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miércoles, 29 de julio de 2026

GOBIERNO ENTRANTE, DE LA U HASTA LA Z


Por Germán Ayala Osorio

Esta es la cuarta columna de opinión de la serie del abecedario usado en función de la caracterización del gobierno entrante de Abelardo de la Espriella. Va, como el título dice, de la letra U, hasta la Z. Sin más preámbulo, empecemos.

Con la U de Uniformar. El conservatismo y los conservadores que acompañan al gobierno del presidente therian están enfocados en la generación de forzados consensos que terminan en la uniformidad del pensamiento y en la proscripción de las diferencias, de los diferentes; de todos aquellos con ideas liberales y modernas. El saludo militar de Abelardo se asume como una tendencia a uniformar a la opinión pública, a los ciudadanos. La democracia muere cuando se impone un solo relato y una única forma de pensar.

Con la V de Victoria: La victoria política y electoral de la campaña De la Espriella presidente es pírrica, a lo que se suma la ilegitimidad que le endilgan Petro y el Pacto Histórico a partir de las pruebas que presentaron en las que, según ellos, hubo fraude ese 21 de junio. Con eso y todo, la Victoria no puede servir de patente de corso para invalidar los reclamos que se hagan desde las mesnadas que votaron por Cepeda: ¡Fueron 12 millones de ciudadanos los que sufragaron a favor del candidato progresista!

Con la W de Weber. Aquello de la violencia legítima del Estado planteado por el teórico Max Weber sirvió en el pasado para que gobiernos como los de Turbay Ayala, Álvaro Uribe, Juan Manuel Santos e Iván Duque Márquez asumieran las relaciones entre los ciudadanos y el Estado bajo las lógicas del panóptico, del Gran Hermano. Aquello de vigilar y castigar de Foucault, junto a la visión weberiana, fue el cóctel con el que celebraron en las caballerizas de Usaquén y en la propia Casa de Nariño la violación sistemática de los derechos humanos.

Con la X de Xenofobia. Las prácticas xenófobas del gobierno de Donald Trump contra los migrantes latinos y en especial contra los colombianos residentes en la tierra del Tío Sam no deberían ser toleradas por ningún Estado democrático. El silencio de Abelardo ante el asesinato de Joan Sebastián Durán Guerrero a manos de agentes fascistas del ICE manda el perverso mensaje de que el presidente electo de Colombia apoya la xenofobia.

Con la Y de Yugo. Los bueyes y las mulas suelen ser usadas para arar la tierra. Sus cabezas están unidas por el yugo, que es un artefacto de madera que los permite unir para cumplir con las labores del campo. Los ejercicios del poder alejados de la legalidad y la legitimidad necesaria suelen hacer parte del yugo con el que la población asume su sometimiento voluntario al Estado.

Con la Z de Zángano. La discusión alrededor de los subsidios estatales entregados a la población más pobre y vulnerable y los que histórica y tradicionalmente se entregan a los más ricos de la sociedad no termina con el señalamiento de unos y otros como zánganos. Lo sucedido con Agro Ingreso Seguro confirmó que durante el gobierno Uribe y en general en todos los gobiernos neoliberales se alimentó la holgazanería en las familias de la élite que viven cómodamente de los subsidios y otros beneficios que les entrega el Estado por el solo hecho de hacer parte de la clase dominante.

Solo queda esperar a que arranque el gobierno del therian. Mes a mes sabremos qué tan “duro muerde el tigre”, qué tanto retrocederá el país en materia de derechos y libertades. Mientras se confirman los miedos y se cumplen las amenazas de campaña, a mis lectores les digo, agúzate que te pueden estar vigilando para luego velarte.

GOBIERNO ENTRANTE, DE LA O HASTA LA T


Por Germán Ayala Osorio

 

En la anterior columna, De la I hasta la Ñ, avancé en la tarea periodística de caracterizar al gobierno entrante de Abelardo de la Espriella Otero, el primer therian en la historia del país de alcanzar semejante dignidad. Ahora, en este texto, que va De la O, hasta la letra T, hago lo mismo. Ya con esta van tres columnas ilustradas todas con imágenes de la fábula del Tigre y el Burro, muy a propósito de la identificación de Abelardo con el salvaje felino.

