martes, 2 de junio de 2026

ES DE COBARDES Y COMPLACIENTES VOTAR EN BLANCO

 



Por Germán Ayala Osorio

Para quienes piensan votar en blanco en la segunda vuelta presidencial va esta columna de opinión. Con este texto de opinión confronto semejante decisión a todas luces inconveniente por todo lo que está en juego. Votar en blanco es igual de indecoroso a darle un voto a De la Espriella, el candidato de la ultraderecha y Uribe.

Si Usted está pensando en votar en blanco porque no le gustan las propuestas de Cepeda y De la Espriella, déjeme decirle que esa postura deviene cobarde y complaciente con el proyecto autoritario (fascista) que encarna el abogado y amigo del testaferro del régimen venezolano, Alex Saab.

Ante la posibilidad de que el país empiece a recorrer los caminos autoritarios y con visos fascistas que hoy recorren ecuatorianos, chilenos, salvadoreños y argentinos, votar en blanco o quedarse en casa constituye una decisión cobarde y mezquina a sabiendas de los daños irreparables que generará en materia social,  política, ecológica y ambiental un gobierno presidido por quien claramente se alineará con los inmorales principios de la doctrina Donroe y todo lo que representa el pederasta y convicto presidente de los Estados Unidos, Donald Trump.

Si Usted siente desprecio por Cepeda por ser el candidato del gobierno con el que Usted tiene razones suficientes para castigarlo en las urnas, tómese un momento para comprender los mayores riesgos para las libertades ciudadanas y los derechos civiles que representa el proyecto autoritario de Abelardo de la Espriella.

Trato de imaginar la molestia en contra de los dos candidatos que pasaron a la final de aquellos connacionales que piensan votar en blanco. Por ello, se los pongo en estos términos: se trata de escoger entre una enfermedad cutánea (manejable y curable) y una huérfana para la cual no hay tratamiento y mucho menos cura. Cepeda, en este caso, representa la enfermedad epidérmica y De la Espriella, la huérfana y catastrófica.

No son los tiempos del “voto castigo” y de expresar molestias e incluso animadversiones y prevenciones inoculadas por la acción mediática hacia el progresismo y el candidato Iván Cepeda Castro. Que hubo corrupción, nadie lo niega, pero el país no cayó al abismo que pronosticaron uribistas y anti petristas: “no nos convertimos en Venezuela”, pero hay riesgo de que con De la Espriella terminemos sobreviviendo como los argentinos por culpa de Milei.

Sin exagerar, en la actual coyuntura millones de colombianos tienen en sus manos la obligación moral y ético-política de rechazar el proyecto de país que tiene en mente ejecutar Abelardo de la Espriella, el falso outsider, que nos hará retroceder a los tiempos del Estatuto de Seguridad del gobierno de Julio César Turbay Ayala. Por ello, votar en blanco es ayudarle a abrir las compuertas a un proyecto profundamente antidemocrático.

Si Usted votó por Sergio Fajardo, le recuerdo lo que espetó de Abelardo de la Espriella antes de la primera vuelta: “el comportamiento del señor Abelardo de la Espriella es el de un atarván. Es un tipo machista, vulgar, autoritario e irrespetuoso. Una persona como él no debería ser presidente de Colombia; puede y tiene posibilidades, pero yo espero que Colombia no caiga tan bajo…”.

Si por el contrario votó por Paloma Valencia Laserna, lo más sensato e inteligente que puede hacer es no acompañar la decisión adoptada por la senadora caucana de “cargarle las maletas” a De la Espriella.

Si Usted es mujer y tiene unos mínimos de sororidad con el resto de las mujeres, está en la obligación de votar en contra de la patanería y el maltrato del ganador de la primera vuelta hacia mujeres periodistas. A una de ellas, la hostigó sexualmente y al aire para que agrandara una foto de él, en la que se le veía grande el “paquete”. “Durante la transmisión, el político de ultraderecha le pidió a Laura Rodríguez, la única mujer periodista en el panel, que viera en un celular una foto con la cual, dijo, se ganó “unos buenos votos bien bacanos (buenos) del electorado femenino”. Aludía a que allí se observaba, según él, el tamaño de sus genitales. ¿Qué ves allí, cariño, ven? Acércala a ver qué ves”, le dijo el candidato a Rodríguez. Ella no hizo ningún comentario, y él insistió: “No, mi amor, pero qué más ves, no seas tímida”. Días después, cuando dicho fragmento se hizo viral, la periodista aseguró que se había sentido “vulnerada, acosada y asqueada”.

