miércoles, 29 de julio de 2026

GOBIERNO ENTRANTE, DE LA O HASTA LA T


Por Germán Ayala Osorio

 

En la anterior columna, De la I hasta la Ñ, avancé en la tarea periodística de caracterizar al gobierno entrante de Abelardo de la Espriella Otero, el primer therian en la historia del país de alcanzar semejante dignidad. Ahora, en este texto, que va De la O, hasta la letra T, hago lo mismo. Ya con esta van tres columnas ilustradas todas con imágenes de la fábula del Tigre y el Burro, muy a propósito de la identificación de Abelardo con el salvaje felino.

Con la O de Oneroso. Hay que esperar que la política ambiental que diseñe y ejecute el gobierno entrante no resulte costosa en términos estéticos, paisajísticos, ecológicos y socioambientales. Aquella consigna de campaña de “fracking a lo que marque” expresa un pesado desdén hacia los ecosistemas naturales. En medio de las pluricrisis ambientales que confluyen en lo que se conoce como el cambio climático, sumarle la pérdida de ecosistemas con todo y los “servicios ambientales” que le prestan a los colombianos y a la humanidad puede resultar onerosa para Colombia como país biodiverso.

Con la P de Patriarcal. El sistema patriarcal se afianza sobre actividades de dominación y sometimiento no solo de la Mujer y de lo femenino, sino de la Naturaleza asumida y entendida como una realidad femenina a la que igualmente hay que violentar. “Lo que necesitamos por encima de todo es recuperar el amor y la empatía por la naturaleza que perdimos cuando nos enamoramos de la vida urbana” (Lovelock, James). Quizás lo que más necesitamos es desenamorarnos de la vida urbana y de los deseos individualistas cuya fuente egocéntrica parece inagotable. No olvidemos que estamos en la era del Antropoceno. Es tiempo de que hablemos del ecofeminismo. “El ecofeminismo hará una interpretación similar de la relación entre el dominio de un género sobre otro y del dominio del ser humano sobre la naturaleza”. Por supuesto que no podemos esperar mucho del gobierno de Abelardo porque él mismo violentó a una mujer periodista con aquello de “dale zum” a la foto de su “paquete”, amenazó con el “fracking a lo que marque” y porque detrás de su gobierno están las multinacionales mineras interesadas en someter comunidades, ecosistemas y mujeres ambientalistas.

Con la Q de Quirúrgico. No podemos medir aún los efectos negativos que dejará el gobierno de Abelardo de la Espriella, pero hay quienes imaginan escenarios catastrofistas peores a los que pensaron quienes se opusieron a la llegada de Petro a la Casa de Nariño. Las amenazas en campaña y el perfil pendenciero y camorrero del therian presidente- al fin y al cabo, se siente como un tigre- hacen pensar que habrá ajustes y cambios drásticos en la manera como el Estado entrará a resolver los conflictos socioambientales que muy seguramente se presentarán e incluso las protestas sociales si la anunciada reforma tributaria grava artículos de la canasta familiar como los huevos. Es posible imaginar que habrá cortes quirúrgicos a libertades y derechos consagrados en la carta política.

Con la R de Reservistas. La curiosa simpatía y admiración hacia lo castrense de parte del presidente therian dará vida jurídica a los Bloques de Seguridad Urbana, de los que hay miedo que hagan parte reservistas y veteranos que a pesar de estar retirados de las filas siguen pensando como militares, en particular mantienen el desprecio por la vida de los civiles defensores de la naturaleza, de los más vulnerables y de los derechos humanos. Ojalá esos Bloques de Seguridad Urbana no terminen impulsando la creación de comandos reaccionarios moral e ideológicamente conectados con la ya anunciada “batalla cultural”.  

Con la S de Supremo. De la Espriella es, ante todo, un civil, circunstancia que lo obliga, ética y moralmente, a poner por encima de las lógicas del mundo castrense, los intereses de la población civil. Su ridículo saludo militar lo acerca peligrosamente a la filosofía de los cuarteles, pero sobre todo a la “cartilla” con la que a diario oficiales y suboficiales de las fuerzas militares expresan su desprecio por la vida civil. Como comandante supremo de las FFAA se espera que De la Espriella les deje claro que ellos están subordinados al poder civil y que cualquier orden contraria al bienestar de los ciudadanos no combatientes será rechazada por los uniformados.

Con la T de Tramar. Dentro de la jerga militar el término “tramar” daba cuenta del soldado que aparentaba hacer las cosas, cumplir con las órdenes recibidas, pero al final con astucia lograba birlar a sus comandantes. En el diccionario hay una acepción que indica que se trata de “disponer o preparar con astucia o dolo un enredo, engaño o traición”. El país cambió, señor presidente electo. No son estos los tiempos de la Seguridad Democrática y mucho menos vivimos bajo las condiciones culturales e institucionales de la carta de 1886. Las redes sociales hace rato erosionaron el poder hegemónico de la prensa tradicional, aunque siguen siendo claves en la generación de estados de opinión pública engañosos. Colombia no es El Salvador de su admirado Bukele; y tampoco es la Argentina de su amado Milei. Usted está obligado a dar garantías a todos los colombianos. La Carta de 1991 está aún vigente.

Solo queda esperar a que arranque el gobierno del therian. Mes a mes sabremos qué tan “duro muerde el tigre”, qué tanto retrocederá el país en materia de derechos y libertades. Mientras se confirman los miedos y se cumplen las amenazas de campaña, a mis lectores les digo, agúzate que te pueden estar vigilando para luego velarte.

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