Por Germán Ayala Osorio
Hacía rato no veía en las redes
sociales un episodio de “Usted no sabe quién soy”. En esta ocasión, la expresión
genuina de clasismo corrió por cuenta de la “doctora Liliana”, una señora que, entrada
en años y en cólera, menospreció e insultó a un repartidor de pizza, a quien no
lo bajó de “malparido y hp”. Incluso, le alcanzó para lanzarle un puntapié, mientras
le ordenaba que saliera de su “territorio” al que por desgracia pudo entrar
gracias al trabajo de mensajería.
El clasismo en Colombia se asume
en doble vía como una especie de tara civilizatoria, pero también como un valor
moral socialmente aceptado. En ciertos sectores societales no ser clasista puede
asegurar la expulsión del clan o del grupo privilegiado al que se pertenece por
tradición. De allí que siempre están ahí, al acecho, para recordar que el
clasismo es una ilustre tara civilizatoria muy colombiana.
En su encolerizada diatriba
contra el domiciliario, quien al parecer se demoró en llegar con el pedido, la “doctora
Liliana” fue captada en un viaje de clasismo puro y duro que representa a
millones de colombianos que, desde sus atalayas bíblicas vigilan a lo lejos la
llegada de esos Otros que, al ser diferentes, pueden humillar, insultar y echar
de sus territorios por considerarlos indignos.
En esta oportunidad, “Liliana”,
como la llamó varias veces el domiciliario, hizo lo que hizo porque su “conciencia
de clase” se lo demandó: se subió a su propio mangrullo moral y ético para recordarle
al repartidor el lugar social al que pertenece de acuerdo con la encopetada dama.
¿Habrá olvidado la “Doctora Liliana” que durante la pandemia estos repartidores
fueron fundamentales social y económicamente?
Buscando en la red el significado
del nombre “Liliana”, encontré que “el nombre propio de Liliana tiene un
origen latino y es una variante del nombre Lilia. Lilia proviene del latín
«lilium», que significa «lirio», una hermosa flor que simboliza la pureza
y la belleza. El nombre Liliana combina el significado de «lirio» con
el sufijo «ana», que indica gracia y elegancia. Por lo tanto, Liliana
puede interpretarse como «la que posee la gracia y la belleza del lirio».
A juzgar por lo visto en el video
que se hizo viral y que muy seguramente será recogido por alguno de los
noticieros de televisión nacional, efectivamente la energúmena señora posee la
gracia y la belleza del delirio de grandeza, del clasismo que la identifica
como una “dama de la sociedad de las apariencias” en las que muy seguramente sobrevive.
Al final, no sé si llamarla como ella mismo se presentó ante el repartidor. O
quizás responda más fácil al llamado de “Doctora Delirio”.
Imagen tomada de El Tiempo
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