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lunes, 1 de junio de 2026

¿AHORA SÍ HABRÁ DEBATE?

 




Por Germán Ayala Osorio


Después del tanganazo electoral del 31 de mayo, la campaña y el propio Iván Cepeda despertaron con ganas de debatir con Abelardo de la Espriella, candidato de la ultraderecha y del uribismo. Y se encontraron con tres exigencias de parte de las huestes “abelardistas”: la primera, que Cepeda reconozca los resultados y el triunfo electoral y político; la segunda, que al debate asistan con sus fórmulas vicepresidenciales; y la tercera, que el debate se haga en las instalaciones de la revista Semana, el cuartel general desde donde los Gilinski catapultaron al ultraderechista que en tres semanas podría convertirse en presidente de la República.

La primera condición resulta apenas lógica pues no existe un reconocimiento explícito de parte de Cepeda alrededor de la legitimidad de Abelardo de la Espriella como contrincante político. Haberse plegado a la postura del presidente de Petro con la que no “aceptó” la victoria parcial de la ultraderecha fue un error garrafal de Cepeda.

Hasta tanto no haya ese reconocimiento público, debate entre los dos no habrá. Y la urgencia por debatir ideas y programas la tiene ahora la campaña del Pacto Histórico. Antes de la primera vuelta, Cepeda era el “chacho” que le puso condiciones a la prensa para ir a debates; ahora es De la Espriella el que tiene la sartén por el mango ante la mirada aún pérdida de Cepeda, fruto del tanganazo que recibió el 31 de mayo y del que tendrá que reponerse rápidamente si de verdad quiere llegar a la Casa de Nariño.

La segunda exigencia de Abelardo de la Espriella confirma los miedos que persiguen al abogado pues sabe de sus vacíos conceptuales y de su desconocimiento de asuntos estructurales que tienen que ver con la operación del Estado y la toma de decisiones sobre la base de la comprensión sistémica de las complejas realidades del país. De la Espriella es un novato en la administración pública que delegará en “expertos neoliberales” las decisiones que le correspondería adoptar como jefe del Estado.

El candidato presidencial de la ultraderecha exige la presencia de las fórmulas vicepresidenciales por una razón y un objetivo: la razón tiene que ver con la confianza que De la Espriella tiene en que José Manuel Restrepo lo respaldará al momento en el que aparezcan en el debate asuntos macroeconómicos que él no entiende y que quizás Cepeda no domina con suficiencia. Restrepo fungirá como el lazarillo en muchos temas y asuntos que De la Espriella desconoce.

En cuanto al objetivo, este está claro: exponer públicamente a Aída Quilcué para que sea devorada por las audiencias y la prensa de derecha que la odian por ser mujer indígena y no haberse graduado en las prestigiosas universidades privadas en las que estudió y trabajó la fórmula vicepresidencial de Abelardo de la Espriella. Cuestionarán su vestimenta, la dicción y las respuestas que dé, desde el racismo y el clasismo que acompañan a los “abelardistas”; justamente, con esas taras civilizatorias De la Espriella conquistó a cientos de miles de colombianos que sienten la misma animadversión a todo lo que huela a indígena, comunidad, ancestralidad y defensa de la Madre Tierra.

De la Espriella es una figurita electoral. Un falso outsider inflado por la espectacularidad de los videos, la contundencia de su mensaje anti-progresismo, anti-Petro y anti-izquierda. Su discurso de odio caló en las audiencias que la prensa hegemónica le moldeó durante cuatro años de señalamientos y cuestionamientos al gobierno. Como sucedió con Álvaro Uribe años atrás, De la Espriella es un fenómeno mediático alimentado por las nuevas condiciones que impone la postverdad, la estupidización de sectores de la opinión y la necesidad de sectores del Establecimiento de recuperar la Casa de Nari para desde allí echar para atrás los avances y las medidas adoptadas por el gobierno Petro en materia de reforma agraria y la recuperación de predios a través de la SAE. En el fondo, violentar física y simbólicamente los procesos de empoderamiento y consolidación de lo comunitario que Petro impulsó en territorios rurales. De la Espriella habló de “destripar”. 

Cepeda no aceptó el debate con las fórmulas vicepresidenciales. "Es entre él y yo. Es un duelo". Le corresponde al "tigre de Temu" decidir. 

Adenda: que alguien le diga a Iván Cepeda que no se desgaste discutiendo bobadas. Que De la Espriella use la camiseta de la Selección Colombia es un detalle menor. Quedan tres semanas para hacer alianzas, ajustes y diseñar una estrategia mediática (incluida las redes). Hay que evitar que el país caiga en manos de los fascistas que están detrás de la campaña de Abelardo de la Espriella, el Bukele criollo que puede llevar al país por los caminos dictatoriales que hoy recorren los pueblos de El Salvador, Argentina, Ecuador y Chile. 

martes, 23 de junio de 2026

DE LA ESPRIELLA Y LA MUÑEQUIZACIÓN DE LA POLÍTICA

 

 


Por Germán Ayala Osorio

 

Abelardo de la Espriella, virtual presidente electo, deberá salir de la caja o urna desde la que hizo campaña, amenazó con destripar a la izquierda y de afectar en materia grave a los páramos con “fracking a lo que marque”; la misma desde donde dio su primer discurso. El mismo que la prensa hegemónica calificó como “conciliador”. Al salir de esa especie de joyero, De la Espriella sentirá de manera directa lo que es lidiar con un país como Colombia: lleno de cafres- él mismo lo dijo-, gobernado por mafias de todos los pelambres y una élite premoderna, rentista y precapitalista. Aunque deje la caja, la muñequización de la política que él representa llegó para quedarse.

La enorme urna la ubicaron en Barranquilla, la ciudad del clan Char, fuerza política que está detrás de su triunfo electoral. Los Char le prestaron el espacio de la “ventana al mundo” para que le hablara a la “manada” (no está claro si se trata de ovejas o de felinos cachorros). Dicen por ahí que “todo comunica”. Pues bien, Abelardo comunica muchas cosas y lo mismo su esposa.  Se entiende comunicar en el sentido de poner en común unas ideas y las formas como concibe el poder y la política. Y en la comunicación hay factores ético-estéticos que bien vale la pena observar.

Empecemos por la señora Ana Lucía Pineda Aruachan, quien, sin ostentar la condición de “Primera dama”, se hizo viral en las redes sociales por un gesto de desprecio a miembros de la manada que al parecer la felicitaban por el triunfo en segunda vuelta. En el video se ve que Pineda se limpia los dedos que al parecer le quedaron grasientos después del infausto contacto con algunos de los más de 12 millones que votaron por su marido. Muchos de esos votos salieron de viviendas humildes, de gente pobre y por supuesto de la siempre cambiante clase media. 

¿Será que la elegante primera dama se sintió sucia o simplemente el efecto Lady Macbeth la llevó a tratar de limpiarse? Sobre ese efecto se dice que es la “tendencia o necesidad de limpiarse, lavarse las manos o ducharse después de haber cometido algún acto que va en contra de nuestras creencias y sentimientos, ante la sensación de a gusta y malestar interno que nos supone la contradicción entre nuestra creencia y nuestra acción”.

Con o sin efecto Macbeth, De la Espriella y su esposa son claramente aporofóbicos y clasistas. Además, profesan un desprecio por el país y su gente. Es un populista de derecha, pero sin respaldo popular. O mejor, con el respaldo de un pueblo ignorante, inspirado en un ethos mafioso. 

Hay una ética-estética que rodea la figura del Tigre. Sigamos con su alegoría al gran felino. Se trata de un animal “solitario y depredador.  Son excelentes nadadores y poseen visión nocturna aguda, oído y olfato desarrollados, así como garras y dientes poderosos para cazar”. Quizás en esas características Abelardo de la Espriella, el animal humano, sustenta su amenaza de “destripar a la izquierda” pues está convencido de que “puede morder duro”. Hay que esperar los zarpazos fiscales y los que se den contra el erario. 

El uso de la camiseta de la Selección Colombia también tiene un significado que supera los argumentos jurídicos asociados a la manipulación de los símbolos patrios. Portar esa particular camiseta apunta a que De la Espriella asume la política y el ejercicio del poder como un juego en el que solo ganarán los poderosos: el banquero Gilinski que de manera directa apoyó su campaña, será uno de los primeros en recuperar la millonaria inversión, muy seguramente sobre enormes costos sociales: puso al servicio del therian la revista Semana, un fortín ideológico y cloaca en la que Vicky Dávila enterró la deontología del periodismo.

