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jueves, 13 de agosto de 2026

TERREMOTO EN LA COLOMBIA QUE NO PODEMOS NEGAR

 


Por Germán Ayala Osorio

 

En tragedias como las que lleva el país sufriendo tres días retornan a la discusión pública y privada asuntos coyunturales y otros más asociados a la historia y el devenir de la sociedad y el Estado. Dentro de los primeros brilla el retorno de la derecha al poder presidencial con todo y lo que ello significa moral, social, ética y políticamente; y como parte de los segundos están la concepción del Estado y su papel como agente capaz de ordenar el territorio bajo condiciones de equidad, seguridad y sostenibilidad sistémica, así como para ponerle límites a los grupos societales enfrentados bajo las lógicas de una lucha de clases que se alimenta del racismo, el clasismo y la aporofobia, taras civilizatorias que Colombia aún no superó.

Empecemos por el segundo asunto coyuntural. La respuesta paquidérmica del Estado (local, regional y nacional) es fruto de más de treinta años de neoliberalismo y la captura mafiosa del Estado a manos de una élite empresarial y política codiciosa y mezquina interesada exclusivamente en mantener y extender en el tiempo sus privilegios de clase que terminan por menoscabar los derechos de la mayoría de los colombianos a vivir en condiciones de dignidad.

Que seamos el tercer país más desigual del mundo obedece en gran medida a la captura mafiosa del Estado a cargo de una clase política y empresarial que usa a las empresas mediáticas que les pertenecen para legitimar todas las acciones de cooptación de lo público-estatal en beneficio de unos pocos y en contra de millones de colombianos que sobreviven a la inoperancia de las instituciones estatales.

En Colombia la relación Estado-Sociedad deviene contaminada por la mutua desconfianza entre los operadores oficiales y la ciudadanía por una sencilla razón: ambos mienten y apelan a la trampa. Baste con ver los engorrosos trámites que deben hacer los ciudadanos para reclamar los cuerpos de sus familiares en la sede de Medicina Legal de Palmira. Al sufrir daños en la edificación de la sede de Cali, las actividades de levantamiento y arreglo de los cadáveres se están realizando en la Villa de las Palmas. Por supuesto que de esa espesa y desesperante tramitología hacen parte las aseguradoras en salud y funerarias. Cada una está empeñada en aportar su grano de arena al objetivo de desesperar a los ciudadanos que buscan dar cristiana sepultura a los miembros de sus núcleos familiares que murieron por el colapso de las viviendas.

El ethos mafioso es otro factor que aporta a las maneras irregulares e ilegales a las que suelen apelar los ciudadanos para tramitar un permiso, una licencia. En este punto hay que conectar un asunto que está en el fondo del colapso de edificaciones: las licencias de construcción y el cumplimiento de las normas de sismorresistencia que deben aplicar. Se sabe desde hace muchos años que la zona del sur de Cali que hoy cuenta con el mayor número de edificaciones colapsadas y agrietadas ofrece las condiciones perfectas para que un terremoto genere la tragedia que hoy enluta a los caleños. Sin embargo, el Estado local permitió el crecimiento urbanístico y muy seguramente sin vigilar de cerca el cumplimiento de las normas para construir edificaciones seguras.

Y dentro de los asuntos coyunturales está el regreso de la derecha al poder político después de cuatro años de un gobierno progresista que, con luces y sombras, trató de arrebatarle a tradicionales grupos de poder político y económico el control del Estado nacional. El retorno de la derecha neoliberal al control del Estado se dio en el marco de una enconada pugnacidad ideológica y política alimentada por unas empresas periodísticas que crearon y recrearon los peores miedos, odios e incertidumbres en sectores de la opinión pública que asumieron que lo iban a perder todo por culpa de la llegada del “comunismo”.

Lo peor de todo es que en nombre de esa derecha neoliberal está el presidente de la República Abelardo de la Espriella, un diminuto hombre, vanidoso, fatuo, racista, clasista, aporofóbico y con visos de misoginia y fascismo que está convencido de que el Estado hay que reducirlo a su más mínima expresión lo que se traduce en que sus funciones las cumpliría de una mejor manera agentes privados. Craso error.

Pasan las horas y los días de una catástrofe nacional que va para largo. Los sufrimientos y padecimientos apenas comienzan. La semana que ya completa De la Espriella como jefe del Estado deja dudas y alimenta la desesperanza de quienes lo perdieron todo. Se le nota errático y poco dado a escuchar críticas y consejos. Por el bien de todos, ojalá el therian presidente logre conducir con sabiduría las responsabilidades que asumió como presidente de la República. No aceptar la ayuda de la China y México, entre otros países, constituye un error mayúsculo, una verdadera estupidez. Quienes lo votaron ese 21 de junio también serán responsables de las decisiones que tome De la Espriella. 





