Por Germán Ayala Osorio
Después de los resultados de la
jornada electoral del 8 de marzo quedan ganadores y perdedores. Empecemos con
estos últimos: la periodista Vicky Dávila (con 226 mil votos) fracasó con rotundo
éxito en su aspiración de ganar la Gran Consulta uribista a la que llegó sin propuestas,
pero con un discurso anti-Petro que, al final, de nada le sirvió. Quedó de
quinta entre nueve aspirantes. Su derrota resulta significativa en la medida en
que el antipetrismo como fórmula para conquistar votantes se debilita en aquellos
que con o sin maquinaria política, insistan en adelante en hablar mal del saliente
gobierno, cuando hay avances significativos en asuntos sociales y económicos.
Otros dos perdedores son Roy
Barreras (obtuvo menos 300 mil votos) y Daniel Quintero (menos de 250 mil
sufragios), presuntos defensores del progresismo. El primero, en su primera
declaración una vez conocidos los resultados criticó a Petro por haberle dicho
a los petristas que no votaran la consulta y le alcanzó para augurar una
derrota de Iván Cepeda si no logra convocar al espectral centro que la gran
prensa empezó a visualizar con la sorpresiva votación de Juan Daniel Oviedo (un
millón doscientos mil votos); por el contrario, Quintero se ofreció a seguir
luchando por la consolidación del proyecto progresista.
Dentro del grupo de perdedores se
cuenta también Claudia López Hernández (con cerca de 550 mil votos) quien de manera
tardía cambió sus ataques contra el petrismo y el uribismo para terminar
defendiendo las reformas sociales del gobierno Petro y señalar al uribismo como
el sector a derrotar en primera vuelta. Con ese resultado, López debilita al
llamado “centro político”, espectro en el que ella insiste en decir que
pertenece, cuando claramente es una mujer de derecha. En eso se parece a Sergio
Fajardo, candidato que irá a primera vuelta, pero que deberá analizar muy bien
este resultado. De pasar Paloma Valencia a segunda vuelta, muy seguramente
Fajardo terminará en las toldas uribistas con las que tiene una vieja simpatía
y cercanía.
El ganador de la jornada es el
expresidente y expresidiario Álvaro Uribe Vélez quien logró imponer a Paloma
Valencia Laserna. Así las cosas, el político antioqueño mantiene su vigencia
política y poder electoral, circunstancias que lo confirman como el Gran Titiritero.
Valencia, sin lugar a duda, será, de llegar a la Presidencia, una especie de “Iván Duque 2.0” cumpliendo el
rol de la “muñeca” de Uribe Vélez.
Los tres millones de votos alcanzados
por Paloma Valencia le envían un mensaje claro a Abelardo de la Espriella, candidato
presidencial uribista que con la débil maquinaria del movimiento Salvación
Nacional queda sujeto a la decisión final que deberá tomar el expresidente
Uribe entre continuar apoyando a Paloma Valencia o invitar a Abelardo de la Espriella
para que sea él quien finalmente lleve las banderas del Centro Democrático. Se
trata de una decisión en la que confluyen el machismo de Uribe y la
desconfianza que le genera Paloma Valencia por ser mujer. Ya veremos qué sucede.
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