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jueves, 29 de enero de 2026

¿HABRÁ CONSULTA DEL CENTRO POLÍTICO?

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Sergio Fajardo Valderrrama y Claudia López Hernández se venden como candidatos presidenciales de “centro”, sin que el electorado tenga claridad de las diferencias entre ese espectro y la derecha y la izquierda, las orillas ideológicas más reconocidas en el país.  

El “centro”, entonces, es una difusa orilla ideológica que en medio del crispado ambiente electoral se asume como una apuesta por la moderación e incluso como el remedio definitivo a la polarización política. Sin duda alguna, se trata de una construcción conceptual atada a una realidad política, electoral y coyuntural: existen dos consultas que representan con claridad a la izquierda (progresismo) y a la derecha. La del Frente por la Vida y la Gran Consulta. Abrirle camino a un medroso “centro” constituye una jugada electoral alejada de cualquier intención de consolidar teórica y conceptualmente, así como darle vida práctica al “Centro político”.

La posibilidad de que López y Fajardo den vida a una tercera consulta, esta vez de “centro”, supone la superación del duro enfrentamiento verbal que en el pasado protagonizaron los dos. En aquella oportunidad, la exalcaldesa de Bogotá calificó al exgobernador de Antioquia como egocéntrico y criticó el que se haya ido a ver ballenas en un momento político clave en el cual el país le exigía asumir una postura política clara y coherente; mientras tanto, Fajardo la calificó de oportunista. Además, esa posible consulta de “centro” supone echarle tierrita al pasado uribista del profesor y matemático.

En la columna El Gobernador Uribe (1997), publicada en El Colombiano, Fajardo Valderrama le echó flores a Álvaro Uribe Vélez: “El gobernador Uribe es de los pocos líderes que tiene el país y ahora asume nuevas responsabilidades. La verdadera envergadura de los líderes se mide en su capacidad de aprender sobre la marcha”. Además, calificó en el mismo texto de opinión, de “honesta” la administración de Uribe. Contrasta la positiva mirada de Fajardo sobre el entonces gobernador de Antioquia los cuestionamientos de su gestión por hechos relacionados con el apoyo a grupos paramilitares con ocasión de las masacres de La Granja y El Aro ocurridas en esa jurisdicción.

Entre tanto, Claudia López Hernández, como académica, criticó con dureza a Uribe a quien tildó de “agente paramilitar”. En el 2025, ya en su rol de política, dijo a un medio de comunicación que “Uribe fue elegido con paramilitares, gobernó con ellos, les dio cuotas de poder y compró congresistas para su reelección". Recientemente, señaló que “no soy uribista, pero reconozco que Uribe combatió a los paras y a las Farc”. Sin duda alguna, López Hernández, como política, es oportunista y se acomoda a las circunstancias.

Más allá de las incoherencias y las posturas amañadas de Fajardo y López, lo cierto es que de darse la tercera consulta, esta vez del medroso y fantasmal “Centro político”, se consolidaría la atomización de una derecha desesperada por la posibilidad, latente a juzgar por las recientes encuestas, de que Iván Cepeda Castro se convierta el próximo presidente de la República.

La verdad es que en términos económicos, los dos son fieles seguidores de la doctrina neoliberal, lo que los ubica inexorablemente en la derecha. En asuntos de movilidad, López Hernández está atada al sistema Transmilenio, lo que supone una afinidad con elementos y criterios propios de la derecha. Fajardo y López son proclives a gobernar para la plutocracia, por lo tanto, ofrecen lo mismo que Uribe, Santos y Duque. 






 

martes, 27 de enero de 2026

GALÁN, DÁVILA, VALENCIA, CÁRDENAS, LUNA, PINZÓN Y PEÑALOSA NO RECONOCEN GENOCIDIO EN GAZA

 


 


Por Germán Ayala Osorio

 

En el marco de un debate entre los nueve precandidatos presidenciales de la Gran Consulta de la derecha, uno de los periodistas que moderaba el encuentro les preguntó si reconocen como genocidio lo ocurrido en Gaza. El exalcalde de Bogotá y vendedor de buses, Enrique Peñalosa, el exministro Juan Carlos Pinzón, el hijo de Luis Carlos Galán, Juan Manuel Galán, el exministro de Hacienda y consagrado neoliberal, Mauricio Cárdenas, la periodista-periodista, Vicky Dávila, Paloma Valencia, quien propuso dividir el Cauca entre indígenas y mestizos y el manzanillo David Luna levantaron la paleta del No; mientras que Juan Daniel Oviedo y Anibal Gaviria, hicieron lo propio con la del Sí.

El No de los siete precandidatos es una bofetada a los procesos civilizatorios y a la defensa de la vida. Negar que lo acontecido en Gaza obedece a un proceso de limpieza étnica y gentrificación es propio de políticos en los que no es posible confiar la defensa de la vida de comunidades indígenas, campesinas y afrocolombianas históricamente estigmatizadas, perseguidas y excluidas por lecturas racistas y clasistas, las mismas que acompañaron al ejército sionista al mando de Netanyahu en su objetivo de borrar del mapa a los gazatíes considerados como un pueblo inconveniente, pobre, bárbaro e impío, que debe ser aniquilado.

Las posturas negacionistas y cobardes asumidas por Peñalosa, Valencia, Cárdenas, Dávila, Luna, Pinzón y Galán los acercan a la ultraderecha, espectro ideológico en el que suelen ambientarse y justificarse las prácticas genocidas acaecidas en la franja de Gaza. Insisto en que la actitud negacionista de semejante barbarie de los siete precandidatos presidenciales genera escozor y miedo. Ninguno merece llegar a la presidencia de la República justamente porque en una sociedad clasista, racista, homofóbica, transfóbica y misógina como la colombiana lo que debe hacer un jefe del Estado es promover el respeto y la defensa de la vida de las minorías y comunidades vistas históricamente en el país como inconvenientes, atrasadas, vergonzantes y “desechables”.

Ojalá que los seguidores de los siete negacionistas del genocidio en Gaza entiendan que la postura asumida resulta a todas luces vergonzosa e inconveniente. Por un simple cálculo político Peñalosa, Cárdenas, Dávila, Luna, Pinzón y Galán se acercaron al tenebroso espectro de la ultraderecha nacional e internacional. No puede considerarse demócrata quien defiende las atrocidades perpetradas por Israel y los Estados Unidos, con la anuencia de varios países europeos, en contra del pueblo palestino.


lunes, 26 de enero de 2026

CABAL Y LAFAURIE RENUNCIAN Y PIDEN DIVISIÓN INTERNA DEL CD

 




Por Germán Ayala Osorio

 

Las renuncias de María Fernanda Cabal y José Félix Lafaurie al partido Centro Democrático, la pretensión de los dos de que se discuta al interior de la colectividad la escisión del partido, la denuncia de fraude en la elección de Paloma Valencia como candidata presidencial y el asunto del autor intelectual del asesinato de Miguel Uribe Turbay constituyen una “bomba” electoral y mediática que podría afectar las campañas de Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella, las dos únicas opciones sobre las cuales tendría total dominio el expresidente y expresidiario Álvaro Uribe Vélez en su afán de mantener a flote un partido político en crisis identitaria y con una creciente imagen desfavorable.

Vamos por partes, como diría Jack El Destripador. Las dimisiones de la senadora Cabal y el ganadero Lafaurie llegan un momento electoral complejo para la derecha uribizada: Iván Cepeda, el candidato del Gobierno, puntea en las encuestas y en todos los escenarios vencería a Abelardo de la Espriella, el candidato con el que realmente creen Uribe y José Obdulio Gaviria que pueden regresar a la Casa de Nari. La elección de Paloma Valencia como candidata única hoy se entiende más como un ejercicio de depuración interna, que como una seria apuesta electoral del partido Centro Democrático. Valencia es obediente y “ama” al expresidente, pero su condición de mujer le impide contar con el decidido apoyo de Uribe, un consagrado machista. Que los resultados de las encuestas aplicadas fueron manipulados como lo denuncia Lafaurie no solo dan cuenta de disputas y malquerencias entre Cabal y José Obdulio Gaviria, sino de asuntos del pasado que Uribe, reconocido hombre de rencores, jamás olvidó: que Juan José Lafaurie Cabal, hijo de los dimitentes, dijo en un trino que “es la hora de la derecha, una nueva derecha, que imprescindiblemente tiene que ser sin Uribe".

