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jueves, 6 de noviembre de 2025

CEPEDA, PINZÓN O DE LA ESPRIELLA EN LA CASA DE NARIÑO: TRES POSIBLES ESCENARIOS DE FUTURO

 

Por Germán Ayala Osorio

 

La jornada presidencial de 2026 está como para alquilar balcón. La derecha uribizada deberá decidir entre Abelardo de la Espriella y Juan Carlos Pinzón, dos “tigres” que le gustan a Uribe, con enormes diferencias con las que deberá lidiar el expresidente antioqueño al momento de decidirse entre el estilo bukelista-guerrerista de Abelardo de la Espriella o el diplomático y menos violento de Pinzón Bueno. Al final, el hacendado, caballista y exdirector de la Aerocivil terminará señalando quién de los dos será el candidato que se enfrente a Iván Cepeda y a quien resulte de la coalición de la centro derecha que está tratando de organizar el expresidente Santos a la que podrían llegar Fajardo si de verdad quiere desmarcarse del uribismo, Claudia López, y Juan Fernando Cristo. Todo en el escenario de la primera vuelta pues como van las cosas ninguno de los tres candidatos aquí referidos tendría la suficiente fuerza para ganar la presidencia en esa etapa de las elecciones.

En cuanto a las precandidatas del Centro Democrático, incluida Vicky Dávila, ellas seguirán jugando el papel de “animadoras” de la fiesta electoral porque en el fondo saben que su Patrón, el expresidente Uribe, deshojará la margarita entre el abogado cordobés y admirador de Bukele, Milei y Trump y el “general sin soles”, el poco carismático exministro Juan Carlos Pinzón Bueno.

Mientras se producen los resultados de las coaliciones y se oficializan las candidaturas, imaginemos tres escenarios posibles en los que Cepeda, Pinzón o Abelardo de la Espriella logran llegar a la Casa de Nariño.

Cepeda, presidente

Si las huestes petristas logran poner a Iván Cepeda en el Solio de Bolívar, la continuidad de las reformas sociales se da por descontado, lo que supondrá la extensión en el tiempo del tira y afloje entre el Ejecutivo y las altas cortes y el Congreso si la izquierda no logra las mayorías. Sin la reforma a la salud y muy seguramente sin la pensional, Cepeda ocupará gran parte de su mandato a negociar con el legislativo los nuevos proyectos de ley sobre esos dos temas en particular y otros que permitan profundizar los cambios que necesita este país para operar como una verdadera República.

Muy seguramente Cepeda le apostará a consolidar la reforma agraria iniciada por Petro, la recuperación de la SAE para seguir poniendo al servicio de las comunidades los recursos y las propiedades confiscadas a las mafias.

En materia de paz, Cepeda deberá lidiar con el fracaso de la Paz Total, pero sobre todo con un hecho político que resultó definitivo para la frustrada negociación con las guerrillas: en varias ocasiones el presidente Petro desconoció y deslegitimó la lucha “revolucionaria” de los elenos y las disidencias farianas. El país recuerda que les dijo a las disidencias de Iván Mordisco: “Ustedes no son revolucionarios, son traquetos vestidos de camuflado. [...] Invocan a Manuel Marulanda, pero siguen el camino de Pablo Escobar, no el de Camilo Torres." A los señores del ELN les dijo algo similar: La nueva generación del ELN decidió manchar la bandera del ELN con cocaína y ya no la entiende [...]. Ustedes permitieron que los traquetos levanten la bandera roji/negra y no les importó la sotana de Camilo Torres Restrepo."

Cepeda deberá decidirse entre mantener esa lectura precisa e incontrastable con la que Petro desnudó a esas organizaciones postguerrilleras o si les “devuelve” el perfil revolucionario a pesar de las evidencias históricas que señalan que hace rato vienen actuando como ejércitos mafiosos. Su experiencia como negociador y defensor de los derechos humanos hace pensar que tendrá mejor tacto al momento de replantear y retomar las negociaciones; eso sí, como a todos los presidentes, le tocará lidiar con unas “guerrillas” más interesadas en usar las mesas de diálogo para ganar tiempo y expandir sus bloques, que en las plataformas para reintegrarse a la vida social, económica y política. Sobre esto último, no podemos olvidar lo dicho por Antonio García, comandante del ELN: "la paz no es sinónimo de dejación de las armas ni de cupos en el Parlamento".




Relaciones con los Estados Unidos

Con Cepeda en la Casa de Nariño, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump tendría suficientes motivos para prolongar en el tiempo las amenazas de castigar al país con la elevación de aranceles. Dependerá de la postura que asuma Cepeda frente a las narcotizadas relaciones con el país del norte y por supuesto de la continuidad de los proyectos de infraestructura adelantados con la China en el marco de la Nueva Ruta de la Seda.

No se puede descartar que Trump se apropie de la narrativa con la que la derecha colombiana intenta desde ya deslegitimar a Cepeda llamándolo el “candidato de las Farc”. La estolidez del presidente gringo y de Marco Rubio, su secretario de Estado podría ponerse al servicio de la derecha uribizada que insistirá en desestabilizar el país como lo intentaron hacer con el gobierno Petro, con la ayuda de la prensa hegemónica.

De la Espriella, presidente

Con llegada de Abelardo de la Espriella a la Casa de Nariño, el uribismo se pondría en “modo venganza” con todo y lo que ello significa en materia de respeto a los derechos humanos, en consideraciones ecológicas y socio ambientales, de seguridad y soberanía alimentarias, orden público y contrarreformas sociales. Su promesa de “destripar a la izquierda” aseguraría el regreso a los tiempos de la seguridad democrática. El retorno a la doctrina del enemigo interno obligaría a revisar cada caso que en el marco de la purga que Petro hizo al interior de las fuerzas armadas (en particular en la policía y Ejército). Lo más probable es que los “hijos de Zapateiro” llamados a calificar servicios retornarían con la misma actitud vindicativa con la que De la Espriella gobernaría. El discurso patriotero estaría a la orden del día.

Relaciones con Trump

Con De la Espriella en el poder, Trump contaría con un cipayo de armas tomar, capaz de pasar por encima del fallo de la Corte Constitucional que prohíbe las aspersión del glifosato para erradicar los cultivos de uso ilícito. Las narcotizadas relaciones con USA consolidarían la imagen de Colombia como una especie de estado libre asociado al servicio de la fallida política antidrogas diseñada desde Washington.

En materia de paz, no se descarta que se diseñe un nuevo Plan Colombia, esta vez pensado para dar la batalla final contra las organizaciones narcoterroristas y guerrilleras que producen y exportan drogas hacia los Estados Unidos. Las actitudes chabacanas de Trump y De la Espriella podrían llevar las relaciones bilaterales a insospechados escenarios en los que la moral y la ética prácticamente quedarían proscritas. Recordemos que Abelardo dijo que “la ética no tiene que ver con el derecho”.





Pinzón Bueno, presidente

Una vez instalado Juan Carlos Pinzón Bueno en la casa de gobierno lo primero que haría después de posesionarse es reestablecer las relaciones entre Bogotá y Washington en una “sola sentada” como lo aseguró en su cuenta de X. Una vez reparadas, Pinzón se dedicaría a cumplir al pie de la letra todas las indicaciones que en materia económica, social y política le entregue el expresidente Uribe Vélez. Por su cercanía al mundo castrense, Pinzón Bueno estaría atento a revisar muy bien las orientaciones ideológicas naturalizadas e institucionalizadas por Petro y los miembros de su cúpula militar. En asuntos macroeconómicos y políticos, este “general sin soles” aplicaría a rajatabla y sin miramientos éticos, morales e institucionales las recetas neoliberales.

Las diferencias entre Pinzón y el corroncho Abelardo de la Espriella no implican grietas en la derecha uribizada; son más bien cuestiones de estilo. El primero, más institucional y procedimental; el segundo, muy en la lógica desinstitucionalizantes de Milei en la Argentina y de Bukele en El Salvador.



ivan cepeda, Abelardo de la espriella y juan carlos pinzon - Búsqueda Imágenes

sábado, 4 de octubre de 2025

ABELARDO DE LA ESPRIELLA: LA "BESTIA" QUE NECESITA COLOMBIA

 Por Germán Ayala Osorio

 

Abelardo de la Espriella está haciendo una campaña electoral efectista, patriotera y con un lenguaje violento que atrae a los uribistas que lo ven como el sucesor de Álvaro Uribe Vélez. Aunque hay diferencias en la pinta, ambos creen a pie juntillas en la universal doctrina de la violencia legítima del Estado que en Colombia el uribismo aplicó bajo las condiciones ilegítimas de un gobierno como el de Uribe que fue elegido con el apoyo de grupos paramilitares y reelegido gracias a que Yidis Medina y Teodolindo Avendaño vendieron sus votos al proyecto reeleccionista para “salvar a la Patria”.