La muñequeada figura de Abelardo de la Espriella dentro de la caja proyecta la imagen de un ser especial, pero también la de un juguete. Haber llamado a Donald Trump para agradecerle su apoyo explica esa condición de marioneta que parece disfrutar el presidente electo. Lo llamativo es que los hilos con los que el presidente de los Estados Unidos le dará vida a De la Espriella están cargados de inmoralidad. Trump es un vulgar pederasta y un fino convicto dentro del territorio gringo. 

Después de Duque, el primer títere reconocido como tal, De la Espriella no solo naturaliza la existencia de esa figura no humana o proto humana, sino que mejoró la estética: deviene encajada, lo que le da un aire de pureza en medio de su inhumana existencia. De la Espriella saldrá de la urna de cristal y por cuatro años- quizás más- vivirá protegido y en mejores condiciones de asepsia en la Casa de Nariño o en adelante la Casa del Muñeco.

Adenda: ya se anuncian nombres de eventuales ministros para el gobierno de Abelardo de la Espriella. Se trata de políticos tradicionales. Los verdaderos “nunca”: los que nunca soltarán la “teta” del Estado. “Firmes por la tradición” se escuchó gritar en las huestes de los partidos conservador y liberal.





jueves, 18 de junio de 2026

NOTICIAS CARACOL SE LA JUEGA POR ABELARDO DE LA ESPRIELLA

 


Por Germán Ayala Osorio

Desde antes de saber los resultados de la segunda vuelta, Noticias Caracol, con su director Juan Roberto Vargas, abonaron el terreno para construir lo que sería una relación amistosa con Abelardo de la Espriella, fundada, eso sí, en el miedo e incluso en la sumisión que dejó ver el director de ese noticiero en reciente entrevista con el candidato presidencial de la ultraderecha. Y lo más diciente: decidieron entrevistarlo justo el día en el que la Selección jugaba su primer partido en el Mundial contra Uzbekistán. Una sutil manera de consolidar el mensaje de la campaña patriotera y emocional que activó el abogado y su equipo asesor.

El escenario en el que se desarrolló la entrevista resultó familiar. Más parecía un encuentro entre amigos, que un diálogo periodístico. La cercanía física entre el candidato y el entrevistador da cuenta de ese ambiente. Para destacar, que De la Espriella y su fórmula vicepresidencial vestían la camiseta de la Selección. Es decir, Noticias Caracol colaboró desde la estética y lo simbólico a consolidar la narrativa patriotera del candidato que grita “Firme por la Patria”, al tiempo que está dispuesto a defender los intereses de los Estados Unidos por haber jurado hacerlo cuando se hizo ciudadano norteamericano. ¿Lo que no sabemos es cuál de las dos patrias defenderá primero en una relación histórica de dominación de USA sobre Colombia?

En la mitad de Restrepo y De la Espriella estaba la bandera de Colombia y de fondo un afiche del candidato en el que se observa la frase Firme por la Patria. En la mesa, un vaso de agua y lo que podría ser el rostro de un tigre, hecho en cerámica. Noticias Caracol y Juan Roberto Vargas fueron invitados por la campaña presidencial del candidato de la ultraderecha y así lo dejó claro al inicio de la "entrevista" el periodista. 

Juan Roberto Vargas fue, muy a su estilo, condescendiente con Restrepo y De la Espriella. Les permitió que insistieran en su narrativa patriotera con el eslogan “la Patria milagro”. En los primeros cinco minutos de la “entrevista”, Vargas demostró su precaria formación periodística, pero sobre todo su obsecuente manera de enfrentar a quien podría convertirse en presidente de la República. Vargas fue incapaz de interpelarlo cuando dijo que el gobierno era una “una banda criminal”.

Consciente del pobre manejo que le venía dando a la “entrevista”, Vargas anunciaba, con algo de inseguridad, que más adelante hablaría de propuestas.  Después de 15 minutos, Restrepo y Abelardo de la Espriella seguían promocionando sus “ideas”. Cuando el candidato de la ultraderecha neoliberal cuestiona a Cepeda por jamás haber creado una empresa, Vargas pudo confrontar la versión que circula en redes sociales que señala que las empresas creadas por De la Espriella están quebradas[1]. Pero no lo hizo porque al parecer la orden desde el Canal Caracol era no cuestionarlo. O quizás esa orden jamás se necesitó porque la decisión de Juan Roberto Vargas iba en ese mismo sentido.

El día de hoy, 18 de junio, en directo desde el set de Noticias Caracol, otro Juan Roberto Vargas entrevistó al candidato Iván Cepeda Castro. En este caso hubo entrevista y el director del noticiero hizo preguntas e incómodo al aspirante presidencial como debe ser cuando se hace periodismo.  Caracol Noticias llevó a Cepeda para exponerlo ante la opinión pública, sin permitirle usar símbolos alusivos a su campaña, como por ejemplo, la frase "me la juego por la vida"; contrario a la escena y el escenario que se dejó imponer Vargas de la campaña de Abelardo de la Espriella. Frente a Cepeda, Vargas fue incisivo, arrogante y por momentos se le notó animadversión en su mirada; frente al Tigre de Temu, cauto, sumiso, condescendiente y miedoso. 



[1] Aunque el relato de De la Espriella es el del rey Midas —todo lo que toca se convierte en oro— esta investigación revela que mucha de la narrativa alrededor de su éxito empresarial no está sustentada en sus estados financieros y que varios de sus socios tienen o han tenido problemas con la justicia. El fuerte del precandidato presidencial son los bienes raíces. La Silla Vacía envió un cuestionario a De la Espriella para conocer su versión, pero a través de un comunicado la campaña se negó a responder las preguntas por considerarlas “capciosas y tendenciosas”. Dijo que las preguntas debían responderlas las empresas y no el precandidato; sin embargo, De la Espriella es representante legal, accionista o imagen de todas las empresas por las que fue consultado.

martes, 9 de junio de 2026

LOS EFECTOS DE LA DUPLA TRUMP – DE LA ESPRIELLA

 


Por Germán Ayala Osorio

 

En un escenario hipotético en el que la ultraderecha neoliberal logre sentar a su candidato presidencial en la Casa de Nariño (será de Nari, realmente), vale la pena imaginar las consecuencias que traería para el país, la región y la geopolítica mundial la activación de la dupla De la Espriella-Trump, dos machitos que gobiernan pensando más en el tamaño y el funcionamiento de sus gónadas que en el bienestar de sus pueblos.  Estos son los temas que desarrollaré en esta columna: 1. Lucha contra el narcotráfico. 2. El futuro de la Ruta de la Seda. 3. Dinámicas de violencia política y derechos humanos. 4. Sostenibilidad ambiental.

1.       Lucha contra el narcotráfico. La injerencia del pederasta y convicto presidente de los Estados Unidos en la campaña electoral está motivada por la necesidad de controlar la producción y distribución de la cocaína, asegurando la permanencia del negocio que tanto beneficia a la economía gringa y por supuesto a la del resto del mundo. Al tener a De la Espriella cumpliendo el rol de “lacayo orgánico”, Estados Unidos lograría mantener a flote el lucrativo negocio representado en la recuperación de los canales institucionales que el gobierno Petro haya afectado en estos cuatro años de interdicciones, incautaciones y destrucción de laboratorios. La guerra no es contra la cocaína sino contra aquellos actores, políticos, armados y no armados, que intenten hacer parte de las dinámicas establecidas al más alto nivel entre la DEA, agentes privados estadounidenses, bancos y sus similares en Colombia, para mantener la producción controlada del alcaloide. La lucha contra el narcotráfico es un fracaso muy bien  pensado por los actores económicos involucrados. Lo que constituye un éxito son las ganancias que deja.

2.       El futuro de la Nueva Ruta de la Seda. Como sucedió con Panamá, uno de los objetivos será reversar los compromisos y acciones que llevaron a que Colombia haga parte de la Nueva Ruta de la Seda, estrategia económica y política de China. Al presidente panameño el propio Marco Rubio lo doblegó. Al final, echó para atrás el acta de intención con la que se garantizaría la entrada de China al Istmo. Recordemos la reacción gringa frente a los acercamientos con el gigante asiático logrados en mayo de 2025: “Estados Unidos reaccionó con dureza tras la decisión del gobierno de Gustavo Petro de unirse a la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China. En una inusual y contundente declaración, Washington advirtió que bloqueará financiamiento internacional para proyectos en Colombia vinculados a empresas chinas”. Bajo la consigna “América para los americanos”, pensar en el multilateralismo constituye para los gringos una amenaza para los siempre pérfidos intereses en dominar a todos los gobiernos en este hemisferio. Ya tiene bajo su control a Chile, Venezuela, Ecuador y Argentina.