Aunque la misiva no fue firmada por María Fernanda Cabal es apenas lógico pensar que la relación entre la senadora y el expresidente Uribe pasa por su peor momento, lo que supone que la solicitud de escisión interna será negada por disposición del líder natural y único propietario del CD. Lafourie y Uribe se tienen mutuo respeto y miedo, lo que evitaría un enfrentamiento directo con la senadora Cabal.

El asunto del autor intelectual del crimen del congresista Miguel Uribe Turbay puede parecer atropellado en la referida carta, pero no es así porque expone una relación que en el país es vieja entre política y crimen. Para el caso, el fuego amigo parece ser una práctica común a juzgar por lo expuesto por el propio Lafourie en torno a que su esposa, María Fernanda Cabal pudo ser asesinada por orden del Zarco Aldinever. El silencio del CD al que refiere el esposo de la señora Cabal, frente a los informes de inteligencia de los gobiernos de Duque y Petro en los que se confirma la actividad criminal del Zarco Aldinever, deja unas profundas dudas éticas, morales e incluso, de respeto a la justicia al interior de esa colectividad. El contenido de la referida epístola genera miedo y confirma que para alcanzar el poder político no hay límites morales y éticos. Basta con ser político y colombiano.


domingo, 25 de enero de 2026

PERIODISMO Y CAMPAÑAS ELECTORALES

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Por estos días el país mediático y político y en particular el de las redes sociales- verdaderas trincheras ideológicas- parece andar en “modo cómo afectar campañas presidenciales”. Por cuenta de investigaciones periodísticas de la revista Raya y el portal Vorágine los perfiles del candidato presidencial Abelardo de la Espriella y el precandidato David Luna fueron expuestos públicamente por asuntos que de muchas maneras enlodan la imagen de pulcritud, respeto y decencia que los dos políticos de la derecha colombiana vienen proyectando.

Empecemos por el caso del abogado conocido como “papucho” y quien espetó hace un tiempo que la “ética nada tiene que ver con el derecho”. Dicen los periodistas de Vorágine, periodismo contracorriente, que De la Espriella es “la figura pública más agresiva contra la prensa en Colombia”. Se basan en cifras entregadas por la FLIP que señalan que “entre 2008 y 2019, la Flip registró 109 casos en los que el candidato presidencial era el denunciante por delitos de injuria y calumnia. La organización ha alertado, en diferentes ocasiones, que el “uso reiterado por parte de De La Espriella de herramientas legales, como la tutela o demandas ordinarias, así como el uso excesivo del derecho de petición, la solicitud de rectificación y denuncias ante las plataformas digitales, configuran un abuso de los mecanismos constitucionales y judiciales para intimidar y acallar a las y los periodistas”.

De acuerdo con lo señalado por la FLIP y Vorágine, el candidato presidencial de la derecha y la ultraderecha usa la justicia para amedrentar a los periodistas que lo incomodan con sus preguntas, investigaciones e incluso quienes como Cecilia Orozco Tascón al llamarlo “filipichín” fue objeto de una demanda que no prosperó por estar protegida por las libertades de prensa y opinión.

De llegar a la Casa de Nariño, Abelardo de la Espriella bien podría reeditar e incluso “superar” los tiempos aquellos en los que el entonces presidente Álvaro Uribe Vélez enfrentaba a los periodistas incómodos con frases como “siguiente pregunta amigo”; o de manera directa los descalificaba llamándolos “periodistas al servicio del terrorismo” o “prensa mamerta al servicio del castrochavismo”.

Pasemos al caso de David Luna. La revista Raya “revela interceptaciones telefónicas en las que se coordinaba una operación para enviar cocaína a Australia en marzo de 2022. A la par, en las llamadas uno de los hombres involucrados hablaba de que había comprado votos para Cambio Radical y de una reunión que sostendría en pleno carnaval de Barranquilla con el electo senador de ese partido, David Luna, y con su suegro, Augusto García, quien le ayudó en la campaña al Congreso y quien fue investigado por el escándalo de Odebrecht”.

Sin duda alguna, el caso de Luna es muchísimo más grave que la actitud desafiante, intolerante y poco democrática que de tiempo atrás asumió contra los periodistas que incomodan al hoy candidato presidencial Abelardo de la Espriella. Ya veremos qué responde el precandidato presidencial que hace parte de la Gran Consulta de la derecha frente a lo revelado por la revista Raya. Luna es un manzanillo que se presenta como un faro moral capaz de iluminar a quienes como él, quieren "recuperar el país, a Colombia, enderezar el camino y evitar caer al precipicio". 

Insisto en que en el actual escenario electoral en Colombia se activó el “modo cómo afectar campañas presidenciales” en el que las investigaciones periodísticas juegan desde ya un papel clave para deslegitimar a candidatos presidenciales. Los trabajos de Raya y Vorágine, entre otros medios alternativos, sirven para enfrentar las acciones también periodísticas de medios hegemónicos y las bodegas uribizadas que le vienen apostando a ensuciar la imagen de Iván Cepeda Castro, el candidato presidencial del Pacto Histórico que lidera las encuestas.

El periodismo siempre fue y será una herramienta de control y depuración política, especialmente durante campañas proselitistas. Eso sí, lo realmente importante es que las denuncias, resultado de investigaciones periodísticas, estén soportadas en hechos fácticos incontrovertibles, por el bien del oficio.




 

SANTIAGO BOTERO: EL PAISA VOCINGLERO QUE QUIERE SER PRESIDENTE

 

Por Germán Ayala Osorio

 

En la sección Colombia Decide 2026, de Noticias Caracol, estuvo el candidato presidencial Santiago Botero Jaramillo. Un paisa gritón, reaccionario, creyente en Dios, violento en su lenguaje, con un discurso básico e ideas desordenadas y ambiguas propias de una persona a la que se le nota insondables vacíos conceptuales en particular en materia de filosofía política, la operación del Estado y la economía política. Dice ser empresario y al parecer está forrado en billete.  Botero Jaramillo se parece mucho a Vicky Dávila: ambos son vocingleros poco formados y preparados para dialogar y respetar a sus contrarios.  

Lo llamativo del asunto estuvo por cuenta de la evidente incomodidad de la periodista y presentadora Alejandra Murgas, quien se vio atormentada por un vociferante candidato poco dispuesto a escuchar y a seguir las reglas de la sección: explicar con claridad meridiana en qué consiste su plan de gobierno. Botero fue grosero con Murgas y las audiencias. Mi solidaridad con la colega que, a pesar de todo, sacó adelante la “entrevista”.

Al final, quedó claro que Botero Jaramillo no tiene un plan de gobierno estructurado, pero si una cantaleta electorera propia de quien no tiene la más mínima idea de cómo opera el Estado. Grita que va a romper el sistema y que no se arrodillará ante políticos y empresarios corruptos, pero no explica cómo hará para llegar a la Casa de Nariño, pero, sobre todo, con quién gobernará. Amenaza con meter presos a los políticos corruptos, convocar una constituyente y un referendo. Y promete sacar de la pobreza a por lo menos 27 millones de colombianos. Eso sí, no dijo cómo.

Admira al presidente Bukele y lo cita como si fuera un referente académico. Así las cosas, Santiago Botero representa al paisa enredador que va de pueblo en pueblo vendiendo cachivaches, gatas ciegas y embarazadas, tornillos viejos, empaques de ollas a presión y licuadoras; muñecas reparadas, estropajos, biblias, almanaques Bristol y rascadores… No parece tener un equipo asesor que le hable al oído: eso de arengar y gritar no es propio de un demócrata. Al inicio de su deslucida campaña prometió “plomo o cárcel” para los que bloqueen las vías y “balín a los bandidos y menos cárceles, más cementerios”.

Botero no se da cuenta de que ese “habladito paisa”, muy parecido al tonito en el que les habla a los colombianos el expresidente y expresidiario Álvaro Uribe Vélez, ya no pega en el país porque millones de colombianos lo asocian con la trampa, la mentira, el visaje, los que dicen “Mor” y los “vivazos” que irrespetaron los acuerdos con los clientes en los apartamentos Airbnb por la presentación del “Conejo Malo” en Medellín.

Botero Jaramillo es otro paisa enredador, vociferante y violento que cree que coger las riendas de un país casi ingobernable como Colombia es tan fácil como montar una bestia. No, no es a los gritos y mucho menos a las patadas que este país cambia. Necesitamos sí, una revolución cultural urgente, pero no ejercicios de poder atados a la exclusiva idea de la violencia legítima del Estado. Y si de verdad cree posible “romper el sistema”, el primero que tiene que romper el molde de “machito violento capaz de dar balín, o en la cara, marica” es Usted, señor Botero.