Esa misma doctrina se aplicó entre 2002 y 2010 para señalar como enemigos de la patria a periodistas críticos y a ONG defensoras de los derechos humanos y del ambiente catalogados por Uribe como “terroristas vestidos de civil”, que les "sirven de fachada a las FARC" o "actúan como sus voceros políticos". Y para terminar de consolidar el Estado militarista que sueña operar De la Espriella a partir del 7 de agosto de 2026, Uribe presionó a los militares a que “dieran más y mejores resultados operacionales”. El país ya conoce las consecuencias de esa monstruosa presión: 6402 jóvenes inocentes fueron asesinados y presentados como “guerrilleros dados de baja en combates” y millones de desplazados y centenares de desaparecidos. Al final, Uribe logró “privatizar” al Ejército, institución a la que manejó como si se tratara de los peones de sus haciendas.

Abelardo de la Espriella prometió que su “posesión no será en Casa de Nariño, en medio de banquetes y oropeles. Será en una guarnición del sur del país. Yo le voy a rendir ese día honor a los verdaderos héroes de la patria”. Esa promesa lo acerca como a ningún otro candidato uribizado, como Juan Carlos Pinzón, al mundo castrense a cuyos miembros Uribe les dio “carta blanca” para hacer y deshacer con los actores armados ilegales, la población civil y el manejo de asuntos de la seguridad nacional, incluido el presupuesto militar.

Como dije líneas atrás las mayores diferencias entre estos dos militaristas está en la pinta o en el outfit como dicen los gomelos: Uribe es un vulgar hacendado, un “rufián de esquina” y un tipo ordinario que habla como curita de vereda, de ahí su capacidad para engañar a incautos e ignorantes. Entre tanto, De la Espriella le quiere hacer creer al país que además de ser un hombre perfumado, es de gustos finos y de inmejorables modales, lo que lo hace proclive, de llegar a la Casa de Nariño, a sufrir durante y después de la presidencia del efecto Macbeth.

Uribe y De la Espriella son mesiánicos, de pulso armado y mano firme como diría Godofredo Cínico Caspa. En uno de los mensajes publicitarios se ve a De la Espriella arrodillado ante Dios como si la deidad lo estuviera ungiendo como el “tigre protector de Colombia”. Un peligroso tigre que “ruge, muerde y cumple”. Es decir, la indomable bestia que necesita el país, la misma que al sentir el látigo de su mentor, Álvaro Uribe se convierte en un dulce, juguetón y manso gatito. Más claro: si Duque fue el títere de Uribe, De la Espriella sería el tigre domesticado por el expresidente antioqueño, curtido domador de bestias.  

En su cuenta de X, el abogado que asegura que la ética nada tiene que ver con el derecho lanza consignas como esta: “En mi gobierno no habrá impunidad: los delincuentes irán a la cárcel. Presentaré una ley contra el vandalismo y el terrorismo urbano. Quien bloquee vías, destruya bienes o ataque a la Fuerza Pública será tratado como terrorista, igual que sus financiadores: condenas sin beneficios ni rebajas. Mano de hierro. ¡Firme por la Patria”!

Por estos días, el expresidente y condenado en primera instancia sigue deshojando la margarita, aunque ya descartó a sus tres “muñecas” (Cabal, Valencia y Holguín), tendrá que decidirse entre Pinzón y De la Espriella.  Años atrás el propio Uribe se refería al elegante abogado como “bandidito”. ¿Será por eso que Uribe lo necesita para sentarlo en el Solio de Bolívar?

Lo cierto es que el abogado de la Espriella sueña con llegar a la Casa de Nariño para “destripar a la izquierda”. Y de invitar a María Fernanda Cabal a ser una de sus ministras, intentará que se declare “ilegal ser de izquierda” como lo desea y lo propuso la precandidata presidencial. 



martes, 12 de mayo de 2026

DE LA ESPRIELLA Y SU RIFIRRAFE CON PERIODISTA DE NOTICIAS CARACOL

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Que lo inmoral no sea ilegal es, sin duda alguna, el fundamento ético-político y jurídico en el que está soportado el ethos mafioso que millones de colombianos validaron en particular desde el 2002. Ese parece ser el cimiento filosófico que impulsa la vida pública y privada del candidato presidencial Abelardo de la Espriella en su rifirrafe con María Lucía Fernández (Malú), periodista de Noticias Caracol. Lo más probable es que ese sea el derrotero con el que gobernaría si resulta electo presidente de la República.

En el ya viral encontronazo con la periodista Abelardo de la Espriella dejó ver el verdadero talante con el que gobernaría en caso de que los colombianos cometan el grave error de votarlo. Amenazó con “dar de baja” a quienes protesten y cometan desmanes, además de recuperar a sangre y fuego los territorios en los que grupos de narcoguerrillas fungen como la autoridad forzadamente legítima, a pesar de su condición de ilegales. Todo indica que el propósito final de desplazar a millones de campesinos está en que una vez esas tierras sean abandonadas pasen a manos de terratenientes y mafiosos. Volvamos al choque con la periodista.

El abogado fue grosero con la presentadora que le recordó la frase “la ética no tiene nada que ver con el derecho”, sentencia que el penalista defendió con la verborrea propia de abogados que aprenden muy bien a separar los hechos y las acciones inmorales de la responsabilidad jurídica de las mismas. Mientras no se cometa un delito, las actuaciones inmorales se quedan para alimentar el ethos mafioso que la élite tradicional y millones de colombianos validaron.

Que le haya dicho “ignorante” y “venenosa” (malintencionada) a la periodista no deja ver el fondo del asunto: el país está ante el nuevo representante y gestor del “Todo Vale” que Uribe Vélez naturalizó en sus aciagos ocho años de gobierno. Lo dicho por el candidato de la ultraderecha se conecta política, ética y (In) moralmente con la recomendación que lanzó el entonces presidente Uribe: “Les pido a los congresistas que nos han apoyado, que mientras no estén en la cárcel, voten los proyectos del Gobierno.”  El sentido de la frase de Uribe es inmoral, pero jurídica y políticamente válida. Es allí en ese punto en el expresidente antioqueño se encuentra con De la Espriella, el candidato que realmente está apoyando.

Las actividades ilegales de aquellos congresistas iniciaron siendo inmorales y terminaron traspasando la frontera jurídica que De la Espriella traza y que deja el ver carácter ladino con el que asume la corrupción y el crimen el perfumado abogado y que nos recuerda el Todo Vale que inoculó Uribe Vélez en las institucionalidades públicas y privadas. Eso explica la conexión ético-política y moral que hay entre Uribe y De la Espriella, el candidato que más le gusta al expresidente y expresidiario.

De la Espriella revivió el caso de los acosos sexuales que sacudieron las dinámicas de Noticias Caracol. Esto dijo: “los supuestos acosos en Caracol. Hay que ver si eso trascendió la barrera de la ilegalidad o se quedó en la inmoralidad…”.

El vocablo “supuestos” hace parte de la jerga periodística y jurídica, usado por los periodistas para evitar demandas y por los abogados, como De la Espriella, para minimizar la gravedad de los acosos sexuales que ocurrieron al interior del Noticias Caracol. Olvida el abogado que los presentadores-periodistas señalados de violentar a varias compañeras salieron del informativo, lo que confirma que las denuncias tenían el asidero inmoral y la ilegalidad suficientes como para que los señalados de incurrir en esas graves conductas ya no hagan parte del equipo periodístico que los arropó por años.

Abelardo de la Espriella es la fiel copia de Álvaro Uribe. Si para Paloma Valencia el expresidente es su “padre”, para el político antioqueño el perfumado y violento abogado es su “ahijado”.

Adenda: no creo que se trate de una salida en falso del candidato de la derecha. Parece más bien un acto premeditado- parte del guion- con el que el uribismo sigue jugando a dos bandas. En segunda vuelta veremos si Paloma Valencia fue el comodín y de la Espriella el As bajo la oscura y sucia manga del Señor de las Sombras.  





martes, 5 de mayo de 2026

DE LA ESPRIELLA EN “EL PAÍS DE LOS JÓVENES”

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Caracol Televisión y su  Noticias Caracol son una fábrica de realidades que se ajusta con inusitada perfección a su rol de agente político y periodístico, defensor del Establecimiento colombiano. En el actual escenario electoral, su línea editorial claramente apunta a posicionar y tratar con pinzas a Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella, los candidatos presidenciales de la derecha uribizada. Lo contrario sucede con Iván Cepeda, candidato del progresismo al que confrontan y tratan de acorralar con preguntas y comentarios cargados ideológicamente.

