sábado, 7 de marzo de 2026

TRUMP Y EL ESCUDO DE LAS AMÉRICAS

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Con el apoyo de 12 gobiernos de América Latina, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump le apuesta a naturalizar su propia doctrina (Donroe) a través de la creación del Escudo de las Américas contra los Carteles de la Droga. Por fuera de esa alianza quedaron Brasil, México y Colombia, cuyos mandatarios no tienen afinidad ideológica con el pederasta que despacha desde el salón Oval de la Casa Blanca.

Se trata, sin duda alguna, de una nueva forma de intervención en el destino de América Latina. En el pasado fue la Alianza para el Progreso y más recientemente el Plan Colombia, aplicado durante los ochos años del gobierno de Álvaro Uribe con resultados discutibles: no se derrotaron a las guerrillas, aunque si obligaron a las Farc-Ep a replegarse y negociar con el Estado un tratado de paz; el negocio del narcotráfico se mantuvo a flote en gran medida porque sus dinámicas siguen atadas a los intereses de la banca, nacional e internacional que lava las fortunas de origen ilegal y a las lógicas del poder político y social; el desplazamiento forzado de comunidades campesinas, negras e indígenas y de colonos garantizó una contrarreforma agraria que favoreció el latifundio y los monocultivos de palma africana y caña de azúcar. Más de seis millones de colombianos fueron desterrados de sus territorios. Y en materia socioambiental se registró el deterioro socioambiental de valiosos y frágiles ecosistemas selváticos durante las dos administraciones de Uribe Vélez.

Con el Escudo de las Américas contra los Carteles de la Droga los ataques militares contra Irán, la eventual caída del régimen cubano y la consolidación del tutelaje sobre Venezuela el presidente Trump logra mantener alejados los focos de la prensa local y mundial de los archivos Epstein en los que está directamente implicado en calidad de violador de niñas y por supuesto  la  violenta persecución étnico-identitaria contra los migrantes latinos que desató de la mano de ICE, una fuerza supremacista con rostro nazista.

La reunión con los 12 presidentes se desarrolló en Miami. Trump lo dijo con asombrosa claridad: “Acordamos usar fuerza militar letal para destruir estos siniestros carteles y sus redes terroristas". Las consecuencias de dicha amenaza-propósito tocan de manera directa el futuro de Colombia, único país de la región en el que sobreviven las guerrillas de los años 60 y está en un proceso electoral en el que hay candidatos presidenciales que proponen un Plan Colombia 2.0 y otros que insisten en hablar de paz con los grupos armados ilegales permeados por el negocio del narcotráfico.

El primer efecto práctico es que Trump desconoce la naturaleza sociopolítica del conflicto armado interno y por esa vía recupera la tesis de la “amenaza terrorista” que Uribe usó para borrar de un plumazo las causas objetivas y subjetivas que legitimaron el levantamiento armado en el país.

El segundo efecto se sentirá con rigor a partir del 7 de agosto de 2026. De continuar el proyecto progresista en cabeza de Iván Cepeda, su gobierno estaría impelido, por presiones de Washington, a abandonar la idea de pacificar el país a través de la negociación política. Si por el contrario la derecha logra poner en la Casa de Nari a Paloma Valencia, Sergio Fajardo o en su defecto al bukelista Abelardo de la Espriella, entonces Trump y la godarria colombiana estarán de plácemes porque volverá la “guerra contra las drogas y el terrorismo” y con esta la persecución a los líderes de la izquierda democrática y del progresismo como sucedió con la aplicación de la política de seguridad democrática (2002-2010).

Hay que leer con atención el mensaje allegado desde el Departamento de Estado, que la BBC registró: “Esta histórica coalición de naciones trabajará conjuntamente para impulsar estrategias que pongan fin a la injerencia extranjera en nuestro hemisferio, a las pandillas y carteles criminales y narcoterroristas, y a la inmigración ilegal y masiva".

Y finalmente, habría un tercer efecto político e ideológico del orden territorial y continental con el que estilos de gobierno como los de Bukele (El Salvador), Kast (Chile) y Noboa (Ecuador) salen exaltados y legitimados por el belicista y violador de los derechos humanos que despacha desde la Casa Blanca.

Vale la pena recordar frases de Simón Bolívar y a Eduardo Galeano para comprender lo que puede significar el Escudo de las Américas: “Los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia para plagar la América de miseria a nombre de la libertad". Y estas dos del escritor uruguayo: 1. “El mundo está organizado por la economía de guerra y la cultura de la guerra”. 2. “El mundo se está convirtiendo en una inmensa base militar, y esa base se está convirtiendo en un hospital mental del tamaño del mundo. Dentro del manicomio, ¿cuáles están locos?”.




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