 



sábado, 24 de enero de 2026

SE VA PETRO EN POCOS MESES: NI SOMOS VENEZUELA Y JAMÁS ESCASEÓ EL PAPEL HIGIÉNICO

 

Por Germán Ayala Osorio

 

A pocos meses de terminar el gobierno de Gustavo Petro el escenario catastrofista que pintaron agentes políticos, económicos y mediáticos el 7 de agosto de 2022  ya no se dio: el modelo económico no sufrió modificaciones, no se acabó con la propiedad privada, no hubo expropiaciones y mucho menos nacionalizaciones de la banca y jamás escaseó el adorado papel higiénico; el dólar no llegó a los  10 mil pesos y no nos convertimos en Venezuela o Cuba como espetaban a diario los advenedizos “expertos” consultados por la prensa hegemónica; eso sí, el castrochavismo fue y sigue siendo el fantasma con el que Uribe Vélez engañó- e intenta seguir haciéndolo-, a cientos de miles de incautos, cenutrios  e ignaros y que le sirvió, además, para insistir en el ocultamiento de los sistemáticos desastres socio ambientales, la naturalización del ethos mafioso, la privatización del Estado y la concentración de la riqueza y el empobrecimiento de millones de colombianos que dejaron 30 años de neoliberalismo.

Ese escenario catastrofista fue aupado por periodistas y empresas periodísticas que se convirtieron en actores políticos que usaron el lenguaje periodístico y los espacios informativos para meter cizaña, tergiversar decisiones gubernamentales, mentir descaradamente y generar estados de opinión llenos de incertidumbre y miedo.

Por cuenta de decisiones editoriales de medios como El Tiempo, El Espectador, El País de Cali, revista Semana y El Heraldo; noticieros como RCN y Caracol y programas radiales como Blu radio, La W y La FM, estas empresas periodísticas entraron en un proceso de deslegitimación y conversión en actores políticos. Bajo esas circunstancias, las bases éticas e incluso los manuales de periodismo entraron en un proceso erosivo que no parece preocupar a las directivas y propietarios de dichas empresas mediáticas. Y mucho menos a las facultades de periodismo que siguen graduando comunicadores formados en pensamiento acrítico y en la defensa del statu quo.

No se advierte un mea culpa de los periodistas, locutores y editores por haber actuado como bodegueros durante casi cuatro años, impulsando una agenda política marcada por el afán de mentir, generar miedo y apostarle a que al gobierno Petro le fuera mal para poder justificar el regreso de una derecha que quedó expuesta ante la opinión pública como la responsable de los más graves problemas del país.

Por supuesto que no habrá reflexión interna y mucho menos una petición de perdón por parte de los periodistas que actuaron de mala fe. Estos largos tres años fueron suficientes para consolidar un quehacer periodístico alejado de la búsqueda de la verdad y de la responsabilidad social de informar de manera veraz y oportuna. El daño político y periodístico ya está hecho. No hay vuelta atrás.

Adenda: termina el gobierno Petro entre luces y sombras: hubo avances en la entrega de tierra al campesinado que el uribismo insistió en acabar; quedan rutas para la transición energética; el ideario progresista caló en amplios sectores societales. Como destino turístico, el País de la Belleza ganó un lugar en el mundo del ocio. Hubo corrupción público-privada y esa es una mancha indeleble. En ese punto, el cambio fue una quimera.




viernes, 23 de enero de 2026

FIRMES CON LA DEMOCRACIA Y FIRMES POR LA PATRIA

 

Por Germán Ayala Osorio

 

El canal RCN lleva a cuestas el terrible inri de ser un medio uribista. Por años, sus noticieros de radio y televisión se encargaron de limpiarle la imagen a Álvaro Uribe Vélez, en su condición de presidente de la República y posteriormente, como expresidente y expresidiario. RCN es, entonces, un actor político que usa el lenguaje periodístico para maquillar los hechos y construir realidades sociales, económicas y políticas que en ocasiones nada tienen que ver con los hechos que convirtieron en noticia. Más claro: sus periodistas, siguiendo instrucciones de las directivas, le apuestan a generar estados de opinión pública basados en emociones.

Recientemente, lanzaron el eslogan “Firmes con la democracia” para seguir apostándole a construir lo que Paul Virilio llamó la “democracia de la emoción” en la que las audiencias no exponen y discuten argumentos y mucho menos le apuestan al debate y a la discusión civilizada de asuntos públicos que nos interesan a todos.

El lanzamiento del lema con el que en adelante cubrirán los hechos de las venideras jornadas electorales (consultas y elecciones de congreso y presidente) llama la atención por la cercanía ideológica y política del canal y de sus medios informativos con la campaña del ultraderechista Abelardo de la Espriella. El eslogan de la candidatura presidencial del abogado que dijo que la ética nada tiene que ver con el derecho, es Firmes por la Patria.

Las preposiciones con y por, de la mano de la palabra “firmes” indican que tanto el candidato presidencial como RCN están alineados en la defensa de la democracia y de la patria, dos conceptos políticos complejos y difíciles de asir en la medida en que su defensa suele hacerse desde las emociones que despiertan en quienes enarbolan su defensa a rajatabla, incluso pasando por encima de quienes los comprenden y asumen de manera distinta; es decir, con estándares más altos en términos civilizatorios.

Eso sí, a juzgar por la persecución judicial ejercida por el candidato presidencial en contra de los periodistas que osaron burlarse de su manera de vestir (corroncha, dicen algunos) y cuestionar sus relaciones con DMG y Alex Saab, miembro hasta hace poco del régimen venezolano; y teniendo en cuenta los sesgados tratamientos periodísticos de RCN durante tantos años, es fácil advertir que las ideas de democracia y patria que defienden ambos devienen retardatarias y ajustadas al ideario de una derecha que no admite la crítica y de un periodismo poco interesado en informar de manera veraz y oportuna.

Firmes con la democracia no es un eslogan: es, simplemente, la declaratoria editorial de un medio tradicional que apoya la campaña de Abelardo de la Espriella, un "demócrata" que ofreció "destripar y erradicar el cáncer de la izquierda".



martes, 20 de enero de 2026

BAJAN GASOLINA Y SALARIO DE CONGRESISTAS

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Dos decisiones administrativas del gobierno Petro constituyen hechos político-electorales:  el primero, el anuncio de la reducción gradual del precio de la gasolina, asunto que la oposición usó durante varios años para atacar a la actual administración; y el segundo, el bajonazo, vía decreto, del salario de los próximos congresistas con la eliminación de la prima especial que superaba los 16 millones de pesos. Este último hecho en algo ayuda a bajar las tensiones sociales originadas por la brecha entre el salario mínimo y el sueldo millonario de los legisladores, circunstancia que prueba que Colombia es una sociedad desigual.

Estamos ante dos jugadas políticas con las que el gobierno Petro contragolpea a la oposición que en el Congreso no quiso sacar adelante uno de los tantos proyectos de ley presentados con el propósito de reducir el millonario salario de los actuales congresistas. Con el desmonte de la prima especial de más de  casi 17 millones de pesos mensuales, los congresistas que resulten electos en las próximas elecciones ya no devengarán 50 millones. Sin duda alguna, un alivio para las finanzas del Estado.

Eso sí, esas dos actuaciones del gobierno quizás no le alcancen para enfrentar el malestar social alimentado todos los días por la prensa hegemónica alrededor de la crisis del sistema de salud, focalizado en los problemas que afronta la Nueva EPS. La decisión de cuatro jueces de embargar más de dos billones de pesos a la señalada EPS deviene con el mismo tufillo político y electoral de las decisiones administrativas arriba mencionadas.

Así las cosas, deberá esforzarse el gobierno para contrarrestar la mala imagen y la rabia de cientos de miles de pacientes de la Nueva EPS, víctimas de la crisis del sistema de aseguramiento en salud por cuenta del sistemático robo de los billonarios recursos económicos girados por el Estado durante los últimos 30 años.

Por más que haya quedado claro que la inviabilidad del sistema de salud obedece a la angurria, avidez y a la codicia de gerentes, politicastros y juntas directivas de las EPS que desviaron los recursos económicos invertidos en sus propias clínicas, en proyectos urbanísticos y otros tantos millones que se sospecha están en paraísos fiscales, los pacientes-víctimas pueden terminar por echarle la culpa al gobierno Petro por no encontrar soluciones a sus problemas de atención oportuna y de calidad.