3.       Dinámicas de violencia política y derechos humanos. Abelardo de la Espriella dijo que solicitaría a los Estados Unidos un segundo Plan Colombia, estrategia económica, medioambiental, militar y política impuesta por Clinton con la anuencia de Andrés Pastrana, de la que se desprendieron el Plan Patriota y la seguridad democrática durante los gobiernos de Uribe Vélez. Esto dijo el “tigre” de Temu: “Yo quiero un plan Colombia 2 y que las bases americanas vuelvan. Yo voté por el presidente Trump. Yo soy republicano en Estados Unidos. Yo creo que lo ideal para la economía colombiana sería dolarizarla”. Por esa vía, lograría reversar la entrega de tierras y la reforma agraria de Petro. Y lo haría convirtiendo selvas y campos en zonas rojas. Al final, se lograría el desplazamiento forzado de cientos de miles de familias campesinas que consolidaron el crecimiento en la producción de alimentos  en el país, lo que se tradujo en  soberanía y seguridad alimentarias. Estas dos últimas realidades molestan a neoliberales como De la Espriella. Por supuesto que las dinámicas bélicas atadas a la aplicación de ese nuevo Plan Colombia afectarían ecosistemas estratégicos sobre los que tienen puestos los ojos terratenientes, banqueros, ganaderos e ingenios azucareros y agentes palmicultores. La lógica guerrerista estaría en comunión con el interés de importar alimentos en desmedro de la producción nacional y la vida de las comunidades agrarias. No se descarta que la práctica de los falsos positivos (crímenes de Estado y lesa humanidad) regrese a las huestes castrenses que desde ya acompañan el ridículo saludo militar del candidato presidencial. Fueron 7.837 crímenes de Estado durante los aciagos ochos años de Uribe. 

4.       Sostenibilidad ambiental. De la Espriella y su fórmula vicepresidencial le apuestan al “fracking sostenible” en páramos y otros ecosistemas. Está más que documentado los efectos negativos de esa practica. Sin duda alguna, un exabrupto ecológico, ético-estético y ambiental en un país con una institucionalidad ambiental débil y proclive a dejarse cooptar por intereses políticos (privados, corporativos). Y peor sería el escenario por la eliminación de entidades públicas que propone De la Espriella en su idea de reducir el tamaño del Estado y por esa vía, su privatización. Pero no solo es el fracking. Abelardo, en su supina ignorancia en temas ambientales le apostará a la gran minería, lo que implica regresarnos a los tiempos de Uribe Vélez, en los que se entregaron 7.869 licencias mineras, lo que implicó la eliminación de los límites entre lo legal y lo ilegal. El modelo de la gran plantación se impondrá, lo que supone la desaparición de las fincas econativas y el minifundio. Potrerizar y convertir ecosistemas frágiles en socavones serán las actividades que promoverá De la Espriella, quien al igual que Trump, es negacionista del cambio climático. Las posturas fascistas de Trump y De la Espriella se extienden a los ecosistemas naturales-históricos, vistos por estos como obstáculos para la visión desarrollista que promueven, en particular porque para el caso colombiano, a ellos están asociadas las vidas de indígenas y campesinos, comunidades que De la Espriella detesta.

A   Adenda: aunque hace unas horas el candidato aporofóbico salió a decir que en su gobierno no habrá fracking en páramos, no descarta que acuda a esa técnica de fracturamiento hidráulico para extraer gas y petróleo en otros territorios o ecosistemas. De la Espriella no es de fiar: en el pasado dijo que era ateo y ahora es el más ferviente creyente. 


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martes, 2 de junio de 2026

ES DE COBARDES Y COMPLACIENTES VOTAR EN BLANCO

 



Por Germán Ayala Osorio

Para quienes piensan votar en blanco en la segunda vuelta presidencial va esta columna de opinión. Con este texto de opinión confronto semejante decisión a todas luces inconveniente e irresponsable por todo lo que está en juego. Votar en blanco es igual de indecoroso a darle un voto a De la Espriella, el candidato de la ultraderecha y Uribe.

Si Usted está pensando en votar en blanco porque no le gustan las propuestas de Cepeda y De la Espriella, déjeme decirle que esa postura deviene cobarde y complaciente con el proyecto autoritario (fascista) que encarna el abogado y amigo del testaferro del régimen venezolano, Alex Saab.

Ante la posibilidad de que el país empiece a recorrer los caminos autoritarios y con visos fascistas que hoy recorren ecuatorianos, chilenos, salvadoreños y argentinos, votar en blanco o quedarse en casa constituye una decisión cobarde y mezquina a sabiendas de los daños irreparables que generará en materia social,  política, ecológica y ambiental un gobierno presidido por quien claramente se alineará con los inmorales principios de la doctrina Donroe y todo lo que representa el pederasta y convicto presidente de los Estados Unidos, Donald Trump.

Si Usted siente desprecio por Cepeda por ser el candidato del gobierno con el que Usted tiene razones suficientes para castigarlo en las urnas, tómese un momento para comprender los mayores riesgos para las libertades ciudadanas y los derechos civiles que representa el proyecto autoritario de Abelardo de la Espriella.

Trato de imaginar la molestia en contra de los dos candidatos que pasaron a la final de aquellos connacionales que piensan votar en blanco. Por ello, se los pongo en estos términos: se trata de escoger entre una enfermedad cutánea (manejable y curable) y una huérfana para la cual no hay tratamiento y mucho menos cura. Cepeda, en este caso, representa la enfermedad epidérmica y De la Espriella, la huérfana y catastrófica.

No son los tiempos del “voto castigo” y de expresar molestias e incluso animadversiones y prevenciones inoculadas por la acción mediática hacia el progresismo y el candidato Iván Cepeda Castro. Que hubo corrupción, nadie lo niega, pero el país no cayó al abismo que pronosticaron uribistas y anti petristas: “no nos convertimos en Venezuela”, pero hay riesgo de que con De la Espriella terminemos sobreviviendo como los argentinos por culpa de Milei.

Sin exagerar, en la actual coyuntura millones de colombianos tienen en sus manos la obligación moral y ético-política de rechazar el proyecto de país que tiene en mente ejecutar Abelardo de la Espriella, el falso outsider, que nos hará retroceder a los tiempos del Estatuto de Seguridad del gobierno de Julio César Turbay Ayala. Por ello, votar en blanco es ayudarle a abrir las compuertas a un proyecto profundamente antidemocrático.

Si Usted votó por Sergio Fajardo, le recuerdo lo que espetó de Abelardo de la Espriella antes de la primera vuelta: “el comportamiento del señor Abelardo de la Espriella es el de un atarván. Es un tipo machista, vulgar, autoritario e irrespetuoso. Una persona como él no debería ser presidente de Colombia; puede y tiene posibilidades, pero yo espero que Colombia no caiga tan bajo…”.

Si por el contrario votó por Paloma Valencia Laserna, lo más sensato e inteligente que puede hacer es no acompañar la decisión adoptada por la senadora caucana de “cargarle las maletas” a De la Espriella.

Si Usted es mujer y tiene unos mínimos de sororidad con el resto de las mujeres, está en la obligación de votar en contra de la patanería y el maltrato del ganador de la primera vuelta hacia mujeres periodistas. A una de ellas, la hostigó sexualmente y al aire para que agrandara una foto de él, en la que se le veía grande el “paquete”. “Durante la transmisión, el político de ultraderecha le pidió a Laura Rodríguez, la única mujer periodista en el panel, que viera en un celular una foto con la cual, dijo, se ganó “unos buenos votos bien bacanos (buenos) del electorado femenino”. Aludía a que allí se observaba, según él, el tamaño de sus genitales. ¿Qué ves allí, cariño, ven? Acércala a ver qué ves”, le dijo el candidato a Rodríguez. Ella no hizo ningún comentario, y él insistió: “No, mi amor, pero qué más ves, no seas tímida”. Días después, cuando dicho fragmento se hizo viral, la periodista aseguró que se había sentido “vulnerada, acosada y asqueada”.

Sin duda alguna, De la Espriella irrespetó al conjunto de las mujeres. En reciente fallo de tutela, la jueza 129 Penal Municipal con Función de Conocimiento le ordenó al candidato “reconocer expresamente la importancia de la participación de las mujeres en el proceso democrático y electoral, reconociendo que los criterios para sufragar de estas obedecen a su inteligencia, discernimiento y opinión”.