Con el proyecto Colombia Decide, 2026, El País de los Jóvenes, Caracol Televisión organizó y transmitió un encuentro entre Abelardo de la Espriella con jóvenes que, de acuerdo con María Alejandra Villamizar, la conductora del programa, “representan a todas las regiones de Colombia”.

Varias cosas salieron mal en este primer ejercicio “dialógico” entre De la Espriella y el grupo de jóvenes que interactuó con el candidato presidencial. Lo primero que hay que decir es que se trató de una “puesta en escena” a través de la cual se le hace creer a las audiencias que habrá un diálogo fluido entre los muchachos y el político que insiste en que no lo es.

Villamizar saludó amablemente al aspirante presidencial. Lo llamó Abelardo. ¿Haría lo mismo con Cepeda? Una joven de apariencia indígena, al parecer Nasa, dio inicio al supuesto diálogo. Su presencia se explica quizás por el reciente atentado terrorista ocurrido en la vía Panamericana, a la altura de El Túnel (Cajibío, Cauca). Ahí hay un sutil uso de una coyuntura política muy bien explotada y extendida por Caracol en favor de los candidatos de la derecha que solo ofrecen seguridad (bala, bala y bala).

La inquietud de la joven de apariencia indígena giró en torno a la autonomía de los pueblos indígenas del Cauca. De la Espriella no contestó debidamente la pregunta de la muchacha. El formato está diseñado para que el candidato se extienda en temas recurrentes y caiga en lugares comunes como “recuperaremos la seguridad, duro con los bandidos y trato amoroso con los colombianos de bien”. Nadie lo confrontó.  Eso sí, Villamizar recogió lo que parece haber sido un acordado rechazo del público, tibio por demás, por algo que dijo el abogado que asegura que la “ética nada tiene que ver con el derecho”.

En otras apariciones de jóvenes, De la Espriella insistió en decir que él “no pertenece a la clase política tradicional”. Curioso. Su fórmula vicepresidencial es un político tradicional y agente del Establecimiento. Además, Abelardo de la Espriella dijo que “venía de la empresa privada, que era exitoso y de contera, un macho cabrío que en sus tiempos de universidad actuaba como un verdadero “pica flor” y un “galán” de telenovela mexicana. Dejó salir algo de su megalomanía.

Su cercanía a Bukele la expuso otro de los muchachos. El candidato lo confrontó y le dijo que él no propuso “pena de muerte” para los “malos”. Habló de “cadena perpetua” y de la construcción 10 mega cárceles.  Otra vez el populismo punitivo. Nadie lo confrontó. Al candidato “mata gatos” (bueno, al parecer solo asesinó a un micifuz en su adolescencia) le preguntaron que, si seguiría la línea represiva contra los jóvenes implementada por el presidente argentino, Javier Milei. De la Espriella negó e insistió en la idea de reducir el tamaño del Estado (cerrar embajadas), postura neoliberal que nadie criticó en el auditorio. Insisto: el formato se diseñó para que el candidato presidencial de la derecha se extendiera en sus ya conocidos lugares comunes. Jamás hubo una propuesta concreta.

“No soy un mercader de ilusiones”. “Hago parte de los que nunca gobernaron o contrataron con el Estado. Juan Poe, en su cuenta de X expuso contratos con el Estado de la firma de abogados de Abelardo de la Espriella. “Uno, durante el gobierno de Santos por 600 millones de pesos con el Fondo de Adaptación y otro en la administración de Iván Duque con el ICBF por 221 millones de pesos”. De la Espriella no es precisamente un outsider. Mas parece un mediocre actor que aprovechó el teatrino democrático que le montó Caracol Televisión.

El histriónico y anodino candidato presidencial mira a la cámara y termina diciendo “firme por los jóvenes, firme por la Patria”. El papel de Villamizar es funcional a la estrategia del candidato. No hubo diálogo y Caracol Televisión irrespetó a los jóvenes, pues el País de los Jóvenes es apenas un eslogan. El programa se emitió en horario castigado (a las 10:30 pm). Todo mal.




martes, 4 de noviembre de 2025

ABELARDO DE LA ESPRIELLA: UN TIGRE... DE PAPEL

 

Por Germán Ayala Osorio

 

El lanzamiento de la campaña presidencial de Abelardo de la Espriella en el Movistar Arena, con teloneros, actores de televisión y comediantes de Sábados Felices da cuenta de lo que culturalmente representa el abogado cordobés y los colombianos que parecen ya seducidos por su insulsa y confusa verborrea en la que aparece y desaparece Dios como por arte de magia y se intenta dejar en el olvido que De la Espriella se mostró cercano a la causa paramilitar que lideró su paisano Salvatore Mancuso.

El humor básico de “Alerta” y “Barbarita”, dos personajes de Sábados Felices que hoy están Firme con la Patria que sueña Abelardo fueron el gancho publicitario para llenar el escenario y confirmar el carácter circense de una campaña electoral plagada de anuncios, amenazas, rugidos y de intenciones de regresarnos a los tiempos de la seguridad democrática de Uribe, los bombardeos, la bala y el deseo de “destripar” a quienes se atrevan, a partir del 7 de agosto de 2026, a reclamar sus derechos.

El homúnculo senador Abraham Polo Polo gritó extasiado durante el evento que “volverán los bombardeos”, una de las apuestas más importante del candidato para “recuperar al país”. Se trata de un grito deshumanizante con el que De la Espriella promete acabar con la guerrilla en cuatro años. Como Uribe, que prometió lo mismo y compró su reelección y luego intentó quedarse cuatro años más.

La presencia de los dos comediantes sirve para recordar que Sábados Felices es la eterna escuela del matoneo en la Colombia que se divierte burlándose de los defectos físicos, de los negros, de las mujeres y los homosexuales. Así las cosas, la defensa de la Patria que anuncia De la Espriella no incluiría el bienestar de los sectores poblacionales que durante años sufrieron el hostigamiento a través del humor de Sábados Felices. Lo que sí habrá es pan y circo para paliar la incapacidad de un Estado débil y precario que el uribismo privatizó durante veinte años.

De la Espriella viene siendo una especie de fatuo y jactancioso “corroncho adinerado” que busca aceptación en la élite bogotana con lo único que le puede garantizar ser reconocido así sea por efímeros cuatro años: recuperar la Casa de Nari, ofrecer bala porque bala es lo que hay y destripar a todo lo que huela a izquierda y progresismo.  

El patriótico, gracejo, socarrón y farandulero espectáculo de Abelardo de la Espriella en el Movistar Arena es una modalidad del ya enraizado populismo en Colombia y otras partes del mundo. Presentarse como un “Tigre” en un país en el que esa especie no existe confirma que lo suyo no es gobernar, sino actuar; además, da cuenta del alejamiento de la realidad ecológica y ambiental del país y de la patria por la que insinúa que se hará “moler” para salvarla. De la Espriella es un bocón y bravucón que en el fondo sabe que deberá comportarse como una fiera sumisa y domesticada ante poderes nacionales e internacionales que le apostarán a someter los ecosistemas de los pumas, osos de anteojos y otras especies que sí habitan en Colombia.

Si De la Espriella resulta electo presidente de la República, por cuatro años los colombianos viviremos bajo el humor básico de Sábados Felices. A partir del 7 de agosto de 2026 Caracol Televisión podrá seguir grabando el histórico programa de humor en la Casa de Nariño con una novedad: ya no estará el “Gato” como presentador, sino un Tigre… de papel.

 




miércoles, 13 de mayo de 2026

COSTEÑOS, REMISOS Y EL “PENE GRANDE” DE ABELARDO DE LA ESPRIELLA

 



Por Germán Ayala Osorio

El machismo, la patanería y la misoginia de Abelardo de la Espriella me hizo recordar mi paso por el Ejército nacional como soldado bachiller. Su visible obsesión por demostrar que es un “macho que la tiene grande” me llevó a encontrar conexiones con aquello de “ser costeño”. Es tal su preocupación que puso en calzas prietas a una periodista a quien le compartió una fotografía en la que al parecer se le nota “el bulto”. Episodio que se hizo viral.

Perteneciente al 4to contingente de 1983, serví a la Patria en dos instalaciones militares: inicialmente y por cuatro meses, en el Batallón Juan José Rondón (La Guajira); y los restantes ocho meses en el Batallón de Servicios Número 2 (Baser 2) ubicado en la ciudad de Barranquilla.