Sin duda alguna, De la Espriella irrespetó al conjunto de las mujeres. En reciente fallo de tutela, la jueza 129 Penal Municipal con Función de Conocimiento le ordenó al candidato “reconocer expresamente la importancia de la participación de las mujeres en el proceso democrático y electoral, reconociendo que los criterios para sufragar de estas obedecen a su inteligencia, discernimiento y opinión”.

Adenda: con el mensaje de felicitación del presidente de los Estados Unidos al candidato Abelardo de la Espriella se ratifica el interés de los gringos por tener en la Casa de Nariño a la “marioneta” perfecta para alcanzar los falsos objetivos planteados en el Escudo de las Américas. De ganar la segunda vuelta De la Espriella, Colombia volverá a ser el patio trasero en el que los gringos defecan sus siempre inmorales programas de intervención, cooperación y vigilancia.

LOS VISOS FASCISTAS DE ABELARDO DE LA ESPRIELLA





Por Germán Ayala Osorio

 

El proyecto de país que encarna Abelardo de la Espriella tiene visos fascistas porque recoge, entre otros elementos, el discurso y las prácticas arribistas, clasistas, racistas y aporofóbicas que nos identifican como una sociedad premoderna y cuasi primitiva por la fuerza de la tradición de esas y otras taras civilizatorias. El candidato de la ultraderecha  y Uribe habló de "destripar" a la izquierda. 

No olvidemos las recientes condenas contra Henry Alexis Velasco Rodríguez y Fabiola Rubiano por racismo y hostigamiento. El primero, arremetió contra un guarda de tránsito en la capital del Valle del Cauca por el color ébano de su piel; y la segunda, por llamar “simio” a la vicepresidenta Francia Márquez Mina. A lo que hay sumar los constantes episodios de “Usted no sabe quién soy yo” que se hicieron virales en las redes sociales. Baste con recordar el caso de la “Dra Liliana”, quien discriminó a un repartidor de pizza. Esa es la Colombia que votó masivamente a favor de De la Espriella. Ese es el caldo de cultivo en el que se incubó y se sigue incubando el fascismo criollo. 

Por supuesto que De la Espriella encarna ideas totalitarias y fascistas. Su discurso es violento, básico y alejado de cualquier posibilidad de entablar procesos comunicativos atados a lo expresado en la Teoría de la Acción Comunicativa de Habermas. Con él, la comunicación siempre fracasará. Pero el peligro que representaría un eventual gobierno en manos del abogado y amigo del testaferro del régimen venezolano, Alex Saab está atado al apoyo que recibiría de sectores societales que por supina ignorancia o decisión de vida exhiben uno o varios de los rasgos del fascismo de los que habló Umberto Eco.

En adelante hago un ejercicio de extrapolación de algunos de los 14 rasgos que el escritor le entregó al mundo sobre el “fascismo original” con el propósito de ancorarlos a las taras civilizatorias que arrastramos de tiempo atrás como colectivo, fuente de poder y vida al proyecto autoritario que en tres semanas puede instalarse en la Casa de Nariño.

El miedo a la diferencia, que para el caso nuestro se traduce en odio hacia indígenas, negros y campesinos, pueblos y comunidades que Petro y su gobierno le devolvieron protagonismo, dignidad y el valor cultural que el neoliberalismo uribista les arrebató en 25 años; el pacifismo, esto es, quienes hablen de paz y propongan salidas negociadas al conflicto armado interno y las disímiles expresiones de violencia en urbes como Cali, Bogotá y Medellín fundadas en la segregación. A pesar de que la guerra y la paz hacen parte de la misma moneda, cada que un fascista la lanza al aire, ésta siempre cae del lado de la confrontación armada.

El desprecio de los débiles de parte de aquella élite aristocrática y militarista que lleva más de 50 años apostándole a la guerra total, fina estrategia para concentrar la tierra en pocas manos, eliminar a las comunidades rurales o desplazarlas forzadamente. Por supuesto que los Señores de la Guerra hablan de negocios con los miembros de esa élite porque la guerra es un lucrativo negocio. Y finalmente, las prácticas y el discurso machista del que se desprenden la misoginia, la homofobia y la transfobia.

Colombia está a tres semanas de volver a votar- ya lo hizo en primera vuelta- por un proyecto de país que nos condenaría a naturalizar todas las formas de violencia física y simbólica en nombre de quienes profesan un incontrastable odio hacia todo lo que les parezca diferente y contrario a la tradición y a las finas costumbres aristocráticas. El proyecto de Abelardo de la Espriella incluye, por supuesto, el sometimiento de los ecosistemas naturales-históricos a las lógicas de un desarrollismo avasallante y perturbador: el modelo de la gran plantación, la minería, legal e ilegal, el fracking, la potrerización de selvas y la inseguridad alimentaria son la prioridad para este abogado. En esa idea de país confluyen quienes siempre vieron a las selvas como obstáculos para los procesos de modernización urbana.


