Por Germán Ayala Osorio
La estafeta-periodista, Vicky Dávila
Hoyos, al servicio de la familia Gilinski, informa en su cuenta de X que
“fuentes del gobierno confirman que a partir de ahora, ningún ministro
se puede reunir con Bruce Mac Master, presidente de la Andi. Están evaluando ampliar
el veto a los miembros de la junta”.
Si lo que dice Dávila Hoyos es cierto,
De la Espriella estaría jugando duro contra viejos agentes del Establecimiento
como lo es el eterno presidente de la Andi; el ataque se explicaría por
antipatías personales de un presidente proclive a vetar periodistas y ahora a empresarios,
o por el cumplimiento de una sugerencia-orden de algún miembro de la familia Gilinski
o de otro cacao interesado en hacerse con el control de ese gremio y de las
formas que en el pasado siempre les garantizó la operación de la “puerta
giratoria”.
El manejo de las donaciones para
el fondo milagro para atender a los damnificados del terremoto del 10 de agosto
habría sido uno de los motivos del distanciamiento entre De la Espriella y Mac
Master. Este último se habría opuesto a que algunos recursos fueran manejados
por la fundación de la esposa del presidente de la República, encargada de la
recepción de los millonarios recursos.
Por supuesto que el veto
presidencial deviene con una peligrosa carga autoritaria que activa de
inmediato la memoria alrededor de la confrontación política e ideológica entre
Bruce Mac Master y el entonces presidente Petro. En uno de esos choques, Petro
escribió en su cuenta de X, lo siguiente: “Yo le pregunto a Paloma
Valencia y a Bruce Mac Master: ¿más de 71 cadáveres recogidos, la existencia de
fosas comunes escondidas por el ELN, el desplazamiento de 55.000 personas de
las 400.000 que habitan en el Catatumbo, el asesinato de exfirmantes de paz,
los crímenes contra la paz cometidos en la región, la necesidad de financiar la
ofensiva del Ejército... no son motivos de una conmoción interior en el
Catatumbo?”.
Los rifirrafes entre la dirigencia
gremial y Petro fueron permanentes, en especial a partir del momento en que Petro
sacó del gobierno a los ministros que contaban con el aval de los gremios y los
partidos tradicionales. Una vez radicalizado, la confrontación política se
volvió paisaje.
Ya en campaña, la derecha
neoliberal y el empresariado decidió votar por De la Espriella. Dirigentes como
el presidente de la Andi expusieron públicamente por quién votarían. El 14 de
junio, a través de la columna Votaré por la democracia liberal, Bruce
Mac Master dijo: “Para quienes creemos en la democracia liberal, la
Constitución, el Estado de derecho, las libertades, y una economía capaz de
generar oportunidades, la elección actual es fundamental. Votaré por
Abelardo de la Espriella porque considero que es la alternativa más conveniente
para todo el país, para las empresas y para los trabajadores. No significa que comparta todas sus posiciones o ideas. Seguramente
tendremos acuerdos, así como también diferencias. La democracia no implica
adhesiones absolutas. En democracia escogeré la alternativa que mejor protege
la libertad, la institucionalidad y el progreso”.
El presidente de la Andi no se
caracteriza por tener claridades conceptuales que le permitan articular un
discurso coherente. Más bien es un dirigente gremial fatuo acostumbrado a
mandar e imponer su punto de vista. En eso se parece mucho a De la Espriella. Quizás
la frase en rojo desató la ira de Abelardo Gabriel, quien ya le dejó claro al
país que su megalomanía se alimenta de todas las lisonjas que le puedan hacer
llegar de los gremios económicos. A lo mejor Bruce Mac Master olvidó hacerlo y
su cabeza está en riesgo.
Insisto, de resultar cierto lo
que dice la estafeta-periodista y excandidata presidencial, tanto la Andi, su
junta y otros gremios están obligados a salir a rechazar el veto presidencial por
ser desobligante y profundamente peligroso para la democracia, liberal -o no, que
Bruce Mac Master dice defender. El “tambaleante” presidente de la Andi publicó
un trino el 20 de diciembre de 2025 en el que espetó que “la peor
versión de la autoritarismo es la que se viste de democracia. ¿Cuánto
hay del autoritarismo a la dictadura?”. La pulla estaba dirigida, por supuesto
hacia el presidente Petro. Ahora que, según Vicky Dávila el presidente de la
Andi está en camino de saber “qué tan duro muerde el tigre”, sería bueno que el
dirigente gremial vaya al archivo de su cuenta de X para recoger el
sentido de ese trino, pues es claro que lo dicho en ese momento “maduro mal”.
Ya la periodista-estafeta había
dado puntadas de lo que se venía en contra del presidente de la Andi. Esto dijo
el 26 de agosto del año en curso: “La ANDI requiere una renovación y una
modernización. Es importante impulsar nuevas voces y liderazgos dentro del
mismo gremio. Hay que reconocer la importante labor de Bruce Mac Master durante
más de 15 años. Dicho eso, si las directivas de la ANDI piensan más en el
pasado que en el presente, corren el riesgo de un futuro en la obsolescencia”.
Si finalmente el fierabrás de Bruce
Mac Master sale de la presidencia de la Andi, la historia dirá que no fue por orden
del exguerrillero y “dictador” Gustavo Petro, sino por disposición del “demócrata
respetuoso de la institucionalidad” por el que votó el hoy tambaleante dirigente
gremial. En esa misma columna del 14 de junio, Mac Master dijo que “De La
Espriella ha decidido rodearse de personas respetables, con visión institucional
y democrática, eso es muy importante. Confiamos en que habrá un gobierno
dentro del cauce de la Constitución, con respeto por los contrapesos, talento
técnico, constructor de consensos y con buenas políticas públicas. El país
necesita más unión y menos polarización”.
No sé si Bruce Mac Master pecó en
ese momento de inocente o simplemente le tiró una lisonja al entonces candidato
presidencial. Hoy, en calidad de jefe de Estado, De la Espriella se olvidó de esa
adulona y zalamera loa. Y eso que dice que no es político. Qué tal que lo fuera.
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