Al oficial responsable del reclutamiento le pareció “interesante” revolver muchachos caleños (varios menores de edad, entre estos, yo) de clase media baja, con remisos costeños que ya eran padres de familia. Sus edades oscilaban entre los 24 y los 34 años. Muchos de aquellos venían de zonas como Cereté (Montería), María La Baja (Bolívar) y Tolú (Sucre), entre otros territorios de la costa Caribe. Se trataba de hombres “básicos”, con una empobrecida base cultural que los acercaba a comportamientos primitivos.

Por supuesto que en un ambiente militar el discurso machista afloraba con naturalidad. Entonces, apareció el tema de las relaciones amorosas con las burras que se le endilgan de tiempo atrás a los costeños de la costa Caribe. Nadie hablaba de zoofilia.  Y es en este punto en donde nos conectamos con el anuncio de Abelardo de la Espriella: “tengo un gran pene”, quiso gritar el aspirante a llegar al Solio de Bolívar en su asqueante encuentro con periodistas (hombres) del programa Piso 8, que validaron la patanería del candidato presidencial y permitieron que De la Espriella intimidara y violentara a la colega insistiéndole que bajara la mirada hasta el "bulto". 

Los reclutas remisos de aquella época se jactaban de lo mismo. No se trata de un determinismo regional (cultural) por aquello de ser costeños, pero llama la atención que a pesar de haber estudiado derecho y filosofía del derecho, De la Espriella se parece mucho a los premodernos y machistas hombres con los que compartí mi servicio militar.

En las reyertas discursivas entre caleños y costeños, en aquel hostil ambiente castrense de los años 80 apareció el asunto que hoy ocupa a feministas que rechazaron con vehemencia el comportamiento misógino y vulgar del perfumado abogado penalista: el tamaño de la verga, la mondá, pipí, pájaro o el pene, necesario para poder tener relaciones con “María casquitos” (es decir, las burras) y por supuesto para satisfacer a las mujeres. Los viejos remisos hablaban con orgullo de sus aventuras zoofílicas que los convertían en verdaderos sementales. ¿Será que Abelardo, el Gran Varón, es un semental?

Abelardo de la Espriella fue criado en Montería (Córdoba). Es decir, es “costeño” y habla como tal. Por ello resulta curioso que el candidato de la ultraderecha y del uribismo no hable de mondá, sino de pene. Habría que esperar una segunda entrevista con la periodista María Lucía Fernández para que la aplomada presentadora le pregunte si ha tenido relaciones con alguna representante del gremio de “María casquitos”. Huelga recordar que Fernández incomodó a alias “Papucho” en reciente diálogo en las instalaciones de Caracol Noticias cuando le recordó su tristemente célebre frase “la ética no tiene nada que ver con el derecho”.

Esa preocupación masculina por el tamaño del miembro viril está asociada al sistema patriarcal, a los miedos masculinos y al machismo derivado de una cultura dominante en la que la mujer suele ser vista como un objeto sexual pasivo y su cuerpo un territorio que puede ser conquistado, intervenido y sometido en cualquier momento. La publicidad sexista tiene algo o mucho de responsabilidad en las maneras como los colombianos nos representamos a la Mujer.

Dejemos atrás mi pasado como soldado y recordemos la frase del escritor Gustavo Álvarez Gardeazábal cuando resultó electo gobernador del Valle del Cauca: “no voy a gobernar con el culo sino con la cabeza”, espetó el autor de Cóndores no entierran todos los días, ante las reacciones homofóbicas de sus detractores que vieron como inmoral que un declarado homosexual llegara al poder regional.

Si el escritor vallecaucano al parecer gobernó con la cabeza y no con el culo, es apenas lógico preguntarle a alias Papucho si en caso de llegar a la Casa de Nariño gobernará con su “enorme pene” o con la cabeza. Para el caso y a juzgar por sus discursos públicos al parecer el país no podrá esperar mucho de Abelardo de la Espriella en lo que respecta a la discusión sesuda de asuntos públicos. De la Espriella es igual de básico, vulgar, primitivo y premoderno a los remisos viejos a los que hago referencia en esta columna, los mismos que se jactaban de “haber comido” burras durante su adolescencia. Si aún viven, lo más probable es que griten “solo De la Espriella con esa mondá”.

Adenda: el presidente Petro, nacido en Ciénaga de Oro (Córdoba) dejó salir eso de “ser costeño o cordobés”: “No me interesa qué hizo el señor Trump en la cama. Ni le preguntaré. Ni a ningún periodista chismoso le debe interesar qué hago yo en la cama. Hago cosas muy buenas y pienso. Y nadie se olvidará de mí porque seré inolvidable ahí”.



domingo, 15 de febrero de 2026

EL PERIODISMO EN ÉPOCA ELECTORAL





Por Germán Ayala Osorio

 

El periodismo siempre fue y será un arma política. Y las empresas mediáticas, en particular las que pertenecen a conglomerados económicos fungen como actores políticos, agentes al servicio de la cultura dominante y defensores de oficio del Establecimiento.

El ejercicio periodístico en la actual coyuntura electoral expone por los menos dos maneras de asumir el “oficio más bello del mundo”, según García Márquez: desde las huestes de la prensa hegemónica, tergiversar y mentir son actividades corrientes conducentes con las que se busca golpear, en este caso, al gobierno Petro con el claro propósito de evitar la continuidad del proyecto progresista. Lo vienen haciendo desde el 7 de agosto de 2022.

Y desde las mesnadas de los medios alternativos (portales y medios digitales) las actividades periodísticas están pensadas para defender el gobierno Petro, desmentir a los colegas periodistas de la prensa tradicional y por supuesto afectar la imagen de los candidatos de la derecha que se presentan como faros morales. Por estos días, el candidato presidencial Abelardo de la Espriella parece haber sido declarado “objetivo periodístico” de los medios alternativos y de periodistas “anti uribistas” como Daniel Coronell, Ana Bejarano y Julián Martínez. Este último, en su canal de Youtube se refiere a unas “chuzadas ilegales” que habría ordenado el abogado Abelardo de la Espriella.

Se suman a los tres señalados periodistas, el medio Vorágine, portal digital que esculcó el pasado de Abelardo de la Espriella y encontró “que el candidato adquirió un predio sobre un título minero que perteneció al ‘Comandante Barbie’. La propiedad colinda con fincas del mismo narco condenado, vinculadas a procesos de extinción, despojo y una de ellas fue base paramilitar”.

La Nueva Prensa también se sumó a la tarea de desnudar el talante ético-político de Abelardo de la Espriella, abogado que de manera jactanciosa afirmó que la “ética no tiene que ver con el derecho”. La Nueva Prensa publicó en su cuenta de X que “en 2012, Abelardo de la Espriella presentó ante la Corte Suprema de Colombia un documento con firmas falsificadas de altas autoridades de Ecuador, incluido el presidente, para simular el retiro de un pedido de extradición y lograr la libertad del narcotraficante Andrés Prada Caicedo. Aunque la Corte ordenó a la Fiscalía investigar a de la Espriella, el caso permanece en la impunidad”.

Entre tanto, la revista Semana, en manos de la familia Gilinski, publica un escandaloso informe en el que se consignan gastos millonarios de la primera dama, Verónica Alcocer.  Esto dice la publicación hebdomadaria, en el pasado, considerada como la mejor revista del país: “Un mes después de la posesión de Gustavo Petro como presidente de la República, se empezaron a entregar una serie de contratos que, a la fecha, suman casi 23.000 millones de pesos para servicios relacionados con la producción y transmisión de productos audiovisuales del Departamento Administrativo de la Presidencia, y que incluyen maquillador y fotógrafo, según las denuncias, a órdenes de la entonces primera dama y en viajes internacionales”. Aunque la presidencia desmiente los hechos e incluso desde la Casa de Nariño se solicitó a Semana que rectificara, lo cierto es que de lado y lado hay declarados “objetivos periodísticos” que confirman la naturaleza política de los medios, sean estos tradicionales, hegemónicos o alternativos.

Así las cosas, y quizás como nunca se había advertido en Colombia el ejercicio del periodismo dejó de ser uno solo en términos de la eticidad del oficio. Ahora mismo y por cuenta de las elecciones al Congreso, las consultas interpartidistas, la elección presidencial, la crispación política e ideológica y la irrupción de las redes sociales, el cumplimiento de las “normas” para garantizar el derecho a estar informado de manera veraz y oportuna se volvió relativo.

