Mostrando entradas con la etiqueta periodismo.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta periodismo.. Mostrar todas las entradas

viernes, 4 de septiembre de 2026

UN ASESINO AL AIRE

 



Juan Francisco Gómez Cerchar, "Kiko Gómez", negó estar involucrado en el atentado perpetrado contra la Procuraduría - crédito Germán Enciso/Colprensa



Por Germán Ayala Osorio

 

El condenado criminal Kiko Gómez, ex gobernador de La Guajira, estuvo al aire conversando con el periodista Julio Sánchez Cristo de Caracol. Todo indica que la llamada salió del celular que tenía el penado en su celda. Más allá del asunto que periodísticamente avala la conversación entre el periodista y el asesino, llaman la atención tres elementos: el primero, los vergonzosos controles del INPEC, institución que arrastra una larga historia de corrupción y tratos especiales que reciben narcoparamilitares y peligrosos asesinos como Juan Francisco Gómez Cerchar, conocido como Kiko Gómez.

En esa ignominiosa historia de la institución penitenciaria ningún gobierno ha sido capaz de acabar con la corrupción al interior de las cárceles o por lo menos “reducirla a sus justas proporciones”, como diría el degenerado presidente Julio César Turbay Ayala. Todos se limitan a ordenar traslados a cárceles de “máxima seguridad” a los condenados que infringen las normas carcelarias, mientras que el ethos mafioso que guía a los guardianes y directores corruptos se mantiene firme en los protocolos y el espíritu de la entidad estatal. El gobierno actual propuso trasladar a los más peligrosos condenados que delinquen desde las penitenciarías a barcos-cárceles anclados en altamar. ¿Por qué ha sido tan difícil acabar o depurar al INPEC?

El segundo elemento tiene que ver con el momento político por el que atraviesa el país en lo que toca a la censura oficial de parte del gobierno de Abelardo de la Espriella contra dos periodistas radiales cuyo programa en la cadena Blu radio fue cerrado por petición presidencial a la familia Santo Domingo, propietaria de la empresa radial.

La relación de ese caso censura oficial con la conversación entre Sánchez Cristo y el homicida exgobernador se pone en evidencia al momento en el que en plena llamada llegan guardianes del INPEC a la celda del penado para someterlo a una requisa rascada o raqueta. La llamada seguía al aire, mientras el operativo se desarrollaba. ¿Alguien del gobierno estaba escuchando en ese preciso momento la conversación o se facilitó la llamada para favorecer la imagen de un gobierno que saca pecho al decir que no tolerará la corrupción en las cárceles del país? Antes de la llamada en cuestión, el presidente De la Espriella se reunió con los magistrados de la Corte Suprema de Justicia para tratar varios asuntos, entre ellos, el de las amenazas contra los togados. El jefe del Estado espetó que “aquí nadie va a amenazar a la Corte. Cualquiera que se levante contra la Corte se levanta contra el Gobierno y a dejar sobre él o ellos todo el peso de la ley

Kiko Gómez llamó a la emisora para negar su participación en unas amenazas contra los magistrados de la Corte Suprema de Justicia y en particular contra Pedro Luis Bonilla Bolaños, procurador primero delegado para Casación Penal, que pidió a la Corte que condenara a “Kiko Gómez”.  La denuncia señala que la oficina de Bonilla, ubicada en el piso 26 de la sede de la Procuraduría, apareció una bala disparada. Además, identificó dos ventanas rotas y evidencia de dos disparos de fusil. Finalmente lo condenaron a 50 años de prisión por homicidio. De manera diligente el jefe del Estado ordenó el traslado del penado al centro de reclusión de La Picaleña ubicado en el Tolima.

Y el tercer elemento está atado al interés de Sánchez Cristo de silenciar a su compañero de la mesa de trabajo quien estaba a punto de decir que Gómez estaba llamando desde la cárcel La Picota de Bogotá. “Seguramente tuvo que colgar porque estaba llamando desde aquí desde la Picota”. Sánchez Cristo intenta callar diciéndole “no, no, digamos desde dónde nos llamó”. En este punto vale la pena detenerse para preguntar si el periodista conductor del programa radial quería proteger a la fuente o simplemente validar la corrupción al interior de la cárcel y por esa vía sacar provecho periodístico y en el rating que muy seguramente se alcanzó con la llamada. Si el condenado hubiese contado con algún tipo de autorización de la institución carcelaria, el periodista no habría tratado de silenciar a su compañero que al final si dijo desde dónde hizo la llamada el criminal de marras. Otras fuentes periodísticas indicaron que el criminal estaba en la cárcel de La Dorada, Caldas.

Después de insistir en el llamado “señor Gómez me escucha” y de cortar el intento de sus compañeros de la mesa por saber cómo entró el celular el penado, Julio Sánchez Cristo termina diciendo: “un segundito, un segundito, el señor nos llama por teléfono y entonces el asumirá los riesgos y los costos de la llamada pero él tiene la intención de aclarar una acusación que se está haciendo en los medios, pues lo escuchamos, ya como es lo del teléfono y si lo metió él o la enfermera dejemos allá al INPEC”.

Muchas veces en el ejercicio periodístico se traspasan límites éticos y morales que si bien favorecen a las empresas mediáticas por el rating alcanzado y a las audiencias interesadas en conocer qué pasa con la vida de criminales como Kiko Gómez,  se termina por legitimar la evidente corrupción que existe dentro de las cárceles del país, convertidas en verdaderos resort en donde los condenados en lugar de estar sometidos a las normas carcelarias son ellos quienes someten a los guardias y al INPEC a sus costosos caprichos. Algo no huele bien en esa llamada. 

GOBERNADOR DE NARIÑO PERFILADO POR EL PRESIDENTE

Por Germán Ayala Osorio Todos los días Abelardo de la Espriella deja salir su talante autoritario, su nula formación humanística, fanatism...