miércoles, 5 de agosto de 2026

POSESIÓN PRESIDENCIAL EN LA CAPITAL DE LA RESISTENCIA

 

 


Por Germán Ayala Osorio

 

En el ámbito político las reverencias y las actitudes lisonjeras hacia quien ostenta el poder presidencial suelen hacer olvidar improperios lanzados durante la campaña presidencial y las dinámicas y efectos del centralismo bogotano en un país que le teme a la descentralización y la autonomía de las regiones que lo componen. Es más, los alcaldes sumisos, serviles y obedientes con quien ostenta el poder presidencial hacen parte del histórico centralismo.

El mejor ejemplo de lo anterior es la posesión de Abelardo de la Espriella en Cali. El alcalde la “Sucursal del Cielo” está pletórico porque la caprichosa transición del mando presidencial se llevará a cabo en la capital del Valle del Cauca y no en Bogotá como es tradición.

Alejandro Eder parece haber dejado en el pasado la tosca manera en la que se refirió el entonces candidato presidencial, hoy presidente electo: “…como Eder que ha sido un fracaso al que el pueblo de Cali eligió para que manejara toda la inseguridad y vive escondido y asustado por ahí llorando debajo de la cama como el cobarde que es”.

En su cuenta de X, Eder dice que “Cali está lista para vivir una jornada histórica y hemos tomado las medidas necesarias para que se desarrolle con seguridad, movilidad y todas las garantías para la ciudadanía”.

Claro que le corresponde como autoridad local resaltar que por primera vez la posesión del presidente de la República ocurrirá en territorio caleño. Entonces, viene lo de siempre: embellecer a la ciudad para la ocasión, tapar algunos huecos, pintar puentes con los colores de la bandera, podar árboles, asear monumentos, esconder a los habitantes de calle, ahuyentar raponeros y cambiar luminarias. 

Con todo lo que precedió a la “elección” de la ciudad, lo ocurrido durante la campaña presidencial, la ilegitimidad que acompaña al presidente therian y las acciones de maquillaje desarrolladas por la alcaldía distrital, el calificativo de “histórico” que usa Eder para destacar la posesión presidencial resulta exagerado y maximalista aunque explicable porque hace parte de la narrativa de la derecha y la ultraderecha con la que sus más visibles agentes se muestran complacidos con el mandato de quien redujo la descentralización a unos gestos resultado de la pereza y la animadversión que le produce a Abelardo  Bogotá, su clima y su gente.

Y como parte de la hipocresía del poder político, Eder anuncia que el 7 de agosto será el Día de la Movilidad Activa y Sostenible, lo que no es otra cosa que prohibir la circulación de carros y motos. ¿Algún observatorio social y económico ya hizo el cálculo de los efectos negativos que deja la medida restrictiva a la movilidad por culpa del capricho de Abelardo de no posesionarse en Bogotá para no tener que saludarse con el presidente saliente?

El alineamiento ideológico de Eder con De la Espriella no está en discusión. Lo que se cuestiona es la manera lisonjera, aduladora, zalamera. A Eder le parece mejor fungir como un simple mortífago que alaba, hincado sobre la Biblia abelardista, la supremacía de la sangre pura de la sociedad blanca, terrateniente, clasista, racista y aporofóbica de la que él es hijo y a la que intentará pertenecer De la Espriella. Eso sí, para Eder, en privado, De la Espriella siempre será un "levantado con poder". 

Eder, usted es el alcalde de la ciudad y no el mandadero del jefe del Estado. ¿En dónde quedó la dignidad ideologizada con la que se enfrentó a Petro? Recuerde lo que el therian presidente dijo en campaña: “que el gobierno Petro le ha hecho daño a este departamento (Valle del Cauca), no tanto como los políticos de siempre. Es decir, las cosas como son. No solo es culpa de Petro, aquí están metidos el grupo de Dilian (Francisca Toro) y el señor Eder”.

Una vez De la Espriella abandone la ciudad, volverán las luminarias a apagarse, la suciedad a los monumentos públicos; los pordioseros y “locos” a las calles; los grafitis apologéticos a las ideas de la derecha y la izquierda; y los sicarios y ladrones a recuperar sus territorios. Huecos y charcos harán posible que, a ritmo de salsa, los caleños sigan cantando “Llorando viene rosario. Por las calles de un lugar. Se burla la muchachada. Viéndola toda embarrada Ay pobrecita rosario. La más bonita del barrio. Y vuelve y pum, De nuevo al charco rosario”.

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