Adenda: con el mensaje de felicitación del presidente de los Estados Unidos al candidato Abelardo de la Espriella se ratifica el interés de los gringos por tener en la Casa de Nariño a la “marioneta” perfecta para alcanzar los falsos objetivos planteados en el Escudo de las Américas. De ganar la segunda vuelta De la Espriella, Colombia volverá a ser el patio trasero en el que los gringos defecan sus siempre inmorales programas de intervención, cooperación y vigilancia.

jueves, 6 de noviembre de 2025

CEPEDA, PINZÓN O DE LA ESPRIELLA EN LA CASA DE NARIÑO: TRES POSIBLES ESCENARIOS DE FUTURO

 

Por Germán Ayala Osorio

 

La jornada presidencial de 2026 está como para alquilar balcón. La derecha uribizada deberá decidir entre Abelardo de la Espriella y Juan Carlos Pinzón, dos “tigres” que le gustan a Uribe, con enormes diferencias con las que deberá lidiar el expresidente antioqueño al momento de decidirse entre el estilo bukelista-guerrerista de Abelardo de la Espriella o el diplomático y menos violento de Pinzón Bueno. Al final, el hacendado, caballista y exdirector de la Aerocivil terminará señalando quién de los dos será el candidato que se enfrente a Iván Cepeda y a quien resulte de la coalición de la centro derecha que está tratando de organizar el expresidente Santos a la que podrían llegar Fajardo si de verdad quiere desmarcarse del uribismo, Claudia López, y Juan Fernando Cristo. Todo en el escenario de la primera vuelta pues como van las cosas ninguno de los tres candidatos aquí referidos tendría la suficiente fuerza para ganar la presidencia en esa etapa de las elecciones.

En cuanto a las precandidatas del Centro Democrático, incluida Vicky Dávila, ellas seguirán jugando el papel de “animadoras” de la fiesta electoral porque en el fondo saben que su Patrón, el expresidente Uribe, deshojará la margarita entre el abogado cordobés y admirador de Bukele, Milei y Trump y el “general sin soles”, el poco carismático exministro Juan Carlos Pinzón Bueno.

Mientras se producen los resultados de las coaliciones y se oficializan las candidaturas, imaginemos tres escenarios posibles en los que Cepeda, Pinzón o Abelardo de la Espriella logran llegar a la Casa de Nariño.

Cepeda, presidente

Si las huestes petristas logran poner a Iván Cepeda en el Solio de Bolívar, la continuidad de las reformas sociales se da por descontado, lo que supondrá la extensión en el tiempo del tira y afloje entre el Ejecutivo y las altas cortes y el Congreso si la izquierda no logra las mayorías. Sin la reforma a la salud y muy seguramente sin la pensional, Cepeda ocupará gran parte de su mandato a negociar con el legislativo los nuevos proyectos de ley sobre esos dos temas en particular y otros que permitan profundizar los cambios que necesita este país para operar como una verdadera República.

Muy seguramente Cepeda le apostará a consolidar la reforma agraria iniciada por Petro, la recuperación de la SAE para seguir poniendo al servicio de las comunidades los recursos y las propiedades confiscadas a las mafias.

En materia de paz, Cepeda deberá lidiar con el fracaso de la Paz Total, pero sobre todo con un hecho político que resultó definitivo para la frustrada negociación con las guerrillas: en varias ocasiones el presidente Petro desconoció y deslegitimó la lucha “revolucionaria” de los elenos y las disidencias farianas. El país recuerda que les dijo a las disidencias de Iván Mordisco: “Ustedes no son revolucionarios, son traquetos vestidos de camuflado. [...] Invocan a Manuel Marulanda, pero siguen el camino de Pablo Escobar, no el de Camilo Torres." A los señores del ELN les dijo algo similar: La nueva generación del ELN decidió manchar la bandera del ELN con cocaína y ya no la entiende [...]. Ustedes permitieron que los traquetos levanten la bandera roji/negra y no les importó la sotana de Camilo Torres Restrepo."

Cepeda deberá decidirse entre mantener esa lectura precisa e incontrastable con la que Petro desnudó a esas organizaciones postguerrilleras o si les “devuelve” el perfil revolucionario a pesar de las evidencias históricas que señalan que hace rato vienen actuando como ejércitos mafiosos. Su experiencia como negociador y defensor de los derechos humanos hace pensar que tendrá mejor tacto al momento de replantear y retomar las negociaciones; eso sí, como a todos los presidentes, le tocará lidiar con unas “guerrillas” más interesadas en usar las mesas de diálogo para ganar tiempo y expandir sus bloques, que en las plataformas para reintegrarse a la vida social, económica y política. Sobre esto último, no podemos olvidar lo dicho por Antonio García, comandante del ELN: "la paz no es sinónimo de dejación de las armas ni de cupos en el Parlamento".




Relaciones con los Estados Unidos

Con Cepeda en la Casa de Nariño, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump tendría suficientes motivos para prolongar en el tiempo las amenazas de castigar al país con la elevación de aranceles. Dependerá de la postura que asuma Cepeda frente a las narcotizadas relaciones con el país del norte y por supuesto de la continuidad de los proyectos de infraestructura adelantados con la China en el marco de la Nueva Ruta de la Seda.

No se puede descartar que Trump se apropie de la narrativa con la que la derecha colombiana intenta desde ya deslegitimar a Cepeda llamándolo el “candidato de las Farc”. La estolidez del presidente gringo y de Marco Rubio, su secretario de Estado podría ponerse al servicio de la derecha uribizada que insistirá en desestabilizar el país como lo intentaron hacer con el gobierno Petro, con la ayuda de la prensa hegemónica.

De la Espriella, presidente

Con llegada de Abelardo de la Espriella a la Casa de Nariño, el uribismo se pondría en “modo venganza” con todo y lo que ello significa en materia de respeto a los derechos humanos, en consideraciones ecológicas y socio ambientales, de seguridad y soberanía alimentarias, orden público y contrarreformas sociales. Su promesa de “destripar a la izquierda” aseguraría el regreso a los tiempos de la seguridad democrática. El retorno a la doctrina del enemigo interno obligaría a revisar cada caso que en el marco de la purga que Petro hizo al interior de las fuerzas armadas (en particular en la policía y Ejército). Lo más probable es que los “hijos de Zapateiro” llamados a calificar servicios retornarían con la misma actitud vindicativa con la que De la Espriella gobernaría. El discurso patriotero estaría a la orden del día.

Relaciones con Trump

Con De la Espriella en el poder, Trump contaría con un cipayo de armas tomar, capaz de pasar por encima del fallo de la Corte Constitucional que prohíbe las aspersión del glifosato para erradicar los cultivos de uso ilícito. Las narcotizadas relaciones con USA consolidarían la imagen de Colombia como una especie de estado libre asociado al servicio de la fallida política antidrogas diseñada desde Washington.

En materia de paz, no se descarta que se diseñe un nuevo Plan Colombia, esta vez pensado para dar la batalla final contra las organizaciones narcoterroristas y guerrilleras que producen y exportan drogas hacia los Estados Unidos. Las actitudes chabacanas de Trump y De la Espriella podrían llevar las relaciones bilaterales a insospechados escenarios en los que la moral y la ética prácticamente quedarían proscritas. Recordemos que Abelardo dijo que “la ética no tiene que ver con el derecho”.





Pinzón Bueno, presidente

Una vez instalado Juan Carlos Pinzón Bueno en la casa de gobierno lo primero que haría después de posesionarse es reestablecer las relaciones entre Bogotá y Washington en una “sola sentada” como lo aseguró en su cuenta de X. Una vez reparadas, Pinzón se dedicaría a cumplir al pie de la letra todas las indicaciones que en materia económica, social y política le entregue el expresidente Uribe Vélez. Por su cercanía al mundo castrense, Pinzón Bueno estaría atento a revisar muy bien las orientaciones ideológicas naturalizadas e institucionalizadas por Petro y los miembros de su cúpula militar. En asuntos macroeconómicos y políticos, este “general sin soles” aplicaría a rajatabla y sin miramientos éticos, morales e institucionales las recetas neoliberales.

Las diferencias entre Pinzón y el corroncho Abelardo de la Espriella no implican grietas en la derecha uribizada; son más bien cuestiones de estilo. El primero, más institucional y procedimental; el segundo, muy en la lógica desinstitucionalizantes de Milei en la Argentina y de Bukele en El Salvador.



ivan cepeda, Abelardo de la espriella y juan carlos pinzon - Búsqueda Imágenes

martes, 26 de mayo de 2026

LOS GRINGOS APOYAN A DE LA ESPRIELLA

 




Por Germán Ayala Osorio

La derecha norteamericana, con el apoyo del uribismo y otros agentes de ese mismo espectro ideológico, amparada en la Doctrina Donroe y los falsos, pero estratégicos objetivos del Escudo de las Américas, le está apostando a poner en el Solio de Bolívar al abogado Abelardo de la Espriella, ficha que el gobierno gringo entiende como el remplazo de Uribe como Señor de la Guerra y garante de la extensión en el tiempo del conflicto armado interno y de los beneficios de los agentes económicos que sacan réditos políticos y económicos del negocio de la producción y comercialización de armas y pertrechos para la guerra.

