Por Germán Ayala Osorio
Para quienes piensan votar en blanco en la segunda vuelta presidencial va esta columna de opinión. Con este texto de opinión confronto semejante decisión a todas luces inconveniente por todo lo que está en juego. Votar en blanco es igual de indecoroso a darle un voto a De la Espriella, el candidato de la ultraderecha y Uribe.
Si Usted está pensando en votar
en blanco porque no le gustan las propuestas de Cepeda y De la Espriella,
déjeme decirle que esa postura deviene cobarde y complaciente con el proyecto
autoritario (fascista)
que encarna el abogado y amigo del testaferro del régimen venezolano, Alex Saab.
Ante la posibilidad de que el
país empiece a recorrer los caminos autoritarios y con visos fascistas que hoy
recorren ecuatorianos, chilenos, salvadoreños y argentinos, votar en blanco o
quedarse en casa constituye una decisión cobarde y mezquina a sabiendas de los
daños irreparables que generará en materia social, política, ecológica y ambiental un gobierno
presidido por quien claramente se alineará con los inmorales principios de la doctrina
Donroe y todo lo que representa el pederasta y convicto presidente de los
Estados Unidos, Donald Trump.
Si Usted siente desprecio por Cepeda
por ser el candidato del gobierno con el que Usted tiene razones suficientes para
castigarlo en las urnas, tómese un momento para comprender los mayores riesgos
para las libertades ciudadanas y los derechos civiles que representa el
proyecto autoritario de Abelardo de la Espriella.
Trato de imaginar la molestia en contra
de los dos candidatos que pasaron a la final de aquellos connacionales que
piensan votar en blanco. Por ello, se los pongo en estos términos: se trata
de escoger entre una enfermedad cutánea (manejable y curable) y una huérfana
para la cual no hay tratamiento y mucho menos cura. Cepeda, en este caso,
representa la enfermedad epidérmica y De la Espriella, la huérfana y catastrófica.
No son los tiempos del “voto
castigo” y de expresar molestias e incluso animadversiones y prevenciones inoculadas
por la acción mediática hacia el progresismo y el candidato Iván Cepeda Castro.
Que hubo corrupción, nadie lo niega, pero el país no cayó al abismo que pronosticaron
uribistas y anti petristas: “no nos convertimos en Venezuela”, pero hay
riesgo de que con De la Espriella terminemos sobreviviendo como los argentinos
por culpa de Milei.
Sin exagerar, en la actual
coyuntura millones de colombianos tienen en sus manos la obligación moral y
ético-política de rechazar el proyecto de país que tiene en mente ejecutar
Abelardo de la Espriella, el falso outsider, que nos hará retroceder a
los tiempos del Estatuto de Seguridad del gobierno de Julio César Turbay Ayala.
Por ello, votar en blanco es ayudarle a abrir las compuertas a un proyecto
profundamente antidemocrático.
Si Usted votó por Sergio Fajardo,
le recuerdo lo que espetó de Abelardo de la Espriella antes de la primera vuelta:
“el comportamiento del señor Abelardo de la Espriella es el de un atarván.
Es un tipo machista, vulgar, autoritario e irrespetuoso. Una persona
como él no debería ser presidente de Colombia; puede y tiene posibilidades,
pero yo espero que Colombia no caiga tan bajo…”.
Si por el contrario votó por
Paloma Valencia Laserna, lo más sensato e inteligente que puede hacer es no
acompañar la decisión adoptada por la senadora caucana de “cargarle las maletas”
a De la Espriella.
Si Usted es mujer y tiene unos mínimos
de sororidad con el resto de las mujeres, está en la obligación de votar en contra
de la patanería y el maltrato del ganador de la primera vuelta hacia mujeres
periodistas. A una de ellas, la hostigó sexualmente y al aire para que
agrandara una foto de él, en la que se le veía grande el “paquete”.
“Durante la transmisión, el político de ultraderecha le pidió a Laura
Rodríguez, la única mujer periodista en el panel, que viera en un celular una
foto con la cual, dijo, se ganó “unos buenos votos bien bacanos (buenos)
del electorado femenino”. Aludía a que allí se observaba, según él, el
tamaño de sus genitales. ¿Qué ves allí, cariño, ven? Acércala a ver qué
ves”, le dijo el candidato a Rodríguez. Ella no hizo ningún comentario, y él
insistió: “No, mi amor, pero qué más ves, no seas tímida”. Días después, cuando
dicho fragmento se hizo viral, la periodista aseguró que se había sentido
“vulnerada, acosada y asqueada”.
Sin duda alguna, De la Espriella irrespetó
al conjunto de las mujeres. En reciente fallo de tutela, la jueza 129 Penal Municipal
con Función de Conocimiento le ordenó al candidato “reconocer expresamente
la importancia de la participación de las mujeres en el proceso democrático y
electoral, reconociendo que los criterios para sufragar de estas obedecen a su
inteligencia, discernimiento y opinión”.
Adenda: con el mensaje de
felicitación del presidente de los Estados Unidos al candidato Abelardo de la
Espriella se ratifica el interés de los gringos por tener en la Casa de Nariño
a la “marioneta” perfecta para alcanzar los falsos objetivos planteados en el Escudo
de las Américas. De ganar la segunda vuelta De la Espriella, Colombia volverá a
ser el patio trasero en el que los gringos defecan sus siempre inmorales
programas de intervención, cooperación y vigilancia.