sábado, 14 de marzo de 2026

VICKY DÁVILA: DE PRESIDENCIABLE, A MEME



Por Germán Ayala Osorio

 

Una de las campañas presidenciales más agresivas e insulsas fue la que lideró la periodista del Establecimiento, Victoria Eugenia Dávila Hoyos, más conocida como “Vicky”.  El tamaño de su derrota electoral y política es monumental: pasó de ser candidata presidencial, a precandidata de la Gran Consulta de la Derecha uribizada. Obtuvo 238 mil votos. Se vendió como “independiente” y terminó en las toldas del uribismo al que siempre defendió desde su ejercicio periodístico. Colegas suyos intentaron presentarla como una outsider, cuando siempre fue una ficha del Establecimiento. Ahora es un meme en las redes sociales.

Eso sí, destaco que fracasó con rotundo éxito y eso es positivo. He aquí las razones de la derrota electoral  de su aventura política, la que jamás debió emprender la periodista-periodista:

1.       Dávila de Gnecco no entendió la actual coyuntura social y política del país. Leyó mal el momento histórico por el que atraviesa Colombia porque jamás pudo desprenderse de esa mirada reduccionista de la historia y los hechos presentes que garantiza la lógica periodística-noticiosa. Una lección que deben recoger los periodistas que en adelante piensen en ser candidatos presidenciales.

2.       Al no tener otra mirada de la compleja realidad de los colombianos, apeló al grito y al odio; creyó que su enfermizo anti petrismo le iba a funcionar. Nuevamente se equivocó. Petro, Petro y Petro espetaba todo el tiempo fruto de una especie de “esquizofrenia política” generada desde las huestes uribistas.

3.       Jamás presentó a los colombianos un proyecto basado en la comprensión de los problemas y oportunidades de un país mal administrado por una élite mezquina, precapitalista, violenta y mafiosa. Incluso, le alcanzó para decir que construiría cárceles en las selvas para encerrar corruptos. Con semejante despropósito ecológico y ambiental Dávila dejó ver su ignorancia supina en asuntos claves como la sostenibilidad sistémica.

4.       Su visión mediatizada y las redes sociales la engañaron. Los likes y las miles de reproducciones de las barbaridades que publicó en X la hicieron sentir realmente presidenciable e invencible.

5.       Dávila de Gnecco hizo el ridículo. Ordeñó una vaca, cantó en un cafetal en medio de una "pelea discursiva" con la Gaviota (Margarita Rosa de Francisco); se fue al “Hueco” en Medellín, con megáfono en mano, a gritar frases sin sentido.  Vicky dejó ver que tiene enormes vacíos conceptuales, pobreza lexical y un discurso básico. Si se hubiese “peliado” con María Fernanda Cabal, la senadora uribista muy seguramente le habría dicho “estudie, vaga”.

 Colombia se salvó de ser gobernada por Vicky. Muy seguramente volverá a hacer el periodismo que tanto daño le hace al oficio. Eso sí, por mucho tiempo deberá lidiar no solo con las “quemaduras”, sino con la imagen de meme que dejó en millones de colombianos. Y no “Vicky”, los resultados de la Gran Consulta de la Derecha no son ninguna “putería”, pero se entiende la expresión por la rabia que le generó la derrota electoral.  Vicky, échate bastante crema número cuatro. 




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