sábado, 3 de octubre de 2026

MARÍA FERNANDA CABAL Y LA NUEVA DERECHA

 


Por Germán Ayala Osorio

 

Después de su renuncia al Centro Democrático, partido que jamás le respondió su solicitud de escisión, María Fernanda Cabal Molina inicia el camino para consolidar un nuevo partido político en Colombia y sobre esa plataforma buscar la presidencia de la República en 2030. La señora Cabal Molina habla de una “nueva derecha”, pero no oculta su apoyo a las políticas y actitudes propias de la ultraderecha que viene implementando y exponiendo públicamente Abelardo Gabriel de la Espriella Otero. Abiertamente apoyó la candidatura del “tigre”. “Felicitaciones @ABDELAESPRIELLA vamos firmes por la patria en segunda vuelta. El país a votar para derrotar a Petro y su camarada Cepeda”.

Se entiende el desespero de la excongresista y feroz defensora del expresidente y expresidiario Álvaro Uribe Vélez- a quien insiste en llamarlo “presidente”- por construir su propia historia política sin jefe político. Pero llegar al movimiento Liga de Gobernantes contra la Corrupción, fundado por Rodolfo Hernández, condenado por corrupción, hoy llamado Partido Republicano, constituye una decisión política que de entrada le pone una mácula a su aspiración presidencial. El tamaño de esa sombra crece al confirmar que la acompañará el congresista de la Alianza Verde, Jota P Hernández. No podía quedar peor acompañada la señora Cabal al lado de semejante personaje.

En declaraciones a varios medios, Cabal Molina dijo que “vamos a ser la plataforma que siempre soñé, la nueva derecha, que conecta con el ciudadano bueno, con el trabajador, con la defensa de la vida, la propiedad y de la fuerza pública que tanto nos cuida”.

Cabal Molina no se caracteriza justamente por tener un excelso dominio de categorías y conceptos propios de la filosofía política. Eso sí, aprendió en el Centro Democrático a lanzar mensajes efectistas que no soportan un análisis crítico. Habla de una “nueva derecha”, pero hace referencia a los mismos elementos ideológicos que durante varios años ella defendió al interior del Centro Democrático, un partido de derecha: “la propiedad privada, la vida y la fuerza pública” aplicando, esos sí, los principios y recetas de la doctrina neoliberal con las que efectivamente se defiende la propiedad privada y se extiende su espectro al Estado que termina siendo “privatizado” y operado por agentes empresariales que solo buscan hacer negocios; bajo esas circunstancias, ni el Estado ni la derecha tradicional han defendido la vida como asegura Cabal.

Baste con recordar que el entonces presidente Uribe “entregó 8.53 millones de hectáreas a empresas mineras. Muchas de esas hectáreas incluso estaban en páramos y en lugares de reserva natural. Uribe fue un desastre entregando títulos mineros a diestra y siniestra”. Se estima que en los ocho años que duró su gobierno se concedieron 7.869 títulos mineros, casi 984 anuales. Muchos de estos títulos se dieron en el suroeste antioqueño, en donde Uribe sigue siendo admirado con fervor”.

En lo que corresponde a la defensa de la fuerza pública Uribe los llevó a una guerra frontal contra las Farc-Ep, con cientos de miles de militares y policías mutilados; con millones de campesinos desplazados y la consecuente ruina del campo. Sin duda alguna una forma curiosa de respetarlos y dignificar sus vidas. Los 7.837 crímenes de Estado (falsos positivos), que Cabal pone en duda de su ocurrencia y las precarias condiciones salariales de soldados, no dan cuenta precisamente de una actitud de reconocimiento y respeto hacia los uniformados.

En sus declaraciones a la prensa tradicional que cubrió su llegada al Partido Republicano, la exsenadora dijo que “como primera militante del Partido Republicano voy a trazar el rumbo que siempre quise… hoy es una plataforma que se construye para las elecciones regionales y para la presidencia de 2030. El buen gobernante, dice la Biblia, tiene feliz a su pueblo”.

Cabal Molina habla de conectar con ciudadanos “buenos”. Al insistir en esa falsa y peligrosa dicotomía entre Buenos y Malos la excongresista se acerca a la ultraderecha que hoy gobierna a Colombia. De la Espriella la llevó a otro nivel pues calificó al petrismo y a los petristas claro está, como “enemigos de la Patria”, es decir, desde el discurso de la señora Cabal, millones de ciudadanos que votaron por Petro y Cepeda serían malos ciudadanos. Y termina alineada aún más con el actual gobierno, al citar la Biblia. Por ser creyente y al parecer camandulera, lo más probable es que en su campaña presidencial de 2030 también programe retiros espirituales para entregar biblias a sus fututos ministros.

Al final, creo que Cabal Molina con su Partido Republicano no le apostará realmente a consolidar una “nueva derecha”, sino a consolidar la ultraderecha que dejará operando De la Espriella. Ojalá la futura candidata presidencial entienda que Colombia jamás funcionó como una verdadera República. 


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