De llegar De la Espriella a la Casa de Nariño en calidad de presidente de la República, el gobierno Trump aseguraría la recuperación del eje integrado por Venezuela, Ecuador y Colombia, países sobre los cuales hay intereses particulares. Sobre el primero, USA se hizo ya al control de la producción de petróleo, lo que le permite jugar a la guerra en el Medio Oriente con un precio controlado del crudo y por supuesto, para el consumo interno. Venezuela es, prácticamente, un Estado más de la Unión Americana. Por lo menos, mientras haya petróleo para sacar.

Con el segundo, los gringos aseguran la entrada de banano y de cocaína, productos claves para la economía norteamericana. A los gobiernos estadounidenses, demócratas o republicanos, no les preocupa el ingreso de toneladas de cocaína, sino que su producción y comercialización esté asegurada a través de canales institucionalizados o casi que estatizados en los países de origen. Además, hay indicios de que hay “tierras raras” en Ecuador; y finalmente, a los gringos les interesa Colombia también por la producción- controlada- de la cocaína, así como la explotación de los recursos genéticos de la Amazonía y la extensión en el tiempo del “conflicto armado interno”. Con esto último aseguran negocios internos y la generación de estrategias de intervención político-militar como la Alianza para el Progreso y el Plan Colombia.

¿Por qué Abelardo y no Paloma Valencia? Por varias razones, a saber: la primera, es mujer y en negocios de “machos” la presencia de mujeres les genera desconfianza y riesgo. La segunda, el proceso judicial que enfrentará Alex Saab lo consideran suficiente para imponerle a De la Espriella la agenda gringa. Ya están saliendo hechos punibles como el lavado de activos que comprometerían al abogado colombiano, amigo y defensor de Saab.

Lo mismo pasó con los pendientes judiciales de Álvaro Uribe. Los Estados Unidos jamás se interesaron en procesarlo por las rutas que le entregó a Pablo Escobar durante su paso por la Aerocivil y sus relaciones con la mafia antioqueña, incluida la paramilitar. La tercera, porque Marco Rubio y Bernie Moreno, entre otros políticos republicanos, reconocen que Abelardo de la Espriella es el aliado inmoral que mejor representa los intereses de Trump en América Latina. Y la cuarta, porque Uribe está convencido de que De la Espriella lo reemplazará con lujo de detalles. Otros agentes del Establecimiento piensan lo mismo. 

Al imponer a De la Espriella en la Casa de Nariño, la derecha colombiana recupera el poder y el control para volver a los tiempos de la seguridad democrática y lo más importante: reversar los avances sociales y medio ambientales logrados por el gobierno Petro, como las reformas pensional y laboral, la reforma agraria, el freno a macroproyectos mineros en zonas protegidas y la devolución de las tierras- incluidos baldíos- que la Agencia Nacional de Tierras logró quitarles a los amigos de Uribe y Duque.

Un gobierno de Abelardo de la Espriella sería el caldo de cultivo para un estallido social de incontrastables dimensiones y consecuencias. Votar por el "Tigre de Temu" es un salto al vacío por la "Bukelización" y la "Mileización" del país. El perfumado abogado nos devolvería a los tiempos del Estatuto de Seguridad de Turbay Ayala. 




Nota: imagen tomada de https://www.bing.com/images/search?q=abelardo+de+la+espriella+tendr%c3%ada+la+bendici%c3%b3n+de+los+Estados+Unidos&form=HDRSC3&first=1


sábado, 4 de octubre de 2025

ABELARDO DE LA ESPRIELLA: LA "BESTIA" QUE NECESITA COLOMBIA

 Por Germán Ayala Osorio

 

Abelardo de la Espriella está haciendo una campaña electoral efectista, patriotera y con un lenguaje violento que atrae a los uribistas que lo ven como el sucesor de Álvaro Uribe Vélez. Aunque hay diferencias en la pinta, ambos creen a pie juntillas en la universal doctrina de la violencia legítima del Estado que en Colombia el uribismo aplicó bajo las condiciones ilegítimas de un gobierno como el de Uribe que fue elegido con el apoyo de grupos paramilitares y reelegido gracias a que Yidis Medina y Teodolindo Avendaño vendieron sus votos al proyecto reeleccionista para “salvar a la Patria”.

Esa misma doctrina se aplicó entre 2002 y 2010 para señalar como enemigos de la patria a periodistas críticos y a ONG defensoras de los derechos humanos y del ambiente catalogados por Uribe como “terroristas vestidos de civil”, que les "sirven de fachada a las FARC" o "actúan como sus voceros políticos". Y para terminar de consolidar el Estado militarista que sueña operar De la Espriella a partir del 7 de agosto de 2026, Uribe presionó a los militares a que “dieran más y mejores resultados operacionales”. El país ya conoce las consecuencias de esa monstruosa presión: 6402 jóvenes inocentes fueron asesinados y presentados como “guerrilleros dados de baja en combates” y millones de desplazados y centenares de desaparecidos. Al final, Uribe logró “privatizar” al Ejército, institución a la que manejó como si se tratara de los peones de sus haciendas.

Abelardo de la Espriella prometió que su “posesión no será en Casa de Nariño, en medio de banquetes y oropeles. Será en una guarnición del sur del país. Yo le voy a rendir ese día honor a los verdaderos héroes de la patria”. Esa promesa lo acerca como a ningún otro candidato uribizado, como Juan Carlos Pinzón, al mundo castrense a cuyos miembros Uribe les dio “carta blanca” para hacer y deshacer con los actores armados ilegales, la población civil y el manejo de asuntos de la seguridad nacional, incluido el presupuesto militar.

Como dije líneas atrás las mayores diferencias entre estos dos militaristas está en la pinta o en el outfit como dicen los gomelos: Uribe es un vulgar hacendado, un “rufián de esquina” y un tipo ordinario que habla como curita de vereda, de ahí su capacidad para engañar a incautos e ignorantes. Entre tanto, De la Espriella le quiere hacer creer al país que además de ser un hombre perfumado, es de gustos finos y de inmejorables modales, lo que lo hace proclive, de llegar a la Casa de Nariño, a sufrir durante y después de la presidencia del efecto Macbeth.

Uribe y De la Espriella son mesiánicos, de pulso armado y mano firme como diría Godofredo Cínico Caspa. En uno de los mensajes publicitarios se ve a De la Espriella arrodillado ante Dios como si la deidad lo estuviera ungiendo como el “tigre protector de Colombia”. Un peligroso tigre que “ruge, muerde y cumple”. Es decir, la indomable bestia que necesita el país, la misma que al sentir el látigo de su mentor, Álvaro Uribe se convierte en un dulce, juguetón y manso gatito. Más claro: si Duque fue el títere de Uribe, De la Espriella sería el tigre domesticado por el expresidente antioqueño, curtido domador de bestias.  

En su cuenta de X, el abogado que asegura que la ética nada tiene que ver con el derecho lanza consignas como esta: “En mi gobierno no habrá impunidad: los delincuentes irán a la cárcel. Presentaré una ley contra el vandalismo y el terrorismo urbano. Quien bloquee vías, destruya bienes o ataque a la Fuerza Pública será tratado como terrorista, igual que sus financiadores: condenas sin beneficios ni rebajas. Mano de hierro. ¡Firme por la Patria”!

Por estos días, el expresidente y condenado en primera instancia sigue deshojando la margarita, aunque ya descartó a sus tres “muñecas” (Cabal, Valencia y Holguín), tendrá que decidirse entre Pinzón y De la Espriella.  Años atrás el propio Uribe se refería al elegante abogado como “bandidito”. ¿Será por eso que Uribe lo necesita para sentarlo en el Solio de Bolívar?

Lo cierto es que el abogado de la Espriella sueña con llegar a la Casa de Nariño para “destripar a la izquierda”. Y de invitar a María Fernanda Cabal a ser una de sus ministras, intentará que se declare “ilegal ser de izquierda” como lo desea y lo propuso la precandidata presidencial. 



domingo, 24 de mayo de 2026

ACKERMAN Y CORONELL CONTRA ABELARDO DE LA ESPRIELLA

 



Por Germán Ayala Osorio

A pocos días de la primera vuelta presidencial, activistas, reconocidas abogadas y destacados periodistas afines al proyecto progresista y otros de derecha y defensores pasivos del Establecimiento enfilan baterías para develar el verdadero talante del abogado Abelardo de la Espriella, flamante candidato presidencial de la ultraderecha neoliberal, precapitalista, violenta y rentista.

