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domingo, 14 de junio de 2026

LA RESPONSABILIDAD DE VOTAR

 



Por Germán Ayala Osorio

 

La democracia es, en doble vía, un régimen de poder y un anhelo civilizatorio. Justamente, sobre ese carácter aspiracional aparece el voto popular como expresión de lo que deberían de hacer los ciudadanos al momento de tomar decisiones políticas en coyunturas electorales como la que afrontarán los colombianos el domingo 21 de junio. Ese día decidirán entre dos caminos: el que dejó trazado el gobierno Petro y que conduce hacia la consolidación del Estado Social de Derecho y la posibilidad de vivir por fin bajo las condiciones de una genuina República;  o el que buscará reabrir Abelardo de la Espriella y que inexorablemente llevará al país a volver a sufrir los nefastos resultados que dejaron 20 años de uribismo y 32 de neoliberalismo: concentración de la tierra y la riqueza en pocas manos, desigualdad, pobreza y miseria; ruina en el campo, privatización del Estado, la naturalización de un ethos mafioso y ejecuciones extrajudiciales (falsos positivos), entre otras nefastas consecuencias. 

Dedico esta columna al asunto de la responsabilidad ciudadana al momento de votar, pensando en los indecisos, en los “tibios”, en los que hace rato no votan pero saben en qué lugar les correspondería sufragar si ese domingo se deciden a hacerlo; los que votaron en primera vuelta en contra de Cepeda y De la Espriella o lo hicieron en blanco y volverán a votar de esa misma manera; también en aquellos que aún comen cuento de lo que “informan” medios como Semana, El Tiempo, El Colombiano, El País de Cali, El Heraldo, así como los noticieros RCN y Caracol, que apoyan directa o indirectamente al “Tigre” de Temu y que claramente atacan al progresismo que representan Petro y Cepeda. Y por supuesto a los que equivocadamente se auto definen como “apolíticos” y que terminan pareciéndose a los “idiotas[1]” en la Antigua Grecia.

La responsabilidad al momento de votar no se circunscribe a los asuntos que confluyen en la subjetividad de quien sufraga. No. Hay ocasiones en las hay que pensar más allá de las convicciones individuales. Votar este 21 de junio exige hacerlo pensando muy bien en las consecuencias que generará hacerlo a favor del candidato que ofrece “bala, reducir y privatizar el Estado, violencia, fracking a lo que marque, destripar al que no piensa como él; afectar la producción agropecuaria y por ende a los campesinos”.

Por lo anterior, hay que sufragar de la mano de la sororidad para el caso de las mujeres que maltrató De la Espriella[2] en el episodio aquel con la periodista a la que intimidó al aire con una supuesta fotografía de su “paquete”; hay que salir a votar pensando en los derechos de la Naturaleza en medio de una pluricrisis climática. Como miembro de la especie dominante, hay que participar de la jornada electoral con una postura ético-ecológica-ambiental en pro de la vida de los ecosistemas que el fracking afectará.

Si Usted votó en primera vuelta por De la Espriella y está decidido a cometer por segunda vez ese monumental error, lo invito a pensarlo muy bien. Votar por quien siendo adolescente asesinó a un gato y se jacta aún de semejante estupidez, es propio de gente inteligente asintomática.

Ahora bien, si a Usted le importa un c… lo que pase con los ecosistemas naturales, los derechos humanos; la naturalización de la misoginia que exhibe De la Espriella; la animadversión que siente hacia negros, campesinos e indígenas; sindicalistas, progresistas y libres pensadores; entonces salga y deposite su voto por el machito que se siente orgulloso de ser ciudadano de los Estados Unidos. Y siga creyendo en la “realidad” que a diario le construyen las empresas mediáticas arriba mencionadas.  