Medios como Semana, El Tiempo, Blu radio y La FM, entre otros, hacen oposición política al gobierno Petro y enmascaran esa toma de partido como libertad de prensa y de opinión. La crisis de legitimidad del "oficio más bello del mundo" ejercido por la prensa hegemónica es evidente. 



domingo, 3 de mayo de 2026

¿QUÉ REPRESENTAN VALENCIA, DE LA ESPRIELLA Y CEPEDA?

 

Por Germán Ayala Osorio

De la Espriella y Paloma Valencia Laserna son hijos y dignos representantes de la Colombia premoderna, insolidaria, violenta, neoliberal e individualista. Ambos promueven la idea de un Estado corporativo puesto al servicio de precapitalistas y rentistas que desdicen de sus procesos civilizatorios lo que les permite aportar a la consolidación del racismo estructural y del siempre malicioso clasismo. 

Usan los conceptos de Libertad, Capitalismo y Democracia para meterle miedo a los colombianos a los que la derecha mediática y política lleva más de 50 años asustándolos con el fantasma del “comunismo”. Para Valencia y De la Espriella la libertad tiene la siguiente acepción: “la facultad de que todos aquellos que ostentan poder hegemónico puedan disponer de los recursos que brinda un país biodiverso como Colombia e incluso de la vida de gente incómoda como indígenas, campesinos y pueblos afros”.

Frente a la idea de Capitalismo, estos dos ladinos políticos y fichas del Establecimiento lo entienden en sus etapas más tempranas. Más bien lo piensan desde el carácter feudal con el que han logrado mantener relaciones de dominación económica, social y política que convirtieron a Colombia en una mega hacienda repartida entre 4 ó 5 familias poderosas que insisten en extender en el tiempo el modelo de la gran plantación en donde realmente se sienten cómodos en sus roles de patronos, señores feudales o neo encomenderos.

En cuanto al significado del concepto Democracia, ambos policastros la asumen como un régimen de poder en el que una minoría poderosa está obligada y autorizada, por tradición, a someter a las grandes mayorías. Se sienten orgullosos de esa idea que señala que “Colombia es la democracia más antigua de América”, frase eufemística con la que lograron por muchos años minimizar o esconder las realidades antidemocráticas de un régimen de poder mafioso y violento. Baste con recordar los episodios de la época de la Violencia, la alianza paramilitar establecida por miembros de una élite criminal y los gobiernos de Turbay Ayala, Uribe Vélez, Santos y Duque. El común denominador de esas administraciones es la violación sistémica, sistemática y dirigida de los derechos humanos de aquella gente vista históricamente como “indeseable e incómoda” de la que había, sí o sí, “sacar de circulación”. Las sobrevivientes “guerrillas de izquierda” se parecen mucho a los actores políticos y armados con los que la ultraderecha masacró campesinos, asesinó a los militantes de la UP y capturó instituciones del Estado.

En contraste con lo que representan Paloma Valencia, la “hija” de Uribe y el abogado pica pleitos que insiste en que la ética nada tiene que ver con el derecho, el candidato del progresismo, Iván Cepeda Castro llega a la contienda electoral con unas conceptualizaciones disímiles alrededor de los vocablos Libertad, Capitalismo y Democracia. Frente al primero, Cepeda cree en una libertad con límites para los poderosos que se aprovecharon siempre de la captura mafiosa del Estado o promovieron su debilidad para operar desde los intereses de clase de una élite aviesa que manda aún sin una idea consolidada de Nación. En cuanto al Capitalismo, Cepeda, al igual que Petro, cree que con ese sistema de producción se puede garantizar bienestar colectivo. No habla de socialismo y mucho menos de comunismo. Le apunta a socialdemocracia y a la generación de riqueza que coadyuve a superar la vergonzante pobreza y las inequidades.

En el caso de la Democracia, Cepeda cree en el diálogo horizontal entre diferentes para llegar a consensos; le apunta al cumplimiento de lo prescrito en la Carta Política a través de instituciones estatales, organizaciones sociales, partidos políticos y los gobiernos progresistas instaladas en la Modernidad a la que siempre le huyeron Valencia y De la Espriella. Cepeda defiende los derechos de las minorías maltratadas, discriminadas y violentadas por privados y el propio Estado capturado este último por las élites que representan los candidatos que Uribe quiere imponer.

Que Paloma Valencia diga que “Uribe es su papá” y que para Abelardo de la Espriella el político antioqueño sea su “referente ético-político y un patriota ejemplar” explica con claridad que para los dos candidatos presidenciales lo más importante no es el Estado, las instituciones  y la construcción de una verdadera Democracia, sino los individuos con poder y capacidad para someter a quienes reclaman el derecho a vivir bajo la protección de un legítimo, ejemplar y viable Estado Social de Derecho.  A manera de conclusión: Cepeda le apunta a consolidar la Nación imaginada y soñada por quienes creen que nos merecemos, como pueblo, otra suerte; mientras que la “hija” de Uribe y De la Espriella, representan el pasado y le apuntan a mantener las condiciones propias de un Estado fallido o semi fallido, escenario en el que la derecha se siente a gusto.

Adenda: Sergio Fajardo y Claudia López jamás supieron construir un centro político porque ellos coquetean con la élite premoderna que lleva años manipulando los hilos del poder económico y político. Sus candidaturas no le apuntan a un cambio, ni siquiera a un ajuste en las  lógicas del poder hegemónico. 



lunes, 19 de enero de 2026

¿CEPEDA O DE LA ESPRIELLA?

 

Por Germán Ayala Osorio

 

De acuerdo con los resultados de las últimas encuestas, Iván Cepeda Castro y Abelardo de la Espriella Juris pasarían a segunda vuelta. De darse esa “final” electoral entre los dos candidatos presidenciales, la polarización política y la crispación ideológica se naturalizarían de tal forma que el país del plebiscito por la paz de 2016, violentamente escindido entre el Sí y el No seguiría vigente en medio de la intolerancia verbal y la consolidación de las empresas mediáticas como actores políticos pro establecimiento.

Si Cepeda llega a la Casa de Nariño en calidad de presidente, lo más probable es que los colombianos soporten cuatro años más de tratamientos periodísticos amañados por parte de la prensa hegemónica y los enfrentamientos políticos, institucionales y verbales entre agentes económicos de la sociedad civil y el nuevo gobierno. La "revolución ética" que propone está lejos de concretarse no solo por el crispado ambiente, sino por las lógicas económicas y políticas en un país dominado por millonarios contratistas, banqueros y empresarios interesados más en invertir en campañas presidenciales para sacar millonarias ganancias, que en apostarle a transformar culturalmente a la sociedad colombiana. La corrupción al interior del gobierno Petro existió y constituye una mancha difícil de borrar. 

Si De la Espriella se sienta en el Solio de Bolívar, aquella amenaza que lanzó en contra de todo lo que huela a izquierda y petrismo animaría la consolidación de un anormal y miedoso clima social y político en una sociedad cuyos miembros aprendieron a odiarse desde el 7 de agosto de 2002. Su carácter de abogado "pica pleitos" haría posible escenarios de persecución jurídico-política contra aquellos que osen cuestionar sus decisiones. De hecho, en calidad de candidato presidencial, ya acosa, judicialmente hablando, a la periodista y abogada Ana Bejarano. 

Bajo esas circunstancias, el gran derrotado sería el centro político, fantasmal espectro ideológico y político representado por Sergio Fajardo Valderrama y por aquellos precandidatos que se juntaron en la Gran Consulta, a pesar de venir de la derecha y la falta de apoyo y carisma de políticos como Vicky Dávila, Juan Carlos Pinzón, Juan Manuel Galán y Juan Daniel Oviedo, entre otros.

Cepeda ofrece la continuidad del proyecto político progresista que encarna el presidente Petro. Mientras que De la Espriella Juris representa el regreso al poder de la derecha uribizada con todo y lo que ello significa: “destripar, perseguir, anular, estigmatizar, expulsar y echar para atrás” normas, decretos y decisiones administrativas adoptadas por el actual gobierno.

La disputa electoral entre Cepeda y De la Espriella se dará en medio de un enrarecido escenario político internacional por cuenta de la aplicación de la Doctrina Donroe en cabeza del convicto presidente de los Estados Unidos. La reunión Trum-Petro será clave para entender el tipo de injerencia que el gringo aplicará en las elecciones venideras.

