Por Germán Ayala Osorio
La llegada de Alicia Arango, ex ministra de Trabajo en el gobierno de Duque, a
campaña de Vicky Dávila de Gnecco bien puede ser el hecho político que defina
si el expresidente Uribe terminará por respaldar a la periodista-periodista o si
por el contrario le da el guiño a la “generala” María Fernanda Cabal. Cuando la
exdirectora de Semana anunció el aterrizaje de Arango a su equipo, la señora
Cabal sugirió o se preguntó si la había enviado el expresidente Iván Duque
Márquez.
Lo dicho por la “generala” que
anda, según el propio Uribe con “la espada desenvainada” da vida a tres
hipótesis: la primera tesis se apoya en el distanciamiento político que habría entre
el extítere, Iván Duque y el expresidente antioqueño, circunstancia que obligaría
a Uribe a darle el guiño a la señora Cabal para que ella lleve las banderas del
Centro Democrático y represente los intereses de la derecha y la ultraderecha
que ven en ella a una mujer de “armas tomar” convencida de que el país necesita
“mano firme y corazón grande”.
Eso sí, la decisión final de
Uribe estaría supeditada a los resultados de las encuestas, en la medida en que
la campaña de Dávila de Gnecco parece haberse estancado debido a que hasta el
momento no ha exhibido un plan de gobierno serio. Se ha dedicado a atacar a
Petro, estrategia con la que intenta tapar sus vacíos conceptuales, inexperiencia
política e incapacidad para asumir las riendas del país. Ya varios analistas señalan
que Dávila sería un Duque 2, lo que se traduce en un riesgo que la derecha uribizada
quizás no quiera correr porque saben que la perversa administración de Iván
Duque y su fama de títere fueron factores definitivos para el triunfo de Gustavo
Petro.
La segunda hipótesis apunta a que
la llegada de Arango, fiel admiradora del expresidente y expresidiario Álvaro
Uribe Vélez puede servir para reunir otra vez a Duque y al exgobernador de
Antioquia, lo que podría afectar los intereses de la senadora Cabal porque
Uribe tendría que negociar con los Gnecco y Gilinski si juntos apoyarían a María
Fernanda Cabal o a Vicky Dávila. Si entre Uribe y los dos señalados clanes no
hay acuerdo político-electoral, puede suceder que la derecha llegue dividida con
dos mujeres y débiles candidatas en términos de la comprensión de cómo opera el
paquidérmico y privatizado Estado colombiano. Mostrarse sumisas ante sus
patrones no es garantía de triunfo para las elecciones de 2026.
Y la tercera hipótesis se explica de la siguiente manera: la llegada de Arango sería un “regalo envenenado” del uribismo a la campaña de la periodista-periodista en la medida en que las reacciones negativas que generó el aterrizaje de la fiel escudera de Uribe terminaría golpeando la candidatura “independiente” de Vicky Dávila. Haberse vendido como anti-política y alejada de intereses clientelistas resultó poco creíble en una periodista cercana al Establecimiento. De allí que dicho “regalo envenenado” puede también entenderse como un obligado alinderamiento ideológico y político con quienes tienen el poder político y el músculo económico para convertirla en candidata presidencial con posibilidades de llegar a la Casa de Nariño o para hacer de ella una “animadora” o “agitadora” para finalmente ceder sus aspiraciones ante la “generala” Cabal o de pronto ante Juan Manuel Galán.
La entrada en el juego electoral de Juan Manuel Galán con el Nuevo Liberalismo puede terminar por ahogar las aspiraciones presidenciales de la Cabal y Dávila por su condición de mujeres, asunto que pesa mucho aún en la derecha conservadora que confía en demasía en los machos porque históricamente las decisiones políticas en el país las tomaron hombres machistas y misóginos. De pronto Galán termina siendo la ficha ideal para unir a la derecha y la ultraderecha no tanto porque esté mejor preparado que Cabal y Dávila para gobernar al país, sino porque es un político (hombre) carismático que fácilmente se puede vender como un candidato joven, fresco y capaz de renovar la política. El desgaste que arrastran Sergio Fajardo, Germán Vargas Lleras, David Luna, Claudia López y Alejandro Gaviria muy seguramente harán que César Gaviria, Uribe y los Gilinski finalmente terminen por pactar que sea el hijo del inmolado líder del Nuevo Liberalismo quien sea el hombre ideal para el resto de agentes del Establecimiento.
Adenda: la agencia de
periodismo API, dice lo siguiente de la señora Alicia Arango: “Alicia Arango
tiene un pasado de sobresaltos políticos. Desde los condenados primos Guido,
Miguel y Manuel Nule, pasando por el gobierno de Enrique Peñalosa, nadando
impetuosa en las aguas de Álvaro Uribe, saboreando de las mieles del poder con
Iván Duque y ahora comenzando como estratega política de la candidata
presidencial Vicky Dávila” https://www.agenciapi.co/investigacion/politica/giros-de-alicia-arango-entre-los-nule-uribe-santos-duque-y-ahora-con-vicky-davila