Por Germán Ayala Osorio
Las actividades criminales del ICE en los Estados Unidos están atadas a la postura supremacista del presidente Trump. Aunque creada en el 2003, el violento comportamiento de sus miembros parece alienarse con el pensamiento del presidente.
Mientras que, en la franja de Gaza, Israel, con el visto bueno de USA, le
apuesta a esclavizar o eliminar al pueblo gazatí, al interior de la tierra del
Tío Sam los agentes del ICE, una especie de estructura para racial, están
interesados en perseguir, estigmatizar, expulsar o eliminar a inmigrantes latinos
considerados malandros, escoria y estéticamente repudiables (gente fea).
En palabras del propio presidente
norteamericano, en referencia al pueblo venezolano: “Son las personas
más feas que he visto en la vida. Son los más feos que he visto. Esta gente es
un desastre, es de lo más feo que vi en mi vida". Ser feo y latino es un grave delito federal en la democracia Trumpista.
Las protestas ciudadanas en varias
ciudades y estados de los Estados Unidos, aunque puntuales, pueden estar
alimentando un descontento generalizado que termine consolidando un movimiento
social y político capaz de poner en riesgo la estabilidad y la legitimidad del gobierno
de Donald Trump. Los ataques y crímenes contra ciudadanos norteamericanos
perpetrados por los agentes de ICE constituyen una muestra clara de la degradación
del sentido de la autoridad de una fuerza que obedece directamente al carácter
dictatorial con el que el presidente está manejando delicados asuntos internos en
su particular objetivo de Make America great again.
Los norteamericanos e incluso los
propios latinos con estatus migratorio legalizado siempre se sintieron orgullosos
de vivir en un país en el que la policía jamás hizo operativos para exigirte el
pasaporte o cualquier otra prueba de ser ciudadano de ese país. Lo máximo que
podrían hacerles era imponer una multa por tener una luz defectuosa del vehículo,
parquear al lado de un hidrante o por violar el límite de velocidad al atravesar
una zona escolar.
Los rasgos latinos e incluso el
tener un inglés con acento despiertan las conductas criminales de los agentes
del ICE, quienes atacan por igual a puertorriqueños, indígenas y afroamericanos
e incluso a ciudadanos gringos que se atrevan a defender a vecinos inmigrantes
con su estatus migratorio regularizado o no.
A pocos meses de iniciar el Mundial
de Fútbol, los operativos del ICE podrían generar miedo y zozobra en turistas y
migrantes que desean ver los partidos programados para jugarse al interior de
los Estados Unidos. Se teme una poca asistencia e incluso el fracaso económico
del certamen planetario por lo menos en las sedes norteamericanas. Ya veremos.
Las valoraciones estéticas de
Trump, seguidas por ICE, son ya un nuevo elemento dentro de la supremacía
racial, pues supera el color de piel, el lenguaje nativo y la nacionalidad. Hablar
español o inglés con acento, ser feo, no tener ojos azules e incluso oponerse a
las arbitrariedades de los fascistas de ICE son motivos suficientes para morir
a manos de esa fuerza para racial que Trump creó a su imagen y semejanza. El
águila imperial ataca dentro y fuera del país. Y al parecer no hay jaguar
latino o animal asiático capaz de enfrentarla.
agentes de ICE asesinan a ciudadana americano - Búsqueda Imágenes