jueves, 1 de octubre de 2026

BRUCE NO RENUNCIÓ, LO "RENUNCIARON"



Por Germán Ayala Osorio

 

Los eufemismos hacen parte de nuestra cultura. Y los discursos todo el tiempo nos lo confirman. Pongamos un ejemplo: en lugar de hablar de ejecuciones extrajudiciales o crímenes de Estado, la prensa y cientos de miles de ciudadanos hablan de “falsos positivos”. Sin duda alguna, un eufemismo cruel que minimiza la gravedad de esos hechos en los que militares monetizaron la vida de por lo menos 7837 ciudadanos. Los asesinaron, los vistieron con prendas de combate y los hicieron pasar como “guerrilleros caídos en combate”.

Ahora que se conoce la carta de despedida del presidente de la ANDI, Bruce Mac Master, después de más de una década al frente de ese gremio, vuelven los eufemismos. Entonces, en lugar de decir que a Bruce lo vetó y tumbó el presidente De la Espriella, los periodistas usan los términos “renunció” o “dimitió”. Titulares como este de Caracol Radio dan cuenta del registro del hecho noticioso del día, del mes y quizás del año: “Bruce Mac Master presentó su renuncia a la Presidencia de la ANDI: esta es la carta”.

Lo más preocupante es que el propio (ex) presidente de la ANDI en su misiva apela a eufemismos para enmascarar lo que claramente fue una “emboscada política” que desde la Casa de Nariño (sede Barranquilla) se planeó de tiempo atrás. Baste con recordar lo publicado por Vicky Dávila en su cuenta de X para entender que la cabeza del presidente de la ANDI pendía del hilo que estaba pendiente de cortar el jefe del Estado. Hasta que lo cortó.

Veamos apartes del comunicado con el que Bruce enmascara lo que realmente pasó y que la estafeta-periodista Vicky Dávila ya le había advertido a él y al país en su cuenta de la señalada red social. “En las últimas semanas se han presentado circunstancias inesperadas y preocupantes que han hecho particularmente complejo el entorno de la Asociación… Múltiples presiones han afectado su capacidad de actuar libremente y cumplir sus funciones con autonomía.” Bruce Mac Master se cuida de hablar de “presiones políticas”, de diferencias insuperables entre él y De la Espriella. Y mucho menos se atreve a hablar del veto del que fue objeto, primer paso antes de su caída. Si hubiese un concurso para elegir el más precioso eufemismo, el de “Circunstancias inesperadas” se llevaría todos los honores. Y por supuesto, su emisor.

Sigamos. “La Junta de Dirección General, su Mesa Directiva y yo mismo hicimos todo lo que estuvo a nuestro alcance para propiciar una solución y unas condiciones que le permitieran a la Asociación cumplir plenamente su función, buscando mantener abiertos los espacios de interlocución y continuar contribuyendo, como lo ha hecho durante toda su existencia, a la construcción de soluciones para el país, preservando siempre su independencia, su autonomía y su lugar institucional en la sociedad”.

Si no se tuviera todo el contexto que la estafeta-periodista le entregó al país a cuentagotas, quien lea el documento no comprendería de qué está hablando el hasta hace unos meses aguerrido líder gremial que se enfrentó discursivamente al presidente Petro a quien le faltó poco para calificarlo de dictador. ¿A qué se refiere con “propiciar una solución”? ¿Cuál era el problema? El problema estaba claro: De la Espriella pidió su cabeza. Lo vetó primero y quizás haya logrado fracturar internamente a la ANDI y a su Junta. Una vez logrado el ambiente enrarecido, solo era cuestión de esperar la renuncia o mejor, la caída de Mac Master.

Estamos ante una misiva encriptada gracias en buena parte a los eufemismos, pero también a los dobleces del lenguaje. No es necesario explicita todo para que la gente entienda. Lo que sucede es que esa misma gente puede pensar que la “prudencia” de Bruce se mueve entre la elegancia, la jactancia, la tranquilidad, la mesura, el cansancio por lo vivido durante semanas y el miedo porque, como pocos, pudo comprender hasta dónde podría llegar el presidente de la República de no conseguir la renuncia del dirigente gremial. Ahora Mac Master sabe lo “duro que muerde el tigre”.