Quedan varios meses en los que seguiremos viendo a unas empresas mediáticas interesadas en golpear la imagen del gobierno; y al gobierno, ojalá haciendo ingentes esfuerzos para mitigar los sufrimientos de los pacientes de la Nueva EPS, convertida en el último caballito de batalla que le queda a la derecha para pescar votos.




lunes, 19 de enero de 2026

¿CEPEDA O DE LA ESPRIELLA?

 

Por Germán Ayala Osorio

 

De acuerdo con los resultados de las últimas encuestas, Iván Cepeda Castro y Abelardo de la Espriella Juris pasarían a segunda vuelta. De darse esa “final” electoral entre los dos candidatos presidenciales, la polarización política y la crispación ideológica se naturalizarían de tal forma que el país del plebiscito por la paz de 2016, violentamente escindido entre el Sí y el No seguiría vigente en medio de la intolerancia verbal y la consolidación de las empresas mediáticas como actores políticos pro establecimiento.

Si Cepeda llega a la Casa de Nariño en calidad de presidente, lo más probable es que los colombianos soporten cuatro años más de tratamientos periodísticos amañados por parte de la prensa hegemónica y los enfrentamientos políticos, institucionales y verbales entre agentes económicos de la sociedad civil y el nuevo gobierno. La "revolución ética" que propone está lejos de concretarse no solo por el crispado ambiente, sino por las lógicas económicas y políticas en un país dominado por millonarios contratistas, banqueros y empresarios interesados más en invertir en campañas presidenciales para sacar millonarias ganancias, que en apostarle a transformar culturalmente a la sociedad colombiana. La corrupción al interior del gobierno Petro existió y constituye una mancha difícil de borrar. 

Si De la Espriella se sienta en el Solio de Bolívar, aquella amenaza que lanzó en contra de todo lo que huela a izquierda y petrismo animaría la consolidación de un anormal y miedoso clima social y político en una sociedad cuyos miembros aprendieron a odiarse desde el 7 de agosto de 2002. Su carácter de abogado "pica pleitos" haría posible escenarios de persecución jurídico-política contra aquellos que osen cuestionar sus decisiones. De hecho, en calidad de candidato presidencial, ya acosa, judicialmente hablando, a la periodista y abogada Ana Bejarano. 

Bajo esas circunstancias, el gran derrotado sería el centro político, fantasmal espectro ideológico y político representado por Sergio Fajardo Valderrama y por aquellos precandidatos que se juntaron en la Gran Consulta, a pesar de venir de la derecha y la falta de apoyo y carisma de políticos como Vicky Dávila, Juan Carlos Pinzón, Juan Manuel Galán y Juan Daniel Oviedo, entre otros.

Cepeda ofrece la continuidad del proyecto político progresista que encarna el presidente Petro. Mientras que De la Espriella Juris representa el regreso al poder de la derecha uribizada con todo y lo que ello significa: “destripar, perseguir, anular, estigmatizar, expulsar y echar para atrás” normas, decretos y decisiones administrativas adoptadas por el actual gobierno.

La disputa electoral entre Cepeda y De la Espriella se dará en medio de un enrarecido escenario político internacional por cuenta de la aplicación de la Doctrina Donroe en cabeza del convicto presidente de los Estados Unidos. La reunión Trum-Petro será clave para entender el tipo de injerencia que el gringo aplicará en las elecciones venideras.

El gobierno norteamericano cuenta con la actitud lacaya del “tigre” Abelardo, de la misma manera que cuenta con la postura soberana y anti gringa de Cepeda. Las relaciones de Abelardo de la Espriella con el régimen venezolano podría ser un factor negativo al momento de recibir el apoyo de Trump; por más que se limen asperezas con Petro, el gobierno de los Estados Unidos intentará, guardadas las proporciones, controlar a Colombia como lo está haciendo ahora mismo sobre Delcy Rodríguez, la “presidenta” de Venezuela.





jueves, 15 de enero de 2026

EL PERFIL DEL PRÓXIMO PRESIDENTE

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Después del paso del primer gobierno progresista en Colombia, con sus luces y sombras, y ante la proximidad de la elección presidencial en Colombia, quizás resulte interesante imaginar el perfil del próximo mandatario.

Aunque la idea de proponer este perfil es que sirva para “unir” a los colombianos para que juntos, alrededor de un consensuado proyecto de nación lleve al país a estadios de modernidad, se necesitará de todas maneras de un profundo cambio cultural en todas las esferas de la sociedad. Justamente, el talante del próximo mandatario estaría atado a su interés y capacidad de liderar ese cambio que necesitamos para alcanzar un desarrollo sostenible[1] y un progreso colectivo que en algo o en mucho se parezca a las condiciones de vida de países como Noruega y Dinamarca, entre otros.

Así las cosas, el próximo presidente[2] debería de insistir en consolidar las reformas sociales propuestas por el gobierno saliente, como punto de partida para avanzar hacia el deseado cambio cultural. Un cambio de esa naturaleza requiere abandonar cualquier práctica o discurso que promueva el odio entre las clases sociales. Si le apostamos como sociedad a proscribir el clasismo, el machismo, la misoginia, la homofobia, la transfobia, el racismo, la aporofobia y el arribismo, estaremos dando el primer paso para avanzar como sociedad civilizada capaz de afrontar los conflictos y transformarlos en oportunidades de mejoramiento como seres humanos.

Se necesita de un presidente que asuma el Estado como un actor responsable - no el único- para que con su legitimidad e incluso con ejercicios de violencia simbólica y física si fuese necesario, asegure  que nadie, en lo consecutivo, viva en condiciones de miseria y pobreza. No se trata de que todos sean ricos. No. Se trata de que todos tengan las mismas oportunidades y condiciones para desarrollar sus vidas. Que la disciplina, el trabajo y el ingenio sean las armas para competir, en lugar de las palancas políticas, al amiguismo, la pertenencia a clanes políticos o el clientelismo.

Para lograr lo anterior, el próximo presidente debe apostar a desprivatizar el Estado. No se trata de cambiar de contratistas-mecenas que aportan millonarias sumas de dineros a la campaña a cambio de recibir el doble o hasta el triple de lo invertido. Un gobierno que haga operar el Estado bajo ese ethos mafioso jamás logrará meter al país en el camino de la modernidad.

Un presidente egocéntrico siempre terminará escuchando solo a los aduladores de oficio y despreciando a sus críticos. La vida es corta y el poder relativo y efímero. Cuando el poder presidencial es adornado con las lisonjas lanzadas desde específicos sectores societales pierde el sentido de lo colectivo. Entonces, no se gobierna para todos, así sea insista en que representa al pueblo que lo eligió. Ese asunto del "triunfo de las mayorías" alude a una idea caduca y reducida de democracia. 

Si Usted amigo lector llegó hasta este punto, espero que haya llegado a la conclusión de que ninguno de los candidatos y precandidatos presidenciales se acercaría al talante que entre líneas y de manera explícita aquí se propone. Y es así porque seguimos enfrascados en la idea de vencer, derrotar, destripar y aplastar al contradictor político. Ninguno le ha planteado al Establecimiento y al resto de la sociedad hacer una pausa para reconocer que el ethos mafioso es ya una tara civilizatoria que debemos superar cuanto antes. Todos andan metidos en una carrera frenética por llegar al Solio de Bolívar para gobernar bajo las mismas condiciones que impiden hacerlo con eficacia, efectividad y eficiencia.

No es a través de asambleas constituyentes, ni de discusiones políticas en el Congreso y mucho menos con violentas manifestaciones callejeras que lograremos proscribir ese ethos mafioso. A lo mejor la salida es más sencilla. No es apelando al discurso patriotero que lo vamos a lograr. Como tampoco con posturas tibias y medrosas propias de un político calculador. Pongámonos de acuerdo en lo fundamental: necesitamos deponer intereses de clase y odios para sacar adelante al país. 




[1] De carácter sistémico, que no priorice e imponga la variable económica y que incluya variables o asuntos como la cultura, la ecología, la ecología política y factores socioambientales.

[2] Hablo de presidente (hombre), porque aún estamos lejos de que una mujer por primera vez gobierne a Colombia. Estoy seguro de que siempre existieron y existen hoy mujeres capaces de gobernar este complejo país. Pero el modelo patriarcal, el machismo y los miedos de los hombres poderosos de ceder el poder no permitieron la llegada de una mujer a la Casa de Nariño.

miércoles, 14 de enero de 2026

PALOMA O DE LA ESPRIELLA: LOS CARGA MALETAS DE URIBE

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Bastó una declaración del expresidente Uribe para que la mascarada de la Gran Consulta de la centro derecha se cayera estrepitosamente. Esto dijo el expresidiario: “Si Abelardo es el que pasa a la segunda vuelta, estaremos con él; si es Paloma, él le cargará maletas”.