El gobierno norteamericano cuenta con la actitud lacaya del “tigre” Abelardo, de la misma manera que cuenta con la postura soberana y anti gringa de Cepeda. Las relaciones de Abelardo de la Espriella con el régimen venezolano podría ser un factor negativo al momento de recibir el apoyo de Trump; por más que se limen asperezas con Petro, el gobierno de los Estados Unidos intentará, guardadas las proporciones, controlar a Colombia como lo está haciendo ahora mismo sobre Delcy Rodríguez, la “presidenta” de Venezuela.





domingo, 8 de febrero de 2026

EL FALSO SALUDO MILITAR DE ABELARDO DE LA ESPRIELLA



Por Germán Ayala Osorio

En el saludo militar y el grito Firmes por la Patria de Abelardo de la Espriella, candidato presidencial de la ultraderecha, confluyen por los menos tres representaciones sociales que circulan al interior de las unidades militares y en general en el mundo castrense: la primera, en torno a eso de “ser hombre” (macho). Váyase al Ejército para que se "vuelva hombre", gritaban tíos y padres en el siglo XX;  la segunda, atada a la idea de “amar a la Patria” y la tercera y quizás la más inconveniente y peligrosa la del “enemigo interno”, extendida por Uribe, a la sazón, para perseguir periodistas, críticos, pensadores, académicos, progresistas y la gente de izquierda gracias a la relación amigo-enemigo que entre 2002 y 2010 se naturalizó y  convirtió en doctrina ideológica y política.

A pesar de presentarse como un “penalista exitoso”, De la Espriella es un hombre básico en su lenguaje y poco dado a dar discusiones más allá del ámbito de lo jurídico. Es monotemático, lo que le impide ofrecer una mirada compleja y sistémica de la vida humana y de los problemas del país y del mundo. 

Con el saludo castrense, el abogado y amigo personal de Alex Saab, ficha del régimen venezolano, busca afanosamente parecerse al expresidente y expresidiario Álvaro Uribe Vélez, un militarista que en ocho años usó a las fuerzas militares para sus fines dictatoriales y por supuesto para legitimar su tesis- falsa por demás- con la que aseguraba que “lafar” (léase las Farc-Ep) asesinaron a su honorable progenitor. Ya el país sabe lo que pasó con la seguridad democrática y el actuar de la tropa sin límites morales y éticos y lo que es peor, alejados de la mística castrense. Hay 6402 razones para evitar el regreso de la seguridad democrática y de Uribe, en las "carnitas y huesitos" de Abelardo. 

Así las cosas, elegir a De la Espriella es apostarle a posibilidad del regreso de los falsos positivos y a la privatización del Ejército para fines no patrióticos. El amor que dice profesar Abelardo de la Espriella a la Patria no brota de haberle servido a través del servicio militar obligatorio y mucho menos en calidad de oficial de la reserva. No.  Surge, por el contrario, del mutuo manoseo que suelen ofrecerse los presidentes de la República y los uniformados, imbuidos en las dinámicas de un degradado conflicto armado interno.

La amenaza que lanzó de “destripar a la izquierda” deviene ancorada, por supuesto, a la doctrina amigo-enemigo que inspiró a los uribistas. Con el eslogan “Mano firme, corazón grande” naturalizaron la degradación moral al interior de las fuerzas armadas y engañaron a millones de colombianos que creyeron en las buenas intenciones de un gobierno neoliberal que precarizó las condiciones de millones de trabajadores y afectó en materia grave el derecho colectivo a gozar de un ambiente sano.

Si la actual cúpula militar y los demás miembros de las fuerzas armadas interpretan correctamente el fingido saludo castrense y su grito de campaña, Firme por la Patria, comprenderán que Abelardo de la Espriella es un patriotero más, esto es, un falso patriota. Militares y reservistas: el mencionado candidato presidencial es un actor político (y de teatro) que está jugando con las emociones y usando los símbolos patrios con la discrecionalidad propia de un ateo converso y de un godo recalcitrante. Avanzaremos como sociedad civilizada cuando dejemos de creer en Mesías, Héroes y Patriotas.


viernes, 13 de marzo de 2026

LA DERECHA RECREA UN NUEVO MIEDO

 


Por Germán Ayala Osorio

 

El candidato de la ultraderecha, Abelardo de la Espriella y periodistas de Blu radio le están apostando a recrear lo que bien se puede llamar un nuevo miedo para asustar al electorado, en particular a aquellos que militan dentro del progresismo y la izquierda y otros que pueden sentirse cautivados por las ideas y el proyecto político que encarna el candidato presidencial Iván Cepeda Castro.

La derecha sabe que los “cocos” del castrochavismo y el neocomunismo están debilitados, lo que obliga a la prensa afecta y a otros agentes políticos de esa misma mesnada a crear un nuevo “coco”, que verdaderamente asuste al electorado. Por eso, De la Espriella y los periodistas de Blu radio están interesados en diseminar entre los colombianos el terror que les produce que, ante la falta definitiva de Iván Cepeda Castro, Aída Quilcué lo remplazaría. Es decir, que una “mujer, indígena y sin títulos académicos” sería la presidenta de Colombia.

El solo hecho de imaginar que el país pueda ser gobernado por una mujer indígena y sin los siempre sobrevalorados títulos académicos les produce escalofrío a los opinadores de Blu radio y al propio Abelardo de la Espriella quien, sin referirse de manera directa a Aída Quilcué, lanzó la “alerta” y de paso defendió a José Manuel Restrepo, quien en caso de faltar el abogado, el país podría estar tranquilo porque su vicepresidente es un “economista de la universidad del Rosario, con una maestría en Economía de la London School of Economics, especialización en Alta Gerencia en Inalde y doctorado en Dirección de Instituciones de Educación Superior por la Universidad de Bath en el Reino Unido”.

Mientras que Quilcué y el pueblo Nasa consideran que los TLC, el neoliberalismo y la política agraria atada a los monocultivos constituyen “planes de muerte”, el economista, fórmula vicepresidencial de Abelardo de la Espriella,  es un agente neoliberal que sigue a pie juntillas las recetas del FMI, lo prescrito en el Consenso de Washington y por supuesto apoya los intereses de los grandes latifundistas y ganaderos interesados en intervenir selvas para imponer el modelo de la gran plantación, potrerizar y especular con el valor de la tierra.

El miserable uso electoral y político de la condición de salud del candidato presidencial del progresismo ya hace parte de la agenda mediática. La reacción de Cepeda no se hizo esperar:

“Señores Néstor Morales y Felipe Zuleta:

La condición de la salud de toda persona es un asunto que debe ser tratado de la manera más responsable por los medios de comunicación. Cualquier duda sobre la salud de una persona sembrada con base a una especulación o rumor, genera representaciones falsas sobre la capacidad idónea para ejercer en forma óptima una función en la vida pública. Como lo he informado de manera rigurosa y responsable, mi decisión de asumir la candidatura presidencial por el Pacto Histórico se ha hecho sobre la base de estrictos controles médicos que son verificables. Si ustedes poseen información en el sentido de que tengo algún problema que me impida ejercer la Presidencia de la República por mi condición física o mental, solicito se sirvan informarlo de manera pronta y oficial. De no ser así, exijo a ustedes que no se propaguen especulaciones que puedan tener propósitos electorales”.

Con ese nuevo “coco”, Blu radio y De la Espriella exponen su clasismo, racismo y lo que es peor: niegan la existencia y la importancia de las instituciones democráticas que se activarían en el preciso momento en el que Cepeda, en calidad de presidente de la República, falte por razones de salud. Desechan también que el equipo de ministros y asesores, el Congreso y otros poderes públicos que estarían obligados a respaldar a la lideresa indígena Quilcué.



Nota: imagen tomada de Pulzo

martes, 29 de julio de 2025

ABELARDO DE LA ESPRIELLA, EL “TIGRE” URIBISTA QUE AMENAZA CON "DESTRIPAR A LA IZQUIERDA"


Por Germán Ayala Osorio

 

El fallo condenatorio contra el expresidente Álvaro Uribe Vélez ya está moviendo las más bajas pasiones tanto al interior del país, como por fuera, en particular en territorio norteamericano en donde ya se están ambientando propuestas de intervención política para salvarle el pellejo al expresidente y expresidiario recientemente encontrado culpable de graves delitos. Internamente, ya se advierte el interés de agentes de la ultraderecha de convertir las elecciones de 2026 en un escenario belicoso en el que nuevamente todo lo que huela a izquierda, democrática o radical armada, debe ser desechado, eliminado, perseguido o proscrito, porque quienes militan en esa orilla ideológica se asumen como una “plaga” que, sí o sí, debe ser exterminada.

