Por Germán Ayala Osorio
Los eufemismos hacen parte de
nuestra cultura. Y los discursos todo el tiempo nos lo confirman. Pongamos un ejemplo:
en lugar de hablar de ejecuciones extrajudiciales o crímenes de Estado, la
prensa y cientos de miles de ciudadanos hablan de “falsos positivos”. Sin duda
alguna, un eufemismo cruel que minimiza la gravedad de esos hechos en los que
militares monetizaron la vida de por lo menos 7837 ciudadanos. Los asesinaron,
los vistieron con prendas de combate y los hicieron pasar como “guerrilleros
caídos en combate”.
Ahora que se conoce la carta de despedida
del presidente de la ANDI, Bruce Mac Master, después de más de una década al
frente de ese gremio, vuelven los eufemismos. Entonces, en lugar de decir que a
Bruce lo vetó y tumbó el presidente De la Espriella, los periodistas usan los
términos “renunció” o “dimitió”. Titulares como este de Caracol Radio dan
cuenta del registro del hecho noticioso del día, del mes y quizás del año: “Bruce
Mac Master presentó su renuncia a la Presidencia de la ANDI: esta es la
carta”.
Lo más preocupante es que el
propio (ex) presidente de la ANDI en su misiva apela a eufemismos para
enmascarar lo que claramente fue una “emboscada política” que desde la Casa de
Nariño (sede Barranquilla) se planeó de tiempo atrás. Baste con recordar lo
publicado por Vicky Dávila en su cuenta de X para entender que la cabeza
del presidente de la ANDI pendía del hilo que estaba pendiente de cortar el
jefe del Estado. Hasta que lo cortó.
Veamos apartes del comunicado con el que Bruce enmascara lo que realmente pasó y que la estafeta-periodista Vicky Dávila ya le había advertido a él y al país en su cuenta de la señalada red social. “En las últimas semanas se han presentado circunstancias inesperadas y preocupantes que han hecho particularmente complejo el entorno de la Asociación… Múltiples presiones han afectado su capacidad de actuar libremente y cumplir sus funciones con autonomía.” Bruce Mac Master se cuida de hablar de “presiones políticas”, de diferencias insuperables entre él y De la Espriella. Y mucho menos se atreve a hablar del veto del que fue objeto, primer paso antes de su caída. Si hubiese un concurso para elegir el más precioso eufemismo, el de “Circunstancias inesperadas” se llevaría todos los honores. Y por supuesto, su emisor.
Sigamos. “La Junta de
Dirección General, su Mesa Directiva y yo mismo hicimos todo lo que
estuvo a nuestro alcance para propiciar una solución y unas condiciones
que le permitieran a la Asociación cumplir plenamente su función, buscando
mantener abiertos los espacios de interlocución y continuar contribuyendo, como
lo ha hecho durante toda su existencia, a la construcción de soluciones para el
país, preservando siempre su independencia, su autonomía y su lugar
institucional en la sociedad”.
Si no se tuviera todo el contexto
que la estafeta-periodista le entregó al país a cuentagotas, quien lea el
documento no comprendería de qué está hablando el hasta hace unos meses aguerrido
líder gremial que se enfrentó discursivamente al presidente Petro a quien le
faltó poco para calificarlo de dictador. ¿A qué se refiere con “propiciar
una solución”? ¿Cuál era el problema? El problema estaba claro: De la
Espriella pidió su cabeza. Lo vetó primero y quizás haya logrado fracturar internamente
a la ANDI y a su Junta. Una vez logrado el ambiente enrarecido, solo era
cuestión de esperar la renuncia o mejor, la caída de Mac Master.
Estamos ante una misiva encriptada
gracias en buena parte a los eufemismos, pero también a los dobleces del
lenguaje. No es necesario explicita todo para que la gente entienda.
Lo que sucede es que esa misma gente puede pensar que la “prudencia” de Bruce
se mueve entre la elegancia, la jactancia, la tranquilidad, la mesura, el cansancio por lo vivido durante
semanas y el miedo porque, como pocos, pudo comprender hasta dónde podría
llegar el presidente de la República de no conseguir la renuncia del dirigente
gremial. Ahora Mac Master sabe lo “duro que muerde el tigre”.