[1] “Durante la Edad Media, la palabra, adoptada en latín medieval como "idiota," comenzó a adquirir connotaciones negativas. En este contexto, se refería a alguien falto de formación teológica o filosófica, especialmente en el creciente mundo universitario. Obras como el *Summa Theologica* de Tomás de Aquino, que empleaba un lenguaje accesible para la época pero que exigía cierto nivel de instrucción, contribuyeron implícitamente a esta nueva acepción (Gilson, 1925). Ser "idiota" implicaba, pues, una carencia de conocimiento específico, un defecto intelectual en el marco de las estructuras de poder de la época”. Tomado de: https://www.las2orillas.co/todo-idiota-tiene-su-origen/

 [2] Abelardo de la Espriella es “…familiar de los cuestionados políticos José Guerra de la Espriella, condenado en el proceso 8.000, y Miguel de la Espriella…mencionado por el escándalo de la narcoavioneta y por sus relaciones con los paramilitares, por las cuales sería sentenciado unos meses después. Eso por parte de padre, recientemente he sabido que por parte de su mamá es familiar del corrupto Emilio Tapia Aldana, condenado por el carrusel de la contratación, quien, por cierto, pudo continuar sus actividades en la cárcel. Pero esa es otra historia. Encontré que Abelardo de la Espriella, hoy candidato presidencial, era el representante legal de la Fundación Iniciativas para la Paz, Fipaz, que promovía un referendo que le reconociera estatus político a los paramilitares y cambiara la Constitución para prohibir la extradición”. Tomado de https://cambiocolombia.com/los-danieles/articulo/2026/6/mi-primer-abelardo

 

lunes, 8 de junio de 2026

UN MENSAJE PARA LOS APOROFÓBICOS

 



Por Germán Ayala Osorio

 

La aporofobia es un sentimiento y/o una actitud prejuiciosa propia de aquellos que, en un intento desesperado, tratan infructuosamente de olvidar de dónde salieron, de dónde vienen y de las dificultades económicas que padecieron en el entorno familiar. La conciencia de clase en cientos de miles de colombianos aporofóbicos es una materia pendiente, fruto de la consolidación del individualismo que les permite tomar distancia de los problemas de su propio país. Y desde ese parapeto ideológico suelen otear lo que pasa en el país, sin tratar de comprender las circunstancias contextuales, incluida la concentración de la riqueza en pocas manos y la operación de un Establecimiento mafioso y criminal, que producen y reproducen la pobreza y los pobres que tanto odian, desprecian y temen. Y cuando las reconocen, deciden soslayarlas para sentir que tienen la razón porque el pobre es pobre porque quiere. Aquello de “salir adelante y soy exitoso” en medio de millones que sufren y llevan una vida miserable no deja de ser una mentira desde una perspectiva humanística.

Los aporofóbicos arrastran problemas no resueltos alrededor de los efectos psicológicos dejados por penurias financieras de su atormentado pasado. Odiaron la pobreza de sus padres, al tiempo que ignoran que ella es el origen de su desprecio y miedo hacia los pobres con los que se topan a diario en calles, andenes, semáforos y avenidas; desconocen también que esa actitud aporofóbica los llevó y llevará a votar en segunda vuelta por el candidato presidencial de la ultraderecha neoliberal, Abelardo de la Espriella Otero, el más genuino aporofóbico colombiano que levita perfumado e inflado por el olor de costosas marcas de ropa; un excelso catador del arribismo, el clasismo y el racismo de aquellos que lo aplauden a rabiar, seducidos por su belicoso discurso, con los que comparten el desprecio por las tristes realidades de una sociedad insolidaria que aprendió a odiarse así misma.

Se consideran exitosos porque tienen avión privado, visten costosas pintas (outfit) y perfumes; o porque viajan por el mundo no para aprender formas modernas y civilizadas de ser y estar, sino para escapar, así sea por unos días o meses, de las vergonzantes realidades que los acomplejan y “atacan” al recordar que son, para unos, despreciables “sudacas”, o para otros, insignificantes “latinos” a merced de los fascistas de ICE o de otras autoridades migratorias.