Con la O de Oneroso. Hay que esperar que la política ambiental que diseñe y ejecute el gobierno entrante no resulte costosa en términos estéticos, paisajísticos, ecológicos y socioambientales. Aquella consigna de campaña de “fracking a lo que marque” expresa un pesado desdén hacia los ecosistemas naturales. En medio de las pluricrisis ambientales que confluyen en lo que se conoce como el cambio climático, sumarle la pérdida de ecosistemas con todo y los “servicios ambientales” que le prestan a los colombianos y a la humanidad puede resultar onerosa para Colombia como país biodiverso.

Con la P de Patriarcal. El sistema patriarcal se afianza sobre actividades de dominación y sometimiento no solo de la Mujer y de lo femenino, sino de la Naturaleza asumida y entendida como una realidad femenina a la que igualmente hay que violentar. “Lo que necesitamos por encima de todo es recuperar el amor y la empatía por la naturaleza que perdimos cuando nos enamoramos de la vida urbana” (Lovelock, James). Quizás lo que más necesitamos es desenamorarnos de la vida urbana y de los deseos individualistas cuya fuente egocéntrica parece inagotable. No olvidemos que estamos en la era del Antropoceno. Es tiempo de que hablemos del ecofeminismo. “El ecofeminismo hará una interpretación similar de la relación entre el dominio de un género sobre otro y del dominio del ser humano sobre la naturaleza”. Por supuesto que no podemos esperar mucho del gobierno de Abelardo porque él mismo violentó a una mujer periodista con aquello de “dale zum” a la foto de su “paquete”, amenazó con el “fracking a lo que marque” y porque detrás de su gobierno están las multinacionales mineras interesadas en someter comunidades, ecosistemas y mujeres ambientalistas.

Con la Q de Quirúrgico. No podemos medir aún los efectos negativos que dejará el gobierno de Abelardo de la Espriella, pero hay quienes imaginan escenarios catastrofistas peores a los que pensaron quienes se opusieron a la llegada de Petro a la Casa de Nariño. Las amenazas en campaña y el perfil pendenciero y camorrero del therian presidente- al fin y al cabo, se siente como un tigre- hacen pensar que habrá ajustes y cambios drásticos en la manera como el Estado entrará a resolver los conflictos socioambientales que muy seguramente se presentarán e incluso las protestas sociales si la anunciada reforma tributaria grava artículos de la canasta familiar como los huevos. Es posible imaginar que habrá cortes quirúrgicos a libertades y derechos consagrados en la carta política.

Con la R de Reservistas. La curiosa simpatía y admiración hacia lo castrense de parte del presidente therian dará vida jurídica a los Bloques de Seguridad Urbana, de los que hay miedo que hagan parte reservistas y veteranos que a pesar de estar retirados de las filas siguen pensando como militares, en particular mantienen el desprecio por la vida de los civiles defensores de la naturaleza, de los más vulnerables y de los derechos humanos. Ojalá esos Bloques de Seguridad Urbana no terminen impulsando la creación de comandos reaccionarios moral e ideológicamente conectados con la ya anunciada “batalla cultural”.  

Con la S de Supremo. De la Espriella es, ante todo, un civil, circunstancia que lo obliga, ética y moralmente, a poner por encima de las lógicas del mundo castrense, los intereses de la población civil. Su ridículo saludo militar lo acerca peligrosamente a la filosofía de los cuarteles, pero sobre todo a la “cartilla” con la que a diario oficiales y suboficiales de las fuerzas militares expresan su desprecio por la vida civil. Como comandante supremo de las FFAA se espera que De la Espriella les deje claro que ellos están subordinados al poder civil y que cualquier orden contraria al bienestar de los ciudadanos no combatientes será rechazada por los uniformados.

