Mostrando entradas con la etiqueta Plan Patriota 2.0. Plan Colombia. Plan Patriota. Therian. De la Espriella. USA. Trump. Injerencia militar gringa.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Plan Patriota 2.0. Plan Colombia. Plan Patriota. Therian. De la Espriella. USA. Trump. Injerencia militar gringa.. Mostrar todas las entradas

martes, 21 de julio de 2026

PLAN PATRIOTA 2.0: SE VIENE LA GUERRA TOTAL


 Por Germán Ayala Osorio

 

Con la complaciente y acrítica mirada de la prensa hegemónica se anuncia desde las huestes abelardistas la puesta en marcha del Plan Patriota 2.0, programa de cooperación e intervención militar de los Estados Unidos en las dinámicas del conflicto armado interno de Colombia, reducido nuevamente a una amenaza terrorista, atada al Escudo de las Américas, estrategia de Donald Trumo que acogió de manera temprana De la Espriella.

El país recordará que en el Plan de Desarrollo del gobierno Pastrana se incluyó un capítulo llamado Plan Colombia. En aquella oportunidad, el hijo de Misael Pastrana Borrero viajó a los Estados Unidos para reunirse con el presidente Bill Clinton a quien le presentó ese capítulo con la solicitud expresa de apoyar la paz. 

Pastrana propuso una relación Paz/Guerra con una distribución de los recursos de un 80% para la primera y de un 20% para la segunda. Clinton le cambió la relación. Lo demás fue simple: el Plan Colombia fue aprobado en el Congreso americano y aplicado en el país sin ser discutido y admitido en el legislativo colombiano. La lucha contra las narcoguerrillas de entonces no obedecía y no obedece hoy tampoco a “…una lucha antidrogas de profunda base ética y moral, sino, también, un ajuste de cuentas entre grupos económicos del mundo desarrollado, pues de la comercialización de la cocaína hay sectores que han levantado un verdadero imperio y que, en medio de las reglas del sistema capitalista, han resuelto que la materia prima sea adquirida en el mundo subdesarrollado alto andino…”[1].

Los resultados militares del Plan Colombia aparecieron durante las administraciones de Uribe y Santos: las Farc-Ep se vieron obligadas a replegarse en los más recóndito de las selvas, sus procedimientos y actividades logísticas resultaron fuertemente golpeadas y varios miembros del Secretariado de esa guerrilla cayeron abatidos.  Al final, optaron por firmar el armisticio y someterse a las condiciones de la justicia transicional (restaurativa) en el marco del proceso de paz de La Habana.  

Los efectos negativos en la agricultura, en estratégicos ecosistemas naturales y en los proyectos de vida comunitaria en las zonas de influencia de las operaciones militares fueron evidentes. El desplazamiento forzado por la vía de la violencia paramilitar y los combates terminó beneficiando a terratenientes, narcotraficantes, políticos y ganaderos que se quedaron con millones de hectáreas de tierra abandonadas. La acumulación por desposesión aportó al crecimiento de la concentración de la tierra en pocas manos.

Durante el gobierno Uribe, ese Plan Colombia fue “nacionalizado” con el nombre de Plan Patriota. De la mano de la Política de Defensa y Seguridad Democrática, dicho plan se ejecutó bajo las mismas dinámicas y objetivos trazados para el plan matriz llamado Plan Colombia.

Ahora, con la llegada al poder del primer presidente therian, el país regresa a las intervenciones político-militares de los Estados Unidos, lo que supone la naturalización de la injerencia gringa en los asuntos internos y el devenir del país con dos factores nuevos: el primero, que como jefe de Estado está De la Espriella, ciudadano colombo norteamericano que juró defender los intereses de USA, lo que se traduce en la entrega casi absoluta de la soberanía estatal a lo que desee hacer con ella el gobierno Trump; y el segundo, la puesta en marcha a nivel latinoamericano del Escudo de las Américas, iniciativa hemisférica con la que Donald Trump busca controlar política y económicamente a la región, lo que no es otra cosa que la proscripción de cualquier actividad que en el marco del multilateralismo deseen emprender los gobiernos que ya hacen parte del Escudo de las Américas. Y por supuesto, insistir en la fracasada lucha antidrogas como una forma de mantener las condiciones del fructífero negocio y el control que sobre sus ganancias ejercen la banca multilateral y la institucionalidad diseñada en cada país para insistir en una guerra que beneficia a banqueros y a los miembros de la clase política que transa con narcos que cuentan con la bendición para operar.

Así las cosas, con la puesta en marcha del Plan Patriota 2.0, la política de seguridad y defensa que el gobierno de Abelardo de la Espriella quiera diseñar e implementar queda tempranamente sujeta a los designios del plan de intervención político-militar de los Estados Unidos. Ojalá la bancada del Pacto Histórico, la Defensoría del Pueblo, la Procuraduría General de la Nación, en particular sus divisiones ambientales y el Ministerio del Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible hagan el control político correspondiente, pues lo más probable es que los efectos negativos que dejaron el Plan Colombia y el Plan Patriota de Uribe se repetirán. Está por empezar la Guerra Total que prometió el therian en campaña. ¡Firmes por la Guerra! 






El ministro de Defensa designado de Colombia, Jorge Eduardo Mora, junto a Joseph Humire, representante del gobierno de Donald Trump para asuntos de seguridad hemisférica. Foto: @jmhumire





PLAN PATRIOTA 2.0: SE VIENE LA GUERRA TOTAL

  Por Germán Ayala Osorio   Con la complaciente y acrítica mirada de la prensa hegemónica se anuncia desde las huestes abelardistas l...