Vivir por largo tiempo en las burbujas individuales los hace sentirse cercanos a las maneras de una élite admirada. Al intentar dejar de ser clase subordinada, fácilmente caen en la falsa conciencia. Ignorar las desigualdades sociales, temer y odiar a los pobres da cuenta de ese engañoso estado mental que varios marxistas llamaron conciencia falsa o falsa conciencia.

Si Usted viene de abajo y es hijo de madres y padres campesinos, mecánicos, choferes, modistas y cuanto oficio ejercido por los que hacen parte de comunidades subalternas, está obligado ética y moralmente a votar en contra de Abelardo de la Espriella. No importa si Usted hoy tiene maestrías o doctorados; o trabajó en multinacionales o tiene un empleo en una de esas corporaciones responsables en grado sumo de la reproducción de las injusticias locales, regionales y mundiales; si es coherente, debe negarse a sufragar a favor del ladino candidato de la ultraderecha neoliberal.

Hay que votar por quien va a seguir intentando sacar de la pobreza y la miseria a nuestros connacionales: Iván Cepeda;  y no por quien oficiará como el servil lacayo del pederasta que gobierna en los Estados Unidos o el dócil siervo de una élite igualmente aporofóbica a Usted: Abelardo de la Espriella, el "Tigre de Temu". 

Adenda: soy hijo de madre modista y de padre mecánico, tractorista y almacenista.  Esto último lo estudió en el Sena. Inteligentes ambos, berracos y amorosos sacaron adelante a tres hijos. Honro su memoria y perfiles votando siempre en contra de candidatos serviles, neoliberales, violentos, machistas, misóginos, lacayos y aporofóbicos. 

martes, 26 de mayo de 2026

HACIA UNA CARACTERIZACIÓN DE LOS SEGUIDORES DE ABELARDO

 





Por Germán Ayala Osorio

Ante la tétrica y espeluznante posibilidad de que Abelardo de la Espriella se convierta en presidente de la República resulta interesante tratar de caracterizar a sus seguidores y votantes. Los agruparé en enunciados categoriales.

La campaña de Abelardo de la Espriella está basada en la generación de emociones y miedos. A pesar de su formación profesional en derecho, al abogado cordobés no le cabe el país en la cabeza. En sus intervenciones y mensajes publicitarios ha dejado ver su pobreza lexical y argumental, así como debilidades para pensar sistémicamente. Es bravucón, histriónico, elemental, vulgar, con visos de misoginia y hablador de “mondá”. Además, es medio “corroncho”. Cecilia Orozco Tascón lo llamó “filipichín”.

Despierta pasiones entre traquetos, mafiosos y otros machitos egocentristas que creen que el mundo gira alrededor de sus perfumadas y “exitosas” vidas. Tener plata y exhibir lujos, en particular vehículos de alta gama, aviones y mujeres hermosas, verdaderas muñecas infladas a punta de siliconas. Esos ciudadanos confluyen en la categoría Agentes Especiales del Ethos Mafioso.

Como falso patriota, De la Espriella les habla a militares y exmilitares fascistas formados bajo las lógicas de la Escuela de las Américas: odian a todo lo que huela a izquierda armada y democrática. Son incapaces de comprender las circunstancias contextuales en las que se levantaron las guerrillas en los años 60. No se atreven a cuestionar a los agentes políticos y económicos del Establecimiento colombiano que legitimaron el levantamiento armado en aquella época, por considerar que les corresponde, por derecho natural, mandar y expoliar en un país sin memoria y una sociedad escindida que deviene sin un proyecto colectivo. También les habla a aquellos civiles que piensan y sienten como chafarotes, a pesar de que jamás prestaron el servicio militar. Entran aquí también los oficiales profesionales y de la reserva que disfrutan cuando De la Espriella grita “Firme por la Patria”. Todos confluyen en la categoría Patriotas sin gloria.