Con la T de Tramar. Dentro de la jerga militar el término “tramar” daba cuenta del soldado que aparentaba hacer las cosas, cumplir con las órdenes recibidas, pero al final con astucia lograba birlar a sus comandantes. En el diccionario hay una acepción que indica que se trata de “disponer o preparar con astucia o dolo un enredo, engaño o traición”. El país cambió, señor presidente electo. No son estos los tiempos de la Seguridad Democrática y mucho menos vivimos bajo las condiciones culturales e institucionales de la carta de 1886. Las redes sociales hace rato erosionaron el poder hegemónico de la prensa tradicional, aunque siguen siendo claves en la generación de estados de opinión pública engañosos. Colombia no es El Salvador de su admirado Bukele; y tampoco es la Argentina de su amado Milei. Usted está obligado a dar garantías a todos los colombianos. La Carta de 1991 está aún vigente.

Solo queda esperar a que arranque el gobierno del therian. Mes a mes sabremos qué tan “duro muerde el tigre”, qué tanto retrocederá el país en materia de derechos y libertades. Mientras se confirman los miedos y se cumplen las amenazas de campaña, a mis lectores les digo, agúzate que te pueden estar vigilando para luego velarte.

GOBIERNO ENTRANTE, DE LA I HASTA LA Ñ



Por Germán Ayala Osorio

 

En la anterior columna, De la A hasta la H, intenté entregar los mayores elementos posibles tendientes a caracterizar al gobierno entrante de Abelardo de la Espriella Otero. Ahora corresponde continuar con el ejercicio, iniciando con la letra I, y terminando en la Ñ. Habrá una tercera columna que terminará en la letra Z.

Con la I de Internacional. El anuncio del therian presidente de cerrar embajadas y consulados está atada a la obligación contraída con Donald Trump de alinear el país exclusivamente a los intereses de los Estados Unidos en el hemisferio y otras parte del mundo. El multilateralismo al que le apostaron en el pasado los gobiernos de Santos y con mayor énfasis el de Petro es mal visto en Washington. Es casi una herejía. La doctrina Donroe, América para los americanos, está detrás de la decisión del gobierno entrante. Al tener De la Espriella ciudadanía americana está obligado a alinearse con la política exterior del gobierno de Trump. El argumento de ahorro fiscal esgrimido por el presidente electo es falso.

Con la J de Jactancia. El De la Espriella style define con suficiencia el perfil ético-estético y la egolatría en la que vive el presidente electo. El entrante jefe del Estado es arrogante, creído, farolero, fatuo, petulante, chulo, engreído, fanfarrón, alabancioso, presumido, aguajero, fafarachero, fachento y fachoso. Se jactó durante la campaña de que a su gobierno llegarían los mejores o los Nunca. Los designados ministros hacen parte de familias tradicionales que siempre han vivido “de la teta del Estado”. No se trata de perfiles técnicos, son políticos conservadores y godos anacrónicos. Quienes votaron por esa promesa hoy deben sentirse como unos verdaderos jumentos.

Con la K de Kairós. El país recordará que De la Espriella Otero en el pasado se declaró ateo. Este no es un asunto menor por cuanto Colombia es un país creyente con visos de fanatismo religioso. Aquello de haber estado consagrado al Corazón de Jesús define muy bien al pueblo colombiano. Por conveniencia, Abelardo dio el brinco revisionista y, por acto de birlibirloque o quizás por un epifanía, se volvió creyente justo para la campaña electoral. Vaya coincidencia. Por supuesto que el Kairós del que estamos hablando aquí es el bíblico. Es Dios quien puso a De la Espriella en este momento oportuno y tiempo adecuado para que haga todo lo que tenga que hacer. Escuchen bien, todo, para convertir a Colombia en la “Patria Milagro”.

