Por Germán Ayala Osorio
Después de su renuncia al Centro
Democrático, partido que jamás le respondió su solicitud de escisión, María
Fernanda Cabal Molina inicia el camino para consolidar un nuevo partido
político en Colombia y sobre esa plataforma buscar la presidencia de la República
en 2030. La señora Cabal Molina habla de una “nueva derecha”, pero no oculta
su apoyo a las políticas y actitudes propias de la ultraderecha que viene
implementando y exponiendo públicamente Abelardo Gabriel de la Espriella Otero.
Abiertamente apoyó la candidatura del “tigre”. “Felicitaciones
@ABDELAESPRIELLA vamos firmes por la patria en segunda vuelta. El país a votar
para derrotar a Petro y su camarada Cepeda”.
Se entiende el desespero de la
excongresista y feroz defensora del expresidente y expresidiario Álvaro Uribe
Vélez- a quien insiste en llamarlo “presidente”- por construir su propia historia
política sin jefe político. Pero llegar al movimiento Liga de Gobernantes
contra la Corrupción, fundado por Rodolfo Hernández, condenado por corrupción,
hoy llamado Partido Republicano, constituye una decisión política que de entrada
le pone una mácula a su aspiración presidencial. El tamaño de esa sombra crece
al confirmar que la acompañará el congresista de la Alianza Verde, Jota P
Hernández. No podía quedar peor acompañada la señora Cabal al lado de semejante
personaje.
En declaraciones a varios medios,
Cabal Molina dijo que “vamos a ser la plataforma que siempre soñé, la
nueva derecha, que conecta con el ciudadano bueno, con el
trabajador, con la defensa de la vida, la propiedad y de la fuerza pública
que tanto nos cuida”.
Cabal Molina no se caracteriza justamente
por tener un excelso dominio de categorías y conceptos propios de la filosofía
política. Eso sí, aprendió en el Centro Democrático a lanzar mensajes
efectistas que no soportan un análisis crítico. Habla de una “nueva derecha”,
pero hace referencia a los mismos elementos ideológicos que durante varios años
ella defendió al interior del Centro Democrático, un partido de derecha: “la
propiedad privada, la vida y la fuerza pública” aplicando, esos sí,
los principios y recetas de la doctrina neoliberal con las que efectivamente se
defiende la propiedad privada y se extiende su espectro al Estado que termina
siendo “privatizado” y operado por agentes empresariales que solo buscan hacer
negocios; bajo esas circunstancias, ni el Estado ni la derecha tradicional han
defendido la vida como asegura Cabal.
Baste con recordar que el
entonces presidente Uribe “entregó 8.53 millones de hectáreas a empresas
mineras. Muchas de esas hectáreas incluso estaban en páramos y en lugares de
reserva natural. Uribe fue un desastre entregando títulos mineros
a diestra y siniestra”. Se estima que en los ocho años que duró
su gobierno se concedieron 7.869 títulos mineros, casi 984 anuales. Muchos
de estos títulos se dieron en el suroeste antioqueño, en donde Uribe sigue
siendo admirado con fervor”.
En lo que corresponde a la
defensa de la fuerza pública Uribe los llevó a una guerra frontal contra las
Farc-Ep, con cientos de miles de militares y policías mutilados; con millones de
campesinos desplazados y la consecuente ruina del campo. Sin duda alguna una
forma curiosa de respetarlos y dignificar sus vidas. Los 7.837 crímenes de
Estado (falsos positivos), que Cabal pone en duda de su ocurrencia y las
precarias condiciones salariales de soldados, no dan cuenta precisamente de una
actitud de reconocimiento y respeto hacia los uniformados.
En sus declaraciones a la prensa
tradicional que cubrió su llegada al Partido Republicano, la exsenadora dijo
que “como primera militante del Partido Republicano voy a trazar el rumbo
que siempre quise… hoy es una plataforma que se construye para las elecciones
regionales y para la presidencia de 2030. El buen gobernante, dice la
Biblia, tiene feliz a su pueblo”.
Cabal Molina habla de conectar con
ciudadanos “buenos”. Al insistir en esa falsa y peligrosa dicotomía entre Buenos
y Malos la excongresista se acerca a la ultraderecha que hoy gobierna a
Colombia. De la Espriella la llevó a otro nivel pues calificó al petrismo y a
los petristas claro está, como “enemigos de la Patria”, es decir, desde el
discurso de la señora Cabal, millones de ciudadanos que votaron por Petro y
Cepeda serían malos ciudadanos. Y termina alineada aún más con el actual
gobierno, al citar la Biblia. Por ser creyente y al parecer camandulera, lo más
probable es que en su campaña presidencial de 2030 también programe retiros espirituales
para entregar biblias a sus fututos ministros.
Al final, creo que Cabal Molina con
su Partido Republicano no le apostará realmente a consolidar una “nueva derecha”,
sino a consolidar la ultraderecha que dejará operando De la Espriella. Ojalá la
futura candidata presidencial entienda que Colombia jamás funcionó como una verdadera
República.
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