De la Espriella se presenta como el nuevo muro de contención del comunismo. Por eso, dentro de las huestes uribistas se le considera el relevo del expresidente y expresidiario Álvaro Uribe Vélez. Habla de “recuperar al país y de la Patria Milagro”, una especie de nueva sociedad en la que por fin todos los colombianos tendrán beneficios y vivirán felices: los problemas desaparecerán por arte de birlibirloque. A los que hacen parte de este selecto grupo los llamaré Ignorantes Funcionales al sistema de empresas mediáticas que insisten en meter miedo a las audiencias con la narrativa que señala que “nos vamos a volver como Venezuela o Cuba”.

Las ideas y algunas de las propuestas de Abelardo de la Espriella, como la construcción de mega cárceles a cargo de los privados, son copiadas del Manifiesto Democrático, los 100 puntos de Uribe. Al recoger el ideario del expresidente antioqueño, De la Espriella se consolida como el sucesor del exmandatario salgareño y por lo tanto en el referente de la doble moral y la aplicación a rajatabla de la violencia legítima del Estado. “Quien no está conmigo está contra mí, por lo tanto, es mi enemigo” hace parte de la doctrina del “enemigo interno” que entre 2002 y 2010 Uribe extendió a profesores, estudiantes, sindicalistas, profesores, defensores de los derechos humanos y del ambiente. Todos aquellos que piensen y sientan así y expresen un gusto enfermizo por las armas de fuego y su portabilidad para exhibir poder y las subjetividades del Gran Macho bien pueden hacer parte de la categoría Machitos Pistoleros.

Si Usted piensa sufragar a favor de Abelardo De la Espriella, revise muy bien cada una de las cuatro categorías en las que agrupo a los seguidores y posibles votantes. Puede incluirse en uno o en varios de los enunciados, sin ningún problema.








Nota: imagen tomada de https://www.bing.com/images/search?view=detailV2&ccid=OQwDOOJ5&id=0FF993ADE688842812F8EA4F70F4CCDDB58702D6&thid=OIP.OQwDOOJ51dIjKr_yj_6uhwAAAA&mediaurl=https%3a%2f%2fis1-ssl.mzstatic.com%2fimage%2fthumb%2fMusic211%2fv4%2f61%2fbe%2fa8%2f61bea85d-8432-9093-b42c-ffad52a8c1d5%2fa5e20c32-5618-481c-a1a7-aa21a1f9894f.jpg%2f400x400bb.jpg&cdnurl=https%3a%2f%2fth.bing.com%2fth%2fid%2fR.390c0338e279d5d2232abff28ffeae87%3frik%3d1gKHtd3M9HBP6g%26pid%3dImgRaw%26r%3d0&exph=400&expw=400&q=firme+por+la+patria%2c+grita+abelardo&FORM=IRPRST&ck=6E6D1C722CC4A58C4D79A0B5BDD55256&selectedIndex=1&itb=0&ajaxhist=0&ajaxserp=0


martes, 12 de mayo de 2026

DE LA ESPRIELLA Y SU RIFIRRAFE CON PERIODISTA DE NOTICIAS CARACOL

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Que lo inmoral no sea ilegal es, sin duda alguna, el fundamento ético-político y jurídico en el que está soportado el ethos mafioso que millones de colombianos validaron en particular desde el 2002. Ese parece ser el cimiento filosófico que impulsa la vida pública y privada del candidato presidencial Abelardo de la Espriella en su rifirrafe con María Lucía Fernández (Malú), periodista de Noticias Caracol. Lo más probable es que ese sea el derrotero con el que gobernaría si resulta electo presidente de la República.

En el ya viral encontronazo con la periodista Abelardo de la Espriella dejó ver el verdadero talante con el que gobernaría en caso de que los colombianos cometan el grave error de votarlo. Amenazó con “dar de baja” a quienes protesten y cometan desmanes, además de recuperar a sangre y fuego los territorios en los que grupos de narcoguerrillas fungen como la autoridad forzadamente legítima, a pesar de su condición de ilegales. Todo indica que el propósito final de desplazar a millones de campesinos está en que una vez esas tierras sean abandonadas pasen a manos de terratenientes y mafiosos. Volvamos al choque con la periodista.

