Por Germán Ayala Osorio
A un mes de la consulta del Frente
por la Vida, el precandidato presidencial Roy Barreras Montealegre de manera temprana
lanza propuestas y envía mensajes a sus posibles beneficiarios. En su cuenta de
X Barreras dijo que “voy a unificar los períodos de alcaldes y
Gobernadores con las elecciones presidenciales. Para unificar los planes de
desarrollo y avanzar en conjunto. Pero también, para que no haya más
candidatos que juntan firmas o se lanzan a la presidencia, para luego utilizar
su imagen como trampolín para una Alcaldía o una Gobernación”.
La pregunta que me asalta es la
siguiente: ¿Unificar los planes de desarrollo en torno a qué modelo o visión de
desarrollo? Invité a leer a Roy Barreras un artículo “hijo” de mi tesis doctoral
sobre los impactos socioculturales, estéticos y comunitarios de la caña de
azúcar en el norte del Cauca y el sur del Valle del Cauca[1].
El título del documento que ojalá lea el político vallecaucano es: Los Planes
de desarrollo como instrumentos de validación: caña de azúcar y agroindustria
cañera en el Valle del Cauca y Cauca[2].
En el señalado ensayo académico señalo
que “los planes de desarrollo departamental del Valle del Cauca y Cauca, en
su gran mayoría, han sido instrumentos de legitimación y validación del
monocultivo de la caña de azúcar y de la agroindustria cañera. 11 planes de
desarrollo regional de los departamentos del Valle del Cauca y Cauca,
propuestos durante el periodo 1990-2019, fueron analizados”.
En las conclusiones se lee que “lo
consignado en 11 planes de desarrollo permite señalar que el monocultivo
de la caña
de azúcar, para las
administraciones abordadas, se asumió
como una realidad
ambiental incontrastable, que
se deriva en
un patrón comportamental de
carácter político, institucional
y cultural que
afecta la legitimidad. de los planes de desarrollo
analizados, dado el nulo análisis de las problemáticas socio ambientales,
ecológicas y ontológicas generadas por el monocultivo de la caña de azúcar y la
agroindustria cañera. Sumados los patrones hallados, aportan a
la configuración de
una Inercia Institucional
Ambiental Negativa (IIAN)
y, a su
vez, de una disposición institucional
proclive a mantener en el tiempo los apoyos económicos y
políticos a la agroindustria cañera por parte del Estado. Esa IIAN se expresa a
través de aquellos planes de desarrollo regional que sirvieron, simplemente, de
instrumentos de legitimación
y naturalización de una
actividad antrópica altamente
disruptiva, a lo
que se suman, el
poder de lobby del
gremio Asocaña, la operación del Estado colombiano en las condiciones
señaladas y las condiciones preferentes, en materia de subsidios estatales, en
las que opera la poderosa agroindustria azucarera”.
La propuesta de Barreras, que no
es nueva, deviene con un carácter estrictamente político-electoral y deja por
fuera discusiones alrededor de los tipos de desarrollo que se agencian y
consolidan a través de los planes de desarrollo de alcaldías y gobernaciones.
El valle geográfico del río Cauca, dominado por el monocultivo de la caña de azúcar,
sufrió y sufre aún transformaciones ecosistémicas, paisajísticas, estéticas y
en identidades culturales de origen comunitario altamente negativas que el
precandidato presidencial parece no reconocer.
La catástrofe que hoy sufren los habitantes del departamento de Córdoba
por las inundaciones se explica en gran medida por un modelo de desarrollo
atado a la ganadería extensiva, la pérdida de humedales y la construcción de la
represa de Urrá. El presidente Petro sostiene que las inundaciones en ese
departamento obedece a una visión de desarrollo atada a intereses particulares
(privados) como sucedió en el valle geográfico del río Cauca con el monocultivo
de la caña de azúcar. Petro dice que “Urrá no la hicieron para generar
energía sino para secar tierras de la nación y dañar todo el flujo natural del
agua en Córdoba. Eso explica buena parte de la actual tragedia. Mucha tierra
expropiada a los campesinos con masacres está ahora inundada, muchas haciendas
de los impulsores de Urrá, están ahora inundados. Pero decenas de miles de
familias pobres también”.
Estimado Roy, es apenas
comprensible que lance propuestas a diestra y siniestra por aquello de
conseguir votos para ganar ampliamente la consulta para luego sentarse a “negociar”,
no sé qué, con el candidato Iván Cepeda. Eso sí, lo recomendable es que revise
críticamente las lógicas con las que históricamente se aprueban en Colombia los planes de desarrollo local
y regional y sus históricas desconexiones con los planes de desarrollo de carácter
nacional.
[1]
La tesis doctoral se titula: Estado, agroindustria cañera y afectaciones
socio-ambientales. Sostenibilidad asistémica funcional y ontologías de la
resistencia en municipios del Norte del Cauca y Sur del Valle del Cauca.
No hay comentarios:
Publicar un comentario