Así las cosas, Uribe Vélez mantendría su rol de Gran Titiritero esta vez con dos nuevas marionetas: Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella. Ya el país sabe qué pasó con el gobierno de Iván Duque, el primer títere que manipuló el expresidente con el saldo negativo conocido.  

Por los niveles de obsecuencia de Valencia y De la Espriella lo más probable es que el país regrese a los tiempos en los que desde la prensa internacional se advertía de la llegada a la Casa de Nariño de un puppet.  Baste con recordar el titular de la BBC para comprender lo que pasaría si Paloma o De la Espriella llegan a la presidencia: Colombia's new president Iván Duque: ¿Puppet or rock star?

Sin duda alguna los efectos político-electorales del “negocio” que logró Uribe afecta de manera directa la candidatura presidencial de Sergio Fajardo Valderrama, quien decidió irse a primera vuelta de manera directa.

Si la campaña de Fajardo quiere de verdad tomar distancia del uribismo y mostrarse como una opción de poder alejada de la lucha entre Petro-Uribe, debería usar el “negocio” político logrado por el expresidente antioqueño para decirle al país que no es bueno que se repita la amarga historia de Iván Duque como el consagrado títere de Uribe. ¿Se atreverá Fajardo a desafiar de esa manera al exmandatario antioqueño? ¿O su reverencial respeto hacia el político antioqueño se lo impide?

Ya veremos qué sucede. Lo cierto es nuevamente queda en evidencia que la centroderecha en Colombia es un fantasma: no existe. Aquí hay derecha y ultraderecha, cuyos límites cada vez son más borrosos. Al final, no se trata de si Paloma Valencia le cargará las maletas a De la Espriella o viceversa. El asunto de fondo está en la disposición de los dos de prestarse para ser los monigotes, fantoches, títeres, marionetas, puppet, bufones y peleles del Gran Titiritero. Eso sí,  los dos desde ya cargan con la pesada maleta de una figura desprestigiada, aborrecible y violenta como la de Uribe.



Imagen tomada de Semana.com

domingo, 4 de enero de 2026

TRUMP AMENAZA A PETRO: ¿HABRÁ ELECCIONES LIBRES?

 

Por Germán Ayala Osorio

 

El dominio de EE. UU. en América Latina no será cuestionado nunca más” es la frase lapidaria espetada por el convicto presidente Donald Trump que servirá de principio ideológico, razón política, valor moral e incluso de eslogan de campaña de la derecha colombiana en las elecciones presidenciales.

Trump jugará duro en los próximos comicios. Y lo hará ofreciendo millones de dólares como lo hizo en la Argentina de Milei y recientemente en Honduras. Nunca la injerencia política y electoral del Tío Sam se sentirá tanto como en la ya caldeada jornada electoral que se avecina en el país.

Después del ataque militar y la captura-secuestro del autócrata presidente de Venezuela, Trump aplicará en Colombia su propia doctrina de seguridad nacional (Donroe) por razones que saltan a la vista pero que es bueno exponer: 1. El proyecto progresista liderado por Petro constituye una verdadera amenaza a los intereses de USA en el país y en la región por cuenta del liderazgo de Petro, pero sobre todo por la actitud desafiante asumida por el mandatario colombiano. El fantasma del neocomunismo o neo socialismo volverá a la escena electoral.

La coyuntura internacional y regional generada por la incursión militar en Venezuela pone desde ya a quienes osen hablar de dignidad, soberanía y respeto al derecho internacional en el patíbulo que administra Marco Rubio y en la mira de las autoridades norteamericanas dispuestas a recrear escritos de acusación contra todas aquellas figuras públicas que se atrevan a cuestionar el naturalizado dominio gringo en Colombia y Latinoamérica. Los señalamientos al presidente Petro de ser el "líder del narcotráfico "y de ser un "enfermo" hacen parte de la estrategia prepolítica, política y electoral de la doctrina Donroe. La amenaza directa contra el gobierno y la persona del presidente colombiano debe tomarse en serio. “Colombia está gobernada por un enfermo, pero no lo va a seguir haciendo por mucho tiempo”.

2. Al presidente Trump le urge poner en la Casa de Nariño a un mandatario que cumpla con las condiciones de la fallida lucha contra las drogas. Esto es, necesita de un presidente obsecuente con los manejos turbios de la DEA y que le vuelva a asegurar el control logístico y político de la producción de cocaína que se exporta hacia el mercado americano en las sempiternas condiciones institucionales que Petro intentó descifrar e incluso erosionar.

3. Otra de las razones que tendrá Trump-Rubio para influir de manera directa en la jornada electoral colombiana está asociada a los avances de la negociación con los agentes de poder del régimen venezolano que finalmente entregaron a Maduro Moros. Cumplan o no con lo acordado, la Casa Blanca necesita de un presidente colombiano que apoye de manera irrestricta las decisiones que tomará el gobierno gringo en relación con la administración tutelada de Venezuela y sus recursos energéticos. Trump y Rubio ya dejaron claro que no les gusta que los cuestionen, de ahí que la frase con la que se inicia esta columna constituye una amenaza para quienes le lleven la contraria al Gran Sheriff.

Bajo esas circunstancias, sobre la campaña de Iván Cepeda se posarán los ojos vigilantes de los Estados Unidos. Cepeda tiene dos opciones: la primera, morigera su discurso anti gringo y toma algo de distancia de Petro, sin caer totalmente en una postura indigna; o la segunda, decide recoger el espíritu contestario y emancipador del saliente presidente colombiano, lo que supondrá, una vez instalado en el Solio de Bolívar, extender en el tiempo las tensas relaciones diplomáticas entre Washington y Bogotá.

Los candidatos de la derecha no caerán en disquisiciones alrededor de la dignidad y la soberanía porque eso de ser cipayo se les da de forma natural. Habrá que estar atento a cuál candidato presidencial finalmente los Estados Unidos designan como el más conveniente para sus propósitos “imperialistas”. Estados Unidos le apuntará a controlar políticamente a Venezuela y a Colombia. 


 


viernes, 2 de enero de 2026

ES VERDAD, UN CONGRESISTA NO PUEDE GANAR 32 MILLONES

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Al conocer el decreto con el que se eliminaría la prima especial de servicios que recibirían los próximos congresistas (11 millones de pesos mensuales) el congresista Antonio Zabaraín espetó que “un congresista que se gana 32 millones de pesos no es bien remunerado”.  La medida no aplica para los actuales legisladores.

¿En dónde ubicar lo expresado por el congresista? En un análisis ligero se podría decir que se trata de una expresión clasista muy común en una sociedad clasista como la colombiana en la que políticos como Zabaraín se escandalizan porque les van a tocar sus exagerados privilegios e incluso les alcanza para oponerse al incremento del salario mínimo a dos millones de pesos; cifra que los congresistas colombianos se pueden gastar en una noche de rumba.

Es posible pensar en que Zabaraín valora la actividad legislativa porque considera meritorio asistir al Congreso para legislar en favor de los intereses de los clanes y las empresas que les regalan o financian las curules. Y desde esa perspectiva, el congresista tiene algo de razón porque lo mínimo que se puede esperar al cumplir el rol de monigote de agentes económicos y políticos del Establecimiento que solo buscan mantener y extender sus pérfidos intereses es recibir una jugosa remuneración. Justamente, un salario de 50 millones de pesos- sin contar con lo que se pueda recibir por negociados- apenas si alcanza para encubrir o maquillar la mísera existencia de quienes buscan llegar al Congreso para cumplir tan indigna función. Bajo esas circunstancias, no está bien que un congresista devengue 32 millones de pesos.

Lo dicho por Zabaraín, del partido Cambio Radical, podría competir en repugnancia con la frase del diputado antioqueño, Rodrigo Mesa Cadavid, “la plata que uno le meta al Chocó es como meterle perfume a un bollo".

Insisto en que entre las dos las dos expresiones hay elementos clasistas y racistas muy propios de la sociedad colombiana. En un ejercicio conducente a “fusionarlas”, el resultado podría dar vida a estas otras frases. De parte de los patrocinadores de las campañas de los aspirantes al Congreso: “La plata que uno le meta a un congresista para que legisle en favor nuestro es poca con tal de que cumpla con nuestras órdenes”.

De parte de los mismos congresistas: “si voy a cumplir la función de mandadero oficial de poderosos agentes económicos, el salario que merezco debe alcanzarme para perfumar mi indignidad. Parafraseando al excelentísimo doctor Rodrigo Mesa Cadavid podríamos decir que, en un país de mierda como Colombia, a los congresistas no los patrocinan, los perfuman.