El abogado fue grosero con la presentadora que le recordó la frase “la ética no tiene nada que ver con el derecho”, sentencia que el penalista defendió con la verborrea propia de abogados que aprenden muy bien a separar los hechos y las acciones inmorales de la responsabilidad jurídica de las mismas. Mientras no se cometa un delito, las actuaciones inmorales se quedan para alimentar el ethos mafioso que la élite tradicional y millones de colombianos validaron.

Que le haya dicho “ignorante” y “venenosa” (malintencionada) a la periodista no deja ver el fondo del asunto: el país está ante el nuevo representante y gestor del “Todo Vale” que Uribe Vélez naturalizó en sus aciagos ocho años de gobierno. Lo dicho por el candidato de la ultraderecha se conecta política, ética y (In) moralmente con la recomendación que lanzó el entonces presidente Uribe: “Les pido a los congresistas que nos han apoyado, que mientras no estén en la cárcel, voten los proyectos del Gobierno.”  El sentido de la frase de Uribe es inmoral, pero jurídica y políticamente válida. Es allí en ese punto en el expresidente antioqueño se encuentra con De la Espriella, el candidato que realmente está apoyando.

Las actividades ilegales de aquellos congresistas iniciaron siendo inmorales y terminaron traspasando la frontera jurídica que De la Espriella traza y que deja el ver carácter ladino con el que asume la corrupción y el crimen el perfumado abogado y que nos recuerda el Todo Vale que inoculó Uribe Vélez en las institucionalidades públicas y privadas. Eso explica la conexión ético-política y moral que hay entre Uribe y De la Espriella, el candidato que más le gusta al expresidente y expresidiario.

De la Espriella revivió el caso de los acosos sexuales que sacudieron las dinámicas de Noticias Caracol. Esto dijo: “los supuestos acosos en Caracol. Hay que ver si eso trascendió la barrera de la ilegalidad o se quedó en la inmoralidad…”.

El vocablo “supuestos” hace parte de la jerga periodística y jurídica, usado por los periodistas para evitar demandas y por los abogados, como De la Espriella, para minimizar la gravedad de los acosos sexuales que ocurrieron al interior del Noticias Caracol. Olvida el abogado que los presentadores-periodistas señalados de violentar a varias compañeras salieron del informativo, lo que confirma que las denuncias tenían el asidero inmoral y la ilegalidad suficientes como para que los señalados de incurrir en esas graves conductas ya no hagan parte del equipo periodístico que los arropó por años.

Abelardo de la Espriella es la fiel copia de Álvaro Uribe. Si para Paloma Valencia el expresidente es su “padre”, para el político antioqueño el perfumado y violento abogado es su “ahijado”.

Adenda: no creo que se trate de una salida en falso del candidato de la derecha. Parece más bien un acto premeditado- parte del guion- con el que el uribismo sigue jugando a dos bandas. En segunda vuelta veremos si Paloma Valencia fue el comodín y de la Espriella el As bajo la oscura y sucia manga del Señor de las Sombras.  





miércoles, 5 de noviembre de 2025

CAMPAÑAS DE VICKY, DE LA ESPRIELLA Y FAJARDO: ENTRE LA RABIA, EL PATRIOTERISMO Y EL EMBUSTE

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Si por algo se caracterizan las actuales campañas es por apostarle a mover las emociones de los votantes con eslóganes insulsos y estribillos pegajosos en medio de una peligrosa polarización política y crispación ideológica. Lo que hay de fondo es el desinterés de sostener sus anuncios y promesas en conceptos que promuevan una discusión argumentada e inteligente en torno al sentido de todo lo que se propone, se dice y promociona. No hay tiempo para disquisiciones conceptuales parecen decir los asesores políticos de Vicky Dávila, Sergio Fajardo y Abelardo de la Espriella, para nombrar a los más mediáticos.