ERRORES DE LA CAMPAÑA CEPEDA PRESIDENTE

 




Por Germán Ayala Osorio

La victoria en primera vuelta del proyecto autoritario, chabacán y neoliberal que encarna Abelardo de la Espriella es el fruto de unas muy precisas circunstancias contextuales, incluidos por supuesto los intereses y la injerencia de los Estados Unidos y claro, los de los banqueros colombianos que están detrás de la campaña del abogado, defensor y amigo del testaferro del régimen venezolano, Alex Saab.

1.     El papel de las empresas mediáticas. Han sido cuatro años de desinformación y generación de miedos, odios e incertidumbres. Como nunca, el periodismo se puso al servicio del viejo Establecimiento para minimizar, enlodar, debilitar y deslegitimar al gobierno Petro. En primera vuelta mucha gente salió berraca a votar en contra del fantasma que Uribe y sus secuaces crearon y recrearon: el comunismo o el neocomunismo. Normalmente, cuando se cree en espíritus o fuerzas espectrales es porque hay altos niveles de ignorancia, estupidez o simplemente la decisión de negarse a encontrar explicaciones racionales al fenómeno. ¿Si no nos convertimos en Venezuela, no hubo expropiación o nacionalización de la banca o de multinacionales y los indicadores económicos hablan de un manejo responsable de la economía, por qué siguen creyendo y repitiendo como loros que Cepeda es un neocomunista?

 

2.     La campaña Cepeda presidente. La derrota en primera en vuelta puso en evidencia varios yerros que bien la pena listar: el primero, la excesiva confianza en que derrotarían el 31 de mayo pasado al candidato de la ultraderecha y el uribismo. Fue tanta la confianza, que Cepeda sale en un video con un "mensaje a la Nación", como si se tratara del jefe del Estado, mientras que el “Tigre de Temu” vociferaba lugares comunes y mentía descaradamente sobre su “independencia política”. Y el segundo, haber priorizado las intervenciones en plaza pública sobre las redes sociales que son el hábitat natural de millones de jóvenes que no gustan de escuchar rollos filosóficos o discursos largos: quieren videos cortos, bien logrados, espectaculares, así como una imagen "fresca" de los candidatos. Frente a la narrativa mediática y del uribismo que Cepeda es un líder neocomunista faltó contundencia de parte del candidato progresista y de la misma campaña al momento de desmentir ese falso relato. Tímidamente Cepeda explicó que con el sistema capitalista se podría superar la pobreza y la desigualdad. Se falló nuevamente en lo más vital hoy en el mundo: comunicar-informar-seducir-desmentir. 

 

3.     Cepeda no es Petro. El presidente Petro es carismático, popular, populista y cercano al pueblo. Esto último le brota natural, no se trata de una impostura. Cepeda es todo lo contrario: es poco carismático y no muy dado a los abrazos con la gente. No se ve cercano al pueblo. Su rostro adusto y el hablar pausado, sin la fuerza ilocutiva y perlocutiva de Petro terminó por enfriar las relaciones con el pueblo que supo tejer muy bien el presidente de la República en cuatro años de mandato. Los asesores de Cepeda no supieron manejar esa realidad y dejaron que el candidato simplemente fuera él, cuando en política hay que apelar a las simulaciones en especial cuando se carece de carisma. Que Cepeda es menos provocador que Petro es verdad. Más reflexivo, académico y quizás menos terco, pero en estas instancias y frente a una campaña tan agresiva como la que diseñaron los asesores de Abelardo de la Espriella, se debió proceder de otra manera.

 

La ultraderecha se manifestó el domingo 31 de mayo: sus voceros, líderes y financiadores quieren llevar al país por los caminos que ya recorren los chilenos, ecuatorianos, salvadoreños y argentinos. Y para lograrlo deberán reversar todos los avances logrados por el gobierno Petro. Sobre este último asunto podrían concentrarse los generadores de contenido que están con la campaña Cepeda presidente. Por supuesto que se trata de un proyecto totalitario, desarrollista y neoliberal, lo que supone el uso de disímiles formas de violencia simbólica y física contra todo lo que huela a progresismo, derechos y libertades, y a cuidado de la Naturaleza. Lo más probable es que una vez en la Casa de Nariño, De la Espriella ordene dar “balín” y por esa vía se logre el desplazamiento forzado de campesinos como estrategia de contrarreforma agraria y se cometan crímenes de Estado (falsos positivos); y los más probable es que se den constantes movilizaciones y protestas sociales enfrentadas con violencia, lo que supondrá la consolidación de un Estado gendarme y asesino con el que se identifica el amigo de Alex Saab. 

lunes, 1 de junio de 2026

¿AHORA SÍ HABRÁ DEBATE?

