Por Germán Ayala Osorio
El terremoto que enluta al país
le sirve desde ya al gobierno de Abelardo de la Espriella Otero para acelerar la
ejecución de los planes, programas, acciones y la toma de decisiones que le
permitirá al propio presidente y a las camarillas políticas, institucionales, empresas
mediáticas, sectores económicos de la sociedad civil y comunidades religiosas que
lo acompañan, ejecutar con precisión y eficacia el Proyecto de Regeneración Ideológica
y Social (PRIS) con el que sostienen y avanzarán en la concreción de la
idea de la Patria Milagro.
Varios analistas y ciudadanos del
común consideran que la tragedia humanitaria concomitante al terremoto podría
retrasar los planes del gobierno. No, por el contrario, es el escenario predilecto
para aquellas fuerzas sociales, políticas, religiosas y económicas que están
detrás del PRIS. He aquí algunas pistas que me permiten asegurar que el
terremoto poco o nada retrasará las ejecutorias del gobierno nacional. Esas mismas pistas sirven para caracterizar a esa Patria Milagro.
La verdad. Las empresas
mediáticas que durante cuatro años hostigaron y vilipendiaron al gobierno anterior
y en particular a Gustavo Petro Urrego como hombre y presidente, hoy están
totalmente entregadas a la causa abelardista lo que convierte a sus periodistas
(incluye editores y conductores de programas radiales) en estafetas de un
gobierno que desde ya ejerce un control estricto sobre la información oficial
para evitar las filtraciones tan comunes en otras administraciones. Bajo esas circunstancias,
la verdad periodística con la que se recrea la historia oficial y se ambientan los
venideros escenarios electorales, deviene viciada, circunstancia que la asimila a
esa realidad manipulada por las creencias religiosas y el manejo de la
emocionalidad: la posverdad. Dios y Patria es el binomio con el que se avanza de la verdad, a la posverdad. Habrá, entonces, censura y autocensura,
la dupla perfecta en gobiernos neoliberales (Milei diría, libertarios)
empeñados en abandonar las bases de la democracia y avanzar hacia regímenes de
mano dura con visos autoritarios y fascistas.
La Institucionalidad. Los pesos y contrapesos de la democracia parece que dejarán de operar durante los cuatros años del gobierno del therian presidente. La fogosidad del procurador Gregorio Eljach al momento de confrontar al presidente Petro durante la campaña electoral y de amenazar a sus ministros con la apertura de investigaciones disciplinarias parece haber disminuido sustancialmente. La estadía en las playas de Santa Marta de Jaime Beltrán, ministro de Vivienda, en plena catástrofe ni siquiera fue asumida por el Procurador General de la Nación como un hecho irregular. ¿Será porque Beltrán viajó con su familia autorizado por el jefe del Estado? El silencio de las altas cortes frente a la arremetida del presidente contra la JEP, a la intención de Abelardo de abandonar la jurisdicción de la Corte Penal Internacional (CPI) y frente a las “operaciones militares conjuntas” aprobadas de facto por el secretario de Guerra de los Estados Unidos hacen pensar que al gobierno de De la Espriella Otero le aprobarán todos sus decretos con fuerza de ley. La complicidad del Congreso parece que se da por descontado en las huestes abelardistas.
El Espejo Retrovisor y la
Verdad revelada. Con bombos y platillos el vicepresidente le informó al
país que está listo el Libro de la Verdad, una publicación a todo color
en la que, según la versión del mendaz funcionario se consignan 80 casos “probados”
de corrupción cometidos en el gobierno Petro. Pocas horas después del anuncio,
la cifra bajó a 23. De acuerdo con agentes de la oposición se trata de un libro
lleno de información de ejecutorias y nombramientos sobre las que hay sospechas
de que corresponden a actos de corrupción. Que los entes de control acojan el
informe y actúen en consecuencia, respetando la presunción de inocencia y el
debido proceso. En algunos apartes del Libro de la Verdad se leen hallazgos
expresados de esta manera: “Destrucción del rigor técnico; colapso de la
capacidad tecnológica; opacidad y distorsión de la información pública;
parálisis operativa; captura contractual y concentración del poder operativo;
expansión del riesgo litigioso; pérdida del control territorial frente a
economías criminales; fragmentación del Estado y fracaso de la conducción
estratégica, y capacidad fiscal restringida (comportamiento transversal)”. Lo
citado parece mas bien una caracterización del Estado, por lo menos en aseveraciones
como “fragmentación del Estado y fracaso de la conducción estratégica”.
Por haber llegado al poder con el
apoyo decidido de varias comunidades cristianas, católicas y evangélicas, con
las que el carácter laico del Estado quedó bastante agrietado, la presentación
del Libro de la Verdad deviene con un sentido bíblico en el que Jesús
es el camino, la verdad y la vida.
La protesta social posterremoto. El talante gerencial que el gobierno le dará al manejo de los procesos diferenciados de la reconstrucción de los territorios devastados por el terremoto del 10 de agosto se chocará con realidades institucionales como las históricas respuestas paquidérmicas del Estado, la desesperanza y la angustia de los sobrevivientes, el control político y social de la oposición y por supuesto el sempiterno ethos mafioso que guía de tiempo atrás la vida política y empresarial del país. En caso de presentarse incumplimientos y demoras, lo más probable es que se den movilizaciones y manifestaciones en contra de administraciones locales como la de Cali, liderada por un alcalde como Alejandro Eder Garcés cuya legitimidad social es cuestionada por su evidente aporofobia, clasismo, racismo y la forma infantil de llegar a los lugares de la tragedia a posar y tomarse fotos. De por lo menos tres lugares fue abucheado por miembros de las comunidades que no lo reconocen como un alcalde cercano a la causa popular. Cuando se presenten esas manifestaciones, De la Espriella no dudará en enviarles el Esmad y si es necesario el Ejército y los reservistas abelardistas para repeler lo que de entrada se asumirá como “terrorismo urbano”.
Haber metido a Dios en la política
no obedece simplemente a una estrategia de marketing político. Por el contrario,
Dios es y será el soporte ideológico y espiritual con el que el PRIS abonará el
camino para que la Patria Milagro sea una realidad por una razón fundamental:
ya hay un enemigo declarado: el petrismo, los petristas, esto es, defensores de
los ecosistemas naturales y las causas colectivas y comunitarias. Esos son los nuevos impíos a los que hay que adoctrinar por las buenas o por las malas. Son las ovejas descarriadas que deberán ser conducidas al rebaño de los buenos hijos de Dios.
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