“Un congresista que se gana $32 millones no es bien remunerado”: senador Antonio Zabaraín - El Diario

jueves, 1 de enero de 2026

NUEVO AÑO Y EL PRIMER RIFIRRAFE ENTRE URIBE Y PETRO

 Por Germán Ayala Osorio

 

Inicia el 2026 con un rifirrafe entre el expresidente y expresidiario Álvaro Uribe Vélez y el presidente Petro. En el cruce de trinos entre quienes competirán en las próximas elecciones por quién será el Nuevo Gran Elector, reaparece el fantasma del “castrochavismo”, el concepto de democracia y la nostalgia que siente el expresidente antiqueño al saber que su azarosa y oscura vida política (pública) se apaga de la mano del inexorable paso del tiempo. Convertido en un carcamal, Uribe entiende que está de salida en el juego del poder.

Acostumbrado a engañar a sus seguidores, simpatizantes y en general a las audiencias, Uribe Vélez insiste en mantener vigente la narrativa del comunismo. “Petro está acabando la democracia “poco a poco” espetó el mandamás del Centro Democrático (CD).

Basta con mirar las actuaciones y los fallos de la Corte Constitucional y el Consejo de Estado y las posturas asumidas por las bancadas de oposición en el Congreso para entender que la división de poderes se mantiene incólume en el país, a pesar de las legítimas críticas que el jefe del Estado ha expresado frente a las decisiones adoptadas por los togados y legisladores entendidas como acciones de sabotaje a las reformas sociales impulsadas por el gobierno Petro.

En la respuesta que el presidente de la República le envió al exgobernador de Antioquia en los tiempos de las masacres del Aro y la Granja, aparecen elementos de una acepción social del concepto de democracia: “Usted habla de acabar la democracia en mi gobierno, pero en el suyo hubo hasta 6.402 de jóvenes inocentes asesinados con armas de su gobierno. Y en el Duque asesinaron 60 jóvenes, violaron jóvenes y pusieron en la cárcel 3.000 jóvenes por protestar acusados de terrorismo”.

El oportuno “recorderis” que le hizo Petro sirve para entender que entre 2002 y 2010, ese sentido social de la democracia muy poco fue usado por la prensa de la época que se hincó ante el poder intimidante del entonces presidente Uribe. Los falsos positivos fueron presentados como el resultado de la aplicación a rajatabla de la inmoral política de seguridad democrática, alejados de cualquier posibilidad de atarlos a la democracia como concepto polifónico que las empresas mediáticas y millones de colombianos suelen reducir a la realización de elecciones cada cuatro años y a la división entre los tres poderes públicos. Si fuera así, la democracia colombiana sería perfecta, pues cada cuatro años hay comicios, existen partidos políticos, así como instituciones como el Consejo Nacional Electoral y la gente vota en relativa calma y libertad. 

El inesperado aumento del salario mínimo seguirá siendo usado por la gran prensa del Establecimiento para generar miedo por los efectos que traería el incremento del 23,7%. La visión catastrofista de los expertos economistas formados en la escuela neoliberal se suma a la narrativa uribista que señala que Petro, al igual que Chávez, Fidel Castro y Maduro está acabando con la empresa privada.

Además de “acabar con la democracia”, a Petro se le señaló desde las mesnadas uribistas como “dictador”. Vaya dictadura tan extraña: no se violan los derechos humanos, no se persigue a la oposición y a los críticos del gobierno como sucedió entre 2002 y 2010; y las empresas de los Cacaos reportan millonarias ganancias. Más se acercaron a regímenes de mano dura los gobiernos de Turbay Ayala, Uribe Vélez, Juan Manuel Santos y el homúnculo del Iván Duque Márquez. En particular en las administraciones de Uribe y Turbay Ayala se violaron los derechos humanos y se redujeron las garantías constitucionales.



petro contra Uribe - Búsqueda Imágenes

martes, 30 de diciembre de 2025

SALARIO MÍNIMO: UN GOLPE POLÍTICO-ELECTORAL


Por Germán Ayala Osorio

 

Con la sorpresiva alza del salario mínimo el gobierno de Gustavo Petro termina el año propinando un golpe político-electoral a una oposición que actuó desde la ceguera moral de la que hablan Bauman y Donskis (2019) y de la mano de las históricas y normalizadas actitudes y discursividades adiafóricas propias del proyecto modernizador “blanco” que ve con prevención y resquemor la vida de millones de pobres.

Se trata de una decisión que se mueve entre discusiones conceptuales y teóricas de la economía (neoliberalismo y la doctrina Keynesiana) y el cálculo político-electoral de un gobierno que nuevamente le apostó a poner en la agenda social las mezquindades de una clase empresarial que convirtió a sus agremiaciones en trincheras ideologizadas más cercanas a las lógicas de los partidos políticos que a las de unos actores económicos de la sociedad civil de los que una sociedad tan desigual como la colombiana esperaría sensatez y una visión de país que supere la actual coyuntura política. Fenalco y la Andi fueron manejadas por sus presidentes como parapetos clasistas desde donde se atacó el proyecto de reivindicación popular que encarna Petro.

Varios analistas lo advirtieron: frenar las reformas en el Congreso, atacar al presidente Petro como persona y cuestionar su masculinidad desde anacrónicos e hipócritas marcos morales e insistir en la ya manida narrativa del “neocomunismo-castrochavismo-socialismo” para lo único que sirvieron fue para que Petro convirtiera la Casa de Nariño en una trinchera desde donde disparó decretos con fuerza de ley. De esa forma enfrentó las derrotas en el congreso de varias de sus iniciativas, tumbadas caprichosamente sin mediar discusión conceptual alguna.

Muy seguramente el impacto económico del alza del 23,7% del salario mínimo lo recibirán las pequeñas y medianas empresas, sometidas a una carga impositiva que el propio Congreso se opuso a revisar y disminuir solo por ir en contra del gobierno Petro. Le corresponderá al próximo gobierno tramitar ante- ojalá ante un renovado Congreso- medidas que alivien la onerosa carga de impuestos sobre las pymes y MiPymes.

En pocas horas llegará el 2026. El gobierno llega con la ventaja electoral que le proporciona la felicidad de millones de trabajadores que hoy celebran a rabiar el aumento de 300 mil pesos en el salario mínimo.

La derecha llega dividida y atomizada por culpa de sus propios errores y mezquindades, pero, sobre todo, por la torpe visión de país que siguieron ofreciendo los expresidentes Álvaro Uribe Vélez, Andrés Pastrana, César Gaviria y el insulso de Iván Duque Márquez, fichas decadentes de un Establecimiento liderado por banqueros que se acostumbraron a poner sus propios títeres en la Casa de Nariño para privatizar la operación del Estado.

La prensa corporativa tiene su cuota de responsabilidad en el complejo escenario electoral en el que se moverá la derecha: sin filtros en sus líneas editoriales, la gran prensa mintió, manipuló, tergiversó y atacó sin piedad al gobierno Petro. Al final, el oficio y los periodistas perdieron credibilidad, pero, sobre todo, el respeto de amplios sectores de unas audiencias que fueron comprendiendo de qué se trata el progresismo, pero sobre todo que entendieron que hay una élite que se acostumbró solo a mandar. 



Imagen tomada de Lo que dicen los gremios, analistas y sindicatos sobre el aumento del salario mínimo para 2026


miércoles, 17 de diciembre de 2025

LA GRAN CONSULTA DE LA CENTRO DERECHA

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Mauricio Cárdenas, David Luna, Vicky Dávila, Juan Manuel Galán, Juan Daniel Oviedo y Aníbal Gaviria se unieron para hacer parte de la Gran Consulta de la “centro derecha”. Si se revisan en detalle los perfiles y la vida pública de los seis precandidatos presidenciales se advierte una evidente confusión conceptual en torno a las características de la centro derecha o el simple enmascaramiento de miembros de la derecha neoliberal que tanto daño le hizo al país desde 1991. De manera forzada quieren darle vida a una centro derecha sin una reflexión filosófica y conceptual que defina características y límites con la histórica derecha colombiana.

El exministro Cárdenas es un consagrado neoliberal que se presenta como un “técnico” cuando realmente se prestó en el pasado para favorecer la privatización del Estado para beneficio de unas pocas familias. Cárdenas es un político con nulo carisma y un fatuo carácter que le impide mostrarse empático con las grandes mayorías. Viene de las toldas del santismo. 