Esto dijo a La FM el precandidato presidencial del uribismo, Abelardo de la Espriella: “Esto no va a quedar así, estas brisas vuelven y sepan ustedes señores de la izquierda que en mi tendrán siempre un enemigo acérrimo que hará todo lo que esté a su alcance para destriparlos como corresponde porque ustedes no merecen un trato diferente. Conmigo no va a haber sentadas, no va a haber saludos, conmigo no a haber absolutamente nada distinto a enfrentarles determinada y decididamente para acabar a ese cáncer que significa la izquierda radical, a esa plaga hay que erradicarla. Así de sencillo. Y en mi encontrarán peor enemigo posible”.

Lo que no queda claro en lo que espetó el singular y folclórico abogado es si se refiere exclusivamente a los grupos al margen de la ley que insisten en autoproclamarse “guerrilleros y revolucionarios”, pero que realmente son “mafiosos de camuflado”, o si su amenaza se extenderá a “combatir y someter” a aquellos ciudadanos que creen, por ejemplo, en los planteamientos de Chantal Mouffe[1] y que confluyen en lo que ella llamó la democracia radical y plural. No creo que el arrogante abogado y precandidato presidencial de la derecha y la ultraderecha colombiana se haya leído las tesis de Chantal Mouffe. En cualquier caso, el discurso belicoso y violento de De la Espriella vuelve a alejar al país de los tibios pasos que logró dar el gobierno Petro hacia estadios de Modernidad estatal y societal.

Quien entendió que la amenaza es contra el progresismo y el ala desarmada y civilista de la izquierda fue el presidente de la República, Gustavo Petro, quien casi de inmediato le respondió al soldado uribista: "Le solicito a la Fiscalía de Colombia y a la justicia de los EE. UU., iniciar investigación contra esta persona que amenaza de muerte a un grupo poblacional con identidad política, que es crimen contra la humanidad”.

En caso de que el “prestigioso” abogado esté considerando una vez instalado en la Casa de Nari (antes llamada de Nariño) perseguir a quienes piensan distinto le vendría bien que leyera un poco más, en particular a la referida teórica política Chantal Mouffe. Quizás no le quede tiempo de leer a este curioso personaje que se mueve entre las insulsas pasarelas del poder político y las actividades de la farándula criolla.

Pero si se refiere exclusivamente a enfrentar con decisión a las disidencias de las disidencias y a los eternos Elenos, ojalá esté contemplando dentro de su “plan militar” el diseño de controles suficientes para evitar que vuelvan a ocurrir asesinatos de civiles (falsos positivos) presentados como guerrilleros dados de baja en combates con el Ejército, durante la aplicación de la temida política de seguridad democrática de su mesías Álvaro Uribe Vélez. Y por supuesto, otros controles diseñados para desmontar las redes de las que han hecho parte oficiales y suboficiales del Ejército que les venden armas y pertrechos al “enemigo interno”.

Estamos de acuerdo en que las “guerrillas”, con disidencias abordo, constituyen un “cáncer” que hizo metástasis en Colombia de la mano de la corrupción institucional, público y privada, y de las economías ilegales que alimentan el aparato económico del país y sostienen a buena parte del poder político nacional.

Lo espetado por este lenguaraz petimetre me recordó que el 19 de abril de este año el columnista de derecha, Felipe Zuleta Lleras, llamó “plaga” a la congresista María José Pizarro, hija del comandante del M-19, Carlos Pizarro Leóngomez. Así, De la Espriella tendría en Zuleta a un copartidario y animador en su proyecto de eliminar a todo lo que huela a izquierda. ¿Será que el abogado estará pensando torturar a miembros del Pacto Histórico o de las “guerrillas” como lo hizo con un gato, al que él mismo le puso unos “voladores”? Me imagino que el felino quedó “destripado”. ¿Qué pensarán los animalistas de esta cruel "confesión" del jurista?

Insisto en que De la Espriella debe explicarle al país si la amenaza que lanzó incluye a quienes desde la izquierda democrática y el progresismo le están apostando a que por fin el Estado colombiano opere como un Estado Social de Derecho, lo que implicará arrebatárselo a las mafias que la derecha supo consolidar durante el largo proceso de privatización al que fue sometido esta forma de dominación llamada Estado, en particular durante el periodo presidencial de Uribe (2002-2010). ¿Esas mafias son también “plagas” señor precandidato, o hacen parte de eso que llaman “gente de bien”?



[1] “La reformulación del proyecto democrático en términos de democracia radical requiere el abandono del universalismo abstracto de la Ilustración, que se refería a una naturaleza humana indiferenciada. Aun cuando la emergencia de las primeras teorías de democracia moderna y del individuo como portador de derechos fue posible merced a estos conceptos, hoy en día son un gran obstáculo para la futura extensión de la revolución democrática. Los nuevos derechos que se reclaman hoy son la expresión de diferencias cuya importancia no se había afirmado hasta ahora y que ya no son derechos universalizables. En efecto, la democracia radical exige que reconozcamos la diferencia -lo particular, lo múltiple, lo heterogéneo-, o sea todo aquello que el concepto abstracto de hombre excluía. No se rechaza el universalismo, se lo particulariza; lo que hace falta es un nuevo tipo de articulación entre lo universal y lo particular” (Mouffe 2015: 33-34).


Abelardo De La Espriella responde a solicitud de investigación de Gustavo Petro

martes, 10 de marzo de 2026

DE LA ESPRIELLA Y SU FÓRMULA VICEPRESIDENCIAL



Por Germán Ayala Osorio

Iván Cepeda ya destapó su carta vicepresidencial: Aída Quilcué, lideresa indígena del pueblo Nasa. La decisión de Cepeda ya genera grietas al interior del progresismo y quizás alentará los conflictos interétnicos ya existentes en el norte del Cauca.

Horas después, el candidato de la ultraderecha, Abelardo de la Espriella hizo lo propio: anunció que su fórmula vicepresidencial será José Manuel Restrepo, exministro de Hacienda del Gobierno de Iván Duque. Restrepo es un consagrado neoliberal. Falta que la candidata de la derecha uribizada, Paloma Valencia le informe al país si Juan Daniel Oviedo aceptó o no ser su vicepresidente. La invitación al exconcejal de Bogotá y exdirector del DANE se entiende como el esfuerzo desesperado del uribismo de “acercarse o parecer de centro” para matizar que Valencia Laserna es la candidata de la derecha  y de la ultraderecha.

Hablemos de José Manuel Restrepo. Se trata de un economista de la universidad del Rosario, con una maestría en Economía de la London School of Economics, especialización en Alta Gerencia en Inalde y doctorado en Dirección de Instituciones de Educación Superior por la Universidad de Bath en el Reino Unido. Restrepo tiene, además de los títulos académicos que la derecha neoliberal exige para ser ministro de Hacienda e incluso presidente de la República, el convencimiento de las bondades de las recetas del FMI y la aplicación de lo prescrito en el Consenso de Washington.

De llegar a la Casa de Nariño Abelardo de la Espriella, de la mano de su fórmula vicepresidencial, los procesos de “desprivatización” del Estado que echó a andar el gobierno Petro quedarán suspendidos e incluso reversados porque la intención es retornar a la captura privada y mafiosa del Estado para que siga operando al servicio de una élite mezquina y precapitalista que se esconde detrás de la ortodoxia económica (bajos salarios, desregulación laboral, la mano invisible del mercado y control de la inflación) para justificar la pobreza, la desigualdad, la corrupción y la baja productividad.

Restrepo demandó ante el Consejo de Estado el incremento del salario mínimo. Para argumentar su solicitud ante el alto tribunal de lo contencioso apeló al mismo argumento atado a la ortodoxia económica en la que milita: sería catastrófico para el país en materia de inflación. Esto dijo en su cuenta de X, una vez conocida la decisión del presidente Petro: “A demandarlo, en beneficio del 90 % de los colombianos que se ven afectados por la medida del día de hoy del Gobierno. No podemos permitir la destrucción de Colombia sin argumentos de sensatez”. Ya estamos a 10 de marzo y el país no está destruido. 

Lo que el país no puede olvidar es que Restrepo, como ministro de Hacienda es responsable del sobreendeudamiento del país, en condiciones desfavorables, que dejó el nefasto gobierno de Iván Duque Márquez. Una de las deudas adquiridas a corto plazo la pagó el gobierno Petro. 

En las mesnadas de la derecha criticaron fuertemente a Restrepo por haber aceptado la invitación del bravucón candidato presidencial de ser su fórmula vicepresidencial. Juan Carlos Botero, por ejemplo, señaló en su cuenta de X: “Entiendo el cálculo político de nombrar a José Manuel Restrepo vicepresidente de Abelardo de la Espriella. Lo que no entiendo es que José Manuel Restrepo lo acepte. Con esa sola decisión perdió mi respeto para siempre. El señor creció en ambición, pero se desplomó en dignidad”.

