Por Germán Ayala Osorio
Noticias Caracol es una empresa
mediática y un actor político que tiene como tarea informar sobre lo que
acontece en Colombia, el mundo y por supuesto en la capital del país. Pero tiene
otro propósito: proteger la imagen del alcalde Mayor de Bogotá, Carlos
Fernando Galán. Problemas como el manejo ineficiente de las basuras, la
galopante inseguridad que asusta a los capitalinos y los efectos que dejan las
lluvias torrenciales en las vías de la capital acosan al alcalde Mayor de Bogotá.
Galán se presenta como un líder técnico y un ejecutor, pero los hechos son tan
tozudos que su administración enfrenta problemas de legitimidad social, lo que
aporta a la consolidación de una imagen negativa frente a la ciudadanía
bogotana.
Para cuidar la imagen del burgomaestre
distrital los periodistas de este medio y de otros acuden a eufemismos para garantizar
que Galán termine su mandato con una imagen positiva entre la opinión pública. Cuando
por cuenta de copiosas lluvias colapsan las vías y se inundan las barriadas,
entonces los periodistas de Caracol apelan a rebuscados eufemismos para
minimizar los efectos sociales y políticos de los desbordamientos. Entonces,
hablan de “encharcamientos”, cuando lo que realmente está ocurriendo son vías
inundadas y zonas anegadas. Más recientemente, el mismo medio, para describir
la misma situación usó el término “espejo de agua”. En la cuenta de X de
ÚltimaHoraCaracol se leyó lo siguiente: “Debido a la intensidad de
lluvias que se han presentado en el sector, en el Portal 80 hay un alto espejo de agua que afecta la operación
de los buses troncales y alimentadores”.
Con la acción eufemística el
medio deconstruyó el hecho noticioso. No se trata de un inocente y desprevenido
ejercicio sinonímico del redactor con el que se acercó al discurso ambiental
(técnico). No, claramente se intenta confundir a las audiencias acostumbradas a
escuchar y leer “inundaciones, anegamientos o desbordamientos”.
La expresión “espejo de agua” es usada
en el ámbito de la ecología y la agricultura, entre otras disciplinas y ámbitos
para referirse a “una superficie de agua plana y tranquila que refleja
la luz y los objetos a su alrededor. A menudo se encuentra en la naturaleza,
como en ríos, lagos, estanques y océanos, pero también puede ser
creado artificialmente en fuentes y estanques ornamentales”. Insisto: la
extrapolación del sentido del término “espejo de agua” para informar de los
efectos negativos que dejan copiosas lluvias en las arterias viales de Bogotá
está atada al compromiso de cuidar la imagen del acalde Galán.
En Colombia el uso de eufemismos
es muy común. Durante el gobierno del inefable Iván Duque Márquez se quiso
naturalizar el uso del vocablo “homicidios colectivos” en lugar de masacres,
para minimizar los impactos negativos que genera el uso de este último término.
Quizás el más común de los
eufemismos es “falsos positivos”, con el que se evita calificar como crímenes
de Estado, ajusticiamiento de civiles inermes o ejecuciones extrajudiciales
perpetradas por militares y policías en cumplimiento de órdenes expresas de comandantes
que pedían “litros de sangre” y espetaban, a “mí no traiga detenidos”; y las de
miembros de la cúpula militar a los que Uribe les exigía “más y mejores
resultados operacionales”.
Durante los aciagos ocho años de
Uribe, José Obdulio Gaviria, uno de sus más fieles escuderos le propuso al país
que no se hablara más de “desplazados o de desplazamiento forzado”, práctica
oficial atada a la aplicación de la Seguridad Democrática”. Gaviria quiso
acuñar el concepto de “migrantes internos”.
Los periodistas de Caracol
Noticias no deberían de acercarse a un espejo de agua. No por el riesgo de ahogamiento,
sino porque en la imagen reflejada en lugar del logo de la empresa, aparezca el
de la alcaldía Mayor de Bogotá e incluso, la fotografía de Carlos Fernando
Galán.
Adenda: los ejercicios eufemísticos
de Noticias Caracol me hicieron recordar el grafiti que dice: “nos mean y la
prensa dice que llueve”.