David Luna es un político cuya vida política la desarrolló bajo la sombra de Germán Vargas Lleras y del partico Cambio Radical, una de las colectividades más corruptas del país. Luna es un manzanillo sin mayor criterio y nula comprensión de los problemas del país. Luna es de derecha y punto. También viene de las huestes del santismo. 

La periodista-periodista Vicky Dávila siempre fue una ficha del Establecimiento. Admira y defiende a dentelladas a Uribe Vélez a pesar de los procesos penales, indagaciones y demandas en su contra por diversos delitos. Dávila es de derecha. Es una mujer descriteriada, arrogante y con una nula formación política.

Juan Manuel Galán es quizás el precandidato con mejor carisma. Eso sí, su punto débil está ancorado, contradictoriamente, a las ideas políticas de su padre, el inmolado Luis Carlos Galán. Ideas que por supuesto Juan Manuel no defiende porque le avergüenzan. Incapaz de recoger las banderas su progenitor, Juan Manuel Galán optó aliarse con las fuerzas más retardatarias del Establecimiento. A pesar de que recuperó para la vida institucional y electoral al Nuevo Liberalismo, parece darle miedo usar el legado de su padre para buscar en solitario una candidatura presidencial. Haberse acercado al uribismo enterrará para siempre su sueño de convertirse en presidente de la República. 

Juan Daniel Oviedo se vende como un “técnico” por haber sido director del DANE, pero su perfil neoliberal y pro-establecimiento le impiden acercarse al de un político de la centro derecha. Oviedo es de derecha.  Y, por último, Aníbal Gaviria es un político antioqueño procesado por hechos de corrupción que se habrían presentado en la “Troncal de la Paz, durante su primera gobernación. Fue acusado de contratar sin requisitos legales y por peculado”. Militó en el Partido Liberal, aunque no necesariamente se le puede reconocer como un ferviente defensor de las ideas del ala de izquierda de ese partido. Es cercano al uribismo por aquello de ser "paisa". 

La Gran Consulta de la “centro derecha” es el fruto de la incontrastable atomización de la derecha colombiana para el escenario electoral de 2026. La explosión de precandidaturas y candidaturas presidenciales es el resultado del debilitamiento del uribismo como fuerza electoral, en cabeza del expresidente Uribe Vélez. La desgastada imagen del expresidente y expresidiario, representante de la derecha y la ultraderecha lo llevó a buscar alianzas con César Gaviria y por esa vía proponer un frente amplio del que desistieron Sergio Fajardo y Abelardo de la Espriella, quienes irán de manera directa a primera vuelta.

Ahora que el Centro Democrático eligió a Paloma Valencia Laserna como su candidata presidencial, Uribe Vélez deberá decidir si se va a primera vuelta con su “tigresa” o si finalmente la hace aterrizar a la Gran Consulta de la que aquí hablo. No la tiene fácil el expresidente antioqueño porque Juan Carlos Pinzón Bueno, el “general sin soles” en el que realmente confía, su campaña no arranca debido en gran medida a su nulo carisma y a su condición de político monotemático (solo habla de seguridad).

Ya veremos si Uribe Vélez acompaña de corazón a su ungida, quien deberá trabajar muy duro para que el electorado olvide lo hecho por su abuelo, Guillermo León Valencia y en particular por sus peculiares propuestas como aquella de “dividir el territorio del Cauca entre indígenas y mestizos”. El clasismo, la aporofobia y el racismo que la caracterizan son sus mayores obstáculos para conquistar al electorado.  

No pasaron más de ocho días y ya Paloma Valencia anuncia su acercamiento a la Gran Consulta. De esa forma, la fantasmal centro derecha sufre un golpe de realidad con la llegada de Valencia. Al final, el país sabe que el centro no existe. Es un simple eslogan, una frase vacía y una noción política que nadie ha sido capaz de estructurar filosóficamente. 



Imagen tomada de Oficialmente se lanzó La Gran Consulta por Colombia, coalición de la centro-derecha | AsuntosLegales.co


martes, 9 de diciembre de 2025

FAJARDO, DIRECTO A PRIMERA VUELTA PRESIDENCIAL

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Con la negativa de Sergio Fajardo de presentarse a las consultas interpartidistas para definir candidaturas presidenciales, la derecha va decantándose en una centro derecha que de todas maneras será efímera, llegue o no a la Casa de Nariño el reconocido político antioqueño y gestor turístico para el avistamiento de ballenas. No existe en Colombia la cultura política y mucho menos la tradición de un centro político por culpa de la hegemonía de los partidos Liberal y Conservador en los tiempos del Frente Nacional; y recientemente, por la irrupción de Uribe y Petro, líderes populistas de derecha e izquierda convertidos en grandes electores. 

Con su decisión de ir directamente a la primera vuelta presidencial, el exgobernador de Antioquia envía un mensaje de independencia y toma de distancia del expresidente y expresidiario Álvaro Uribe Vélez, representante de la derecha neoliberal, retardataria, violenta y premoderna que con su influencia gobernó al país durante 20 años. Se trata de una jugada política, más no electoral, de quien siempre fue un cercano admirador de Uribe. Si la campaña de Juan Carlos Pinzón Bueno no despega, entonces el uribismo terminará apoyando al profesor y matemático, lo que evitará la consagración del fantasmal centro que dice representar Fajardo.  

Sergio Fajardo Valderrama, con la ayuda de varias empresas mediáticas, está buscando posicionar la narrativa que señala que el país deviene polarizado entre dos extremos irreconciliables que promueven odio en medio de incertidumbres y problemas sociales y económicos por resolver. Y lo que es peor: no ofrecen soluciones reales. De esa manera, el exalcalde de Medellín se presenta como el líder capaz de superar no solo la crispación ideológica y la violencia política, sino las históricas dificultades de una República que deviene en “obra negra”. ¿Realmente Fajardo conoce el país, pero sobre todo será capaz de reconocer que más allá de la evidente polarización política lo que hace rato emergió en el país es un movimiento social y popular que ya no le come cuento al tenebroso e injusto proyecto de país que siempre propuso y ejecutó la derecha?

La existencia de los extremos ideológicos suele verse como un grave problema político, cuando claramente habla de dos ideas de país: la aplicación a rajatabla de la amplia receta neoliberal de parte de la derecha terminó por darle vida a una izquierda progresista que, sin romper con los agentes económicos y financieros internacionales y nacionales responsables del diseño de la señalada fórmula, está intentando mejorar las condiciones de vida de los trabajadores asalariados y del campesinado desde la idea romántica del Estado de Bienestar europeo.

Fajardo deberá luchar contra sí mismo, esto es, contra la imagen que él mismo generó con célebres frases como “yo no inspiró nada” y por supuesto contra el remoquete de “tibio” que se ganó con creces en la campaña presidencial de 2018 cuando se fue a ver ballenas, a lo que se suma su débil carácter para criticar a los agentes privados  que se robaron los billonarios recursos de la salud y  tomar distancia del uribismo, sector de poder en gran medida responsable de los problemas que arrastramos como sociedad. 

Fajardo debe saber que en Colombia hay más de un pueblo: el pueblo de la derecha y el de la izquierda. Pensar que hay una sólida unidad es pensar en la posibilidad de unas comunidades rurales y urbanas bien informadas de sus derechos y formadas para sostener diálogos respetuosos sustentados en el dominio de conceptos claves como democracia, Estado social de derecho, progresismo, liberalismo y neoliberalismo, entre otros más. No es despreciable el negativo impacto que por años generaron las empresas mediáticas, instrumentos ideológicos del Establecimiento que Fajardo defiende a dentelladas. 

He aquí varias frases espetadas por Fajardo Valderrama que resultan indescifrables para un pueblo que poco lee y que es muy dado a dejarse llevar por las emociones y que en los últimos años se ha movido entre los discursos populistas de Petro y Uribe. 

Yo no soy un caudillo, yo no inspiro odio ni miedo, yo inspiro confianza.” ¿Se tratará exclusivamente de la confianza inversionista, uno de los tres huevitos de Uribe? “Yo no grito, yo no polarizo, yo no soy el mesías que viene a salvarlos.” Yo no levanto masas, yo levanto ideas.” “No soy el líder que los va a llevar de la mano, soy el que les va a dar herramientas para que caminen solos.” Yo no genero emociones fuertes, genero confianza a largo plazo.”. ¿Caminar solos bajo un régimen presidencialista y en medio de un débil aparato productivo?; ¿Caminar solos cuando la política es un negocio para los más ricos que financian campañas para privatizar el Estado, mientras que los más pobres y la clase media intentan arañar ganancias cada cuatro años a través de contratos de prestación de servicios?




