Por Germán Ayala Osorio
La prensa hegemónica que ayer fue
uribista y por los siguientes cuatro años será abelardista colabora denodadamente
para la consolidación de la narrativa militarista que impulsa De la Espriella
con su ridículo e infantil saludo militar y el capricho que hasta última hora
mantuvo de quererse posesionar frente a los militares, lo que se entendió como
un desprecio del carácter civil del Congreso, corporación frente a la que debe tomar
juramento e investirse como jefe del Estado porque así lo ordena la
Constitución política de Colombia.
El registro acrítico del Plan
Patriota 2.0 anunciado desde Washington es otra forma en la que la prensa tradicional
colombiana le está apostando a legitimar lo que sería un gobierno de mano
dura dirigido por un presidente civil que se identifica con un tigre, admira
a Bukele y se siente especialmente atraído por las lógicas y dinámicas
castrenses. De la Espriella sabe que con esos elementos podrá cumplir con la
promesa de campaña de “destripar a la izquierda y a los petristas porque son
enemigos de la Patria”. Al final, esos sectores societales sabrán cuán “duro
muerde el tigre”.
Empresas mediáticas abelardistas
como Noticias Caracol dan cuenta de un informe técnico y presupuestal que expone
una crisis billonaria al interior de las fuerzas militares. Se habla de 25
billones de pesos. El documento en el que se basó Caracol Noticias tiene como
fuente el propio Ejército, presentado en el marco del proceso de empalme con el
gobierno entrante. “Entre los hallazgos más relevantes figuran la baja
ejecución de los recursos de inversión, vigencias futuras por más de $4
billones, un déficit de $1,6 billones para cubrir gastos de personal en 2026 y
la necesidad de fortalecer el presupuesto para garantizar las capacidades
operacionales de la Fuerza”.
Parte de las lógicas periodístico-noticiosas
están pensadas para hacer coincidir hechos y consolidar narrativas oficiales
que al final resultan aplaudidas y aceptadas por las audiencias convencidas de
que efectivamente el país necesita soluciones radicales a sus problemas.
Para el caso de la inseguridad en
las grandes ciudades y los problemas de orden público la salida militar la venden
De la Espriella y los medios masivos como la única alternativa posible. La paz
total como opción quedó proscrita, lo que daría paso a escenarios de guerra
total alineados con los intereses de las empresas fabricantes de armas y
los países con mayor experiencia en asuntos de seguridad estatal. Hablo de
Estados Unidos e Israel. El restablecimiento de relaciones diplomáticas con este
último tiene como objetivo entregarle al Mosad las tareas de seguimiento, espionaje
y lucha contra el terrorismo, enmarcadas en lo que el therian presidente llama “batalla
cultural” en la que sobresale la extensión de la doctrina del enemigo interno a
todos aquellos agentes de poder comunitario, político y social que se hayan
declarado cercanos al petrismo, militen en la izquierda o en el progresismo.
A partir del 7 de agosto veremos
a los medios masivos comportarse de la misma manera que lo hicieron en los
tiempos del Plan Colombia y el Plan Patriota, nombre con el que Uribe Vélez “nacionalizó”
el plan de intervención norteamericano. Si durante los ochos aciagos años del
gobierno de Uribe Vélez éste le apuntó, de la mano de las empresas mediáticas a
consolidar el unanimismo ideológico y político, lo más probable es que el
presidente therian, junto con la prensa abelardista, le apunten al mismo
propósito hoy llamado “Batalla cultural”. Entonces, al final, gritarán ¡Firmes
por la hegemonía cultural! y el pensamiento único.
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