Por Germán Ayala Osorio
Iván Cepeda ya destapó su carta
vicepresidencial: Aída Quilcué, lideresa indígena del pueblo Nasa. La decisión
de Cepeda ya genera grietas al interior del progresismo y quizás alentará los
conflictos interétnicos ya existentes en el norte del Cauca.
Horas después, el candidato de la
ultraderecha, Abelardo de la Espriella hizo lo propio: anunció que su fórmula
vicepresidencial será José Manuel Restrepo, exministro de Hacienda del Gobierno
de Iván Duque. Restrepo es un consagrado neoliberal. Falta que la candidata de
la derecha uribizada, Paloma Valencia le informe al país si Juan Daniel Oviedo
aceptó o no ser su vicepresidente. La invitación al exconcejal de Bogotá y exdirector
del DANE se entiende como el esfuerzo desesperado del uribismo de “acercarse o parecer de centro” para matizar que Valencia Laserna es la candidata de la derecha y de la ultraderecha.
Hablemos de José Manuel Restrepo.
Se trata de un economista de la universidad del Rosario, con una maestría en
Economía de la London School of Economics, especialización en Alta Gerencia en
Inalde y doctorado en Dirección de Instituciones de Educación Superior por la
Universidad de Bath en el Reino Unido. Restrepo tiene, además de los títulos
académicos que la derecha neoliberal exige para ser ministro de Hacienda e
incluso presidente de la República, el convencimiento de las bondades de las
recetas del FMI y la aplicación de lo prescrito en el Consenso de Washington.
De llegar a la Casa de Nariño
Abelardo de la Espriella, de la mano de su fórmula vicepresidencial, los
procesos de “desprivatización” del Estado que echó a andar el gobierno Petro
quedarán suspendidos e incluso reversados porque la intención es retornar a la
captura privada y mafiosa del Estado para que siga operando al servicio de una
élite mezquina y precapitalista que se esconde detrás de la ortodoxia económica
(bajos salarios, desregulación laboral, la mano invisible del mercado y control
de la inflación) para justificar la pobreza, la desigualdad, la corrupción y la
baja productividad.
Restrepo demandó ante el Consejo
de Estado el incremento del salario mínimo. Para argumentar su solicitud ante
el alto tribunal de lo contencioso apeló al mismo argumento atado a la ortodoxia
económica en la que milita: sería catastrófico para el país en materia de
inflación. Esto dijo en su cuenta de X, una vez conocida la decisión del presidente
Petro: “A demandarlo, en beneficio del 90 % de los colombianos que se ven
afectados por la medida del día de hoy del Gobierno. No podemos permitir
la destrucción de Colombia sin argumentos de sensatez”. Ya estamos
a 10 de marzo y el país no está destruido.
Lo que el país no puede olvidar es que Restrepo, como ministro de Hacienda es responsable del sobreendeudamiento del país, en condiciones desfavorables, que dejó el nefasto gobierno de Iván Duque Márquez. Una de las deudas adquiridas a corto plazo la pagó el gobierno Petro.
En las mesnadas de la derecha criticaron
fuertemente a Restrepo por haber aceptado la invitación del bravucón candidato presidencial
de ser su fórmula vicepresidencial. Juan Carlos Botero, por ejemplo, señaló en
su cuenta de X: “Entiendo el cálculo político de nombrar a José
Manuel Restrepo vicepresidente de Abelardo de la Espriella. Lo que no entiendo
es que José Manuel Restrepo lo acepte. Con esa sola decisión perdió mi
respeto para siempre. El señor creció en ambición, pero se desplomó en dignidad”.
Huelga recordar que el candidato
presidencial que asegura que “la ética nada tiene que ver con el ejercicio
del derecho” admira a Milei y a Bukele, lo que lo convierte en un político
anti derechos, violento, retardatario y amigo de los agentes del
neoliberalismo, doctrina aplicada en Colombia desde 1990, con los estragos ya conocidos:
pobreza extrema, desigualdad, captura privada y mafiosa del Estado; concentración
de la tierra y la riqueza en pocas manos, desempleo e informalidad
estructurales.
Restrepo está tan feliz con el llamado que le hizo el "Tigre" que ya gritó "firme por la Patria", el ridículo y patriotero eslogan del abogado cordobés. Es posible que en su paso por el nefasto gobierno de Duque haya espetado "ajúa", el grito de batalla del chafarote Eduardo Zapateiro y del propio homúnculo del Iván Duque Márquez.