Con la L de Legitimidad. Las pruebas presentadas por Petro con la que deslegitima el triunfo de Abelardo porque considera el presidente saliente que obedeció a prácticas fraudulentas atadas a la manipulación del software de la Registraduría le restan legitimidad social y política al gobierno entrante. Lo más probable es que no pase nada en términos judiciales, pero políticamente la sociedad colombiana asistirá a una constante confrontación ideológica y política al interior del Congreso entre la bancada del Pacto Histórico y las oficialistas.   

Con la M de Mamertos. La anunciada “batalla cultural” que librará De la Espriella de la mano de su ministra de Cultura tiene como objetivo ideológico eliminar o proscribir toda conducta, narrativa o símbolos que remita o busque darle relevancia o reconocimiento a la izquierda, a los llamados “Mamertos”. Huelga recordar el trino de María Fernanda Cabal para entender la dimensión que tendrá la cacareada “batalla cultural”: “Ser de izquierda debería ser ilegal”. Lo espetado por la entonces senadora Cabal calza perfectamente con la persecución estatal que muy seguramente se emprenderá a partir del 7 de agosto contra todo lo que huela o “hieda” a izquierda.

Con la N con Neocolonialismo. Ostentar la ciudadanía americana como lo hace De la Espriella facilita los procesos de dominación e intervención político-militar de los Estados Unidos en Colombia. Ser colonia gringa o tener un lugar en la bandera gringa es una aspiración de la derecha acomplejada que respalda al presidente therian. El racismo estructural del que se habla en la academia y se sufre en ciudades y campos de Colombia tiene un fuerte anclaje en el desprecio al mestizaje del que somos producto todos los colombianos. Para bien o para mal tenemos genes indígenas y negros. El eurocentrismo normalizado en las universidades y la actitud proamericana que aspira a que algún día seamos, como Puerto Rico, un Estado Libre Asociado.

Con la Ñ de Ñeque. El haberse declarado en desobediencia civil el Pacto Histórico debe asumirse en las mesnadas del progresismo como la fuerza, valor, coraje, fuerza y energía suficientes para resistir los embates del gobierno de Abelardo que pinta neoliberal y godo. Lo que no es recomendable es reducir el gobierno entrante a cosas del destino o de la mala suerte.

Solo queda esperar a que arranque el gobierno del therian. Mes a mes sabremos qué tan “duro muerde el tigre”, qué tanto retrocederá el país en materia de derechos y libertades. Mientras se confirman los miedos y se cumplen las amenazas de campaña, a mis lectores les digo, agúzate que te pueden estar vigilando para luego velarte.

GOBIERNO ENTRANTE: DE LA A, HASTA LA H



fábula del tigre y el burro - Búsqueda Imágenes


Por Germán Ayala Osorio

 

Ya el país va tomando nota de lo que les espera a los colombianos con el gobierno del primer therian que alcanza la presidencia en Colombia. No se agotará el abecedario para registrar los hechos y la simbología infantil, violenta, antiderechos y pro castrense de Abelardo de la Espriella Otero.

He aquí un primer ejercicio con las letras de nuestro alfabeto. Empecemos con la A de Apariencia. De la Espriella es, como lo dije en anterior columna, un showman. Lo de él es mera fachada, pantomima, teatro, pasarela, luces, voladores y proyección de imágenes logradas por la IA. De la Espriella style es su marca y emblema de un gobierno aparentemente democrático, pero que se concentrará en reversar los avances que en materia de derechos y conquistas sociales alcanzó el gobierno Petro. Aquello de profundizar la democracia constituye un insulto para las huestes de la derecha. El perfumado Bukele criollo contará con la ayuda de las bancadas gobiernistas en el Congreso y las acciones legales directas tomadas desde el Ejecutivo. Y por supuesto, con la prensa tradicional.

