Por Germán Ayala Osorio
La derecha norteamericana, con el
apoyo del uribismo y otros agentes de ese mismo espectro ideológico, amparada en
la Doctrina Donroe
y los falsos, pero estratégicos objetivos del Escudo
de las Américas, le está apostando a poner en el Solio de Bolívar al
abogado Abelardo de la Espriella, ficha que el gobierno gringo entiende como el
remplazo de Uribe como Señor de la Guerra y garante de la extensión en el
tiempo del conflicto armado interno y de los beneficios de los agentes
económicos que sacan réditos políticos y económicos del negocio de la
producción y comercialización de armas y pertrechos para la guerra.
De llegar De la Espriella
a la Casa de Nariño en calidad de presidente de la República, el gobierno Trump
aseguraría la recuperación del eje integrado por Venezuela, Ecuador y Colombia,
países sobre los cuales hay intereses particulares. Sobre el primero, USA se
hizo ya al control de la producción de petróleo, lo que le permite jugar a la
guerra en el Medio Oriente con un precio controlado del crudo y por supuesto,
para el consumo interno. Venezuela es, prácticamente, un Estado más de la Unión
Americana. Por lo menos, mientras haya petróleo para sacar.
Con el segundo, los gringos
aseguran la entrada de banano y de cocaína, productos claves para la economía
norteamericana. A los gobiernos estadounidenses, demócratas o republicanos, no
les preocupa el ingreso de toneladas de cocaína, sino que su producción y
comercialización esté asegurada a través de canales institucionalizados o casi
que estatizados en los países de origen. Además, hay indicios de que hay “tierras
raras” en Ecuador; y finalmente, a los gringos les interesa Colombia también
por la producción- controlada- de la cocaína, así como la explotación de los
recursos genéticos de la Amazonía y la extensión en el tiempo del “conflicto
armado interno”.
Con esto último aseguran negocios internos y la generación de estrategias de
intervención político-militar como la Alianza para el Progreso y el Plan Colombia.
¿Por qué Abelardo y no Paloma
Valencia? Por varias razones, a saber: la primera, es mujer y en negocios de “machos”
la presencia de mujeres les genera desconfianza y riesgo. La segunda, el
proceso judicial que enfrentará Alex Saab lo consideran suficiente para imponerle
a De la Espriella la agenda gringa. Ya están saliendo hechos punibles como el lavado
de activos que comprometerían al abogado colombiano, amigo y defensor de Saab.
Lo mismo pasó con los pendientes judiciales
de Álvaro Uribe. Los Estados Unidos jamás se interesaron en procesarlo por las
rutas que le entregó a Pablo Escobar durante su paso por la Aerocivil y sus
relaciones con la mafia
antioqueña, incluida la paramilitar. La tercera, porque Marco Rubio y Bernie Moreno,
entre otros políticos republicanos, reconocen que Abelardo de la Espriella es
el aliado inmoral que mejor representa los intereses de Trump en América Latina. Y la cuarta, porque Uribe está convencido de que De la Espriella lo reemplazará con lujo de detalles. Otros agentes del Establecimiento piensan lo mismo.
Al imponer a De la Espriella en
la Casa de Nariño, la derecha colombiana recupera el poder y el control para volver
a los tiempos de la seguridad democrática y lo más importante: reversar los
avances sociales y medio ambientales logrados por el gobierno Petro, como las
reformas pensional y laboral, la reforma agraria, el freno a macroproyectos
mineros en zonas protegidas y la devolución de las tierras- incluidos baldíos-
que la Agencia Nacional de Tierras logró quitarles a los amigos de Uribe y Duque.
Nota: imagen tomada de https://www.bing.com/images/search?q=abelardo+de+la+espriella+tendr%c3%ada+la+bendici%c3%b3n+de+los+Estados+Unidos&form=HDRSC3&first=1
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