lunes, 27 de julio de 2026

LO QUE SE VIENE A PARTIR DEL 7 DE AGOSTO


Por Germán Ayala Osorio

 

La prensa hegemónica que ayer fue uribista y por los siguientes cuatro años será abelardista colabora denodadamente para la consolidación de la narrativa militarista que impulsa De la Espriella con su ridículo e infantil saludo militar y el capricho que hasta última hora mantuvo de quererse posesionar frente a los militares, lo que se entendió como un desprecio del carácter civil del Congreso, corporación frente a la que debe tomar juramento e investirse como jefe del Estado porque así lo ordena la Constitución política de Colombia.

El registro acrítico del Plan Patriota 2.0 anunciado desde Washington es otra forma en la que la prensa tradicional colombiana le está apostando a legitimar lo que sería un gobierno de mano dura dirigido por un presidente civil que se identifica con un tigre, admira a Bukele y se siente especialmente atraído por las lógicas y dinámicas castrenses. De la Espriella sabe que con esos elementos podrá cumplir con la promesa de campaña de “destripar a la izquierda y a los petristas porque son enemigos de la Patria”. Al final, esos sectores societales sabrán cuán “duro muerde el tigre”.

Empresas mediáticas abelardistas como Noticias Caracol dan cuenta de un informe técnico y presupuestal que expone una crisis billonaria al interior de las fuerzas militares. Se habla de 25 billones de pesos. El documento en el que se basó Caracol Noticias tiene como fuente el propio Ejército, presentado en el marco del proceso de empalme con el gobierno entrante. “Entre los hallazgos más relevantes figuran la baja ejecución de los recursos de inversión, vigencias futuras por más de $4 billones, un déficit de $1,6 billones para cubrir gastos de personal en 2026 y la necesidad de fortalecer el presupuesto para garantizar las capacidades operacionales de la Fuerza”.

Parte de las lógicas periodístico-noticiosas están pensadas para hacer coincidir hechos y consolidar narrativas oficiales que al final resultan aplaudidas y aceptadas por las audiencias convencidas de que efectivamente el país necesita soluciones radicales a sus problemas.

Para el caso de la inseguridad en las grandes ciudades y los problemas de orden público la salida militar la venden De la Espriella y los medios masivos como la única alternativa posible. La paz total como opción quedó proscrita, lo que daría paso a escenarios de guerra total alineados con los intereses de las empresas fabricantes de armas y los países con mayor experiencia en asuntos de seguridad estatal. Hablo de Estados Unidos e Israel. El restablecimiento de relaciones diplomáticas con este último tiene como objetivo entregarle al Mosad las tareas de seguimiento, espionaje y lucha contra el terrorismo, enmarcadas en lo que el therian presidente llama “batalla cultural” en la que sobresale la extensión de la doctrina del enemigo interno a todos aquellos agentes de poder comunitario, político y social que se hayan declarado cercanos al petrismo, militen en la izquierda o en el progresismo.

A partir del 7 de agosto veremos a los medios masivos comportarse de la misma manera que lo hicieron en los tiempos del Plan Colombia y el Plan Patriota, nombre con el que Uribe Vélez “nacionalizó” el plan de intervención norteamericano. Si durante los ochos aciagos años del gobierno de Uribe Vélez éste le apuntó, de la mano de las empresas mediáticas a consolidar el unanimismo ideológico y político, lo más probable es que el presidente therian, junto con la prensa abelardista, le apunten al mismo propósito hoy llamado “Batalla cultural”. Entonces, al final, gritarán ¡Firmes por la hegemonía cultural! y el pensamiento único.



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