sábado, 15 de agosto de 2026

TERREMOTO, SOLDADOS ISRAELÍES Y EL PRIS

 


Por Germán Ayala Osorio

En medio de la tragedia humanitaria que dejó el terremoto del 10 de agosto y que  se extenderá por varios años, el gobierno de Abelardo de la Espriella va entregando pistas y dando muestras de lo que será el Proceso de Regeneración Ideológica y Social (PRIS) al que someterá a una gran parte de la sociedad colombiana que cree legitimo defender los derechos humanos y libertades democráticas, en particular los de la población más vulnerable y por supuesto los de la Naturaleza, reconocidos a través de fallos de la Corte Constitucional.

Durante la campaña, la posesión presidencial y la elección de sus ministros, Abelardo de la Espriella fue dejando ver la peligrosa e inconveniente coherencia de sus símbolos asociados a la doctrina neoliberal, al conservadurismo y a la eliminación de la laicidad del Estado. Todo lo anterior atado a la entrega de los intereses de la Nación a las tareas de dominación e injerencia en América Latina de los Estados Unidos e Israel. Su ridículo saludo militar, la amenaza de “destripar a la izquierda”, haber declarado al “petrismo y a los petristas como enemigos de la patria” y confirmar que habrá “fracking a lo que marque” consolidan la imagen de un presidente dispuesto a todo con tal de debilitar los procesos de conciencia social y ambiental, y el comunitarismo que durante cuatro años adelantó el gobierno Petro.

El alineamiento y sumisión a los Estados Unidos e Israel se expresan en por lo menos tres decisiones: la primera, la inclusión de Colombia en la estrategia Escudo de las Américas con la que Donald Trump entra a ejercer control y soberanía sobre los países en los que haya narcotráfico y amenazas terroristas. El secretario de Guerra Pete Hegseth informó que De la Espriella autorizó “operaciones militares conjuntas”, lo que no es otra cosa que la reedición de la intervención americana en las dinámicas del degradado conflicto armado interno. Ahora se llama Plan Patriota 2.0. En el pasado, Plan Colombia. El país recordará que, durante la aplicación del Plan Colombia, hubo presencia de militares y exmilitares gringos (contratistas) en territorio colombiano. Y no se puede olvidar que dicha política pública transnacional fue aprobada en el Congreso norteamericano, mientras que el legislativo colombiano se guardó hermético silencio. Ni siquiera se discutió.

La segunda decisión tiene que ver con la llegada de exmilitares israelíes supuestamente para ayudar en operaciones de rescate de personas atrapadas en las edificaciones que colapsaron en Cali. De acuerdo con versiones que circulan en las redes sociales, los uniformados no participaron de esas actividades en los escombros del edificio Vanessa en el sur de la capital del Valle del Cauca. Llegaron, se tomaron fotos, subieron videos y se montaron en camionetas de alta gama con sus uniformes limpios.  La pregunta es: ¿A qué vinieron realmente? ¿Acaso desplegarán actividades de inteligencia y acoso de líderes sociales y políticos asociados a la izquierda y al progresismo? El vocero de ese grupo de exmilitares israelíes es el capitán Roni Kaplan, quien en su cuenta de X se presenta como CEO- Conexión Israel y Huellas del Cielo, asesor- Min. Exteriores de Israel, Partner- Aurora Israel, Portavoz (res.)- Fuerzas de Defensa de Israel. ¿Acaso le están abonando el camino al Mosad? ¿O vienen a dejar instalados los protocolos de los Bloques de Seguridad Urbana que prometió el presidente?

Y la tercera, la restauración de las relaciones diplomáticas, políticas y comerciales con el Estado de Israel, rotas por el entonces presidente Petro a raíz del genocidio en Gaza perpetrado por el ejército sionista. El reconocimiento que hizo el Estado colombiano de la soberanía de Israel sobre los Altos del Golán hace parte de la estrategia diplomática de Colombia de echar para atrás las acciones que en el marco del multilateralismo emprendió el gobierno de Gustavo Petro. La intención de hacer parte de la Nueva Ruta de la Seda y el establecimiento de relaciones con el mundo árabe no son bien vistas en la Casa Blanca, lo que obligará a De la Espriella a actuar en consecuencia.

El escenario catastrófico que deja el terremoto facilitará las acciones y decisiones que en adelante seguirá adoptando De la Espriella para consolidar lo que aquí en esta columna llamo Proceso de Regeneración Ideológica y Social (PRIS). Cuenta con las empresas mediáticas tradicionales, varias iglesias, los gremios económicos y el concurso de las fuerzas armadas que haciendo gala de su total sumisión al poder civil, ejecutarán las órdenes que les dé su comandante supremo. El PRIS tiene como antesala y guía discursiva local expresiones como “se callan o los callamos”; y en el ámbito internacional, la feroz persecución de ICE contra los latinos y por supuesto la eliminación del pueblo palestino por parte de Israel, el “pueblo elegido”. El PRIS se inspira en ese tipo de actividades de limpieza étnica y por supuesto en el racismo, el clasismo, el arribismo y la aporofobia, las históricas taras civilizatorias sobre las que la derecha consolidó su hegemonía y el poder.

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