Con la B de Bullicioso. Les corresponderá a las escuelas de psicología entrar a examinar las razones por las que De la Espriella en sus discursos manotea, alza la voz, se oculta en lentes oscuros y termina sus deshilvanadas “alocuciones” con el ridículo saludo militar y el chillido Firme por la Patria. En cualquier caso, el therian presidente se nota irascible, pendenciero y débil conceptualmente hablando. Lo de querer posesionarse en una guarnición militar yendo en contra de la tradición e incluso de la propia constitución lo confirman como un político caprichoso. Es posible que algún psicólogo califique esa actitud como una rabieta propia de un "culicagado" malcriado. 

Con la C de Catálogo. A partir del 7 de agosto asistirá el país a la aplicación a rajatabla de las recetas neoliberales en las que están incluidas la explotación de los recursos naturales (minería y fracking) sin mayores consideraciones ecológicas, ético-estéticas y socioambientales de los valiosos ecosistemas naturales que serán sometidos a procesos de intervención. Por supuesto que en ese mismo catálogo aparecen las contrarreformas laborales y pensionales y la insistencia en mantener los niveles de captura mafiosa de los recursos públicos por parte de las EPS.

Con la D de Desprecio. En calidad de candidato presidencial, De la Espriella dejó ver con suficiente claridad que odia a todo lo que huela a izquierda, progresismo y petrismo. Su idea de “destripar” deviene acompasada con estos nuevos tiempos en los que las narrativas de limpieza étnica, pensamiento único, unanimismo político y el ultraje al que piensa distinto y a la pluralidad se asumen por fuera del fascismo, cuando claramente hacen parte estructural de esa ideología.

Con la E de Enemigo. Ya De la Espriella lo dijo en campaña: los petristas son enemigos de la patria. Sin duda alguna una amenaza que hasta el momento no fue retirada por el presidente electo. Así las cosas, la doctrina del enemigo interno mantendrá su extensión hacia intelectuales, académicos, sindicalistas, profesores del Magisterio; maestras, agentes liberales y críticos del neoliberalismo, ambientalistas y líderes afros, campesinos e indígenas defensores de sus territorios y de sus soberanías alimentarias.

Con la F de Fábula. Creer que es un tigre o sentirse identificado con las formas y el nicho ecológico de un tigre bien puede hacer creer a la infantilizada sociedad colombiana que estará viviendo al interior de una inocente fábula; o de que todo lo dicho y gritado hace parte de un mero relato, de una trama argumental que, de todas formas, al final, en el 2030, dejará una moraleja compartida colectivamente. Es posible que la conocida fábula del Tigre y el Burro sea deconstruida por el naciente abelardismo con el propósito de consolidar la idea de que los necios son aquellos que defienden la vida, los derechos de la naturaleza y los de millones de seres humanos vulnerables y víctimas del aplastante neoliberalismo.

Con la G de Guerra. Los yerros cometidos por el gobierno Petro con su maximalista idea y propuesta de la Paz Total alimentan la apuesta político-militar del entrante gobierno que, de la mano del Plan Patriota 2.0, terminará por cumplirle a los terratenientes que votaron por De la Espriella sus exigencias: hacer la contrarreforma agraria, lograr el desplazamiento masivo de campesinos, potrerizar ecosistemas, imponer el modelo de la gran plantación y mantener los niveles de concentración de la tierra en pocas manos.

Con la H de Heterosexual. La doctrina conservadora suele ser el alimento moral de las prácticas homofóbicas y transfóbicas que cotidianamente se presentan en Medellín, Cali, Barranquilla y Bogotá. Los derechos de la población LGTBIQ+ y su visibilidad sufrirán las consecuencias de la anunciada “batalla cultural” que De la Espriella anunció y le pidió que liderara a su ministra de Cultura, Paola Holguín.

Solo queda esperar a que arranque el gobierno del therian. Mes a mes sabremos qué tan “duro muerde el tigre”, qué tanto retrocederá el país en materia de derechos y libertades. Mientras se confirman los miedos y se cumplen las amenazas de campaña, a mis lectores les digo, agúzate que te pueden estar vigilando para luego velarte. 

CARACTERÍSTICAS DE LA PATRIA MILAGRO

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