La primera, habla de valentía, de la mano de su movimiento Valientes con el que impulsa su candidatura que en los últimos meses se estancó por la debilidad de sus propuestas; el segundo se vende como un “Guardian de lo público” y el tercero, el cordobés y admirador en el pasado del paramilitar Salvatore Mancuso Gómez se presenta como el Salvador de la Patria y usa la imagen de un tigre para meterle miedo a la izquierda y a todos los que no comulguen con sus ideas.

Hablemos de la campaña de Sergio Fajardo. Se trata del eterno candidato presidencial que hace parte de la lista que diseñaron recientemente los expresidentes Gaviria y Uribe. Se hace acompañar de un grupo de voluntarios agrupados en lo que se conoce como Guardianes por Colombia, movimiento ciudadano con el que el exgobernador de Antioquia nuevamente intentará crear una imagen de independiente a pesar de que el país sabe que él es de las entrañas del uribismo y de la derecha corporativa que le apuesta a seguir privatizando el Estado.

Dentro de sus “propuestas” está la de crear un Puesto de Mando Presidencial (PMP) para atender la crisis del sistema de salud, provocada por la corrupción al interior de las EPS. Sobre esas probadas prácticas corruptas, Fajardo guarda total mutismo, lo que hace pensar que su PMP está pensado para evitar que el ADRES siga girando los cuantiosos recursos a las prestadoras de los servicios de salud sin la intermediación de las EPS. Fajardo no le apuesta a reformar el sistema de aseguramiento en salud a pesar de los problemas de diseño estructural que facilitaron la corrupción público-privada. Al diario El Tiempo le dijo que su gobierno “no arrancaría con reformas, sino trabajando y demostrando que se puede enfrentar los problemas del sector”.

Ahora es el turno para la campaña de Abelardo de la Espriella. Se trata de una apuesta política y electoral que mezcla las visiones del Estado y de la seguridad de los presidentes de Argentina, Javier Milei y de El Salvador, Nayibe Bukele y del expresidente Uribe Vélez. Más claro: el abogado cordobés pretende ocultar su carácter neoliberal con alusiones patrióticas como “Firme por la Patria", "Salvar la Patria” y “Defensores de la Patria" que hacen recordar el discurso del caballista antioqueño que mandó en el país entre 2002 y 2010 con los trágicos resultados en materia de derechos humanos, la seguridad y la soberanía alimentarias, desplazamiento forzado y afectaciones ecológicas y ambientales por su apoyo a la minería y a la ganadería extensiva de baja producción que aseguró la potrerización de valiosos ecosistemas naturales.

Y por último, la precandidata y periodista-periodista pretendió venderse a sus amigos de los medios de comunicación como una outsider cuando realmente es la ficha de los clanes Gilinski y Gnecco; aunque hace parte del grupo de “Tigresas de Uribe”, ella sabe que su rol en esta campaña se reduce al de “animadora” de las huestes de la derecha por la animadversión hacia Petro sobre la que basa sus “propuestas”. El país sabe que Uribe, como el gran elector, solo confía en hombres, de ahí que las otras precandidatas mujeres de la derecha cumplen con el mismo papel de la señora Vicky Dávila de Gnecco.

De la Espriella le apostó a una campaña masculinizante y patriotera bajo la figura del Gran Macho (se presenta como un peligroso tigre) con el que defenderá la Patria de los malhechores. Fajardo, con su apocado carácter le apuesta a las “buenas maneras” y al diálogo, a pesar de que recientemente dejó ver su lado violento cuando se le preguntó quiénes estaban financiando su campaña. Su rol es el de un refinado farsante. Y la señora Dávila de Gnecco se la jugó por hacer una mediocre campaña basada en la rabia que siente hacia Petro. Con su movimiento “Valientes” quiso acercarse a los sectores feministas a pesar de ser ella una agente legitimadora de la cultura machista.

