Por Germán Ayala Osorio
Definido el gabinete ministerial y
a pocos días de la posesión en un escenario privado, el gobierno entrante hace
alarde del perfil neoliberal (privatizar el Estado) que orientará la gestión presidencial,
al que se suma, por supuesto, la intención clara de reversar todas las medidas
que vía decreto adoptó el gobierno Petro en materia de tierras y seguridad
alimentaria. Eso en lo que respecta al Ejecutivo. Al interior del Congreso la bancada
antiderechos que representa a De la Espriella presentará un proyecto de reforma
a la constitución con el fin de penalizar nuevamente el aborto. De nuevo los “provida”
cercenando los derechos de las mujeres a decidir sobre sus cuerpos y la
maternidad.
A la llamada puerta giratoria,
característica de los gobiernos neoliberales de Gaviria, Uribe, Santos y Duque,
ya apeló De la Espriella con varios de sus nombramientos. Ejemplo de lo
anterior es la ministra de Salud, Ana María Vesga. La designación de Vesga en
la cartera de Salud confirma ese perfil neoliberal, pero sobre todo deja ver la
bajísima estatura moral, ética e institucional del gobierno entrante.
La exministra Corcho señaló que “designar
a Ana María Vesga, vocera de ACEMI, gremio de las EPS denunciadas por
corrupción en salud, como ministra de Salud es un insalvable conflicto de
interés y una afrenta a la salud del pueblo colombiano, de los
pacientes, de los trabajadores de la salud”.
Vesga no fungirá como ministra de
Salud, sino como la ministra de las EPS, lo que muy seguramente se traducirá en
que las billonarias deudas que acumularon por irregularidades en el manejo de
los recursos públicos quedarán saldadas, es decir, nadie responderá por
desfalcos y mucho menos por procesos de responsabilidad fiscal. La entrega a
manos llenas para que continúen abusando de la integración vertical estará
asegurada.
Aquel relato que señala que la “salud
es un derecho fundamental y no un negocio privado” no se volverá a oír durante
los cuatro años del gobierno del presidente therian. Por el contrario, el nuevo
relato estará acorde con la doctrina neoliberal que, aplicada a la salud, le
apostaría a incrementar los aportes de los ciudadanos y el recorte de servicios
especializados. Entonces, serán obligados los pacientes a contratar planes
complementarios porque las EPS se dedicarán a la inversión en bolsa y a la
perversa integración vertical. Parte de esas ganancias se destinarán a gastos
personales de los miembros de sus juntas directivas y claro, para financiar al
próximo candidato presidencial que en el 2030 les asegure que el matute con los
recursos públicos continuará.
Se oirá también que "la UPC
no alcanza", todo con el fin de ocultar, de acuerdo con la exministra Corcho,
que “el Gobierno del Cambio aumentó el presupuesto del sector en 51,4% (+25
billones reales) y elevó la UPC del régimen subsidiado en 24,7% por encima de
la inflación”.
Esa es la Patria Milagro que
prometió De la Espriella: un país en el que los pacientes del sistema de salud,
de “pura chiripa” o de milagro lograrán recibir los tratamientos médicos que
les garanticen una vida digna. El sufrimiento de los pacientes continuará porque no les interesa
reformar el sistema de aseguramiento en salud diseñado para enriquecer a los
propietarios y juntas directivas de las EPS.