 




Por Germán Ayala Osorio


Después del tanganazo electoral del 31 de mayo, la campaña y el propio Iván Cepeda despertaron con ganas de debatir con Abelardo de la Espriella, candidato de la ultraderecha y del uribismo. Y se encontraron con tres exigencias de parte de las huestes “abelardistas”: la primera, que Cepeda reconozca los resultados y el triunfo electoral y político; la segunda, que al debate asistan con sus fórmulas vicepresidenciales; y la tercera, que el debate se haga en las instalaciones de la revista Semana, el cuartel general desde donde los Gilinski catapultaron al ultraderechista que en tres semanas podría convertirse en presidente de la República.

La primera condición resulta apenas lógica pues no existe un reconocimiento explícito de parte de Cepeda alrededor de la legitimidad de Abelardo de la Espriella como contrincante político. Haberse plegado a la postura del presidente de Petro con la que no “aceptó” la victoria parcial de la ultraderecha fue un error garrafal de Cepeda.

Hasta tanto no haya ese reconocimiento público, debate entre los dos no habrá. Y la urgencia por debatir ideas y programas la tiene ahora la campaña del Pacto Histórico. Antes de la primera vuelta, Cepeda era el “chacho” que le puso condiciones a la prensa para ir a debates; ahora es De la Espriella el que tiene la sartén por el mango ante la mirada aún pérdida de Cepeda, fruto del tanganazo que recibió el 31 de mayo y del que tendrá que reponerse rápidamente si de verdad quiere llegar a la Casa de Nariño.

La segunda exigencia de Abelardo de la Espriella confirma los miedos que persiguen al abogado pues sabe de sus vacíos conceptuales y de su desconocimiento de asuntos estructurales que tienen que ver con la operación del Estado y la toma de decisiones sobre la base de la comprensión sistémica de las complejas realidades del país. De la Espriella es un novato en la administración pública que delegará en “expertos neoliberales” las decisiones que le correspondería adoptar como jefe del Estado.

El candidato presidencial de la ultraderecha exige la presencia de las fórmulas vicepresidenciales por una razón y un objetivo: la razón tiene que ver con la confianza que De la Espriella tiene en que José Manuel Restrepo lo respaldará al momento en el que aparezcan en el debate asuntos macroeconómicos que él no entiende y que quizás Cepeda no domina con suficiencia. Restrepo fungirá como el lazarillo en muchos temas y asuntos que De la Espriella desconoce.

En cuanto al objetivo, este está claro: exponer públicamente a Aída Quilcué para que sea devorada por las audiencias y la prensa de derecha que la odian por ser mujer indígena y no haberse graduado en las prestigiosas universidades privadas en las que estudió y trabajó la fórmula vicepresidencial de Abelardo de la Espriella. Cuestionarán su vestimenta, la dicción y las respuestas que dé, desde el racismo y el clasismo que acompañan a los “abelardistas”; justamente, con esas taras civilizatorias De la Espriella conquistó a cientos de miles de colombianos que sienten la misma animadversión a todo lo que huela a indígena, comunidad, ancestralidad y defensa de la Madre Tierra.

De la Espriella es una figurita electoral. Un falso outsider inflado por la espectacularidad de los videos, la contundencia de su mensaje anti-progresismo, anti-Petro y anti-izquierda. Su discurso de odio caló en las audiencias que la prensa hegemónica le moldeó durante cuatro años de señalamientos y cuestionamientos al gobierno. Como sucedió con Álvaro Uribe años atrás, De la Espriella es un fenómeno mediático alimentado por las nuevas condiciones que impone la postverdad, la estupidización de sectores de la opinión y la necesidad de sectores del Establecimiento de recuperar la Casa de Nari para desde allí echar para atrás los avances y las medidas adoptadas por el gobierno Petro en materia de reforma agraria y la recuperación de predios a través de la SAE. En el fondo, violentar física y simbólicamente los procesos de empoderamiento y consolidación de lo comunitario que Petro impulsó en territorios rurales. De la Espriella habló de “destripar”. 

Cepeda no aceptó el debate con las fórmulas vicepresidenciales. "Es entre él y yo. Es un duelo". Le corresponde al "tigre de Temu" decidir. 

