miércoles, 29 de julio de 2026

GOBIERNO ENTRANTE, DE LA I HASTA LA Ñ



Por Germán Ayala Osorio

 

En la anterior columna, De la A hasta la H, intenté entregar los mayores elementos posibles tendientes a caracterizar al gobierno entrante de Abelardo de la Espriella Otero. Ahora corresponde continuar con el ejercicio, iniciando con la letra I, y terminando en la N. Habrá una tercera columna que terminará en la letra Z.

Con la I de Internacional. El anuncio del therian presidente de cerrar embajadas y consulados está atada a la obligación contraída con Donald Trump de alinear el país exclusivamente a los intereses de los Estados Unidos en el hemisferio y otras parte del mundo. El multilateralismo al que le apostaron en el pasado los gobiernos de Santos y con mayor énfasis el de Petro es mal visto en Washington. Es casi una herejía. La doctrina Donroe, América para los americanos, está detrás de la decisión del gobierno entrante. Al tener De la Espriella ciudadanía americana está obligado a alinearse con la política exterior del gobierno de Trump. El argumento de ahorro fiscal esgrimido por el presidente electo es falso.

Con la J de Jactancia. El De la Espriella style define con suficiencia el perfil ético-estético y la egolatría en la que vive el presidente electo. El entrante jefe del Estado es arrogante, creído, farolero, fatuo, petulante, chulo, engreído, fanfarrón, alabancioso, presumido, aguajero, fafarachero, fachento y fachoso. Se jactó durante la campaña de que a su gobierno llegarían los mejores o los Nunca. Los designados ministros hacen parte de familias tradicionales que siempre han vivido “de la teta del Estado”. No se trata de perfiles técnicos, son políticos conservadores y godos anacrónicos. Quienes votaron por esa promesa hoy deben sentirse como unos verdaderos jumentos.

Con la K de Kairós. El país recordará que De la Espriella Otero en el pasado se declaró ateo. Este no es un asunto menor por cuanto Colombia es un país creyente y visos de fanatismo religioso. Aquello de haber estado consagrado al Corazón de Jesús define muy bien al pueblo colombiano. Por conveniencia, Abelardo dio el brinco revisionista y, por acto de birlibirloque o quizás por un epifanía, se volvió creyente justo para la campaña electoral. Vaya coincidencia. Por supuesto que el Kairós del que estamos hablando aquí es el bíblico. Es Dios quien puso a De la Espriella en este momento oportuno y tiempo adecuado para que haga todo lo que tenga que hacer. Escuchen bien, todo, para convertir a Colombia en la “Patria Milagro”.

Con la L de Legitimidad. Las pruebas presentadas por Petro con la que deslegitima el triunfo de Abelardo porque considera el presidente saliente que obedeció a prácticas fraudulentas atadas a la manipulación del software de la Registraduría le restan legitimidad social y política al gobierno entrante. Lo más probable es que no pase nada en términos judiciales, pero políticamente la sociedad colombiana asistirá a una constante confrontación ideológicas y política al interior del Congreso entre la bancada del Pacto Histórico que se declaró en desobediencia civil.  

Con la M de Mamertos. La anunciada “batalla cultural” que librará De la Espriella de la mano de su ministra de Cultura tiene como objetivo ideológico eliminar o proscribir toda conducta, narrativa o símbolos que remita o busque darle relevancia o reconocimiento a la izquierda, a los llamados “Mamertos”. Huelga recordar el trino de María Fernanda Cabal para entender la dimensión que tendrá la cacareada “batalla cultural”: “Ser de izquierda debería ser ilegal”. Lo espetado por la entonces senadora Cabal calza perfectamente con la persecución estatal que muy seguramente se emprenderá a partir del 7 de agosto contra todo lo que huela o “hieda” a izquierda.

Con la N con Neocolonialismo. Ostentar la ciudadanía americana como lo hace De la Espriella facilita los procesos de dominación e intervención político-militar de los Estados Unidos en Colombia. Ser colonia gringa o tener un lugar en la bandera gringa es una aspiración de la derecha acomplejada que respalda al presidente therian. El racismo estructural del que se habla en la academia y se sufre en ciudades y campos de Colombia tiene un fuerte anclaje en el desprecio al mestizaje del que somos producto todos los colombianos. Para bien o para mal tenemos genes indígenas y negros. El eurocentrismo normalizado en las universidades y la actitud proamericana que aspira a que algún día seamos, como Puerto Rico, un Estado Libre Asociado.

Con la Ñ de Ñeque. El haberse declarado en desobediencia civil el Pacto Histórico debe asumirse en las mesnadas del progresismo como la fuerza, valor, coraje, fuerza y energía suficientes para resistir los embates del gobierno de Abelardo que pinta neoliberal y godo. Lo que no es recomendable es reducir el gobierno entrante a cosas del destino o de la mala suerte.

Solo queda esperar a que arranque el gobierno del therian. Mes a mes sabremos qué tan “duro muerde el tigre”, qué tanto retrocederá el país en materia de derechos y libertades. Mientras se confirman los miedos y se cumplen las amenazas de campaña, a mis lectores les digo, agúzate que te pueden estar vigilando para luego velarte.

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