Daniel Coronell, el archienemigo del expresidente Uribe, de tiempo atrás se puso a la tarea de desenmascarar a De la Espriella. Publicó en la revista Cambio dos columnas en las que "ataca" al abogado cordobés. En su más reciente columna, intitulada Los giros de Alex Saab, el avezado periodista señala que “el candidato presidencial Abelardo de la Espriella se benefició con giros de dos empresas que Alex Saab usó para enriquecerse a costa del hambre del pueblo venezolano”. Coronell aclara que le preguntó a De la Espriella si se había beneficiado de transferencias bancarias de las dos empresas de Alex Saab o si este le había girado dineros a terceros para atender negocios u obligaciones de él. No me respondió”.

En la misma revista Cambio, el reportero Johir Ackerman escribe la columna En el mapa de los CLAP, con el mismo objetivo periodístico y político de Coronell. En el texto se lee: “Pero la persona que aparece más cerca de Saab en múltiples mapas de investigación e inteligencia presentados ante autoridades de Estados Unidos es el abogado Abelardo de la Espriella. No aparece en un mapa cualquiera, sino en una red que mezclaba familia, sociedades offshore, alimentos subsidiados, contratos públicos venezolanos, intermediarios mexicanos, funcionarios chavistas, rutas portuarias, contadores y empresas de fachada. Abelardo no aparece en la periferia, sino cerca del centro, junto a Saab, identificado como abogado y apoderado de su núcleo familiar. Según esos documentos, es uno de los nombres más próximos al empresario barranquillero que hoy vuelve a estar acusado en Estados Unidos por el negocio de los CLAP”.

Mientras que Coronell y Ackerman, periodistas de centro derecha, intentan desenmascarar a De la Espriella, la revista Cambio en la que los dos publican sus columnas e investigaciones periodísticas, abre su edición digital con los resultados de la encuesta del Centro Nacional de Consultoría, a una semana de las elecciones. El titular es contundente: La última encuesta antes de la primera vuelta: Cepeda y De la Espriella, cabeza a cabeza; Paloma, a veinte puntos. “La última foto antes del día decisivo muestra un escenario inédito: el senador tiene una ventaja mínima sobre el abogado en los escenarios de primera. Y en segunda vuelta el abogado le sacaría una ventaja mínima. Paloma Valencia en alerta máxima”. ¿Cambio le hace el juego a la derecha resaltando el resultado de esa medición del CNC?

Mientras estos reporteros hacen la tarea de quitarle el velo al falso outsider de la política criolla, sus colegas de medios masivos se niegan a amplificar las opiniones negativas publicadas en medios alternativos y redes sociales en contra del abogado y candidato presidencial. Todos los “ataques” periodísticos contra Abelardo de la Espriella tienen de fondo la pérdida de aceptación de la campaña de Paloma Valencia, sobre quien el propio expresidente Uribe y sectores amplios de la derecha uribizada tienen dudas sobre su real capacidad de gobernar al país. Va quedando claro que la candidatura de Valencia cumplió el rol de distractor y ella, el de comodín. 

Hay periodistas - no todos militantes y cercanos al proyecto progresista- que buscan afectar negativamente la imagen y campaña de Abelardo de la Espriella por los riesgos reales que representa para el orden constitucional el ultraderechista que admira a Milei y a Bukele. A lo que hay que sumar el acoso judicial emprendido por el candidato presidencial contra los periodistas que osaron confrontar su pasado como amigo y defensor de perfumados y peligrosos bandidos. Hay registro de por lo menos 109 demandas contra periodistas. 

Cambio es una revista con una línea editorial que bien se puede catalogar como de centro izquierda, con visos de social democracia, sin que ello represente un desafío político y periodístico para el devenir del Establecimiento. Aunque no exhibe tratamientos periodísticos tan sesgados y dogmáticos como los de Semana, sendas críticas hacia el gobierno Petro no fueron bien recibidas en las huestes petristas.

Para Coronell y Ackerman un gobierno de Abelardo De la Espriella sería catastrófico en lo periodístico por cuanto que no habrían logrado el objetivo de afectar su imagen y campaña; al final, una vez sentado en el Solio de Bolívar, Cambio podría hacer ajustes a su línea editorial. Y quizás los dos avezados reporteros, también. Ya veremos qué efectos electorales producen las columnas anti-Abelardo publicadas en Cambio, así como la más reciente portada en la que el abogado “mata gatos”, de acuerdo con la encuesta citada, sería el virtual presidente de la República.



Nota: imagen tomada de la revista Cambio. 

EL HERALDO, EL NUEVO MENSAJERO DE ABELARDO DE LA ESPRIELLA

 



Por Germán Ayala Osorio

 

El Heraldo hizo público su respaldo al candidato presidencial Abelardo de la Espriella. La postura que asume la casa editorial puede entenderse como un ejemplo de “transparencia política e informativa” frente a sus lectores y en general con las audiencias, pero no hay tal. 

Con dicha decisión el medio informativo deja de lado su rol periodístico para priorizar la condición de actor político con todo y los riesgos que aparecerán al momento de criticar las decisiones que Abelardo de la Espriella adopte en su calidad de presidente de la República.

Eso sí, ese respaldo tiene unas implicaciones ético-políticas que, para el caso, terminarán por afectar la credibilidad de un medio que decide apoyar a un candidato presidencial que interpuso más de 109 demandas contra periodistas por haber confrontado sus actividades de abogado defensor de bandidos y recientemente por sus relaciones del pasado con Alex Saab, ficha clave del sucio régimen venezolano, hoy en manos de la justicia gringa. De la Espriella demandó a la columnista Cecilia Orozco Tascón por llamarlo “filipichín”. Ese es el talante del abogado. 

Con su decisión, El Heraldo minimiza el acoso judicial que De la Espriella viene implementando en contra de colegas, al tiempo que legitima las acciones judiciales del candidato presidencial. En lugar de solidarizarse con los periodistas demandados por hacer uso del derecho a la libre expresión y en ejercicio de la libertad de prensa, El Heraldo se pone del lado de quien podría convertirse en presidente de la República. Grave. Inconcebible. Con su respaldo al candidato de la ultraderecha neoliberal, rentista, precapitalista y violenta, El Heraldo aseguraría que el abogado “picapleitos” no demandará a los periodistas que decidan criticar sus decisiones como jefe del Estado.

A El Heraldo “le valió mondá” el vergonzoso episodio en el que el candidato presidencial intimidó y acosó “al aire” a una periodista para que examinara una fotografía en la que, según el propio abogado, se le “veía grande el paquete” (léase, la verga o mondá). Y si a Usted le parece vulgar el uso de aquellos vocablos, permítame decirle que así de obscena, sicalíptica y hedionda es la decisión editorial del medio de acompañar electoral, periodística y políticamente al perfumado abogado que considera que “la ética nada tiene que ver con el derecho”. 

Lo curioso y contradictorio es que la directora de El Heraldo, Erike Fontalvo, hasta hace poco más de una semana despotricaba de Abelardo de la Espriella. En su cuenta de X, la periodista espetó: "Discursos estigmatizantes, machistas o misóginos contra la prensa enrarecen el ambiente- ya hostil- de la campaña. El candidato De la Espriella equivoca su proceder y asegura munición política a sus adversarios, degradando el debate. En la recta final, cada acto tiene efectos". 

Al parecer, a Fontalvo le dieron la orden desde el clan Char de cambiar de parecer y aceptar a regañadientes el apoyo editorial (político) al abogado "mata gatos". ¿El apoyo a De la Espriella de parte de El Heraldo es uno de los efectos de los que habló en su trino la editora? ¿Saldrá en los próximos días del cargo, a pesar de la evidente incoherencia ético-política en la que incurrió?

Aunque El Heraldo asegura en su comunicado que no renunciará a cuestionar y exigirle cuentas a De la Espriella, su condición de mensajero resulta problemática para un país en el que las grandes empresas mediáticas llevan cuatro años tratando de deslegitimar al gobierno Petro, a través de mentiras, tergiversaciones y tratamientos periodísticos sesgados. Y hay varios noticieros que están apoyando, sin decirlo públicamente a De la Espriella. 

El Heraldo anunció públicamente que será el mensajero, mandadero y estafeta del candidato presidencial y eventualmente del próximo jefe del Estado. Eso sí, no hay mucha diferencia entre el anuncio público del periódico barranquillero y los taimados apoyos que otros medios vienen ofreciendo al aspirante presidencial de la ultraderecha. Al final, todos juegan a la política para recibir millonarias sumas de dinero en pauta oficial. Lo más probable es que desde la sala de redacción de El Heraldo se empiece a escuchar el grito “Firme por la Patria”; o en su defecto, “Firmes por la Pauta...oficial”.

lunes, 22 de junio de 2026

CATARSIS



Foto: Colprensa. 