 




martes, 4 de noviembre de 2025

ABELARDO DE LA ESPRIELLA: UN TIGRE... DE PAPEL

 

Por Germán Ayala Osorio

 

El lanzamiento de la campaña presidencial de Abelardo de la Espriella en el Movistar Arena, con teloneros, actores de televisión y comediantes de Sábados Felices da cuenta de lo que culturalmente representa el abogado cordobés y los colombianos que parecen ya seducidos por su insulsa y confusa verborrea en la que aparece y desaparece Dios como por arte de magia y se intenta dejar en el olvido que De la Espriella se mostró cercano a la causa paramilitar que lideró su paisano Salvatore Mancuso.

El humor básico de “Alerta” y “Barbarita”, dos personajes de Sábados Felices que hoy están Firme con la Patria que sueña Abelardo fueron el gancho publicitario para llenar el escenario y confirmar el carácter circense de una campaña electoral plagada de anuncios, amenazas, rugidos y de intenciones de regresarnos a los tiempos de la seguridad democrática de Uribe, los bombardeos, la bala y el deseo de “destripar” a quienes se atrevan, a partir del 7 de agosto de 2026, a reclamar sus derechos.

El homúnculo senador Abraham Polo Polo gritó extasiado durante el evento que “volverán los bombardeos”, una de las apuestas más importante del candidato para “recuperar al país”. Se trata de un grito deshumanizante con el que De la Espriella promete acabar con la guerrilla en cuatro años. Como Uribe, que prometió lo mismo y compró su reelección y luego intentó quedarse cuatro años más.

La presencia de los dos comediantes sirve para recordar que Sábados Felices es la eterna escuela del matoneo en la Colombia que se divierte burlándose de los defectos físicos, de los negros, de las mujeres y los homosexuales. Así las cosas, la defensa de la Patria que anuncia De la Espriella no incluiría el bienestar de los sectores poblacionales que durante años sufrieron el hostigamiento a través del humor de Sábados Felices. Lo que sí habrá es pan y circo para paliar la incapacidad de un Estado débil y precario que el uribismo privatizó durante veinte años.

De la Espriella viene siendo una especie de fatuo y jactancioso “corroncho adinerado” que busca aceptación en la élite bogotana con lo único que le puede garantizar ser reconocido así sea por efímeros cuatro años: recuperar la Casa de Nari, ofrecer bala porque bala es lo que hay y destripar a todo lo que huela a izquierda y progresismo.  

El patriótico, gracejo, socarrón y farandulero espectáculo de Abelardo de la Espriella en el Movistar Arena es una modalidad del ya enraizado populismo en Colombia y otras partes del mundo. Presentarse como un “Tigre” en un país en el que esa especie no existe confirma que lo suyo no es gobernar, sino actuar; además, da cuenta del alejamiento de la realidad ecológica y ambiental del país y de la patria por la que insinúa que se hará “moler” para salvarla. De la Espriella es un bocón y bravucón que en el fondo sabe que deberá comportarse como una fiera sumisa y domesticada ante poderes nacionales e internacionales que le apostarán a someter los ecosistemas de los pumas, osos de anteojos y otras especies que sí habitan en Colombia.

Si De la Espriella resulta electo presidente de la República, por cuatro años los colombianos viviremos bajo el humor básico de Sábados Felices. A partir del 7 de agosto de 2026 Caracol Televisión podrá seguir grabando el histórico programa de humor en la Casa de Nariño con una novedad: ya no estará el “Gato” como presentador, sino un Tigre… de papel.

 




DE LA ESPRIELLA Y LA MUÑEQUIZACIÓN DE LA POLÍTICA

    Por Germán Ayala Osorio   Abelardo de la Espriella, virtual presidente electo, deberá salir de la caja o urna desde la que hizo c...