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lunes, 21 de septiembre de 2026

CENSURA OFICIAL EN COLOMBIA Y ESTADOS UNIDOS




Por Germán Ayala Osorio

La censura a las periodistas Camila Zuluaga y Ana Cristina Restrepo y al caricaturista Vladdo por solicitud- orden o petición- del presidente Abelardo Gabriel de la Espriella Otero apenas si fue registrado por los medios masivos. Los que lo hicieron, le dieron la misma importancia a un atraco callejero o el tradicional cosquilleo en Transmilenio. Es decir, una cosa normal. Por el contrario, en la red X los tres casos recibieron más atención que en los medios hegemónicos cuyos propietarios, banqueros y grandes empresarios, pusieron en el solio de Bolívar a De la Espriella. Eso explica el silencio y por supuesto, la echada de las comunicadoras.

La gran prensa corporativa y con ella los colegas de Zuluaga, Restrepo y Vladdo guardaron silencio frente a la salida a su salida del aire y lo que es peor, callaron frente al significado político de la acción presidencial y sus efectos en la democracia. La academia, en particular las facultades de comunicación social-periodismo y la propia FLIP hicieron lo propio. El miedo es generalizado. Las escuelas de periodismo prefieren no decir nada para no afectar sus relaciones con las empresas mediáticas en las que hacen prácticas sus egresados; se suma, por supuesto, las simpatías ideológicas de decanos y rectores de universidades privadas pendientes del regreso del programa Ser Pilo Paga. La FLIP criticó la directiva presidencial con la que el presidente deja claro que su gobierno les hablará exclusivamente a los medios “amigos”, pero no dijo nada frente a la burda censura oficial. 

En los Estados Unidos el arbitrario y degenerado presidente Donald Trump vetó a la cadena CNN, lo que constituye un acto de censura oficial que no solo viola la protección constitucional (la primera enmienda), sino que puso a prueba a la prensa americana. Pocos días después de establecida la mordaza, CBS, ABC, NBC y Fox anunciaron que dejarán de cubrir las actividades públicas de Trump, como hacían junto a CNN. Lo harán por turnos. Sin duda alguna, una postura política que expone los miedos del presidente de los Estados Unidos a ser criticado y confrontado; esa postura asumida por el carcamal anaranjado lo acercó a las asumidas por cualquier presidentico de las sempiternas repúblicas bananeras forjadas desde la Casa Blanca. A quien le urge censurar para gobernar tranquilo deja ver sus miedos, su incapacidad para argumentar y el fastidio que le genera reconocer a los periodistas como interlocutores válidos.

Una vez registrado el hecho noticioso generado por las cadenas de televisión norteamericanas, casi de inmediato varios tuiteros aprovecharon para reclamarles a los medios tradicionales de Colombia el haberse hincado ante De la Espriella y sobre todo, por no haber rechazado la censura contra las dos periodistas y el caricaturista. La solidaridad del gremio fue casi nula. Se quedó en algunos respaldos individuales. El señor Caicedo, en su cuenta de X, publicó este trino: ¿Qué pensarán en Colombia los arrodillados de @BluRadioCo @NoticiasCaracol @rcnradio @CaracolRadio @NoticiasRCN?

De la Espriella y Trump se parecen mucho: rechazan a los periodistas que los cuestionan y que intentan cumplir con actividades informativas de contrapoder. Para el caso colombiano, la directiva presidencial con la que prácticamente se establece una relación informativa exclusiva con “medios amigos” deviene como una acción de mordaza contra aquellos medios o periodistas que están prestos a incomodarlo con preguntas relacionadas, por ejemplo, con los dineros que le giró su amigo y confeso delincuente, Alex Saab. Pensar que De la Espriella pueda recibir en la Casa de Nariño al incisivo Daniel Coronell ni siquiera resulta utópico, es sencillamente, ciencia ficción. Recordemos que De la Espriella tiene demandados a varios periodistas que osaron cuestionarlo. 

Bien por las cadenas de televisión de los Estados Unidos y muy mal por las empresas mediáticas colombianas. Claro, nos llevan años en cultura democrática y en respeto a las libertades de prensa y opinión. En Colombia, pensar distinto, incomodar al poder y ejercer el derecho a opinar suelen ser mal vistos por el poder político. En el fondo, los medios americanos tienen claro qué es eso de la dignidad y el profesionalismo. En Colombia esos conceptos aún no llegaron a las salas de redacción porque hay muchos periodistas que les da miedo “patear la lonchera”, pero se sienten a gusto fungiendo como estafetas del Palacio de Nariño.

 

CENSURA OFICIAL EN COLOMBIA Y ESTADOS UNIDOS

Por Germán Ayala Osorio La censura a las periodistas Camila Zuluaga y Ana Cristina Restrepo y al caricaturista Vladdo por solicitud- orde...