Por
Germán Ayala Osorio

 

Después de escuchar el primer discurso de Abelardo de la Espriella Otero desde la Barranquilla del clan Char que apoyó su campaña, bien vale la pena hacer catarsis como corresponde: exponiendo las circunstancias, los actores y errores cometidos durante cuatro años del gobierno progresista y por supuesto los de la campaña presidencial de Iván Cepeda Castro.

Agrupo esas circunstancias, actores y errores en los siguientes temas: 1. El papel de los medios masivos y las redes sociales. 2. La paz y la guerra. 3. La injerencia gringa. 4. Los errores de Petro. 5. Cepeda, el filósofo.

Inicio con el papel de los medios masivos. Como sucedió años atrás con el entonces Mesías de El Ubérrimo, y más adelante con Rodoldo Hernández, De la Espriella Otero es un fenómeno mediático y de las redes sociales. Es una invención mediática y como toda ilusión y fantasía, con el pasar del tiempo se irá desvaneciendo por la fragilidad de los elementos que la soportan. Basta con ver la felicidad de los periodistas de Noticias Caracol con el resultado electoral para entender que su falta de rigurosidad e independencia coadyuvó a la victoria del histriónico y ladino personaje.

Eran tanta la dicha, que no sabían si declararlo presidente electo o esperar los escrutinios ante una victoria apretada. Luego, volvieron a usar el vocablo outsider y a llamar “empresario” al abogado que defendió en el pasado a los jefes paramilitares. ¿Se atreverán los medios masivos hegemónicos a esculcarle la vida privada y pública a De la Espriella como lo hicieron con la del presidente Petro?

En lo que toca a las redes sociales, estas cloacas fueron determinantes para que cientos de miles de jóvenes engrillados a la banalidad, la estupidez, al entretenimiento y al vaciamiento conceptual que producen y se reproducen en Instagram y TikTok se gozaran como niños los mensajes publicitarios de la campaña de Abelardo, convertido en un “tigre”. El espíritu therian del candidato de la ultraderecha caló no solo en aquellos muchachos que como De la Espriella se identifican con animales, sino en los demás que acogieron la imagen del gran felino como la excusa perfecta para no tener que examinar y mucho menos confrontarse frente al origen político y la personalidad infantil, fatua y antidemocrática de Abelardo de la Espriella. Las redes sociales y el fútbol son los más efectivos distractores sociales: suelen sacar de sus pesadas realidades a millones de ciudadanos agobiados por sus rutinas.  Dejar de pensar es el resultado final y se suele actuar en consecuencia.

2. La paz y la guerra. El origen de la cacareada polarización política está en esa dualidad que, durante el proceso de paz de La Habana y el plebiscito por la paz, dividió a la sociedad entre Buenos y Malos. Los primeros, los que estaban con la guerra; y los segundos, los que abogan por una solución pacífica al “conflicto armado interno”. No hay forma de superar esa división social, política, moral y ética. A Buenos y Malos los separa un abismo insondable. Abelardo ancló en ese abismo su amenaza de “destripar a la izquierda”. Quizás venga un Plan Colombia II como lo prometió en campaña De la Espriella. Ese es el escenario soñado por los Señores de la Guerra, nacionales e internacionales, que disfrutan imaginar las selvas y campos quemados y arrasados por cuenta de una guerra declarada contra el campesinado y la Naturaleza.

3. La injerencia gringa. Abelardo de la Espriella dijo que habló con Donald Trump horas después de conocido el resultado electoral. Esa llamada y la bendición del pederasta y convicto presidente de los Estados Unidos son elementos moralmente superiores al reconocimiento institucional de su condición de presidente electo. No se necesita que el Consejo Nacional Electoral lo declare como tal.

Trump domina Venezuela, Ecuador, Chile y Argentina. Le faltaba Colombia. De esa manera podrá ejecutar sus planes de intervención para expoliar los recursos naturales y ejercer el control político sobre los presidentes de cada país, vistos por Trump y Rubio como verdaderos lacayos.

4. Los errores de Petro. El manejo de las redes sociales y el que le dio a su vida privada les facilitaron la tarea a las empresas mediáticas a las que solo les tocó esperar a que el presidente diera “papaya”. Y la dio y la sirvió en "julianas".  En ese momento y durante todos los días lo fustigaron, hasta consolidar la narrativa que indicaba que era “un borracho, drogadicto, homosexual; un enfermo incurable que jamás debió llegar a la presidencia de la República”. Su espíritu indómito, contestatario y “revolucionario” resultó inaceptable para esos sectores societales que jamás le perdonaron haber hecho parte del M-19. Su condición de exguerrillero fue el punto de quiebre moral con el que la oposición, con la ayuda de los medios tradicionales, edificaron la aborrecible figura de un político que jamás debió ser indultado por el Estado.

Sus peleas con los gringos asustaron e incomodaron a empresarios y políticos colombianos que valoran más tener la visa americana, que gozar de la soberanía, asumida por ellos como una invención de los “mamertos”. Mientras puedan viajar a los parques de Disney a ver muñequitos cada año les es suficiente a estos lacayos. Ahora podrán gozar de los rugidos de un tigre. Solo falta que desde la Casa de Nariño se apoye un emprendimiento consistente en la fabricación y venta de tigres de peluche. De esa forma se confirmaría la “muñequización” de la política.

5. Cepeda, el filósofo. En este punto hay que iniciar por reconocer que De la Espriella Otero tenía razón cuando dijo que él “no sacrificaría su familia por un país como este que no agradece nada; un país de desagradecidos, desleales y cafres”. Y sí, Colombia es un país de cafres, desagradecidos y desleales a juzgar por aquellos cientos de miles de pobres que, en lugar de votar por el candidato progresista, lo hicieron por De la Espriella, un consumado aporofóbico. Presos de la hegemonía cultural, de la ignorancia, algo de estupidez y ausencia de conciencia de clase, millones de pobres votaron por el “Tigre”. Nunca un gobierno como el de Petro reivindicó los derechos de los más vulnerables. Ahí están los efectos de los media.

Cepeda fue un gran candidato presidencial: decente, formado, inteligente, leído y formado en la discusión argumentada de hechos y realidades políticas y sociales. Si comparamos su perfil con el de Abelardo de la Espriella entenderemos que hay gente en el país que aún prefiere a los machitos que gritan, vociferan y caen todo el tiempo en los lugares comunes en los que se sostiene la ignorancia de millones de pobres que votaron por el “felino”.

Que se preparen Camilo Romero, Carolina Corcho e incluso el propio Daniel Quintero. En caso de aspirar dentro de cuatro años a ocupar la Casa de Nariño, deben comprender que los discursos elevados no gustan en sectores societales en los que prima la bobada, la pendejada, la banalización. Allí están las redes sociales. Les tocará buscar, como lo hizo tardíamente Cepeda, a influencers y youtubers, prueba irrefutable de que hay cientos de miles de jóvenes que no quieren “rollos académicos” y reflexiones profundas. Quieren mensajes cortos, efectistas, con música estridente. Que les hablen como reguetoneros, como therian. La Política, en mayúscula, desapareció.  Hoy quieren ver a políticos vestidos de payasos, que bailen, se dejen caer; que jueguen con un balón y sobre todo, que les muevan las emociones más primarias como lo supo hacer el Tigre de papel. 

martes, 12 de mayo de 2026

DE LA ESPRIELLA Y SU RIFIRRAFE CON PERIODISTA DE NOTICIAS CARACOL

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Que lo inmoral no sea ilegal es, sin duda alguna, el fundamento ético-político y jurídico en el que está soportado el ethos mafioso que millones de colombianos validaron en particular desde el 2002. Ese parece ser el cimiento filosófico que impulsa la vida pública y privada del candidato presidencial Abelardo de la Espriella en su rifirrafe con María Lucía Fernández (Malú), periodista de Noticias Caracol. Lo más probable es que ese sea el derrotero con el que gobernaría si resulta electo presidente de la República.

En el ya viral encontronazo con la periodista Abelardo de la Espriella dejó ver el verdadero talante con el que gobernaría en caso de que los colombianos cometan el grave error de votarlo. Amenazó con “dar de baja” a quienes protesten y cometan desmanes, además de recuperar a sangre y fuego los territorios en los que grupos de narcoguerrillas fungen como la autoridad forzadamente legítima, a pesar de su condición de ilegales. Todo indica que el propósito final de desplazar a millones de campesinos está en que una vez esas tierras sean abandonadas pasen a manos de terratenientes y mafiosos. Volvamos al choque con la periodista.

El abogado fue grosero con la presentadora que le recordó la frase “la ética no tiene nada que ver con el derecho”, sentencia que el penalista defendió con la verborrea propia de abogados que aprenden muy bien a separar los hechos y las acciones inmorales de la responsabilidad jurídica de las mismas. Mientras no se cometa un delito, las actuaciones inmorales se quedan para alimentar el ethos mafioso que la élite tradicional y millones de colombianos validaron.

