Mostrando entradas con la etiqueta Antropocentrismo. Animales. Familia Multiespecie. Humanismo. Familia tradicional. Dios. Abelardismo. Godarria. Pacto Patriarcal.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Antropocentrismo. Animales. Familia Multiespecie. Humanismo. Familia tradicional. Dios. Abelardismo. Godarria. Pacto Patriarcal.. Mostrar todas las entradas

domingo, 23 de agosto de 2026

EL REGRESO DE LA “FAMILIA TRADICIONAL”

 





Por Germán Ayala Osorio

 

Detrás de la defensa de la “familia tradicional” que expone el abelardismo como proyecto social, religioso y político están varias conductas y prácticas atadas a la caverna conservadora: 1. Homofobia y transfobia. 2. Miedo a pensar. 3. Pacto Patriarcal. 4. Poder blanco. Todos cuatro están, por supuesto, atravesados por el racismo, el clasismo y el arribismo, tres de las taras civilizatorias que aún no superamos en Colombia y que nos define y pone en los lugares más rezagados de los procesos civilizatorios echados a andar en el mundo. Empecemos.

Los homosexuales, hombres y mujeres, siempre fueron vistos como enfermos y desviados. Vinieron entonces las violentas prácticas de conversión sexual, las estigmatizaciones y rechazos en los colegios y el humor homofóbico de Sábados Felices, escuela en donde se formaron humoristas que aún creen que los chistes de “maricas” los hacen inteligentes y creativos. Lo curioso y preocupante es que ese humor básico de Sábados Felices ayudó a varias generaciones a mantener los principios y valores de la “familia tradicional” que hoy está de regreso. La imagen de la mujer también fue usada en esa ominosa escuela: su cuerpo fue expuesto para generar hilaridad, al igual que los pobres y aquellos con algún “defecto físico”. Las mujeres gordas, locas y celosas fueron los perfiles más comunes para la función ideologizante que cumplió con honores Sábados Felices. Claro, hay que sumar los reinados de belleza, otro escenario de instrumentalización de la mujer. Y pensar que nos reuníamos en familia-tradicional- a ver los desfiles de quienes años después caerían en la trampa que el sistema patriarcal les puso: las cirugías estéticas.

Eso sí, esos procesos de descalificación y tratamiento punitivo y moralizante no tenían cómo alcanzar a las familias con reconocimiento social, político y económico: los hijos de la élite para ser más precisos. Mientras vivieran metidos en los perfumados y amplios closet no había problema. Se les permitía, eso sí, dejar salir sus verdaderas orientaciones y gustos en cerrados cócteles acompañados de amigos periodistas o sin el cubrimiento mediático.  Lo mismo pasaba con las “mañas” pederastas y pedófilas de esos hombres de élite. Solo debía aplicarse ese señalamiento a las demás familias porque hasta para ser homosexual, bisexual o pedófilo se necesitan “genes bendecidos, glamur, clase y paladar fino”. Cuidar a los curas pederastas y pedófilos sigue siendo un mandato divino. De ahí la lucha y dificultad para procesar penalmente a esos enviados de Dios en la tierra. Que lo diga el periodista Juan Pablo Barrientos, reconocido autor del libro Dejad que los niños vengan a mí.

La doctrina conservadora está profundamente ancorada a la construcción de unas verdades irrefutables de las que derivaron los miedos a pensar por sí mismos. El control ideológico, político y el disciplinamiento de las masas a través de la prensa, la escuela, el cuartel, el hospital psiquiátrico y la cárcel siempre le apuntaron al mismo objetivo. De ahí que las ideas liberales y el discurso de las libertades confrontaran tanto a la godarria colombiana que hoy está de regreso de la mano del pastor-presidente Abelardo de la Espriella. Las masculinidades violentas, los machos proveedores, el sometimiento de las mujeres a las labores reproductivas no consensuadas y las consabidas y aprobadas “canas al aire” de los cachondos padres y esposos hacían parte del decorado. El sistema patriarcal es la casa en la que se reproduce la “familia tradicional” a la que nos quieren regresar la ministra de Educación y fanática religiosa Viviane Morales, el pastor-presidente y las comunidades religiosas que están “firmes con el Señor”.

El Pacto Patriarcal aún funciona a pesar de los cambios en generaciones que hace rato dejaron de copiarle a sus agentes más visibles. Lo vimos recientemente en los escandalosos casos de abuso sexual al interior de Caracol Televisión, pues por años, hombres a su interior, ocultaron las denuncias de las mujeres abusadas. Por estos días un grupo de mujeres le está exigiendo explicaciones al expresidente Andrés Pastrana a propósito de sus relaciones con Epstein y su amiga la proxeneta Ghislaine Maxwell. Tanto la prensa corporativa y hegemónica y los hombres con poder político y económico lo protegen con su silencio.

La lucha de ese grupo de mujeres ya va está en los estrados judiciales. En la más reciente columna de Ana Bejarano Ricaurte y Ana Cristina Restrepo, titulada Pastrana, el periodista, dejan claro lo difícil que es confrontar al poder y a los agentes patriarcales que defienden la familia tradicional. “En su calidad de mandatario, Pastrana accedió a esas relaciones sociales, al punto de permitir a Maxwell el uso de bienes públicos. Exigir respuestas a un expresidente no implica una acusación; significa someterlo al escrutinio al que su dignidad lo obliga ante la opinión pública…En Colombia, la complacencia del statu quo con Pastrana revela cómo funciona el pacto de silencio patriarcal”.

De la mano de Dios, con camándula en mano y del poder político y la colaboración mediática, la godarria abelardista nos quiere regresar a los tiempos de la “familia tradicional”, oportunidad para insistir en la supremacía blanca (mestizos blanqueados a la fuerza), terratenientes, creyentes y ricos. Y claro, hay nuevos elementos: el cambio climático, la familia multiespecie, las mujeres cabeza de familia, la privatización del Estado, la sobre exposición en las redes sociales del individualismo y la consagración como enemigo de la Patria a las ideas progresistas y a quienes se atrevan a defenderlas. Bienvenidos al pasado.





Imagen tomada de la red: mujeres cabeza de familia y un perro - Búsqueda Imágenes

EL REGRESO DE LA “FAMILIA TRADICIONAL”

  Por Germán Ayala Osorio   Detrás de la defensa de la “familia tradicional” que expone el abelardismo como proyecto social, religioso ...