejemplos de las perversidades y atrocidades cometidas en nombre de Dios. Las cruzadas, la Inquisición, las mujeres quemadas y el genocidio en Gaza que aún sigue cometiendo el sionista ejército de Israel son monstruosidades que se cometieron por la necia decisión de mezclar política y religión.

La exposición mediática del retiro espiritual -con visos propagandísticos y apologéticos- que planeó y ejecutó De la Espriella, con la Biblia en sus manos, está profundamente conectada con la “batalla cultural” (ideológica) que el therian presidente, con su ministra de Cultura, prometieron librar para proscribir todo pensamiento divergente y crítico, lo que incluye a quienes se declaren ateos, creyentes pero no practicantes, agnósticos y cualquier comunidad religiosa que se oponga a los designios del Dios con el que Abelardo tuvo la epifanía que le permitió autoproclamarse como el líder del proyecto llamado la Patria Milagro. Esto dijo el presidente therian durante el ya famoso, aplaudido y cuestionado retiro espiritual: “Debo decir que creo que estoy de alguna manera tocado por el Espíritu Santo, porque he escogido creo que a grandes colombianos que harán posible la Patria Milagro”.

Lo vivido durante el “retiro espiritual” acercó peligrosamente la acción política al fanatismo religioso. A partir del 7 de agosto Colombia empezará a recorrer los caminos de la exaltación y veneración de Dios y a sus representantes en la tierra que no serán un arzobispo o curitas de veredas y pueblos. No. De la Espriella es el elegido, el ungido de Dios, el “salvador” de Colombia; huelga recordar que el therian presidente dijo: “soy el presidente que requiere Colombia en sus horas más oscuras”.

Los aciagos 8 años de Uribe, con todo y su carácter mesiánico y violencia política, bien pueden terminar siendo un juego de niños frente a lo que hará De la Espriella si las instituciones y el Establecimiento le permiten consolidar su proyecto hegemónico a través de la batería de símbolos que ya expuso durante la campaña y los días posteriores a su cuestionado triunfo electoral. Esa simbología está atada a la condición TSP con la que se presentó al país: es Therian porque se identifica con un tigre, un felino depredador; Soldado, porque dice amar a la Patria y tiene la tendencia a comportarse como un militar de carrera y Pastor, por su entrega al servicio de Dios.  ¡Firmes por la Patria, Dios y Patria, Patria, Honor, Lealtad; Vencer o Morir o simplemente, ¡lo que Dios quiera! Todos esos lemas y gritos de guerra para continuar enfrentando al comunismo o al socialismo enemigo de Dios con su propia voz Patria o Muerte.

 

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