Adenda: que alguien le diga a Iván Cepeda que no se desgaste discutiendo bobadas. Que De la Espriella use la camiseta de la Selección Colombia es un detalle menor. Quedan tres semanas para hacer alianzas, ajustes y diseñar una estrategia mediática (incluida las redes). Hay que evitar que el país caiga en manos de los fascistas que están detrás de la campaña de Abelardo de la Espriella, el Bukele criollo que puede llevar al país por los caminos dictatoriales que hoy recorren los pueblos de El Salvador, Argentina, Ecuador y Chile. 

PALOMA VALENCIA, LA PRESIDENTA QUE NO FUE

 



Por Germán Ayala Osorio

 

Paloma Valencia Laserna, la mujer que soñó con ser la primera mujer presidenta, ofreció su respaldo, como persona, al candidato presidencial ganador de la primera vuelta, Abelardo de la Espriella (ADLA). Le cargará las maletas al ladino abogado para, según ella, “derrotar al neocomunismo de Cepeda y Petro”.

De manera errada, Paloma Valencia cree posible deslindarse de su rol político y de la militancia al Centro Democrático, partido que, por supuesto está detrás del triunfo de ADLA y que, en caso de ser electo presidente de la República, lo acompañará como fuerza política y bancada desde el Congreso. No solo cae en ese error, sino que insiste en hablar de “neocomunismo”, vocablo que acuñó su mentor y “progenitor político”, Álvaro Uribe con el que siguen asustando incautos y pendejos.

Valencia Laserna fue abandonada y desechada por el uribismo y su propio “padre”, el expresidente y expresidiario Álvaro Uribe Vélez por su condición de mujer. En un país de “machitos” que se la pasan pensando en cuál de todos la tiene más grande, las mujeres cuentan como adornos, objetos sexualizados o simples referencias a los roles de madres, esposas y cocineras.

El acordado desplome de la candidatura de Valencia Laserna estuvo atado a la necesidad de la ultraderecha de enfrentar el discurso pacifista y el perfil filosófico de Iván Cepeda con la exhibicionista masculinidad y el talante de macho cabrío de Abelardo de la Espriella, el clásico metrosexual que mimetiza sus miedos, vacíos conceptuales y ordinariez, con una elegancia posuda y fatua. Lo más probable es que esta sea la primera y última aventura electoral de Paloma. Ojalá se siente a hacer el balance. A lo mejor llega a la conclusión que ella es una mujer machista, clasista, racista, aporofóbica y ahora, con visos fascistas.

Para la actual campaña electoral, Paloma Valencia fue el comodín y distractor con el que Uribe jugó a dos bandas y ganó: puso en la final al abogado cordobés. El departamento de Córdoba es el territorio en el que por años el político antioqueño ha tenido influencia en el poder político local.

Contrario a lo que piensan muchos, el uribismo no resultó derrotado en esta primera vuelta. El uribismo mutó por dos razones: Uribe está salida y el Establecimiento necesita remplazarlo y encontraron en Abelardo de la Espriella al machito perfecto para recoger el pérfido legado del salgareño; y dos, por las presiones del gobierno de Donald Trump para que Colombia se alinee con los gobiernos fascistas de Ecuador, Honduras, Chile y Argentina.

En una sociedad machista y con sólidos visos de misoginia como la colombiana, las mujeres, sean de izquierda o derecha, deben de luchar contra esas circunstancias culturales (verdaderas taras civilizatorias) y lo que resulta peor, contra su propia docilidad y condescendencia frente a los machitos que las ungieron y dieron la oportunidad de soñar con ser presidentas, como los casos de Paloma Valencia y María Fernanda Cabal. Esta última también maltratada, usada y desechada por Uribe y otros integrantes del partido Centro Democrático. Ambas insisten en llamar Presidente a su amoroso victimario electoral. Tanta mansedumbre es el talón de Aquiles de estas y de otras mujeres que siguen venerando a machitos insulsos y violentos como el expresidente y el ganador de la primera vuelta presidencial.

Colombia necesita con urgencia liderazgos femeninos sin ataduras masculinas de ningún tipo. Mujeres capaces de repensar las relaciones Hombre-Mujer, lo que debe traducirse en serios cuestionamientos al vigente sistema patriarcal que las tiene sometidas de tiempo atrás. Y por supuesto, revisar y cambiar las maneras como el ser humano se viene relacionando con la Naturaleza.

 

ES DE COBARDES Y COMPLACIENTES VOTAR EN BLANCO

  Por Germán Ayala Osorio Para quienes piensan votar en blanco en la segunda vuelta presidencial va esta columna de opinión. Con este text...