miércoles, 29 de julio de 2026

GOBIERNO ENTRANTE: DE LA A, HASTA LA H



fábula del tigre y el burro - Búsqueda Imágenes


Por Germán Ayala Osorio

 

Ya el país va tomando nota de lo que les espera a los colombianos con el gobierno del primer therian que alcanza la presidencia en Colombia. No se agotará el abecedario para registrar los hechos y la simbología infantil, violenta, antiderechos y pro castrense de Abelardo de la Espriella Otero.

He aquí un primer ejercicio con las letras de nuestro alfabeto. Empecemos con la A de Apariencia. De la Espriella es, como lo dije en anterior columna, un showman. Lo de él es mera fachada, pantomima, teatro, pasarela, luces, voladores y proyección de imágenes logradas por la IA. De la Espriella style es su marca y emblema de un gobierno aparentemente democrático, pero que se concentrará en reversar los avances que en materia de derechos y conquistas sociales alcanzó el gobierno Petro. Aquello de profundizar la democracia constituye un insulto para las huestes de la derecha. El perfumado Bukele criollo contará con la ayuda de las bancadas gobiernistas en el Congreso y las acciones legales directas tomadas desde el Ejecutivo. Y por supuesto, con la prensa tradicional.

Con la B de Bullicioso. Les corresponderá a las escuelas de psicología entrar a examinar las razones por las que De la Espriella en sus discursos manotea, alza la voz, se oculta en lentes oscuros y termina sus deshilvanadas “alocuciones” con el ridículo saludo militar y el chillido Firme por la Patria. En cualquier caso, el therian presidente se nota irascible, pendenciero y débil conceptualmente hablando. Lo de querer posesionarse en una guarnición militar yendo en contra de la tradición e incluso de la propia constitución lo confirman como un político caprichoso. Es posible que algún psicólogo califique esa actitud como una rabieta propia de un "culicagado" malcriado. 

Con la C de Catálogo. A partir del 7 de agosto asistirá el país a la aplicación a rajatabla de las recetas neoliberales en las que están incluidas la explotación de los recursos naturales (minería y fracking) sin mayores consideraciones ecológicas, ético-estéticas y socioambientales de los valiosos ecosistemas naturales que serán sometidos a procesos de intervención. Por supuesto que en ese mismo catálogo aparecen las contrarreformas laborales y pensionales y la insistencia en mantener los niveles de captura mafiosa de los recursos públicos por parte de las EPS.

Con la D de Desprecio. En calidad de candidato presidencial, De la Espriella dejó ver con suficiente claridad que odia a todo lo que huela a izquierda, progresismo y petrismo. Su idea de “destripar” deviene acompasada con estos nuevos tiempos en los que las narrativas de limpieza étnica, pensamiento único, unanimismo político y el ultraje al que piensa distinto y a la pluralidad se asumen por fuera del fascismo, cuando claramente hacen parte estructural de esa ideología.

Con la E de Enemigo. Ya De la Espriella lo dijo en campaña: los petristas son enemigos de la patria. Sin duda alguna una amenaza que hasta el momento no fue retirada por el presidente electo. Así las cosas, la doctrina del enemigo interno mantendrá su extensión hacia intelectuales, académicos, sindicalistas, profesores del Magisterio; maestras, agentes liberales y críticos del neoliberalismo, ambientalistas y líderes afros, campesinos e indígenas defensores de sus territorios y de sus soberanías alimentarias.

Con la F de Fábula. Creer que es un tigre o sentirse identificado con las formas y el nicho ecológico de un tigre bien puede hacer creer a la infantilizada sociedad colombiana que estará viviendo al interior de una inocente fábula; o de que todo lo dicho y gritado hace parte de un mero relato, de una trama argumental que, de todas formas, al final, en el 2030, dejará una moraleja compartida colectivamente. Es posible que la conocida fábula del Tigre y el Burro sea deconstruida por el naciente abelardismo con el propósito de consolidar la idea de que los necios son aquellos que defienden la vida, los derechos de la naturaleza y los de millones de seres humanos vulnerables y víctimas del aplastante neoliberalismo.

Con la G de Guerra. Los yerros cometidos por el gobierno Petro con su maximalista idea y propuesta de la Paz Total alimentan la apuesta político-militar del entrante gobierno que, de la mano del Plan Patriota 2.0, terminará por cumplirle a los terratenientes que votaron por De la Espriella sus exigencias: hacer la contrarreforma agraria, lograr el desplazamiento masivo de campesinos, potrerizar ecosistemas, imponer el modelo de la gran plantación y mantener los niveles de concentración de la tierra en pocas manos.

Con la H de Heterosexual. La doctrina conservadora suele ser el alimento moral de las prácticas homofóbicas y transfóbicas que cotidianamente se presentan en Medellín, Cali, Barranquilla y Bogotá. Los derechos de la población LGTBIQ+ y su visibilidad sufrirán las consecuencias de la anunciada “batalla cultural” que De la Espriella anunció y le pidió que liderara a su ministra de Cultura, Paola Holguín.

Solo queda esperar a que arranque el gobierno del therian. Mes a mes sabremos qué tan “duro muerde el tigre”, qué tanto retrocederá el país en materia de derechos y libertades. Mientras se confirman los miedos y se cumplen las amenazas de campaña, a mis lectores les digo, agúzate que te pueden estar vigilando para luego velarte. 

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