Huelga recordar que el candidato presidencial que asegura que “la ética nada tiene que ver con el ejercicio del derecho” admira a Milei y a Bukele, lo que lo convierte en un político anti derechos, violento, retardatario y amigo de los agentes del neoliberalismo, doctrina aplicada en Colombia desde 1990, con los estragos ya conocidos: pobreza extrema, desigualdad, captura privada y mafiosa del Estado; concentración de la tierra y la riqueza en pocas manos, desempleo e informalidad estructurales.

Restrepo está tan feliz con el llamado que le hizo el "Tigre" que ya gritó "firme por la Patria", el ridículo y patriotero eslogan del abogado cordobés. Es posible que en su paso por el nefasto gobierno de Duque haya espetado "ajúa", el grito de batalla del chafarote Eduardo Zapateiro y del propio homúnculo del Iván Duque Márquez. 

miércoles, 5 de noviembre de 2025

CAMPAÑAS DE VICKY, DE LA ESPRIELLA Y FAJARDO: ENTRE LA RABIA, EL PATRIOTERISMO Y EL EMBUSTE

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Si por algo se caracterizan las actuales campañas es por apostarle a mover las emociones de los votantes con eslóganes insulsos y estribillos pegajosos en medio de una peligrosa polarización política y crispación ideológica. Lo que hay de fondo es el desinterés de sostener sus anuncios y promesas en conceptos que promuevan una discusión argumentada e inteligente en torno al sentido de todo lo que se propone, se dice y promociona. No hay tiempo para disquisiciones conceptuales parecen decir los asesores políticos de Vicky Dávila, Sergio Fajardo y Abelardo de la Espriella, para nombrar a los más mediáticos.

La primera, habla de valentía, de la mano de su movimiento Valientes con el que impulsa su candidatura que en los últimos meses se estancó por la debilidad de sus propuestas; el segundo se vende como un “Guardian de lo público” y el tercero, el cordobés y admirador en el pasado del paramilitar Salvatore Mancuso Gómez se presenta como el Salvador de la Patria y usa la imagen de un tigre para meterle miedo a la izquierda y a todos los que no comulguen con sus ideas.

Hablemos de la campaña de Sergio Fajardo. Se trata del eterno candidato presidencial que hace parte de la lista que diseñaron recientemente los expresidentes Gaviria y Uribe. Se hace acompañar de un grupo de voluntarios agrupados en lo que se conoce como Guardianes por Colombia, movimiento ciudadano con el que el exgobernador de Antioquia nuevamente intentará crear una imagen de independiente a pesar de que el país sabe que él es de las entrañas del uribismo y de la derecha corporativa que le apuesta a seguir privatizando el Estado.

Dentro de sus “propuestas” está la de crear un Puesto de Mando Presidencial (PMP) para atender la crisis del sistema de salud, provocada por la corrupción al interior de las EPS. Sobre esas probadas prácticas corruptas, Fajardo guarda total mutismo, lo que hace pensar que su PMP está pensado para evitar que el ADRES siga girando los cuantiosos recursos a las prestadoras de los servicios de salud sin la intermediación de las EPS. Fajardo no le apuesta a reformar el sistema de aseguramiento en salud a pesar de los problemas de diseño estructural que facilitaron la corrupción público-privada. Al diario El Tiempo le dijo que su gobierno “no arrancaría con reformas, sino trabajando y demostrando que se puede enfrentar los problemas del sector”.

Ahora es el turno para la campaña de Abelardo de la Espriella. Se trata de una apuesta política y electoral que mezcla las visiones del Estado y de la seguridad de los presidentes de Argentina, Javier Milei y de El Salvador, Nayibe Bukele y del expresidente Uribe Vélez. Más claro: el abogado cordobés pretende ocultar su carácter neoliberal con alusiones patrióticas como “Firme por la Patria", "Salvar la Patria” y “Defensores de la Patria" que hacen recordar el discurso del caballista antioqueño que mandó en el país entre 2002 y 2010 con los trágicos resultados en materia de derechos humanos, la seguridad y la soberanía alimentarias, desplazamiento forzado y afectaciones ecológicas y ambientales por su apoyo a la minería y a la ganadería extensiva de baja producción que aseguró la potrerización de valiosos ecosistemas naturales.

Y por último, la precandidata y periodista-periodista pretendió venderse a sus amigos de los medios de comunicación como una outsider cuando realmente es la ficha de los clanes Gilinski y Gnecco; aunque hace parte del grupo de “Tigresas de Uribe”, ella sabe que su rol en esta campaña se reduce al de “animadora” de las huestes de la derecha por la animadversión hacia Petro sobre la que basa sus “propuestas”. El país sabe que Uribe, como el gran elector, solo confía en hombres, de ahí que las otras precandidatas mujeres de la derecha cumplen con el mismo papel de la señora Vicky Dávila de Gnecco.

De la Espriella le apostó a una campaña masculinizante y patriotera bajo la figura del Gran Macho (se presenta como un peligroso tigre) con el que defenderá la Patria de los malhechores. Fajardo, con su apocado carácter le apuesta a las “buenas maneras” y al diálogo, a pesar de que recientemente dejó ver su lado violento cuando se le preguntó quiénes estaban financiando su campaña. Su rol es el de un refinado farsante. Y la señora Dávila de Gnecco se la jugó por hacer una mediocre campaña basada en la rabia que siente hacia Petro. Con su movimiento “Valientes” quiso acercarse a los sectores feministas a pesar de ser ella una agente legitimadora de la cultura machista.

 




domingo, 3 de mayo de 2026

CEPEDA TIENE BIBLIOTECA; DE LA ESPRIELLA, ARMERILLO

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Para explicar las diferencias éticas y morales entre Iván Cepeda Castro y Abelardo de la Espriella bastaría con ver la imagen que encabeza esta columna de opinión.

El primero, suele grabar audio columnas con el fondo de su amplia biblioteca que, a juzgar por la forma en la que se expresa y escribe sus discursos (la derecha habla de “papelitos”), es apenas lógico concluir que los libros allí presentes no están de adorno y que efectivamente fueron leídos o por lo menos consultados por el candidato presidencial del progresismo; mientras que al candidato de la ultraderecha le encanta posar con armas de fuego que representan a los sectores de poder que apoyan su caricaturesca y ladina campaña y al propio Abelardo de la Espriella quien cree a pie juntillas en la violencia legítima del Estado y en la que ejercieron y puedan ejercer en el inmediato futuro estructuras paramilitares a las que como abogado asesoró.

Estamos ante dos hombres distintos que representan a disímiles modelos de Estado y Sociedad. El abogado “mata gatos” se muestra como un “patriota” defensor de la patria y de las arbitrariedades cometidas desde el inicio de la República por creer que las desavenencias y conflictos siempre será mejor tramitarlos a través del uso de las armas. ¿Para qué normas, protocolos, diálogos y procesos judiciales si tenemos armas con las que se pueden atemorizar, asesinar testigos y amedrentar jueces? Esa parece ser la pregunta que sirve de enlace ético y moral entre las armas que exhibe De la Espriella en su armerillo.

Cepeda Castro defiende la democracia y los derechos humanos, sin desconocer la “necesidad” de que existan las armas de la República para defender la soberanía nacional en caso de una amenaza internacional; infortunadamente, ese mismo poder bélico ha sido usado en esta guerra fratricida en la que llevamos más de 50 años.

Mientras que Cepeda propone discusiones conceptuales derivadas de años de lectura de libros clave para entender el conflicto, la política y el devenir de la condición humana, Abelardo de la Espriella es monotemático, conceptualmente débil y proclive a resolver las diferencias y los conflictos a través de litigios jurídicos con los que, por ejemplo, amedrenta periodistas que osaron hurgar en su pasado.

Cepeda es un humanista; De la Espriella, un abogado que colecciona armas de fuego. Punto. Si usted vota por el primero, lo más probable es que su vida haya estado atada a la lectura y a los diálogos horizontales y respetuosos en medio de las diferencias políticas. Si por el contrario Usted vota o conoce a alguien que lo hará por Abelardo de la Espriella es fácil concluir que ambos han vivido sin leer y probablemente muy cerca de chafarotes que desprecian la vida de aquellos que se atrevieron a pensar y a leer.




COSTEÑOS, REMISOS Y EL “PENE GRANDE” DE ABELARDO DE LA ESPRIELLA

  Por Germán Ayala Osorio El machismo, la patanería y la misoginia de Abelardo de la Espriella me hizo recordar mi paso por el Ejército na...