 

miércoles, 12 de agosto de 2026

PRIORIDADES

 



Por Germán Ayala Osorio

 

El terremoto que sacudió a Colombia este 10 de agosto cogió al nuevo gobierno apenas instalándose, en medio de decisiones caprichosas que terminaron por ralentizar la respuesta estatal a semejante desafío. El primer error-capricho fue no aceptar el empalme con el gobierno saliente, lo que para el caso de la UNGRD implicó caminar a ciegas e improvisar respuestas tempranas y efectivas a la tragedia. Lo mismo sucedió en carteras ministeriales claves para responder institucionalmente. El segundo error-capricho del therian presidente tiene que ver con su decisión de gobernar desde Barranquilla. Las consecuencias fueron evidentes: nadie lideró, desde la UNGRD y durante las primeras horas después del terremoto acciones de respuesta institucional a la crisis generada por el terremoto de magnitud 7.4. Por no estar en Bogotá, la instalación del PMU se demoró más de cuatro horas en iniciar porque De la Espriella estaba en la capital del Atlántico. 

Lo que vino después fue improvisación y toma de decisiones sobre la marcha que dan cuenta de una evidente falta de coordinación institucional. Pero hay más. De la Espriella llegó a la presidencia sin experiencia alguna en la función pública a la que hay que sumar su falta de criterio para tomar decisiones con visión sistémica, apoyado en la comprensión rápida de la complejidad que acompaña el enorme desafío de enfrentar el desastre humanitario que siempre acompaña la ocurrencia de esos eventos sísmicos de gran envergadura como el ocurrido. De la Espriella no conoce las dinámicas presupuestales y las lógicas que hay detrás del enredado sistema de traslados de dinero y contratación oficial.

Esa falta criterio y su nula visión sistémica se desprenden de su personalidad y formación profesional. De la Espriella está acostumbrado, como abogado "picapleitos", a casar peleas judiciales y políticas. Más nada. A lo anterior se suma que por ser un defensor de la tradición y del Establecimiento jamás desarrolló el pensamiento crítico y la capacidad de recrear en su mente soluciones a partir de criticar las complejas realidades que acompañan a la dupla Estado-Sociedad. Además, el therian presidente es un costeño mamador de gallo que no parece tomarse en serio nada.

Consecuencia de lo anterior: De la Espriella no sabe establecer prioridades. Y lo demostró muy claro en las primeras horas en las que le tocó atender una tragedia para la cual nadie está preparado, pero que se puede enfrentar y minimizar sus efectos si se tienen las herramientas conceptuales y actitudinales que evidentemente no tiene el presidente de los colombianos. Dar instrucciones a su ministra de Cultura para restaurar la iglesia de Manizales es el ejemplo claro del padecimiento del jefe del Estado: no sabe establecer prioridades. Ese anuncio, si se quiere, lo pudo hacer en privado, pero en público, cuando ya en las redes y luego la prensa tradicional registraban la magnitud del desastre, resulta inaudito e incluso provocador. Un presidente que prioriza reparar una edificación religiosa, por importante que sea para la sociedad conservadora y camandulera de Manizales, no actúa como jefe de Estado, sino como pastor. En una de sus declaraciones dijo: Dios proveerá. Una forma sutil de evitar asumir responsabilidades para dejarle todo al Creador. 

Luego vino la decisión de no aceptar la ayuda de varios países entre ellos China, Brasil y México para atender a los damnificados y especialmente en la búsqueda de personas y animales sepultados bajo toneladas de escombros de unidades residenciales y edificios que colapsaron. Se aceptó, finalmente, ayuda de los Estados Unidos, El Salvador e Israel. En esa decisión el director de la UNGRD esgrimió un argumento “técnico” deleznable: “solo van a recibir equipos de búsqueda y rescate de los países que cumplen con los protocolos internacionales”. Por supuesto que el argumento es tan débil y mezquino que no alcanza a tapar los motivos reales que lo llevaron a rechazar más ayuda internacional: el alineamiento con los Estados Unidos obliga al gobierno de Abelardo de la Espriella a negarse a recibir ayuda de países con gobiernos de izquierda o “comunistas” como China.

De la misma manera como caleños, vallecaucanos, pereiranos, chocoanos y manizalitas van comprendiendo con el paso de las horas y los días la dimensión de la tragedia humanitaria generada por el terremoto, el resto de la sociedad colombiana no afectada por el sismo va entendiendo que De la Espriella no está preparado para gobernar a Colombia. Su falta de seriedad lo lleva a mantener el ridículo saludo militar, el grito de guerra firme por la patria y lo que es peor, a sonreír y lanzar besitos como si estuviera montado en una carroza carnavalera. De seguir así, superará con creces lo hecho por Iván Duque Márquez con quien comparte ese carácter fatuo e infantil de quienes un día cualquiera y por arte de birlibirloque amanecieron con la banda presidencial puesta. Con Duque hubo un grave estallido social. ¿Qué irá a pasar en el gobierno del infantil therian?

ABELARDO, EL AZARÍAS DE LA PATRIA MILAGRO

Por Germán Ayala Osorio   Desfilar en medio de 23 bolsas blancas con cadáveres en su interior, como lo hizo el pastor-presidente, hace ...