FAJARDO DICE NO A LAS CONSULTAS - Búsqueda Imágenes

lunes, 8 de diciembre de 2025

LAS PRECANDIDATAS QUE QUIEREN “SACAR ADELANTE A COLOMBIA”

 

Por Germán Ayala Osorio

 

“Sacar adelante a Colombia” es una promesa de campaña usada y compartida por Paloma Valencia, María Fernanda Cabal, Vicky Dávila de Gnecco y Claudia López, representantes de la ultraderecha.

Más allá del sentido electorero de la frase, el tácito reconocimiento de que el país vive en un estado de postración, abandono, atraso, dejadez y subdesarrollo debería de concitar en cada una de las precandidatas presidenciales una revisión de los proyectos políticos que han defendido a lo largo de sus carreras políticas; para el particular caso de Vicky Dávila, de su ejercicio del periodismo durante más de 30 años en los medios.

Miremos lo que han espetado las precandidatas presidenciales. La exalcaldesa de Bogotá dijo en su momento que "Nos vamos a inscribir, vamos a competir y a ganar, porque las mujeres y las familias de este país queremos enderezar el cambio y sacar adelante a Colombia." Y finalmente, la periodista-periodista, Vicky Dávila de Gnecco, señaló que "con los colombianos valientes, berracos y trabajadores vamos a sacar adelante a Colombia."

Paloma Valencia por ejemplo dijo "Si gano, uniré a todos los que defienden nuestro país para sacar adelante a Colombia. No se trata solo de ganar las elecciones, se trata de hacer un buen gobierno." Su compañera María Fernanda Cabal usó la expresión en respuesta a un tuitero: "Contar con amigos como tú en todo el país es la clave para sacar adelante a Colombia."

Los casos de Valencia y Cabal resultan emblemáticos porque han hecho parte de lo que se conoce como el uribismo, una fuerza política y social retardataria, premoderna y violenta que le apuesta a la concentración del poder económico en pocas manos, la privatización del Estado y la aplicación a rajatabla de la receta neoliberal, extendida al campo societal fomentando la insolidaridad y el individualismo. Por lo anterior, eso de “sacar adelante a Colombia” resulta poco creíble y falaz por cuanto desde sus curules hicieron ingentes esfuerzos para evitar que el país avanzara hacia estadios de modernidad.

En cuanto a Claudia López Hernández, la exalcaldesa de Bogotá tiene una menor responsabilidad política frente a Cabal y Valencia en la medida en que su llegada a la política es reciente. Eso sí, llama la atención el sustancial cambio entre la López Hernández investigadora y académica y la López Hernández oficiando como política. Por supuesto que se trata de una transformación negativa pues se volvió, de acuerdo con Carlos Carrillo, como el río Cauca: “unas veces tira a la izquierda y otras a la derecha.”. 

López cometió demasiados errores durante su administración de la capital del país: insistir en el colapsado sistema de transporte masivo (Transmilenio) y apostarle a un “métrico”, la puso en el radar de los agentes económicos y políticos a los que jamás les importó aquello de “sacar adelante a Bogotá y a Colombia” porque siempre estuvieron interesados en extender sus intereses de clase. Por el contrario, mantener los estados de cosas inconstitucionales y por ese camino las condiciones de abandono y subdesarrollo de Bogotá ha sido su norte. 

Y en lo que respecta a la periodista Vicky Dávila de Gnecco, sus responsabilidades frente a las realidades que se esconden detrás de la frase “sacar adelante a Colombia” están atadas al propósito con el que hizo periodismo durante 30 años: servir de caja de resonancia a los sectores de poder a los que les vienen sirviendo Cabal, Valencia y López. Dávila de Gnecco siempre fue una ficha del Establecimiento colombiano. Defendió y defiende aún al expresidente y expresidiario Álvaro Uribe Vélez, uno de los más eficaces agentes de todas las formas de atraso social, político, cultural y económico que han impedido que Colombia salga adelante.


cabal, dávila, valencia y claudia lópez - Búsqueda Imágenes

jueves, 4 de diciembre de 2025

UN ÁLVARO PREOCUPADO POR LAS GUEVAS DE SERGIO FAJARDO

 





Por Germán Ayala Osorio

El video en el que aparece el precandidato presidencial Sergio Fajardo contestándole a un fulano llamado Álvaro que lo cuestionó por “no tener guevas” fue usado por los periodistas y analistas de Blu radio para dejar claro que el exgobernador de Antioquia es del gusto editorial y político de la cadena radial. El suceso ocurrió en una hacienda en Galapa, Atlántico.

La respuesta de Fajardo fue también recogida por los panelistas de Mañanas Blu radio: “que, si tengo o no guevas, le voy a contestar al señor que está preocupado por las guevas mías. Para ser valiente, para tener carácter hay que gritar, maltratar, hay que agredir, atropellar al que no piensa como usted…En Colombia lo que necesitamos es todo lo contrario: reivindicar la decencia, el respeto, la transparencia, la condición humana, la empatía para transformar este país.  Cuántos corruptos gritan, son valientes y son unos ladrones; esos valientes no los queremos en Colombia: tengo la valentía de la transparencia, la valentía de los principios”.

Tengo dudas de si la aparición de ese Álvaro fue realmente espontánea o si se trató de una puesta en escena, estrategia muy común en los actuales escenarios electorales afectados por las dinámicas de los likes y los videos que se vuelven virales. Pero más allá de eso, hay que reconocer que Fajardo fue hábil en voltear el sentido del reclamo machista con el que un Álvaro le dijo que no tenía la suficiente capacidad, berraquera, carácter y decisión para asumir la desgastante y desafiante tarea de gobernar a un país complejo como Colombia.

Esto de “no tener guevas” para gobernar a los colombianos se suma al señalamiento de “tibio” que acompaña a Fajardo por haberse ido a ver ballenas en la segunda vuelta presidencial en la campaña de 2018 en la que un sector del país esperaba que asumiera una postura política clara en momentos en los que un poderoso y bien conocido Álvaro iba a poner en la Casa de Nariño a Iván Duque Márquez. El desastroso gobierno del “títere” de Uribe terminó por naturalizar el mote de “tibio” con el que hoy se reconoce a Sergio Fajardo Valderrama. Un motete que le calza muy bien.

Aquí el problema no es si el exalcalde de Medellín tiene o no las gónadas suficientes para gobernar al país. Lo que se le cuestiona a Fajardo es que, en dos columnas de opinión publicadas en El Colombiano, periódico uribista, haya expresado su admiración por el entonces gobernador de Antioquia, Álvaro Uribe Vélez. El gobernador Uribe es el título de uno de los textos de opinión en los que Fajardo le echa flores al político, hacendado y domador de bestias.

El asunto de fondo es que Fajardo no confronta a los agentes privados (empresariales) responsables de la corrupción en el sistema de salud; Fajardo Valderrama se presenta como un político conciliador y decente, pero la verdad es que su cercanía con los agentes económicos del Establecimiento, lo convierten en una ficha e instrumento con el que, de llegar a convertirse en presidente de la República, estará obligado a extender en el tiempo la captura el Estado lograda de tiempo atrás por miembros de la élite empresarial y bancaria.

Haberse reunido con Álvaro Uribe Vélez es otra razón para dudar de su independencia y de su capacidad para gobernar, llegado el caso, sin la injerencia del expresidente y expresidiario. Esto dijo cuando se le confrontó por ese encuentro con el cuestionado expresidente: “Estoy conversando con muchos líderes de distintas orillas. ¿Saben a qué me reúno? A escuchar, a entender diferentes miradas. Este país tiene que aprender a dialogar de verdad”.

El no tomar distancia del expresidente Uribe y el estar en su radar para aquello de un frente amplio que “va desde el doctor Abelardo de la Espriella hasta el doctor Fajardo” confirma que de resultar electo presidente en el 2026 no tendrá las guevas suficientes para gobernar sin el uribismo. Así las cosas, el Álvaro que supuestamente le cuestionó sus testículos habrá tenido la razón. Llegado ese momento, el país entero sabrá que además de tibio y falto de guevas, sería por cuatro años el segundo títere del vulgar y ladino hacendado, expresidente, expresidiario y domador de bestias que anda muy orondo con tres envejecidos huevitos. 



¿HABRÁ CONSULTA DEL CENTRO POLÍTICO?

  Por Germán Ayala Osorio   Sergio Fajardo Valderrrama y Claudia López Hernández se venden como candidatos presidenciales de “centro”, s...