Que le haya dicho “ignorante” y “venenosa” (malintencionada) a la periodista no deja ver el fondo del asunto: el país está ante el nuevo representante y gestor del “Todo Vale” que Uribe Vélez naturalizó en sus aciagos ocho años de gobierno. Lo dicho por el candidato de la ultraderecha se conecta política, ética y (In) moralmente con la recomendación que lanzó el entonces presidente Uribe: “Les pido a los congresistas que nos han apoyado, que mientras no estén en la cárcel, voten los proyectos del Gobierno.”  El sentido de la frase de Uribe es inmoral, pero jurídica y políticamente válida. Es allí en ese punto en el expresidente antioqueño se encuentra con De la Espriella, el candidato que realmente está apoyando.

Las actividades ilegales de aquellos congresistas iniciaron siendo inmorales y terminaron traspasando la frontera jurídica que De la Espriella traza y que deja el ver carácter ladino con el que asume la corrupción y el crimen el perfumado abogado y que nos recuerda el Todo Vale que inoculó Uribe Vélez en las institucionalidades públicas y privadas. Eso explica la conexión ético-política y moral que hay entre Uribe y De la Espriella, el candidato que más le gusta al expresidente y expresidiario.

De la Espriella revivió el caso de los acosos sexuales que sacudieron las dinámicas de Noticias Caracol. Esto dijo: “los supuestos acosos en Caracol. Hay que ver si eso trascendió la barrera de la ilegalidad o se quedó en la inmoralidad…”.

El vocablo “supuestos” hace parte de la jerga periodística y jurídica, usado por los periodistas para evitar demandas y por los abogados, como De la Espriella, para minimizar la gravedad de los acosos sexuales que ocurrieron al interior del Noticias Caracol. Olvida el abogado que los presentadores-periodistas señalados de violentar a varias compañeras salieron del informativo, lo que confirma que las denuncias tenían el asidero inmoral y la ilegalidad suficientes como para que los señalados de incurrir en esas graves conductas ya no hagan parte del equipo periodístico que los arropó por años.

Abelardo de la Espriella es la fiel copia de Álvaro Uribe. Si para Paloma Valencia el expresidente es su “padre”, para el político antioqueño el perfumado y violento abogado es su “ahijado”.

Adenda: no creo que se trate de una salida en falso del candidato de la derecha. Parece más bien un acto premeditado- parte del guion- con el que el uribismo sigue jugando a dos bandas. En segunda vuelta veremos si Paloma Valencia fue el comodín y de la Espriella el As bajo la oscura y sucia manga del Señor de las Sombras.  





viernes, 3 de julio de 2026

LAS SIETE RAYAS O MARCAS DEL TIGRE


Por Germán Ayala Osorio

El tenso ambiente con el que se dio inicio al empalme entre los comisionados del gobierno saliente y entrante expresa con preocupante claridad el nivel de animadversión generado entre las huestes petristas y abelardistas comprometidas en la transición del poder que al parecer no se dará de manera serena. Que el presidente electo se niegue a reunirse con Petro confirma el talante pendenciero, poco diplomático, infantil y ridículo del nuevo inquilino de la Casa de Nariño.

Más allá de esas evidencias personales veo por lo menos siete marcas, luces o rayas que rodean el origen académico, la personalidad y el proyecto político que defenderá y aplicará el nuevo presidente de la República.

De la Espriella Otero estudió derecho en una universidad que lleva el nombre de un esclavista: la Sergio Arboleda. De esa misma alma máter egresaron Iván Duque Márquez, el subpresidente y el exfiscal Francisco Barbosa. El ministro de Hacienda del nuevo gobierno, Miguel Gómez Martínez fue vicerrector de esa misma institución. Si bien las universidades no definen y mucho menos son responsables de las decisiones y el comportamiento de sus egresados, la filosofía y la institucionalidad derivada de la operación de la institución educativa suelen dejar marcas e incluso inspirar derroteros éticos y morales de quienes pasaron por sus aulas. Insisto: lleva el nombre de un esclavista y ese no es asunto menor.

La segunda luz o raya (roja, en cualquier caso) está atada a lo que ya el país está viendo: la anuencia y cofradía de las empresas mediáticas que de manera temprana optaron por no vigilar y mucho menos examinar y criticar, como les corresponde deontológicamente, al nuevo gobierno. Ni la vida privada del mandatario electo y mucho menos sus decisiones administrativas y políticas pasarán por la “guadaña” ideológica que usaron contra Petro durante cuatro años. Por ser una invención mediática, De la Espriella gozará de la autocensura periodística, lo que asegurará una larga luna miel entre la Casa de Nariño y las empresas mediáticas.

La tercera raya está atada al protagonismo de su fórmula vicepresidencial pues manda un mensaje preocupante: las decisiones macroeconómicas las tomará en adelante el vicepresidente José Manuel Restrepo Abondano, de la mano de Fedesarrollo y otros tanques de pensamiento, lo que confirmaría los temores que en varios sectores de la opinión circulan alrededor de la capacidad del presidente electo para comprender el estado de las finanzas públicas, entre otros asuntos estatales que como jefe de Estado debería de dominar con algún grado de suficiencia. Esos miedos tienen asidero en el pobre discurso de Abelardo de la Espriella Otero. Va quedando claro que tiene deficiencias para hilar las ideas, lo que lo hace ver cantinflesco e indocto en temas álgidos que como presidente debería de dominar.

La cuarta marca (un rojo encendido) tiene que ver con el burlesco saludo militar con el que se comunica y relaciona con militares y policías y se despide de reuniones entre civiles. Ese saludo se ve fingido e infantil, lo que le quita seriedad al mandatario electo y lo que es peor, erosiona su condición civil, asunto que por supuesto compromete el carácter de la figura presidencial que representará por cuatro años y que de manera tácita debería de negar el carácter de combatiente o militar. El asunto es que De la Espriella simula no ser un civil cada que levanta su mano derecha.

La quinta raya nos remite a la campaña y al uso de la imagen del “tigre”, un felino salvaje (no domesticado) que a pesar de que no hace parte de nuestra fauna, los ciudadanos asocian su vida con fiereza. El nicho ecológico del tigre expresado en la cadena trófica da cuenta de un depredador. “El tigre desempeña un papel crucial como depredador tope en su ecosistema. Al ubicarse en la cúspide de la cadena alimentaria, controla las poblaciones de presas y mantiene el equilibrio natural de las especies en su hábitat. Su presencia garantiza la salud de los ecosistemas al regular el número de herbívoros y evitar el sobrepastoreo de vegetación”. Después de la campaña electoral, De la Espriella insiste en su conducta therian, asunto que suma a la consolidación del relato que da cuenta de un presidente al que la gente ve como poco serio. En política y en la actual coyuntura, Abelardo de la Espriella se auto percibe como un “Tigre” que ruge y amenaza con “destripar” a la izquierda y a todo aquel que piense distinto.

La sexta luz (aún más roja) advierte sobre una lucha entre moral religiosa y ética. Designar como ministra de educación a Vivian Morales confirma la existencia de ese conflicto entre esos dos determinantes humanos. Morales se opone a que las parejas del mismo sexo puedan adoptar. “Hay que sacar a Marx de la educación y meter a Dios. Hay que meter a Dios en la educación”, señaló la entrante ministra. Sin duda alguna, los comportamientos y prácticas atadas al ejercicio de la eticidad y la misma laicidad del Estado están seriamente amenazadas con lo dicho por Morales. No habrá lugar para los ateos, agnósticos y pensadores liberales. ¿Habrá santas inquisiciones en colegios y universidades? ¿Se quemarán libros y quizás impíos en plaza pública?

Y la última luz (aún más fuerte y encandilante) tiene que ver con la sumisión a los Estados Unidos del pederasta, violador y convicto presidente Donald Trump. Al ser ciudadano “americano”, De la Espriella está obligado moral y políticamente a defender los intereses de ese país. Su juramento así lo estipula. No es un asunto menor que la relación Trump-De la Espriella gire en torno a la probada inmoralidad del primero y al particular sentido y valor que el presidente colombiano le da a la ética. Recordemos que dijo que “la ética nada tiene que ver con el derecho”. No se trata de una frase desafortunada: estamos ante una postura de vida, para el caso profesional, que, por supuesto no está alejada de su condición como individuo.

En el 2030 sabremos los efectos y los daños que esas 7 marcas dejaron en la sociedad y en la nación. Lo cierto es que antes de posesionarse, De la Espriella, el infantil y ridículo therian, genera miedo por su condición de fiera depredadora. ¿Sobreviviremos?

 

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