Al décimo párrafo, de los 24 que
compone su larga misiva, Bruce aterriza al lector en el nudo del problema: el
Gobierno. O mejor, su nula interlocución con el presidente de la República. “A
pesar de lo anterior, todos esos intentos resultaron infructuosos. Lo
lamento profundamente, porque siempre he creído en la inteligencia colectiva y
en la necesidad de que el Gobierno, el sector productivo y las instituciones
puedan trabajar juntos, incluso en medio de diferencias, con respeto,
independencia y sentido de responsabilidad nacional. Lo intentamos y no tuvimos
éxito”.
Desde Lo No Dicho, elemento
clave en el análisis del discurso, resulta apenas lógico pensar que a Bruce lo
irrespetaron o por lo menos así se sintió. Y cómo no si fue vetado por el jefe
del Estado. En el siguiente párrafo, Mac Master vuelve otra vez a los eufemismos.
Quizás le sirvieron al propósito de no dejar salir la rabia y la desazón que pudo
sentir de ver y sentir que de nada le sirvió votar por De la Espriella y sobre todo
de haber publicado esa columna de opinión en El Colombiano en la que con
zalamería le dijo al país y al entonces candidato presidencial cuál era su
decisión. Recordemos un par de las ideas consignadas en el texto titulado Votaré
por la democracia liberal con el único propósito de conectarlas con las
del final de la misiva. Las coloreo con rojo para que el lector las conecte más
adelante.
“Para quienes creemos en la
democracia liberal, la Constitución, el Estado de derecho, las libertades, y una economía capaz de
generar oportunidades, la elección actual es fundamental. Votaré por Abelardo
de la Espriella porque considero que es la alternativa más conveniente para
todo el país, para las empresas y para los trabajadores. La alternativa de
Cepeda representa la continuidad política y operativa del actual gobierno. Él
mismo habla de “nuestro gobierno”. Frente a esa continuidad existen razones
serias de preocupación. El problema no es sólo de ejecución; es su relación con
los principios de la democracia liberal, su
posición frente a las instituciones, la búsqueda del debilitamiento de los
contrapesos, la presión sobre Cortes y Congreso, el ataque al
sistema electoral materializado en insistencia en promover una Asamblea
Nacional Constituyente que promueve mayor concentración presidencial y por lo
tanto no fortalece la democracia, la debilita”.
Mírese con cuidado el último
párrafo extraído de la carta de renuncia del dirigente gremial. Sugiero hacerlo
recordando las frases subrayadas con rojo del párrafo anterior.
“Colombia atraviesa un momento
que exige esfuerzos de todos. El país
necesita instituciones fuertes y trabajo armónico en muchos
frentes. Dentro de ellas, resulta esencial la
existencia de pesos y contrapesos que aseguren los límites que protegen la
democracia. Esta situación me deja reflexiones que considero
importantes para nuestra democracia. Me recuerda el valor de las libertades, la importancia de
la autonomía de las instituciones y la necesidad de proteger siempre los
espacios desde los cuales los ciudadanos y las organizaciones pueden expresar
sus posiciones, participar en la conversación pública y contribuir al
desarrollo del país. Me recuerda muy especialmente la importancia de una actividad gremial íntegra, independiente, desprovista de
agendas paralelas y acorde con las responsabilidades que la sociedad
le otorga”.
La frase subrayada con el color
verde hace pensar que Bruce se fue no solo por la presión de Abelardo Gabriel
de la Espriella Otero, sino porque dentro del gremio y quizás desde otros, esas
“agendas paralelas” incluían su salida, al parecer aclamada por empresarios que
dejaron atrás su independencia para entregarse sin límites a los caprichos del
poder presidencial. Varios deben estar hoy gritando aún ¡viva Cristo Rey!, al
enterarse que Bruce cayó. Bruce no renunció, lo "renunciaron", es decir, el presidente pidió su cabeza.
No es necesario decir que la
descabezada a Bruce Mac Master manda un mal mensaje a la sociedad y a otros
agentes económicos de la sociedad civil: o se alinean con la "batalla cultural y la patria milagro, o se atienen a las consecuencias. ¿Si eso es capaz de hacer el gobierno,
el presidente de la República con un dirigente gremial, qué podemos esperar los
ciudadanos de a pie que no compartimos sus ideas?
No hay comentarios:
Publicar un comentario