Al décimo párrafo, de los 24 que compone su larga misiva, Bruce aterriza al lector en el nudo del problema: el Gobierno. O mejor, su nula interlocución con el presidente de la República. “A pesar de lo anterior, todos esos intentos resultaron infructuosos. Lo lamento profundamente, porque siempre he creído en la inteligencia colectiva y en la necesidad de que el Gobierno, el sector productivo y las instituciones puedan trabajar juntos, incluso en medio de diferencias, con respeto, independencia y sentido de responsabilidad nacional. Lo intentamos y no tuvimos éxito”.

Desde Lo No Dicho, elemento clave en el análisis del discurso, resulta apenas lógico pensar que a Bruce lo irrespetaron o por lo menos así se sintió. Y cómo no si fue vetado por el jefe del Estado. En el siguiente párrafo, Mac Master vuelve otra vez a los eufemismos. Quizás le sirvieron al propósito de no dejar salir la rabia y la desazón que pudo sentir de ver y sentir que de nada le sirvió votar por De la Espriella y sobre todo de haber publicado esa columna de opinión en El Colombiano en la que con zalamería le dijo al país y al entonces candidato presidencial cuál era su decisión. Recordemos un par de las ideas consignadas en el texto titulado Votaré por la democracia liberal con el único propósito de conectarlas con las del final de la misiva. Las coloreo con rojo para que el lector las conecte más adelante.

“Para quienes creemos en la democracia liberal, la Constitución, el Estado de derecho, las libertades, y una economía capaz de generar oportunidades, la elección actual es fundamental. Votaré por Abelardo de la Espriella porque considero que es la alternativa más conveniente para todo el país, para las empresas y para los trabajadores. La alternativa de Cepeda representa la continuidad política y operativa del actual gobierno. Él mismo habla de “nuestro gobierno”. Frente a esa continuidad existen razones serias de preocupación. El problema no es sólo de ejecución; es su relación con los principios de la democracia liberal, su posición frente a las instituciones, la búsqueda del debilitamiento de los contrapesos, la presión sobre Cortes y Congreso, el ataque al sistema electoral materializado en insistencia en promover una Asamblea Nacional Constituyente que promueve mayor concentración presidencial y por lo tanto no fortalece la democracia, la debilita”.

Mírese con cuidado el último párrafo extraído de la carta de renuncia del dirigente gremial. Sugiero hacerlo recordando las frases subrayadas con rojo del párrafo anterior.

“Colombia atraviesa un momento que exige esfuerzos de todos. El país necesita instituciones fuertes y trabajo armónico en muchos frentes. Dentro de ellas, resulta esencial la existencia de pesos y contrapesos que aseguren los límites que protegen la democracia. Esta situación me deja reflexiones que considero importantes para nuestra democracia. Me recuerda el valor de las libertades, la importancia de la autonomía de las instituciones y la necesidad de proteger siempre los espacios desde los cuales los ciudadanos y las organizaciones pueden expresar sus posiciones, participar en la conversación pública y contribuir al desarrollo del país. Me recuerda muy especialmente la importancia de una actividad gremial íntegra, independiente, desprovista de agendas paralelas y acorde con las responsabilidades que la sociedad le otorga”.

La frase subrayada con el color verde hace pensar que Bruce se fue no solo por la presión de Abelardo Gabriel de la Espriella Otero, sino porque dentro del gremio y quizás desde otros, esas “agendas paralelas” incluían su salida, al parecer aclamada por empresarios que dejaron atrás su independencia para entregarse sin límites a los caprichos del poder presidencial. Varios deben estar hoy gritando aún ¡viva Cristo Rey!, al enterarse que Bruce cayó. Bruce no renunció, lo "renunciaron", es decir, el presidente pidió su cabeza. 

No es necesario decir que la descabezada a Bruce Mac Master manda un mal mensaje a la sociedad y a otros agentes económicos de la sociedad civil: o se alinean con la "batalla cultural y la patria milagro, o se atienen a las consecuencias.  ¿Si eso es capaz de hacer el gobierno, el presidente de la República con un dirigente gremial, qué podemos esperar los ciudadanos de a pie que no compartimos sus ideas?

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